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La tiktoker que aprendió español gracias a Adrián Suar habló y se emocionó: “Sus novelas me daban fe”
La argentinidad, la producción de ficción, la inmigración y un video viral se mezclaron en una tierna historia en la que pudo indagar un poco más TN Show. Hace algunas semanas, se multiplicó en las redes un clip con la declaración de una chica que vive en Nueva York y que es fanática de Adrián Suar.
El tiktok de la cuenta @callmedebsss mostraba un video de la influencer en el que, en perfecto español con acento porteño, le pedía al reconocido actor y productor que volviera a encabezar una novela como hace años. “¡Extraño esas tiras largas! Sé que salió su película Mazel Tov, me encanta que haya salido, pero no es lo mismo. Me faltan esas novelas de ciento y pico de capítulos“, había dicho.
A raíz de la viralización, TN Show pudo encontrar a la protagonista. En una entrevista con este medio, Debbie Yun charló sobre cómo empezó su amor por los programas de Suar, enumeró a otros artistas argentinos de los que es fanática, recordó cómo fueron sus días en el país y se emocionó hasta las lágrimas al mandarle un mensaje a su ídolo. “Sus novelas largas eran lo que me daba más fe”, expuso.
Quién es Debbie Yun, la influencer fanática de Adrián Suar
Debbie Yun es una tiktoker que publica videos junto a su marido de actividades hogareñas, momentos laborales o viajes rutinarios que hace por la ciudad de Nueva York, donde vive.
La joven nació en los Estados Unidos, pero sus padres son coreanos. En TikTok se presenta con una frase que la pinta de cuerpo entero, "healing out loud", que en castellano significa “sanando en voz alta”: su verborragia la expresa tanto en palabras como, también, en acciones que trascienden en videos.
Hasta el momento, en esa red social, acumula casi 100 mil seguidores y tiene la cifra altísima de 3 millones de likes. En Instagram, sin embargo, sus números son más bajos. En esa red social tiene un poco más de 7 mil seguidores.
El clip que se hizo conocido de manera mediática sobre Adrián Suar no tiene el mismo estilo que el típico video que hace ella sola o junto a su pareja. Fue más una catarsis.
En diálogo con TN Show, Debbie contó que la sorprendió la magnitud del alcance que logró. “La verdad es que no esperaba nada. Hasta el hijo, Toto, me dejó un comentario. Estaba emocionada, pensé ‘voy a ser famosa’, pero más que nada yo espero que Adrián Suar antes de que se jubile haga más programas”, comentó.
La tiktoker llegó a la Argentina en 2013. Según dijo, lo que más le gustó del país, además del acento, fue la manera en la que la trataron. “La gente era muy amorosa. Tengo una amiga allá que es porteña y se llama Natalie. Un día me invitó a su casa y toda su familia me aceptaba como si fuera uno de ellos”, recordó.
Debbie aseguró que lo más diferente a su cultura era la manera de tratarse entre las amistades. “Cuando uno se saluda, se saluda con besos. Y yo soy de origen coreana y me crié toda la vida sin abrazos, sin besos; era raro”, agregó.
La joven contó que estuvo en total 6 años en el país. “Fui a anotarme a la facultad (una institución privada) y como no me aceptaron como estudiante extranjera tuve que entrar como nativa. Pagué todo el año y me fui después de los tres meses”, repasó, como una experiencia negativa.
Igualmente, se quedó durante ese tiempo, hasta que se fue a vivir a los Estados Unidos, país en el que nació. Allí se casó con su actual pareja. “Si no fuera por las novelas de Suar, no creo que me hubiera quedado tanto tiempo allá”, lanzó.
Por qué Debbie Yun se hizo fanática de las novelas de Adrián Suar
En esa frase de Debbie se decanta un poco su vínculo con la Argentina. La tiktoker logró despejar fantasmas a partir de la práctica del español con los programas de Adrián Suar, la mayoría dentro de un género muy local: el costumbrismo.
Este tipo de ciclos, que predominaron en la televisión argentina de manera muy arraigada en los 90, desde Gasoleros, realzan el valor de lo cotidiano: la verosimilitud está vinculada a lo real que pasa en una familia, un trabajo y, sobre todo, en la calle.
“¿Cómo empezó tu fanatismo por las novelas de Suar?“, consultó TN Show, en una charla que fue en castellano. "Era muy cómodo mirarlo. Era muy difícil aprender y entender lo que decían los demás porque aunque haya ido a la escuela para aprender a hablar español no usaban las mismas palabras", respondió, haciendo referencia a los argentinismos.
Debbie dijo que al principio de su estadía en el país estaba “muy confundida”. “Me encantaba el acento en castellano y yo quería hablar así fluido con los porteños. Cuando empecé a mirar Solamente vos era muy cómodo para mirarlo”, sintetizó.
La tiktoker dice que ese ciclo, -que fue el que más vio, unas 50 veces- le sirvió para descubrir un universo de programas. Aquella tira que duró una temporada en 2013, fue un éxito que tenía una infinidad de estrellas. Junto a Adrián Suar estaban Natalia Oreiro, Lali Espósito, China Suárez, Claudia Fontán, Muriel Santa Ana, Juan Minujín, Alberto Martín, Arturo Puig, Ana María Picchio, Ángela Torres, entre otros.
“Todo era muy rápido y no se sabía qué iba a pasar en el último minuto; esperabas algo y nunca pasaba. Siempre cuando quiero ver algo, estoy mirando Solamente vos. Es es muy como soul food, es decir como cuando extrañas tu país. No estoy diciendo que la Argentina es mi país, pero cuando extraño algo estoy mirando algo de Adrián Suar”, sentenció.
La referencia a esa construcción en inglés que expuso está relacionada a lo que se conoce literalmente como “comida del alma”. Ese término en Corea se relaciona con “transmitir platos nostálgicos que reconfortan a la gente”, de acuerdo a lo que citó un artículo sobre el tema en el medio The Korea Herald.
Es decir: a Debbie la hacía sentir bien ver el costumbrismo de Suar. “¿Vos decís que viviste más tiempo acá por haber visto todos los programas de Adrián Suar?“, preguntó este medio. ”Sí, porque me ayudó un montón para poder hablar", devolvió.
El emotivo mensaje de Debbie Yun a Adrián Suar
La sinceridad de Debbie Yun se nota desde el primer momento. La joven neoyorquina dejó en claro la característica que más le atrae de los personajes de Suar: “Digamos la posta, es el mismo personaje. Tiene la misma personalidad en cada en todas las novelas. Siempre es lo mismo. Por eso creo que me da más gusto verlo”.
Además de Suar, Debbie enumeró los artistas argentinos que le gustan: Carla Peterson. Natalie Pérez, Lali Espósito, la China Suárez y Esteban Lamothe. “Me enteré que está saliendo con una chica japonesa”, aportó.
En una charla previa a la entrevista, Debbie enumeró los programas que vio y le gustan, algunos que no fueron producidos por Polka. Además del ciclo mencionado antes de Suar, enumeró Guapas, Las estrellas, Separadas, 100 Días para enamorarse y Rebelde Way, estos últimos dos hechos por otros productores. “Pero cuando encontré Solamente vos, me enamoré”, expresó.
Por lo que supo TN Show, a Adrián Suar le pareció espectacular el video que se viralizó de Debbie. Es por eso que para cerrar la nota se le pidió a la chica que le dejara un mensaje directamente al productor.
Emocionada hasta el llanto, la joven tiktoker se abrió mucho más a contar qué siente con esos programas que la llevan a un momento muy nostálgico en su vida: aquel en el que cambió su manera de ser y se forjó.
“Creo que mi vida empezó cuando tuve más fe para poder hablar y charlar con la gente en la Argentina. La verdad que la facultad no me ayudó mucho, pero sus series, sus novelas largas eran lo que me daban más fe. Al principio las miraba con subtítulos porque no sabía lo que significaban algunas palabras, pero todos los días las veía porque me ayudaron a tener más confianza”, remarcó.
Entonces, miró a la cámara y le pidió algo a Suar de manera directa: “Espero de que antes de que se jubile, haga más cosas. En Nueva York tenés una fan. Seguramente hay muchas más personas que piensan lo mismo. Quiero seguir viendo sus novelas”.
Fuente: TN
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Una familia de cuatro personas necesitó más de $2,6 millones en agosto para ser de clase media en CABA
Una familia propietaria de cuatro integrantes en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) necesitó tener ingresos entre $2.603.556,34 y $8.331.380,27 en agosto para ser considerada clase media, según informó la Dirección General de Estadísticas y Censos de CABA.
En tanto, un grupo familiar -dos adultos y dos menores- requirió de $1.651.798,05 para no ser pobre durante el octavo mes de 2026.
Mientras un hogar de las mismas características debió contar con $903.930,35 para no ser considerada indigente.
Con estos números, la línea de indigencia subió 2,6% en agosto, la de pobreza 2% y el piso para ser de clase media, 1,7%.
Cuánto hubo que ganar para ser de clase media en CABA en agosto de 2026
En agosto, según la Dirección de Estadísticas porteña, una familia de cuatro integrantes necesitó los siguientes ingresos para ser considerada como parte de la clase media, ya sea en el segmento frágil, medio o acomodado:
- Sector medio frágil: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos la Canasta Total y no alcanza 1,25 veces la canasta total (CT) del Sistema de Canastas de Consumo. Tienen ingresos mensuales entre $2.082.845,07 y $2.603.556,33.
- Sector medio “clase media”: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos 1,25 veces la CT y no alcanza cuatro veces la CT del Sistema de Canastas de Consumo. Ganan desde $2.603.556,34 hasta $8.331.380,27 al mes.
- Sector acomodado: hogares cuyo ingreso mensual supera cuatro CT del Sistema de Canastas de Consumo, con ingresos al mes de $8.331.380,28 en adelante.
Cuánto dinero se necesitó para no estar bajo la línea de la pobreza en CABA
De acuerdo con los niveles socioeconómicos que establece el informe de la Ciudad de Buenos Aires, una familia de cuatro integrantes se encuentra en:
- En situación de indigencia: hogares cuyo ingreso total mensual no alcanza para cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA). En agosto, una familia necesitó $903.930,35 mensuales para no ser indigente.
- En situación de pobreza no indigente: hogares cuyo ingreso total mensual no alcanza para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) pero permite al menos adquirir la CBA. En esta situación se encuentran quienes perciban ingresos entre $903.930,36 y $1.651.798,05.
- No pobres vulnerables: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos la CBT y no alcanza la Canasta Total (CT) del Sistema de Canastas de Consumo. Este rango contempla a quienes ganan entre $1.651.798,06 y $2.082.845,06 al mes.
La inflación en CABA fue de 1,7% en agosto
La inflación de agosto fue de 1,7% en la Ciudad de Buenos Aires y acumuló 21,5% en lo que va del año.
Contra julio, el IPC de CABA registró una desaceleración de 1,2 puntos porcentuales. El alza fue de 33,3% en los últimos 12 meses.
La variación de los precios porteños en el séptimo mes del año estuvo impulsada por aumentos en: Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles; Alimentos y bebidas no alcohólicas; Salud y Transporte.
Fuente: TN
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Fue adoptada de bebé, publicó un video para buscar a sus ocho hermanos biológicos y recibió una respuesta que no esperaba
Durante años, Lourdes Fernández supo que en algún lugar había una parte de su historia que todavía no conocía. Tenía un dato concreto: según consta en su expediente, su mamá biológica había tenido otros ocho hijos. Eran ocho nombres posibles, ocho vidas de las que no sabía prácticamente nada y una pregunta que, con el tiempo, se volvió cada vez más difícil de postergar.
El domingo 30 de agosto, Lourdes decidió dejar de buscar en silencio. Grabó un video, contó que había sido adoptada cuando era bebé y pidió ayuda para encontrar a sus hermanos biológicos. Lo publicó en sus redes sociales sin saber qué podía ocurrir y la respuesta fue mucho más rápida de lo que imaginaba.
“Por suerte se difundió y tuvo mucha masividad. El lunes ya me estaba juntando con una de mis hermanas”, cuenta la joven marplatense a TN. A partir de la repercusión de su pedido, cuatro personas que serían sus hermanos se comunicaron con ella y con dos ya pudo encontrarse personalmente.
De repente, aquellos hermanos que hasta entonces habían formado parte de una historia escrita en un expediente empezaron a tener voces, rostros y recuerdos. Y hubo algo que la sorprendió especialmente cuando los tuvo enfrente.
“Me vi reflejada en ellos, saber que les había pasado lo mismo o algo similar me conmovió”, explica. El encuentro no significó solamente empezar a reconstruir un vínculo familiar: también le permitió reconocer experiencias compartidas y descubrir que algunas de las preguntas que la habían acompañado durante años no eran únicamente suyas.
La búsqueda de Lourdes no nació de una sola pregunta. Había algo tan íntimo como saber quiénes eran esos hermanos que figuraban en su historia y a los que nunca había conocido, pero también interrogantes mucho más concretos que solo podían responder quienes compartieran con ella un origen. Entre ellos, conocer sus antecedentes médicos. “Quería saber sobre enfermedades, sobre la parte genética, si había alguna condición que yo tenía que conocer”, cuenta a TN.
Dar ese paso tampoco fue una decisión que tomó a espaldas de su familia. Sus padres sabían qué quería buscar y conocían las preguntas que ella tenía en la mente. Al principio apareció el miedo, quizás inevitable ante todo lo que podía traer una búsqueda así, pero después se impuso el apoyo. “Mis padres estuvieron un poco temerosos, pero me acompañaron en este proceso”, explica la joven.
Lourdes habla de sus papás adoptivos con una certeza que no entra en conflicto con su necesidad de saber de dónde viene. Encontrar a sus hermanos no supone reemplazar una familia por otra ni revisar el amor que recibió durante todos estos años. Es, simplemente, conocer una parte de sí misma a la que hasta ahora no había podido acceder.
Lo que no podía anticipar era cómo iban a recibirla quienes aparecieran del otro lado. Podía encontrar respuestas, silencios, dudas o incluso personas que no quisieran abrir esa puerta. Por eso, cuando comenzaron los primeros contactos, hubo algo que la conmovió especialmente: la voluntad de escucharla. “Me dijeron: ‘Necesitás sanar, ¿qué necesitás? ¿Qué querés saber?’”, recuerda Lourdes.
Fuente: TN
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Tenía US$200, compró un viejo trolebús canadiense y lo convirtió en un estudio de tatuajes: “Es como un portal en el tiempo”
La primera vez que lo vio, no imaginó todo lo que iba a pasar después. El viejo trolebús estaba en un desarmadero, lejos de parecerse al estudio de tatuajes en el que terminaría convertido. Era enorme, estaba abandonado y llevaba consigo una historia que a Matías le llamó la atención desde el primer momento. Él solo tenía US$200 en el bolsillo. No mucho más. Ni mucho menos.
El hombre de 32 años no sabía, pero en ese momento estaba poniendo en marcha un sueño: convertir aquel vehículo de unos 15 metros de largo en uno de los espacios más particulares de su proyecto en Chacras de Coria, Mendoza.
El comienzo del sueño
Algo de su infancia quedó marcado en aquel lugar que construyó. Quizás sean los árboles, las paredes pintadas o esa sensación de que en cada rincón hay algo que alguien hizo con sus propias manos. Cuando era chico, la propiedad estaba lejos de ser el emprendimiento que es ahora.
Sus padres la habían comprado y durante una década allí funcionó una escuela de verano que ellos mismos habían creado. Matías creció viendo entrar y salir gente todo el tiempo. Incluso había días en los que se despertaba y se encontraba con cerca de cien chicos en el predio. Ese movimiento terminó siendo parte de él.
A sus 19 años, sus padres alquilaron el lugar para que funcionara como geriátrico. Pero cuando el contrato terminó, tres años después, Matías sintió que quería volver a darle vida a ese espacio. Tenía 22 y una idea que, para muchos, parecía demasiado grande: abrir un hostel en una zona que no parecía ser la más adecuada.
No tenía detrás una gran inversión ni un proyecto empresarial armado. Lo que tenía era el lugar, algunas ideas y una necesidad que lo había acompañado desde siempre: hacer cosas con las manos. Desde chico dibujaba en la escuela, sobre los bancos y en cualquier superficie que encontrara. Le gustaban las manualidades, pintar y construir. Así que decidió que, si iba a abrir un hostel, no quería que se pareciera a ningún otro. Quería que se pareciera a él.
Empezó a pintar las paredes. Hizo un mural de Frida Kahlo después de leer un libro sobre ella y otro de Gustavo Cerati, uno de los músicos que escuchaba. Cada pared empezó a convertirse en una parte de su historia y, casi sin darse cuenta, el hostel fue tomando una identidad propia.
Con el tiempo, el lugar comenzó a recibir cada vez más turistas. Y aquello que había empezado casi como una apuesta personal terminó dándole el respaldo económico que necesitaba para seguir soñando. Porque Matías nunca dejó de hacerlo.
Una idea
Además de emprendedor, Matías había incursionado en el muralismo y se estaba especializando en tatuajes. Después de unos tres años de haber abierto el lugar empezó a pensar en sumar un estudio. La idea tenía sentido: muchos de los turistas que llegaban podían llevarse de Mendoza un recuerdo que los acompañara durante toda la vida.
Pero había una condición: uno de los tatuadores que lo había guiado le explicó que no podía improvisar el espacio. El estudio tenía que ser exclusivo, sin gente entrando y saliendo, y debía cumplir con todas las condiciones de bioseguridad y esterilidad necesarias para trabajar.
Matías pensó en una habitación del hostel, pero enseguida entendió que no era suficiente. Si iba a hacerlo, quería hacerlo de una manera que nadie esperara. Fue entonces cuando apareció aquel trolebús.
Alrededor de 2018, el joven fue a un desarmadero y se encontró con uno de los viejos trolebuses que habían llegado desde Canadá. La provincia los había comprado, pero no funcionaron y terminaron en desuso, abandonados en distintos desarmaderos. Uno de ellos estaba allí, esperando que alguien decidiera qué hacer con él. Matías lo vio y empezó a imaginar.
Era un vehículo de unos 15 metros de largo, enorme, fuera de funcionamiento y sin siquiera dos de sus ruedas. Para cualquier otra persona podía ser un problema. Para él era exactamente lo contrario: podía convertirse en el espacio que estaba buscando.
Había, sin embargo, un detalle bastante importante: Matías tenía apenas US$200. Eran los únicos que llevaba encima ese día. Le preguntó al hombre del desarmadero cuánto quería por el trolebús y terminó comprándolo con ese dinero.
Después de encontrarlo, todavía tenía que resolver cómo llevar semejante vehículo hasta su propiedad. “Llamé a una grúa y le pedí a mi papá que me prestara plata para pagarla. Vino la grúa con un camión, con un chasis bajo, lo levantamos y lo llevamos hasta el hostel”, explicó.
El trolebús viajó en un camión hasta Chacras de Coria y quedó estacionado en la calle, detrás del terreno. Ahí apareció el segundo problema: no había manera de meterlo adentro.
El trolebús no funcionaba y tenía unas dimensiones que hacían imposible moverlo como si fuera un vehículo cualquiera: “Al otro día me puse a buscar en Google cómo hacían los vikingos en la serie para mover cosas pesadas. Pensé: si ellos lo hacían hace 100 años, yo también puedo”.
Consiguió madera en un aserradero y una retroexcavadora. Entre todos fueron levantando el vehículo y colocándolo sobre los troncos para hacerlo avanzar poco a poco. Fue una escena casi absurda: un viejo trolebús canadiense avanzando sobre troncos para entrar al jardín de una propiedad de Chacras de Coria. “Fue una odisea entrarlo”, recordó entre risas.
Cuando finalmente entró, Matías sintió que había conseguido lo más difícil. Pero en realidad recién empezaba. “Cuando lo metí estaba feliz de tener semejante bicho, sobre todo por la historia que tenía. Quería reutilizarlo, no quería que quedara abandonado”, expresó.
Sin embargo no fue fácil. El trolebús pasó aproximadamente un año sin convertirse en nada. Lo utilizaba como depósito mientras el hostel seguía funcionando. Cada vez que podía juntar algo de dinero, volvía a invertir en él. Sacó todos los asientos, trabajó sobre el piso, primero con cerámicos y después con porcelanato, modificó las ventanas y empezó a fabricar los muebles junto con familiares y amigos. “Fue remar en dulce de leche”, aseguró.
Un primo que trabaja con metal lo ayudó con parte del mobiliario. Otros amigos fueron colaborando en distintas tareas. Matías aprendió mientras hacía. Y así pasaron los años.
La restauración completa llevó alrededor de ocho años. A los tres, sin embargo, el lugar ya estaba lo suficientemente avanzado como para que pudiera empezar a trabajar allí.
Hasta los detalles más pequeños llevaron tiempo: las luces delanteras y traseras, distintas partes de la carrocería y hasta una bocina inspirada en Los Dukes de Hazzard. Nada parecía demasiado pequeño como para no dedicarle horas. “Yo no tenía idea, mi vida se maneja de forma improvisada”, recordó Matías al recordar aquel proceso. Pero esa improvisación tenía una regla: hacerlo despacio y hacerlo bien.
Hoy, cuando alguien entra al estudio, cuesta imaginar que alguna vez aquel lugar fue simplemente un vehículo abandonado en un desarmadero.
El trolebús conserva por fuera buena parte de su aspecto original. Es largo, ancho y mantiene la estética de fábrica. En uno de sus laterales, la inscripción que alguna vez decía “Empresa provincial de Mendoza” fue reemplazada por una mucho más acorde con su nueva vida: “tatuajes”.
Fuente: TN