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Surgió como una de las grandes promesas de la UFC, fue campeón y ahora busca volver a lo más alto: la historia de Cody Garbrandt

Este sábado por la noche, los fanáticos de las artes marciales mixtas volverán a tener una gran velada con el UFC 329, encabezada por la pelea entre Conor McGregor y Max Holloway y que contará con una cartelera plagada de estrellas. Entre ellas se destaca Cody Garbrandt, que se medirá ante Adrian Yañez en el peso gallo y se podrá ver a través de Paramount+.

En diálogo con TN, el peleador de 35 años contó cómo vive esta nueva etapa en su carrera, palpitó este combate y le mandó un mensaje a todos sus fanáticos en la Argentina con la ilusión de volver a ser campeón.

Cody Garbrandt, la promesa de la UFC que se hizo realidad

En el 2015, Cody Garbrandt irrumpió como una gran figura dentro de la UFC. Este sábado, más de 11 años después, ese joven, con algunos tatuajes más y una gran experiencia recorrida, volverá a subirse al octágono para pelear ante Yañez y reafirmarse como un símbolo de vigencia y constancia al máximo nivel del deporte de contacto.

Desde sus primeros combates, Garbrandt demostró su poder de fuego y un hambre de gloria que apabulló a sus rivales: ganó nueve de sus primeras 11 peleas por nocaut o nocaut técnico.

Eso lo llevó a ser campeón invicto del peso gallo el 31 de diciembre del 2016 ante Dominick Cruz, histórico de la división. Luego, protagonizó una intensa rivalidad con TJ Dillashaw, que mantuvo a los fanáticos expectantes al borde del asiento y alimentó a la UFC durante mucho tiempo.

Con el paso del tiempo, Garbrandt se afirmó como una de las principales figuras del peso gallo de la compañía estadounidense y, si bien los años pasan, mantuvo su estilo agresivo, combativo y dio grandes shows para sus fanáticos.

“He estado en lo más alto. He sido campeón mundial y he peleado en las carteleras más importantes. Lo que me motiva y me hace reinventarme es simplemente presentarme cada día, dar lo mejor de mí en el gimnasio, entrenar, escuchar a mis entrenadores y a mi familia, y disfrutarlo”, contó en diálogo con TN en la previa a su pelea N.º 22 de su carrera (17 de manera ininterrumpida en la UFC).

Además, a sus 35 años, vive su vida y su carrera a un ritmo calmo y consciente, pero con la misma pasión de sus primeros años sobre el octágono: “A veces todos nos dejamos atrapar por lo que sigue, por lo que está por venir o por lo que debemos hacer; pero para mí, se trata de mantenerme presente en el momento: un día a la vez, una pelea a la vez. Eso es lo único que realmente puedes esperar con ilusión: disfrutarlo de verdad, sentir gratitud y agradecimiento por tener más oportunidades de salir ahí fuera y hacer algo que amo. Hay tanta gente en el mundo que nunca llega a vivir su ‘leyenda personal’, que no puede dedicarse a lo que le apasiona; hay muchas personas que van a un trabajo que odian solo por necesidad o por dinero, y nunca llegan a perseguir sus sueños. Así que me siento sumamente bendecido y agradecido por el punto en el que me encuentro en mi carrera. Sigo sano y con hambre de más. Sigo amando esta lucha; amo este deporte. Estoy obsesionado con lo que hago".

Volver a pelear siendo una gran figura y la ilusión de volver a ser campeón

En marzo de este 2026, Cody Garbrandt se enfrentó al peleador chino Xiao Long y lo venció en tres rounds por decisión unánime. Poco más de cuatro meses después, volverá a entrar en la jaula para enfrentarse a Adrian Yañez.

Esta muestra de vigencia mantiene activo al nacido en Ohio y lo posiciona como una estrella de las MMA. “Sí, es una locura. Creo que cada pelea es distinta. Cada sensación es diferente, obviamente porque el adversario contra el que peleas cambia; el oponente siempre es distinto. Pero, para mí, es una de esas cosas en las que a veces camino hacia el octágono sin ninguna emoción ni sentimiento, y otras veces vivo una noche de locura total”, contó.

Esta calma adoptada no es algo al azar, sino que lleva un gran trabajo mental detrás. “Es algo que he trabajado mucho con mi terapeuta: mantenerme presente en el momento, concentrado en lo que tengo delante. Se trata de vivir cada aspecto de la vida y de la pelea —los distintos momentos del asalto, el final del mismo, lo que dice el entrenador—; mantenerse presente ayuda a conservar la concentración. Eso ha sido de gran ayuda. Se trata de no dejar que factores como participar en una cartelera importante o cualquier suceso de la vida te abrumen o te impidan ver el obstáculo o el objetivo que tienes entre manos: conseguir la victoria a toda costa este sábado“, reveló.

En sus primeros años, Cody se caracterizó por ser un peleador apabullante, que se llevaba a sus rivales por delante, con un carácter fuerte, y eso lo hizo tener algunos traspiés. Durante su rivalidad con Dillashaw, en varios momentos de sus peleas, ambos luchadores se dejaron llevar por esta disputa personal y Garbrandt fue el que lo pagó más caro con dos derrotas.

Creo que siempre estaba tan obsesionado con ser campeón mundial o, una vez que perdí el título, con volver a ese punto... y simplemente reafirmar lo que dije antes: mantenerme enfocado en el presente, ya sabes, una pelea a la vez, un campamento de entrenamiento a la vez. Porque si empiezas a mirar demasiado hacia el futuro, hombre, la vida se te pasa volando. Ya sabes, simplemente... todo pasa rapidísimo. Así que, para mí, es cuestión de ir pelea a pelea”, contó.

Sin embargo, esta tranquilidad y enfoque no lo desvían de su objetivo: volver a ser campeón. " Pero sí, por supuesto, estoy en este mundo de las peleas para ser el mejor; no para quedar segundo ni para ocupar cualquier otro puesto en el ranking, sino para ser el mejorY sé que estoy dispuesto a hacer lo que haga falta para lograrlo. Y si está en mi destino volver a ser campeón mundial, pues lo seré“.

El poder de los peleadores y fanáticos argentinos según Cody Garbrandt

A pesar de su extensa carrera, Cody Garbrandt nunca se enfrentó a un peleador argentino. Sin embargo, el poder de fuego de los albicelestes es muy popular y conocido en las artes marciales mixtas.

Por eso, No Love lo destacó con un recuerdo particular: sus entrenamientos con Guido “El Ninja” Cannetti. “Nunca peleé contra un luchador argentino. Pero sí entrené con uno: Guido Cannetti. Él venía mucho a Alpha Male (gimnasio de mma) y me ayudó en la preparación de muchas de mis peleas durante su trayectoria en la UFC", recordó.

Y agregó: “Es una gran persona, un gran padre y un hombre muy familiar. Venía a hacer campamentos de entrenamiento y nos hicimos muy buenos amigos en esa épocaEra un kickboxer muy hábil; fuerte y rápido. Disfrutaba mucho entrenar con él”.

Además, destacó el apoyo de los fanáticos de la Argentina: “Y sí, siempre traía a su gente consigo a las peleas. Se notaba realmente el cariño y el apoyo de los aficionados argentinos hacia Guido y hacia todos los que pelean bajo la bandera de Argentina”.

Al ser una leyenda del peso gallo de la UFC, Garbrandt cuenta con una gran cantidad de hinchas argentinos, que este sábado estarán pendientes de su actuación. “La verdad es que estoy muy emocionado y muy agradecido con mis seguidores argentinos. Veo muchos de sus mensajes y comentarios en las redes sociales, y también los encuentro en los eventos de las peleas y en las reuniones de fans. Ante todo, valoro muchísimo su cariño y su apoyo”, aseguró.

Por otro lado, contó una cuenta pendiente que quiere cumplir: visitar el país. “Me encantaría visitar el país algún día; es algo que siempre he querido hacer. Me parece un lugar hermoso, por lo que me han contado amigos y compañeros de equipo. Pero sí, ese cariño y ese apoyo significan muchísimo; los mensajes siempre me llegan, pase lo que pase. Así que estoy muy emocionado de que puedan ver mi pelea este sábado a través de Paramount+”, afirmó.

Cómo ver las peleas del UFC Freedom 250 en la Casa Blanca

El evento que tendrá como pelea estelar a Conor McGregor ante Max Holloway este sábado 11 de julio en el UFC 329 tendrá como primer combate de las peleas preliminares a Cody Garbrandt contra Adrian Yañez y se podrá ver por Paramount+, la plataforma exclusiva de UFC en Latinoamérica y Brasil. El evento comenzará a las 21 (hora de la Argentina).

La cartelera completa del UFC 329 en Las Vegas

Cartelera estelar: 23.00 (hora de la Argentina)

  • Conor McGregor vs. Max Holloway (peso wélter)
  • Paddy Pimblett vs. Benoit Saint-Denis (peso ligero)
  • Cory Sandhagen vs. Mario Bautista (peso gallo)
  • Brandon Royval vs. Lone’er Kavanagh (peso mosca)
  • King Green vs. Terrance McKinney (peso ligero)

Inicio de la cartelera preliminar: 21.00 (hora de la Argentina)

  • Robert Whittaker vs. Nikita Krylov (peso medio)
  • Gable Stevenson vs. Elisha Ellison (peso pesado)
  • Cody Garbrandt vs. Adrian Yañez (peso gallo)
  • Luke Riley vs. Kai Kamaka III (peso pluma)

Inicio de la cartelera de los primeros preliminares: 19.00 (hora de la Argentina)

  • Tracy Cortez vs. Wang Cong (peso mosca femenino)
  • Damian Pinas vs. Cesar Almeida (peso medio)
  • Farid Basharat vs. John Garza (peso gallo)
  • Ryan Gandra vs. Zachary Reese (peso medio)
  • Alessandro Costa vs. Cody Durden (peso mosca)

Fuente: TN

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Una familia de cuatro personas necesitó más de $2,6 millones en agosto para ser de clase media en CABA

Una familia propietaria de cuatro integrantes en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) necesitó tener ingresos entre $2.603.556,34 y $8.331.380,27 en agosto para ser considerada clase media, según informó la Dirección General de Estadísticas y Censos de CABA.

En tanto, un grupo familiar -dos adultos y dos menores- requirió de $1.651.798,05 para no ser pobre durante el octavo mes de 2026.

Mientras un hogar de las mismas características debió contar con $903.930,35 para no ser considerada indigente.

Con estos números, la línea de indigencia subió 2,6% en agosto, la de pobreza 2% y el piso para ser de clase media, 1,7%.

Cuánto hubo que ganar para ser de clase media en CABA en agosto de 2026

En agosto, según la Dirección de Estadísticas porteña, una familia de cuatro integrantes necesitó los siguientes ingresos para ser considerada como parte de la clase media, ya sea en el segmento frágil, medio o acomodado:

  • Sector medio frágil: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos la Canasta Total y no alcanza 1,25 veces la canasta total (CT) del Sistema de Canastas de Consumo. Tienen ingresos mensuales entre $2.082.845,07 $2.603.556,33.
  • Sector medio “clase media”: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos 1,25 veces la CT y no alcanza cuatro veces la CT del Sistema de Canastas de Consumo. Ganan desde $2.603.556,34 hasta $8.331.380,27 al mes.
  • Sector acomodado: hogares cuyo ingreso mensual supera cuatro CT del Sistema de Canastas de Consumo, con ingresos al mes de $8.331.380,28 en adelante.

Cuánto dinero se necesitó para no estar bajo la línea de la pobreza en CABA

De acuerdo con los niveles socioeconómicos que establece el informe de la Ciudad de Buenos Aires, una familia de cuatro integrantes se encuentra en:

  • En situación de indigencia: hogares cuyo ingreso total mensual no alcanza para cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA). En agosto, una familia necesitó $903.930,35 mensuales para no ser indigente.
  • En situación de pobreza no indigente: hogares cuyo ingreso total mensual no alcanza para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) pero permite al menos adquirir la CBA. En esta situación se encuentran quienes perciban ingresos entre $903.930,36 $1.651.798,05.
  • No pobres vulnerables: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos la CBT y no alcanza la Canasta Total (CT) del Sistema de Canastas de Consumo. Este rango contempla a quienes ganan entre $1.651.798,06 y $2.082.845,06 al mes.

La inflación en CABA fue de 1,7% en agosto

La inflación de agosto fue de 1,7% en la Ciudad de Buenos Aires y acumuló 21,5% en lo que va del año.

Contra julio, el IPC de CABA registró una desaceleración de 1,2 puntos porcentuales. El alza fue de 33,3% en los últimos 12 meses.

La variación de los precios porteños en el séptimo mes del año estuvo impulsada por aumentos en: Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustiblesAlimentos y bebidas no alcohólicasSalud Transporte.

Fuente: TN

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Fue adoptada de bebé, publicó un video para buscar a sus ocho hermanos biológicos y recibió una respuesta que no esperaba

Durante años, Lourdes Fernández supo que en algún lugar había una parte de su historia que todavía no conocía. Tenía un dato concreto: según consta en su expediente, su mamá biológica había tenido otros ocho hijos. Eran ocho nombres posibles, ocho vidas de las que no sabía prácticamente nada y una pregunta que, con el tiempo, se volvió cada vez más difícil de postergar.

El domingo 30 de agosto, Lourdes decidió dejar de buscar en silencio. Grabó un video, contó que había sido adoptada cuando era bebé y pidió ayuda para encontrar a sus hermanos biológicos. Lo publicó en sus redes sociales sin saber qué podía ocurrir y la respuesta fue mucho más rápida de lo que imaginaba.

“Por suerte se difundió y tuvo mucha masividad. El lunes ya me estaba juntando con una de mis hermanas”, cuenta la joven marplatense a TN. A partir de la repercusión de su pedido, cuatro personas que serían sus hermanos se comunicaron con ella y con dos ya pudo encontrarse personalmente.

De repente, aquellos hermanos que hasta entonces habían formado parte de una historia escrita en un expediente empezaron a tener voces, rostros y recuerdos. Y hubo algo que la sorprendió especialmente cuando los tuvo enfrente.

Me vi reflejada en ellos, saber que les había pasado lo mismo o algo similar me conmovió”, explica. El encuentro no significó solamente empezar a reconstruir un vínculo familiar: también le permitió reconocer experiencias compartidas y descubrir que algunas de las preguntas que la habían acompañado durante años no eran únicamente suyas.

La búsqueda de Lourdes no nació de una sola pregunta. Había algo tan íntimo como saber quiénes eran esos hermanos que figuraban en su historia y a los que nunca había conocido, pero también interrogantes mucho más concretos que solo podían responder quienes compartieran con ella un origen. Entre ellos, conocer sus antecedentes médicos. “Quería saber sobre enfermedades, sobre la parte genética, si había alguna condición que yo tenía que conocer”, cuenta a TN.

Dar ese paso tampoco fue una decisión que tomó a espaldas de su familia. Sus padres sabían qué quería buscar y conocían las preguntas que ella tenía en la mente. Al principio apareció el miedo, quizás inevitable ante todo lo que podía traer una búsqueda así, pero después se impuso el apoyo. “Mis padres estuvieron un poco temerosos, pero me acompañaron en este proceso”, explica la joven.

Lourdes habla de sus papás adoptivos con una certeza que no entra en conflicto con su necesidad de saber de dónde viene. Encontrar a sus hermanos no supone reemplazar una familia por otra ni revisar el amor que recibió durante todos estos años. Es, simplemente, conocer una parte de sí misma a la que hasta ahora no había podido acceder.

Lo que no podía anticipar era cómo iban a recibirla quienes aparecieran del otro lado. Podía encontrar respuestas, silencios, dudas o incluso personas que no quisieran abrir esa puerta. Por eso, cuando comenzaron los primeros contactos, hubo algo que la conmovió especialmente: la voluntad de escucharla. “Me dijeron: ‘Necesitás sanar, ¿qué necesitás? ¿Qué querés saber?’”, recuerda Lourdes.

Fuente: TN

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Tenía US$200, compró un viejo trolebús canadiense y lo convirtió en un estudio de tatuajes: “Es como un portal en el tiempo”

La primera vez que lo vio, no imaginó todo lo que iba a pasar después. El viejo trolebús estaba en un desarmadero, lejos de parecerse al estudio de tatuajes en el que terminaría convertido. Era enorme, estaba abandonado y llevaba consigo una historia que a Matías le llamó la atención desde el primer momento. Él solo tenía US$200 en el bolsillo. No mucho más. Ni mucho menos.

El hombre de 32 años no sabía, pero en ese momento estaba poniendo en marcha un sueño: convertir aquel vehículo de unos 15 metros de largo en uno de los espacios más particulares de su proyecto en Chacras de Coria, Mendoza.

El comienzo del sueño

Algo de su infancia quedó marcado en aquel lugar que construyó. Quizás sean los árboles, las paredes pintadas o esa sensación de que en cada rincón hay algo que alguien hizo con sus propias manos. Cuando era chico, la propiedad estaba lejos de ser el emprendimiento que es ahora.

Sus padres la habían comprado y durante una década allí funcionó una escuela de verano que ellos mismos habían creado. Matías creció viendo entrar y salir gente todo el tiempo. Incluso había días en los que se despertaba y se encontraba con cerca de cien chicos en el predio. Ese movimiento terminó siendo parte de él.

A sus 19 años, sus padres alquilaron el lugar para que funcionara como geriátrico. Pero cuando el contrato terminó, tres años después, Matías sintió que quería volver a darle vida a ese espacio. Tenía 22 y una idea que, para muchos, parecía demasiado grande: abrir un hostel en una zona que no parecía ser la más adecuada.

No tenía detrás una gran inversión ni un proyecto empresarial armado. Lo que tenía era el lugar, algunas ideas y una necesidad que lo había acompañado desde siempre: hacer cosas con las manos. Desde chico dibujaba en la escuela, sobre los bancos y en cualquier superficie que encontrara. Le gustaban las manualidades, pintar y construir. Así que decidió que, si iba a abrir un hostel, no quería que se pareciera a ningún otro. Quería que se pareciera a él.

Empezó a pintar las paredes. Hizo un mural de Frida Kahlo después de leer un libro sobre ella y otro de Gustavo Cerati, uno de los músicos que escuchaba. Cada pared empezó a convertirse en una parte de su historia y, casi sin darse cuenta, el hostel fue tomando una identidad propia.

Con el tiempo, el lugar comenzó a recibir cada vez más turistas. Y aquello que había empezado casi como una apuesta personal terminó dándole el respaldo económico que necesitaba para seguir soñando. Porque Matías nunca dejó de hacerlo.

Una idea

Además de emprendedor, Matías había incursionado en el muralismo y se estaba especializando en tatuajes. Después de unos tres años de haber abierto el lugar empezó a pensar en sumar un estudio. La idea tenía sentido: muchos de los turistas que llegaban podían llevarse de Mendoza un recuerdo que los acompañara durante toda la vida.

Pero había una condición: uno de los tatuadores que lo había guiado le explicó que no podía improvisar el espacio. El estudio tenía que ser exclusivo, sin gente entrando y saliendo, y debía cumplir con todas las condiciones de bioseguridad y esterilidad necesarias para trabajar.

Matías pensó en una habitación del hostel, pero enseguida entendió que no era suficiente. Si iba a hacerlo, quería hacerlo de una manera que nadie esperara. Fue entonces cuando apareció aquel trolebús.

Alrededor de 2018, el joven fue a un desarmadero y se encontró con uno de los viejos trolebuses que habían llegado desde Canadá. La provincia los había comprado, pero no funcionaron y terminaron en desuso, abandonados en distintos desarmaderos. Uno de ellos estaba allí, esperando que alguien decidiera qué hacer con él. Matías lo vio y empezó a imaginar.

Era un vehículo de unos 15 metros de largo, enorme, fuera de funcionamiento y sin siquiera dos de sus ruedas. Para cualquier otra persona podía ser un problema. Para él era exactamente lo contrario: podía convertirse en el espacio que estaba buscando.

Había, sin embargo, un detalle bastante importante: Matías tenía apenas US$200. Eran los únicos que llevaba encima ese día. Le preguntó al hombre del desarmadero cuánto quería por el trolebús y terminó comprándolo con ese dinero.

Después de encontrarlo, todavía tenía que resolver cómo llevar semejante vehículo hasta su propiedad. “Llamé a una grúa y le pedí a mi papá que me prestara plata para pagarla. Vino la grúa con un camión, con un chasis bajo, lo levantamos y lo llevamos hasta el hostel”, explicó.

El trolebús viajó en un camión hasta Chacras de Coria y quedó estacionado en la calle, detrás del terreno. Ahí apareció el segundo problema: no había manera de meterlo adentro.

El trolebús no funcionaba y tenía unas dimensiones que hacían imposible moverlo como si fuera un vehículo cualquiera: “Al otro día me puse a buscar en Google cómo hacían los vikingos en la serie para mover cosas pesadas. Pensé: si ellos lo hacían hace 100 años, yo también puedo”.

Consiguió madera en un aserradero y una retroexcavadora. Entre todos fueron levantando el vehículo y colocándolo sobre los troncos para hacerlo avanzar poco a poco. Fue una escena casi absurda: un viejo trolebús canadiense avanzando sobre troncos para entrar al jardín de una propiedad de Chacras de Coria. “Fue una odisea entrarlo”, recordó entre risas.

Cuando finalmente entró, Matías sintió que había conseguido lo más difícil. Pero en realidad recién empezaba. “Cuando lo metí estaba feliz de tener semejante bicho, sobre todo por la historia que tenía. Quería reutilizarlo, no quería que quedara abandonado”, expresó.

Sin embargo no fue fácil. El trolebús pasó aproximadamente un año sin convertirse en nada. Lo utilizaba como depósito mientras el hostel seguía funcionando. Cada vez que podía juntar algo de dinero, volvía a invertir en él. Sacó todos los asientos, trabajó sobre el piso, primero con cerámicos y después con porcelanato, modificó las ventanas y empezó a fabricar los muebles junto con familiares y amigos. “Fue remar en dulce de leche”, aseguró.

Un primo que trabaja con metal lo ayudó con parte del mobiliario. Otros amigos fueron colaborando en distintas tareas. Matías aprendió mientras hacía. Y así pasaron los años.

La restauración completa llevó alrededor de ocho años. A los tres, sin embargo, el lugar ya estaba lo suficientemente avanzado como para que pudiera empezar a trabajar allí.

Hasta los detalles más pequeños llevaron tiempo: las luces delanteras y traseras, distintas partes de la carrocería y hasta una bocina inspirada en Los Dukes de Hazzard. Nada parecía demasiado pequeño como para no dedicarle horas. “Yo no tenía idea, mi vida se maneja de forma improvisada”, recordó Matías al recordar aquel proceso. Pero esa improvisación tenía una regla: hacerlo despacio y hacerlo bien.

Hoy, cuando alguien entra al estudio, cuesta imaginar que alguna vez aquel lugar fue simplemente un vehículo abandonado en un desarmadero.

El trolebús conserva por fuera buena parte de su aspecto original. Es largo, ancho y mantiene la estética de fábrica. En uno de sus laterales, la inscripción que alguna vez decía “Empresa provincial de Mendoza” fue reemplazada por una mucho más acorde con su nueva vida: “tatuajes”.

Fuente: TN

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