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Escape nórdico: el “difícil” país de Europa que en una década duplicó la inmigración argentina
Quienes desde Argentina se van a vivir a París, a Roma o a Madrid, no dan muchas vueltas para contar ¿por qué Francia/Italia/España? Pero si se mudan a Oslo…¿Por qué Noruega? Y en esa respuesta, hacen varias millas.
Casi nunca es un para probar suerte. La curiosidad aumenta.
¿Cómo se pasa de vivir con las cuatro estaciones del año bien marcadas, de habitar una Buenos Aires donde ni el frío ni el calor son extremos, a pasar a nevadas con -25 grados, a veranos de noches que tienen la luz del día y a inviernos con días tan oscuros como la noche?
No es fácil cambiar el Obelisco por un fiordo. Pero Noruega crece en el interés de más argentinos que buscan un escape nórdico.
"En Bergen, en el oeste, en el puerto hay un mercado de pescado, muy turístico, y la mitad de los que trabajan en el puesto más grande son argentinos", dice a Clarín Claudio Giacomino, el embajador argentino en Oslo.
Esa ciudad (desde la capital se llega en un vuelo de una hora o se tarda siete en un tren que ofrece "las vistas más espectaculares del hemisferio norte") es la más lluviosa de Europa. De los 365 días del año, es probable que llueva entre 209 y 239 días.
"Lo de Bergen sólo es un ejemplo, la mayoría está en la capital. Pero te da una foto de las estadísticas, que oficialmente dicen que hay unos 3.000 argentinos en Noruega.El número es bajo, pero se duplicó en 10 años", sigue. Hay que tener en cuenta que Noruega es un país con baja población: 5,5 millones, comparados por ejemplo con los 48 millones de España.
No se puede saber cuántos argentinos llegan al año, "porque no están obligados a registrarse en el consulado y muchos entran con la doble ciudadanía (alguna europea)".
De nuevo, ¿por qué Noruega? "Probablemente en la decisión de venir jugó un rol que este es unpaís simpático para los argentinos. Se percibe como 'bien organizado', 'modelo de la perfección', algunas personas dicen: 'Ya que voy a emigrar, voy a un lugar así'".
Gracias al petróleo y el gas natural, la economía noruega es una de las más fuertes del mundo. Y se nota en los altos niveles de vida y el bienestar social.
El diplomático está casado con una misionera, por eso sabe que "acá la yerba se consigue en locales de cosas exóticas", al igual que el membrillo. Y se acuerda del sketch de Les Luthiers en el que inventan un conflicto entre Argentina y los noruegos, porque, sin motivo real de antipatía, el enojo se da porque "aumentan el precio de bacalao".
"En Oslo se sabe algunas cosas de Argentina, además de Messi. Nos asocian con el vino (se venden más de 100 marcas nuestras), con la carne (somos el país desde donde más la importan), incluso es muy gracioso que los camarones se publicitan como 'de origen argentino'. Ese es el marisco argentino que más se vende acá".
Los que llegan... ¿se quedan? "Hay gente que lo lleva muy bien, otra que no lo soporta... el frío o que sea de noche durante todo el día. Yo, en invierno, cuando eso sucede, esquío dos veces por semana para no vivirlo con oscuridad", explica Giacomino.
Durante los meses invernales (los -17 grados "no son raros") las horas de claridad son mínimas, el sol aparece muy brevemente y las jornadas son, en realidad, noches largas. En contraste, el verano es de días interminables. Pero eso hace que los paisajes se disfruten hasta cualquier hora.
El salario mínimo, que es un gran imán hacia esa latitud, no está establecido por ley. La mayoría de los sueldos se negocian en convenios colectivos. En sectores donde sí existe un acuerdo de base, como la construcción, el mínimo ronda las 210 NOK por hora (unos 19 dólares).
"Llegan argentinos de menos de 30 años, trabajan en hoteles, en restaurantes. Los trabajos menos calificados no bajan de los 1.500 euros por mes. Pero el promedio es de 3.000 euros (brutos). También llegan científicos. Pero muchos más son trabajadores golondrina" que llegan en temporada alta a Oslo, cierra el embajador.
Los impuestos, las retenciones, al sueldo bruto rondan el 25%, y en general son 37,5 las horas de trabajo semanales. El costo de vida es alto, y alquilar un dos ambientes en Oslo ronda los 1.600 euros al mes. Por eso, los primeros meses, los de menos de 30 viven con varios compañeros de cuarto.
Residir y trabajar en Noruega
¿Qué hacen los argentinos en Oslo? A Florencia, que le dicen “Opi”, tiene 36 años, y hace tres habita la capital de ese país, se lo preguntan todo el tiempo. Por eso tiene un podcast: el @podcastdenoruega, y un programa de radio sobre el tema.
Por amor su hermano eligió Oslo hace 20 años, “y le fue bárbaro”, dice. Esa fue su cercanía con el norte extremo. También en Instagram (@porteniosenoslo) muestra cómo es estar allá. Sin reservas. Como cuando resalta que a las 19.30 la oscuridad es la de la medianoche y que "hay que ponerle buena energía".
Con su marido, Nicolás, cobraron la indemnización de la aerolínea en la que trabajaban y que en la pandemia cerró sus oficinas en Argentina, y la invirtieron en viajar a Italia a tramitar la ciudadanía de él.
Noruega no es miembro de la Unión Europea, pero sí del espacio Schengen. El passaporto rosso les servía para aprovechar los convenios e instalarse legalmente en su nuevo hogar nórdico. Ella, que no tiene doble ciudadanía, al estar casada, pidió la “reunificación familiar”.
A diferencia de otros destinos europeos, el escape nórdico puede ser imposible sin papeles. Para residir y trabajar en Noruega, los ciudadanos argentinos necesitan un permiso de residencia por trabajo. Y para poder trabajar, hay que tener una oferta de trabajo concreta a tiempo completo y con un salario que no puede ser menor a las escalas salariales de ese rubro. Además, si bien el uso del inglés está extendido, saber hablar el noruego es normalmente un requisito básico.
“Si hubiésemos querido, al día siguiente podríamos haber empezado a trabajar. Nos tomamos dos semanas, y lo primero que conseguí fue limpiando en un hotel. Estuve un mes y pico y me pasé a gastronomía, incluso trabajé en el restaurante de la Ópera, y ahí duré 8 meses”, dice a Clarín.
Después consiguió trabajo como ejecutiva de ventas en una aerolínea. "Muy rápido pude trabajar en lo mío. Y mi marido cumplió su sueño: es entrenador de un equipo de inferiores de fútbol. Acá podés reinventarte".
Noruega, que ahora está en otoño y en temporada alta turística, muestra sus colores amarillos y rojos. "Pero en invierno ves todo, todo, blanco. Oslo queda más tranquila y la gente se va a trabajar a los centros de esquí. En primavera las flores explotan después de tanta nieve... y el verano es espectacular. Hace 28 grados", describe.
Los domingos en ese país hasta las farmacias de adentro de los hospitales están cerradas. Es que trabajar los fines de semana o en "horas incómodas", después de las 19, se paga extra o el doble.
"Los argentinos no tienen mala fama.Acá no hay discriminación, hay gente de todo el mundo. Estamos estudiando noruego, pero no te lo exigen. Sí te piden inglés y, a veces, 'idioma escandinavo' (el sueco suena similar) en los trabajos. Hay mucho influencer que te dice 'Vengan acá a hacerse millonarios', y los argentinos ya saben que no es tan así", aclara Opi.
El sueño noruego
Agustina Grupe (30) y su novio, Martín, además de sus trabajos en una escuela -ella es asistente extracurricular- y en una universidad -él está cursando un máster-, tienen un emprendimiento de tortas en Oslo.
La mayoría de sus clientes (y de sus amigos) son argentinos, desesperados por sus alfajores de maicena. Usan un dulce de leche noruego que se llama hapå, menos dulce y con una consistencia similar al repostero. "Es mucho más barato que el importado de Argentina", dice Agustina.
Llegaron hace dos años desde Córdoba capital, después de haber vivido tres en Alemania, donde emigraron para que cada uno curse una maestría. Él la terminó, aplicó a trabajos en toda Europa, y en Oslo recibió la mejor oferta.

"Yo tenía primos viviendo acá, así que no lo dudamos y nos vinimos", dice Agustina. Comparado con Berlín, nota el alto costo de vivir en este punto del norte: "Todo es más caro, y como Noruega no es Unión Europea, hay escasa oferta en el supermercado". Pero más le molesta la oscuridad.
"En invierno se siente mucho, hay que estar preparados. En diciembre del año pasado, con -20 grados... es frío, frío. Hasta el transporte urbano está calefaccionado, pero por las tormentas y la nieve muchas veces está interrumpido. Eso te hace no querer salir de casa, y recomiendan salir igual, para no perder la costumbre", describe.
"El idioma es raro cuando se lee, pero la pronunciación se aprende rápido. Muchos argentinos que conozco acá hablan noruego, y nosotros nos manejamos bien. Toda la comunicación cuando tenés un negocio es en noruego. Alos seis meses de haber llegado tuvimos que dar exámenes de contabilidad, de ley de trabajo, para abrir la empresa, que eran obligatoriamente en noruego y no te permitían ni diccionario. El primero lo dimos cuatro veces cada uno hasta pasar", cuenta Romina Yanarello.
Tiene 28 años, vivía en Banfield y con su novio, Nicolás Peranic (30), antes de Oslo, donde llegaron en 2020, vivieron en Copenhague.
"A mí me ofrecieron un puesto de jefa de pastelería en Noruega y decidimos venirnos. Ahí fue cuando mi novio consiguió un puesto en un restaurante 3 estrellas Michelín acá también y dijimos 'vamos con todo'... pasó lo que pasó con la pandemia y las empanadas", narra.

Está pareja de gastronómicos fue noticia en varios medios de Noruega por haber tenido entrenamiento de elite en restaurantes fine dining y haber sorteado la pandemia vendiendo empanadas argentinas.
"Un montón de gente empezó comprarnos desde casa y nos surgieron ofertas locas de abrir un restaurante. Pero no teníamos ni plata ni idea de cómo hacer negocios acá, así que empezamos a averiguar un poco, abrimos la empresa, que se llama De Mi Tierra AS, y en estos últimos tres años pudimos ya abrir dos locales más acá y un restaurante, que lo arrancamos hace menos de dos meses y se llama Sur", cuentan.
Lo "más duro" fue que jamás tuvieron inversores. "Nunca sacamos un préstamo, nada. Hicimos y hacemos todo esto a pulmón, con muchísimo laburo y amor. Siendo honesta, es duro emprender. Pero acá vale la pena", resume Romina.
A modo de gratitud por las oportunidades que tuvieron en Noruega, el 90% de los empleados de esta pareja son argentinos. Y para los comensales, de todas las nacionalidades, está la impronta argenta: el pan son figacitas de manteca, la empanada de carne es "cortada a cuchillo", y todos los cortes premium son "de origen argentino".
Fuente: Clarín
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Buenas noticias desde Indonesia: un bosque se recuperó y volvieron a crecer sus aves
Hay señales que invitan a la esperanza. En la selva de Harapan, en Indonesia, la recuperación del bosque estuvo acompañada por un aumento importante en las poblaciones de aves.
Así lo reveló un estudio publicado en la revista científica Biological Conservation, que comparó la situación del lugar entre 2009-2011 y 2018.
Durante los relevamientos se registraron 187 especies de aves. De las 122 que pudieron ser comparadas en ambos períodos, el 43,8% aumentó significativamente su abundancia.
Es decir, mientras el bosque se regeneraba, muchas de las especies que dependen de él también comenzaron a recuperarse.
Un bosque que vuelve a dar vida
Los investigadores observaron que el 45,1% de las especies analizadas tenía una abundancia promedio mayor en el período más reciente.
Además, ninguna de las especies comparadas presentó una disminución estadísticamente significativa.
Estos resultados muestran el impacto que puede tener la recuperación de un ambiente natural. Cuando vuelven los árboles y mejora el hábitat, también aparecen mejores condiciones para que distintas especies encuentren alimento, refugio y lugares donde reproducirse.
La naturaleza, cuando tiene una oportunidad, puede volver a levantarse. Sin embargo, el estudio también encontró un problema: algunas aves fueron afectadas por la captura para el comercio de mascotas.
A medida que determinadas zonas del bosque se hicieron más accesibles, aumentó también la presión humana sobre ellas. Los investigadores utilizaron precisamente la facilidad de acceso como indicador de una posible mayor intensidad de captura.
El 48,4% de las especies analizadas reforzó su presencia en las zonas más alejadas y difíciles de alcanzar. Para los científicos, esto puede estar relacionado con la presión de captura en los sectores más accesibles.
Las especies más buscadas fueron aquellas valoradas por su canto, su plumaje o determinadas partes de su cuerpo. También resultaron especialmente vulnerables las aves que necesitan bosques maduros.
El estudio encontró que alrededor del 15% de las especies no se recuperó al ritmo que se esperaba. Esto demuestra que regenerar un bosque es fundamental, pero también es necesario proteger a las especies que viven en él.
La experiencia de Harapan deja así una enseñanza sencilla: la conservación puede dar resultados.
En apenas una década, casi la mitad de las especies analizadas mostró un crecimiento significativo. Al mismo tiempo, los investigadores pudieron identificar las amenazas que todavía requieren atención.
Una señal de esperanza
La historia de este bosque indonesio recuerda que la naturaleza no siempre está condenada a desaparecer. Con tiempo, cuidado y protección, un ecosistema puede recuperar parte de su riqueza y volver a sostener más vida.
Desde una mirada cristiana, también puede ser una oportunidad para recordar el llamado a cuidar la creación y valorar la vida en todas sus formas.
La recuperación de Harapan muestra que cuando se cuida la naturaleza, la vida responde. Y detrás de cada bosque que vuelve a crecer hay también una oportunidad para que vuelvan los sonidos, los colores y la diversidad que hacen de nuestro planeta un lugar extraordinario.
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Avanza la declaración del Día Nacional de la Iglesia Evangélica en Paraguay
Paraguay contará con una fecha para conmemorar y celebrar la presencia y el aporte en la sociedad, de la Iglesia evangélica. La Cámara de Diputados sancionó el proyecto de ley que establece el último domingo de octubre de cada año como el Día Nacional de la Iglesia Evangélica en la República del Paraguay.
La iniciativa fue tratada como primer punto del orden del día durante la sesión de la Cámara de Diputados y recibió el respaldo de la mayoría de los legisladores presentes, luego de haber sido impulsada originalmente desde el Senado.
El proyecto establece que la celebración se realizará cada año el último domingo de octubre, una fecha que permitirá a las comunidades evangélicas del país reunirse para conmemorar su fe y dar visibilidad a la labor que desarrollan en distintos ámbitos de la sociedad.
Inicialmente, la propuesta legislativa contemplaba declarar como fecha fija el 31 de octubre. Sin embargo, durante su tratamiento se estableció finalmente que la celebración tendrá lugar el último domingo del mes.
Con la sanción de la Cámara de Diputados, el documento queda ahora a disposición del Poder Ejecutivo, que deberá definir su promulgación.
La declaración representa un nuevo espacio institucional para reconocer la presencia de las iglesias evangélicas en Paraguay y abre la puerta a que cada año esta fecha sea una oportunidad para celebrar la fe cristiana, fortalecer los vínculos entre las comunidades y poner en valor el servicio que realizan sus congregaciones en el país.
FUENTE: ABC Color
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El desierto de Atacama se vistió de colores tras las lluvias y alcanzará su máximo esplendor en octubre
El desierto de Atacama, reconocido como uno de los lugares más áridos del planeta, atraviesa una impactante transformación tras las intensas lluvias caídas durante el invierno en el norte de Chile. Extensas áreas de arena quedaron cubiertas por flores de diversos colores en el fenómeno conocido como desierto florido, un espectáculo natural que, según estimaciones de la Corporación Nacional Forestal de Chile (CONAF), podría abarcar unas 15.000 hectáreas en octubre y alcanzar una de sus mayores extensiones registradas en la región.
El fenómeno responde a la reactivación de un banco de semillas y bulbos perteneciente a unas 200 especies que permanecen inactivas bajo la arena a la espera de humedad. Entre las variedades más destacadas aparecen los suspiros blancos y las patas de guanaco, responsables de teñir el suelo árido con tonos violetas. Este despertar botánico fue desencadenado por el temporal que afectó a la zona entre el 16 y el 22 de julio, asociado al fenómeno de El Niño. En algunos sectores se registraron precipitaciones superiores a los 180 milímetros, una cifra inédita para la zona que logró penetrar hasta las capas más profundas del suelo desértico.
La llegada del agua no solo transformó el paisaje visual, sino que también reactivó un ecosistema integral que abarca la reaparición de insectos, caracoles, aves, reptiles y pequeños mamíferos, donde polinizadores como las abejas desempeñan un rol fundamental. Desde la CONAF remarcaron que, aunque existen otros desiertos en el mundo que florecen, la diversidad de especies y la escala territorial de Atacama lo convierten en un evento único a nivel global.
La belleza de las flores sobre las dunas comenzó a atraer a miles de turistas, lo que motivó un llamado de atención por parte de las autoridades ambientales para proteger este frágil ecosistema. Desde los organismos oficiales pidieron a los visitantes no pisotear las plantas, circular únicamente por las rutas y senderos habilitados y evitar la presencia de mascotas, con el objetivo de resguardar tanto la flora como la fauna silvestre antes de que el espectáculo alcance su máximo esplendor durante el mes de octubre.