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El amor más allá de la muerte: Liam Neeson llora y recuerda a su mujer cada día desde hace 13 años

Natasha Richardson perdió la vida en un accidente de ski en 2009. Desde entonces, el actor –que tuvo dos hijos con la primogénita de la legendaria actriz Vanessa Redgrave–, lleva una vida solitaria, se refugió en el trabajo, y se convirtió en el insospechado héroe de acción que lidia con la pérdida desde sus personajes de una manera en que solo se lo permite la ficción

Cuando en 2003, Liam Neeson interpretó en Love Actually al viudo con el corazón destrozado que enmascara su duelo acompañando las desventuras sentimentales de su hijastro preadolescente, no imaginaba que solo seis años más tarde él mismo perdería al amor de su vida y quedaría a cargo de su dos hijos de doce y trece años.

Pero a diferencia de Daniel –ese personaje irremediablemente triste con el que nos reencontramos cada vez que se acerca la Navidad y los canales y plataformas reponen la comedia romántica de Richard Curtis–, el actor nacido en Irlanda en 1952 no tuvo tiempo de prepararse para la tragedia.

El 16 de marzo de 2009 estaba en Toronto por el rodaje del thriller erótico Chloé, junto a Julianne Moore, cuando recibió la llamada de quien era su mujer desde hacía 15 años, Natasha Richardson.

La hija mayor de la legendaria actriz británica Vanessa Redgrave también había viajado a Canadá, aunque en plan de descanso, para pasar unos días en el resort de ski Mont Tremblant de Québec con el primogénito de la pareja, Micheál. Esa mañana había tomado una clase para principiantes en la que sufrió una caída que obligó al instructor a llamar a los paramédicos: un golpe seco de la cabeza contra la nieve dura. Pero la ganadora del Tony por su rol de Sally Bowles en Cabaret insistió en que se sentía bien y hasta firmó un documento en el que rechazó la asistencia médica. Apenas permitió que la escoltaran hasta su cuarto del hotel Quintessence.

Natasha  y Liam  se conocieron en 1993 (Reuters)Natasha y Liam se conocieron en 1993 (Reuters)

Desde allí habló por última vez con su marido: “Ay, querido, ¡no sabés el revolcón que me di en la nieve!”. En ese momento, “no tenía idea de lo que le pasaba”, contó hace algunos años el protagonista de La lista de Schindler en una entrevista con CBS.

Richardson estaba atravesando lo que se conoce como “intervalo de lucidez”, el período en el que alguien con un trauma cerebral parece estar bien mientras se forman los hematomas que aumentan la presión dentro del cráneo. La atención que en ese lapso puede ser crucial, en el caso de Natasha recién llegó tres horas después, cuando se quejó de un fuerte dolor de cabeza y comenzó a mostrar signos de confusión. Sólo entonces una ambulancia la trasladó hasta el hospital local.

“Me llamó mi asistente y me dijo que fuera urgente, y me subí de inmediato a un avión. Durante el vuelo le avisaron al piloto que cambiara el destino por Montreal, porque la estaban derivando ahí, a un hospital más grande”, recordó Neeson, que conoció a la madre de sus hijos en 1993 en la obra de teatro Anna Christie en Broadway, la escena en la que Richardson –que acababa de separarse del productor Robert Fox– más se destacó.

“Nunca había sentido esa química explosiva con una actriz ni un actor. Éramos como Ginger Rogers y Fred Astaire, bailábamos de una manera maravillosa y libre todas las noches”, dijo en el mismo reportaje de CBS. Se casaron al año siguiente en la chacra que compraron en Millbrook, New York, y en la que todavía vive el yerno de Redgrave. Micheál nació en 1995, Daniel, en 1996.

Habían pasado solo dos años de la muerte de Richardson cuando un Neeson en carne viva narró a Esquire entre lágrimas su llegada al hospital de Montreal, al que describió como “enorme, vidrioso, oscuro, dickensiano”.

Tras la muerte de Natasha, Liam quedó a cargo de los dos hijos del matrimonio (Shutterstock)Tras la muerte de Natasha, Liam quedó a cargo de los dos hijos del matrimonio (Shutterstock)

Durante los 18 meses previos, había aceptado y cancelado en varias oportunidades la nota con el periodista Tom Chiarella, que escribe que durante la charla el actor tomó más de una botella de Pinot Noir. Más adelante, Neeson –que en los años ochenta fue pareja de Helen Mirren– admitiría ante GQ que el alcohol fue un refugio durante los primeros tiempos sin su mujer: “Dejé de tomar porque me di cuenta que era demasiado. Empezó cuando murió Tasha. Nunca en el trabajo… pero era fácil a la noche tomar dos o tres botellas de Pinot y creer que estaba todo bajo control”.

Fue una enfermera la que lo reconoció mientras deambulaba desesperado buscando a su esposa en los pasillos de aquel hospital de Montreal. “Me dijo dónde estaba y me encontré con un doctor de no más de 18 años que me informó lo peor. Me mostró la radiografía de su cráneo aplastado. Yo sabía lo que significaba eso”, dijo.

Y recordó el pacto que habían hecho exactamente diez años antes, cuando otro accidente los puso en la situación inversa. Richardson filmaba en Canadá, y él chocó su moto contra un venado. Voló a verlo al hospital de Lenox Hill, donde lo internaron, y al llegar, le dijeron que no pasaría la noche. Aquella vez, todo resultó bien, pero se prometieron que si alguno volvía a estar en una situación de vida o muerte y no había nada que hacer, “desenchufarían las máquinas”.

“Entonces fui y le dije que la amaba –confió Neeson en el programa 60 Minutes–. Le dije, ‘Mi amor, no vas a salir de esta. Te partiste la cabeza. No sé si me escuchás, pero eso es lo que pasó. Así que te vamos a llevar a Nueva York. Y van a venir toda tu familia y amigos.’ Y eso fue más o menos todo”. Al actor le tocaba ahora viajar desde Canadá hasta el Lenox Hill de Manhattan junto a su mujer en estado irreversible.

El desconsuelo de Neeson en el funeral de Natasha (Reuters)El desconsuelo de Neeson en el funeral de Natasha (Reuters)

Sus hijos, su madre, su hermana Joely Richardson y sus íntimos, pasarían junto a ellos las últimas horas en el hospital del Upper East Side neoyorquino. Natasha murió a los 45 años el 18 de marzo de 2009 y, después de que algunos de sus órganos fueron donados, fue enterrada en Lithgow junto a su abuela –la también actriz Rachel Kempson–, muy cerca de la chacra familiar de Millbrook.

Creo que sobreviví escapándome al trabajo. Sé cuántos años tengo y que estoy a una lesión en el hombro de perder papeles como el de Búsqueda Implacable (Taken). Así que me quedo con el entrenamiento, me quedo con el trabajo. Eso es lo extraño del dolor: no te permite prepararte. Creés que vas a llorar y terminar de una vez. Hacés planes, pero nunca funcionan”, le dijo Esquire.

El efecto, tal vez el efecto de la saga creada por Luc Besson que –un año antes de la inesperada muerte de Richardson– convirtió a Neeson en un héroe de acción que enfrenta a la mafia de la trata para salvar a su hija, fue una de sus grandes motivaciones en medio del dolor más profundo. El fenómeno del personaje de Bryan Mills, un papel para el que el actor le pidió especialmente a Besson ser considerado, pese a no dar el tipo ni la edad –ya había pasado los 50– habituales para ese tipo de thrillers, lo puso en el ranking de los mejor pagos de Hollywood y le dio la oportunidad de dar en la ficción la pelea que no podía dar en la vida: el de vengarse y ajusticiar la muerte de quienes ama.

Liam y su hijo en "Made In Italy" (Shutterstock)Liam y su hijo en "Made In Italy" (Shutterstock)

En En Venganza bajo cero (2019), una de sus últimas películas, la expiación es en familia, y a los tiros. En el film, Neeson comparte cartel con su propio hijo Micheál Richardson –que se cambió el apellido para homenajear a su madre–, y debe, cómo no, tomar revancha por su muerte. Volvieron a actuar juntos en la comedia Made in Italy (2020), donde otra vez son padre e hijo, y la manera de procesar el duelo es menos sutil: su esposa murió.

Ser un padre soltero no siempre fue fácil, y Micheál tuvo algunos problemas de adicciones, que superó. “Están aprendiendo, haciendo flexiones, y a veces toman avenidas peligrosas y pienso: ‘Carajo, si Tasha estuviera acá, podría compartir esto’. Pero estamos bien. Las drogas son una preocupación para todos los padres. Son como un virus –dijo a GQ cuando los chicos todavía iban al colegio–. Un adolescente prueba y de pronto queda atrapado, y eso cambia su vida y la de su familia para siempre. Confío en ellos y son chicos sensibles, pero hay veces en que la química no funciona”.

En otra charla más reciente le agradeció a su amigo Bono: “Pudo haber sido mucho peor, pudo haber sido un infierno. Pero me acuerdo que él venía mucho a casa después del accidente y, una vez, de la nada, le pregunta a Micheál, ‘¿Vos cuántos años tenés?’. Y él contesta: ‘Trece’. Y Bono le dice, ‘Ah, justo la edad que tenía yo cuando perdí a mi mamá’. Y yo casi lo beso. Porque era como decirle: ‘Mirá, yo también pasé por lo mismo cuando era como vos y estoy bien, vos vas a estar bien también’.

Él también está bien, a su manera. Volvió a filmar pocos días después de la muerte de Natasha y nunca más paró. A los 69, se pondrá de nuevo en la piel de un héroe en The Ice Road, que Netflix estrenará este viernes. Desde que Micheál y Daniel se fueron Millbrook para estudiar, pasa bastante tiempo solo, pero se mantiene sobrio.

Aunque en estos trece años los medios lo relacionaron ocasionalmente con algunas mujeres, él dice que no le interesa volver a enamorarse: “No estoy a la caza, prefiero guardarme para mí”.

Cuando no está afuera por algún rodaje, visita dos veces por semana la tumba de su esposa. “No sé si creo en la vida después de la muerte –confiesa–, pero me gusta sentarme y hablarle. Me hace bien”.

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Delfina Chaves reveló el desafío más complicado de su carrera que le tocó hacer en la serie “Máxima”

El crecimiento personal y las decisiones que cambian para siempre el destino de una persona son parte de los conceptos que se desarrollan en la segunda temporada de la serie Máxima, la biopic sobre la argentina que se convirtió en reina de los Países Bajos.

En una entrevista con TN Show, Delfina Chaves reveló los secretos detrás de su trabajo para componer a Máxima Zorreguieta en esta nueva etapa de la ficción y contó cuál fue el desafío más importante que tuvo al trabajar en esta ficción.

“El personaje tiene que aprender cómo ganarse el respeto de la gente en una cultura donde lo que más se celebra es la modestia y el perfil bajo”, sintetizó la actriz.

Qué es lo más difícil que Delfina Chaves hizo en la serie “Máxima”

La segunda temporada de Máxima arranca con una situación de quiebre que permite repasar la etapa de la vida de la protagonista en la que está más instalada dentro de la familia real de Países Bajos.

Esto lleva a que, la manera de hablar y de dirigirse de Máxima, sea distinta desde la ficción a lo que fue la primera temporada. Por eso, Delfina Chaves tuvo un trabajo titánico para mezclar formas, perfiles e idiomas.

“Hay un tema con los idiomas en la serie, porque tenés que hablar inglés y neerlandés”, consultó TN Show. “El inglés ya me era complicado, pero en la segunda temporada me sentí más cómoda. En la primera estaba todavía encontrando mi lugar con el idioma. No lo hablo fantástico y no me siento tan cómoda, pero en la segunda me sentí más dueña de mis palabras”, comentó.

Con respecto al idioma que se habla en Países Bajos, Chaves comentó que fue totalmente diferente para ella porque no conocía una sola palabra. “El neerlandés fue distinto, porque aprender algo por fonética es muy difícil. Nunca lo había hecho. Tenés que repetir siempre: es un músculo que solo se usa para eso”, remarcó.

“¿Cuánto tiempo estuviste para aprenderte las frases?“, buscó saber este medio. ”Llegaba muy afilada al set, porque le tengo mucho respeto al equipo técnico, pero el aprendizaje llevó tiempo: unos seis meses, por ejemplo. No era una sola frase, eran muchas, y las iba trabajando según el plan de rodaje", explicó.

Hace muy poco, Chaves había comentado que la serie significó mucho para ella, pero que fue lo más difícil de su carrera. Lo sigue ratificando.

“Sobre todo a nivel integral: profesional y personal. Era mucha carga. Mi personaje es el nombre de la serie, entonces el peso de llevar la historia fue muy fuerte. Fue complicado tener tantas escenas y filmar en un mismo día situaciones tan distintas entre sí. Muy complejo. Cada proyecto tiene su nivel de dificultad, y no me gusta comparar, pero a grandes rasgos sí, fue uno de los más difíciles”, enfatizó.

Cómo es la segunda temporada de la serie “Máxima”

A través de seis nuevos episodios, la segunda temporada de Máxima, que emite HBO Max, se instala en la etapa más adulta de la reina de los Países Bajos. Es el momento en el que ella intenta consolidar su rol dentro de la familia real y tiene que dejar de lado algunos deseos personales.

“¿Cómo te sentiste con el personaje que es diferente al de la primera temporada?“, preguntó TN Show, con respecto a los cambios de personalidad de su composición para la ficción.

“Hay algo de lo que pasa con Máxima a partir de que entra a la familia real y lo que significa después estar en ese lugar. No es que todo termina una vez que ella es parte, sino que empieza la búsqueda de encontrar su lugar, su voz, lo que se espera de ella y también lo que ella pretende de este nuevo espacio que quiere ocupar, más allá de ser madre o de traer a las próximas generaciones de reyes y reinas. Se nota que el personaje está más afianzado dentro de la familia”, comentó.

Chaves dijo que su personaje “tiene que aprender la humildad” en la sociedad en la que está buscando insertarse. Por eso, de a poco, va mutando sus formas.

“El personaje tiene que aprender cómo ganarse el respeto de la gente en una cultura donde lo que más se celebra es la modestia, el perfil bajo. Tienen un dicho: lo más loco que podés hacer es ser normal. Entonces hay algo del perfil bajo, de la humildad, de agachar la cabeza. Para mí, viene a aprender eso. La historia empieza en el primer capítulo con el choque en auto con un carnicero, y eso sigue a lo largo de toda la temporada. Es una metáfora: muchas veces hay que pedir perdón, bajar la cabeza y admitir el error”, sostuvo.

Las repercusiones en la vida de Delfina Chaves por la serie Máxima

No hay dudas que la serie que Delfina Chaves protagoniza junto a Martijn Lakemeier es un cambio rotundo para ella, tanto a nivel nacional como a nivel mundial, por el tipo de producción que es. “¿Creés que esta serie te abrió puertas a nivel internacional?“, buscó saber este medio. ”Fue mi primera experiencia internacional, la primera y única hasta ahora. Ojalá que sí“, dijo la actriz.

Sobre la consulta de si tiene ganas de trabajar en Hollywood, Chaves dijo que más allá de si puede o no llegar a ella le interesa “hacer cine” y estar en una “película con corazón, con directores con una visión y con un buen equipo de trabajo”.

“Eso es algo que te lo dan los años y la experiencia. Soy muy joven y todavía tengo que seguir creciendo. Pero puede ser en Hollywood, en la Argentina o en cualquier lugar: lo importante es un buen guion, con mensaje y con una mirada”, remarcó.

También, Delfina Chaves contó que no tiene idea de cuál pudo haber sido la opinión de Máxima sobre su vida porque nadie se contactó con ella para hacerle llegar algún punto de vista. “Nada”, lanzó.

Sobre el final, la actriz reflexionó acerca de que para ella la experiencia de trabajar en otro país “fue enriquecedora” porque eso le permitió tener “otras formas de ver el mundo”.

“El set en Países Bajos es muy horizontal: no hay jerarquías marcadas, todos comparten los mismos espacios, comen juntos, esperan juntos. Eso también se ve en la sociedad. No hay grandes diferencias entre clases sociales”, enfatizó.

La mirada del otro está puesta en esa sociedad, pero desde otro lugar. Según la visión de Chaves, “esa lógica se traslada a lo cultural y es muy interesante” porque “son muy directos”. “Te hacen preguntas sin rodeos, incluso incómodas, desde temprano, mientras te están maquillando. No hay susceptibilidad: todo está abierto al intercambio”, cerró.

Fuente: TN

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Romina Gaetani denunció por violencia de género a su pareja tras ser hospitalizada

Una profunda preocupación se instaló en las últimas horas tras conocerse que Romina Gaetani habría sido víctima de un episodio de presunta violencia de género de parte de su pareja Luis Cavanagh que derivó en su internación en un sanatorio de Pilar y en la intervención policial y judicial. La información fue dada a conocer por LAM (América TV), donde se leyeron al aire detalles del parte policial que documenta el hecho.

Según relató Ángel de Brito, el episodio ocurrió durante la noche, cuando un llamado al sistema 911 alertó sobre una situación de violencia en el Tortugas Country Club, ubicado sobre la colectora de la Panamericana, en el partido bonaerense de Pilar. Al llegar al lugar, el personal policial mantuvo una entrevista con el equipo de seguridad del country, quienes manifestaron que una mujer se encontraba en estado de nerviosismo y habría sido agredida por su pareja.

De acuerdo al parte oficial leído al aire, la mujer fue identificada como Romina Gaetani, actriz argentina de 48 años. En el documento se consigna que ella misma relató que su pareja tenía conductas agresivas motivadas por celos. Ante ese cuadro, se solicitó la presencia de una ambulancia del SAME, que dispuso su traslado al Hospital Central de Pilar debido a su estado de nerviosismo y a las lesiones que presentaba.

Uno de los datos que más impacto generó fue que, según trascendió desde el sanatorio, los médicos constataron golpes visibles en los brazos y en la zona de la cadera, lo que activó de manera inmediata el protocolo correspondiente. Tal como explicaron en el programa, cuando una persona ingresa a una guardia con lesiones de este tipo, el personal médico está obligado a dar aviso a las autoridades y a realizar la denuncia correspondiente.

En paralelo, se estableció comunicación con la Unidad Funcional de Instrucción de Género, que dispuso el envío de personal de Fiscalía al hospital para recepcionar la testimonial de la actriz y avanzar con las actuaciones judiciales. En el mismo parte se identifica al imputado como Luis Ramón Cavanagh, argentino, de 59 años, empresario, señalado como la pareja de Gaetani al momento del episodio.

Ángel de Brito aclaró que intentó comunicarse con la actriz durante la jornada, pero no logró contactarla. También que la actriz de producciones como La 1-5/18 y Soy gitano fue dada de alta médica al mediodía del día siguiente, aunque hasta el momento no hubo declaraciones de su parte ni de su entorno cercano.

Fuente: Infobae

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Nath Aponte, participante de la Voz Argentina: “A los 14 años me independicé”

“El teatro musical me salvó, realmente”, afirma Nath Aponte, cantante y figura del reality La Voz Argentina, en una conversación marcada por recuerdos, sueños y aprendizajes. La joven artista, de veintitrés años, compartió con Teleshow cómo los escenarios y la música se convirtieron en su refugio y camino de autodescubrimiento.

Desde muy pequeña en su Paraguay natal, Nath Aponte supo que el arte sería parte de su vida. “Siempre fue el canto. Yo empecé cantando en la iglesia cuando era superchiquitita”, recordó la cantante, quien reveló que este primer contacto la ayudó a canalizar sentimientos y conectar con la gente. La música pronto se transformó en su primer amor, al igual que el teatro musical, género que la marcaría para siempre.

—El canto y el teatro musical son mis primeros amores —cuenta Aponte—. Estoy estudiando en Comedia Musical Paraguay, que es mi academia en Paraguay, donde curso con Santiago Palumbo, su director, mi papá artístico. Y ya te contaré nuestra historia, que es muy amplia y muy genial.

El camino artístico de Nath, sin embargo, no estuvo exento de dudas e inseguridades. “El miedo también, capaz, de repente, de los padres a que su hijo se dedique al arte al cien por ciento, ¿entendés? Más que en Paraguay es un poco complicado, porque no hay tanto mercado. Es un camino que se va haciendo de a poco”, explicó la joven, quien considera que la perseverancia es fundamental para enfrentar las incertidumbres.

La intérprete recordó el momento en que decidió involucrarse a fondo con el teatro musical,en su adolescencia, cuando tomó la iniciativa de acercarse a la academia, pese a carecer de recursos económicos: “Yo nunca conocí el teatro musical. Veía películas tipo High School Musical, pero nunca vi una obra de teatro así, musical. Y me fui y le dije: ‘Yo quiero estudiar acá’. No tenía nada para pagar, ¿entendés? Y él, literal, me dijo que tenía como unos ojos así saltones y me ofreció una beca completa”.

Ese gesto marcó un antes y un después en su formación, permitiéndole no solo perfeccionarse en la academia, sino también encontrar una pasión que sería central en su vida.

— ¿Cómo conociste a Santiago Palumbo?

— A Santi le conocí en un casting. Ya había ido a un casting para una fundación para estudiar canto y todo el mundo me decía: “Estamos entrando a Comedia, vamos a Comedia, Santi, Santi, Santi...”. Y yo preguntaba: ‘¿Quién es Santi? ¿Qué es Comedia?’. Tenía trece, catorce años, fui y le dije: “Yo quiero estudiar acá”. Gracias a que él me dio esa beca y que le conocí, hoy en día puedo estudiar lo que me gusta, encontré una pasión impresionante con el teatro musical.

— ¿Qué significa Santi en tu vida?

— Fue siempre esa luz que me ayudó a creer en mí, porque yo nunca imaginé que iba a estar acá. No caigo todavía, es mucha información junta. Es genial, porque querés disfrutar el momento y abrazarlo, pero también querés hacer las cosas bien para no decepcionar.

— ¿Sentís que Santi es el apoyo que no tuviste de tu familia?

— Sí, re. Tengo mis mejores amigos en Comedia, de verdad te juro que nunca en mi vida sentí tanto amor como el que ellos me dan. Nunca conocí gente con un corazón tan lindo y con ganas sinceras de querer verte bien y de que a vos también te pase eso.

— ¿Qué papel juega tu familia biológica en tu carrera artística?

— Mi familia no estaba tan de acuerdo con el arte cuando era chica, entonces siempre estuvieron muy al margen. Siempre sostengo y digo que Comedia Musical, mis compañeros de la academia y Santi son mi familia. Creo que uno, cuando va creciendo, va viendo que la familia se construye. Me siento muy feliz de tener a mis amigos acompañándome.

— ¿Cómo surgió la decisión de venir de Paraguay a Argentina para participar en La Voz?

— Fue algo que siempre soñé, el formato de La Voz para mí y para Santi es impresionante. Ambos decíamos: “Se va a dar el momento y lo vamos a sentir en el corazón”. Somos un equipo, donde Santi va, yo voy. Había mucho talento en el casting, tantos jóvenes con el mismo sueño. Cuando salió el casting, Santi me mandó y confié porque siento que él tiene una visión muy amplia. Es como un ángel que el universo me mandó. Yo siento que el arte nos ayuda, nos trae a nosotros mismos otra vez. Y sentí que era el momento de estar acá.

— ¿Cómo fue vivir el casting y la previa a las audiciones?

— Cuando llegué a Buenos Aires el primer día, estábamos en la fila con muchísima gente. Cada uno decía “yo voy a cantar esta canción”, y era una voz impresionante tras otra. Había una probabilidad alta de no quedar. Yo decía: “No voy a quedar, pero la experiencia ya está. Vuelvo el año que viene si se hace otra vez”. Porque hay muchísimo talento. Tenía miedo, pero decía: “Va a pasar lo que tenga que pasar. Si no es el momento, no pasa nada, el año que viene sigo probando”. Siempre fue un anhelo muy grande estar en La Voz. Yo quiero poder vivir mi vida al máximo, ser yo al cien por ciento y conectar con la gente. Que el día que yo ya no esté, la gente me recuerde por alguna música mía o una vez que me escuchó cantar o hablamos y le dio un mimo a su corazón.

— ¿Qué rol tienen tus países de origen y de residencia en tu sueño artístico?

— Estoy muy agradecida con la gente de Argentina por abrirme las puertas a este país tan hermoso, y también a la gente de Paraguay. Paraguay es mi sangre, es todo. Quiero llevar la bandera en alto, quiero hacer las cosas bien, poner todo de mí y que se sientan orgullosos.

— ¿Tenes un objetivo especial para tu paso por el programa?

— Sí, muchos. Uno es sacar mi música, poder empezar a conocer más del teatro musical acá, y allá, generar un cambio. Uno de mis sueños es estar en calle Corrientes haciendo una obra. Amo eso. En Paraguay también, mostrarle a los artistas que tenemos garra y que podemos. “Kuña guapa” se dice en guaraní cuando sos una mujer fuerte y siento que eso representa la raza guaraní.

— ¿Hubo momentos difíciles de tu infancia?

— Muchos, el hecho de independizarme muy chica, de buscar mi camino sola. A los catorce fui a vivir con mi hermana mayor para poder estudiar teatro musical. Empecé a trabajar en algunas cosas. Fue difícil, duro, pero no imposible. A los dieciocho me mudé sola y fue la mejor decisión.

— ¿En qué cosas trabajabas cuando tenías catorce años?

— Ayudaba en el restaurante de mi hermana, atención al cliente, porque siempre me gustó hablar mucho. Empecé trabajando con ellos y súper bien.

— ¿Tuviste miedo en toda esa etapa hasta sentirte segura?

— Siempre tuve miedo. Empecé a formar una seguridad en Comedia. Siempre me sentí pequeña al cantar, pero al mismo tiempo me sentía grande y decía: “Esto es lo que yo amo, esto es lo que quiero hacer toda mi vida”. No importa la fama, no importa la plata. Yo quiero cantar nomás.

— ¿Qué artistas de Argentina admirás?

— Un montón. Luk Ra, que es nuestro coach en La Voz. La calidad de humano que tiene es increíble. Tuvimos coacheo con Cazzu para los Knock Outs, fue una locura escuchar sus consejos y que te escuche cantar. Lali es una pop star, es todo. Miranda, Sole, admiro a todos muchísimo.

— ¿Por qué elegiste a Luk Ra como coach?

— Lo sentí en mi corazón. Fue el primero que se dio la vuelta, el primero que creyó en mi voz. Sentía en mi corazón que debía elegirlo. Admiro a todos, pero Luk Ra fue una decisión hermosa.

— ¿Creés en las cábalas? ¿Por qué llevas la carta de la Emperatriz?

— Sí, re creo. La carta de la Emperatriz es una cábala para mí. Me ayuda a permanecer concentrada y enfocada en mis creencias. Empecé en la iglesia cuando era muy chica. Siempre creí mucho en Dios, en el universo, en la energía. Me hace volver a mi raíz y sentirme conectada con mi luz. El artista es esa luz en medio de la oscuridad.

— Hace poco mencionaste una pérdida cercana. ¿Cómo te afectó?

— Fue duro porque fue mucha información de golpe. Pasó lo de mi cumple número veintitrés, mi primer cumple fuera de Paraguay, y falleció mi amigo Marce. Estuve en shock y traté de ir procesando la información de a poco. Me pone feliz saber que vivió la vida como quiso y estaría completamente enamorado de este momento. Sé que está presente, por ahí, y que estaría muy feliz de ver cómo Paraguay se está presentando ante el mundo.

— ¿Te ves como posible ganadora de La Voz Argentina?

— No sé. Quisiera decir que sí, porque es mi sueño, pero es muy difícil, hay mucho talento. Tengo compañeros impresionantes. Ojalá, Dios quiera. Ahora, más que nunca, voy a necesitar todo el apoyo de Paraguay y también de Argentina. Pase lo que pase, estoy feliz y ya me siento ganadora por haber llegado hasta acá.

Fuente: Infobae

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