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Tiene 27 años, trabaja con Bizarrap desde los 21 y contó cómo es el verdadero detrás de escena
En el cuarto donde se graban las BZRP Music Sessions no hay lugar para el error. Desde la mirada externa todo parece simple: un artista, un micrófono, Bizarrap en la compu y cámaras que graban. Pero para que existan esos minutos que se vuelven virales, hay un detrás de escena en el que se vive la tensión de que todo funcione a la perfección.
En diálogo con La Viola, el director audiovisual Pedro Colmeiro abrió una ventana al mundo casi desconocido del fenómeno del productor de Ramos Mejía que con su música y sus videoclips se convirtió en un furor mundial.
A sus 27 años, Pedro ya trabajó con grandes figuras no solo del ambiente musical sino también del fútbol y la industria del entretenimiento. Junto a Bizarrap formó parte de 15 sesiones entre las que se encuentran las más exitosas: BZRP Music Sessions #52 con Quevedo y la BZRP Music Sessions #53 con Shakira.
“Yo era un pibe de Mercedes que no tenía ningún tipo de contacto”, recordó él por la ciudad bonaerense en la que nació. Desde chico se esforzó para cumplir sus sueños, viajaba todos los días a Capital Federal para estudiar la carrera de producción y su primer gran acercamiento fue cuando consiguió a sus 19 su primer trabajo en Showmatch.
Cuando se define a sí mismo, Pedro reconoce que es un apasionado por el trabajo y que su exigencia siempre lo llevó a dejar todo de sí. Por eso, no es casualidad que su talento haya llegado a los ojos de la mánager de Bizarrap que después de conocerla en una fiesta Bresh le hizo una llamada que cambió para siempre el rumbo de su vida laboral -y personal-.
“Un día me llamó y me dijo: ‘Che, ¿estás para hacer el backstage de una sesión?’ Y ahí arranqué”, contó sobre cómo fue su primer acercamiento al mundo del productor musical. En ese momento, Pedro tenía 21 años y este paso en su carrera era toda una “novedad” hacer una producción audiovisual para un artista.
El detrás de las BZRP Music Sessions
Desde que empezó con este trabajo, Colmeiro se dedicó a “hacer la tarea”, tal como él mismo lo definió. Con el objetivo de conocer a fondo la estética de Bizarrap, se encargó de aprender mirando cada una de las sesiones que ya estaban publicadas en YouTube para entender la edición, el ritmo, las capas y los efectos que hacen únicos a estos videos.
“Biza editaba todo. Pero él también hacía la canción, la mezclaba, se fijaba que el máster estuviera perfecto. Hacía producción de fotos, y viajaba. Entonces tenía que delegar algo”, explicó Pedro por la cantidad de roles que ocupaba el artista.
Fue por eso, que le dieron el trabajo de encargarse de la edición de los videos. Para la sesión con Quevedo fue la primera vez que Pedro se animó a mostrarle su trabajo a Bizarrap. “Nos juntamos a cenar y le dije: ‘Mirá armé esta maqueta’. Me respondió: ‘Che, está muy buena, estamos cerca’. Eso hizo que se destrabe algo en mí, porque supe que no solamente podía estar en la grabación sino también en la edición”, explicó en su charla con La Viola.
Ese cuarto cian es casi un santuario. Tiene reglas, planos que no se tocan y una estética que define a Bizarrap como marca. “Hay cosas que no se pueden cambiar”, aseguró . Si bien las sesiones parecen libres, todo está milimétricamente pensado: qué cámara usa el artista, a qué lente mira y cómo se mueve en el lugar. “No hay espacio, tenés que ver cómo en ese mínimo lugar el artista puede brillar”, dijo.
Para el público, una BZRP Music Session dura tres o cuatro minutos. Para quienes forman parte del equipo, puede significar meses de trabajo, pruebas y nervios acumulados. “La gente no se imagina lo que hay detrás. Somos un equipo muy talentoso y chiquito. Pero la magia es que se mantenga ese secreto, esa confidencialidad”, expresó Pedro.
Su trabajo en las BZRP Music Sessions de Shakira y Quevedo
“Cuando salí de la grabación de Shakira, me acuerdo que estuve dos días llorando. De golpe estoy llorando porque sale una canción, y es por el trabajo y el estrés que hubo detrás”, relató Pedro Colmeiro sobre el videoclip de la cantante colombiana.
Sobre cómo fue el proceso de grabación, recordó: “Fueron jornadas largas porque tenía que salir todo muy clavado. Además de chiquito me crié escuchando Shakira con mi mamá entonces de golpe estaba grabando con ella y era algo muy divertido”.
La BZRP Music Sessions de Shakira ganó dos Latin Grammy y el videoclip también consiguió un Récord Guiness a la canción latina que más rápido llegó a 100 millones de reproducciones en YouTube, en menos de tres días. También fue la canción latina que más reproducciones tuvo en 24 horas en esa plataforma, con 63 millones de visitas.
En cuanto al furor que se generó a nivel mundial con la Session de Shakira, Pedro reflexionó: “Quizás estoy de vacaciones en otro lugar del mundo que no se habla en español, y en un televisor aparece el video de Shakira. La gente lo mira, canta y sigue con su vida. Pero yo veo eso, que están cantando el tema y digo: ‘Ah, okey, llegamos hasta acá’”.
Actualmente, el video en YouTube de la BZRP Music Sessions #52 con Quevedo -que ganó un Latin Grammy- acumula alrededor de 750 millones de reproducciones. Desde el momento en que se estrenó, se dimensionaba que se trataba de un hit que iba a revolucionarlo todo.
“Salió a principios de julio del 2022 cuando arrancaba el verano europeo. Estábamos en un show en el Lollapalooza París cuando nos enteramos que la canción estaba Top 1 Global”, comentó Pedro por la repercusión que tuvo el tema desde su lanzamiento. Incluso, habló una secuencia que nunca olvidará: “Había una carpa llena de gente que saltaba y gritaba ‘¡quédate!’, hasta se armaban círculos de pogo".
Además de Shakira y Quevedo, Pedro dirigió la Session con Milo J, nominada a un Premio Gardel, y trabajó con artistas como Emilia Mernes y Sebastián Yatra.
Sus inicios en Mercedes y el esfuerzo que lo llevó al éxito
“Empecé a trabajar a los 14 años”, contó Pedro a La Viola sobre el momento en que empezó a construir su camino. También hizo de DJ en cumpleaños de 50 para juntar plata y poder comprarse su primera cámara. Después llegaron los videos de reseñas para Taringa y la decisión de invertir en su sueño: “Cuando terminé el colegio, en vez de irme a Bariloche gasté esa plata para comprarme un lente”.
Durante su primer año de la carrera de producción, Colmeiro viajaba todos los días hasta Capital Federal. Pero detrás de ese esfuerzo, sabía que estaba la posibilidad de cumplir sus metas. “Lo hacía porque tenía miedo de volver a Mercedes a trabajar de algo que no me guste”, expresó. Fue así que a los 19 empezó a trabajar en ShowMatch y poco después sumó experiencias para grabar contenidos para la AFA y la Copa América 2019 junto a la Selección.
“Soy un pibe de Mercedes y la verdad que es difícil instalarte en Capital. Necesitás plata. Y en mi familia somos de clase media baja, se trabaja y el punto es valorar las cosas”, recordó por cómo fue ese momento en que empezó a dejar atrás su ciudad para perseguir su pasión.
Su esfuerzo lo llevó no solo a ser parte de las sessions más exitosas de Bizarrap y de otros contenidos del artista. Actualmente también está a cargo de Studio 23, la agencia creativa que fundó junto a un amigo: “Tenemos un equipo increíble, yo sé que si cae una idea ellos la van a saber hacer”.
Más allá de la música, y desde su trabajo en el cruce entre lo audiovisual y el marketing, con su agencia formó parte de campañas de gran impacto para películas argentinas como Muchachos, la película del Mundial y Homo Argentum, que superaron el millón de espectadores.
Fuente: TN
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Una familia de cuatro personas necesitó más de $2,6 millones en agosto para ser de clase media en CABA
Una familia propietaria de cuatro integrantes en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) necesitó tener ingresos entre $2.603.556,34 y $8.331.380,27 en agosto para ser considerada clase media, según informó la Dirección General de Estadísticas y Censos de CABA.
En tanto, un grupo familiar -dos adultos y dos menores- requirió de $1.651.798,05 para no ser pobre durante el octavo mes de 2026.
Mientras un hogar de las mismas características debió contar con $903.930,35 para no ser considerada indigente.
Con estos números, la línea de indigencia subió 2,6% en agosto, la de pobreza 2% y el piso para ser de clase media, 1,7%.
Cuánto hubo que ganar para ser de clase media en CABA en agosto de 2026
En agosto, según la Dirección de Estadísticas porteña, una familia de cuatro integrantes necesitó los siguientes ingresos para ser considerada como parte de la clase media, ya sea en el segmento frágil, medio o acomodado:
- Sector medio frágil: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos la Canasta Total y no alcanza 1,25 veces la canasta total (CT) del Sistema de Canastas de Consumo. Tienen ingresos mensuales entre $2.082.845,07 y $2.603.556,33.
- Sector medio “clase media”: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos 1,25 veces la CT y no alcanza cuatro veces la CT del Sistema de Canastas de Consumo. Ganan desde $2.603.556,34 hasta $8.331.380,27 al mes.
- Sector acomodado: hogares cuyo ingreso mensual supera cuatro CT del Sistema de Canastas de Consumo, con ingresos al mes de $8.331.380,28 en adelante.
Cuánto dinero se necesitó para no estar bajo la línea de la pobreza en CABA
De acuerdo con los niveles socioeconómicos que establece el informe de la Ciudad de Buenos Aires, una familia de cuatro integrantes se encuentra en:
- En situación de indigencia: hogares cuyo ingreso total mensual no alcanza para cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA). En agosto, una familia necesitó $903.930,35 mensuales para no ser indigente.
- En situación de pobreza no indigente: hogares cuyo ingreso total mensual no alcanza para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) pero permite al menos adquirir la CBA. En esta situación se encuentran quienes perciban ingresos entre $903.930,36 y $1.651.798,05.
- No pobres vulnerables: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos la CBT y no alcanza la Canasta Total (CT) del Sistema de Canastas de Consumo. Este rango contempla a quienes ganan entre $1.651.798,06 y $2.082.845,06 al mes.
La inflación en CABA fue de 1,7% en agosto
La inflación de agosto fue de 1,7% en la Ciudad de Buenos Aires y acumuló 21,5% en lo que va del año.
Contra julio, el IPC de CABA registró una desaceleración de 1,2 puntos porcentuales. El alza fue de 33,3% en los últimos 12 meses.
La variación de los precios porteños en el séptimo mes del año estuvo impulsada por aumentos en: Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles; Alimentos y bebidas no alcohólicas; Salud y Transporte.
Fuente: TN
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Fue adoptada de bebé, publicó un video para buscar a sus ocho hermanos biológicos y recibió una respuesta que no esperaba
Durante años, Lourdes Fernández supo que en algún lugar había una parte de su historia que todavía no conocía. Tenía un dato concreto: según consta en su expediente, su mamá biológica había tenido otros ocho hijos. Eran ocho nombres posibles, ocho vidas de las que no sabía prácticamente nada y una pregunta que, con el tiempo, se volvió cada vez más difícil de postergar.
El domingo 30 de agosto, Lourdes decidió dejar de buscar en silencio. Grabó un video, contó que había sido adoptada cuando era bebé y pidió ayuda para encontrar a sus hermanos biológicos. Lo publicó en sus redes sociales sin saber qué podía ocurrir y la respuesta fue mucho más rápida de lo que imaginaba.
“Por suerte se difundió y tuvo mucha masividad. El lunes ya me estaba juntando con una de mis hermanas”, cuenta la joven marplatense a TN. A partir de la repercusión de su pedido, cuatro personas que serían sus hermanos se comunicaron con ella y con dos ya pudo encontrarse personalmente.
De repente, aquellos hermanos que hasta entonces habían formado parte de una historia escrita en un expediente empezaron a tener voces, rostros y recuerdos. Y hubo algo que la sorprendió especialmente cuando los tuvo enfrente.
“Me vi reflejada en ellos, saber que les había pasado lo mismo o algo similar me conmovió”, explica. El encuentro no significó solamente empezar a reconstruir un vínculo familiar: también le permitió reconocer experiencias compartidas y descubrir que algunas de las preguntas que la habían acompañado durante años no eran únicamente suyas.
La búsqueda de Lourdes no nació de una sola pregunta. Había algo tan íntimo como saber quiénes eran esos hermanos que figuraban en su historia y a los que nunca había conocido, pero también interrogantes mucho más concretos que solo podían responder quienes compartieran con ella un origen. Entre ellos, conocer sus antecedentes médicos. “Quería saber sobre enfermedades, sobre la parte genética, si había alguna condición que yo tenía que conocer”, cuenta a TN.
Dar ese paso tampoco fue una decisión que tomó a espaldas de su familia. Sus padres sabían qué quería buscar y conocían las preguntas que ella tenía en la mente. Al principio apareció el miedo, quizás inevitable ante todo lo que podía traer una búsqueda así, pero después se impuso el apoyo. “Mis padres estuvieron un poco temerosos, pero me acompañaron en este proceso”, explica la joven.
Lourdes habla de sus papás adoptivos con una certeza que no entra en conflicto con su necesidad de saber de dónde viene. Encontrar a sus hermanos no supone reemplazar una familia por otra ni revisar el amor que recibió durante todos estos años. Es, simplemente, conocer una parte de sí misma a la que hasta ahora no había podido acceder.
Lo que no podía anticipar era cómo iban a recibirla quienes aparecieran del otro lado. Podía encontrar respuestas, silencios, dudas o incluso personas que no quisieran abrir esa puerta. Por eso, cuando comenzaron los primeros contactos, hubo algo que la conmovió especialmente: la voluntad de escucharla. “Me dijeron: ‘Necesitás sanar, ¿qué necesitás? ¿Qué querés saber?’”, recuerda Lourdes.
Fuente: TN
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Tenía US$200, compró un viejo trolebús canadiense y lo convirtió en un estudio de tatuajes: “Es como un portal en el tiempo”
La primera vez que lo vio, no imaginó todo lo que iba a pasar después. El viejo trolebús estaba en un desarmadero, lejos de parecerse al estudio de tatuajes en el que terminaría convertido. Era enorme, estaba abandonado y llevaba consigo una historia que a Matías le llamó la atención desde el primer momento. Él solo tenía US$200 en el bolsillo. No mucho más. Ni mucho menos.
El hombre de 32 años no sabía, pero en ese momento estaba poniendo en marcha un sueño: convertir aquel vehículo de unos 15 metros de largo en uno de los espacios más particulares de su proyecto en Chacras de Coria, Mendoza.
El comienzo del sueño
Algo de su infancia quedó marcado en aquel lugar que construyó. Quizás sean los árboles, las paredes pintadas o esa sensación de que en cada rincón hay algo que alguien hizo con sus propias manos. Cuando era chico, la propiedad estaba lejos de ser el emprendimiento que es ahora.
Sus padres la habían comprado y durante una década allí funcionó una escuela de verano que ellos mismos habían creado. Matías creció viendo entrar y salir gente todo el tiempo. Incluso había días en los que se despertaba y se encontraba con cerca de cien chicos en el predio. Ese movimiento terminó siendo parte de él.
A sus 19 años, sus padres alquilaron el lugar para que funcionara como geriátrico. Pero cuando el contrato terminó, tres años después, Matías sintió que quería volver a darle vida a ese espacio. Tenía 22 y una idea que, para muchos, parecía demasiado grande: abrir un hostel en una zona que no parecía ser la más adecuada.
No tenía detrás una gran inversión ni un proyecto empresarial armado. Lo que tenía era el lugar, algunas ideas y una necesidad que lo había acompañado desde siempre: hacer cosas con las manos. Desde chico dibujaba en la escuela, sobre los bancos y en cualquier superficie que encontrara. Le gustaban las manualidades, pintar y construir. Así que decidió que, si iba a abrir un hostel, no quería que se pareciera a ningún otro. Quería que se pareciera a él.
Empezó a pintar las paredes. Hizo un mural de Frida Kahlo después de leer un libro sobre ella y otro de Gustavo Cerati, uno de los músicos que escuchaba. Cada pared empezó a convertirse en una parte de su historia y, casi sin darse cuenta, el hostel fue tomando una identidad propia.
Con el tiempo, el lugar comenzó a recibir cada vez más turistas. Y aquello que había empezado casi como una apuesta personal terminó dándole el respaldo económico que necesitaba para seguir soñando. Porque Matías nunca dejó de hacerlo.
Una idea
Además de emprendedor, Matías había incursionado en el muralismo y se estaba especializando en tatuajes. Después de unos tres años de haber abierto el lugar empezó a pensar en sumar un estudio. La idea tenía sentido: muchos de los turistas que llegaban podían llevarse de Mendoza un recuerdo que los acompañara durante toda la vida.
Pero había una condición: uno de los tatuadores que lo había guiado le explicó que no podía improvisar el espacio. El estudio tenía que ser exclusivo, sin gente entrando y saliendo, y debía cumplir con todas las condiciones de bioseguridad y esterilidad necesarias para trabajar.
Matías pensó en una habitación del hostel, pero enseguida entendió que no era suficiente. Si iba a hacerlo, quería hacerlo de una manera que nadie esperara. Fue entonces cuando apareció aquel trolebús.
Alrededor de 2018, el joven fue a un desarmadero y se encontró con uno de los viejos trolebuses que habían llegado desde Canadá. La provincia los había comprado, pero no funcionaron y terminaron en desuso, abandonados en distintos desarmaderos. Uno de ellos estaba allí, esperando que alguien decidiera qué hacer con él. Matías lo vio y empezó a imaginar.
Era un vehículo de unos 15 metros de largo, enorme, fuera de funcionamiento y sin siquiera dos de sus ruedas. Para cualquier otra persona podía ser un problema. Para él era exactamente lo contrario: podía convertirse en el espacio que estaba buscando.
Había, sin embargo, un detalle bastante importante: Matías tenía apenas US$200. Eran los únicos que llevaba encima ese día. Le preguntó al hombre del desarmadero cuánto quería por el trolebús y terminó comprándolo con ese dinero.
Después de encontrarlo, todavía tenía que resolver cómo llevar semejante vehículo hasta su propiedad. “Llamé a una grúa y le pedí a mi papá que me prestara plata para pagarla. Vino la grúa con un camión, con un chasis bajo, lo levantamos y lo llevamos hasta el hostel”, explicó.
El trolebús viajó en un camión hasta Chacras de Coria y quedó estacionado en la calle, detrás del terreno. Ahí apareció el segundo problema: no había manera de meterlo adentro.
El trolebús no funcionaba y tenía unas dimensiones que hacían imposible moverlo como si fuera un vehículo cualquiera: “Al otro día me puse a buscar en Google cómo hacían los vikingos en la serie para mover cosas pesadas. Pensé: si ellos lo hacían hace 100 años, yo también puedo”.
Consiguió madera en un aserradero y una retroexcavadora. Entre todos fueron levantando el vehículo y colocándolo sobre los troncos para hacerlo avanzar poco a poco. Fue una escena casi absurda: un viejo trolebús canadiense avanzando sobre troncos para entrar al jardín de una propiedad de Chacras de Coria. “Fue una odisea entrarlo”, recordó entre risas.
Cuando finalmente entró, Matías sintió que había conseguido lo más difícil. Pero en realidad recién empezaba. “Cuando lo metí estaba feliz de tener semejante bicho, sobre todo por la historia que tenía. Quería reutilizarlo, no quería que quedara abandonado”, expresó.
Sin embargo no fue fácil. El trolebús pasó aproximadamente un año sin convertirse en nada. Lo utilizaba como depósito mientras el hostel seguía funcionando. Cada vez que podía juntar algo de dinero, volvía a invertir en él. Sacó todos los asientos, trabajó sobre el piso, primero con cerámicos y después con porcelanato, modificó las ventanas y empezó a fabricar los muebles junto con familiares y amigos. “Fue remar en dulce de leche”, aseguró.
Un primo que trabaja con metal lo ayudó con parte del mobiliario. Otros amigos fueron colaborando en distintas tareas. Matías aprendió mientras hacía. Y así pasaron los años.
La restauración completa llevó alrededor de ocho años. A los tres, sin embargo, el lugar ya estaba lo suficientemente avanzado como para que pudiera empezar a trabajar allí.
Hasta los detalles más pequeños llevaron tiempo: las luces delanteras y traseras, distintas partes de la carrocería y hasta una bocina inspirada en Los Dukes de Hazzard. Nada parecía demasiado pequeño como para no dedicarle horas. “Yo no tenía idea, mi vida se maneja de forma improvisada”, recordó Matías al recordar aquel proceso. Pero esa improvisación tenía una regla: hacerlo despacio y hacerlo bien.
Hoy, cuando alguien entra al estudio, cuesta imaginar que alguna vez aquel lugar fue simplemente un vehículo abandonado en un desarmadero.
El trolebús conserva por fuera buena parte de su aspecto original. Es largo, ancho y mantiene la estética de fábrica. En uno de sus laterales, la inscripción que alguna vez decía “Empresa provincial de Mendoza” fue reemplazada por una mucho más acorde con su nueva vida: “tatuajes”.
Fuente: TN