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Los gastos en dólares con tarjetas de crédito crecieron 470% en los últimos 12 meses
Los gastos en dólares con tarjeta de crédito fueron de US$1112 millones en enero de este año, lo que representó un crecimiento de 470% con respecto a los US$195 millones que habían salido por el mismo concepto en el primer mes de 2024. En la comparación intermensual, el aumento fue de US$545 millones (96%).
El dato de enero de este año fue el más alto desde el verano de 2018, cuando no había cepo cambiario, y va en línea con lo que ya había mostrado la estadística de préstamos con tarjeta de crédito. Al mismo tiempo, es equivalente a casi un quinto de la salida de divisas por turismo acumulada en todo 2024, que llegó a US$5688 millones.
Las cifras surgen del último balance cambiario publicado por el Banco Central (BCRA). Allí, se ve que el rubro que más aportó al déficit por turismo en enero fueron los pagos en moneda extranjera realizados con tarjeta de crédito, que sumaron US$1138 millones. Los gastos de operadores turísticos contribuyeron con US$184 millones y los pagos a aerolíneas significaron una salida de US$163 millones.
La entidad que conduce Santiago Bausili detalló que los gastos en dólares con tarjetas realizados por personas humanas ascendieron a US$917 millones en enero. Y resaltó que alrededor de 70% de estos consumos son posteriormente cancelados de forma directa por los clientes con billetes propios en moneda extranjera. Según el BCRA, eso reduce el impacto deficitario en las reservas internacionales.
No obstante, si los dólares que los clientes bancarios usan para cancelar los resúmenes de sus tarjetas están previamente depositados en cuentas bancarias, el impacto en las arcas del BCRA se sentirá una vez que los bancos los giren para pagar a los proveedores del exterior. Esto se da porque todos los depósitos en moneda extranjera tienen una parte inmovilizada en la autoridad monetaria (encaje) y esa porción se contabiliza en las reservas. Por lo tanto, al desarmar el depósito, caen esos encajes y bajan las reservas.
El fuerte crecimiento de los gastos por turismo en el exterior y pago de servicios internacionales en los últimos 12 meses tiene una explicación clara: la política de anclar el tipo de cambio oficial, que favoreció a los viajes internacionales este verano. Enero fue el último mes en el que el dólar subió 2% y en febrero, incluso, el Gobierno redujo el ritmo a 1%, lo que podría aumentar todavía más el incentivo a gastar en dólares.
A eso se sumó la eliminación del impuesto PAIS, que implicaba un recargo de 30% sobre el precio del dólar oficial en los consumos en moneda extranjera que se pagan con plásticos. Así, desde el 23 de diciembre, el dólar tarjeta tiene un recargo de 30% sobre el oficial minorista. De todos modos, como el tipo de cambio financiero es todavía más barato, la mayoría de los clientes bancarios compran dólar MEP para cancelar el saldo en moneda extranjera de sus resúmenes.
En sintonía con las cifras del balance cambiario, los datos turismo publicados la semana pasada por el INDEC muestran que en enero salieron 1,9 millones de argentinos del país (73% más que en el mismo mes del año pasado), mientras que llegaron a la Argentina 672.400 turistas, lo que significó una caída interanual de 20%. “En un contexto en el cual el dólar se percibe barato, estos datos adquieren una mayor relevancia”, afirmó la consultora LCG.
Fuente: TN
Nacionales
La canasta básica aumentó 4,1% en diciembre: una familia necesitó más de $1.300.000 para no ser pobre
La Canasta Básica Total (CBT), que delimita el umbral de la pobreza, aumentó 4,1% en diciembre. Así, una familia de cuatro integrantes (dos adultos y dos chicos) necesitó $1.308.713 para no ser pobre, según el INDEC.
Este indicador acumuló un alza de 27,7% en todo el 2025. La suba mensual de la CBT estuvo por debajo del índice de la inflación general de diciembre, que fue de 31,5%.
En tanto, la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que marca los ingresos que se deben superar para no ser indigente, aumentó 4,1% el mes pasado. En 2025, el indicador trepó 31,2%.
Así, el dato fue igual a la de la CBT y superó ampliamente a la inflación general del mismo período que fue de 2,8%.
Cuánto se necesitó para no estar bajo la línea de pobreza en diciembre de 2025, según el INDEC
Con respecto a los ingresos familiares necesarios para superar la línea de pobreza en diciembre, el INDEC señaló:
- Una persona necesitó de $423.532 para no estar bajo la línea de pobreza.
- Un hogar de tres personas -compuesto por una mujer de 35 años, su hijo de 18 y su madre de 61-, requirió de $1.041.888 en diciembre para no ser pobre.
- Una familia de cuatro integrantes -conformada por un varón de 35 años, una mujer de 31, un hijo de seis y una hija de ocho-, necesitó un ingreso mínimo de $1.308.713.
- Para un hogar compuesto por cinco personas -una pareja de 30 años y tres hijos de cinco, tres y un año- se requirió una suma de $1.376.478.
Cuánto fue el ingreso mínimo para evitar estar bajo la línea de indigencia en diciembre de 2025
Por su parte, los ingresos familiares requeridos para superar la línea de indigencia en diciembre fueron:
- Una persona requirió de $190.780
- Una familia de tres integrantes necesitó $469.319
- Los hogares con cuatro personas necesitaron $589.510.
- Si conviven cinco personas, tuvieron que tener un ingreso de $620.035.
Fuente: TN
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Nació en Lanús y se convirtió en el primer ciudadano ilustre argentino en Corea del Sur por un hecho inusual
Andrés Albiol se ríe mientras recuerda sus primeros días en Corea del Sur. “Llegué a este país en 2010, sin saber mucho más que la letra de una canción de K-pop que me había enganchado en mi adolescencia. Al principio, ni siquiera hablaba coreano”, explicó quien casi 15 años después es conductor de trenes en Seúl, un puesto al que llegó tras una serie de eventos que ni él mismo hubiera imaginado.
La historia de Andrés en Corea del Sur comenzó mucho antes de que llegara a la capital del país. En la Argentina, el nacido en Lanús era ferroviario. Antes, había estudiado Ingeniería en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), pero su destino tomó un giro diferente. “No me llegué a recibir, y la situación del país estaba complicada. Además, falleció mi papá y empecé a pensar en algo distinto, en salir. La idea de vivir afuera siempre me rondaba”, contó a TN.
La decisión de mudarse al extranjero fue una mezcla de circunstancias personales y un deseo de explorar nuevas posibilidades. “De chico vi una banda de rock coreano que me gustaba, no tanto por la música, sino por una chica que me llamaba la atención”, explicó entre risas. En 2010 se decidió: se subió a un avión con un pasaje de ida y apenas unas pocas palabras en coreano. “Llegué con visa de turista, así que cada tres meses tenía que salir del país y volver a entrar”, recordó.
Al principio, las oportunidades fueron escasas. Andrés trabajó como mesero en una cafetería. “Era lo que había. Comía arroz con arroz todos los días, pero bueno, de alguna forma tenía que sobrevivir”, confesó. Y fue su habilidad para aprender idiomas la que le abrió las puertas para quedarse definitivamente en el país asiático.
“Me inscribí en un curso de coreano que me dio una visa de estudiante y ahí empecé a tomar las riendas de mi vida acá”, dijo quien completó aquella cursada y se convirtió en profesor de español en Corea.
Del salto a la ingeniería naval al deseo de ser conductor de trenes
El próximo paso fue una inscripción en la Universidad de Seúl. Con su experiencia en ingeniería, comenzó a estudiar para terminar su carrera. “En Argentina eran seis años para ingeniería naval, pero en Seúl me reconocieron dos años de estudio. Fueron cuatro años para completar la carrera, y ya tenía un pie en el mundo laboral”, sostuvo.
Después de finalizar sus estudios, Andrés consiguió trabajo en la empresa Daewoo, donde participó en la puesta en marcha de uno de los buques más grandes del mundo. “Fue un hito en mi carrera. Soy ingeniero y pude trabajar en el MSC REEF, uno de los seis buques más impactantes del planeta”, recordó orgulloso.
En 2019, Andrés dejó su trabajo en la ingeniería naval y se mudó a Busan. Fue en esa ciudad, mientras pasaba frente a un edificio que decía “Busan Metro”, cuando se le ocurrió una idea que parecía imposible: “En Argentina trabajaba en el ferrocarril. ¿Por qué no intentar trabajar de conductor de trenes en Corea?”, se preguntó.
Decidió intentar su suerte, aunque al principio los coreanos ni siquiera entendían cómo un extranjero podría ser conductor de trenes. “Fui a preguntar y me dijeron que no había extranjeros en ese puesto, pero que si pasaba los exámenes no había ninguna ley que lo prohibiera. Así que me lancé”, contó.
Pasó varios meses preparándose para un examen extremadamente competitivo, con miles de coreanos presentándose cada año para unos pocos lugares. “Me tomaron después de mi noveno intento. Fue una locura, pero finalmente me dieron la oportunidad de estudiar para obtener la licencia de conductor de trenes”, rememoró Andrés.
La fama y la distinción
Su primer trabajo fue en una línea de trenes automatizados, donde Andrés se encargaba de supervisar el funcionamiento de los trenes cuando no se encontraban operando de forma automática. “Era casi como ser un guarda. Tenía que lidiar con los pasajeros que se quejaban por todo. Era un desafío, pero al final, lo logré”, relata.
El reconocimiento llegó de forma inesperada. “El presidente de la empresa me llamó para felicitarme, y después me otorgaron el título de ciudadano honorario de Seúl. Fui el primer argentino en recibirlo”, precisó.
En 2020, fue invitado a tocar la campana de Año Nuevo en el centro de Seúl, un gesto que le permitió ser aún más reconocido en la ciudad. “Eso fue algo increíble. Estuve en programas de televisión, me conocieron por la calle. Aunque la fama duró solo unos meses, fue un momento único”, manifestó.
Hoy, Andrés trabaja como conductor de trenes en la línea 1 del metro de Seúl. Es una línea vieja, con trenes que parecen sacados de una película retro: “Este trabajo me cambió la vida. No me lo hubiera imaginado nunca cuando llegué a Corea. Pero bueno, hoy soy un conductor de trenes, y la vida me llevó por ese camino”.
Cómo es vivir en Corea del Sur
“Lo que más extraño de Argentina es la comida, sin duda. Los argentinos siempre extrañamos el dulce de leche, las empanadas... Pero ahora, por suerte, ya podemos conseguir algo de dulce de leche, la yerba, hasta el mate. Pero los cortes de carne, eso sí, no hay forma de conseguir un buen corte de carne aquí”, precisó.
“Vivir en Corea es una cosa bastante diferente a lo que estamos acostumbrados en Argentina. Acá, todo es consumismo, todo se compra y se tira. Nada dura para siempre”, aseguró. Y es que, según él, el sistema está hecho para que la gente nunca pueda aferrarse a algo por mucho tiempo. “Si querés comprarte algo para la casa, no vale la pena invertir mucho porque en dos años lo vas a tener que tirar. Te mudás de casa y te olvidás de comprar cosas caras porque sabés que no te van a durar”, detalló.
En Corea, si un vehículo tiene más de diez años, es casi un tabú seguir utilizándolo, algo que para Andrés resulta incomprensible. “Yo tengo un auto de veinticinco años, un 99, pero acá eso es raro”, señaló.
Andrés, que vive solo y no está en pareja, completó: “Lo que más extraño de Argentina es mi familia, mis amigos y mis perros. Mi vida acá es bastante sencilla. “En mi casa tengo parrilla, así que trato de hacer asado. Cuando no estoy muy ocupado y no hace mucho frío, hago asado todos los fines de semana”.
Fuente: TN
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Verano 2026: el mapa de precios en la Costa y los rebusques de los comerciantes para competir con Brasil
La temporada de verano 2026 en la Costa Atlántica se puso en marcha con un incremento de precios promedio del 30% interanual y un ojo puesto en la competencia regional. Los comerciantes ajustan sus márgenes para captar a un turista que decide acortar sus estadías y volcarse a un consumo mucho más medido.
En este escenario, el sector gastronómico y de servicios busca ofrecer una mayor oferta de servicios y opciones para el bolsillo familiar.
Los precios en los paradores: ¿cuánto cuesta almorzar?
En los paradores de Mar del Sur, los aumentos se estabilizaron en torno al 30% interanual. “La estamos remando a nivel individual con los proveedores que nos bancan; este año estamos un 30% arriba del pasado, pero tratando de ser competitivos”, explica Adrián Oliver, responsable del parador Mariyu en Mar del Sur, sintetizando el clima que se vive en los mostradores frente al mar.
“La expectativa de este año es poder sostener lo del año pasado. El nuestro es un proyecto que está en crecimiento”, señala.
Según Adrián, el objetivo fue mantener precios lógicos para sostener el volumen de gente. Lo que más sale en el menú son las bebidas y las papas fritas.
La pizarra de precios para este enero:
- Una hamburguesa completa (con jamón, queso, lechuga, tomate y huevo) cuesta $14.000. Una porción de papas fritas para compartir sale $10.000.
- Las rabas, el plato más pedido de esta temporada, promedian los $12.000 en una rotisería de la zona céntrica.
- Un licuado (con leche o agua) se ubica en los $8.000, mientras que en la peatonal de Miramar la docena de churros se vende a $7.000.
El costo de la “canasta de playa”
Más allá de la gastronomía, el equipamiento para la arena también es clave cada verano. En la peatonal de Miramar, renovar los artículos para los chicos requiere un presupuesto extra:
- Tablas de barrenar: los modelos de goma eva o poliuretano oscilan entre los $66.500 y los $72.000.
- Pelotas: una inflable clásica arranca en los $4.000, mientras que una de fútbol para jugar en la orilla no baja de los $7.500.
- Carros: una hora para pedalear en los famosos carros de la costa (donde entran cuatro personas) está $15.000.
Cambio de hábito: estadías cortas y condicionadas por el clima
La tendencia que observan los operadores turísticos es un cambio marcado en la conducta del consumidor. La gente ya no veranea la quincena completa, sino que opta por escapadas de pocos días y muy condicionadas por el clima.
Pese a que los números favorecen a las playas del país vecino, el sector apuesta a la mejora en el servicio para retener al público. “El año pasado implementamos servicio de mesa y el negocio creció. También ampliamos la carta, lo que más piden son las papas fritas. La gente elige estos destinos por una cuestión de pertenencia y cariño”, señala Adrián.
Fuente: TN