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Papelera de WhatsApp: cómo encontrarla y liberar espacio en el celular

Con el uso diario, WhatsApp puede acumular una gran cantidad de archivos y reducir el almacenamiento disponible del celular. Para revisar qué contenido ocupa más espacio, hay una opción dentro de la aplicación.

Cómo encontrarla

En WhatsApp, hay que:

  1. Abrir la aplicación y tocar los tres puntos de la esquina superior derecha.
  2. Entrar en “Ajustes”.
  3. Seleccionar “Almacenamiento y datos”.
  4. Ingresar en “Administración de almacenamiento”. Allí se pueden ver los chats que ocupan más espacio y encontrar archivos grandes o reenviados muchas veces.

¿Se pueden recuperar los archivos eliminados?

No desde esta herramienta. WhatsApp no cuenta con una papelera de reciclaje para restaurar los archivos borrados.

Por eso, antes de eliminar una foto, video o documento importante, es recomendable guardarlo en otra carpeta, una computadora o la nube.

Los videos suelen ser los archivos que más espacio ocupan, especialmente cuando se reciben muchos contenidos en grupos.

Cómo evitar que el celular vuelva a llenarse

También se pueden revisar las opciones de descarga automática en “Almacenamiento y datos” y limitar qué archivos se descargan en el teléfono.

Además, es importante desconfiar de mensajes que prometen premios, empleos o dinero fácil, o que solicitan contraseñas y códigos. Ante un contacto sospechoso, no hay que abrir enlaces ni descargar archivos y se puede bloquear e informar el número desde WhatsApp.

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Inteligencia artificial: la advertencia de Stephen Hawking que vuelve a cobrar relevancia ante el avance de la tecnología

El desarrollo de la inteligencia artificial (IA) avanza a gran velocidad y, junto con sus nuevas posibilidades, también crece el debate sobre los límites y las medidas de seguridad necesarias. En ese contexto, una advertencia realizada por el físico británico Stephen Hawking en 2014 vuelve a ser recordada.

Hawking, uno de los científicos más reconocidos del siglo XX y XXI, había advertido en una entrevista con la BBC que una inteligencia artificial completamente desarrollada podía representar un riesgo para la humanidad.

El científico sostuvo entonces que “el desarrollo de una completa inteligencia artificial podría traducirse en el fin de la raza humana”.

Su preocupación no estaba dirigida a toda forma de inteligencia artificial. De hecho, Hawking reconocía que las tecnologías disponibles en ese momento podían ser de gran utilidad. El temor estaba puesto en una IA mucho más avanzada, capaz de modificar sus propios sistemas y superar las capacidades humanas.

Una tecnología que también ayudó a Hawking a comunicarse

La reflexión del físico tenía una relación directa con su propia experiencia. Debido a la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa que afectó progresivamente su capacidad para moverse y comunicarse, Hawking utilizaba un sistema tecnológico para expresarse.

La herramienta, desarrollada por Intel y la empresa británica SwiftKey, incorporaba tecnología capaz de aprender sus patrones de comunicación y sugerir palabras mientras escribía.

A pesar de sus reparos sobre el futuro de una IA más avanzada, Hawking valoraba los beneficios concretos que esa tecnología le brindaba.

Incluso decidió conservar la característica voz electrónica con la que se hizo conocido. Según explicó en aquella oportunidad, esa voz se había convertido en su marca personal y no quería reemplazarla por una más natural.

Hawking murió el 14 de marzo de 2018, a los 76 años.

El debate actual: cómo avanzar sin perder el control

Más de una década después de aquella advertencia, la discusión sobre los riesgos de la inteligencia artificial continúa.

Jacob Coxon, investigador que trabajó en OpenAI y Anthropic, cuestionó recientemente la velocidad con la que las empresas desarrollan sistemas cada vez más potentes. Tras abandonar Anthropic, sostuvo que la competencia por alcanzar sistemas capaces de mejorar sus propias capacidades requiere mayores medidas de seguridad.

Entre los riesgos señalados aparecen la posibilidad de que sistemas más autónomos puedan utilizarse para vulnerar sistemas informáticos, acelerar investigaciones científicas o interactuar con recursos del mundo real de maneras difíciles de controlar.

En paralelo, el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, planteó la necesidad de ralentizar el desarrollo de los denominados modelos de frontera. Su propuesta no apunta a detener la investigación, sino a disponer de más tiempo para evaluar riesgos, fortalecer las medidas de seguridad y permitir auditorías independientes.

Empresas tecnológicas acordaron controles de seguridad

El debate también llegó al ámbito político y empresarial. El 29 de septiembre, Donald Trump y representantes de importantes compañías tecnológicas suscribieron un acuerdo voluntario relacionado con la seguridad en el desarrollo de sistemas de IA.

El documento fue firmado por responsables de Google, Anthropic, Meta, OpenAI, xAI y Nvidia y propone distintos niveles de supervisión.

Entre las medidas planteadas se encuentran controles internos durante el entrenamiento y lanzamiento de modelos, equipos especializados dentro de las compañías, evaluaciones realizadas por auditores externos y comités independientes encargados de revisar los informes.

El acuerdo también contempla que las empresas trabajen en estándares y prácticas de seguridad comunes. Sin embargo, se trata de un compromiso voluntario y sin carácter legal, por lo que no establece sanciones para las compañías que no cumplan con lo acordado.

La iniciativa se inscribe en un debate cada vez más amplio sobre cómo aprovechar los beneficios de la inteligencia artificial sin dejar de considerar sus posibles consecuencias.

Tecnología al servicio de las personas

La historia de Hawking ofrece una mirada particular sobre este desafío. El mismo científico que advertía sobre los riesgos de una inteligencia artificial fuera de control encontró en la tecnología una herramienta que le permitió continuar comunicándose y compartiendo sus conocimientos con el mundo.

El desafío actual parece estar en encontrar ese equilibrio: desarrollar innovaciones que amplíen las posibilidades humanas, pero acompañadas de responsabilidad, supervisión y criterios de seguridad.

En un escenario en el que la inteligencia artificial comienza a ocupar cada vez más espacios de la vida cotidiana, las advertencias de Hawking mantienen vigente una pregunta fundamental: cómo hacer que el progreso tecnológico continúe siendo una herramienta al servicio de las personas y del bien común.

Fuente: Infobae

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Una zapatilla con inteligencia artificial convierte cada paso en energía y analiza la forma de caminar

Investigadores de la Universidad Rutgers, en Estados Unidos, desarrollaron una zapatilla deportiva capaz de generar su propia energía y analizar la forma en que una persona se mueve.

El calzado utiliza la presión y el roce de cada pisada para producir electricidad mediante un fenómeno conocido como efecto triboeléctrico. Esa energía permite alimentar los sensores y el pequeño procesador incorporado en la zapatilla, sin necesidad de una batería recargable convencional.

Además, el dispositivo utiliza inteligencia artificial para analizar los movimientos del pie. Durante las pruebas, pudo distinguir entre caminar lentamente, caminar rápido, correr y subir escaleras, con una precisión del 95,4 %.

¿Para qué podría utilizarse?

La tecnología fue pensada para estudiar la marcha durante las actividades cotidianas, fuera de los consultorios y laboratorios.

En el futuro, podría ayudar a los profesionales de la salud a seguir cambios en la forma de caminar relacionados con enfermedades como el Parkinson, lesiones neurológicas y procesos de rehabilitación. También podría aportar información para estudiar el riesgo de caídas.

El sistema procesa los datos directamente dentro de la zapatilla, sin necesidad de enviarlos constantemente a un teléfono o una computadora. Esto permite reducir el consumo de energía.

Una tecnología que todavía está en desarrollo

El estudio fue publicado en la revista científica Science Advances y las primeras pruebas se realizaron con apenas cuatro voluntarios sanos de entre 23 y 26 años.

Por eso, el dispositivo todavía no puede utilizarse para diagnosticar enfermedades ni para evaluar tratamientos. Será necesario realizar nuevas investigaciones con más participantes, incluidos adultos mayores y personas con trastornos del movimiento.

El desarrollo representa, de todos modos, un avance hacia una nueva generación de dispositivos portátiles capaces de obtener información del cuerpo mientras generan la energía necesaria para funcionar.

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Anthropic presentó una nueva IA que busca hacer más en menos tiempo

La inteligencia artificial avanza hacia sistemas capaces de hacer mucho más que responder preguntas. En esa dirección, Anthropic presentó Claude Opus 5.5, un nuevo modelo diseñado para realizar tareas profesionales complejas con mayor autonomía, velocidad y eficiencia.

Uno de sus principales avances está en la capacidad de encadenar varios pasos para alcanzar un objetivo. En programación, por ejemplo, puede recorrer archivos, detectar errores, proponer modificaciones y comprobar si los cambios funcionan, sin necesitar instrucciones permanentes del usuario.

Más trabajo, en menos tiempo

Anthropic asegura que Opus 5.5 supera a su versión anterior en distintas pruebas de programación. En una evaluación basada en comandos desde una terminal alcanzó un rendimiento del 66,4%, frente al 52,3% de Opus 5.

La compañía también mostró un caso concreto: una organización utilizó el nuevo modelo para revisar y corregir un programa de unas 200.000 líneas de código en menos de tres horas, una tarea que anteriormente había demandado más de 20 horas.

Además de ganar velocidad, el modelo está diseñado para utilizar menos tokens, lo que puede reducir los costos de determinadas tareas.

Una IA pensada para acompañar proyectos

La novedad no está solamente en que Claude Opus 5.5 pueda resolver problemas, sino en que busca mantener el contexto de trabajos extensos y avanzar de manera más autónoma.

Esta característica puede resultar especialmente útil para desarrolladores, equipos tecnológicos y profesionales que necesitan analizar grandes cantidades de información, ejecutar diferentes acciones y revisar resultados.

Anthropic también indicó que el modelo fue sometido a evaluaciones externas y cuenta con controles específicos para consultas sensibles relacionadas con áreas como la biología y la ciberseguridad.

Claude Opus 5.5 ya está disponible a través de las plataformas de Anthropic y mediante servicios en la nube como Amazon Web Services, Google Cloud y Microsoft Azure.

Con este lanzamiento, la compañía apuesta por una nueva generación de herramientas de IA en la que el objetivo no es solamente responder mejor, sino ayudar a completar proyectos enteros con menos pasos y en menos tiempo.

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