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Es capitana de la Selección argentina de rugby, fue mamá y a los pocos días se subió a un avión para competir
Paula Pedrozo es una referente del rugby femenino en la Argentina. Como capitana, lidera a las Yaguaretés, el seleccionado nacional de seven, en el circuito mundial. Tras años de sacrificios y de empuje para crecer dentro del deporte que la apasiona, dio un paso trascendental en su vida personal que hoy la obliga a balancear sus múltiples actividades. Hace menos de tres meses, fue mamá de Vito junto a su pareja, Sofía. La llegada del bebé no detuvo su intensa agenda: a los pocos días del nacimiento, se fue a disputar un importante torneo en el exterior.
“Soy consciente del rol que ocupo en el equipo, no solo por ser la capitana sino también por ser una de las jugadoras más experimentadas, y por suerte cuadró todo: el bebé nació súpersaludable y Sofi pudo recuperarse bien de la cesárea así que pude subirme al avión. Disfruté del nacimiento y también del torneo”, le contó la jugadora a TN, días antes de encarar un nuevo desafío con el conjunto nacional en el certamen de Valladolid, España.
Los comienzos de su carrera y la llegada a la Selección
Pula, como la apodan en el mundo del rugby, empezó a jugar a los 15 años en Concordia, Entre Ríos, alentada por sus padres, ambos profesores de educación física. Pronto se sumó a la modalidad seven, con plena consciencia de que se trataba de una disciplina que era incipiente entre las mujeres y que muchos consideraban exclusivamente masculina.
Aunque iba en gran ascenso, su carrera tuvo una pausa obligada: cuando terminó el secundario y se fue a estudiar a Corrientes, no tenía un club en el cual jugar. Tras un año de parate pudo sumarse al Capri de Posadas en Misiones y sus desafíos deportivos empezaron a ser cada vez más grandes. “Cuando un deportista es del interior del país, ve el sueño mucho más lejano. Yo no pensaba que me iba a llegar la oportunidad”, admite.
Miguel Seró era el entrenador de Las Pumas por aquellos años. Fue quien vio a Paula y la invitó a formar parte de su primera concentración nacional cuando cumplió los 18 años en el marco de un proceso de renovación del plantel. Su primer torneo oficial fue en Hong Kong en 2015 y luego formó parte del equipo que disputó el repechaje olímpico en Irlanda en 2016. Desde ese momento no paró de crecer dentro del equipo, al punto de convertirse en figura y capitana hasta la actualidad.
Una decisión personal que se mezcla con las aspiraciones deportivas
A la par de su crecimiento deportivo, Pedrozo llevaba tres años intentando agradar la familia con Sofía, su pareja desde hace siete años, que también es jugadora de rugby. Fue un camino con altos y bajos, que culminó el 16 de marzo con la ansiada llegada de Vito. Hoy, la capitana de Las Yaguaretés se anima a contar el proceso para inspirar a otras personas a perseguir sus sueños.
Para lograr el embarazo, la pareja eligió un procedimiento convencional de inseminación artificial. Sofía fue quien aportó los óvulos y quien gestó. “Tardamos porque la inseminación tiene un porcentaje de efectividad bajo: la muestra de semen que se aporta, si bien tiene muchos espermatozoides, es pequeña y el proceso se hace en el día más fértil de la mujer, según la consideración de los médicos. Después, se esperan 14 días para saber si el test da positivo o negativo”, explicó Pedrozo.
Y detalló: “En cada proceso, Sofi tenía que interrumpir su actividad deportiva y en el camino nos encontramos con algunos inconvenientes como el hipotiroidismo o los pólipos en el útero que le detectaron y que no sabían si eso iba a influir en su fertilidad. También hubo que regularle la prolactina. Todo eso alargó bastante el procedimiento: al principio es todo ilusión, todo nuevo y hay ansiedad de que el test sea positivo, pero con el tiempo hay desilusiones y diferentes reacciones”.
La deportista cuenta que, al comienzo, grababan videos de sus reacciones al hacer cada test de embarazo para documentar el proceso, pero luego dejaron de hacerlo. ”Fue un vaivén de emociones, pero la espera valió la pena”, sostuvo.
Vito finalmente nació el 16 de marzo por cesárea. En los días previos, había dudas de que Paula pudiera sumarse al viaje a Montevideo con Las Yaguaretés ya que podía coincidir con la fecha del parto.
“Yo creo que todo se da por algo y finalmente me fui sumamente concentrada al torneo: teníamos un desafío muy grande y quería disfrutar esa experiencia. Creo igual que cada vez me va a costar más irme: cuando Vito empiece a decir sus primeras palabras o cuando se dé cuenta de que yo falto en la casa”, señaló la jugadora que en esa gira hizo un try, algo que no suele suceder con frecuencia, y obviamente el festejo fue con dedicatoria para su bebé recién nacido.
Después de aquel viaje a Uruguay, vinieron los torneos en San Pablo, Hong Kong y Valladolid. En todos la capitana dijo presente: “Me cuesta más viajar ahora porque Vito está en un período de crecimiento. Una como madre no quiere perderse nada: las primeras reacciones, los primeros llantos o las primeras risas. Trato de estar más pendiente al celular, algo que antes no hacía para estar más concentrada”.
“Todo esto también me cambió como persona y ahora realmente voy a los viajes y disfruto desde lo más pequeño y cotidiano hasta lo más extraordinario y grande. Me cuesta más irme, pero siempre cuento con gracia que ahora aprovechó las concentraciones para dormir. Por suerte mi pareja me acompaña, entiende lo que vivo y se alegra por mi conquistas personales y las del equipo”, subrayó.
La actualidad del rugby femnino y el impacto del deporte en su desarrollo personal
Aunque considera que el rugby femenino se encuentra en un momento de “meseta”, Paula confía en que la actualidad de Las Yaguaretés pueda significar un impulso para volver al camino de ascenso: “Que el equipo haya llegado al circuito mundial hace que la disciplina tenga mayor visibilidad y que los objetivos que se pongan las jugadoras sean más estrictos, que realmente vean que se puede lograr y que vale la pena el sacrificio. Hay un crecimiento de juveniles que es muy importante porque son el semillero y el futuro”.
“El objetivo hoy es llevarnos los partidos que jugamos contra rivales que están a nuestro nivel. En esta primera etapa quedamos número 11 en el ranking y queremos llegar al puesto 8 o 9, pensamos que es factible”, sostuvo, confiada.
Para la capitana del seleccionado nacional, el rugby femenino creció a nivel físico y se disminuyó la tasa de lesiones. Además, hizo hincapié en los valores que se adquieren en la práctica del deporte: “Se promueven valores muy enriquecedores para la vida diaria y yo tuve un cambio grande: me consideraba una persona bastante introvertida y con el rugby me animé a tener mayor exposición en los medios y a tener las palabras justas para inspirar a otras jugadoras”.
“Tomo esta carrera como un desafío. Soy muy competitiva y autoexigente: eso me ayudó a ser la capitana de la Selección argentina y trabajo para mantenernos en el circuito mundial, que es el mejor nivel que podemos tener en la actualidad. Ha sido un sacrificio enorme porque llevé la carrera a la par con la facultad, algo que genera inconvenientes en la parte social porque te perdés muchos eventos y te alejas de gente que quizás no tiene la misma visión”, reconoció.
Paula contó que en la actualidad no vive del deporte, aunque la Unión Argentina de Rugby da becas a sus jugadoras por estar en el circuito mundial. Las jugadoras del equipo estudian y trabajan en paralelo. La capitana, puntualmente, tiene su propio centro de kinesiología.
“Trato de llevar las dos cosas a la par. A mí el deporte me ayudó a tener mucha conducta, entonces nunca lo padecí. No fue fácil el camino, pero no fue imposible realizarme y los resultados están a la vista”, subrayó.
Paula Pedrozo: de la nueva etapa en su vida a la idea del retiro
La maternidad hizo que Paula tuviera menos tiempo de descanso. Al mismo tiempo,a los 30 años, se siente feliz con este paso tan grande que dio en su vida privada: “Tengo objetivos deportivos y otros personales, relacionados a lo laboral y a lo familiar. Hoy me siento muy estabilizada anímicamente, estoy bien y motivada. Antes buscaba una fecha para retirarme, pero hoy estoy más madura y tranquila con eso: cuando llegue, llegará. Mientras tanto, estoy disfrutando todo lo que me toca vivir”.
“No hay una edad que indique que ya es tiempo de colgar los botines, pero para la mujer es un poco más sacrificado porque se sabe que si una tiene el sueño o el proyecto de tener una familia, sí o sí tenés que interrumpir tu carrera deportiva. En mi caso fue distinto porque estoy en pareja con una mujer y fue ella la que puso el cuerpo, pero va a llegar el momento en el que yo también voy a querer hacerlo y va a ser inevitable dejar de jugar, al menos un tiempo, en la Selección. Tal vez pueda seguir en un club o en un ámbito más amateur, aportaré mi conocimiento desde otro lado”, pronosticó.
Disputar un Juego Olímpico. Ese es el gran sueño que Paula Pedrozo tiene pendiente en su carrera: “Trataré de estar hasta 2028 para lograr ese desafío y creo que después ya no voy a estar activa como deportista de élite”.
Fuente: TN
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La UNNE desarrolla un modelo para anticipar qué calles de Resistencia podrían inundarse
Un proyecto de investigación de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) logró reproducir mediante simulaciones el escurrimiento del agua de lluvia en un sector de Resistencia, con una diferencia aproximada de 1,5 centímetros respecto de las mediciones utilizadas para comprobar los resultados.
El trabajo se desarrolla en la Facultad de Ingeniería y está a cargo de Joaquín Ríos Mellone, estudiante de quinto año de Ingeniería Civil e integrante del Laboratorio de Mecánica Computacional. La investigación cuenta con una beca de pregrado de la Secretaría General de Ciencia y Técnica de la UNNE y la dirección de los doctores Javier Luis Mroginski y Hugo Guillermo Castro.
El objetivo es desarrollar una herramienta que permita conocer cómo circula el agua por las calles durante una tormenta y, a futuro, anticipar qué sectores urbanos podrían sufrir anegamientos.
Una ciudad donde pocos centímetros hacen la diferencia
Resistencia presenta características geográficas que dificultan la predicción del recorrido del agua. Al estar ubicada sobre el valle de inundación del río Paraná, cuenta con una topografía de escasa pendiente.
En ese contexto, pequeños errores en la información sobre la altura del terreno pueden generar diferencias importantes en las simulaciones.
Para abordar el problema, los investigadores utilizan ANUGA, un programa informático de acceso libre que permite representar el movimiento del agua sobre una superficie. El terreno se divide en miles de pequeñas áreas triangulares, en las que se calcula la cantidad de agua acumulada y la dirección de su desplazamiento.
El equipo también incorporó funciones para representar cómo las bocas de tormenta captan el agua que circula por las calles.
Cómo comprobaron los resultados
La primera zona estudiada abarca aproximadamente cinco hectáreas en el sector de la calle San Lorenzo. Allí se contaba con mediciones detalladas de las alturas del terreno y registros de siete tormentas ocurridas en 2007.
Esos datos permitieron comparar las alturas de agua observadas con las obtenidas mediante las simulaciones.
La diferencia aproximada de 1,5 centímetros representa un resultado favorable para esta etapa del estudio, aunque los investigadores remarcaron que todavía deben determinar los límites de aplicación del modelo.
Entre las dificultades pendientes se encuentran la antigüedad de los datos topográficos y la falta de representación del recorrido del agua dentro de los conductos subterráneos.
La próxima etapa: estudiar una cuenca más extensa
El equipo prevé aplicar la herramienta en la cuenca Cisterna de Resistencia, un sector de entre 40 y 50 hectáreas. El análisis permitirá comparar las condiciones de 2007 con las actuales y evaluar cómo influyeron el avance de la urbanización y los cambios en el uso del suelo.
También se buscará comprobar el comportamiento del modelo ante tormentas más intensas que las utilizadas en las primeras pruebas.
Además de su posible aplicación en ciudades, la herramienta podría utilizarse en zonas rurales para estudiar la dirección y velocidad del agua en una cuenca y estimar el material que puede arrastrar.
El desarrollo todavía requiere pruebas y datos actualizados, pero representa un avance en el uso de herramientas computacionales para estudiar el agua de lluvia y mejorar la planificación urbana.
Fuente: UNNE Medios.
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Estos celulares podrían quedarse sin WhatsApp en noviembre de 2026: revisá si está el tuyo
WhatsApp continúa actualizando sus requisitos técnicos y algunos teléfonos antiguos podrían dejar de ser compatibles con la aplicación. Entre los dispositivos que conviene revisar aparecen modelos de Samsung, Motorola, LG y Sony que ya no reciben actualizaciones oficiales.
La lista difundida por La 100 incluye los siguientes equipos:
Samsung: Galaxy S3, Galaxy S4 Mini, Galaxy Note 2, Galaxy Core, Galaxy Trend y Galaxy Trend Lite.
Motorola: Moto G de primera generación, Moto E de primera generación y Droid Razr HD.
LG: Optimus G, Optimus L5, Optimus L7, Optimus F7, Lucid 2, Nexus 4 y G2 Mini.
Sony: Xperia Z y Xperia SP.
Qué hay que revisar antes del 1 de noviembre
La fecha mencionada en la publicación es el 1 de noviembre de 2026. Sin embargo, la compatibilidad depende de los requisitos oficiales del sistema operativo: WhatsApp exige Android 6.0 o posterior desde septiembre de 2026, mientras que el requisito para iPhone será iOS 15.5 o posterior desde el 30 de noviembre.
Por eso, antes de concluir que un teléfono dejará de funcionar, hay que revisar qué versión tiene instalada y si admite una actualización.
Cómo proteger los chats
Si el equipo ya no puede actualizarse, conviene preparar la migración a otro teléfono compatible. Para evitar perder conversaciones, fotos y documentos, se recomienda realizar una copia de seguridad desde Ajustes, dentro de la sección Chats de WhatsApp.
La cuenta no desaparece automáticamente por el cambio de compatibilidad: el problema es que el dispositivo antiguo puede dejar de ejecutar la aplicación.
Revisar el sistema operativo y guardar una copia de los chats son los pasos principales para evitar inconvenientes.
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Lunes con cielo despejado en Resistencia: la máxima llegará a los 23 grados
El último lunes de octubre comenzó con cielo despejado y una temperatura de 13,1 °C en Resistencia. Según el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la máxima llegará a los 23 °C durante la tarde, cuando se espera que aumente la nubosidad.
Durante las primeras horas del día, la humedad se ubicó en el 89%, la presión atmosférica fue de 1014 hectopascales y los vientos soplaron desde el sudeste a 6 kilómetros por hora. La visibilidad, en tanto, alcanzó los 15 kilómetros.
Para la tarde se prevé cielo parcialmente nublado y una temperatura máxima de 23 °C. Por la noche, el termómetro descenderá hasta los 17 °C.
De acuerdo con el pronóstico, las condiciones serán similares durante el martes, aunque se espera que las temperaturas comiencen a subir progresivamente a lo largo de la semana.
De esta manera, Resistencia tendrá una jornada con temperaturas moderadas y sin cambios bruscos previstos en el panorama meteorológico informado.