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Se fueron del país, se conocieron por casualidad y crearon un podcast sobre fútbol argentino en Estados Unidos

Eric Bernhardt y Sebastián Zaldibar tuvieron vidas casi paralelas: los dos son hijos de argentinos que decidieron emigrar en la década del 90 en busca de nuevas oportunidades. Ya de grandes, ambos asentados en Estados Unidos, se conocieron por una casualidad y conectaron de inmediato por la gran pasión que los unía: el fútbol. Sus raíces son tan fuertes que en 2023 decidieron lanzar un podcast para mostrar su fanatismo y llevar la cultura albiceleste a los habitantes del país en el que viven.

“Soccer is fútbol” se llama el producto audiovisual que ya tiene más de 60 capítulos, todos en inglés, y que los dos amigos crearon en 2023 después de ver a Emiliano Martínez en cancha. “En los últimos 10 o 15 años, siempre que había un Superclásico o que jugaba la Selección argentina nos llamábamos entre nosotros. Cuando vino el Dibu a jugar un partido de exhibición, fuimos con banderas y al salir de la cancha volvimos en el auto haciéndonos los comentaristas. Así surgió la idea de hacer el podcast: a los dos días, Eric armó el escritorio y los micrófonos en su oficina y empezamos”, cuenta Sebastián en diálogo con TN.

Eric y Sebastián, dos argentinos que adoptaron la cultura “yanqui” sin olvidar sus raíces

Sebastián nació en Bahía Blanca, pero cuando tenía 13 años su familia se mudó a Estados Unidos para escapar de la mala situación económica. “No sabía nada del idioma, empezamos de cero acá y adopté la cultura ‘yanqui’. Crecí en Seattle, Washington, pero mi familia siempre me mantuvo conectado a la cultura argentina. Así terminé teniendo una mezcla de las dos cosas”, relata.

El camino de Eric fue similar: “Yo nací en Buenos Aires, pero mis papás son de Entre Ríos y estábamos entre los dos lugares. Cuando yo tenía ocho años nos fuimos a vivir a Puerto Rico y estuve 25 años ahí. Después me mudé a Estados Unidos en 2005 y pasé por varias ciudades hasta que llegué a Orlando. En mi casa se mantuvieron siempre las costumbres argentinas y hasta el día de hoy están presentes el mate, el dulce de leche y el asado”.

Una casualidad reunió a estos dos argentinos emigrados desde chiquitos: Eric era pastor de jóvenes en una iglesia en la que Sebastián fue a tocar la batería en un evento. “La primera pregunta que le hice fue de qué cuadro era y él me dijo ‘Soy de Boca’ y yo le respondí ‘Sos tarado’. Esa fue nuestra primera interacción, nos hacíamos jodas enseguida porque éramos de cuadros opuestos”, contó Eric que, a diferencia de Sebastián, es fanático de River.

En los años 90, época en que ambos se fueron de la Argentina, era muy difícil poder ver los partidos de sus equipos o de la Selección a la distancia. Aún así, ambos mantuvieron su pasión a lo largo de la décadas. “Es parte de nuestro ADN”, explica Sebastián.

“Soccer is fútbol”, un espacio para hablarle al público de Estados Unidos del fútbol argentino

Eric y Sebastián crearon “Soccer is fútbol” con un objetivo en mente: hablarle al público de Estados Unidos sobre fútbol argentino. Por eso, los capítulos son en inglés. Sin embargo, con el correr de las emisiones se dieron cuenta de que llegaban también a otras personas.

“Nosotros no somos reporteros ni tratamos de ser periodistas. Somos fanáticos y admitimos que sabemos muy poco de fútbol. Nos apasiona, pero no analizamos partidos ni vemos estadísticas”, reconoce Eric.

Y destaca: “Primero dijimos ‘Vamos a hablarles a los yanquis que les gusta el fútbol y les vamos a llevar nuestra cultura’. En segundo lugar pensamos en esas segundas o terceras generaciones de argentinos o latinos que mayormente hablan inglés y que están perdiendo un poco la cultura de sus padres. Finalmente, en tercer lugar, a cualquier argentino o al que quiera escucharnos”.

Los capítulos del podcast, sin embargo, lograron metas que los amigos no se habían planteado en un principio. “No queremos perder al estadounidense, pero también nos dimos cuenta que al argentino le gusta. En la Copa América 2024 se nos acercaban muchos padres que nos abrazaban y nos agradecían porque por primera vez tenían un contenido que se podían sentar a ver con sus hijos. Era algo con lo que se identificaban los dos. Nunca lo habíamos pensado como algo familiar y resultó ser que sí”, comentó Eric.

El impacto de Lionel Messi en la MLS y la travesía en motorhome durante la Copa América 2024

El desembarco de Lionel Messi en el Inter Miami a mediados de 2023 generó una revolución en Estados Unidos. Eric y Sebastián consideran que en tan solo un año y medio la MLS tuvo un crecimiento más grande “que en los últimos diez o quince años”. Muchos locales, incluso, los buscan para hablar y hacerles preguntas sobre el mejor jugador del mundo.

“Acá el fútbol era el cuatro deporte detrás del básquet, el fútbol americano y el béisbol, pero ahora es el tercero. En la cancha todas las estrellas del deporte y los artistas sacan sus teléfonos para filmar a Messi y eso los estadounidenses no lo pueden creer. ¿Cómo que LeBron James le saca fotos a Messi o se muere por darle la mano?. Ahí se dan cuenta de que el mundo es más grande que Estados Unidos”, opinó Sebastián.

Aunque por vivir hace tantos años en esa ciudad los dos argentinos simpatizan por el Orlando City, la llegada de Messi al Inter Miami hizo que su atención se dividiera. Eric cuenta que ha llegado a ver partidos del conjunto rosa en la cancha por celular mientras estaba en la tribuna del clásico rival.

Durante la Copa América 2024 que finalmente ganó la Selección argentina, Eric y Sebastián siguieron toda la campaña del equipo de Lionel Scaloni. Lo hicieron a bordo de un motorhome que plotearon con el logo de “Soccer is fútbol”.

“Lo hicimos como un ensayo para el Mundial de clubes y para el Mundial 2026. Queremos hacer algo parecido para esos dos eventos que se vienen porque Estados Unidos se convierte poco a poco en un epicentro del fútbol”, explicó Eric.

En tanto que Sebastián resaltó: “Nunca pensamos que íbamos a tener tan buena recepción. Había gente que nos conocía, que veía nuestros videos. Regalábamos pulseras del podcast y la gente se acordaba de nosotros”.

Fuente: TN

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Una familia de cuatro personas necesitó más de $2,6 millones en agosto para ser de clase media en CABA

Una familia propietaria de cuatro integrantes en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) necesitó tener ingresos entre $2.603.556,34 y $8.331.380,27 en agosto para ser considerada clase media, según informó la Dirección General de Estadísticas y Censos de CABA.

En tanto, un grupo familiar -dos adultos y dos menores- requirió de $1.651.798,05 para no ser pobre durante el octavo mes de 2026.

Mientras un hogar de las mismas características debió contar con $903.930,35 para no ser considerada indigente.

Con estos números, la línea de indigencia subió 2,6% en agosto, la de pobreza 2% y el piso para ser de clase media, 1,7%.

Cuánto hubo que ganar para ser de clase media en CABA en agosto de 2026

En agosto, según la Dirección de Estadísticas porteña, una familia de cuatro integrantes necesitó los siguientes ingresos para ser considerada como parte de la clase media, ya sea en el segmento frágil, medio o acomodado:

  • Sector medio frágil: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos la Canasta Total y no alcanza 1,25 veces la canasta total (CT) del Sistema de Canastas de Consumo. Tienen ingresos mensuales entre $2.082.845,07 $2.603.556,33.
  • Sector medio “clase media”: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos 1,25 veces la CT y no alcanza cuatro veces la CT del Sistema de Canastas de Consumo. Ganan desde $2.603.556,34 hasta $8.331.380,27 al mes.
  • Sector acomodado: hogares cuyo ingreso mensual supera cuatro CT del Sistema de Canastas de Consumo, con ingresos al mes de $8.331.380,28 en adelante.

Cuánto dinero se necesitó para no estar bajo la línea de la pobreza en CABA

De acuerdo con los niveles socioeconómicos que establece el informe de la Ciudad de Buenos Aires, una familia de cuatro integrantes se encuentra en:

  • En situación de indigencia: hogares cuyo ingreso total mensual no alcanza para cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA). En agosto, una familia necesitó $903.930,35 mensuales para no ser indigente.
  • En situación de pobreza no indigente: hogares cuyo ingreso total mensual no alcanza para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) pero permite al menos adquirir la CBA. En esta situación se encuentran quienes perciban ingresos entre $903.930,36 $1.651.798,05.
  • No pobres vulnerables: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos la CBT y no alcanza la Canasta Total (CT) del Sistema de Canastas de Consumo. Este rango contempla a quienes ganan entre $1.651.798,06 y $2.082.845,06 al mes.

La inflación en CABA fue de 1,7% en agosto

La inflación de agosto fue de 1,7% en la Ciudad de Buenos Aires y acumuló 21,5% en lo que va del año.

Contra julio, el IPC de CABA registró una desaceleración de 1,2 puntos porcentuales. El alza fue de 33,3% en los últimos 12 meses.

La variación de los precios porteños en el séptimo mes del año estuvo impulsada por aumentos en: Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustiblesAlimentos y bebidas no alcohólicasSalud Transporte.

Fuente: TN

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Fue adoptada de bebé, publicó un video para buscar a sus ocho hermanos biológicos y recibió una respuesta que no esperaba

Durante años, Lourdes Fernández supo que en algún lugar había una parte de su historia que todavía no conocía. Tenía un dato concreto: según consta en su expediente, su mamá biológica había tenido otros ocho hijos. Eran ocho nombres posibles, ocho vidas de las que no sabía prácticamente nada y una pregunta que, con el tiempo, se volvió cada vez más difícil de postergar.

El domingo 30 de agosto, Lourdes decidió dejar de buscar en silencio. Grabó un video, contó que había sido adoptada cuando era bebé y pidió ayuda para encontrar a sus hermanos biológicos. Lo publicó en sus redes sociales sin saber qué podía ocurrir y la respuesta fue mucho más rápida de lo que imaginaba.

“Por suerte se difundió y tuvo mucha masividad. El lunes ya me estaba juntando con una de mis hermanas”, cuenta la joven marplatense a TN. A partir de la repercusión de su pedido, cuatro personas que serían sus hermanos se comunicaron con ella y con dos ya pudo encontrarse personalmente.

De repente, aquellos hermanos que hasta entonces habían formado parte de una historia escrita en un expediente empezaron a tener voces, rostros y recuerdos. Y hubo algo que la sorprendió especialmente cuando los tuvo enfrente.

Me vi reflejada en ellos, saber que les había pasado lo mismo o algo similar me conmovió”, explica. El encuentro no significó solamente empezar a reconstruir un vínculo familiar: también le permitió reconocer experiencias compartidas y descubrir que algunas de las preguntas que la habían acompañado durante años no eran únicamente suyas.

La búsqueda de Lourdes no nació de una sola pregunta. Había algo tan íntimo como saber quiénes eran esos hermanos que figuraban en su historia y a los que nunca había conocido, pero también interrogantes mucho más concretos que solo podían responder quienes compartieran con ella un origen. Entre ellos, conocer sus antecedentes médicos. “Quería saber sobre enfermedades, sobre la parte genética, si había alguna condición que yo tenía que conocer”, cuenta a TN.

Dar ese paso tampoco fue una decisión que tomó a espaldas de su familia. Sus padres sabían qué quería buscar y conocían las preguntas que ella tenía en la mente. Al principio apareció el miedo, quizás inevitable ante todo lo que podía traer una búsqueda así, pero después se impuso el apoyo. “Mis padres estuvieron un poco temerosos, pero me acompañaron en este proceso”, explica la joven.

Lourdes habla de sus papás adoptivos con una certeza que no entra en conflicto con su necesidad de saber de dónde viene. Encontrar a sus hermanos no supone reemplazar una familia por otra ni revisar el amor que recibió durante todos estos años. Es, simplemente, conocer una parte de sí misma a la que hasta ahora no había podido acceder.

Lo que no podía anticipar era cómo iban a recibirla quienes aparecieran del otro lado. Podía encontrar respuestas, silencios, dudas o incluso personas que no quisieran abrir esa puerta. Por eso, cuando comenzaron los primeros contactos, hubo algo que la conmovió especialmente: la voluntad de escucharla. “Me dijeron: ‘Necesitás sanar, ¿qué necesitás? ¿Qué querés saber?’”, recuerda Lourdes.

Fuente: TN

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Tenía US$200, compró un viejo trolebús canadiense y lo convirtió en un estudio de tatuajes: “Es como un portal en el tiempo”

La primera vez que lo vio, no imaginó todo lo que iba a pasar después. El viejo trolebús estaba en un desarmadero, lejos de parecerse al estudio de tatuajes en el que terminaría convertido. Era enorme, estaba abandonado y llevaba consigo una historia que a Matías le llamó la atención desde el primer momento. Él solo tenía US$200 en el bolsillo. No mucho más. Ni mucho menos.

El hombre de 32 años no sabía, pero en ese momento estaba poniendo en marcha un sueño: convertir aquel vehículo de unos 15 metros de largo en uno de los espacios más particulares de su proyecto en Chacras de Coria, Mendoza.

El comienzo del sueño

Algo de su infancia quedó marcado en aquel lugar que construyó. Quizás sean los árboles, las paredes pintadas o esa sensación de que en cada rincón hay algo que alguien hizo con sus propias manos. Cuando era chico, la propiedad estaba lejos de ser el emprendimiento que es ahora.

Sus padres la habían comprado y durante una década allí funcionó una escuela de verano que ellos mismos habían creado. Matías creció viendo entrar y salir gente todo el tiempo. Incluso había días en los que se despertaba y se encontraba con cerca de cien chicos en el predio. Ese movimiento terminó siendo parte de él.

A sus 19 años, sus padres alquilaron el lugar para que funcionara como geriátrico. Pero cuando el contrato terminó, tres años después, Matías sintió que quería volver a darle vida a ese espacio. Tenía 22 y una idea que, para muchos, parecía demasiado grande: abrir un hostel en una zona que no parecía ser la más adecuada.

No tenía detrás una gran inversión ni un proyecto empresarial armado. Lo que tenía era el lugar, algunas ideas y una necesidad que lo había acompañado desde siempre: hacer cosas con las manos. Desde chico dibujaba en la escuela, sobre los bancos y en cualquier superficie que encontrara. Le gustaban las manualidades, pintar y construir. Así que decidió que, si iba a abrir un hostel, no quería que se pareciera a ningún otro. Quería que se pareciera a él.

Empezó a pintar las paredes. Hizo un mural de Frida Kahlo después de leer un libro sobre ella y otro de Gustavo Cerati, uno de los músicos que escuchaba. Cada pared empezó a convertirse en una parte de su historia y, casi sin darse cuenta, el hostel fue tomando una identidad propia.

Con el tiempo, el lugar comenzó a recibir cada vez más turistas. Y aquello que había empezado casi como una apuesta personal terminó dándole el respaldo económico que necesitaba para seguir soñando. Porque Matías nunca dejó de hacerlo.

Una idea

Además de emprendedor, Matías había incursionado en el muralismo y se estaba especializando en tatuajes. Después de unos tres años de haber abierto el lugar empezó a pensar en sumar un estudio. La idea tenía sentido: muchos de los turistas que llegaban podían llevarse de Mendoza un recuerdo que los acompañara durante toda la vida.

Pero había una condición: uno de los tatuadores que lo había guiado le explicó que no podía improvisar el espacio. El estudio tenía que ser exclusivo, sin gente entrando y saliendo, y debía cumplir con todas las condiciones de bioseguridad y esterilidad necesarias para trabajar.

Matías pensó en una habitación del hostel, pero enseguida entendió que no era suficiente. Si iba a hacerlo, quería hacerlo de una manera que nadie esperara. Fue entonces cuando apareció aquel trolebús.

Alrededor de 2018, el joven fue a un desarmadero y se encontró con uno de los viejos trolebuses que habían llegado desde Canadá. La provincia los había comprado, pero no funcionaron y terminaron en desuso, abandonados en distintos desarmaderos. Uno de ellos estaba allí, esperando que alguien decidiera qué hacer con él. Matías lo vio y empezó a imaginar.

Era un vehículo de unos 15 metros de largo, enorme, fuera de funcionamiento y sin siquiera dos de sus ruedas. Para cualquier otra persona podía ser un problema. Para él era exactamente lo contrario: podía convertirse en el espacio que estaba buscando.

Había, sin embargo, un detalle bastante importante: Matías tenía apenas US$200. Eran los únicos que llevaba encima ese día. Le preguntó al hombre del desarmadero cuánto quería por el trolebús y terminó comprándolo con ese dinero.

Después de encontrarlo, todavía tenía que resolver cómo llevar semejante vehículo hasta su propiedad. “Llamé a una grúa y le pedí a mi papá que me prestara plata para pagarla. Vino la grúa con un camión, con un chasis bajo, lo levantamos y lo llevamos hasta el hostel”, explicó.

El trolebús viajó en un camión hasta Chacras de Coria y quedó estacionado en la calle, detrás del terreno. Ahí apareció el segundo problema: no había manera de meterlo adentro.

El trolebús no funcionaba y tenía unas dimensiones que hacían imposible moverlo como si fuera un vehículo cualquiera: “Al otro día me puse a buscar en Google cómo hacían los vikingos en la serie para mover cosas pesadas. Pensé: si ellos lo hacían hace 100 años, yo también puedo”.

Consiguió madera en un aserradero y una retroexcavadora. Entre todos fueron levantando el vehículo y colocándolo sobre los troncos para hacerlo avanzar poco a poco. Fue una escena casi absurda: un viejo trolebús canadiense avanzando sobre troncos para entrar al jardín de una propiedad de Chacras de Coria. “Fue una odisea entrarlo”, recordó entre risas.

Cuando finalmente entró, Matías sintió que había conseguido lo más difícil. Pero en realidad recién empezaba. “Cuando lo metí estaba feliz de tener semejante bicho, sobre todo por la historia que tenía. Quería reutilizarlo, no quería que quedara abandonado”, expresó.

Sin embargo no fue fácil. El trolebús pasó aproximadamente un año sin convertirse en nada. Lo utilizaba como depósito mientras el hostel seguía funcionando. Cada vez que podía juntar algo de dinero, volvía a invertir en él. Sacó todos los asientos, trabajó sobre el piso, primero con cerámicos y después con porcelanato, modificó las ventanas y empezó a fabricar los muebles junto con familiares y amigos. “Fue remar en dulce de leche”, aseguró.

Un primo que trabaja con metal lo ayudó con parte del mobiliario. Otros amigos fueron colaborando en distintas tareas. Matías aprendió mientras hacía. Y así pasaron los años.

La restauración completa llevó alrededor de ocho años. A los tres, sin embargo, el lugar ya estaba lo suficientemente avanzado como para que pudiera empezar a trabajar allí.

Hasta los detalles más pequeños llevaron tiempo: las luces delanteras y traseras, distintas partes de la carrocería y hasta una bocina inspirada en Los Dukes de Hazzard. Nada parecía demasiado pequeño como para no dedicarle horas. “Yo no tenía idea, mi vida se maneja de forma improvisada”, recordó Matías al recordar aquel proceso. Pero esa improvisación tenía una regla: hacerlo despacio y hacerlo bien.

Hoy, cuando alguien entra al estudio, cuesta imaginar que alguna vez aquel lugar fue simplemente un vehículo abandonado en un desarmadero.

El trolebús conserva por fuera buena parte de su aspecto original. Es largo, ancho y mantiene la estética de fábrica. En uno de sus laterales, la inscripción que alguna vez decía “Empresa provincial de Mendoza” fue reemplazada por una mucho más acorde con su nueva vida: “tatuajes”.

Fuente: TN

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