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No fumar ni beber en exceso y mantener una buena higiene bucal, las claves para prevenir el cáncer de cabeza y cuello
27 de julio - Día Mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello (CCC)
Si bien se trata de una patología que, en Argentina, representa el 3% de nuevos cánceres diagnosticados, también puede ser causado por infecciones por virus como Epstein-Barr o HPV (virus del papiloma humano). Alcanza más a hombres que a mujeres, en especial mayores de 50 años.
El “cáncer de cabeza y cuello” (CCC) comprende un grupo de patologías que se originan en la mucosa y glándulas de la vía aero-digestiva superior. Si bien pueden presentarse de formas diversas, en un 90% se trata de carcinomas escamosos (epidermoides) que surgen de las mucosas de la cavidad oral (la boca), la faringe y la laringe.
Los factores de riesgo más asociados al desarrollo de este grupo de enfermedades son el consumo de tabaco y alcohol, además de la infección por ciertos virus, como el de Epstein Barr (VEB), o el Virus del Papiloma Humano (HPV por sus siglas en inglés), que contribuyen a su formación y se vinculan con el tipo de evolución.
Se presenta con mayor frecuencia en hombres que en mujeres, predominantemente en mayores de 50 años, aunque en los últimos años se ha detectado un aumento en la incidencia de estos tumores en pacientes menores de 50 años, particularmente carcinomas de orofaringe asociados a infección por HPV.
En conjunto, ocupan el séptimo lugar en frecuencia entre los distintos tipos de cáncer a nivel mundial. En el año 2020, se diagnosticaron más de 900.000 nuevos casos en todo el mundo y constituyen entre un 4 a 5% del total de nuevos cánceres a nivel mundial, con una incidencia que puede alcanzar a 5 personas cada 100.000 habitantes, con diferencias entre hombres y mujeres, y según la población en estudio. Los datos de Argentina muestran un total de 3.635 nuevos casos, lo que constituye aproximadamente un 3% del total de nuevos cánceres diagnosticados.
La tasa de mortalidad de los CCC varía según dónde se encuentran alojados, su subtipo histológico, el estadio al momento del diagnóstico y las comorbilidades de los pacientes. Sin embargo, en conjunto alcanzan sólo el 2 a 3% del total de muertes por cáncer en todo el mundo. En general se trata de patologías con buen pronóstico cuando son diagnosticadas y tratadas en etapas tempranas. Para tumores de cavidad oral y orofaringe se estima que un 65% de los pacientes estarán vivos a los 5 años de haber sido diagnosticados.
¿Qué tipos de CCC existen?
Dentro de este grupo de patologías se encuentran los tumores de la cavidad oral (mucosa yugal, lengua oral, encías, labios), faringe (nasofaringe o cavum, orofaringe que comprende base de lengua y amígdalas, hipofaringe), laringe, senos paranasales y glándulas salivales.
Si bien en conjunto comparten muchas de sus características, hay aspectos que difieren entre sí: “Los tumores de la cavidad oral, orofaringe, hipofaringe, y laringe, son los más relacionados al consumo de tabaco y alcohol, y suelen ser de tipo epidermoide. Particularmente, aquellos localizados en la orofaringe (base de lengua y amígdalas) tienen una alta asociación con la infección por HPV”, explica el Dr. Mariano Leiva, Oncólogo Clínico especialista en Tumores de Cabeza y Cuello/Tiroides del Instituto Alexander Fleming (IAF).
Los tumores de cavum, en cambio, se asocian con el consumo de ciertos alimentos, como la nuez de Betel, y la infección por el virus Epstein Barr. “Pueden ser epidermoides (similares a la piel), pero con frecuencia se trata de carcinomas indiferenciados, denominados linfoepiteliomas. Los tumores de senos paranasales y glándulas salivales suelen ser de tipo adenocarcinoma, adenoide-quístico y, en menor medida, epidermoides”, agrega el Dr. Leiva.
Cómo identificarlos
Los síntomas dependerán del sitio donde se asiente la enfermedad y la extensión de la misma. “Los tumores de la cavidad oral se caracterizan por presentar masas o nódulos en labios, encías, mucosa yugal o lengua. Se pueden manifestar también como úlceras dolorosas. Los tumores de la orofaringe pueden producir molestias para tragar, hablar o sensación de ‘cuerpo extraño’ en la garganta. Frecuentemente se manifiestan con ganglios linfáticos aumentados de tamaño en las regiones laterales del cuello”, detalla el Dr. Agustín Falco, Oncólogo Clínico especialista en Tumores de Cabeza y Cuello del IAF.
“Los tumores que comprometen la hipofaringe y la laringe se manifiestan con cambios en la voz -que producen disfonía o ronquera-, o ganglios en el cuello. Los tumores de la nasofaringe pueden producir alteración de la voz de tipo nasal, mientras que los de los senos paranasales se pueden presentar como sinusitis a repetición que no mejora con el tratamiento convencional”, agrega el Dr. Falco.
¿A qué señales hay que prestarle atención para llegar al diagnóstico?
Los profesionales del IAF explican que se debe consultar al médico ante la aparición de llagas en la boca que no curan, úlceras, masas palpables en el cuello, cambios repentinos en la voz. “Muchas, o algunas de estas alteraciones pueden tener también causas benignas, pero deben descartarse las neoplasias”, aclara el Dr. Leiva.
La mejor forma de prevenir esta patología es mantener hábitos de vida saludables. Las principales recomendaciones son evitar el consumo de tabaco en todas sus formas (cigarrillo, cigarro, pipa, masticado), no consumir alcohol en exceso, mantener una adecuada higiene de la boca y dentaria y consultar precozmente ante la aparición de alguna de las alteraciones.
¿Cuáles son los tratamientos más eficaces?
Las estrategias de tratamiento varían según la localización y la extensión de la enfermedad, detallan los especialistas. “Los que asientan en la cavidad oral idealmente son operables, mientras que los de faringe y cavum, por lo general, no se operan. Los tumores de la laringe, en principio, se tratan con cirugías mínimamente invasivas cuando es posible, o con radioterapia y quimioterapia, intentando preservar el órgano. Cuando esto no es posible se realiza la cirugía”, dice el Dr. Leiva.
Las otras estrategias, muchas veces complementarias a la cirugía, son la radioterapia, la quimioterapia, la inmunoterapia, y los tratamientos dirigidos. “El objetivo principal del tratamiento, además de la curación o control de la enfermedad, es la preservación de las múltiples y vitales funciones que desempeñan las estructuras de esta región de la anatomía”, detalla el Dr. Falco y agrega que “a pesar de esto, en algunos casos, la combinación necesaria de estrategias de tratamiento (por ejemplo, radio más quimioterapia) o las cirugías amplias, ocasionan efectos adversos de cierta complejidad, que deberán ser oportunamente atendidos por el equipo a cargo”.
En cuanto al diagnóstico, las resonancias magnéticas de alta resolución y PET facilitan la evaluación inicial, siempre y cuando sean utilizados por profesionales entrenados en el área. Las técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas, sobre todo para tumores tempranos de laringe -como el láser o crioablación- son una gran herramienta para tratar esta patología con mínimas o nulas secuelas. Con respecto al tratamiento oncológico, “el mayor avance ha venido de la mano de la inmunoterapia, que es un tratamiento en general muy bien tolerado y que brinda, en muchos casos, buen control de enfermedad a plazos más largos”, agrega el Dr. Leiva.
El CCC y la pandemia de Covid-19
“No hay evidencia concreta de complicaciones debidas a la asociación de tumores de cabeza y cuello con Covid-19. Sí ha pasado, como en otros modelos tumorales, que se han retrasado consultas o estudios por diversos motivos vinculados a la pandemia, que en muchos casos devinieron en diagnósticos más tardíos o mayor incidencia de complicaciones propias de la enfermedad”, determina el Dr. Falco.
Un abordaje interdisciplinario, clave para el éxito
“Es fundamental destacar la importancia de que esta patología sea abordada por grupos de trabajo multidisciplinarios. Si tenemos en cuenta que estamos hablando de estructuras tan importantes como la boca, la garganta, la laringe con las cuerdas vocales, y de las posibles complicaciones que pueden surgir de la propia enfermedad o su tratamiento, como trastornos de la masticación, la deglución, o el habla, se hace evidente que el paciente se verá beneficiado con la atención conjunta de distintos profesionales (cirujanos especializados en la patología, oncólogos, radioterapeutas, otorrinolaringólogos, fonoaudiólogos, nutricionistas, odontólogos, estomatólogos, psicooncólogos) que, en conjunto, puedan atender con el mayor grado de conocimiento cada una de las áreas que comprende esta enfermedad”, finalizan el Dr. Matías Chacón, Jefe de Oncología Clínica del Instituto Alexander Fleming.
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Una familia de cuatro personas necesitó más de $2,6 millones en agosto para ser de clase media en CABA
Una familia propietaria de cuatro integrantes en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) necesitó tener ingresos entre $2.603.556,34 y $8.331.380,27 en agosto para ser considerada clase media, según informó la Dirección General de Estadísticas y Censos de CABA.
En tanto, un grupo familiar -dos adultos y dos menores- requirió de $1.651.798,05 para no ser pobre durante el octavo mes de 2026.
Mientras un hogar de las mismas características debió contar con $903.930,35 para no ser considerada indigente.
Con estos números, la línea de indigencia subió 2,6% en agosto, la de pobreza 2% y el piso para ser de clase media, 1,7%.
Cuánto hubo que ganar para ser de clase media en CABA en agosto de 2026
En agosto, según la Dirección de Estadísticas porteña, una familia de cuatro integrantes necesitó los siguientes ingresos para ser considerada como parte de la clase media, ya sea en el segmento frágil, medio o acomodado:
- Sector medio frágil: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos la Canasta Total y no alcanza 1,25 veces la canasta total (CT) del Sistema de Canastas de Consumo. Tienen ingresos mensuales entre $2.082.845,07 y $2.603.556,33.
- Sector medio “clase media”: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos 1,25 veces la CT y no alcanza cuatro veces la CT del Sistema de Canastas de Consumo. Ganan desde $2.603.556,34 hasta $8.331.380,27 al mes.
- Sector acomodado: hogares cuyo ingreso mensual supera cuatro CT del Sistema de Canastas de Consumo, con ingresos al mes de $8.331.380,28 en adelante.
Cuánto dinero se necesitó para no estar bajo la línea de la pobreza en CABA
De acuerdo con los niveles socioeconómicos que establece el informe de la Ciudad de Buenos Aires, una familia de cuatro integrantes se encuentra en:
- En situación de indigencia: hogares cuyo ingreso total mensual no alcanza para cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA). En agosto, una familia necesitó $903.930,35 mensuales para no ser indigente.
- En situación de pobreza no indigente: hogares cuyo ingreso total mensual no alcanza para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) pero permite al menos adquirir la CBA. En esta situación se encuentran quienes perciban ingresos entre $903.930,36 y $1.651.798,05.
- No pobres vulnerables: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos la CBT y no alcanza la Canasta Total (CT) del Sistema de Canastas de Consumo. Este rango contempla a quienes ganan entre $1.651.798,06 y $2.082.845,06 al mes.
La inflación en CABA fue de 1,7% en agosto
La inflación de agosto fue de 1,7% en la Ciudad de Buenos Aires y acumuló 21,5% en lo que va del año.
Contra julio, el IPC de CABA registró una desaceleración de 1,2 puntos porcentuales. El alza fue de 33,3% en los últimos 12 meses.
La variación de los precios porteños en el séptimo mes del año estuvo impulsada por aumentos en: Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles; Alimentos y bebidas no alcohólicas; Salud y Transporte.
Fuente: TN
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Fue adoptada de bebé, publicó un video para buscar a sus ocho hermanos biológicos y recibió una respuesta que no esperaba
Durante años, Lourdes Fernández supo que en algún lugar había una parte de su historia que todavía no conocía. Tenía un dato concreto: según consta en su expediente, su mamá biológica había tenido otros ocho hijos. Eran ocho nombres posibles, ocho vidas de las que no sabía prácticamente nada y una pregunta que, con el tiempo, se volvió cada vez más difícil de postergar.
El domingo 30 de agosto, Lourdes decidió dejar de buscar en silencio. Grabó un video, contó que había sido adoptada cuando era bebé y pidió ayuda para encontrar a sus hermanos biológicos. Lo publicó en sus redes sociales sin saber qué podía ocurrir y la respuesta fue mucho más rápida de lo que imaginaba.
“Por suerte se difundió y tuvo mucha masividad. El lunes ya me estaba juntando con una de mis hermanas”, cuenta la joven marplatense a TN. A partir de la repercusión de su pedido, cuatro personas que serían sus hermanos se comunicaron con ella y con dos ya pudo encontrarse personalmente.
De repente, aquellos hermanos que hasta entonces habían formado parte de una historia escrita en un expediente empezaron a tener voces, rostros y recuerdos. Y hubo algo que la sorprendió especialmente cuando los tuvo enfrente.
“Me vi reflejada en ellos, saber que les había pasado lo mismo o algo similar me conmovió”, explica. El encuentro no significó solamente empezar a reconstruir un vínculo familiar: también le permitió reconocer experiencias compartidas y descubrir que algunas de las preguntas que la habían acompañado durante años no eran únicamente suyas.
La búsqueda de Lourdes no nació de una sola pregunta. Había algo tan íntimo como saber quiénes eran esos hermanos que figuraban en su historia y a los que nunca había conocido, pero también interrogantes mucho más concretos que solo podían responder quienes compartieran con ella un origen. Entre ellos, conocer sus antecedentes médicos. “Quería saber sobre enfermedades, sobre la parte genética, si había alguna condición que yo tenía que conocer”, cuenta a TN.
Dar ese paso tampoco fue una decisión que tomó a espaldas de su familia. Sus padres sabían qué quería buscar y conocían las preguntas que ella tenía en la mente. Al principio apareció el miedo, quizás inevitable ante todo lo que podía traer una búsqueda así, pero después se impuso el apoyo. “Mis padres estuvieron un poco temerosos, pero me acompañaron en este proceso”, explica la joven.
Lourdes habla de sus papás adoptivos con una certeza que no entra en conflicto con su necesidad de saber de dónde viene. Encontrar a sus hermanos no supone reemplazar una familia por otra ni revisar el amor que recibió durante todos estos años. Es, simplemente, conocer una parte de sí misma a la que hasta ahora no había podido acceder.
Lo que no podía anticipar era cómo iban a recibirla quienes aparecieran del otro lado. Podía encontrar respuestas, silencios, dudas o incluso personas que no quisieran abrir esa puerta. Por eso, cuando comenzaron los primeros contactos, hubo algo que la conmovió especialmente: la voluntad de escucharla. “Me dijeron: ‘Necesitás sanar, ¿qué necesitás? ¿Qué querés saber?’”, recuerda Lourdes.
Fuente: TN
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Tenía US$200, compró un viejo trolebús canadiense y lo convirtió en un estudio de tatuajes: “Es como un portal en el tiempo”
La primera vez que lo vio, no imaginó todo lo que iba a pasar después. El viejo trolebús estaba en un desarmadero, lejos de parecerse al estudio de tatuajes en el que terminaría convertido. Era enorme, estaba abandonado y llevaba consigo una historia que a Matías le llamó la atención desde el primer momento. Él solo tenía US$200 en el bolsillo. No mucho más. Ni mucho menos.
El hombre de 32 años no sabía, pero en ese momento estaba poniendo en marcha un sueño: convertir aquel vehículo de unos 15 metros de largo en uno de los espacios más particulares de su proyecto en Chacras de Coria, Mendoza.
El comienzo del sueño
Algo de su infancia quedó marcado en aquel lugar que construyó. Quizás sean los árboles, las paredes pintadas o esa sensación de que en cada rincón hay algo que alguien hizo con sus propias manos. Cuando era chico, la propiedad estaba lejos de ser el emprendimiento que es ahora.
Sus padres la habían comprado y durante una década allí funcionó una escuela de verano que ellos mismos habían creado. Matías creció viendo entrar y salir gente todo el tiempo. Incluso había días en los que se despertaba y se encontraba con cerca de cien chicos en el predio. Ese movimiento terminó siendo parte de él.
A sus 19 años, sus padres alquilaron el lugar para que funcionara como geriátrico. Pero cuando el contrato terminó, tres años después, Matías sintió que quería volver a darle vida a ese espacio. Tenía 22 y una idea que, para muchos, parecía demasiado grande: abrir un hostel en una zona que no parecía ser la más adecuada.
No tenía detrás una gran inversión ni un proyecto empresarial armado. Lo que tenía era el lugar, algunas ideas y una necesidad que lo había acompañado desde siempre: hacer cosas con las manos. Desde chico dibujaba en la escuela, sobre los bancos y en cualquier superficie que encontrara. Le gustaban las manualidades, pintar y construir. Así que decidió que, si iba a abrir un hostel, no quería que se pareciera a ningún otro. Quería que se pareciera a él.
Empezó a pintar las paredes. Hizo un mural de Frida Kahlo después de leer un libro sobre ella y otro de Gustavo Cerati, uno de los músicos que escuchaba. Cada pared empezó a convertirse en una parte de su historia y, casi sin darse cuenta, el hostel fue tomando una identidad propia.
Con el tiempo, el lugar comenzó a recibir cada vez más turistas. Y aquello que había empezado casi como una apuesta personal terminó dándole el respaldo económico que necesitaba para seguir soñando. Porque Matías nunca dejó de hacerlo.
Una idea
Además de emprendedor, Matías había incursionado en el muralismo y se estaba especializando en tatuajes. Después de unos tres años de haber abierto el lugar empezó a pensar en sumar un estudio. La idea tenía sentido: muchos de los turistas que llegaban podían llevarse de Mendoza un recuerdo que los acompañara durante toda la vida.
Pero había una condición: uno de los tatuadores que lo había guiado le explicó que no podía improvisar el espacio. El estudio tenía que ser exclusivo, sin gente entrando y saliendo, y debía cumplir con todas las condiciones de bioseguridad y esterilidad necesarias para trabajar.
Matías pensó en una habitación del hostel, pero enseguida entendió que no era suficiente. Si iba a hacerlo, quería hacerlo de una manera que nadie esperara. Fue entonces cuando apareció aquel trolebús.
Alrededor de 2018, el joven fue a un desarmadero y se encontró con uno de los viejos trolebuses que habían llegado desde Canadá. La provincia los había comprado, pero no funcionaron y terminaron en desuso, abandonados en distintos desarmaderos. Uno de ellos estaba allí, esperando que alguien decidiera qué hacer con él. Matías lo vio y empezó a imaginar.
Era un vehículo de unos 15 metros de largo, enorme, fuera de funcionamiento y sin siquiera dos de sus ruedas. Para cualquier otra persona podía ser un problema. Para él era exactamente lo contrario: podía convertirse en el espacio que estaba buscando.
Había, sin embargo, un detalle bastante importante: Matías tenía apenas US$200. Eran los únicos que llevaba encima ese día. Le preguntó al hombre del desarmadero cuánto quería por el trolebús y terminó comprándolo con ese dinero.
Después de encontrarlo, todavía tenía que resolver cómo llevar semejante vehículo hasta su propiedad. “Llamé a una grúa y le pedí a mi papá que me prestara plata para pagarla. Vino la grúa con un camión, con un chasis bajo, lo levantamos y lo llevamos hasta el hostel”, explicó.
El trolebús viajó en un camión hasta Chacras de Coria y quedó estacionado en la calle, detrás del terreno. Ahí apareció el segundo problema: no había manera de meterlo adentro.
El trolebús no funcionaba y tenía unas dimensiones que hacían imposible moverlo como si fuera un vehículo cualquiera: “Al otro día me puse a buscar en Google cómo hacían los vikingos en la serie para mover cosas pesadas. Pensé: si ellos lo hacían hace 100 años, yo también puedo”.
Consiguió madera en un aserradero y una retroexcavadora. Entre todos fueron levantando el vehículo y colocándolo sobre los troncos para hacerlo avanzar poco a poco. Fue una escena casi absurda: un viejo trolebús canadiense avanzando sobre troncos para entrar al jardín de una propiedad de Chacras de Coria. “Fue una odisea entrarlo”, recordó entre risas.
Cuando finalmente entró, Matías sintió que había conseguido lo más difícil. Pero en realidad recién empezaba. “Cuando lo metí estaba feliz de tener semejante bicho, sobre todo por la historia que tenía. Quería reutilizarlo, no quería que quedara abandonado”, expresó.
Sin embargo no fue fácil. El trolebús pasó aproximadamente un año sin convertirse en nada. Lo utilizaba como depósito mientras el hostel seguía funcionando. Cada vez que podía juntar algo de dinero, volvía a invertir en él. Sacó todos los asientos, trabajó sobre el piso, primero con cerámicos y después con porcelanato, modificó las ventanas y empezó a fabricar los muebles junto con familiares y amigos. “Fue remar en dulce de leche”, aseguró.
Un primo que trabaja con metal lo ayudó con parte del mobiliario. Otros amigos fueron colaborando en distintas tareas. Matías aprendió mientras hacía. Y así pasaron los años.
La restauración completa llevó alrededor de ocho años. A los tres, sin embargo, el lugar ya estaba lo suficientemente avanzado como para que pudiera empezar a trabajar allí.
Hasta los detalles más pequeños llevaron tiempo: las luces delanteras y traseras, distintas partes de la carrocería y hasta una bocina inspirada en Los Dukes de Hazzard. Nada parecía demasiado pequeño como para no dedicarle horas. “Yo no tenía idea, mi vida se maneja de forma improvisada”, recordó Matías al recordar aquel proceso. Pero esa improvisación tenía una regla: hacerlo despacio y hacerlo bien.
Hoy, cuando alguien entra al estudio, cuesta imaginar que alguna vez aquel lugar fue simplemente un vehículo abandonado en un desarmadero.
El trolebús conserva por fuera buena parte de su aspecto original. Es largo, ancho y mantiene la estética de fábrica. En uno de sus laterales, la inscripción que alguna vez decía “Empresa provincial de Mendoza” fue reemplazada por una mucho más acorde con su nueva vida: “tatuajes”.
Fuente: TN