Redes Sociales

Actualidad

La experta en divorcios que cobra US$1200 por hora, la buscan las estrellas de EE.UU. y creó un imperio

Los divorcios la han hecho famosa y multimillonaria. La aclaración necesaria: los divorcios ajenos.

Muchos dicen que es lo único que ha arruinado a más personas en Hollywood que la droga. Laura Wasser es la abogada especialista en divorcios más reconocida y más temida de Estados Unidos. Tiene 57 años y hace más de dos décadas que cada pareja rota de celebridades la cuenta a ella como representante legal de una de las partes.

Los divorcios no siempre son malos ni arruinan económicamente a las personas. Eso parece sostener, demostrar, la vida y la fortuna de Laura Wasser, la abogada más buscada por las estrellas cuando una pareja se rompe.

Fue la abogada de Angelina Jolie en el divorcio con Billy Bob Thornton. Tiempo después también la representó cuando se separó de Brad Pitt (aunque en esa ocasión, Jolie terminó cambiando de abogado para destrabar un litigio que llevó casi ocho años). Otra que la contrató dos veces fue Kim Kardashian: con su primer marido y con Kanye West.

Una enumeración no exhaustiva de sus clientes: Ashton Kutcher (en la separación con Demi Moore), Ryan Reynolds (con Scarlett Johansson), Nicole Kidman (con Tom Cruise), Jennifer Garner (con Ben Affleck), Melanie Griffith (con Antonio Banderas). También representó a Miley Cyrus, Christina Aguilera, Mariah Carey, Britney Spears, Ariana Grande y a Johnny Depp en su larguísimo y complejo conflicto con Amber Heard.

Esta semana volvió a ser parte de la conversación pública porque representa a Luka Doncic, la estrella eslovena de Los Angeles Lakers en su divorcio y en una cruenta disputa por la tenencia de los hijos. La experiencia de Wasser le indica que su cliente está complicado para obtener su deseo (que los chicos se queden en Los Ángeles y que la ex pareja no se lleve decenas y decenas de misiones de dólares) por lo que intenta cambiar de jurisdicción y mudar la discusión legal a Eslovenia, para que sea decidido bajo las reglas de ese país y con el paragua protector de la fama inconmensurable de Luka en su tierra.

Laura Wasser entiende las reglas del juego y los secretos de la celebridad, por eso congenia de inmediato con sus clientes. También conoce las reglas del ambiente y sus secretos. Y suele utilizarlos a favor más allá de su capacidad de negociación y de sus saberes jurídicos. Se dice que tiene línea directa con el sitio TMZ, la mayor web de chimentos de Hollywood, al que le asegura jugosos rumores y anticipos. TMZ consigue exclusivas, mientras Laura instala una imagen negativa de la contraparte o modifica la opinión sobre su cliente. Es amiga de paparazzis y periodistas. Muchas veces ha negociado la exclusiva sobre otro caso que involucra a celebridades para tapar el que viene ocupando a la prensa y de esa manera poder trabajar tranquila sin la presión mediática.

Laura suele decir que su trabajo consiste en hacer todo lo necesario para arribar a un acuerdo. Pero a esa frase le falta un agregado: ella hace todo lo necesario para llegar a un acuerdo muy beneficioso para su representado. En una conversación con el New Yorker contó que al principio sus representados eran hombres. Asegura que ahora es 50 y 50. Aclara que habitualmente, ella y su estudio, representan al proveedor de la pareja, al que genera el dinero.

Sus tarifas están entre las más caras de California. Un pago fijo de 30.000 dólares para empezar y 1.200 dólares por hora, más un generoso porcentaje de lo obtenido. Así y todo, son muchos los que afirman que contratarla es un gran negocio.

“Tengo fama de ser un pitbull, pero en realidad solo me enfoco en conseguir resultados. No me siento a gusto cuando el objetivo es arruinar a la otra persona”, declaró. Jura que rechaza los casos en los que un cónyuge la contrata con la intención (o el deseo) de destrozar a su ex pareja.

Los tabloides la bautizaron la Disso Queen (La Reina de la Disolución) jugando con el término Disco Queen.

El físico trabajado, prendas exclusivas, zapatos Louboutin, los accesorios más deseados, la sonrisa perpetua, un caminar elegante y seductor. Su imagen es impactante, derrocha seguridad y una fingida docilidad, una amabilidad que puede desaparecer en cualquier momento y que, no por casualidad, se esfuma cuando comienzan las negociaciones por bienes o por el dinero.

Si ella está siempre cuando finaliza un matrimonio de ricos y famosos, no se debe olvidar que también está presente antes de la boda. No hay casamiento de millonarios que antes no tenga un prenup (un acuerdo prenupcial) diseñado por Laura. Como si fuera un requisito básico, un elemento del kit básico de boda: vestido de novia, iglesia, gran salón para la fiesta y prenup de Laura Wasser. Tanto es así que el modelo madre de su prenup ya es una especie de leyenda en Hollywood y hasta fue parodiado en El Amor Cuesta Caro, una película de los Hermanos Coen sobre abogados divorcistas.

Kim Kardashian, cliente de Laura en dos divorcios, se inspiró en ella para su papel de la serie All´s Fair. El personaje de la abogada de Historia de un Matrimonio que le dio a Laura Dern un Oscar a la mejor actriz también se basó en Laura Wasser.

Creó un sitio web para divorcios veloces y no problemáticos (también escribió un libro con consejos maritales y de cómo conducirse ante un divorcio que se convirtió en best seller). Sostiene que uno de los problemas en la disolución legal de los vínculos es que muchos -los divorciados, sus abogados y los jueces- no tienen en cuenta el cambio de los tiempos y las nuevas maneras de vincularse.

Wasser está convencida de que los divorcios pueden ser menos dolorosos de lo que son, que sin ser lo ideal hay que normalizar la posibilidad de la disolución del vínculo porque es algo que ocurre frecuentemente en la sociedad. “Es algo que sucede, por lo tanto intentemos hacerlo mejor”, dice. La extensión de la expectativa de vida es un factor a tener en cuenta: “Antes la gente se moría antes de los cincuenta. Ahora se vive hasta los noventa. Entonces el ‘Para toda la vida’ de las bodas es bastante más difícil de cumplir”, afirma.

Cuando le preguntan si es difícil trabajar con estrellas, ella lo niega. Dice que son personas que como cualquier otra, en medio de un divorcio se enojan, se entristecen, se les rompe el corazón.

Ella misma es divorciada. Se casó a los 25 años y se separó en menos de un año. Tiene dos hijos de diferentes padres -con los que jura llevarse muy bien- pero no se ha vuelto a casar.

En los inicios el estudio era de su padre y de dos socios. El padre representó a Clint Eastwood y también a Jennifer Lopez en sus divorcios. Pero Laura con su impronta y sus casos espectaculares tomó el mando muy rápidamente. Y comenzó la lluvia de estrellas.

El primer caso mediático de Laura fue defendiendo a Stevie Wonder de una exnovia que lo acusaba de haberle contagiado un herpes y, por ende, de haberla engañado. Stevie salió indemne.

Fuente: TN

Actualidad

Una familia de cuatro personas necesitó más de $2,6 millones en agosto para ser de clase media en CABA

Una familia propietaria de cuatro integrantes en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) necesitó tener ingresos entre $2.603.556,34 y $8.331.380,27 en agosto para ser considerada clase media, según informó la Dirección General de Estadísticas y Censos de CABA.

En tanto, un grupo familiar -dos adultos y dos menores- requirió de $1.651.798,05 para no ser pobre durante el octavo mes de 2026.

Mientras un hogar de las mismas características debió contar con $903.930,35 para no ser considerada indigente.

Con estos números, la línea de indigencia subió 2,6% en agosto, la de pobreza 2% y el piso para ser de clase media, 1,7%.

Cuánto hubo que ganar para ser de clase media en CABA en agosto de 2026

En agosto, según la Dirección de Estadísticas porteña, una familia de cuatro integrantes necesitó los siguientes ingresos para ser considerada como parte de la clase media, ya sea en el segmento frágil, medio o acomodado:

  • Sector medio frágil: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos la Canasta Total y no alcanza 1,25 veces la canasta total (CT) del Sistema de Canastas de Consumo. Tienen ingresos mensuales entre $2.082.845,07 $2.603.556,33.
  • Sector medio “clase media”: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos 1,25 veces la CT y no alcanza cuatro veces la CT del Sistema de Canastas de Consumo. Ganan desde $2.603.556,34 hasta $8.331.380,27 al mes.
  • Sector acomodado: hogares cuyo ingreso mensual supera cuatro CT del Sistema de Canastas de Consumo, con ingresos al mes de $8.331.380,28 en adelante.

Cuánto dinero se necesitó para no estar bajo la línea de la pobreza en CABA

De acuerdo con los niveles socioeconómicos que establece el informe de la Ciudad de Buenos Aires, una familia de cuatro integrantes se encuentra en:

  • En situación de indigencia: hogares cuyo ingreso total mensual no alcanza para cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA). En agosto, una familia necesitó $903.930,35 mensuales para no ser indigente.
  • En situación de pobreza no indigente: hogares cuyo ingreso total mensual no alcanza para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) pero permite al menos adquirir la CBA. En esta situación se encuentran quienes perciban ingresos entre $903.930,36 $1.651.798,05.
  • No pobres vulnerables: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos la CBT y no alcanza la Canasta Total (CT) del Sistema de Canastas de Consumo. Este rango contempla a quienes ganan entre $1.651.798,06 y $2.082.845,06 al mes.

La inflación en CABA fue de 1,7% en agosto

La inflación de agosto fue de 1,7% en la Ciudad de Buenos Aires y acumuló 21,5% en lo que va del año.

Contra julio, el IPC de CABA registró una desaceleración de 1,2 puntos porcentuales. El alza fue de 33,3% en los últimos 12 meses.

La variación de los precios porteños en el séptimo mes del año estuvo impulsada por aumentos en: Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustiblesAlimentos y bebidas no alcohólicasSalud Transporte.

Fuente: TN

Sigue leyendo

Actualidad

Fue adoptada de bebé, publicó un video para buscar a sus ocho hermanos biológicos y recibió una respuesta que no esperaba

Durante años, Lourdes Fernández supo que en algún lugar había una parte de su historia que todavía no conocía. Tenía un dato concreto: según consta en su expediente, su mamá biológica había tenido otros ocho hijos. Eran ocho nombres posibles, ocho vidas de las que no sabía prácticamente nada y una pregunta que, con el tiempo, se volvió cada vez más difícil de postergar.

El domingo 30 de agosto, Lourdes decidió dejar de buscar en silencio. Grabó un video, contó que había sido adoptada cuando era bebé y pidió ayuda para encontrar a sus hermanos biológicos. Lo publicó en sus redes sociales sin saber qué podía ocurrir y la respuesta fue mucho más rápida de lo que imaginaba.

“Por suerte se difundió y tuvo mucha masividad. El lunes ya me estaba juntando con una de mis hermanas”, cuenta la joven marplatense a TN. A partir de la repercusión de su pedido, cuatro personas que serían sus hermanos se comunicaron con ella y con dos ya pudo encontrarse personalmente.

De repente, aquellos hermanos que hasta entonces habían formado parte de una historia escrita en un expediente empezaron a tener voces, rostros y recuerdos. Y hubo algo que la sorprendió especialmente cuando los tuvo enfrente.

Me vi reflejada en ellos, saber que les había pasado lo mismo o algo similar me conmovió”, explica. El encuentro no significó solamente empezar a reconstruir un vínculo familiar: también le permitió reconocer experiencias compartidas y descubrir que algunas de las preguntas que la habían acompañado durante años no eran únicamente suyas.

La búsqueda de Lourdes no nació de una sola pregunta. Había algo tan íntimo como saber quiénes eran esos hermanos que figuraban en su historia y a los que nunca había conocido, pero también interrogantes mucho más concretos que solo podían responder quienes compartieran con ella un origen. Entre ellos, conocer sus antecedentes médicos. “Quería saber sobre enfermedades, sobre la parte genética, si había alguna condición que yo tenía que conocer”, cuenta a TN.

Dar ese paso tampoco fue una decisión que tomó a espaldas de su familia. Sus padres sabían qué quería buscar y conocían las preguntas que ella tenía en la mente. Al principio apareció el miedo, quizás inevitable ante todo lo que podía traer una búsqueda así, pero después se impuso el apoyo. “Mis padres estuvieron un poco temerosos, pero me acompañaron en este proceso”, explica la joven.

Lourdes habla de sus papás adoptivos con una certeza que no entra en conflicto con su necesidad de saber de dónde viene. Encontrar a sus hermanos no supone reemplazar una familia por otra ni revisar el amor que recibió durante todos estos años. Es, simplemente, conocer una parte de sí misma a la que hasta ahora no había podido acceder.

Lo que no podía anticipar era cómo iban a recibirla quienes aparecieran del otro lado. Podía encontrar respuestas, silencios, dudas o incluso personas que no quisieran abrir esa puerta. Por eso, cuando comenzaron los primeros contactos, hubo algo que la conmovió especialmente: la voluntad de escucharla. “Me dijeron: ‘Necesitás sanar, ¿qué necesitás? ¿Qué querés saber?’”, recuerda Lourdes.

Fuente: TN

Sigue leyendo

Actualidad

Tenía US$200, compró un viejo trolebús canadiense y lo convirtió en un estudio de tatuajes: “Es como un portal en el tiempo”

La primera vez que lo vio, no imaginó todo lo que iba a pasar después. El viejo trolebús estaba en un desarmadero, lejos de parecerse al estudio de tatuajes en el que terminaría convertido. Era enorme, estaba abandonado y llevaba consigo una historia que a Matías le llamó la atención desde el primer momento. Él solo tenía US$200 en el bolsillo. No mucho más. Ni mucho menos.

El hombre de 32 años no sabía, pero en ese momento estaba poniendo en marcha un sueño: convertir aquel vehículo de unos 15 metros de largo en uno de los espacios más particulares de su proyecto en Chacras de Coria, Mendoza.

El comienzo del sueño

Algo de su infancia quedó marcado en aquel lugar que construyó. Quizás sean los árboles, las paredes pintadas o esa sensación de que en cada rincón hay algo que alguien hizo con sus propias manos. Cuando era chico, la propiedad estaba lejos de ser el emprendimiento que es ahora.

Sus padres la habían comprado y durante una década allí funcionó una escuela de verano que ellos mismos habían creado. Matías creció viendo entrar y salir gente todo el tiempo. Incluso había días en los que se despertaba y se encontraba con cerca de cien chicos en el predio. Ese movimiento terminó siendo parte de él.

A sus 19 años, sus padres alquilaron el lugar para que funcionara como geriátrico. Pero cuando el contrato terminó, tres años después, Matías sintió que quería volver a darle vida a ese espacio. Tenía 22 y una idea que, para muchos, parecía demasiado grande: abrir un hostel en una zona que no parecía ser la más adecuada.

No tenía detrás una gran inversión ni un proyecto empresarial armado. Lo que tenía era el lugar, algunas ideas y una necesidad que lo había acompañado desde siempre: hacer cosas con las manos. Desde chico dibujaba en la escuela, sobre los bancos y en cualquier superficie que encontrara. Le gustaban las manualidades, pintar y construir. Así que decidió que, si iba a abrir un hostel, no quería que se pareciera a ningún otro. Quería que se pareciera a él.

Empezó a pintar las paredes. Hizo un mural de Frida Kahlo después de leer un libro sobre ella y otro de Gustavo Cerati, uno de los músicos que escuchaba. Cada pared empezó a convertirse en una parte de su historia y, casi sin darse cuenta, el hostel fue tomando una identidad propia.

Con el tiempo, el lugar comenzó a recibir cada vez más turistas. Y aquello que había empezado casi como una apuesta personal terminó dándole el respaldo económico que necesitaba para seguir soñando. Porque Matías nunca dejó de hacerlo.

Una idea

Además de emprendedor, Matías había incursionado en el muralismo y se estaba especializando en tatuajes. Después de unos tres años de haber abierto el lugar empezó a pensar en sumar un estudio. La idea tenía sentido: muchos de los turistas que llegaban podían llevarse de Mendoza un recuerdo que los acompañara durante toda la vida.

Pero había una condición: uno de los tatuadores que lo había guiado le explicó que no podía improvisar el espacio. El estudio tenía que ser exclusivo, sin gente entrando y saliendo, y debía cumplir con todas las condiciones de bioseguridad y esterilidad necesarias para trabajar.

Matías pensó en una habitación del hostel, pero enseguida entendió que no era suficiente. Si iba a hacerlo, quería hacerlo de una manera que nadie esperara. Fue entonces cuando apareció aquel trolebús.

Alrededor de 2018, el joven fue a un desarmadero y se encontró con uno de los viejos trolebuses que habían llegado desde Canadá. La provincia los había comprado, pero no funcionaron y terminaron en desuso, abandonados en distintos desarmaderos. Uno de ellos estaba allí, esperando que alguien decidiera qué hacer con él. Matías lo vio y empezó a imaginar.

Era un vehículo de unos 15 metros de largo, enorme, fuera de funcionamiento y sin siquiera dos de sus ruedas. Para cualquier otra persona podía ser un problema. Para él era exactamente lo contrario: podía convertirse en el espacio que estaba buscando.

Había, sin embargo, un detalle bastante importante: Matías tenía apenas US$200. Eran los únicos que llevaba encima ese día. Le preguntó al hombre del desarmadero cuánto quería por el trolebús y terminó comprándolo con ese dinero.

Después de encontrarlo, todavía tenía que resolver cómo llevar semejante vehículo hasta su propiedad. “Llamé a una grúa y le pedí a mi papá que me prestara plata para pagarla. Vino la grúa con un camión, con un chasis bajo, lo levantamos y lo llevamos hasta el hostel”, explicó.

El trolebús viajó en un camión hasta Chacras de Coria y quedó estacionado en la calle, detrás del terreno. Ahí apareció el segundo problema: no había manera de meterlo adentro.

El trolebús no funcionaba y tenía unas dimensiones que hacían imposible moverlo como si fuera un vehículo cualquiera: “Al otro día me puse a buscar en Google cómo hacían los vikingos en la serie para mover cosas pesadas. Pensé: si ellos lo hacían hace 100 años, yo también puedo”.

Consiguió madera en un aserradero y una retroexcavadora. Entre todos fueron levantando el vehículo y colocándolo sobre los troncos para hacerlo avanzar poco a poco. Fue una escena casi absurda: un viejo trolebús canadiense avanzando sobre troncos para entrar al jardín de una propiedad de Chacras de Coria. “Fue una odisea entrarlo”, recordó entre risas.

Cuando finalmente entró, Matías sintió que había conseguido lo más difícil. Pero en realidad recién empezaba. “Cuando lo metí estaba feliz de tener semejante bicho, sobre todo por la historia que tenía. Quería reutilizarlo, no quería que quedara abandonado”, expresó.

Sin embargo no fue fácil. El trolebús pasó aproximadamente un año sin convertirse en nada. Lo utilizaba como depósito mientras el hostel seguía funcionando. Cada vez que podía juntar algo de dinero, volvía a invertir en él. Sacó todos los asientos, trabajó sobre el piso, primero con cerámicos y después con porcelanato, modificó las ventanas y empezó a fabricar los muebles junto con familiares y amigos. “Fue remar en dulce de leche”, aseguró.

Un primo que trabaja con metal lo ayudó con parte del mobiliario. Otros amigos fueron colaborando en distintas tareas. Matías aprendió mientras hacía. Y así pasaron los años.

La restauración completa llevó alrededor de ocho años. A los tres, sin embargo, el lugar ya estaba lo suficientemente avanzado como para que pudiera empezar a trabajar allí.

Hasta los detalles más pequeños llevaron tiempo: las luces delanteras y traseras, distintas partes de la carrocería y hasta una bocina inspirada en Los Dukes de Hazzard. Nada parecía demasiado pequeño como para no dedicarle horas. “Yo no tenía idea, mi vida se maneja de forma improvisada”, recordó Matías al recordar aquel proceso. Pero esa improvisación tenía una regla: hacerlo despacio y hacerlo bien.

Hoy, cuando alguien entra al estudio, cuesta imaginar que alguna vez aquel lugar fue simplemente un vehículo abandonado en un desarmadero.

El trolebús conserva por fuera buena parte de su aspecto original. Es largo, ancho y mantiene la estética de fábrica. En uno de sus laterales, la inscripción que alguna vez decía “Empresa provincial de Mendoza” fue reemplazada por una mucho más acorde con su nueva vida: “tatuajes”.

Fuente: TN

Sigue leyendo
Advertisement

Nuestro Clima

Facebook