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“Voy para el sur”: la historia del voluntario que dejó todo para combatir los incendios en Epuyén
Las noticias de los incendios en Epuyén encendieron una alarma en Juan “Jota” Bello. No lo dudó, fue al grupo de la red de voluntarios que brinda apoyo a los brigadistas en la Patagonia, y avisó: “Voy para el sur, puedo sumar a cuatro personas y cargar insumos”.
Así, en Buenos Aires, se despidió de su pareja, que lo abrazó en silencio, y de sus hijas que le pidieron que se cuide. También de su hermana, que no deja de llamarlo para monitorear que él esté bien. Y emprendió el camino, en el trayecto levantó a un bombero de Vicente López y en La Pampa a un brigadista cordobés. También sumaron equipamiento: borceguíes, guantes, mangueras, motobombas, alimentos y hasta remedios.
Es la primera vez que Jota está trabajando activamente en la zona de los incendios, el año pasado había sido voluntario pero desde Buenos Aires. “No te das idea de la magnitud del incendio hasta que llegás. Hoy hablaba con alguien que vive en la zona desde el año 77, y me contaba que nunca vivieron algo así, con tantas lenguas y frentes activos al mismo tiempo”, cuenta en diálogo con TN, con preocupación en su voz.
El primer día recibió una rápida formación para aprender a alejar de los focos todo lo que puede ser combustible para el fuego (lo que está verde, la pinocha y más) y también medidas de seguridad. “Trabajamos más de 14 horas por día, hoy es la primera vez que terminamos antes de que se ponga el sol. Viendo tanto, a los tres días empezás a ser experto en encontrar posibles nuevos focos bajo la tierra”, describe Jota.
La vida entre el fuego
Jota y el equipo de voluntarios con los que trabaja todos los días están parando en una zona especial, a la que llaman zona de transición: ubicada entre el verde (que puede rápidamente prenderse) y el incendio activo. “Estamos a disposición de los brigadistas”, dice.
“Aunque parezca raro, lo que sucede es que estar acá te da una conexión tan profunda con la naturaleza que uno se olvida del estrés. No estoy bruxando, no uso mi placa para descansar mientras duermo”, cuenta con una calma que encierra cuidado y saber que está haciendo lo que debe.
Pero eso no significa que no estén conscientes de lo que sucede a su alrededor. “Dos noches decidimos dormir afuera, pusimos los colchones al lado del tanque australiano, con las mangueras y las motobombas instaladas, porque teníamos fuego por dos frentes diferentes”, relata.
A esto se suman las guardias, salir a recorrer la zona donde descansan en formato de espiral hacia afuera, para detectar si hay posibles focos que hay que atacar con urgencia o si pueden esperar. “Si es esta segunda opción, lo mejor es tratarlos de día, porque de noche puede ser peligroso, porque la tierra está muy caliente”, advierte Jota.
Mate y arrancar
Desde el 13 de enero (muchos llegaron antes, y están en el combate desde el 6) la rutina de Jota inicia a primera hora con un mate, y rápidamente salir al campo. La zona que ellos tienen a cargo abarca unos 80 kilómetros.
“Recorremos las partes quemadas. Hacemos guardias de cenizas, que es buscar los focos que vuelven a encenderse. Vamos buscando pequeñas columnas de humo, fumarolas y las enfriamos. Hay que hacerlo con mucho cuidado, porque la tierra está muy caliente en esos lugares. El otro día, habíamos tirado miles de litros de agua para enfriar una parte, y sin darse cuenta un bombero metió su pie adentro y literalmente el agua estaba hirviendo; ahora tiene una quemadura de segundo grado”, relata, dejando en claro la importancia del trabajo, pero también el cuidado que todos deben tener.
Cuando encuentran estas fumarolas el objetivo es poder enfriarlas y aislarlas de todo lo que pueda ser combustible para que vuelva a encenderse, porque esto puede suceder muy rápido. “Ayer, por ejemplo, vimos unos pequeños focos y decidimos ir a buscar agua para atacarlos. En el trayecto nos encontramos con otros focos que necesitaban que actuemos con más urgencia, así que demoramos dos horas en volver a los primeros. Cuando llegamos nos encontramos con las copas de los árboles ya prendidas fuego. Así de cambiante y rápido avanzan las llamas”, dice Jota.
La comunidad unida
Se calcula que en la zona de Epuyén se incendiaron en lo que va de 2026 entre 20 y 30 mil hectáreas. “Acá la gente está enojada. Hay más de 200 brigadistas autoconvocados, más bomberos, y los brigadistas del servicio oficial de bosques, bomberos de otras ciudades. Todos trabajando para salvar el bosque”, cuenta Jota.
Y mientras el gobierno nacional asegura que la situación está controlada (lo que los focos latentes desmienten), la autoorganización de la comunidad del sur sigue demostrando que la unión hace la fuerza.
“La gente se encarga de la logística, de que haya agua, alimentos. Parecen cosas básicas, pero en la zona faltaron. También se encargan de rellenar los tanques australianos, para siempre estar preparados por si se acerca el fuego. Son todos voluntarios. Ahora estamos en una escuela, que pronto tendremos que dejar. Acá se da hasta asistencia psicológica y también hay enfermería. Todo se fue optimizando conforme pasaron los días, parece un centro de catástrofe de los que vemos en las películas de Hollywood”, detalla Jota.
Para este voluntario el bosque es “sinónimo de vida, sobre todo en la Argentina, donde prácticamente no quedó tierra que no haya sido convertida con fines productivos. El bosque, y también el monte, son fuente de biodiversidad, de vida, de medicinas, sostienen los alimentos que comemos. Donde todavía podés darte un baño de naturaleza y sentirte parte. Acá encontramos esa conexión que se va perdiendo atrás de tantas pantallas; el divorcio con la naturaleza es claro cuando uno logra desconectar del mundo online”.
“No se olviden de dónde salimos: venimos de los bosques. Si perdemos esa conexión con la naturaleza nos alienamos. Somos parte de ella, no algo separado. La naturaleza tal como la conocemos se nos está yendo entre los dedos”, pide Jota, mientras alista las cosas para pasar una nueva noche en el sur, donde estará mientras lo necesiten.
Fuente: TN
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Para la mayoría de los argentinos, el equilibrio entre trabajo y vida personal es clave en las decisiones de movilidad laboral
Así lo destaca un informe privado, en el que también se señala que, a nivel regional, predominan las mismas cifras.
El 80% de los argentinos, al igual que en los países de la región, afirma que el equilibrio entre trabajo y vida personal es un factor clave en las decisiones de movilidad laboral.Si bien el salario sigue siendo el principal factor de atracción a la hora de considerar una oferta laboral o un cambio de trabajo, los drivers que componen el salario emocional cada vez tienen mayor peso en las decisiones de carrera del talento.De acuerdo con el último informe de Randstad, al que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas, para el 80% de los trabajadores argentinos el equilibrio entre vida personal y laboral se posiciona en segundo lugar como atributo para elegir un empleador. Los datos surgen del estudio que releva las expectativas, estados de ánimo y comportamiento de los trabajadores en 35 países, incluida la Argentina.
Entre los países de la región, el equilibrio entre trabajo y vida personal es un factor clave en las decisiones de movilidad laboral.Foto: Agencia NA (Randstad)En los países de la región se registra el mismo apunte: los trabajadores chilenos son los que más valoran el equilibrio trabajo-vida (83%), seguidos por los trabajadores argentinos y mexicanos (80%) y, en último lugar, los trabajadores uruguayos (78%).Otro dato interesante que surge del documento es que casi un tercio de los encuestados (31%) aseguró haber renunciado a un empleo por falta de flexibilidad. También lo hicieron el 33% de los uruguayos, el 35% de los chilenos y el 41% de los trabajadores mexicanos.A su vez, 2 de cada 10 argentinos aseguraron haber dejado un empleo por falta de autonomía en sus tareas: de igual manera, también aseguran haber renunciado a algún empleo por falta de independencia el 21% de los trabajadores uruguayos, el 24% de los trabajadores mexicanos y el 25% de los trabajadores chilenos.Tipos de flexibilidad
En el total de los encuestados locales, el 40% de los trabajadores aseguró que no aceptaría un trabajo que no le brindara flexibilidad respecto a sus horarios laborales y la posibilidad de controlar su propia agenda.el 40% de los trabajadores argentinos no aceptaría un trabajo que no le brindara flexibilidad respecto a sus horarios laborales y la posibilidad de controlar su propia agenda.Foto: Agencia NA (Randstad)Asimismo, el 43% de los trabajadores mexicanos, el 41% de los trabajadores chilenos y el 36% de los trabajadores uruguayos también rechazarían un empleo que limitara su flexibilidad en materia de horarios de trabajo.Por su parte, respecto al lugar desde donde trabajar, si pudieran optar sin condicionamientos, el 36% de los trabajadores argentinos rechazaría un empleo que no le permitiera flexibilidad en relación con el lugar desde donde trabajar. Coinciden con esta posición el 30% de los uruguayos, el 39% de los chilenos y el 41% de los trabajadores mexicanos, que no aceptarían una propuesta laboral que no les diera flexibilidad respecto del lugar desde donde trabajar.»Más allá de la coyuntura que está atravesando el mercado laboral, las expectativas del talento en materia de flexibilidad y conciliación entre trabajo y vida personal se mantienen firmes, especialmente en el segmento profesional de los grandes centros urbanos, donde el peso del traslado al trabajo suele ser mayor. Hoy los trabajadores tienen mayor claridad sobre lo que esperan de sus trabajos y sus vidas, tienen más claras sus prioridades y no están dispuestos a resignarlas», comentaron desde
Randstad.
Agencia NA
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Argentina se consolida como el cuarto mercado aéreo más grande de Latinoamérica
Argentina cerró 2025 con una cifra récord para su mercado aerocomercial: 50,6 millones de pasajeros pasaron por los aeropuertos del país durante el año, un 12% más que en 2024.
Con este resultado, la Argentina se posicionó como el cuarto mercado aéreo más grande de Latinoamérica y el Caribe, detrás de Brasil, México y Colombia, de acuerdo con los datos presentados durante la asamblea anual de Airports Council International (ACI), realizada en Lima, Perú.
El registro informado por la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) representa el mayor volumen anual de pasajeros de la serie histórica y refleja el crecimiento sostenido de la actividad aérea en el país.
Más vuelos internacionales y mayor movimiento dentro del país
El crecimiento se produjo tanto en el tráfico interno como en el internacional.
Durante 2025, 34,7 millones de pasajeros realizaron vuelos dentro del país, mientras que el segmento internacional alcanzó cerca de 16 millones de viajeros.
Uno de los datos destacados fue, además, el avance de las conexiones internacionales desde ciudades del interior. Más de 2,1 millones de pasajeros viajaron al exterior directamente desde aeropuertos ubicados fuera de Buenos Aires, un 38% más que durante 2024.
El dato muestra una tendencia hacia una mayor descentralización de la conectividad aérea, con más opciones para que los pasajeros del interior puedan realizar viajes internacionales sin necesidad de pasar previamente por Buenos Aires.
Un mercado regional que proyecta más crecimiento
Las perspectivas para el transporte aéreo en Latinoamérica y el Caribe también son positivas.
Durante la reunión de ACI, su director general para Latinoamérica y el Caribe, Rafael Echevarne, estimó que la región podría alcanzar 1.500 millones de pasajeros en 2045, prácticamente el doble de los 809 millones proyectados para 2026.
Este crecimiento requerirá importantes inversiones en infraestructura. Según las estimaciones de ACI, los aeropuertos de Latinoamérica y el Caribe necesitarán alrededor de US$ 178.000 millones hasta 2055 para ampliar y modernizar sus instalaciones.
El desafío no será solamente atender a una mayor cantidad de viajeros. También será necesario recuperar parte de las conexiones que se perdieron durante la pandemia. Según Echevarne, todavía resta restablecer cerca del 20% de las conexiones entre ciudades que existían antes de 2020, especialmente en aeropuertos regionales.
Argentina todavía tiene espacio para seguir creciendo
A pesar de ocupar un lugar destacado por cantidad total de pasajeros, Argentina todavía presenta margen para ampliar el uso del transporte aéreo.
La cantidad de viajes por habitante se encuentra por debajo de la registrada en otros países de la región, lo que abre oportunidades para continuar desarrollando la conectividad, especialmente desde las ciudades del interior y mediante nuevas rutas internacionales.
El crecimiento de los vuelos internacionales sin pasar por Buenos Aires durante 2025 es una muestra de ese potencial.
El desafío de acompañar el crecimiento con infraestructura
El récord de pasajeros también plantea nuevas necesidades para el sistema aeroportuario argentino.
El aumento de la demanda vuelve clave la ampliación y modernización de las principales terminales del país, entre ellas Ezeiza, Aeroparque, Córdoba y Mendoza, que podrían enfrentar mayores niveles de utilización a medida que continúe creciendo el tráfico.
En este contexto, el Gobierno nacional acordó recientemente extender hasta 2049 la concesión de Aeropuertos Argentina, con un esquema que contempla US$ 600 millones adicionales en inversiones y la posibilidad de prolongar el contrato hasta 2056 si se cumplen determinadas condiciones.
El nuevo escenario combina así dos datos relevantes: Argentina alcanzó su mayor volumen histórico de pasajeros y todavía cuenta con margen para ampliar su conectividad aérea.
Con más viajeros, nuevas conexiones desde el interior y perspectivas de crecimiento para los próximos años, el desafío será acompañar esa demanda con infraestructura y rutas que permitan que cada vez más argentinos puedan acceder al transporte aéreo desde distintas regiones del país.
Actualidad
Día Nacional de la Biblia: una fecha para reencontrarse con la Palabra de Dios
Cada cuarto domingo de septiembre se celebra el Día Nacional de la Biblia, una jornada que invita a leer, compartir y poner en práctica el mensaje de las Escrituras.
La fecha fue establecida en 2004 mediante un acuerdo entre la Iglesia Católica, la Iglesia Ortodoxa y las Iglesias Evangélicas presentes en Argentina.
Durante septiembre, conocido también como el Mes de la Biblia, iglesias, familias y comunidades encuentran una oportunidad para acercarse de manera especial a la Palabra de Dios.
La celebración no se limita a leer un texto. Para los cristianos, la Biblia es una guía para la vida, una fuente de esperanza y un camino para conocer a Dios y a Jesucristo.
Su mensaje también invita a mirar al otro, acompañar, servir y compartir una palabra de aliento con quienes más lo necesitan.
El Día Nacional de la Biblia puede ser una buena oportunidad para volver a abrir las Escrituras, ya sea en casa, en comunidad o de manera personal.
Leer la Biblia, reflexionar sobre su mensaje y llevarlo a la vida cotidiana son algunas de las formas de celebrar esta fecha.
Para la fe cristiana, las Escrituras hablan de Cristo y contienen el mensaje de salvación. Por eso, más que una celebración de un día, el Mes de la Biblia propone recuperar el valor de una Palabra que busca iluminar, transformar y dar esperanza.