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Inteligencia artificial: la advertencia de Stephen Hawking que vuelve a cobrar relevancia ante el avance de la tecnología
El desarrollo de la inteligencia artificial (IA) avanza a gran velocidad y, junto con sus nuevas posibilidades, también crece el debate sobre los límites y las medidas de seguridad necesarias. En ese contexto, una advertencia realizada por el físico británico Stephen Hawking en 2014 vuelve a ser recordada.
Hawking, uno de los científicos más reconocidos del siglo XX y XXI, había advertido en una entrevista con la BBC que una inteligencia artificial completamente desarrollada podía representar un riesgo para la humanidad.
El científico sostuvo entonces que “el desarrollo de una completa inteligencia artificial podría traducirse en el fin de la raza humana”.
Su preocupación no estaba dirigida a toda forma de inteligencia artificial. De hecho, Hawking reconocía que las tecnologías disponibles en ese momento podían ser de gran utilidad. El temor estaba puesto en una IA mucho más avanzada, capaz de modificar sus propios sistemas y superar las capacidades humanas.
Una tecnología que también ayudó a Hawking a comunicarse
La reflexión del físico tenía una relación directa con su propia experiencia. Debido a la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa que afectó progresivamente su capacidad para moverse y comunicarse, Hawking utilizaba un sistema tecnológico para expresarse.
La herramienta, desarrollada por Intel y la empresa británica SwiftKey, incorporaba tecnología capaz de aprender sus patrones de comunicación y sugerir palabras mientras escribía.
A pesar de sus reparos sobre el futuro de una IA más avanzada, Hawking valoraba los beneficios concretos que esa tecnología le brindaba.
Incluso decidió conservar la característica voz electrónica con la que se hizo conocido. Según explicó en aquella oportunidad, esa voz se había convertido en su marca personal y no quería reemplazarla por una más natural.
Hawking murió el 14 de marzo de 2018, a los 76 años.
El debate actual: cómo avanzar sin perder el control
Más de una década después de aquella advertencia, la discusión sobre los riesgos de la inteligencia artificial continúa.
Jacob Coxon, investigador que trabajó en OpenAI y Anthropic, cuestionó recientemente la velocidad con la que las empresas desarrollan sistemas cada vez más potentes. Tras abandonar Anthropic, sostuvo que la competencia por alcanzar sistemas capaces de mejorar sus propias capacidades requiere mayores medidas de seguridad.
Entre los riesgos señalados aparecen la posibilidad de que sistemas más autónomos puedan utilizarse para vulnerar sistemas informáticos, acelerar investigaciones científicas o interactuar con recursos del mundo real de maneras difíciles de controlar.
En paralelo, el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, planteó la necesidad de ralentizar el desarrollo de los denominados modelos de frontera. Su propuesta no apunta a detener la investigación, sino a disponer de más tiempo para evaluar riesgos, fortalecer las medidas de seguridad y permitir auditorías independientes.
Empresas tecnológicas acordaron controles de seguridad
El debate también llegó al ámbito político y empresarial. El 29 de septiembre, Donald Trump y representantes de importantes compañías tecnológicas suscribieron un acuerdo voluntario relacionado con la seguridad en el desarrollo de sistemas de IA.
El documento fue firmado por responsables de Google, Anthropic, Meta, OpenAI, xAI y Nvidia y propone distintos niveles de supervisión.
Entre las medidas planteadas se encuentran controles internos durante el entrenamiento y lanzamiento de modelos, equipos especializados dentro de las compañías, evaluaciones realizadas por auditores externos y comités independientes encargados de revisar los informes.
El acuerdo también contempla que las empresas trabajen en estándares y prácticas de seguridad comunes. Sin embargo, se trata de un compromiso voluntario y sin carácter legal, por lo que no establece sanciones para las compañías que no cumplan con lo acordado.
La iniciativa se inscribe en un debate cada vez más amplio sobre cómo aprovechar los beneficios de la inteligencia artificial sin dejar de considerar sus posibles consecuencias.
Tecnología al servicio de las personas
La historia de Hawking ofrece una mirada particular sobre este desafío. El mismo científico que advertía sobre los riesgos de una inteligencia artificial fuera de control encontró en la tecnología una herramienta que le permitió continuar comunicándose y compartiendo sus conocimientos con el mundo.
El desafío actual parece estar en encontrar ese equilibrio: desarrollar innovaciones que amplíen las posibilidades humanas, pero acompañadas de responsabilidad, supervisión y criterios de seguridad.
En un escenario en el que la inteligencia artificial comienza a ocupar cada vez más espacios de la vida cotidiana, las advertencias de Hawking mantienen vigente una pregunta fundamental: cómo hacer que el progreso tecnológico continúe siendo una herramienta al servicio de las personas y del bien común.
Fuente: Infobae
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Una zapatilla con inteligencia artificial convierte cada paso en energía y analiza la forma de caminar
Investigadores de la Universidad Rutgers, en Estados Unidos, desarrollaron una zapatilla deportiva capaz de generar su propia energía y analizar la forma en que una persona se mueve.
El calzado utiliza la presión y el roce de cada pisada para producir electricidad mediante un fenómeno conocido como efecto triboeléctrico. Esa energía permite alimentar los sensores y el pequeño procesador incorporado en la zapatilla, sin necesidad de una batería recargable convencional.
Además, el dispositivo utiliza inteligencia artificial para analizar los movimientos del pie. Durante las pruebas, pudo distinguir entre caminar lentamente, caminar rápido, correr y subir escaleras, con una precisión del 95,4 %.
¿Para qué podría utilizarse?
La tecnología fue pensada para estudiar la marcha durante las actividades cotidianas, fuera de los consultorios y laboratorios.
En el futuro, podría ayudar a los profesionales de la salud a seguir cambios en la forma de caminar relacionados con enfermedades como el Parkinson, lesiones neurológicas y procesos de rehabilitación. También podría aportar información para estudiar el riesgo de caídas.
El sistema procesa los datos directamente dentro de la zapatilla, sin necesidad de enviarlos constantemente a un teléfono o una computadora. Esto permite reducir el consumo de energía.
Una tecnología que todavía está en desarrollo
El estudio fue publicado en la revista científica Science Advances y las primeras pruebas se realizaron con apenas cuatro voluntarios sanos de entre 23 y 26 años.
Por eso, el dispositivo todavía no puede utilizarse para diagnosticar enfermedades ni para evaluar tratamientos. Será necesario realizar nuevas investigaciones con más participantes, incluidos adultos mayores y personas con trastornos del movimiento.
El desarrollo representa, de todos modos, un avance hacia una nueva generación de dispositivos portátiles capaces de obtener información del cuerpo mientras generan la energía necesaria para funcionar.
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Anthropic presentó una nueva IA que busca hacer más en menos tiempo
La inteligencia artificial avanza hacia sistemas capaces de hacer mucho más que responder preguntas. En esa dirección, Anthropic presentó Claude Opus 5.5, un nuevo modelo diseñado para realizar tareas profesionales complejas con mayor autonomía, velocidad y eficiencia.
Uno de sus principales avances está en la capacidad de encadenar varios pasos para alcanzar un objetivo. En programación, por ejemplo, puede recorrer archivos, detectar errores, proponer modificaciones y comprobar si los cambios funcionan, sin necesitar instrucciones permanentes del usuario.
Más trabajo, en menos tiempo
Anthropic asegura que Opus 5.5 supera a su versión anterior en distintas pruebas de programación. En una evaluación basada en comandos desde una terminal alcanzó un rendimiento del 66,4%, frente al 52,3% de Opus 5.
La compañía también mostró un caso concreto: una organización utilizó el nuevo modelo para revisar y corregir un programa de unas 200.000 líneas de código en menos de tres horas, una tarea que anteriormente había demandado más de 20 horas.
Además de ganar velocidad, el modelo está diseñado para utilizar menos tokens, lo que puede reducir los costos de determinadas tareas.
Una IA pensada para acompañar proyectos
La novedad no está solamente en que Claude Opus 5.5 pueda resolver problemas, sino en que busca mantener el contexto de trabajos extensos y avanzar de manera más autónoma.
Esta característica puede resultar especialmente útil para desarrolladores, equipos tecnológicos y profesionales que necesitan analizar grandes cantidades de información, ejecutar diferentes acciones y revisar resultados.
Anthropic también indicó que el modelo fue sometido a evaluaciones externas y cuenta con controles específicos para consultas sensibles relacionadas con áreas como la biología y la ciberseguridad.
Claude Opus 5.5 ya está disponible a través de las plataformas de Anthropic y mediante servicios en la nube como Amazon Web Services, Google Cloud y Microsoft Azure.
Con este lanzamiento, la compañía apuesta por una nueva generación de herramientas de IA en la que el objetivo no es solamente responder mejor, sino ayudar a completar proyectos enteros con menos pasos y en menos tiempo.
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WhatsApp incorpora una nueva contraseña para proteger tu cuenta: cómo funciona
WhatsApp comenzó a extender una nueva herramienta de seguridad que busca reforzar la protección de las cuentas frente a intentos de acceso no autorizados. Se trata de una contraseña que reemplaza al tradicional PIN de seis dígitos de la verificación en dos pasos y permite combinar letras, números y símbolos.
La función, anunciada por Meta en agosto, comenzó a llegar progresivamente a los usuarios y apunta especialmente a uno de los momentos más sensibles para una cuenta de WhatsApp: cuando una persona cambia de teléfono, reinstala la aplicación o vuelve a registrar su número.
La principal novedad es que el código enviado por SMS deja de ser, por sí solo, suficiente para completar el proceso de registro cuando la verificación en dos pasos está activada.
Cómo funciona la nueva contraseña de WhatsApp
El proceso comienza de la misma manera: WhatsApp solicita verificar el número de teléfono mediante un código de seis cifras enviado por SMS.
Una vez ingresado ese código, si el usuario tiene activada la verificación en dos pasos, la aplicación solicita además la contraseña que fue creada previamente. De esta manera, se incorpora una segunda barrera de seguridad.
Según explica la compañía, el objetivo es que tener acceso al SMS no alcance para completar el proceso y tomar el control de una cuenta.
La contraseña no se solicita cada vez que el usuario abre WhatsApp. Su función está relacionada principalmente con situaciones en las que se vuelve a registrar el número, como al cambiar de celular o reinstalar la aplicación.
Además, esta herramienta no debe confundirse con las passkeys, otro sistema de autenticación que utiliza llaves de acceso y funciona de manera diferente.
¿Cómo activar la contraseña?
Quienes quieran reforzar la seguridad de su cuenta pueden configurar la función desde la propia aplicación. Los pasos son sencillos:
- Abrir WhatsApp y entrar en Ajustes.
- Seleccionar Cuenta.
- Ingresar en Verificación en dos pasos.
- Seguir las indicaciones para crear una contraseña.
- Elegir una clave segura y guardarla en un lugar protegido.
La recomendación es evitar contraseñas fáciles de adivinar, como fechas de nacimiento, nombres o combinaciones demasiado simples. La herramienta permite utilizar letras, números y caracteres especiales, por lo que una combinación más extensa y aleatoria ofrece una barrera adicional.
Una capa extra frente a la clonación de cuentas
Uno de los principales objetivos de esta actualización es reducir el riesgo de que un tercero pueda apropiarse de una cuenta mediante el código de verificación enviado por SMS.
Si una persona consigue interceptar o acceder de alguna manera a ese código, todavía deberá superar la contraseña configurada en la verificación en dos pasos para completar el registro.
Por eso, además de activar esta función, resulta importante no compartir nunca los códigos de verificación recibidos por SMS y mantener la contraseña fuera del alcance de otras personas.
La función todavía se está desplegando
La nueva herramienta de seguridad no necesariamente aparece al mismo tiempo para todos los usuarios. Meta está realizando un despliegue gradual, por lo que algunas personas pueden encontrar la opción disponible mientras que otras todavía no la tienen habilitada.
Para quienes continúan utilizando el antiguo PIN de seis dígitos, la llegada de esta función representa una oportunidad para revisar la configuración de seguridad de la cuenta y elegir una clave más robusta.
En un contexto en el que WhatsApp se convirtió en una de las principales vías de comunicación cotidiana, sumar una contraseña más compleja puede convertirse en una barrera adicional para proteger conversaciones, contactos y otros datos vinculados a la cuenta.