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Tiene 21 años, fue admitido en “la universidad de los astronautas” y necesita ayuda para cumplir su sueño
En una casa de Bahía Blanca, mientras sus padres trabajaban afuera durante horas, un chico se quedaba solo y pasaba parte de ese tiempo frente a una computadora investigando sobre el espacio. Ahí empezó a tomar forma una meta que todavía sostiene: ser astronauta.
Ese chico, Tomás Agustín Lopreite, hoy tiene 21 años, estudia en la Universidad Nacional de La Plata y está ante el paso más importante de su vida: fue admitido en Embry-Riddle, una de las universidades aeronáuticas más reconocidas de Estados Unidos, donde obtuvo una beca parcial para cursar ingeniería aeroespacial.
La institución, con sede en el estado de Florida, que tiene entre sus egresados a astronautas en actividad, le otorgó el beneficio más alto disponible para estudiantes extranjeros.
“Postulé en diciembre del 2025 y saqué 1360 de 1600 puntos. Rendí un examen de proficiencia de inglés, entregué dos cartas de recomendación de profesores y finalmente, envié un ensayo sobre por qué quería ir a la universidad, ambiciones y camino académico”, explicó Tomás a TN Tecno. “Al no ser ciudadano estadounidense, no puedo aspirar a beca completa. En mi caso, al ser admitido, me dijeron que podían darme entre 3000 a 17.000 dólares anuales, pero recibí mucho más”, contó.
La administración de Embry-Riddle le otorgó 23.500 dólares anuales durante los cuatro años de carrera. Pero no alcanza. Para empezar a cursar en agosto, Tomás necesita completar el resto (otros 25.000 dólares por año) más los gastos de alojamiento y comida. Y el tiempo corre.
Tomás creció en el Barrio Noroeste de la ciudad del sur de la Provincia, en una casa alquilada donde el techo se filtraba cuando llovía y las paredes acumulaban humedad. Su padre no terminó el secundario y durante más de 30 años trabajó como canillita, repartiendo diarios y haciendo changas. Su madre finalizó la escuela, pero nunca pudo acceder a la universidad; durante muchos años limpió casas en jornadas que a veces superaban las 12 horas diarias. Cuando no había dinero para pagarle a una niñera, Tomás se quedaba solo. A los 6 años ya sabía barrer, lavar los platos, tender su cama y calentar su propia comida. “Trataba de darle el menor trabajo posible a mis padres”, recordó Tomás, que es hijo único.
En esa soledad, la computadora familiar se convirtió en su ventana al mundo. Buscaba lanzamientos de cohetes, imágenes del cosmos, información sobre misiones espaciales. También jugaba horas interminables al Kerbal Space Program, un simulador donde se construyen cohetes, se diseñan satélites y se lanzan naves. “Tenía una PC con la cual investigué y aprendí muchas cosas sobre el espacio que terminaron encendiendo la llama de curiosidad por ese tema. Igual, yo ya venía con un interés que no sé de dónde salió. Pero en ese tiempo, ese interés se transformó en pasión”.
La primaria tampoco fue fácil. Repitió primer grado cuando se descubrió que no veía el pizarrón: tenía miopía y astigmatismo severos, -4 en cada ojo. Tuvo además dificultades en el habla que con el tiempo logró trabajar, pero que en esos años lo exponían ante sus compañeros. Fue blanco de burlas. Le costaba socializar. “Eso me hizo mucho más tímido. No me adaptaba”, confesó. Y cuando alguien le preguntaba qué quería ser de grande y él respondía astronauta, la respuesta era siempre la misma: que fuera realista, que pensara en otra cosa. “Eso me bajaba mucho la moral”, recuerda. Igual no cambió de idea.
El punto de inflexión llegó en cuarto año del secundario, cuando pasó a la Escuela Técnica N°2 “Ingeniero César Cipolletti” de Bahía Blanca, con orientación aeronáutica. Antes cursaba en un bachillerato que no lo motivaba. “Era un alumno mediocre”, reconoció. Cuando llegó a la técnica, todo cambió. Los profesores eran ingenieros, arquitectos, profesionales que venían directamente del mundo aeronáutico. Los problemas para relacionarse con sus compañeros desaparecieron. Y el rendimiento académico se disparó. “El cambio fue de 720 grados. Di dos vueltas completas sobre mí mismo”, bromeó.
Lo que construyó desde entonces es para aplaudir de pie. Participó dos años consecutivos en las Olimpiadas Matemáticas Argentinas y llegó a instancias provinciales. Alcanzó la final de los Juegos Bonaerenses en ajedrez. Dio una charla en el Planetario de la Universidad Nacional del Sur sobre el cosmos y el sistema solar. Fue presidente del Centro de Estudiantes durante dos períodos consecutivos y participó en la mesa bonaerense de educación técnica junto al Ministerio de Educación. Con su curso, diseñó y construyó un simulador de vuelo para trasladar la enseñanza del plano teórico al práctico. Y ganó las Olimpiadas Aeronáuticas con medalla de oro, una competencia en la que participan escuelas técnicas de todo el país. Egresó con promedio de 9,87 y el título de técnico aeronáutico.
Tomás no habla del espacio desde la emoción desbordada del fanático, sino desde la convicción metódica del que lleva años estudiando cómo llegar. “A todo el mundo le encantan los astronautas y las naves espaciales. Pero ¿a quién le gusta diseñarlas o construirlas? Ser astronauta no es solo ir al espacio, también es colaborar desde la Tierra. Es todo un proceso que hay que recorrer, y yo quiero hacerlo desde el principio”, afirmó a TN Tecno. Lo que le interesa en concreto es la construcción, el diseño, la planificación y el mantenimiento de vehículos espaciales: cohetes, satélites, sondas.
En busca de esa meta, se mudó a La Plata para cursar ingeniería aeroespacial en la UNLP, donde hoy transita su segundo año, vive en una habitación con un amigo y, para costear sus gastos, da clases particulares de matemática y cuenta con el apoyo de Bis Blick, una organización que acompaña a jóvenes con alto potencial para que sean los primeros profesionales de su familia. Valora profundamente lo que la educación pública le dio: “La UNLP es excelente en muchos ámbitos, y puedo afirmarlo porque curso en ella actualmente”. Pero en paralelo a esa cursada, apuntó más lejos.
El año pasado aplicó a Embry-Riddle y a principios de 2026 llegó la respuesta: admitido, con la beca más alta disponible para extranjeros. Fue el reconocimiento más grande de su vida. Y también el inicio de una nueva carrera contra el reloj.
Los 23.500 dólares anuales que le otorgó Embry-Riddle son una cifra importante, pero dejan un hueco enorme. Para comenzar a cursar en agosto, Tomás necesita otros 35.000 dólares por año: 25.000 para completar la matrícula, y unos 10.000 para alojamiento, comida y materiales de estudio. Así, lanzó una colecta (se lo puede contactar en Instagram @tomas_lopreite), que ya acumula 6.200.000 pesos, para afrontar los primeros gastos concretos: pasaje, pasaporte, visa, chequeos médicos. Además, está en negociaciones con la universidad para ver la posibilidad de trabajar mientras estudia y aliviar parte de esos costos.
Lo que busca en Embry-Riddle es específico y lo puede enumerar sin dudar. “Tiene proyectos y profesores con experiencia directa en la industria, trabajando de la mano con la NASA, la FAA, Lockheed Martin y Boeing, además de laboratorios avanzados”, describió. “Espero tener contacto directo con la industria de la cohetería, en diseño y mantenimiento, además de prácticas físicas con aviones y laboratorios. Lo que puedo traer al país son contactos, conocimiento específico del sector y experiencia real en el mundo aeroespacial que, sin lugar a duda, enriquecerían a la Argentina”, agregó.
El problema es que, si Tomás no consigue el dinero que le falta, la beca se pierde. En ese año, el plan B es seguir en la UNLP y volver a postular el año que viene, aunque el nuevo monto podría ser menor. No lo dice con resignación, pero sí con urgencia. “Quiero iniciar una startup, quiero que Argentina vuelva a tener lanzadores. Este país está lleno de profesionales que terminan yéndose porque la industria está muy debilitada. Hay que ponerle empeño, porque las cosas no salen solas”, aseguró.
Y finalizó con una sencillez que contrasta con la enormidad de todo su recorrido, agrega lo que tal vez resume mejor que nada su historia: “Este país lo dio todo por mí. Quiero seguir haciendo que mis viejos estén orgullosos de mí”.
El mismo chico que se quedaba solo en casa mirando cohetes en una pantalla e imaginaba viajar al espacio, está a solo un paso de comenzar su sueño. Solo falta el empujón que lo ayude a despegar.
Fuente: TN
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La UNNE desarrolla un modelo para anticipar qué calles de Resistencia podrían inundarse
Un proyecto de investigación de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) logró reproducir mediante simulaciones el escurrimiento del agua de lluvia en un sector de Resistencia, con una diferencia aproximada de 1,5 centímetros respecto de las mediciones utilizadas para comprobar los resultados.
El trabajo se desarrolla en la Facultad de Ingeniería y está a cargo de Joaquín Ríos Mellone, estudiante de quinto año de Ingeniería Civil e integrante del Laboratorio de Mecánica Computacional. La investigación cuenta con una beca de pregrado de la Secretaría General de Ciencia y Técnica de la UNNE y la dirección de los doctores Javier Luis Mroginski y Hugo Guillermo Castro.
El objetivo es desarrollar una herramienta que permita conocer cómo circula el agua por las calles durante una tormenta y, a futuro, anticipar qué sectores urbanos podrían sufrir anegamientos.
Una ciudad donde pocos centímetros hacen la diferencia
Resistencia presenta características geográficas que dificultan la predicción del recorrido del agua. Al estar ubicada sobre el valle de inundación del río Paraná, cuenta con una topografía de escasa pendiente.
En ese contexto, pequeños errores en la información sobre la altura del terreno pueden generar diferencias importantes en las simulaciones.
Para abordar el problema, los investigadores utilizan ANUGA, un programa informático de acceso libre que permite representar el movimiento del agua sobre una superficie. El terreno se divide en miles de pequeñas áreas triangulares, en las que se calcula la cantidad de agua acumulada y la dirección de su desplazamiento.
El equipo también incorporó funciones para representar cómo las bocas de tormenta captan el agua que circula por las calles.
Cómo comprobaron los resultados
La primera zona estudiada abarca aproximadamente cinco hectáreas en el sector de la calle San Lorenzo. Allí se contaba con mediciones detalladas de las alturas del terreno y registros de siete tormentas ocurridas en 2007.
Esos datos permitieron comparar las alturas de agua observadas con las obtenidas mediante las simulaciones.
La diferencia aproximada de 1,5 centímetros representa un resultado favorable para esta etapa del estudio, aunque los investigadores remarcaron que todavía deben determinar los límites de aplicación del modelo.
Entre las dificultades pendientes se encuentran la antigüedad de los datos topográficos y la falta de representación del recorrido del agua dentro de los conductos subterráneos.
La próxima etapa: estudiar una cuenca más extensa
El equipo prevé aplicar la herramienta en la cuenca Cisterna de Resistencia, un sector de entre 40 y 50 hectáreas. El análisis permitirá comparar las condiciones de 2007 con las actuales y evaluar cómo influyeron el avance de la urbanización y los cambios en el uso del suelo.
También se buscará comprobar el comportamiento del modelo ante tormentas más intensas que las utilizadas en las primeras pruebas.
Además de su posible aplicación en ciudades, la herramienta podría utilizarse en zonas rurales para estudiar la dirección y velocidad del agua en una cuenca y estimar el material que puede arrastrar.
El desarrollo todavía requiere pruebas y datos actualizados, pero representa un avance en el uso de herramientas computacionales para estudiar el agua de lluvia y mejorar la planificación urbana.
Fuente: UNNE Medios.
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Estos celulares podrían quedarse sin WhatsApp en noviembre de 2026: revisá si está el tuyo
WhatsApp continúa actualizando sus requisitos técnicos y algunos teléfonos antiguos podrían dejar de ser compatibles con la aplicación. Entre los dispositivos que conviene revisar aparecen modelos de Samsung, Motorola, LG y Sony que ya no reciben actualizaciones oficiales.
La lista difundida por La 100 incluye los siguientes equipos:
Samsung: Galaxy S3, Galaxy S4 Mini, Galaxy Note 2, Galaxy Core, Galaxy Trend y Galaxy Trend Lite.
Motorola: Moto G de primera generación, Moto E de primera generación y Droid Razr HD.
LG: Optimus G, Optimus L5, Optimus L7, Optimus F7, Lucid 2, Nexus 4 y G2 Mini.
Sony: Xperia Z y Xperia SP.
Qué hay que revisar antes del 1 de noviembre
La fecha mencionada en la publicación es el 1 de noviembre de 2026. Sin embargo, la compatibilidad depende de los requisitos oficiales del sistema operativo: WhatsApp exige Android 6.0 o posterior desde septiembre de 2026, mientras que el requisito para iPhone será iOS 15.5 o posterior desde el 30 de noviembre.
Por eso, antes de concluir que un teléfono dejará de funcionar, hay que revisar qué versión tiene instalada y si admite una actualización.
Cómo proteger los chats
Si el equipo ya no puede actualizarse, conviene preparar la migración a otro teléfono compatible. Para evitar perder conversaciones, fotos y documentos, se recomienda realizar una copia de seguridad desde Ajustes, dentro de la sección Chats de WhatsApp.
La cuenta no desaparece automáticamente por el cambio de compatibilidad: el problema es que el dispositivo antiguo puede dejar de ejecutar la aplicación.
Revisar el sistema operativo y guardar una copia de los chats son los pasos principales para evitar inconvenientes.
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Lunes con cielo despejado en Resistencia: la máxima llegará a los 23 grados
El último lunes de octubre comenzó con cielo despejado y una temperatura de 13,1 °C en Resistencia. Según el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la máxima llegará a los 23 °C durante la tarde, cuando se espera que aumente la nubosidad.
Durante las primeras horas del día, la humedad se ubicó en el 89%, la presión atmosférica fue de 1014 hectopascales y los vientos soplaron desde el sudeste a 6 kilómetros por hora. La visibilidad, en tanto, alcanzó los 15 kilómetros.
Para la tarde se prevé cielo parcialmente nublado y una temperatura máxima de 23 °C. Por la noche, el termómetro descenderá hasta los 17 °C.
De acuerdo con el pronóstico, las condiciones serán similares durante el martes, aunque se espera que las temperaturas comiencen a subir progresivamente a lo largo de la semana.
De esta manera, Resistencia tendrá una jornada con temperaturas moderadas y sin cambios bruscos previstos en el panorama meteorológico informado.