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El gran gesto de Canelo Álvarez con Lupita y Felipe que luchan contra el cáncer
Guadalupe "Lupita" Carrillo no quería volverse viral. No quería entrevistas, ni cámaras, ni reflectores. Quería salvar a su esposo, Felipe Martínez Romero ( 67 años), que padece de cáncer de estómago y necesita cirugía, quimioterapias, medicamentos y otros estudios.
Pero a veces la desesperación obliga a hacer cosas que uno nunca pensó que haría. Como pararse afuera de un entrenamiento con una playera para que la firmaran. Como levantar un cartel pidiendo ayuda. Como confiar en que alguien, en algún lugar, iba a escuchar.
"Necesita dinero, pero también necesita ánimo. Y eso, dice Lupita, es lo más difícil de conseguir. Hace como cinco o seis semanas empezó a estar mal, el 2 de enero. Y de ahí para acá ha sido todo muy rápido. Ha sido este breve viacrucis”, cuenta Lupita.
Entre rifas, ventas de pozole y playeras firmadas por los jugadores de Chivas, la historia empezó a moverse. Y luego llegó la noche de insomnio en la que Lupita pensó en Canelo.
“Una noche de insomnio, pensando en qué íbamos a hacer, dije: Canelo nos puede regalar los guantes para esta pelea. Yo estoy segura que vamos a ganar y que vamos a tocar la campana", confiesa Lupita.
Hizo un cartel. Alguien la grabó. El video se hizo viral. Y el mensaje llegó a Saúl Álvarez. “Sí, dijo que está en eso, me van a contactar. Solo estamos esperando que nos busquen para ver cómo lo vamos a hacer”.
No son unos guantes cualquiera, son un recordatorio de que, a veces, la ayuda llega en el momento justo. Y Saúl Canelo Álvarez respondió al llamado de Lupita Carrillo y para ella y su familia eso ya significa esperanza.
El costo de la enfermedad
El cáncer de estómago es uno de los más agresivos. Cada año se registran cerca de 968 mil casos en el mundo y más de 650 mil muertes. La supervivencia depende mucho de qué tan temprano se detecte.
Felipe necesita cirugía urgente. La cirugía llegó a cotizarse en 190 mil pesos. Cada quimioterapia puede costar entre 35 y 40 mil pesos. “Es un mundo de dinero”, dice Lupita.
Por eso han hecho de todo. “Hemos rifado una bolsa, rifamos la playera, hemos vendido hasta pozole. O sea, todo para generar los estudios, la medicina y todo lo que se va ocupando”.
Fuente: Ámbito
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De una feria vacía al éxito en TikTok: la historia del artesano de 70 años que conquistó a los fans de Toy Story
A los 70 años, José encontró en TikTok una vidriera inesperada para compartir una de sus grandes pasiones: la cerámica. El artesano español, que fabrica tazas inspiradas en personajes de películas y series, logró captar la atención de miles de usuarios gracias a una combinación de creatividad, nostalgia y una historia con la que muchos emprendedores se sintieron identificados.
Todo comenzó con una publicación que mostraba el lado menos glamoroso de su trabajo. En un video grabado durante una feria, compartió imágenes de su puesto repleto de creaciones artesanales y escribió una frase que despertó empatía entre sus seguidores: “POV: Nadie vino a mi puesto de tazas de Toy Story hechas a mano”.
La escena reflejaba una situación que muchos pequeños emprendedores conocen bien: horas de preparación, trabajo y expectativas que no siempre se traducen en ventas. Sin embargo, lejos de generar indiferencia, el video provocó una ola de apoyo. Decenas de usuarios destacaron la calidad de las piezas y lamentaron que no hubieran recibido más atención durante el evento.
Pero la historia no terminó ahí. Poco después, José compartió otra publicación que terminaría convirtiéndose en una de las más comentadas de su perfil. “Espero que los fans de Toy Story se queden 13 segundos para decirme qué les parecen mis tazas”, escribió al comienzo del video.
La propuesta era simple, pero efectiva. Mientras transcurrían esos segundos, el artesano mostraba el proceso completo de elaboración de una taza inspirada en los icónicos juguetes de Toy Story. En las imágenes se lo ve moldear la cerámica, trabajar los detalles, pintar cada sector y revelar finalmente el resultado terminado.
La pieza sorprendió a quienes llegaron hasta el final del video. Los comentarios comenzaron a multiplicarse y muchos usuarios coincidieron en que comprarían una taza igual si tuvieran la oportunidad. Otros destacaron la paciencia, la dedicación y el nivel de detalle que requiere cada una de las creaciones.
Las referencias a Toy Story son una constante en sus publicaciones, aunque no son las únicas. En su perfil también aparecen diseños inspirados en universos tan populares como Star Wars y otros personajes de la cultura pop, una temática que suele despertar entusiasmo entre coleccionistas y fanáticos.
Así, lo que comenzó como el relato de una jornada decepcionante en una feria terminó transformándose en una inesperada revancha digital. Miles de personas descubrieron el trabajo de José, elogiaron sus creaciones y demostraron que, a veces, el público que no aparece frente a un puesto puede estar esperando del otro lado de la pantalla. No es casual que en la quinta entrega de la película de Pixar aparezcan los dispositivos como nuevos personajes que acompañan a Buzz Lightyear y el cowboy Woody.
Entre la incertidumbre de emprender y la satisfacción de ver que sus diseños generan admiración, José sigue compartiendo su proceso creativo. Y bastaron apenas 13 segundos para que muchos usuarios quedaran fascinados con sus originales tazas.
Fuente: TN
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Durante 31 años dentista voluntario ayuda a miles sin pedir nada a cambio
A veces el impacto más profundo comienza con una decisión sencilla. En 1995, el doctor Wayne Chisholm y su esposa, Jeannine, viajaron por primera vez a Tonga para ofrecer servicios de odontología voluntaria. Lo que empezó como una visita breve se convirtió en más de tres décadas de servicio constante en las islas del Pacífico.
Hoy, con 84 años, Wayne Chisholm ha regresado a Tonga en 17 ocasiones, ha realizado 17 viajes a Kiribati y tres a Samoa. En ese tiempo, ayudó a establecer clínicas dentales, capacitar voluntarios, formar personal local y servir como misionero de servicio junto a su esposa.
“Porque mucho he recibido, también debo dar”
Para la familia Chisholm, el servicio nunca se trató solo de odontología. Jeannine, a quien Wayne describía como “el corazón y el alma” de su labor, falleció hace dos años. En su lápida quedó grabada una frase que resume toda una vida de entrega:
“Porque mucho he recibido, también debo dar.”
Ese principio ha guiado cada etapa de este proyecto. Servir no como obligación, sino como respuesta agradecida a las bendiciones recibidas.
El élder Brad Smith, misionero de servicio y copresidente del comité asesor dental de la Iglesia, describió a Chisholm como “el arquitecto del avance de la salud oral en el Pacífico”. Para él, este tipo de servicio refleja un corazón humilde ofrecido al Salvador.
Donde el servicio se vuelve comunidad
Jeannine Chisholm (centro) se detiene para una foto con dos mujeres de las Islas del Pacífico mientras servía como misionera de tiempo completo entre 2003 y 2005. Créditos: Wayne Chisholm. Imagen: Church News.
Las primeras clínicas se establecieron en Nuku’alofa, Tonga; Apia, Samoa; y Eita, Kiribati, todas ubicadas en escuelas secundarias de la Iglesia. Con el tiempo, el enfoque fue más allá de atender pacientes.
Historia de iglesias
Los Chisholm trabajaron para formar autosuficiencia, capacitando a misioneros retornados y jóvenes locales como asistentes dentales. Muchos obtuvieron certificaciones oficiales y luego fueron contratados por los gobiernos de sus países.
Actualmente, cada clínica atiende entre 150 y 200 pacientes por semana. En cifras acumuladas, se estima que más de 200,000 personas han sido atendidas en Tonga, 100,000 en Samoa y 10,000 en Kiribati.
“No nos quedamos de brazos cruzados”.
Dijo Chisholm al reflexionar sobre estos años de trabajo constante.
Bendiciones que regresan multiplicadas
Quienes han servido junto a Wayne coinciden en algo. El servicio bendice tanto a quien da como a quien recibe. A lo largo de los años, se han formado amistades profundas con las comunidades locales. Muchos lo llaman cariñosamente “Papa Chis”, y algunos incluso han puesto su nombre o el de Jeannine a sus hijos.
Varios jóvenes voluntarios terminaron yendo a la universidad, sirviendo misiones y, en algunos casos, convirtiéndose en dentistas. Ver ese crecimiento ha sido una de las mayores recompensas para Chisholm.
Creer en el potencial de otros también es una forma de servicio.
Dios está en los detalles
Durante sus viajes, Wayne Chisholm asegura haber visto milagros con frecuencia. No siempre grandes o visibles, pero sí claros.
“He aprendido que el Padre Celestial y Jesucristo están en los detalles de nuestra vida, y que nos aman”, expresó.
Recordó el caso de una joven voluntaria en Kiribati que padecía escorbuto, una enfermedad grave causada por la falta de vitamina C. Tras recibir tratamiento básico, su recuperación fue rápida y completa.
Para Chisholm, fue un recordatorio sencillo pero poderoso de que el Señor obra incluso a través de lo cotidiano.
Un legado que sigue en marcha
Aunque se jubiló de su práctica dental en julio de 2025, Wayne Chisholm no ha dejado el Pacífico atrás. Ya planea un nuevo viaje a Kiribati en los próximos meses.
Su historia no se cuenta en discursos largos ni gestos grandiosos. Se construye con constancia, servicio silencioso y una convicción clara: cuando damos lo que tenemos, el Señor multiplica el impacto.
Fuente: Church News
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Tiene 35 años, vive con parálisis cerebral y cuenta cómo una asistente sexual le cambió la vida: “Antes tenía miedo”
La asistencia sexual existe desde hace décadas, aunque sigue siendo poco conocida. La falta de información se debe, en gran medida, a los tabúes y prejuicios que rodean la sexualidad y la discapacidad.
La persistencia de un estigma social que infantiliza a las personas con discapacidad dificulta el reconocimiento de su sexualidad como un derecho humano esencial para el bienestar y el desarrollo personal.
“Muchas personas, cuando conocen a alguien con discapacidad, pueden sentirse atraídas. Pero al momento de concretar un encuentro, aunque te quieran mucho, se autoexcluyen porque no saben qué hacer, porque no se habla del tema”, cuenta Fran Orcellet en diálogo con TN.
Fran tiene 35 años y parálisis cerebral como consecuencia de una mala praxis médica durante su nacimiento, lo que le impidió caminar. Sin embargo, eso no lo detuvo: vive solo y es un artista integral que escribe, canta y actúa. Además, milita por los derechos de las personas con discapacidad y del colectivo LGBT+.
A diferencia de muchas otras personas, Fran creció en un entorno donde la sexualidad podía abordarse con naturalidad. Como persona trans, hablar sobre estos temas nunca fue un tabú en su casa. Conoció la asistencia sexual durante un viaje a Europa que realizó junto a su hermana como regalo familiar por haber terminado sus estudios.
“Me permitieron viajar unos días a Europa con mi hermana. Estábamos en Ámsterdam y visitamos la zona roja. Ahí nos comentaron que existían personas que trabajaban específicamente con personas con discapacidad y así conocí este servicio”, cuenta sobre aquel primer acercamiento.
Cuando regresó a la Argentina comenzó a buscar a alguien que ofreciera un acompañamiento similar. Tras encontrarla, decidió mantener varias entrevistas para comprender mejor de qué se trataba antes de animarse a vivir la experiencia.
“La asistencia, en mi caso, empieza con una entrevista previa. Hablamos de la vida, de cualquier tema, para conocernos. No hay un objetivo específico al que llegar; se trata, sobre todo, de pasarla bien y tener un espacio propio de disfrute”, explica.
Para Fran, esos encuentros construyen una intimidad diferente a la que existe con amigos o familiares. La experiencia también le permitió comprender la importancia de contar con espacios propios.
“Antes me costaba cerrar la puerta de mi cuarto porque tenía miedo de que no me escucharan durante la noche. Desde que empecé a contratar asistencias entendí la importancia de cerrar la puerta y sentirme cómodo estando solo. Hay personas adultas que ni siquiera pueden elegir su propia ropa. Por eso entiendo que la asistente sexual también funciona como un puente hacia la autonomía”.
La experiencia también inspiró parte de su obra artística. Fran escribió dos poemarios a partir de los vínculos y reflexiones surgidos de esos encuentros. De allí nacieron los fanzines Todas las victorias y Por amor a Racing, donde aborda la discapacidad y la sexualidad en primera persona.
De qué se trata la asistencia sexual
La asistencia sexual tiene como objetivo brindar apoyo a las personas con discapacidad para que puedan explorar, expresar y ejercer su sexualidad de manera autónoma, segura y respetuosa.
Laura Meza trabaja en el ámbito sexual desde hace 33 años y se dedica a la asistencia sexual para personas con discapacidad. Entre sus clientes hay un hombre al que acompaña desde hace una década. Tiene baja visión y actualmente supera los 90 años.
“Él ya me presentó ante sus hijos, nietas y bisnietas. Porque, aunque no lo creas, nosotras no solamente brindamos un servicio sexual. También ofrecemos escucha, contención y respeto”, asegura.
Según explica, el acompañamiento no siempre implica relaciones sexuales. Muchas veces se trata de ayudar a las personas a reconocer y descubrir sus propias sensaciones corporales. “Se empieza explorando si sienten cuando les tocás las manos, los pies, el pelo o la panza. No se va directamente a los genitales. En el trabajo sexual tradicional muchas veces existe otra dinámica. Acá se necesita tiempo, paciencia y atención a los procesos de cada persona”.
Su trabajo abarca tanto a personas con discapacidad motriz como a personas con distintos diagnósticos de salud mental. Laura recuerda el caso de un cliente con esquizofrenia, en el que la familia participó activamente para garantizar la seguridad de todos los involucrados.
Las familias cumplen un rol fundamental para que estos encuentros puedan llevarse a cabo. “Una abuela me pidió que conociera a su nieto con síndrome de Down que se masturbaba con frecuencia. Pensó que podía ayudarlo a vivir su sexualidad de una manera más saludable. Lo acompañé durante aproximadamente un año, hasta que la familia se mudó”, cuenta Laura.
La especialista sostiene que muchas personas descubren aspectos vinculados con la autonomía a través de estos encuentros, ya que se genera un espacio donde deben valerse por sí mismas y tomar decisiones sobre su propio cuerpo: “Tenés que tener la empatía suficiente para entender que una persona quizás no tenga una reacción la primera, segunda o cuarta vez. Y vos tampoco podés frustrarte. Se trata de comprender qué le sucede a cada uno y acompañar ese proceso”.
Actualmente, Laura integra la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR) y coordina Casita Roja, un centro de asistencia integral ubicado en el barrio porteño de Constitución para trabajadoras sexuales. Desde esos espacios impulsa la visibilización de una práctica que busca derribar prejuicios sobre la sexualidad y la discapacidad.
Fuente: TN