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La historia detrás del misterioso mural de Riquelme y Messi en la Bombonera que se inauguró en el Superclásico

La historia de Boca tiene un arraigo muy fuerte con sus colores, su barrio, sus ídolos y la cultura popular. Los hinchas se enorgullecen del colorido y lo hacen parte de su identidad. Los murales de los ídolos y símbolos Xeneizes son moneda corriente en las calles, pero aún así hubo una aparición que sorprendió en la previa del reciente Superclásico ante River: en uno de los paredones linderos a la Bombonera muchos descubrieron una obra inédita que tiene a Juan Román Riquelme y Lionel Messi como protagonistas.

Ante el desconcierto de los fanáticos surgieron varias teorías sobre el origen, lo cierto es que obra estuvo a cargo del muralista Mario Abad, que habló con TN y reveló detalles del proyecto que fue inaugurado en su primera etapa antes del partido ante River. El artista repasó su carrera, contó cómo comenzó la iniciativa, quién lo encargó y cuál es el objetivo mayor, que incluye a grandes glorias del Xeneize.

Mario Abad, un artista desde su niñez

El Barrio de La Boca se caracteriza por sus expresiones artísticas ligadas al club, a íconos porteños, la bohemia, el tango y demás. Eso lo hace muy atractivo para muchos turistas y es fuente de inspiración para muchos visitantes. En este último grupo se encuentra Mario Abad, un reconocido muralista argentino que tiene una pasión por el arte casi innata.

“Yo dibujaba desde muy pequeño. Siempre encontré fascinación en el dibujo y en este tipo de lenguaje. Como que traté de comunicarme de esa manera”, recordó, a sus 42 años, en diálogo con TN.

Como muchos de sus colegas, su primer contacto con el arte incluyó alguna travesura: “Tuve una primera aproximación con el grafiti cuando tenía 13 años: era salir del colegio secundario y pintar en las calles con mi hermano y mis amigos de la infancia. Fue la primera vez que me agarró la policía y estuve en la comisaría, ja”.

Ante esta pasión que lo desbordaba, Mario quiso que su vida tuviera ese rumbo y decidió profundizar, perfeccionarse y ser un profesional: “Luego cuando tenía 18 o 19 años fui una escuela de artes y ahí adquirí las herramientas que utilizo hoy por hoy. Fue muy importante para mí”.

Sin embargo, Abad hizo honor al refrán y volvió a su primer amor: “Después volví un poco al grafiti y ahora hago muralismo hace ya unos buenos años, no sé cuánto, pero unos buenos años. De forma profesional, unos 10 o 12“.

Vivir de la pasión, un sueño hecho realidad

El mundo del arte no es un ámbito sencillo para ganar dinero. Más allá de lo que transmite en cuanto a lo emocional, son muy pocos los que pueden dedicarse de manera profesional y vivir de esta pasión.

Esto Mario lo tiene claro y supo siempre que no sería un camino fácil: “Es un proceso largo, toma tiempo el profesionalizarse y hacerse conocido. Creo que en el graffiti o en el muralismo hay que pasar mucho tiempo pintando en las calles para hacerse conocido, para llamar la atención de potenciales clientes y que tu arte se sea conocido de a poco”.

“Tuve la oportunidad de viajar por Europa y hacer un par de murales para un ayuntamiento local en Madrid. Estuve trabajando en el sur de Alemania, incluso en Polonia, entre otros países. También en Uruguay para algunos municipios. Y ahora acá en Boca Juniors. Es muy satisfactorio”, contó.

Y agregó: “Vuelvo a decir: el camino es largo y hay que meter mucho esfuerzo, determinación y compromiso. Yo agradezco mucho las oportunidades que se fueron presentando, pero siempre dije también que las oportunidades te tienen que agarrar trabajando. Entonces, que levanten el teléfono y me llamen, creo que de alguna manera fue fruto de la convicción y el compromiso de tantos años”.

San Telmo y La Boca, barrios con expresión artística

Dentro de la Ciudad de Buenos Aires existen algunos puntos donde el arte tiene su lugar privilegiado. Uno de ellos es San Telmo: allí Mario Abad tiene una parte de su corazón y dejó otro poco a través de sus murales.

“En San Telmo yo pasé muchísimos años, y los veo como barrios hermanos (con La Boca) por una cuestión de identidad, una cuestión cultural, una cuestión identitaria muy profunda: el tango, el fútbol...”, afirmó.

Mario tiene en claro sus objetivos a la hora de pintar: “Trato de plasmar argentinidad, como discurso principal. Pero no solamente con el fútbol, sino con otras disciplinas como automovilismo y mucho tango, que es algo que me moviliza y me identifica también”.

La oportunidad de pintar en La Bombonera

Hace poco más de dos semanas, Mario Abad comenzó con uno de los desafíos más grandes de su carrera: pintar un mural de ocho pisos frente a La Bombonera con una imagen de Juan Román Riquelme y Lionel Messi que fue tomada en el partido despedida del ídolo xeneize.

La aparición de esta obra sorprendió a los hinchas. Mario explicó que se trató de una colaboración entre el main sponsor de Boca y el hotel Undici, sin intervención del club.

“Yo soy muy futbolero, transpiro fútbol y estamos en el país del fútbol, donde es una industria tan potente y que representa una marca de identidad fuertísima. Y más que nada en un barrio como La Boca, en uno de los clubes más importantes del mundo”, afirmó sobre esta oportunidad que se le presentó.

“Para mí fue un privilegio que me llamaran para ejecutar este mural por lo que significa, por dónde está ubicado y para quién. Me sentí profundamente honrado y traté de hacer lo mejor que pude”, reconoció con emoción en su voz.

Finalmente, esta obra quedó inaugurada en la previa del Superclásico del pasado domingo, donde Boca le ganó 2-0 a River. Esto hizo que muchos fanáticos lo pudieran ver y la repercusión fue muy grande.

“Fue realmente positivo de parte de los hinchas y más que nada de Boca. No solamente por ser de Román, que es el ídolo máximo de Boca, sino también por ser de Messi, que es alguien que identifica a todos y cada uno de los argentinos”, agregó.

Y completó: “Fue como un sueño. Yo no podía creer tener un monstruo de ocho pisos frente a la Bombonera, porque yo también soy de Boca, soy de San Telmo y de Boca, y salir y ver mi obra ahí me emocionó mucho. Que me hayan elegido a mí, hizo que me sintiera muy orgulloso y después de tantos años lo sentí como una especie de reconocimiento también”.

Sin embargo, esa impresionante obra es solo el comienzo de un proyecto más grande: “La idea es rodear el hotel de figuras, de ídolos de Boca, pero también de la Argentina, hablando futbolísticamente”.

La continuación es con un retrato de Leandro Paredes, pero también contará con una figura de Diego Armando Maradona, con quien Abad tiene un vínculo muy especial. “Me siento afortunado de poder pintar a Diego y, sobre todo, enfrente de la Bombonera”, dijo en una frase cargada de emotividad. “Para mí él significa el ejemplo perfecto de superación y el último superhéroe latinoamericano por excelencia”, afirmó.

Mario Abad tomó a este proyecto como una de sus obras más importantes y por eso postergó varios compromisos para poder terminarla: “No podía creer tener a cargo un proyecto tan importante. Si bien tuve la oportunidad de pintar para grandes marcas y pude llevar mi arte a varios países, este para mí fue el más importante de mi vida y lo mejor de todo y lo más maravilloso es que este es solo el principio. Así que por acá me quedo un rato”.

Fuente: TN

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Una familia de cuatro personas necesitó más de $2,6 millones en agosto para ser de clase media en CABA

Una familia propietaria de cuatro integrantes en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) necesitó tener ingresos entre $2.603.556,34 y $8.331.380,27 en agosto para ser considerada clase media, según informó la Dirección General de Estadísticas y Censos de CABA.

En tanto, un grupo familiar -dos adultos y dos menores- requirió de $1.651.798,05 para no ser pobre durante el octavo mes de 2026.

Mientras un hogar de las mismas características debió contar con $903.930,35 para no ser considerada indigente.

Con estos números, la línea de indigencia subió 2,6% en agosto, la de pobreza 2% y el piso para ser de clase media, 1,7%.

Cuánto hubo que ganar para ser de clase media en CABA en agosto de 2026

En agosto, según la Dirección de Estadísticas porteña, una familia de cuatro integrantes necesitó los siguientes ingresos para ser considerada como parte de la clase media, ya sea en el segmento frágil, medio o acomodado:

  • Sector medio frágil: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos la Canasta Total y no alcanza 1,25 veces la canasta total (CT) del Sistema de Canastas de Consumo. Tienen ingresos mensuales entre $2.082.845,07 $2.603.556,33.
  • Sector medio “clase media”: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos 1,25 veces la CT y no alcanza cuatro veces la CT del Sistema de Canastas de Consumo. Ganan desde $2.603.556,34 hasta $8.331.380,27 al mes.
  • Sector acomodado: hogares cuyo ingreso mensual supera cuatro CT del Sistema de Canastas de Consumo, con ingresos al mes de $8.331.380,28 en adelante.

Cuánto dinero se necesitó para no estar bajo la línea de la pobreza en CABA

De acuerdo con los niveles socioeconómicos que establece el informe de la Ciudad de Buenos Aires, una familia de cuatro integrantes se encuentra en:

  • En situación de indigencia: hogares cuyo ingreso total mensual no alcanza para cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA). En agosto, una familia necesitó $903.930,35 mensuales para no ser indigente.
  • En situación de pobreza no indigente: hogares cuyo ingreso total mensual no alcanza para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) pero permite al menos adquirir la CBA. En esta situación se encuentran quienes perciban ingresos entre $903.930,36 $1.651.798,05.
  • No pobres vulnerables: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos la CBT y no alcanza la Canasta Total (CT) del Sistema de Canastas de Consumo. Este rango contempla a quienes ganan entre $1.651.798,06 y $2.082.845,06 al mes.

La inflación en CABA fue de 1,7% en agosto

La inflación de agosto fue de 1,7% en la Ciudad de Buenos Aires y acumuló 21,5% en lo que va del año.

Contra julio, el IPC de CABA registró una desaceleración de 1,2 puntos porcentuales. El alza fue de 33,3% en los últimos 12 meses.

La variación de los precios porteños en el séptimo mes del año estuvo impulsada por aumentos en: Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustiblesAlimentos y bebidas no alcohólicasSalud Transporte.

Fuente: TN

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Fue adoptada de bebé, publicó un video para buscar a sus ocho hermanos biológicos y recibió una respuesta que no esperaba

Durante años, Lourdes Fernández supo que en algún lugar había una parte de su historia que todavía no conocía. Tenía un dato concreto: según consta en su expediente, su mamá biológica había tenido otros ocho hijos. Eran ocho nombres posibles, ocho vidas de las que no sabía prácticamente nada y una pregunta que, con el tiempo, se volvió cada vez más difícil de postergar.

El domingo 30 de agosto, Lourdes decidió dejar de buscar en silencio. Grabó un video, contó que había sido adoptada cuando era bebé y pidió ayuda para encontrar a sus hermanos biológicos. Lo publicó en sus redes sociales sin saber qué podía ocurrir y la respuesta fue mucho más rápida de lo que imaginaba.

“Por suerte se difundió y tuvo mucha masividad. El lunes ya me estaba juntando con una de mis hermanas”, cuenta la joven marplatense a TN. A partir de la repercusión de su pedido, cuatro personas que serían sus hermanos se comunicaron con ella y con dos ya pudo encontrarse personalmente.

De repente, aquellos hermanos que hasta entonces habían formado parte de una historia escrita en un expediente empezaron a tener voces, rostros y recuerdos. Y hubo algo que la sorprendió especialmente cuando los tuvo enfrente.

Me vi reflejada en ellos, saber que les había pasado lo mismo o algo similar me conmovió”, explica. El encuentro no significó solamente empezar a reconstruir un vínculo familiar: también le permitió reconocer experiencias compartidas y descubrir que algunas de las preguntas que la habían acompañado durante años no eran únicamente suyas.

La búsqueda de Lourdes no nació de una sola pregunta. Había algo tan íntimo como saber quiénes eran esos hermanos que figuraban en su historia y a los que nunca había conocido, pero también interrogantes mucho más concretos que solo podían responder quienes compartieran con ella un origen. Entre ellos, conocer sus antecedentes médicos. “Quería saber sobre enfermedades, sobre la parte genética, si había alguna condición que yo tenía que conocer”, cuenta a TN.

Dar ese paso tampoco fue una decisión que tomó a espaldas de su familia. Sus padres sabían qué quería buscar y conocían las preguntas que ella tenía en la mente. Al principio apareció el miedo, quizás inevitable ante todo lo que podía traer una búsqueda así, pero después se impuso el apoyo. “Mis padres estuvieron un poco temerosos, pero me acompañaron en este proceso”, explica la joven.

Lourdes habla de sus papás adoptivos con una certeza que no entra en conflicto con su necesidad de saber de dónde viene. Encontrar a sus hermanos no supone reemplazar una familia por otra ni revisar el amor que recibió durante todos estos años. Es, simplemente, conocer una parte de sí misma a la que hasta ahora no había podido acceder.

Lo que no podía anticipar era cómo iban a recibirla quienes aparecieran del otro lado. Podía encontrar respuestas, silencios, dudas o incluso personas que no quisieran abrir esa puerta. Por eso, cuando comenzaron los primeros contactos, hubo algo que la conmovió especialmente: la voluntad de escucharla. “Me dijeron: ‘Necesitás sanar, ¿qué necesitás? ¿Qué querés saber?’”, recuerda Lourdes.

Fuente: TN

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Tenía US$200, compró un viejo trolebús canadiense y lo convirtió en un estudio de tatuajes: “Es como un portal en el tiempo”

La primera vez que lo vio, no imaginó todo lo que iba a pasar después. El viejo trolebús estaba en un desarmadero, lejos de parecerse al estudio de tatuajes en el que terminaría convertido. Era enorme, estaba abandonado y llevaba consigo una historia que a Matías le llamó la atención desde el primer momento. Él solo tenía US$200 en el bolsillo. No mucho más. Ni mucho menos.

El hombre de 32 años no sabía, pero en ese momento estaba poniendo en marcha un sueño: convertir aquel vehículo de unos 15 metros de largo en uno de los espacios más particulares de su proyecto en Chacras de Coria, Mendoza.

El comienzo del sueño

Algo de su infancia quedó marcado en aquel lugar que construyó. Quizás sean los árboles, las paredes pintadas o esa sensación de que en cada rincón hay algo que alguien hizo con sus propias manos. Cuando era chico, la propiedad estaba lejos de ser el emprendimiento que es ahora.

Sus padres la habían comprado y durante una década allí funcionó una escuela de verano que ellos mismos habían creado. Matías creció viendo entrar y salir gente todo el tiempo. Incluso había días en los que se despertaba y se encontraba con cerca de cien chicos en el predio. Ese movimiento terminó siendo parte de él.

A sus 19 años, sus padres alquilaron el lugar para que funcionara como geriátrico. Pero cuando el contrato terminó, tres años después, Matías sintió que quería volver a darle vida a ese espacio. Tenía 22 y una idea que, para muchos, parecía demasiado grande: abrir un hostel en una zona que no parecía ser la más adecuada.

No tenía detrás una gran inversión ni un proyecto empresarial armado. Lo que tenía era el lugar, algunas ideas y una necesidad que lo había acompañado desde siempre: hacer cosas con las manos. Desde chico dibujaba en la escuela, sobre los bancos y en cualquier superficie que encontrara. Le gustaban las manualidades, pintar y construir. Así que decidió que, si iba a abrir un hostel, no quería que se pareciera a ningún otro. Quería que se pareciera a él.

Empezó a pintar las paredes. Hizo un mural de Frida Kahlo después de leer un libro sobre ella y otro de Gustavo Cerati, uno de los músicos que escuchaba. Cada pared empezó a convertirse en una parte de su historia y, casi sin darse cuenta, el hostel fue tomando una identidad propia.

Con el tiempo, el lugar comenzó a recibir cada vez más turistas. Y aquello que había empezado casi como una apuesta personal terminó dándole el respaldo económico que necesitaba para seguir soñando. Porque Matías nunca dejó de hacerlo.

Una idea

Además de emprendedor, Matías había incursionado en el muralismo y se estaba especializando en tatuajes. Después de unos tres años de haber abierto el lugar empezó a pensar en sumar un estudio. La idea tenía sentido: muchos de los turistas que llegaban podían llevarse de Mendoza un recuerdo que los acompañara durante toda la vida.

Pero había una condición: uno de los tatuadores que lo había guiado le explicó que no podía improvisar el espacio. El estudio tenía que ser exclusivo, sin gente entrando y saliendo, y debía cumplir con todas las condiciones de bioseguridad y esterilidad necesarias para trabajar.

Matías pensó en una habitación del hostel, pero enseguida entendió que no era suficiente. Si iba a hacerlo, quería hacerlo de una manera que nadie esperara. Fue entonces cuando apareció aquel trolebús.

Alrededor de 2018, el joven fue a un desarmadero y se encontró con uno de los viejos trolebuses que habían llegado desde Canadá. La provincia los había comprado, pero no funcionaron y terminaron en desuso, abandonados en distintos desarmaderos. Uno de ellos estaba allí, esperando que alguien decidiera qué hacer con él. Matías lo vio y empezó a imaginar.

Era un vehículo de unos 15 metros de largo, enorme, fuera de funcionamiento y sin siquiera dos de sus ruedas. Para cualquier otra persona podía ser un problema. Para él era exactamente lo contrario: podía convertirse en el espacio que estaba buscando.

Había, sin embargo, un detalle bastante importante: Matías tenía apenas US$200. Eran los únicos que llevaba encima ese día. Le preguntó al hombre del desarmadero cuánto quería por el trolebús y terminó comprándolo con ese dinero.

Después de encontrarlo, todavía tenía que resolver cómo llevar semejante vehículo hasta su propiedad. “Llamé a una grúa y le pedí a mi papá que me prestara plata para pagarla. Vino la grúa con un camión, con un chasis bajo, lo levantamos y lo llevamos hasta el hostel”, explicó.

El trolebús viajó en un camión hasta Chacras de Coria y quedó estacionado en la calle, detrás del terreno. Ahí apareció el segundo problema: no había manera de meterlo adentro.

El trolebús no funcionaba y tenía unas dimensiones que hacían imposible moverlo como si fuera un vehículo cualquiera: “Al otro día me puse a buscar en Google cómo hacían los vikingos en la serie para mover cosas pesadas. Pensé: si ellos lo hacían hace 100 años, yo también puedo”.

Consiguió madera en un aserradero y una retroexcavadora. Entre todos fueron levantando el vehículo y colocándolo sobre los troncos para hacerlo avanzar poco a poco. Fue una escena casi absurda: un viejo trolebús canadiense avanzando sobre troncos para entrar al jardín de una propiedad de Chacras de Coria. “Fue una odisea entrarlo”, recordó entre risas.

Cuando finalmente entró, Matías sintió que había conseguido lo más difícil. Pero en realidad recién empezaba. “Cuando lo metí estaba feliz de tener semejante bicho, sobre todo por la historia que tenía. Quería reutilizarlo, no quería que quedara abandonado”, expresó.

Sin embargo no fue fácil. El trolebús pasó aproximadamente un año sin convertirse en nada. Lo utilizaba como depósito mientras el hostel seguía funcionando. Cada vez que podía juntar algo de dinero, volvía a invertir en él. Sacó todos los asientos, trabajó sobre el piso, primero con cerámicos y después con porcelanato, modificó las ventanas y empezó a fabricar los muebles junto con familiares y amigos. “Fue remar en dulce de leche”, aseguró.

Un primo que trabaja con metal lo ayudó con parte del mobiliario. Otros amigos fueron colaborando en distintas tareas. Matías aprendió mientras hacía. Y así pasaron los años.

La restauración completa llevó alrededor de ocho años. A los tres, sin embargo, el lugar ya estaba lo suficientemente avanzado como para que pudiera empezar a trabajar allí.

Hasta los detalles más pequeños llevaron tiempo: las luces delanteras y traseras, distintas partes de la carrocería y hasta una bocina inspirada en Los Dukes de Hazzard. Nada parecía demasiado pequeño como para no dedicarle horas. “Yo no tenía idea, mi vida se maneja de forma improvisada”, recordó Matías al recordar aquel proceso. Pero esa improvisación tenía una regla: hacerlo despacio y hacerlo bien.

Hoy, cuando alguien entra al estudio, cuesta imaginar que alguna vez aquel lugar fue simplemente un vehículo abandonado en un desarmadero.

El trolebús conserva por fuera buena parte de su aspecto original. Es largo, ancho y mantiene la estética de fábrica. En uno de sus laterales, la inscripción que alguna vez decía “Empresa provincial de Mendoza” fue reemplazada por una mucho más acorde con su nueva vida: “tatuajes”.

Fuente: TN

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