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Tiene 9 años, es fanático de los autos y ya diseña un vehículo con motor V8
Stefano Marconi Sgroi tiene nueve años y arrancó el 2026 en el que, para él, es el mejor parque de diversiones del mundo: un taller mecánico. Mientras que a otros chicos los desvelan las pantallas, a Stefano lo apasionan los motores. No se trata de un simple hobby: hoy está desarrollando su propio auto y quiere estrenarlo este mismo año en una pista profesional.
En un galpón de Villa Ramallo, el pequeño platense actúa como un director de orquesta junto al equipo de DTA Racing, liderado por Ulises Armellini. De aquel primer boceto en papel al inicio del proyecto, Stefano decidió contarle su historia a TN mientras transforma su sueño en metal y fibra de carbono.
“Los autos me empezaron a gustar desde que tengo un año y medio, cuando les pedía a mis papás que me leyeran revistas. Por lo general eran de coches nacionales porque mi abuelo las guardaba. De ahí me empecé a enloquecer con los autos”, dijo. Adrián, su papá, recuerda aquel “clic” con orgullo: “A los dos años miraba por la ventana de la camioneta y nos iba diciendo las marcas de los otros coches. Nos mirábamos con mi señora y no lo podíamos creer”.
Una mente brillante al servicio de la mecánica
Un estudio reveló que Stefano tiene el coeficiente intelectual más alto del país, ubicándose en el 1% de la población mundial. Esta capacidad le permitió estudiar de forma extracurricular y obtener un título de mecánico en La Plata a una edad donde otros recién aprenden a dividir.
“A los cinco años, Stéfano tenía la costumbre de preguntarle a la gente su fecha de nacimiento y te calculaba la edad en base a ese dato. Ahí me di cuenta de que algo raro había, porque nadie le había enseñado matemática todavía. Después recurrí a una clienta de mi empresa que era doctora y me dijo que se le podía hacer un estudio de coeficiente intelectual. Con los resultados, nos dijo que podía absorber mucho conocimiento de golpe por la capacidad que tiene”, contó Adrián con el mismo asombro de aquel día.
El auto que inspiró su proyecto
Para poner en marcha su obra, Stefano viajó desde La Plata hasta Ramallo. “Desde muy chiquito quería hacer mi propio auto. El año pasado contacté al diseñador Matías D’Amico para que me ayudara con el dibujo. Le dije que quería algo inspirado en el Volkswagen Beetle; es mi favorito porque es ligero, tiene una historia increíble e hizo feliz a mucha gente”.
Consciente del personaje del que habla, Stefano cuenta cómo Adolf Hitler fue el impulsor del coche que más le gusta. El dictador, obsesionado con motorizar a las masas, le encargó personalmente a Ferdinand Porsche en 1934 la creación de un “auto del pueblo” que fuera económico y resistente. Aquel proyecto sobrevivió a la guerra, dejando atrás su oscuro origen político para convertirse en el símbolo de diseño más vendido del siglo XX.
“La idea del auto fue mía”, aseguró Stefano. Sin embargo, las circunstancias lo obligaron a ajustar el plan original: “En el proceso corregimos cosas. El chasis iba a ser de aluminio, pero para terminarlo en diez meses no llegábamos con ese material. Por eso, el chasis va a ser de cromo-molibdeno y la carrocería de fibra de carbono”.
La precisión técnica de Stefano no deja de asombrar: “El auto va a tener un motor trasero central para distribuir mejor el peso. Si lo acelerás de golpe, no tenés tantas probabilidades de irte de cola. Pasa mucho con autos como el Ford Mustang: al tener motor delantero tiene todo el torque ahí y atrás es una pluma; cuando lo acelerás, se te va”.
El vehículo va a tener un motor V8 de 4.4 litros de origen alemán, con 400 caballos de fuerza y sistema Twin Turbo para una mejor distribución de la potencia. Su objetivo es claro: que en diez meses el auto esté listo para circular en los autódromos del mundo. “Cuando vean el auto terminado, me gustaría que la gente diga: ‘¡Wow!”.
Su visión sobre la Fórmula 1 y el sueño de Franco Colapinto
A pesar de su edad, Stefano tiene una visión crítica sobre el presente y futuro de la Fórmula 1. “Me gustan los autos de antes; ese motor V10 que te rompía los oídos”, dice quien hoy cursa cuarto grado de la primaria pero que habla como un experimentado espectador de la categoría. Sobre los motores híbridos, es tajante: “Ya no hacen ruido. Además, para sacar el litio de las minas rompen todo el planeta y los camiones que usan para eso son gasoleros”.
Su sueño es conocer a Franco Colapinto: “Me encantaría poder hablar con él y hacerle una entrevista. Él es nuestro referente, ¡un argentino en la F1 después de 20 años!”. Para Stefano, este será un año clave: “Dicen que el mejor motor va a ser el de Mercedes, el que va a tener Franco. El Alpine va a ser una bestia”.
Stefano, en el “Olimpo” del automovilismo nacional
Stefano se mueve entre leyendas. Uno de sus ídolos es Juan Manuel Fangio y mantiene un vínculo estrecho con su hijo Rubén, a quien lo llama “abuelo”. Pero no es el único: también se sentó en la misma mesa con los célebres Horacio Pagani y Oreste Berta.
De Pagani atesora un consejo que lo marcó: “Horacio me dijo que siempre puedo hacer cualquier cosa, pero me quedo con una frase en particular: ‘Si sos el más inteligente y el más rico, vas a llegar hasta cierto lugar, pero si sos humilde, te van a abrir las puertas del infinito y más allá”.
Esa humildad ya lo llevó a cruzar fronteras. Según cuenta Adrián, a los cinco años el intendente de Maranello (sede central de Ferrari) le envió un mensaje por las redes sociales alentándolo a no dejar de soñar. “Tiempo después, el ingeniero Marcelo Fabián Di Matteo llevó personalmente a Italia una hoja escrita por Stefano junto a una carta del gobierno de La Plata. Allá la recibieron con mucho gusto; nos dijeron que lo quieren conocer y que tiene las puertas abiertas para visitar la fábrica”, reveló su padre.
Inspirado en sus mayores ídolos, el nene que asombra al país quiso dejar un mensaje final para otros chicos (y grandes): “Nunca paren de soñar y siempre persigan sus sueños”.
Fuente: TN
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Ni azúcar ni tuppers: el truco japonés para que las frutas duren más en la cocina
Mantener las frutas frescas durante varios días puede ser complicado. Muchas se oxidan o se ablandan rápidamente después de cortarlas, lo que hace que pierdan su color, textura y sabor en poco tiempo.
En Japón existe un método simple que muchas personas adaptaron en la cocina cotidiana para retrasar ese proceso sin usar azúcar ni recipientes especiales. La técnica se inspira en el Asazuke, una forma tradicional japonesa de encurtido rápido que suele aplicarse a verduras.
Aunque originalmente se utiliza con alimentos como pepino o repollo, su principio también puede servir para conservar frutas por más tiempo.
Cómo funciona este truco
El método se basa en una idea sencilla: la acidez ayuda a frenar la oxidación y dificulta el desarrollo de bacterias que aceleran el deterioro de los alimentos.
Cuando las frutas se cortan, quedan expuestas al aire y comienzan a oscurecerse o a perder firmeza. Un contacto breve con una solución ligeramente ácida puede retrasar ese proceso.
Para aplicarlo en casa se puede preparar una mezcla muy simple:
- 1 taza de agua
- 1 o 2 cucharadas de vinagre de arroz o vinagre blanco suave
Las frutas cortadas se sumergen en la mezcla durante unos segundos o hasta un minuto. Después se retiran, se escurren bien y se guardan en la heladera.
Si se usa una pequeña cantidad de vinagre, el sabor prácticamente no se percibe, pero la acidez ayuda a que la fruta conserve mejor su aspecto y su frescura.
En qué frutas funciona mejor
Este truco suele ser más efectivo con frutas que se oxidan rápido o cambian de color cuando se cortan. Entre las más comunes se encuentran:
- manzana
- pera
- durazno
- banana
- palta
También puede ser útil cuando se prepara ensalada de frutas con anticipación, ya que ayuda a mantener el color y la textura por más tiempo.
El Asazuke es una técnica tradicional de la cocina japonesa que consiste en encurtir alimentos de forma rápida usando sal, vinagre o fermentaciones breves.
A diferencia de otros métodos de conservación, este procedimiento es rápido y no requiere largos tiempos de reposo. Por eso, muchas de sus ideas se adaptaron a la cocina doméstica para prolongar la vida útil de algunos alimentos de manera simple.
La clave para que funcione
Para que este truco dé buenos resultados conviene tener en cuenta algunos puntos:
- usar frutas frescas y en buen estado
- no dejarlas demasiado tiempo en la mezcla
- escurrirlas bien antes de guardarlas
El objetivo no es encurtir la fruta, sino crear una ligera capa ácida que retrase la oxidación.
Con un paso que lleva menos de un minuto, esta técnica inspirada en la cocina japonesa puede ayudar a mantener las frutas frescas y con mejor aspecto durante más tiempo en la heladera.
Fuente: TN
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Es de Mar del Plata, trabajó como albañil y busca hacer historia en la UFC: la historia de Kevin Vallejos
El crecimiento y el desarrollo del talento argentino en las artes marciales mixtas (MMA) es cada vez más notorio. En los últimos años se dio un gran auge en la UFC, la empresa más importante del mundo, y uno de los máximos exponentes de la actualidad es Kevin “Chino” Vallejos, que este sábado hará historia: será el segundo peleador del país en encabezar una cartelera estelar y peleará ante el experimentado Josh Emmett en Las Vegas.
El peleador marplatense de 24 años habló en exclusiva con TN sobre esta posibilidad. Además, relató sus inicios cuando trabajó de albañil junto a su hermano, su primer contacto con las artes marciales, su impacto en la UFC y la oportunidad de hacer historia. “Es simplemente ir y buscar lo que es mío“, afirmó.
Sus inicios como albañil con su hermano en Mar del Plata a ser estrella en las MMA
El nombre de Kevin Vallejos comenzó a hacer mucho ruido en las MMA de la Argentina hace tiempo. El marplatense comenzó su carrera como amateur desde muy chico, decidido a dejar una huella con su nombre.
Sin embargo, todavía mantiene su perfil bajo y una humildad sorprendente. “No tengo nada especial, soy alguien completamente normal como cualquiera. Lo he dicho en varias ocasiones, no tengo ningún talento que digo, ‘lo dejo para las peleas’”, aseguró en diálogo con TN.
“Realmente soy alguien muy tranquilo, siempre trabajé, siempre estudié, no tengo nada, algo distinto o algo que me haga especial, ja”, afirmó.
Y agregó: “Siempre he estudiado de chico, hice la secundaria, he trabajado desde muy chico, desde los 13 años hasta los 17 más o menos. A los 18, ya empecé a pelear”.
A pesar de su corta edad, Vallejos sabe lo que es ganarse la vida con sus manos, literalmente. “Siempre trabajé en la construcción, he trabajado de muy chico en carpintería, en aserraderos y demás, pero después ya de grande hubo un año con mi hermano que hacíamos pozos ciegos, trabajos pesados”.
Su primer contacto con las MMA
Como suele suceder en la Argentina, el primer contacto de Kevin Vallejos con el deporte se dio a través del fútbol, en la calle, con amigos y vecinos.
“Yo antes jugaba fútbol, pero ni siquiera en un club porque realmente era caro pagar botines, ropa, viajes y demás. Así que no, no se me dio. Jugaba fútbol en la calle como cualquier otro argentino de esa edad”, contó.
A sus 16 años, tuvo su primer contacto con las artes marciales mixtas, casi por casualidad, por pura curiosidad: “Después llego a Batán (localidad a 12 kilómetros de Mar del Plata), a un gimnasio de MMA en el que me anoté porque sí, porque yo no conocía el deporte, no sabía lo que era”.
Sin embargo, el talento natural brotó y lo convirtió en un gran prospecto: “Me anoté y poco a poco me fui enamorando del deporte; cada vez quería entrenar más, cada vez me iba mejor, veía un avance más grande que los demás. A los seis meses ya había debutado como amateur e hice toda mi carrera con 13 peleas, así que poco a poco se dio el amor y la pasión por el deporte”.
Luego de este camino como aficionado, con muchos éxitos, el Chino se decidió por dar el salto al ámbito profesional: “Junto a mi profesor quería ser profesional a los 18 años. Después vino la pandemia y nos dejó frenados, pero fue una idea que poco a poco se fue implantando cada vez más en mi cabeza y se fue haciendo más grande la ilusión de tomar esto como una carrera".
Sin embargo, no todo fueron alegrías y hubo momentos de incertidumbre, dudas e incluso pensamientos que incitaban a dejar todo: “Obviamente, he tenido altos y bajos donde he querido renunciar, he querido dejar e irme a buscar un laburo como toda persona normal. Gracias a Dios no escuché ese tipo de palabras en mi cabeza y seguí con este sueño“.
Su llegada a la UFC con tan solo 23 años
A lo largo de este camino, Vallejos tuvo más puntos altos que bajos. Y eso quedó en evidencia con un llamado para pelear en la UFC, la empresa más importante de MMA del mundo.
Por su gran talento, fuerza y capacidad para dar espectáculo a los fanáticos, este llamado llegó de manera muy rápida, tanto que incluso lo sorprendió. “He trabajado muchísimo, he hecho siete peleas en un año”, comentó.
Pero el punto de inflexión se dio en el 2023 luego de la pelea por el título sudamericano de peso pluma en Samurai Fight House ante Eduardo Garagorri, en la que el Chino retuvo su cinturón por nocaut técnico en un despliegue impresionante de técnica y poderío dentro del octágono.
“Después se me dio la oportunidad de pelear contra un ex-UFC, Eduardo Garagorri; creo que eso fue lo que me abrió la puerta para pelear en el Contender. A la semana de haber ganado, me dijeron: ‘Che, tenés un llamado para el Contender Series, vas a pelear contra Jean Silva’. Y ahí ya creí que era real y me fui a pelear nomás a las grandes ligas”, recordó sobre su combate del 5 de septiembre de 2023.
Kevin Vallejos, un pibe normal que es figura en la UFC
Tras este llamado para pelear en el Dana White’s Contender Series, Kevin Vallejos defendió dos veces su título en Samurai Fight House y ganó su contrato en la UFC el 24 de septiembre del 2024 luego de vencer a Cam Teague por TKO, tras mostrar su poder de golpeo y maravillar al presidente de la compañía y a los fanáticos.
Dentro del plantel oficial de la UFC, el Chino no aflojó: lleva tres victorias consecutivas, con grandes espectáculos, dos de ellas por nocaut. Además, cuenta con un récord de 17 triunfos y una sola derrota en su carrera profesional. Esto le dio una notoriedad importante y comenzó a grabar su nombre como un peleador a tener en cuenta.
Sin embargo, mantiene sus pies sobre la tierra de manera impactante y explicó los motivos. “La verdad es que no le doy mucha atención a eso y trato de no ponerme el papel de ‘uy, sí, ahora soy muy reconocido y demás’. Por suerte, en Mar del Plata y mi equipo siempre me ha tratado de la misma forma. Eso es algo que me ha ayudado muchísimo. Capaz que voy a otro gimnasio y dicen: ‘Uy, el Chino’. En mi gimnasio no; a veces también me dicen: ‘Uh, este ya vino de vuelta’, ja, en chiste, claro. Eso es lo que me pone como, ‘bueno, soy igual, soy la misma persona’”, contó.
Y agregó: “No me gusta que me traten diferente, no me gusta que me den otro tipo de atención. Más que nada ahí en mi casa, que es el gimnasio”.
Por supuesto, su trato con los fanáticos es muy cercano y es un gran impacto personal el cariño que recibe: “Obviamente, soy consciente de la gente. Cada vez que voy a un evento, que voy al Samurai, o voy a un evento regional, se nota muchísimo la cantidad de gente que siempre está ahí pendiente a sacarse una foto, a un saludo, y la verdad que me llena de orgullo. Me pone muy contento que la gente se me acerque con buena onda, con buenas intenciones”.
A pesar de los flashes y los autógrafos, Vallejos busca mantenerse en su perfil bajo: “Hasta el día de hoy me sigue sorprendiendo, me sigue dando vergüenza. No soy alguien que diga: ‘Uy, sí, amo las cámaras’. No, sinceramente no me gusta, ja. No me gusta ser el centro de la atención, no me gustan las cámaras... Pero entiendo el fanatismo de la gente y, sinceramente, lo tomo con mucho cariño. Sé que es parte de todo esto y me pone contento. Que chicos, a veces de 13 o 14 años, me reconozcan, es un crecimiento en el deporte”, aseguró.
El crecimiento de los argentinos en la UFC y la posibilidad de tener un evento en el país
Kevin Vallejos es uno de los siete peleadores argentinos dentro de la órbita de la UFC, un número que refleja el gran momento de las MMA de nuestro país.
“Hay un crecimiento muy grande. Yo, que estoy viviendo en la Argentina, veo muchísimo el fanatismo, cómo creció y cómo se los reconoce a los deportistas hoy en día. Capaz que viene Sofía (Montenegro) y le hacen una nota, viene Esteban (Ribovics) y le hacen una nota, voy yo y me hacen una nota. Cosa que antes se veía muy poco”, afirmó.
“En la camada de Santiago (Ponzinibbio), Pepi (Staropoli), el Ninja (Guido Cannetti), muy poca gente conocía el deporte. Hoy en día se nota muchísimo el reconocimiento. Además, somos bastantes hoy en día. En su momento eran tres; hoy en día ya somos siete, y yo estoy seguro de que se va a haber más porque hay muchísimo talento”, agregó.
Este gran crecimiento y el rendimiento mostrado por los peleadores y peleadoras dentro del octágono hicieron que los rumores sobre un posible regreso de la UFC a la Argentina con un megaevento estén cada vez más cerca de convertirse en realidad.
Sin embargo, Vallejos prefiere no apurar las cosas y no cargarse esa responsabilidad. “Yo entiendo que es cuestión de tiempo. Hoy en día la Argentina tiene mucho renombre, tiene muchos peleadores dentro de la compañía y sé que hay más talento: se puede completar una cartelera solo de argentinos”, aseguró con contundencia.
Y agregó: “No me lo quiero poner como presión ni nada; yo sé que estamos haciendo nuestra parte. Ya peleando y representando, estamos haciendo una gran parte”.
Como parte de su humildad característica, el Chino destacó a Ailín Pérez como una de las máximas impulsoras para que se pueda llevar a cabo este evento. “Yo siento que es la que más hizo hoy en día, es la que más próxima está a un evento por el título. Yo siento que si vuelve la UFC a la Argentina, ella se merecería el lugar de evento estelar, porque realmente está muy bien rankeada, viene con muy buena racha y está pronta para el título”.
Además, dejó un deseo personal que reflejó la camaradería que hay entre los argentinos: “Dios quiera que estemos todos; todos nos conocemos. A Ailín la conozco de eventos regionales, lo mismo que a Francisco (Prado), a Esteban (Ribovics), a Sofía (Montenegro), a Julieta (Martínez); todos nos conocemos, somos todos o amigos o conocidos. Así que eso es lo lindo, que estamos todos juntos como cuando peleábamos en eventos regionales, pero ahora en las grandes ligas”.
Kevin Vallejos es el segundo argentino en encabezar una cartelera de la UFC: se enfrentará a Josh Emmett
Tras solo tres peleas en la UFC, Kevin Vallejos dio el golpe: encabezará la cartelera estelar de este sábado 14 de marzo ante el experimentado Josh Emmett con transmisión exclusiva de Paramount+. El peleador argentino viene de tres victorias consecutivas y de noquear al georgiano Giga Chikadze de manera espectacular, en una acción que fue de las mejores del 2025.
“Fue una gran sorpresa tanto por la pelea como por el Main Event. En mi cabeza era una pelea más y, bueno, como máximo, una pelea en la cartelera principal, pero ser el evento estelar, el que encabeza todo, realmente fue una sorpresa muy grande; planeaba esto mismo, pero de acá a dos años más, ya con más renombre“, afirmó con notoria sorpresa.
Y agregó: “Vivirlo hoy en día, con solamente un año de experiencia dentro de la compañía y con tan pocas peleas, es una sorpresa muy grande y la verdad es que estoy más que contento”.
En la previa de este gran desafío, Vallejos está seguro de sí mismo y tuvo una preparación ejemplar: “Me siento tranquilo, sé que hice un gran campamento, hice un buen entrenamiento. Fui a San Pablo, a Brasil, con Team Mineiro para prepararme como lo vengo haciendo en estas peleas. Siento que ya está, mi trabajo ya está hecho. Hoy en día ya queda en manos de Dios que escriba mi historia y ver cómo sigue”.
Además, palpitó este combate entre dos strikers con mucho poder: “Yo siento que hice el campamento perfecto, no tengo lesiones ni nada: es simplemente ir y buscar lo que es mío. Así que es un choque de estilos, un choque en el que a los dos nos gusta ‘fajarnos’; va a haber muchísima sangre o un nocaut brutal, seguramente”.
Pese a su confianza, el Chino sabe que no la tendrá nada fácil ante el peleador estadounidense de 38 años. “Me cuesta a veces verme noqueándolo, porque es una persona muy dura, muy fuerte. Sería un gran logro noquear a una persona que prácticamente no ha sido noqueada, solamente una vez. Pero tengo esa visión (de noquearlo), o si no, una guerra a cinco rounds”.
Entre sus 17 victorias, Vallejos cuenta con 12 triunfos por nocaut y dos por sumisión. Además, es un peleador muy enérgico: terminó ocho de sus peleas en el primer round.
“Muchísima gente se ha quejado de que mis peleas son muy rápidas, ja. Si quieren una pelea en la que haya más acción, en la que tengan que esperar y que no sea solamente abrir la lata de cerveza y ya se haya terminado la pelea, esta va a ser una gran oportunidad”, aseguró.
Y cerró: “Les puedo prometer que vamos a dar un gran show. Sé que no me va a noquear, sé que él va a dar todo por eso y yo también; yo vengo a robarle el puesto, vengo a robarle el lugar y llevarme la victoria para la Argentina, para mi familia, para todo mi equipo. Así que les pido que estén ahí pendientes con un asado y nada más".
Fuente: TN
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El tesoro de Norma: la historia de la mujer que compró una casa para exhibir más de 6000 frascos de perfumes
Hay olores que no se olvidan y hay recuerdos que, para no evaporarse, necesitan un envase de vidrio. En San Antonio de Areco, sobre la calle Güiraldes, existe un lugar que desafía las leyes de la acumulación para convertirse en arte. No es una casa cualquiera: es un templo de cristal diseñado por y para los perfumes.
Allí, entre miles de destellos, vive Norma de Simone, una docente jubilada, la guardiana de una historia singular: “Hace 50 años que colecciono frascos de perfume. Me encanta lo que hago”.
La semilla de esta montaña de vidrio se plantó en la infancia. Norma no buscaba el lujo, buscaba capturar momentos. “Empecé de chica. Tenía tres o cuatro perfumes, especialmente los de mi tía que estaban en su casa y yo los deseaba tanto. Los heredé”, recordó a TN.
Para ella, el perfume nunca fue solo una cuestión de “oler bien”. Era una conexión sensorial con el pasado. “En la casa de mi tía había un techo de glicinas y conservo aún ese aroma. Con el tiempo, es como si lo siguiera oliendo. Los perfumes que usé, quizás no eran de calidad, pero me traían el recuerdo”, explicó.
Lo que empezó con cinco o seis frascos que no quería tirar “porque me traían recuerdos”, se convirtió en una bola de nieve imparable. Primero fueron los regalos de su marido, luego los de sus alumnos en San Andrés de Giles. Pronto, la casa familiar se volvió pequeña. “Tenía frascos abajo de las camas, cajas por todos lados. No sé cómo no me echaron”, confesó entre risas.
Un sueño de ladrillo y cristal
Durante 40 años, la colección vivió en la clandestinidad de los placares. Hasta que Norma decidió que su “tesoro” merecía ver la luz. Vendió unos galpones familiares y compró un terreno en Areco con un solo objetivo: construir un museo. “Lo diseñamos con mi sobrino arquitecto. Me llevó diez años construirlo. Todo lo hice a mi gusto para estar cómoda”, explicó.
Hoy, Norma exhibe unos 3500 frascos, pero en el altillo guarda otros 3000. En total, más de 6500 piezas que cuentan la historia del mundo. “Es un trabajo de hormiguita. Antes de mudarme ya los tenía catalogados por país, por época, por estilo... Soy desorganizada en mi vida, pero para esto soy muy organizada”.
Caminar por las vitrinas de Norma es viajar en el tiempo. Ella hace la visita guiada personalmente cada sábado y domingo. Conoce cada rincón y, si falta un frasco, se da cuenta al instante por su memoria fotográfica.
Norma conserva colonias de finales de 1800, como la mítica 4711 de Alemania (que usaba Napoleón) o la Jean Marie Farina.
El Chanel Nº 5 que ya pasó los cien años; el L’Air du Temps de Nina Ricci con sus palomas de cristal, lanzado tras la Segunda Guerra Mundial como símbolo de paz; y el polémico Opium son sus íconos más preciados del siglo XX.
“Fue muy discutido por la Iglesia porque decían que fomentaba la droga, pero los marinos me contaron que en los cabarets las mujeres lo usaban por ser afrodisíaco”, contó Norma, en relación al Opium.
Una de las piezas más emotivas es un frasco que perteneció a la esposa del expresidente Héctor Cámpora, vecina de Areco. Otra, es un envase que llegó a sus manos tras una historia de amor de un matrimonio del pueblo que murió casi al mismo tiempo. “Esas cosas me llegan al alma, parece que el frasco tenía que llegar a mí”, dijo conmovida.
“No vendo nada”
A Norma la visitan de todos lados. Le dejan paquetes anónimos en la reja, le mandan encomiendas desde Tucumán o Cuba. “Me mandan colecciones completas porque tienen que desocupar casas. Yo acepto todo lo que no tengo repetido”, contó.
A pesar de tener piezas que valdrían una fortuna en el mercado del coleccionismo, su postura es innegociable: “Un señor de España me ofreció pagarme en dólares por un perfume específico de mi colección. No vendo nada, me ofrezcan lo que me ofrezcan. No se me ocurre vender cosas que me regalaron con cariño".
Norma hace todo sola. Abre los fines de semana y feriados (de 11 a 13 y de 15 a 18), cobra una entrada mínima ($ 2000 general, $ 1000 jubilados) y ella misma limpia cada estante. “No es responsabilidad de nadie más. Si a alguien se le rompe un frasco, se va a sentir muy mal. Así que lo hago yo, estante por estante, con mucha paciencia”, indicó.
Su sueño es que la colección siga creciendo, aunque el espacio se agote. Su objetivo no es acumular, sino preservar. “Coleccionar no es juntar. Coleccionar es anotar las características, tener orden. Siento que tengo un tesoro y la posibilidad de acrecentarlo cada día“, expresó.
Cuando se le pregunta qué pasará con este imperio de cristal en el futuro, Norma es pragmática pero firme: “Mientras yo esté, la colección va a seguir contra viento y marea. Mis hijos saben lo que esto significa para mí”, concluyó.
Fuente: TN