Sáenz Peña: un hombre disparó a su padre en medio de una discusión y se dio a la fuga
Un hombre es buscado intensamente por la Policía luego de disparar anoche contra su padre a quien dejó herido de gravedad durante una discusión entre ambos.
Según fuentes policiales, el hecho ocurrió cerca de las 11 de la noche, cuando la Policía tomo conocimiento sobre un herido de arma fuego que se encontraba en calle 21 bis entre 36 y 38 del barrio Yapeyú de Sánez Peña.
Al llegar al lugar, efectivos constataron que un hombre, identificado como A. A., de 57 años, se encontraba herido en su domicilio. Luego, una ambulancia lo trasladó hasta el hospital local.
De acuerdo a averiguaciones por la Policía, el hijo del herido, identificado como A. J. A., de 36 años discutió con su padre, y con un arma de fuego, tipo escopeta, efectuó varios disparos, impactando uno ellos en su cuerpo. Una vez cometido el hecho, el hombre se retiró del lugar en una camioneta, marca Ford F100, color rojo.
Desde la Guardia del Hospital 4 de Junio, a través del Dr. Padini, se informó que A. A. presenta fractura expuesta de tibia derecha por arma de fuego y será intervenido quirúrgicamente.
Posteriormente, se dio intervención médico policial a fines recabar informe respectivo, también se labró acta de constatación conjuntamente con perito policial conforme a lo dispuesto por fiscalía actuante.
En el lugar, personal de la División Criminalística procedieron al secuestro de varias partículas de plomo y se realizó en hisopo una muestra de líquido rojizo símil sangre.
Se comisionó personal a fines de lograr la aprehensión de A. J. A. y al secuestro del arma fuego utilizado, obteniéndose resultando negativo hasta momento. Se solicitó la colaboración de la División de Investigaciones de Sáenz Peña.
Fuente: Diario Chaco
Nacionales
El Senado aprobó el Régimen Penal Juvenil y la edad de imputabilidad bajará a 14 años
El Senado de la Nación convirtió en ley el proyecto impulsado por el Ministerio de Seguridad durante la gestión de Patricia Bullrich, quien celebró la sanción como un logro propio. El eje principal de la norma es la baja de la edad punible para el sistema penal argentino.
Con 44 votos afirmativos, 27 negativos y una abstención, la ley que ya había sido aprobada por Diputados ahora aguarda la reglamentación y publicación en el Boletín Oficial.
“El Estado no va a seguir mirando para otro lado. ¿Quieren que los ciudadanos que no cometen delitos sean de segunda? No importa la edad de los delincuentes, importa el delito”, comenzó Patricia Bullrich.
Y agregó: “Este modelo se agotó, nosotros venimos a plantear algo moral y jurídicamente distinto, una teoría que deja de poner en la indefensión total a las familias que enterraban a sus hijos. Cuando el delito no tiene consecuencias, la ley pierde autoridad, y eso es lo que pasaba antes”.
“Vinimos a poner orden y no nos da vergüenza. Si las hizo, las paga, por eso ordenamos las calles y hacemos cumplir la ley. Proteger a los adolescentes, reparar a las víctimas. Queremos una sociedad con menos delincuentes y menos presos. Hoy votamos justicia, responsabilidad, hoy votamos contra los kirchneristas de batallón militante. Estamos cambiando la historia de la Argentina”, cerró la senadora.
Luego pidió un minuto de silencio por las víctimas e hizo parar a todo el bloque. El peronismo observó y Villarruel aclaró que ella no podía definir eso. Finalmente, todos se pusieron de pie y se hizo silencio.
El peronismo se opuso desde el inicio y, además de advertir que la ley se concentra en lo punitivo y no en la protección de las infancias, remarcó que los fondos presupuestados resultan insuficientes.
Según la norma, el presupuesto para un sistema que reduce la edad de 16 a 14 años destina $23.700 millones a las provincias.
Datos del Servicio Penitenciario Federal indican que el costo del metro cuadrado es de 3,2 millones de pesos. Con el presupuesto previsto se podrían construir 7.400 metros cuadrados. Dividido por los 24 distritos, cada provincia recibiría 308 metros cuadrados.
Frente a esos números, Jorge Capitanich del PJ señaló: “Si no contamos con el presupuesto necesario, estas quedan en letra muerta y constituyen una frustración colectiva”.
La respuesta llegó desde el bloque libertario, algunos con mayor énfasis, como Luis Juez, quien acusó al peronismo de “mentiroso. Solo con una fuerte cuota de ignorancia se puede opinar como opinan”.
“Si la discusión es la plata, que la pongan las provincias. Se la gastan en cualquier cosa, en publicidad. A pocos metros de acá hay familiares que vienen a buscar justicia, no venganza”, agregó el cordobés que ahora integra LLA.
Parte de la postura peronista se reflejó en la intervención de la senadora Lucía Corpacci. El bloque estaba molesto porque había acordado con los libertarios no habilitar la presencia de familiares en las gradas. Sin embargo, el oficialismo permitió el ingreso de varios que se ubicaron en los palcos del primer piso.
“Somos legisladores, no estamos para responder el enojo, estamos para dictar leyes que hagan la vida mejor y construyan una sociedad mejor. Debemos actuar con racionalidad y humanidad. Esta ley no es la solución de nada”, sostuvo Corpacci.
Gerardo Zamora, de Santiago del Estero, recorrió diferentes artículos para argumentar la inconstitucionalidad de la norma. El ex gobernador advirtió que el proyecto generará “litigiosidad”. “En defensa del federalismo, mi voto y el de mi bloque es negativo”.
El cierre del kirchnerismo estuvo a cargo del senador Martín Soria, quien señaló: “A pesar de las correcciones, este proyecto de Régimen Penal Juvenil sigue siendo muy malo, contiene errores graves y peligrosos. No va a solucionar lo que ustedes creen que van a solucionar. Esta ley es peor que el decreto de Videla porque viola el principio de culpabilidad disminuida”.
Qué dice el proyecto
La ley crea un sistema penal juvenil especializado para adolescentes de 14 a 18 años, con el objetivo de garantizar procesos judiciales adecuados a la edad. El texto establece la presunción favorable a la minoría de edad y que los menores de 18 años no compartan ámbitos judiciales ni penitenciarios con adultos.
El régimen introduce principios como legalidad, proporcionalidad y excepcionalidad de la privación de libertad, y prioriza la resocialización de los jóvenes. El sistema prevé que los adolescentes cuenten con garantías judiciales desde el inicio y que las causas se tramiten en órganos y centros especializados. Se contempla la rápida intervención judicial y el derecho de los adolescentes a ser escuchados y que su familia participe activamente en el proceso.
El capítulo dedicado a las víctimas otorga un rol central a quienes resulten damnificados por delitos juveniles. El proyecto garantiza asistencia jurídica y psicológica inmediata, la posibilidad de intervenir en audiencias y oponerse a decisiones del Ministerio Público Fiscal, y la participación en instancias restaurativas como la mediación penal juvenil.
El sistema de sanciones prevé un esquema progresivo y diversificado, que incluye medidas educativas, tareas comunitarias, monitoreo electrónico y reparación del daño, además de restricciones de circulación. La privación de libertad solo se aplicará en delitos graves, con límites estrictos de tiempo y separación permanente de los jóvenes respecto de los adultos.
En la etapa de ejecución de sanciones, el proyecto incorpora la figura del supervisor judicial especializado, responsable de acompañar y monitorear el proceso de reinserción. La libertad condicional solo podrá otorgarse con aval del Ministerio Público Fiscal y bajo condiciones precisas. También se incluyen respuestas específicas para problemáticas de salud mental y consumo problemático, con intervención de equipos interdisciplinarios.
La propuesta detalla estándares de alojamiento que prohíben la convivencia de adolescentes con adultos y garantizan acceso a educación, cultura, recreación y atención espiritual. Se prevé diferenciación por edad y situación procesal dentro de los centros, así como capacitación del personal a cargo.
En los casos de menores inimputables, el texto dispone intervención judicial para investigar el hecho y aplicar medidas curativas o protectoras, siempre bajo la órbita de la justicia civil. Además, se estipula la especialización obligatoria de jueces, fiscales y defensores en materia penal juvenil.
Fuente: Infobae
Actualidad
Tenía 16 años, 30 dólares y creó un emprendimiento que lo sacó de la depresión
Hay historias de emprendedores que nacen en garajes, otras que empiezan con grandes inversiones y planes de negocio cuidadosamente diseñados, y después está la de José Huguet, de 24 años, que empezó en silencio, sin capital, sin manual y sin siquiera saber usar Excel, mientras intentaba salir de uno de los momentos más difíciles de su vida.
En ese tiempo no había emprendimiento, marca, clientes, ni planes de expansión, era solamente un adolescente intentando entender qué hacer con su vida mientras encontraba un único refugio posible en el deporte. “El básquet fue lo que me reflotó de esa situación”, recuerda en diálogo con TN, y esa frase funciona como una llave para entender todo lo que vino después.
La idea apareció casi por accidente cuando quiso comprarse un calzado que no conseguía en ningún lado. “No había, nadie traía las zapatillas, y empezamos a escuchar en el club que todos estaban en la misma”, cuenta. Lo que para muchos era una dificultad de mercado, para él fue una pregunta inevitable: “si nadie las trae, ¿por qué no hacerlo nosotros?".
El clic que cambió todo
“Tenía 16 años y estaba en una especie de crisis existencial de la adolescencia. Llegaron incluso a diagnosticarme depresión”, explica. Y lo dice sin dramatismo, como quien mira hacia atrás y reconoce un paisaje que ya no habita pero que fue determinante.
La depresión no llegó de golpe, sino de manera progresiva, casi imperceptible, como una suma de pequeñas cosas no dichas, de conflictos entre amistades, romances, problemáticas adolescentes, de emociones guardadas y de noches cada vez más largas. “Dormía dos o tres horas durante meses, no hablaba con nadie, lo tapaba todo, lo empujaba abajo de la alfombra”, contó.
Pero un día, en su Rosario natal, ocurrió algo que él todavía describe como un quiebre emocional más que como una decisión racional: “Tuve un clic en el que dije: ‘Nadie me va a venir a rescatar acá, tengo que salir yo’”.
Su primer “modelo comercial” fue, en realidad, un acuerdo improvisado con un vendedor que ya tenía stock y no lograba moverlo. “Le dije: ‘Yo publico tu catálogo y vemos si se vende algo’. No tenía plata, no tenía nada que perder. Simplemente intentar”.
Durante casi un mes subió contenido todos los días a Instagram mediante su cuenta Hoop Shoes -que hoy cuenta con 164 mil seguidores- en una época en la que todavía no existían los reels ni la lógica actual de los algoritmos en las redes sociales. Con la constancia casi obsesiva de quien necesita que algo funcione, Josi, como lo llaman sus amigos, vendió su primer par. Ganó 30 dólares.
Aprender haciendo, equivocarse rápido
El crecimiento no fue inmediato ni ordenado, sino una sucesión de pequeñas pruebas que se retroalimentaban. Vendió tres pares el segundo mes, veinte al cuarto, leyó su primer libro de ventas, buscó tutoriales en YouTube y empezó a aplicar todo el mismo día que lo aprendía.
“Era adictivo, aprendía algo y lo aplicaba, veía resultado y quería aprender más”, explicó. Sin formación empresarial, sin pasar por la universidad y con una educación secundaria orientada a humanidades, el aprendizaje fue completamente autodidacta.
“No sabía ni usar un Excel, pero tenía el negocio andando y necesitaba entenderlo, entonces aprendía porque lo necesitaba y porque sentía que eso podía crecer”, reconoció.
Primero vendió productos de otros, después comenzó a importar a pedido desde Estados Unidos, más tarde convirtió la casa de sus padres en depósito improvisado, hasta que su mamá puso un límite doméstico inolvidable. “Un día me dijo: ‘Tengo pelotas de básquet en la cocina, ¿qué hacemos?’”.
Ese fue el primer indicio de que aquello ya no era un experimento adolescente.
El crecimiento que se volvió comunidad
El salto llegó con la pandemia, aunque no de la manera tradicional. Mientras el deporte se detenía, las canchas se vaciaban y las ventas desaparecían, él decidió hacer algo que no generaba ingresos inmediatos pero sí construía identidad.
“Vender no voy a vender, pero pensé que al generar contenido podía entretener a la gente que estaba encerrada”, precisó. Hizo vivos, desafíos, sorteos, videos, habló con su audiencia como si fueran compañeros de equipo y no clientes.
Cuando el básquet volvió, esa comunidad ya existía: “La gente volvió a jugar y vino en oleada a comprarme a mí porque ya habíamos generado un vínculo”.
Ese nexo terminó transformándose en una estructura real, con equipo de trabajo, logística, producción textil propia y un local que dejó de ser solamente un punto de venta, para convertirse en un espacio cultural.
Hoy son más de diez personas trabajando en el proyecto, incluido su propio padre, a quien sumó cuando la empresa necesitó ordenarse y profesionalizarse. “Lo contraté a mi viejo, es mi mano derecha, él me ayudó a estructurar todo lo que yo había hecho medio a los tumbos”, cuenta con orgullo.
Volver siempre al origen
En el camino probó otras ideas, lanzó marcas que no estaban directamente relacionadas con el básquet y hasta logró que funcionaran, pero algo no terminaba de cerrar: “Me di cuenta de que me estaba alejando de mi núcleo, de lo que yo era”.
Tomó entonces una decisión difícil pero coherente: vender su parte de Hoopers Brand y volver a enfocarse completamente en el universo que lo había sacado adelante.
Hoy no solo vende indumentaria gracias a Goat Brand, sino que produce ropa especializada, genera contenido, impulsa torneos y está desarrollando un espacio con media cancha integrada dentro del local, además de una cancha completa en otro predio pensada para alquiler, competencia amateur y desarrollo cultural del deporte en Rosario.
La idea no es solamente comercial, sino casi una misión personal. “Quiero seguir impulsando el básquet y darle cosas al deporte en sí”, resumió.
En ese recorrido, incluso logró colaboraciones de indumentaria con figuras de la Generación Dorada como Facundo Campazzo y Andrés Nocioni, e incluso jugar en un torneo amateur contra el cantante de trap, Duki. Experiencias que menciona con naturalidad, como si fueran parte lógica de un camino que, visto desde afuera, parece vertiginoso.
Lo que quedó de aquel adolescente
A pesar del crecimiento, los viajes y los proyectos en expansión, Josi insiste en que la mayor transformación no fue económica, sino personal.
“No me arrepiento de nada, porque todo lo que hice y se dio me trajo hasta acá”, explicó con una convicción serena, lejos del discurso motivacional prefabricado.
De aquella etapa oscura conserva una enseñanza que hoy funciona como brújula: entender que todo es transitorio. “Si estás en el mejor momento de tu vida, disfrutalo, pero mantenete humilde porque mañana puede cambiar; y si estás mal, también va a pasar”.
Esa idea de no sobrerreaccionar ni al éxito ni a la crisis se volvió su forma de tomar decisiones, especialmente en un país atravesado por inestabilidad constante: “Hubo un montón de momentos malos, económicos, personales, de todo, pero entendí que son ciclos”.
Una oportunidad más
Cuando mira hacia atrás, el punto de inflexión no fue la primera venta ni el primer local, sino un instante mucho más íntimo, casi invisible, que ocurrió cuando tenía 16 años. “Me di una oportunidad más”, sostiene.
Esa oportunidad fue hablar después de mucho tiempo de silencio, empezar terapia, volver a entrenar, animarse a probar algo sin garantías y sostenerlo incluso cuando parecía insignificante.
Lo que vino después —la tienda, el equipo, las marcas, la cancha en construcción— fue consecuencia de haber tomado aquella decisión inicial, la más difícil de todas, la de seguir.
Y quizá por eso su historia no se explica en números ni en metros cuadrados de depósito, sino en algo menos medible pero más profundo: convertir una búsqueda personal en un proyecto colectivo donde, como le gusta repetir, “soy un jugador de básquet que le vende a otros jugadores de básquet”.
Fuente: TN
Actualidad
Tiene 23 años, la echaron del trabajo y creó una pyme para mujeres electricistas: “En un día gano $200 mil”
Hay una imagen que a Oriana todavía le genera una sonrisa: la de verse frente al espejo con la ropa de trabajo, transpirada y con las manos curtidas por el polvo de las paredes.
Ella, que siempre fue de las camisas de lino y las uñas impecables, hoy porta el uniforme de electricista con una honra que no le dio ningún escritorio. “Yo soy Oriana, tengo 23 años y vivo en Virreyes. Acá arrancó mi carrera, pero antes de los cables, mi realidad era otra”, dijo a TN, mientras recuerda que 2025 empezó como una pesadilla y terminó siendo el “click” que le salvó la vida.
Todo se precipitó en abril del año pasado. Oriana trabajaba en el sector de ventas de una pyme gráfica, un empleo que buscó para tener la seguridad de un sueldo fijo mientras empezaba a construir su hogar. Pero la crisis no perdona a los nuevos: “Hubo un recorte de personal y, como había entrado hacía nada, fui de las primeras afectadas”. Lo que siguió fueron 90 días de una angustia silenciosa.
“Estuve tres meses sin laburo. No salía absolutamente nada”, recordó. La desesperación la llevó a una búsqueda ciega: tiraba currículums por aplicaciones, por internet y de forma presencial, incluso en la misma gráfica que la había despedido.
“Estaba súper deprimida, encerrada en un cuarto, me estaba comiendo la cabeza. Mi novia se la bancó como una campeona, pero yo sentía la presión de que nos estábamos por mudar solas y no tenía un peso para los impuestos ni para la comida”, explicó.
La chispa apareció en su propia casa en construcción. Mientras Gabriel, su suegro, instalaba el cableado, Oriana se acercó para distraer la mente. Lo que empezó como una curiosidad terminó en una clase magistral. “Gaby me enseñó a conectar una lamparita y un enchufe. Cuando vi que prendía, me sentí una genia. En ese momento fue un manotazo de ahogado que me rescató del pozo”, indicó la joven.
Ese primer circuito fue el inicio de una formación profesional. Se anotó en un curso de electricista domiciliario en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de San Fernando y pasó meses entre cables y tableros.
“Lo que más me costaba era entender cómo poner la tecla de luz y el enchufe juntos en una misma caja, ¡era una ciencia que me explotaba la cabeza!”, confesó entre risas. Pero la técnica llegó con la práctica: aprendió sobre fotocélulas, prolijidad en los empalmes y la importancia de la seguridad.
Electrilindas: el proyecto que cambió su vida
El nombre de su pyme surgió de una charla al pasar. Su novia, viendo su entusiasmo, soltó un nombre que parecía una broma: Electrilindas. “Me quedó resonando. Sentí que tenía un potencial enorme, más allá de ser solo una chica electricista”, explicó.
Con el título en mano y el apoyo de Gabriel —quien todavía le presta el atornillador y el sensor de tensión—, Oriana decidió lanzarse a las redes. Subió un video a TikTok un lunes cualquiera, sin mucha fe, y para cuando se quiso dar cuenta, su vida ya no era la misma: “Ese video explotó por todos lados. De un día para el otro, con una mínima acción, todo cambió”.
Hoy, la joven de Virreyes no solo es una inspiración para otras mujeres —le escriben desde padres cuyas hijas quieren estudiar el oficio hasta colegas de España—, sino que logró una independencia económica impensada. “Por día, haciendo laburos simples de ocho o nueve horas, estoy sacando entre 150 y 200 mil pesos”, cuenta con orgullo.
La diferencia con su antiguo empleo es abismal. “Tengo una obra grande ahora en marzo y voy a ganar en una sola semana lo que ganaba en un mes entero en la gráfica”. Sin embargo, lo que más valora es la confianza que genera en sus clientas: “La mayoría son mujeres que viven solas y no quieren meter a un extraño en su casa. Se genera una fraternidad muy linda, es como ir a arreglarle algo a una amiga”, sostuvo.
Oriana ya no mira los avisos clasificados. Ahora estudia para matricularse y proyecta expandir su pyme a todo el país, trabajando codo a codo con otras mujeres plomeras y albañiles.
Su mensaje para quienes hoy están en ese cuarto oscuro donde ella estuvo es claro: “El sueldo fijo te da tranquilidad, pero a veces te detiene. El día que me la jugué, cambió mi panorama por completo. Si lo hacés con dedicación y te formás, no te puede ir mal”.
Fuente: TN