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Un amor de juventud, su salud, el matrimonio gay y más: lo que el Papa Francisco cuenta en su nuevo libro
El Papa Francisco dice que no tiene planes de renunciar y no está sufriendo de ningún problema de salud que lo obligara a hacerlo. Al contrario, en un nuevo un nuevo libro de memorias sostiene que todavía tiene “muchos proyectos para llevar a buen término.”
La autobiografía del Papa Francisco, Vida. Mi historia en la Historia llegará a las librerías, en idioma español, a partir del martes 19. Está siendo publicada tanto en América como en Europa a través de la editorial HarperCollins. En esta obra, el sumo pontífice comparte sus memorias, redactadas en colaboración con el vaticanista Fabio Marchese Ragona, conocido por su labor en Mediaset y su estrecha amistad con el religioso. La noticia fue revelada inicialmente por El Corriere della Sera, siendo el primer medio en divulgar extractos significativos del libro.
La autobiografía detalla los 85 años de vida de Jorge Mario Bergoglio, entrelazando sus experiencias personales con eventos históricos cruciales, desde la devastación de Hiroshima y la dictadura militar argentina hasta los desafíos globales planteados por la pandemia. Este relato íntimo permite a los lectores visualizar la influencia de los sucesos mundiales en la formación del líder espiritual, proporcionando un contexto único que abarca las últimas ocho décadas de historia.
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A lo largo de sus páginas, Vida. Mi historia en la Historia promete ser una ventana a los pensamientos y reflexiones del Papa Francisco, abordando temas de fe, esperanza y la incansable búsqueda de paz y reconciliación en tiempos de crisis.
Un Francisco íntimo
Cuenta el pontífice en su nuevo libro: “Nonna Rosa, mi abuela paterna, fue una figura fundamental en mi educación. Los abuelos hablaban piamontés; por eso el piamontés fue mi primera lengua materna”. El abuelo Giovanni había servido en la Primera Guerra Mundial. En las cartas de los parientes que se habían quedado en Portacomaro, en la región de Asti, llegaban a la casa de los Bergoglio en Buenos Aires las crónicas de la Segunda Guerra Mundial: los hombres no habían ido al frente, se habían quedado en el campo a trabajar, y las mujeres vigilaban la llegada de las inspecciones militares: “Si hubieran llevado algo rojo, los hombres habrían tenido que huir para esconderse. En cambio, la ropa blanca indicaba que no había patrullas y que podían seguir trabajando”.
La historia de la familia Bergoglio y su viaje a Argentina en el año 1929 refleja uno de los capítulos más emocionantes de la migración italiana a América del Sur. El Giulio Cesare fue el barco que finalmente llevó a Rosa y Giovanni Bergoglio, junto con su hijo Mario -el padre de quien sería el futuro Papa-, hacia un nuevo comienzo lejos de su tierra natal. Este viaje se produjo después de un intento fallido en octubre de 1927, cuando la familia tenía planeado partir en el Principessa Mafalda, un traslado que no pudo concretarse debido a la falta de recursos económicos para adquirir los billetes a tiempo.
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La historia pudo haber tenido un giro trágico, ya que el Principessa Mafalda se hundió frente a las costas de Brasil, un desastre que se cobró la vida de 300 emigrantes. “El destino jugó a favor de los Bergoglio, permitiéndoles evitar esta desgracia”, evidencia cómo los retrasos y los obstáculos, a veces, pueden tener consecuencias inesperadamente positivas. Tras este episodio, la familia logró reunir el dinero necesario y emprendió su viaje hacia Argentina a bordo del Giulio Cesare en febrero de 1929.
A su llegada, fueron acogidos en el Hotel de Inmigrantes, un establecimiento destinado a brindar refugio y asistencia a los recién llegados, similar a los centros de acogida contemporáneos para emigrantes. Este hecho marca el inicio de una nueva vida para los Bergoglio en Argentina, un país que, a lo largo de los años, se convertiría en el escenario donde su descendiente alcanzaría una de las posiciones más influyentes del mundo como Papa.
El amor
Antes de convertirse en sacerdote y eventualmente en el Papa Francisco, Jorge Mario Bergoglio tuvo una novia en su juventud. Su nombre no ha sido ampliamente divulgado, pero se sabe que durante su adolescencia, se enamoró de una joven. Según relatos que el propio Papa compartió en diversas entrevistas, esta relación fue seria al punto de que consideró casarse con ella. Cuenta:
“Durante ese año en el seminario también tuve un pequeño flechazo: es normal, de lo contrario no seríamos seres humanos. Ya había tenido una novia antes, una chica muy dulce que trabajaba en la industria del cine y más tarde se casó y tuvo hijos. Esta vez estaba en la boda de uno de mis tíos y me quedé deslumbrado por una chica. Realmente me hizo girar la cabeza por lo guapa e inteligente que era. Durante una semana tuve su imagen siempre en mi mente y ¡me resultaba difícil rezar! Luego, afortunadamente, se me pasó y me dediqué en cuerpo y alma a mi vocación”.
La salud del Papa
De manera significativa, aborda las recurrentes especulaciones sobre sus problemas de salud, las críticas de los conservadores y lo que ambas cosas pueden significar para el futuro de su pontificado.
Francisco, al que le extirparon parte de un pulmón cuando era joven, ha estado luchando contra la bronquitis, la gripe y el resfriado de forma intermitente este invierno y durante las últimas dos semanas ha pedido a un ayudante que lea la mayoría de sus discursos. En 2021 le extirparon un trozo del intestino grueso y el año pasado tuvo que ser hospitalizado dos veces, una de ellas para extirpsacarle arle tejido cicatricial intestinal de operaciones anteriores por diverticulosis o abultamientos de la pared intestinal.
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En sus memorias, subrayó que el papado es un trabajo para toda la vida, pero que “si se produce un impedimento físico grave”, ya ha redactado una carta de renuncia que se encuentra en la Secretaría de Estado.
“Pero esto es, repito, una posibilidad lejana, porque verdaderamente no tengo ninguna causa lo suficientemente grave como para hacerme pensar en dimitir”, dijo. “Algunas personas pueden haber esperado que tarde o temprano, tal vez después de una estancia en el hospital, podría hacer un anuncio de ese tipo, pero no hay riesgo de ello: Gracias a Dios, gozo de buena salud y, como he dicho, hay muchos proyectos que llevar a buen término, si Dios quiere.”
La bomba atómica
Francisco es, también, testigo de acontecimientos históricos. En la Segunda Guerra Mundial, Hiroshima y Nagasaki. DIce en el libro:
“La gente en el bar o en el oratorio de los Salesianos decía que los americanos -los llamaban los gringos- habían lanzado esos artefactos mortíferos... El uso de la energía atómica con fines bélicos es un crimen contra el hombre, contra su dignidad y contra cualquier posibilidad de futuro en nuestra casa común. ¡Es algo inmoral! ¿Cómo podemos erigirnos en paladines de la paz y de la justicia si mientras tanto construimos nuevas armas de guerra?”. Y luego Bergoglio revela, devolviendo el fuego a la Curia: “Una vez adulto, como jesuita, me hubiera gustado ser misionero en Japón, pero no me dieron permiso para ir a causa de mi salud, un poco precaria en ese momento. Quién sabe. Si me hubieran enviado a esa tierra de misión, mi vida habría tomado otro rumbo”.
Las críticas desde adentro y el matrimonio homosexual
Francisco reconoció que los críticos dentro y fuera del Vaticano le han acusado de destruir el papado y han tratado de bloquear las reformas que los cardenales le encomendaron promulgar a raíz de su elección en 2013.
“Había un fuerte deseo de cambiar las cosas, de abandonar ciertas actitudes que, lamentablemente, han resultado difíciles de erradicar”, dijo. “Ni que decir tiene que siempre hay algunos que desean frenar las reformas, que quieren que las cosas sigan siempre como en los tiempos de los papas reyes”.
En sus memorias, Francisco se reafirmó en su reciente decisión de permitir a los sacerdotes católicos bendecir a parejas del mismo sexo y negó que las críticas que estallaron pudieran dividir a la Iglesia. Los obispos africanos en su conjunto, así como obispos conservadores individuales de todo el mundo, han dicho que no seguirían la nueva directiva.
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“Sólo quiero decir que Dios ama a todos, especialmente a los pecadores. Y si mis hermanos obispos, según su discernimiento, deciden no seguir este camino no significa que sea la antesala del cisma, porque no se pone en cuestión la doctrina de la Iglesia”, dijo Francisco.
Reafirmó su apoyo a las uniones civiles al tiempo que descartó el matrimonio homosexual, diciendo que “es justo que estas personas que experimentan el don del amor tengan las mismas protecciones legales que todos los demás.”
Razonó que Jesús pasó tiempo con personas que vivían en los márgenes de la sociedad “y eso es lo que la iglesia debería hacer hoy con los miembros de la comunidad LGBTQ+.”
El golpe en la Argentina
Según ha contado, Bergoglio escondió a tres seminaristas que finalmente fueron asesinados por la dictadura. En su nuevo libro, el pontifice se extiende sobre el tema: “Esos tres seminaristas me ayudaron a acoger a otros jóvenes en situación de riesgo como ellos, al menos veinte en dos años. Los servicios secretos, creo, me vigilaban, así que conseguí despistarlos de alguna manera cuando hablaba por teléfono o cuando escribía cartas... Me presentaron el caso de un chico que necesitaba escapar de Argentina: me di cuenta de que se parecía a mí y entonces conseguí que escapara vestido de cura y con mi carné de identidad. Aquella vez arriesgué mucho: si lo hubieran descubierto, sin duda lo habrían matado, y entonces habrían venido a buscarme”.
En relación a los dos jesuitas expulsados de la Compañía y secuestrados por el régimen, el padre Yorio y el padre Jalics, Bergoglio relata que se esforzó por asegurar su liberación: visitó al almirante Massera en dos ocasiones; logró hablar con Videla, persuadiendo a su capellán para que se declarara enfermo y celebrando misa en su lugar. Eventualmente, ambos fueron liberados y Bergoglio organizó su escape de Argentina. También trató de ayudar a Esther, su profesora comunista, ocultando sus libros, pero no pudo salvarla. “Fue un genocidio generacional”, escribe el Papa.
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Y no deja de mencionar lo que lo atañe personalmente: “Las acusaciones contra mí continuaron hasta hace poco. Fue la venganza de algunos izquierdistas que sabían cuánto me opuse a aquellas atrocidades... El 8 de noviembre de 2010, también fui interrogado como persona informada de los hechos para el juicio sobre los crímenes cometidos durante el régimen. El interrogatorio duró cuatro horas y diez minutos: un bombardeo de preguntas... Después, algunas personas me confiaron que el gobierno argentino de entonces había intentado por todos los medios ponerme la soga al cuello, pero que al final no encontraron pruebas porque yo estaba limpio”. La presidenta de ese momento era Cristina Kirchner.
Cosas delicadas en la pantalla
El Papa es un apasionado del fútbol pero no mira partidos de Argentina por televisión. ¿Por qué? Lo dice en el libro:
“Era el 15 de julio de 1990. Mientras con los hermanos veíamos la televisión en la sala de recreo, se emitieron algunas escenas no muy delicadas, por decirlo suavemente, algo que ciertamente no era bueno para el corazón. Nada arriesgado, por Dios, pero una vez de vuelta en la sala me dije: ‘Un sacerdote no puede ver estas cosas’. Y así, al día siguiente, en la misa de la fiesta de Nuestra Señora del Carmen, hice voto de no volver a ver la televisión”.
La relación con Ratzinger
Con otros cardenales, Bergoglio llegó a Roma cuando su antecesor, Benedicto, renunció. Ratzinger habló con ellos y les prometió “reverencia y obediencia incondicionales al nuevo Papa que será elegido en cónclave, y que está entre nosotros”. Ya elegido, el Papa Francisco fue a ver a su antecesor a Castel Gandolfo. “Decidimos juntos que sería mejor para él no vivir escondido, como había supuesto inicialmente, sino ver a la gente y participar en la vida de la Iglesia. Desgraciadamente sirvió de poco, porque en diez años no han faltado las polémicas y nos han perjudicado a los dos”.
¿Renunciar?
Francisco dice que no, que no se va. “Creo que el ministerio petrino es ad vitam y por tanto no veo condiciones para una renuncia. Las cosas cambiarían si se produjera un grave impedimento físico, y en ese caso ya he firmado al inicio de mi Pontificado la carta con la renuncia que está depositada en la Secretaría de Estado. Si esto sucediera, no me llamaría Papa emérito, sino simplemente Obispo emérito de Roma, y me trasladaría a Santa María la Mayor para volver a ser confesor y llevar la comunión a los enfermos. Pero ésta es una hipótesis lejana, porque en realidad no tengo motivos tan serios para pensar en una renuncia. Alguien, a lo largo de los años, tal vez ha esperado que tarde o temprano, quizá después de una hospitalización, hiciera un anuncio de este tipo, pero no existe tal riesgo: gracias al Señor, gozo de buena salud y, si Dios quiere, quedan muchos proyectos por realizar”.
“Imagino una Iglesia madre que recibe a todos”, dice Francisco. Ese también es su legado.
Fuente: infobae
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Una familia de cuatro personas necesitó más de $2,6 millones en agosto para ser de clase media en CABA
Una familia propietaria de cuatro integrantes en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) necesitó tener ingresos entre $2.603.556,34 y $8.331.380,27 en agosto para ser considerada clase media, según informó la Dirección General de Estadísticas y Censos de CABA.
En tanto, un grupo familiar -dos adultos y dos menores- requirió de $1.651.798,05 para no ser pobre durante el octavo mes de 2026.
Mientras un hogar de las mismas características debió contar con $903.930,35 para no ser considerada indigente.
Con estos números, la línea de indigencia subió 2,6% en agosto, la de pobreza 2% y el piso para ser de clase media, 1,7%.
Cuánto hubo que ganar para ser de clase media en CABA en agosto de 2026
En agosto, según la Dirección de Estadísticas porteña, una familia de cuatro integrantes necesitó los siguientes ingresos para ser considerada como parte de la clase media, ya sea en el segmento frágil, medio o acomodado:
- Sector medio frágil: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos la Canasta Total y no alcanza 1,25 veces la canasta total (CT) del Sistema de Canastas de Consumo. Tienen ingresos mensuales entre $2.082.845,07 y $2.603.556,33.
- Sector medio “clase media”: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos 1,25 veces la CT y no alcanza cuatro veces la CT del Sistema de Canastas de Consumo. Ganan desde $2.603.556,34 hasta $8.331.380,27 al mes.
- Sector acomodado: hogares cuyo ingreso mensual supera cuatro CT del Sistema de Canastas de Consumo, con ingresos al mes de $8.331.380,28 en adelante.
Cuánto dinero se necesitó para no estar bajo la línea de la pobreza en CABA
De acuerdo con los niveles socioeconómicos que establece el informe de la Ciudad de Buenos Aires, una familia de cuatro integrantes se encuentra en:
- En situación de indigencia: hogares cuyo ingreso total mensual no alcanza para cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA). En agosto, una familia necesitó $903.930,35 mensuales para no ser indigente.
- En situación de pobreza no indigente: hogares cuyo ingreso total mensual no alcanza para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) pero permite al menos adquirir la CBA. En esta situación se encuentran quienes perciban ingresos entre $903.930,36 y $1.651.798,05.
- No pobres vulnerables: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos la CBT y no alcanza la Canasta Total (CT) del Sistema de Canastas de Consumo. Este rango contempla a quienes ganan entre $1.651.798,06 y $2.082.845,06 al mes.
La inflación en CABA fue de 1,7% en agosto
La inflación de agosto fue de 1,7% en la Ciudad de Buenos Aires y acumuló 21,5% en lo que va del año.
Contra julio, el IPC de CABA registró una desaceleración de 1,2 puntos porcentuales. El alza fue de 33,3% en los últimos 12 meses.
La variación de los precios porteños en el séptimo mes del año estuvo impulsada por aumentos en: Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles; Alimentos y bebidas no alcohólicas; Salud y Transporte.
Fuente: TN
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Fue adoptada de bebé, publicó un video para buscar a sus ocho hermanos biológicos y recibió una respuesta que no esperaba
Durante años, Lourdes Fernández supo que en algún lugar había una parte de su historia que todavía no conocía. Tenía un dato concreto: según consta en su expediente, su mamá biológica había tenido otros ocho hijos. Eran ocho nombres posibles, ocho vidas de las que no sabía prácticamente nada y una pregunta que, con el tiempo, se volvió cada vez más difícil de postergar.
El domingo 30 de agosto, Lourdes decidió dejar de buscar en silencio. Grabó un video, contó que había sido adoptada cuando era bebé y pidió ayuda para encontrar a sus hermanos biológicos. Lo publicó en sus redes sociales sin saber qué podía ocurrir y la respuesta fue mucho más rápida de lo que imaginaba.
“Por suerte se difundió y tuvo mucha masividad. El lunes ya me estaba juntando con una de mis hermanas”, cuenta la joven marplatense a TN. A partir de la repercusión de su pedido, cuatro personas que serían sus hermanos se comunicaron con ella y con dos ya pudo encontrarse personalmente.
De repente, aquellos hermanos que hasta entonces habían formado parte de una historia escrita en un expediente empezaron a tener voces, rostros y recuerdos. Y hubo algo que la sorprendió especialmente cuando los tuvo enfrente.
“Me vi reflejada en ellos, saber que les había pasado lo mismo o algo similar me conmovió”, explica. El encuentro no significó solamente empezar a reconstruir un vínculo familiar: también le permitió reconocer experiencias compartidas y descubrir que algunas de las preguntas que la habían acompañado durante años no eran únicamente suyas.
La búsqueda de Lourdes no nació de una sola pregunta. Había algo tan íntimo como saber quiénes eran esos hermanos que figuraban en su historia y a los que nunca había conocido, pero también interrogantes mucho más concretos que solo podían responder quienes compartieran con ella un origen. Entre ellos, conocer sus antecedentes médicos. “Quería saber sobre enfermedades, sobre la parte genética, si había alguna condición que yo tenía que conocer”, cuenta a TN.
Dar ese paso tampoco fue una decisión que tomó a espaldas de su familia. Sus padres sabían qué quería buscar y conocían las preguntas que ella tenía en la mente. Al principio apareció el miedo, quizás inevitable ante todo lo que podía traer una búsqueda así, pero después se impuso el apoyo. “Mis padres estuvieron un poco temerosos, pero me acompañaron en este proceso”, explica la joven.
Lourdes habla de sus papás adoptivos con una certeza que no entra en conflicto con su necesidad de saber de dónde viene. Encontrar a sus hermanos no supone reemplazar una familia por otra ni revisar el amor que recibió durante todos estos años. Es, simplemente, conocer una parte de sí misma a la que hasta ahora no había podido acceder.
Lo que no podía anticipar era cómo iban a recibirla quienes aparecieran del otro lado. Podía encontrar respuestas, silencios, dudas o incluso personas que no quisieran abrir esa puerta. Por eso, cuando comenzaron los primeros contactos, hubo algo que la conmovió especialmente: la voluntad de escucharla. “Me dijeron: ‘Necesitás sanar, ¿qué necesitás? ¿Qué querés saber?’”, recuerda Lourdes.
Fuente: TN
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Tenía US$200, compró un viejo trolebús canadiense y lo convirtió en un estudio de tatuajes: “Es como un portal en el tiempo”
La primera vez que lo vio, no imaginó todo lo que iba a pasar después. El viejo trolebús estaba en un desarmadero, lejos de parecerse al estudio de tatuajes en el que terminaría convertido. Era enorme, estaba abandonado y llevaba consigo una historia que a Matías le llamó la atención desde el primer momento. Él solo tenía US$200 en el bolsillo. No mucho más. Ni mucho menos.
El hombre de 32 años no sabía, pero en ese momento estaba poniendo en marcha un sueño: convertir aquel vehículo de unos 15 metros de largo en uno de los espacios más particulares de su proyecto en Chacras de Coria, Mendoza.
El comienzo del sueño
Algo de su infancia quedó marcado en aquel lugar que construyó. Quizás sean los árboles, las paredes pintadas o esa sensación de que en cada rincón hay algo que alguien hizo con sus propias manos. Cuando era chico, la propiedad estaba lejos de ser el emprendimiento que es ahora.
Sus padres la habían comprado y durante una década allí funcionó una escuela de verano que ellos mismos habían creado. Matías creció viendo entrar y salir gente todo el tiempo. Incluso había días en los que se despertaba y se encontraba con cerca de cien chicos en el predio. Ese movimiento terminó siendo parte de él.
A sus 19 años, sus padres alquilaron el lugar para que funcionara como geriátrico. Pero cuando el contrato terminó, tres años después, Matías sintió que quería volver a darle vida a ese espacio. Tenía 22 y una idea que, para muchos, parecía demasiado grande: abrir un hostel en una zona que no parecía ser la más adecuada.
No tenía detrás una gran inversión ni un proyecto empresarial armado. Lo que tenía era el lugar, algunas ideas y una necesidad que lo había acompañado desde siempre: hacer cosas con las manos. Desde chico dibujaba en la escuela, sobre los bancos y en cualquier superficie que encontrara. Le gustaban las manualidades, pintar y construir. Así que decidió que, si iba a abrir un hostel, no quería que se pareciera a ningún otro. Quería que se pareciera a él.
Empezó a pintar las paredes. Hizo un mural de Frida Kahlo después de leer un libro sobre ella y otro de Gustavo Cerati, uno de los músicos que escuchaba. Cada pared empezó a convertirse en una parte de su historia y, casi sin darse cuenta, el hostel fue tomando una identidad propia.
Con el tiempo, el lugar comenzó a recibir cada vez más turistas. Y aquello que había empezado casi como una apuesta personal terminó dándole el respaldo económico que necesitaba para seguir soñando. Porque Matías nunca dejó de hacerlo.
Una idea
Además de emprendedor, Matías había incursionado en el muralismo y se estaba especializando en tatuajes. Después de unos tres años de haber abierto el lugar empezó a pensar en sumar un estudio. La idea tenía sentido: muchos de los turistas que llegaban podían llevarse de Mendoza un recuerdo que los acompañara durante toda la vida.
Pero había una condición: uno de los tatuadores que lo había guiado le explicó que no podía improvisar el espacio. El estudio tenía que ser exclusivo, sin gente entrando y saliendo, y debía cumplir con todas las condiciones de bioseguridad y esterilidad necesarias para trabajar.
Matías pensó en una habitación del hostel, pero enseguida entendió que no era suficiente. Si iba a hacerlo, quería hacerlo de una manera que nadie esperara. Fue entonces cuando apareció aquel trolebús.
Alrededor de 2018, el joven fue a un desarmadero y se encontró con uno de los viejos trolebuses que habían llegado desde Canadá. La provincia los había comprado, pero no funcionaron y terminaron en desuso, abandonados en distintos desarmaderos. Uno de ellos estaba allí, esperando que alguien decidiera qué hacer con él. Matías lo vio y empezó a imaginar.
Era un vehículo de unos 15 metros de largo, enorme, fuera de funcionamiento y sin siquiera dos de sus ruedas. Para cualquier otra persona podía ser un problema. Para él era exactamente lo contrario: podía convertirse en el espacio que estaba buscando.
Había, sin embargo, un detalle bastante importante: Matías tenía apenas US$200. Eran los únicos que llevaba encima ese día. Le preguntó al hombre del desarmadero cuánto quería por el trolebús y terminó comprándolo con ese dinero.
Después de encontrarlo, todavía tenía que resolver cómo llevar semejante vehículo hasta su propiedad. “Llamé a una grúa y le pedí a mi papá que me prestara plata para pagarla. Vino la grúa con un camión, con un chasis bajo, lo levantamos y lo llevamos hasta el hostel”, explicó.
El trolebús viajó en un camión hasta Chacras de Coria y quedó estacionado en la calle, detrás del terreno. Ahí apareció el segundo problema: no había manera de meterlo adentro.
El trolebús no funcionaba y tenía unas dimensiones que hacían imposible moverlo como si fuera un vehículo cualquiera: “Al otro día me puse a buscar en Google cómo hacían los vikingos en la serie para mover cosas pesadas. Pensé: si ellos lo hacían hace 100 años, yo también puedo”.
Consiguió madera en un aserradero y una retroexcavadora. Entre todos fueron levantando el vehículo y colocándolo sobre los troncos para hacerlo avanzar poco a poco. Fue una escena casi absurda: un viejo trolebús canadiense avanzando sobre troncos para entrar al jardín de una propiedad de Chacras de Coria. “Fue una odisea entrarlo”, recordó entre risas.
Cuando finalmente entró, Matías sintió que había conseguido lo más difícil. Pero en realidad recién empezaba. “Cuando lo metí estaba feliz de tener semejante bicho, sobre todo por la historia que tenía. Quería reutilizarlo, no quería que quedara abandonado”, expresó.
Sin embargo no fue fácil. El trolebús pasó aproximadamente un año sin convertirse en nada. Lo utilizaba como depósito mientras el hostel seguía funcionando. Cada vez que podía juntar algo de dinero, volvía a invertir en él. Sacó todos los asientos, trabajó sobre el piso, primero con cerámicos y después con porcelanato, modificó las ventanas y empezó a fabricar los muebles junto con familiares y amigos. “Fue remar en dulce de leche”, aseguró.
Un primo que trabaja con metal lo ayudó con parte del mobiliario. Otros amigos fueron colaborando en distintas tareas. Matías aprendió mientras hacía. Y así pasaron los años.
La restauración completa llevó alrededor de ocho años. A los tres, sin embargo, el lugar ya estaba lo suficientemente avanzado como para que pudiera empezar a trabajar allí.
Hasta los detalles más pequeños llevaron tiempo: las luces delanteras y traseras, distintas partes de la carrocería y hasta una bocina inspirada en Los Dukes de Hazzard. Nada parecía demasiado pequeño como para no dedicarle horas. “Yo no tenía idea, mi vida se maneja de forma improvisada”, recordó Matías al recordar aquel proceso. Pero esa improvisación tenía una regla: hacerlo despacio y hacerlo bien.
Hoy, cuando alguien entra al estudio, cuesta imaginar que alguna vez aquel lugar fue simplemente un vehículo abandonado en un desarmadero.
El trolebús conserva por fuera buena parte de su aspecto original. Es largo, ancho y mantiene la estética de fábrica. En uno de sus laterales, la inscripción que alguna vez decía “Empresa provincial de Mendoza” fue reemplazada por una mucho más acorde con su nueva vida: “tatuajes”.
Fuente: TN