Nacionales
Crecen las familias que deciden tener solo un hijo: qué hay detrás de la caída de la natalidad en la Argentina
En las últimas décadas, la idea de una familia numerosa se fue extinguiendo, ya que en la Argentina -y en el mundo- se está viviendo una transformación silenciosa pero poderosa: menos hijos, más distancia entre cada embarazo y más personas que deciden no atravesar más de una crianza a la vez.
¿Qué cambió entre aquella generación que crecía entre hermanos, mesas extensas y ropa heredada, y la actual que duda incluso de repetir la experiencia de maternar? ¿Es una elección o una renuncia?
Con datos, la voz de una especialista y testimonios, TN buscó respuestas no solo para saber qué pasa con ese segundo hijo que no llega, sino para averiguar qué dice eso sobre los cambios de nuestra sociedad en aspectos económicos, emocionales y personales.
La caída de la natalidad
Cada vez más, crece la cantidad de personas que deciden no tener hijos o tener solo uno tanto en el mundo como en la Argentina. Esto es un fenómeno que empezó a verse a partir de 2014, cuando se produjo una caída llamativa en la natalidad, la cual solo se profundizó en los años siguientes. Entre ese punto y el último informe disponible, que fue en 2022, se detectó una baja de casi el 40%.
“Se observa que la cantidad de nacimientos pasó de 777.012 en 2014 a 495.295 en 2022, significando esto una caída del 36%”, indica el informe “Natalidad y demanda educativa”, realizado por el Observatorio de Argentinos por la Educación.
En este escenario, los datos reflejan que el mayor descenso se vio en provincias como Tierra del Fuego con -49%, en Jujuy con -44% y en la ciudad de Buenos Aires también con -44%. En cambio, las menores caídas se dieron en Chaco (-21%), Santa Fe (-28%) y Misiones (-29%).
Por otra parte, si se analiza la cantidad de nacimientos según la edad de la madre y se comparan los datos de 2014 con los de 2022, se observa que la disminución fue más fuerte en los grupos más jóvenes.
• En madres menores de 15 años, los nacimientos bajaron un 64%: de 3.007 a 1.087.
• En el grupo de 15 a 19 años, la caída fue del 62%: de 113.945 a 43.210.
• En el grupo de 20 a 24 años, bajaron un 44%: de 192.415 a 107.449.
A su vez, a medida que aumenta la edad, la diferencia entre ambos años es menor: en mujeres de 25 a 29 años, la baja fue del 30%; en las de 30 a 34 años, del 28%; en las de 35 a 39, del 22%; y por último, en las mayores de 40 años, del 5%.
De esta manera, el estudio realizado por el Observatorio de Argentinos por la Educación demostró que hubo un cambio en la distribución de los nacidos por edad de la madre y una postergación de la maternidad, ya que hay una mayor proporción de mujeres que tienen hijos en una edad más avanzada.
En el caso de CABA, un informe reciente del Gobierno de la Ciudad indicó que se redujeron a casi la mitad los nacimientos en los últimos ocho años.
“Según los datos del Registro Civil porteño, las actas de nacimiento se redujeron de 76.298 en 2016 a 43.075 en 2023, lo que representa una caída en la natalidad del 43,54%”, se lee en el documento.
Sin embargo, si se tienen en cuenta los datos del primer trimestre de 2024 -en donde se registraron 20.214 nacimientos- el descenso se amplió al 48,03%, es decir unos 18.885 menos que en el mismo semestre de 2016.
Andrea tiene 45 años, es abogada y decidió no tener hijos. “Nunca me vi en un proyecto de vida de una familia tipo. De todas maneras, hoy estoy convencida de que una materna a distintas personas, e incluso mascotas, sin la necesidad del vínculo madre-hijo”, argumentó.
Además de priorizar su independencia y el desarrollo de su carrera profesional, ella contó que optó por esa elección debido a su historia personal. “Si bien mi mamá estaba presente, yo ayudaba con las tareas de cuidado de mis hermanas. Desde muy chica tuve que ejercer esa parte de la maternidad que me hizo replantear un montón de cosas”, relató.
Con los años, Andrea también se involucró en la crianza de sus sobrinos: “La función materna, entendida como el cuidado de otro, se ejerce por fuera también. Con ellos no solo me siento a hacer las tareas del colegio, sino también en la enseñanza de los buenos tratos y educación”.
A su vez, también remarcó el hecho de que las madres no solo salen a trabajar para que “la economía del hogar alcance y ver cómo consiguen una niñera”, sino que también continúa el estereotipo de que la mujer es la encargada exclusiva de las tareas del hogar. “En mi caso, no me interesa tener estas cuestiones en mi vida cotidiana y no me arrepiento de no tener hijos”, concluyó.
El costo de la crianza
Una de las preocupaciones actuales que más se repite a la hora de pensar en tener un hijo es el costo económico que eso conlleva. Es por este motivo que Agustina, de 34 años, decidió no tener un hermano para Lautaro, de 7. “Hoy por hoy, la realidad es que no quiero tener más por cuestiones económicas. Creo que es fundamental porque es una gran responsabilidad. Eso de que un niño viene con un ‘pan abajo del brazo’ no es así”, contó en diálogo con TN.
A su vez, Agustina argumenta que en la actualidad hay un espacio más habilitado para planificar la maternidad. “Creo que hoy es más pensado. Antes había mucho de tradición y de desinformación. Ahora las mujeres podemos charlar y decir con libertad lo que queremos. Tenemos esa voz que antes no teníamos”.
En el último informe de la canasta de crianza del INDEC, se detallaron los costos de consumos y cuidados de infantes, niñas, niños y adolescentes en marzo de 2025. De esta manera, se realizó una comparación con los datos de enero de 2020 y se comprobó que los números se dispararon en todos los rangos etarios.
En promedio, el costo de criar a un chico se multiplicó por más de 20 en cinco años, un salto que puede ayudar a explicar por qué muchas familias deciden no tener un segundo hijo e incluso a los que ni siquiera consideran tener uno.
En esta línea, el documento indica que la canasta de crianza para bebés de menos de un año en marzo de 2025 es de $409.414, mientras que para los nenes de entre 1 y 3 años es de $482.060. En el caso de los chicos de entre 4 y 5 años, el costo baja a $399.928; y en los que están entre los 6 y 12 años es de $388.010.
La soledad, la abrumación y las dificultades de la crianza
La decisión de tener un solo hijo no responde únicamente a factores económicos. También intervienen aspectos emocionales, sociales y vinculares que atraviesan profundamente a madres y padres en la actualidad. La psicóloga y socióloga Claudia Messing, presidenta de la Sociedad Argentina de Terapia Familiar (SAFT), explicó cómo la sobrecarga emocional, la soledad en la crianza y un nuevo tipo de vínculo entre adultos e hijos influyen en esta tendencia creciente al hijo único.
Messing sostiene que también está “la necesidad de sostener y desarrollar carreras profesionales y proyectos personales como los de viajar, las dificultades de consolidar una pareja con la cual armar una familia y la altísima presión y autoexigencia con que viven las personas en estas épocas”.
En el caso de las madres primerizas, la especialista señala que muchas experimentan vivencias de soledad y abrumación por la intensa demanda que implica la crianza, especialmente en los primeros momentos.
“Tengo varias razones que me llevan a pensar que no quiero volver a ser mamá, pero principalmente porque el papá de mi hijo no se hace cargo económica ni afectivamente”, relató Lorena, de 33 años. Si bien destacó que cuenta con la ayuda de sus padres, también indicó que es difícil encontrar una pareja que sea capaz de conformar una familia de manera responsable. “Tener un hijo implica mucha responsabilidad y la mayoría de las mujeres que conozco, ya sean amigas o clientas, están en la misma: los padres no se hacen cargo”, concluyó.
Paula, de 34 años, contó que tener un segundo hijo o hija aún no es una decisión que está decidida al 100%. Sin embargo, mencionó que existen dos cuestiones que impiden que esa idea se haga realidad por el momento. Por un lado, señaló las dificultades del contexto económico actual, pero también destacó la demanda de la crianza.
“Hay mucho factores: los tiempos que manejamos los adultos, el trabajo, las licencias de paternidad que son muy cortas. Es una cadena de cosas que nos llevan a trabajar y, al mismo tiempo, a estar solas”, afirmó.
Asimismo, también habló sobre la soledad que se transita durante el proceso: “Tener un bebé recién nacido y estar sola es muy fuerte para la cabeza. Y sé que soy una privilegiada porque tuve muchas cosas que otras personas no tienen, como una licencia por maternidad o una pareja que cría conmigo a la par. Pero aún así, me resultó muy difícil”.
En este sentido, Paula remarcó que también se suman las complicaciones para tener una vida paralela a la maternidad. “Aunque tratemos de hacerlo lo mejor posible, inevitablemente cometemos errores. Todo eso se suma: las culpas, los cuestionamientos y todo lo que aparece a medida que vamos criando”.
Uno de los conceptos fundamentales que plantea Claudia Messing para entender las dificultades actuales en la crianza es el de simetría inconsciente. Se trata de una nueva forma de vínculo entre adultos y chicos, que se caracteriza por la ausencia de distancia simbólica entre ambos. En este modelo, los hijos ya no se posicionan por debajo de los padres en una estructura jerárquica tradicional, sino que se perciben como sus iguales, como si se estuvieran mirando “frente a un espejo”.
“Las personas desde que nacen hoy copian masivamente a sus padres porque se acabó el miedo y la distancia en la crianza”, explicó Messing. Esta imitación no es solo conductual, sino emocional: genera lo que ella llama paridad psíquica, una sensación de igualdad que impide a los niños internalizar a los adultos como figuras protectoras. En consecuencia, “aún en el mejor de los vínculos se sienten solos por dentro y con un gran monto de autoexigencia interior por este mismo mandato de poder solos”.
Esta carencia de apoyo interno no desaparece al llegar a la adultez. Por el contrario, se reactiva en el momento de la crianza, especialmente en madres y padres primerizos.
Además, los chicos actuales, criados también en este vínculo simétrico, crecen esperando que sus padres reflejen y confirmen todos sus deseos. Cuando eso no ocurre, la frustración se vuelve intolerable y se expresa en berrinches o espasmos del sollozo de una intensidad tal que, como advierte Messing, incluso fueron considerados cuadros clínicos por el último manual de psiquiatría.
Sobre esto, Romina, de 36 años, contó que su hija Olivia, de 6, “es una nena muy sensible y con una personalidad muy fuerte desde chiquita”. Esto le produjo complicaciones a la hora de establecer ciertos límites: “A veces me pide algo y si le digo que no, se quiebra de una manera que me hace sentir culpable. Y aunque sé que no es su intención manipularme, lo que me genera es tan fuerte que termino cediendo y o me siento la peor madre del mundo”.
Por otra parte, subrayó que si bien cuenta con ayuda de su pareja, sus padres y sus amigos, muchas veces siente la sensación de que “puede sola”. “Me crié muy a la par de mi mamá, siempre sintiendo que tenía que ser fuerte y que no podía molestar. Y ahora veo que eso me pesa un montón en la maternidad porque quiero ser firme con mi hija, contenerla, guiarla, pero muchas veces me siento más niña que adulta frente a ella”, explicó.
Hoy en día, la decisión de tener un hijo -o más- está profundamente atravesada por el contexto. El mandato de la maternidad cede lugar, lentamente, a una maternidad deseada, pensada e incluso cuestionada. La caída de la natalidad no es un solo una cifra, sino el reflejo de una generación que cría en soledad, con culpas y con miedo, pero también con elección y límites.
En esa tensión entre querer, poder y deber, se escribe una nueva historia familiar, con menos integrantes, pero quizás con vínculos más conscientes. Y aunque los números sigan bajando, la pregunta que queda abierta es si, en esta nueva manera de criar, también estamos creando otras formas de ser y estar en el mundo.
Fuente: TN
Nacionales
Para la mayoría de los argentinos, el equilibrio entre trabajo y vida personal es clave en las decisiones de movilidad laboral
Así lo destaca un informe privado, en el que también se señala que, a nivel regional, predominan las mismas cifras.
El 80% de los argentinos, al igual que en los países de la región, afirma que el equilibrio entre trabajo y vida personal es un factor clave en las decisiones de movilidad laboral.Si bien el salario sigue siendo el principal factor de atracción a la hora de considerar una oferta laboral o un cambio de trabajo, los drivers que componen el salario emocional cada vez tienen mayor peso en las decisiones de carrera del talento.De acuerdo con el último informe de Randstad, al que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas, para el 80% de los trabajadores argentinos el equilibrio entre vida personal y laboral se posiciona en segundo lugar como atributo para elegir un empleador. Los datos surgen del estudio que releva las expectativas, estados de ánimo y comportamiento de los trabajadores en 35 países, incluida la Argentina.
Entre los países de la región, el equilibrio entre trabajo y vida personal es un factor clave en las decisiones de movilidad laboral.Foto: Agencia NA (Randstad)En los países de la región se registra el mismo apunte: los trabajadores chilenos son los que más valoran el equilibrio trabajo-vida (83%), seguidos por los trabajadores argentinos y mexicanos (80%) y, en último lugar, los trabajadores uruguayos (78%).Otro dato interesante que surge del documento es que casi un tercio de los encuestados (31%) aseguró haber renunciado a un empleo por falta de flexibilidad. También lo hicieron el 33% de los uruguayos, el 35% de los chilenos y el 41% de los trabajadores mexicanos.A su vez, 2 de cada 10 argentinos aseguraron haber dejado un empleo por falta de autonomía en sus tareas: de igual manera, también aseguran haber renunciado a algún empleo por falta de independencia el 21% de los trabajadores uruguayos, el 24% de los trabajadores mexicanos y el 25% de los trabajadores chilenos.Tipos de flexibilidad
En el total de los encuestados locales, el 40% de los trabajadores aseguró que no aceptaría un trabajo que no le brindara flexibilidad respecto a sus horarios laborales y la posibilidad de controlar su propia agenda.el 40% de los trabajadores argentinos no aceptaría un trabajo que no le brindara flexibilidad respecto a sus horarios laborales y la posibilidad de controlar su propia agenda.Foto: Agencia NA (Randstad)Asimismo, el 43% de los trabajadores mexicanos, el 41% de los trabajadores chilenos y el 36% de los trabajadores uruguayos también rechazarían un empleo que limitara su flexibilidad en materia de horarios de trabajo.Por su parte, respecto al lugar desde donde trabajar, si pudieran optar sin condicionamientos, el 36% de los trabajadores argentinos rechazaría un empleo que no le permitiera flexibilidad en relación con el lugar desde donde trabajar. Coinciden con esta posición el 30% de los uruguayos, el 39% de los chilenos y el 41% de los trabajadores mexicanos, que no aceptarían una propuesta laboral que no les diera flexibilidad respecto del lugar desde donde trabajar.»Más allá de la coyuntura que está atravesando el mercado laboral, las expectativas del talento en materia de flexibilidad y conciliación entre trabajo y vida personal se mantienen firmes, especialmente en el segmento profesional de los grandes centros urbanos, donde el peso del traslado al trabajo suele ser mayor. Hoy los trabajadores tienen mayor claridad sobre lo que esperan de sus trabajos y sus vidas, tienen más claras sus prioridades y no están dispuestos a resignarlas», comentaron desde
Randstad.
Agencia NA
Actualidad
Argentina se consolida como el cuarto mercado aéreo más grande de Latinoamérica
Argentina cerró 2025 con una cifra récord para su mercado aerocomercial: 50,6 millones de pasajeros pasaron por los aeropuertos del país durante el año, un 12% más que en 2024.
Con este resultado, la Argentina se posicionó como el cuarto mercado aéreo más grande de Latinoamérica y el Caribe, detrás de Brasil, México y Colombia, de acuerdo con los datos presentados durante la asamblea anual de Airports Council International (ACI), realizada en Lima, Perú.
El registro informado por la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) representa el mayor volumen anual de pasajeros de la serie histórica y refleja el crecimiento sostenido de la actividad aérea en el país.
Más vuelos internacionales y mayor movimiento dentro del país
El crecimiento se produjo tanto en el tráfico interno como en el internacional.
Durante 2025, 34,7 millones de pasajeros realizaron vuelos dentro del país, mientras que el segmento internacional alcanzó cerca de 16 millones de viajeros.
Uno de los datos destacados fue, además, el avance de las conexiones internacionales desde ciudades del interior. Más de 2,1 millones de pasajeros viajaron al exterior directamente desde aeropuertos ubicados fuera de Buenos Aires, un 38% más que durante 2024.
El dato muestra una tendencia hacia una mayor descentralización de la conectividad aérea, con más opciones para que los pasajeros del interior puedan realizar viajes internacionales sin necesidad de pasar previamente por Buenos Aires.
Un mercado regional que proyecta más crecimiento
Las perspectivas para el transporte aéreo en Latinoamérica y el Caribe también son positivas.
Durante la reunión de ACI, su director general para Latinoamérica y el Caribe, Rafael Echevarne, estimó que la región podría alcanzar 1.500 millones de pasajeros en 2045, prácticamente el doble de los 809 millones proyectados para 2026.
Este crecimiento requerirá importantes inversiones en infraestructura. Según las estimaciones de ACI, los aeropuertos de Latinoamérica y el Caribe necesitarán alrededor de US$ 178.000 millones hasta 2055 para ampliar y modernizar sus instalaciones.
El desafío no será solamente atender a una mayor cantidad de viajeros. También será necesario recuperar parte de las conexiones que se perdieron durante la pandemia. Según Echevarne, todavía resta restablecer cerca del 20% de las conexiones entre ciudades que existían antes de 2020, especialmente en aeropuertos regionales.
Argentina todavía tiene espacio para seguir creciendo
A pesar de ocupar un lugar destacado por cantidad total de pasajeros, Argentina todavía presenta margen para ampliar el uso del transporte aéreo.
La cantidad de viajes por habitante se encuentra por debajo de la registrada en otros países de la región, lo que abre oportunidades para continuar desarrollando la conectividad, especialmente desde las ciudades del interior y mediante nuevas rutas internacionales.
El crecimiento de los vuelos internacionales sin pasar por Buenos Aires durante 2025 es una muestra de ese potencial.
El desafío de acompañar el crecimiento con infraestructura
El récord de pasajeros también plantea nuevas necesidades para el sistema aeroportuario argentino.
El aumento de la demanda vuelve clave la ampliación y modernización de las principales terminales del país, entre ellas Ezeiza, Aeroparque, Córdoba y Mendoza, que podrían enfrentar mayores niveles de utilización a medida que continúe creciendo el tráfico.
En este contexto, el Gobierno nacional acordó recientemente extender hasta 2049 la concesión de Aeropuertos Argentina, con un esquema que contempla US$ 600 millones adicionales en inversiones y la posibilidad de prolongar el contrato hasta 2056 si se cumplen determinadas condiciones.
El nuevo escenario combina así dos datos relevantes: Argentina alcanzó su mayor volumen histórico de pasajeros y todavía cuenta con margen para ampliar su conectividad aérea.
Con más viajeros, nuevas conexiones desde el interior y perspectivas de crecimiento para los próximos años, el desafío será acompañar esa demanda con infraestructura y rutas que permitan que cada vez más argentinos puedan acceder al transporte aéreo desde distintas regiones del país.
Actualidad
Día Nacional de la Biblia: una fecha para reencontrarse con la Palabra de Dios
Cada cuarto domingo de septiembre se celebra el Día Nacional de la Biblia, una jornada que invita a leer, compartir y poner en práctica el mensaje de las Escrituras.
La fecha fue establecida en 2004 mediante un acuerdo entre la Iglesia Católica, la Iglesia Ortodoxa y las Iglesias Evangélicas presentes en Argentina.
Durante septiembre, conocido también como el Mes de la Biblia, iglesias, familias y comunidades encuentran una oportunidad para acercarse de manera especial a la Palabra de Dios.
La celebración no se limita a leer un texto. Para los cristianos, la Biblia es una guía para la vida, una fuente de esperanza y un camino para conocer a Dios y a Jesucristo.
Su mensaje también invita a mirar al otro, acompañar, servir y compartir una palabra de aliento con quienes más lo necesitan.
El Día Nacional de la Biblia puede ser una buena oportunidad para volver a abrir las Escrituras, ya sea en casa, en comunidad o de manera personal.
Leer la Biblia, reflexionar sobre su mensaje y llevarlo a la vida cotidiana son algunas de las formas de celebrar esta fecha.
Para la fe cristiana, las Escrituras hablan de Cristo y contienen el mensaje de salvación. Por eso, más que una celebración de un día, el Mes de la Biblia propone recuperar el valor de una Palabra que busca iluminar, transformar y dar esperanza.