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El Mundial 2026 empieza a mover el consumo: crecen las compras anticipadas y las empresas ajustan promociones
Con la mayoría de los argentinos decididos a seguir los partidos desde sus casas junto a familiares o amigos, el Mundial de Fútbol ya empieza a influir en las decisiones de consumo. El 75% planea organizar sus compras con anticipación para aprovechar promociones y casi seis de cada diez considera a los descuentos como el principal factor al momento de elegir dónde comprar. Del otro lado del mostrador, empresas de distintos sectores preparan ofertas específicas, refuerzan servicios y ajustan esquemas de trabajo para los días de partido.
Los datos surgen de un relevamiento realizado por Dia entre sus consumidores, que también detectó que dos de cada tres personas verán los encuentros en familia y que la picada encabeza la lista de productos preferidos para acompañar los partidos.
Aunque el clima mundialista todavía luce más contenido que en otras ediciones, la preparación está en marcha. “Lo que vemos es una tensión interesante: todavía no hay explosión emocional, pero sí una enorme preparación ritual. El Mundial ya empezó en las conversaciones, en las compras y en la organización de la experiencia de ver los partidos”, explicó Ximena Díaz Alarcón, directora de Youniversal.
El living como un estadio
La decisión de seguir los partidos desde casa impulsa la demanda de productos vinculados al entretenimiento. Según un estudio de Youniversal, tres de cada diez argentinos evalúan renovar el televisor, una tendencia que se apoya en promociones, financiación y una mayor predisposición a invertir en equipamiento para ver los encuentros.
La mejora de la experiencia para disfrutar el Mundial 2026 también alcanza al audio. “Esperamos que las barras de sonido sean una de las categorías más demandadas. En particular, vemos un creciente interés por equipos con subwoofer y sistemas de sonido 5.1, que permiten una experiencia más inmersiva y una sensación más cercana a estar en la cancha”, señaló Erica Brelis, gerenta de Ecommerce de Thonet & Vander.
En ese contexto, las compañías ajustan las campañas con fuertes descuentos y cuotas sin interés orientada a consumidores que buscan equipar sus living para mejorar la experiencia mundialista.
Las categorías en alza
Mientras algunos hogares destinan parte del presupuesto a productos tecnológicos, otros canalizan la expectativa mundialista en consumos de menor ticket. En PedidosYa, las ventas de figuritas durante la primera semana de comercialización duplicaron el volumen registrado en todo el Mundial de Qatar 2022, impulsando además la actividad de los supermercados digitales de la plataforma.
La mesa también ocupa un lugar central en la previa de los encuentros. La picada aparece como la opción preferida para acompañar los partidos, seguida por bebidas, snacks y pizza. En la app esperan que durante los encuentros de la Selección vuelva a crecer la demanda de hamburguesas, empanadas, gaseosas, helados y cerveza, una tendencia que ya se observó en torneos anteriores.
Las reuniones familiares y los encuentros entre amigos también alimentan las expectativas de la industria yerbatera. Tras la consagración de la Argentina en Qatar 2022, el mercado alcanzó en 2023 un récord de 325 millones de kilos comercializados, según datos del Instituto Nacional de la Yerba Mate.
“El Mundial genera espacios de encuentro que son parte de nuestra identidad y el mate tiene un rol natural en esas experiencias. Está presente tanto en las reuniones familiares como entre amigos y también acompañará a quienes vivan cada partido desde su casa”, afirmó Carolina Valeria, gerente de Marketing de Establecimiento Santa Ana, fabricante de las marcas CBSé y Mateando.
Promociones, delivery y experiencias
Palpitando el Mundial, muchas empresas ya ajustan sus estrategias para captar un consumo que suele acelerarse durante los días de partido.
La demanda en restaurantes podría aumentar más de 20% durante los encuentros de la Selección, estiman desde PedidosYa. La compañía prepara activaciones promocionales y lanzó la campaña “Si hay gol, hay cupón”, que libera descuento cada vez que se convierte un tanto en cualquier partido del Mundial.
La experiencia de Qatar y de la última Copa América mostró además que los pedidos suelen concentrarse en la previa y durante el entretiempo, cuando muchos consumidores completan compras de último momento sin salir de sus casas. Los horarios previstos para esta edición, con mayor presencia de encuentros por la tarde y la noche, podrían favorecer aún más ese comportamiento.
El Mundial también se convirtió en una oportunidad para sectores vinculados al turismo y la gastronomía. Desde Galerías Pacífico y Alvear Palace Hotel señalaron que junio se perfila como uno de los meses más relevantes del año para la actividad comercial y destacaron una demanda creciente por propuestas que integren entretenimiento y consumo. Como parte de esa estrategia, el Alvear Art Hotel transmitirá de manera abierta y gratuita uno de los partidos de la Selección.
Las oficinas se preparan para los días de partido
La adaptación no ocurre únicamente en el frente comercial. Con varios partidos mundialistas programados durante la jornada laboral, muchas empresas también revisan la organización interna para atravesar las semanas de competencia.
Según un relevamiento de Great Place To Work, el 80% de los trabajadores considera que la forma en que las compañías gestionen el Mundial influirá mucho o bastante en su experiencia laboral.
Además, el 69% sostiene que su motivación aumenta cuando existen iniciativas vinculadas al torneo y el 46% preferiría compartir los partidos con sus compañeros de trabajo si coinciden con el horario laboral.
Frente a esas expectativas, ganan espacio alternativas como horarios flexibles, trabajo remoto en días clave y espacios comunes para seguir los encuentros. La tendencia encuentra terreno fértil en un mercado laboral donde los esquemas híbridos ya forman parte de la rutina de muchas compañías.
“Las empresas entienden cada vez más que acompañar ese fenómeno también forma parte de construir una buena experiencia laboral”, sostuvo Diego Kexel, gerente general para Latinoamérica de WeWork.
Fuente: TN
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Estudiantes argentinos desarrollaron un auto eléctrico, un perro robot autónomo y un cohete supersónico
Un perro robot que en breve será autónomo, un monoplaza eléctrico diseñado para competir en Fórmula SAE, y un cohete supersónico diseñado para superar los 30.000 pies de altura, son tres proyectos creados por estudiantes argentinos que demuestran cómo la ingeniería del país está a la altura de los últimos desarrollos mundiales.
En el marco del Future Day, el evento anual que organiza el ITBA con el objetivo de dar a conocer los proyectos de mayor impacto ideados y llevados a la realidad en la institución, TN Tecno pudo conocer de primera mano estos desarrollos, conversar con los alumnos y ver en acción los adelantos.
Cada uno de ellos tiene un enfoque diferencial, pero comparten una misma lógica: equipos interdisciplinarios, trabajo extracurricular y prototipos reales que obligan a resolver problemas técnicos concretos: en un caso, el desafío está en transformar un robot básico en una plataforma inteligente capaz de moverse por su cuenta. En otro, convertir un chasis de combustión en un vehículo eléctrico de competición, y en el tercero, en lanzar un cohete de tres metros y 35 kilos en una competencia internacional en Estados Unidos.
El perro robot que tiene el objetivo de moverse solo por las aulas
El llamado Proyecto 26 es un robot con forma de perro con el objetivo de convertir al autómata básico en una plataforma inteligente y autónoma.
El equipo detrás del robot está liderado por Juan Gramaglia, estudiante de Ingeniería del ITBA, y reúne alumnos de electrónica, informática y química. “La idea es transformar este robot que, cuando lo recibimos, no podía hacer nada, no caminaba ni se paraba. Solo tenía la electrónica y motores. Ahora estamos trabajando en montar el software y los sensores para que pase de ser un ‘robot tonto’ a un robot inteligente”, explicó.
El equipo empezó a trabajar hace un mes y medio. En ese tiempo logró que el simpático perro mecánico se desplace con comandos desde una computadora, salude, baile, salte, evite golpearse contra personas y detecte a alguien con la cámara para seguirlo con la mirada.
El próximo paso es darle autonomía. Para eso, los estudiantes están integrando sensores de ultrasonido, láser, cámaras y un sistema LIDAR. La meta es que pueda ubicarse en tiempo real, reconocer obstáculos y desplazarse desde un punto hasta otro sin depender de órdenes manuales.
“El objetivo es que a fin de año el robot pueda moverse de forma autónoma por la facultad buscando objetos”, resumió el joven estudiante sobre la misión del proyecto.
El plan también incluye comandos de voz y modelos de lenguaje para que el robot pueda interactuar con personas. “Nos gustaría implementarle inteligencia artificial para que pueda acercarse a una persona, hablar e incluso interactuar con redes sociales como Twitter”, agregó.
Aunque el prototipo se desarrolla en un entorno académico, la tecnología detrás de estos robots tiene usos industriales. Según explicó el estudiante, se emplean en minería, plantas de petróleo, sitios de explosiones nucleares o aplicaciones militares, donde pueden cargar sensores para detectar fugas de gas, minerales, fallas estructurales o imágenes infrarrojas en zonas peligrosas para humanos.
Un auto eléctrico para competir en Fórmula SAE
Gianluca Catania, estudiante de cuarto año de Ingeniería Mecánica, forma parte del equipo que desarrolla un Formula SAE eléctrico (un tipo de auto de competición estudiantil) para correr en Brasil. El objetivo es representar a la facultad y al país en una competencia internacional donde no gana simplemente el auto más rápido: “No es una carrera común, sino un desafío de ingeniería donde se evalúan aspectos estáticos y dinámicos: diseño, gestión, desempeño, endurance y velocidad. Se intenta premiar la idea de ingeniería más que al piloto”, explicó Catania a TN Tecno.
El grupo recuperó un chasis de una versión a combustión y lo adaptó para convertirlo en un prototipo eléctrico. El trabajo se hizo entre 2024 y 2025 y contó con la participación de unos 15 alumnos de Ingeniería Mecánica y Electrónica.
El monoplaza tiene dos motores de 30 kW cada uno, con sus respectivos inversores para convertir corriente continua en alterna, ya que son motores trifásicos. La transmisión mecánica utiliza un conjunto de piñón y corona para transferir la potencia a las ruedas.
El sistema de baterías está compuesto por cuatro paquetes con ocho celdas cada uno, de litio-hierro-fosfato. También cuenta con un BMS, el sistema que controla y administra las baterías para detectar fallas y proteger las celdas.
Para Catania, una de las claves del proyecto fue salir de los límites de su propia carrera. “Como mecánicos, fue un desafío estar en contacto con la electrónica, algo que tal vez en la carrera no habíamos visto todavía. Tuvimos que aprender e investigar asuntos ajenos a nuestra carrera trabajando con estudiantes de electrónica; ese trabajo interdisciplinario es lo que estuvo bueno”, contó.
El proyecto también sirvió como plataforma para trabajos finales de alumnos de último año, que pudieron validar datos de simulación y suspensión sobre un prototipo real.
Un cohete supersónico hecho por estudiantes
El tercer proyecto apunta al espacio. Se trata de un cohete supersónico diseñado para superar los 30.000 pies (poco más de 9 kilómetros). Según explicó a TN Tecno Martina Parera, estudiante de tercer año de Ingeniería Mecánica, y miembro del equipo de payload, el vehículo mide tres metros de alto, pesa cerca de 35 kilos y tiene una estructura de fibra de carbono manufacturada al 100% por alumnos.
El equipo está integrado por unas 60 personas, distribuidas en áreas como aviónica, estructuras y recuperación. “Es un proyecto estudiantil con varias áreas. La estructura es 100% manufacturada por alumnos en fibra de carbono. La aviónica se encarga de la telemetría y el área de recovery diseña los paracaídas”, detalló Varela.
El cohete utilizará un motor sólido y será ensamblado en Texas, Estados Unidos, adonde el equipo viajará para competir contra universidades de distintos países. La evaluación no se limita al lanzamiento: también cuenta la apertura del sistema de recuperación, el aterrizaje seguro y la recuperación de los datos de vuelo. “La competición consiste en lanzar el cohete, que se abra en determinado momento, que aterrice sin estrellarse y recuperar todos los datos de vuelo de la aviónica”, explicó la estudiante.
Los tres proyectos demuestran que es posible construir y desarrollar tecnología en el país, con estudiantes de distintas carreras y objetivos que exceden la entrega de un trabajo práctico: “El ITBA Future Day acerca la ciencia a los estudiantes desde la experiencia y la curiosidad. Explorar un laboratorio, descubrir proyectos creados por estudiantes y conversar directamente con ellos, así como con docentes e investigadores, permite que el conocimiento se vuelva algo cercano y tangible”, concluyó Fabricio Ballarini, director del Departamento de Ciencias de la Vida del ITBA.
Fuente: TN
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Se fundió seis veces, bajó 12 kilos y su esposa le dio un ultimátum: “Hasta que una idea cambió mi vida”
Hay personas que nacen con el gen de la inquietud clavado en el pecho. Esos que no se bancan la comodidad de un escritorio con sueldo fijo y necesitan salir a patear la calle, a inventar algo nuevo, a ser sus propios jefes. Maximiliano Laise (44) es uno de ellos.
Sin embargo, el camino del emprendedor independiente suele tener más espinas que flores, y Maxi tiene las cicatrices para demostrarlo. Pasó por seis rubros completamente distintos, saboreó el éxito efímero, se fundió, lo estafaron y hasta vio cómo el agua se le llevaba los ahorros de toda su vida.
Hoy, asentado en el barrio porteño de Belgrano junto a su familia, mira hacia atrás con la tranquilidad del que finalmente “la pegó”. Pero para llegar al éxito actual con su empresa de detección de fugas en piscinas, tuvo que aprender a perder.
Magia, globos y la primera gran desilusión
La historia de Maxi con el trabajo arrancó por necesidad y rebeldía adolescente en Martínez, zona norte del Conurbano, donde se crió. “A mis 16 años la situación económica de mi familia cambió de golpe. Mi viejo, que laburaba en un banco, se quedó sin ese ingreso extra y salió a manejar un taxi. En casa no faltaba la comida, pero yo quería mis cosas, mi ropa, mi plata”, rememoró Maxi en diálogo con TN.
Volviendo del colegio a su casa vio un cartel en un salón de fiestas infantiles llamado Happy Play donde buscaban personal. Se postuló sin saber hacer nada y terminó cuidando chicos dentro de un pelotero. Ahí se le despertó una vocación oculta. Estudió magia, globología y perfeccionó el rubro de la animación. Un día faltó el conductor oficial, le dieron el micrófono y ya no hubo vuelta atrás.
A los 18 años, su nombre ya cotizaba alto en el ambiente de los eventos, a tal punto que llamó la atención del dueño de un salón importante en Olivos, quien le propuso abrir una sucursal para fiestas de adultos. Max, con la inocencia de la juventud, aportó todo su equipamiento de audio e iluminación de alta gama sin firmar un solo papel. “Llevábamos casi un año laburando y yo solo cobraba por los eventos chiquitos, nunca veía las ganancias del salón grande. Me mostraba papeles que yo no entendía. Hasta que mi vieja me abrió los ojos y me dijo que me estaban cagando”, confesó Maxi, casado con Gisela, con quien son padres de Martina, Santino y Benjamín.
La salida fue drástica. En una sola noche, contrató un camión, desmanteló el salón y se llevó sus cosas. Tuvo que vender absolutamente todo para pagar las deudas que había contraído para montar el lugar. Primer fracaso consumado: quedar en cero.
De los sándwiches gourmet a la odisea de la “papa loca”
Maxi volvió a las bases, combinando las animaciones con laburos en verdulerías o lo que saliera. A los 23 años conoció a su mujer, se mudó a Capital Federal y entró a trabajar en venta telefónica en Garbarino. Le iba muy bien, pero el encierro no era lo suyo. Cuando la empresa empezó a flaquear y ofreció retiros voluntarios, no lo dudó: agarró la plata y se puso una sandwichería a la que llamó Breisa Gourmet.
“Hacían fila en la puerta. A los dos meses era terrible lo que laburábamos con mi mujer. Mi hijo, que tenía cuatro o cinco años, se dormía abajo de la mesa de lo cansados que estábamos”, recordó. El negocio marchaba sobre ruedas hasta que la competencia le jugó fuerte: le pusieron un local de comida por peso justo enfrente. El público cambió de vereda y las ventas se desplomaron. “Se me caían las lágrimas de ver a mis clientes comprando enfrente”, graficó. Decidió vender todo antes de que fuera tarde. Segundo intento fallido.
Buscando en internet qué hacer, vio un video viral de China sobre las “papas locas” (papas espiraladas en un palito). Registró la patente de la forma y armó un puesto en Villa La Ñata. Le fue tan bien que lo llamaron desde Gualeguaychú, Entre Ríos, para ofrecerle un parador en la zona de la playa.
La apuesta fue total. Vendieron un departamento chico que su esposa había heredado e invirtieron el 80% de esos ahorros en la aventura entrerriana. Se mudaron tres meses en familia. Diciembre fue una locura espectacular; Maxi incluso compró un juego mecánico tipo jumping para sumar al parador. El negocio parecía imbatible, hasta que en enero el clima dijo otra cosa.
“Empezaron las lluvias y el río empezó a subir. A las tres de la mañana me avisó el de seguridad que levantara los motores. A las seis el agua ya estaba a un metro”, relató con angustia. “Hay una foto mía increíble de ese mediodía, mirando el horizonte donde lo único que se ve es la puntita de la bandera de mi cabaña. Todo lo demás quedó bajo el agua. Perdimos la temporada y perdimos todo”. Tercer fracaso, esta vez por fuerza mayor.
Cintas de suspensión chinas y socios complejos
Maxi no se quedó llorando. Volvió a Buenos Aires y vio que en Estados Unidos estaba de moda el entrenamiento en suspensión (TRX). Fabricó su propia versión local con materiales de alta calidad, las Power Tapes, con una presentación impecable que incluía manuales y remeras. Las casas de deporte le empezaron a pedir de a decenas. “Dije ‘la pegué con esto’, nos fuimos a una convención a Mar del Plata y todo”, comentó. Pero el viento de cola duró poco: al año entraron los productos importados de China a una fracción de su costo y el negocio se volvió insostenible. Cuarto cierre.
En el medio de la frustración, reapareció la oportunidad de reflotar las papas locas con unos inversores corporativos. Terminaron con un food truck dentro de Bioparque Temaikèn y en la feria de Mataderos. Se vendía muchísimo, pero la relación con los socios se volvió densa. Al no tener las cosas del todo claras en los papeles, Maxi terminó dando un paso al costado sin un peso en el bolsillo.
La estafa de los lotes fantasma
Desesperado por mantener a su familia, estudió para tripulante de cabina, pero el mercado se pulverizó. Terminó manejando para Uber y trabajando como administrativo en una empresa de fugas de gas natural. En paralelo, zafó de milagro de la estafa de Generación Zoe retirando sus fondos a tiempo. Sin embargo, la ambición de recuperarse lo llevó a su sexto y más doloroso tropiezo: se asoció con un hombre que supuestamente desarrollaba un barrio privado cerca del Río de la Plata. Maxi puso su capacidad como vendedor y le ofreció los lotes a amigos y conocidos de confianza, firmando contratos ante escribano. Todo parecía legal, hasta que un día saltó la peor verdad: los terrenos no existían.
“Me enteré en la oficina por una discusión. Los terrenos estaban a nombre de otros dos tipos, no había nada, era solo pasto. Lo terrible fue que la gente a la que yo le había vendido de buena fe me empezó a buscar a mí”, relató Maxi sobre el momento más oscuro de su vida. “Tuve que juntar audios, papeles y pruebas para demostrar mi inocencia y armar una reunión con todos para explicarles que a mí también me habían estafado y que debían ir contra el verdadero culpable”.
El costo emocional fue devastador. “Estuve tres meses encerrado en mi casa. Bajé 12 kilos por los ataques de nervios y de pánico. Recibía agresiones, amenazas, todo era horrible”, confesó. La situación llegó al límite familiar: “Un día mi mujer me miró y me dijo: ‘Maxi, o nos separamos, o te vas solo, o te levantás. Punto, hasta acá llegué’. Tenía toda la razón del mundo porque yo era un ente que no hacía nada”.
El nacimiento de “Pool-Detect” y el éxito global
Acorralado y con el ultimátum de su esposa resonando en la cabeza, Maxi se paró frente a la crisis. Pensó en lo que sabía hacer: venta, tecnología y su experiencia en la empresa de fugas de gas. El novio de su suegra, que es arquitecto, le dio la pista definitiva al comentarle que las piscinas eran un dolor de cabeza crónico porque se rajaban y nadie sabía dónde perdían agua. Investigando, descubrió que el 90% de las piscinas del mundo tienen filtraciones y que no existía ninguna empresa dedicada 100% a solucionarlo de forma tecnológica.
Sin un peso para invertir, diseñó un logo tirando líneas en Canva y armó un grupo familiar para elegir el nombre. Sus hijos ganaron la pulseada y así nació Pool-Detect (detección de fugas en piscinas).
“Abrí una cuenta de Instagram y compré una línea de teléfono para atender como si fuéramos una mega empresa. A la semana tenía entre 40 y 50 consultas. Era terrible, ahí me di cuenta de que iba en serio”, recordó Max. Como sus antecedentes de fracasos eran conocidos, pocos quisieron prestarle los miles de dólares que costaban los equipos tecnológicos importados de Estados Unidos y España. Arrancó desde su casa, dándose maña con lo que tenía, priorizando un servicio premium con uniformes, profesionalismo extremo y la atención directa del dueño con el cliente.
A tres años de aquel inicio, la realidad de la empresa superó cualquier ficción. Hoy atienden en sus oficinas de Capital Federal, cubren todo el Partido de la Costa, se expandieron a Córdoba y planean llegar a más provincias. El gran diferencial radica en la velocidad del diagnóstico gracias a la tecnología que importó.
“Ahorramos tiempo y dinero al cliente. De la forma tradicional, llaman a un constructor, adivinan por dónde baja el agua y rompen todo a ciegas. Nosotros, en solo dos horas, detectamos todos los puntos de fugas, garantizamos la solución y el cliente sabe que ante cualquier duda habla conmigo, con el dueño directo”, detalló Maxi sobre el eslogan que hoy comparte su hijo más chico en las redes de la marca.
El impacto de este método, único en su tipo a nivel mundial, cruzó las fronteras al año de arrancar cuando un inversor lo contactó desde el exterior deslumbrado por el contenido que Maxi subía a internet. “Me pagó el pasaje, viajé y firmamos un contrato porque quería el sistema completo. En México usaban tintas y tardaban entre 12 y 24 horas en encontrar una filtración; no podían creer que nosotros lo resolviéramos en dos”, reveló con orgullo.
La marca ya es un fenómeno internacional: arrancó en Sonora, se expandió a Monterrey, abrió su pata operativa en Tulum y está por cerrar contratos en Guadalajara, Cancún y Chihuahua. Además, en sociedad con el mismo inversor, Pool-Detect desembarcará en Estados Unidos con aperturas confirmadas en Miami y Tucson.
Con la perspectiva que dan los golpes, Maxi dejó una reflexión para aquellos que tienen el alma emprendedora pero temen dar el salto: “Siempre se puede, tenés que tener ganas. Está el que prefiere quedarse tranquilo tras un escritorio por su sueldito a fin de mes, pero al que le gusta le busca la vuelta. No hay que pelear por precios, hay que pelear por calidad de servicio”.
Para quienes lo perdieron todo en un intento, su mensaje es claro: “No bajen los brazos. Hay que aprender de los errores al 100%, saber exactamente qué se hizo mal y adaptarse. Y un consejo clave: nunca arranquen desde el negocio grande, arranquen desde su casa, achicando los costos al mínimo”.
Fuente: TN
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Menos parejas buscan un segundo hijo: los factores detrás del cambio que detectan las clínicas de fertilidad
La imagen tradicional de las familias numerosas quedó cada vez más lejos de la realidad argentina. En los últimos años, las clínicas de fertilidad comenzaron a detectar una tendencia que acompaña la caída de la natalidad en el país: disminuyen las consultas de personas que buscan un segundo hijo, mientras crecen las de quienes intentan concretar su primer embarazo a edades más avanzadas.
Especialistas en medicina reproductiva coinciden en que el fenómeno responde a una combinación de factores. La postergación de la maternidad y la paternidad, los cambios en los proyectos de vida y la incertidumbre económica modificaron la manera en que las personas planifican sus familias.
“Observamos una disminución progresiva en las consultas de pacientes que llegan con el objetivo de buscar un segundo hijo. No es un fenómeno abrupto, sino una tendencia que se fue consolidando en los últimos años”, explicó Gastón Rey Valzacchi, director médico y presidente de Grupo Procrearte, en diálogo con TN.
Según indicó, el cambio se volvió especialmente visible durante la última década y acompaña transformaciones más amplias de la sociedad. “Las maternidades y paternidades son más tardías, las familias son más pequeñas y existe una mayor planificación de los proyectos personales y profesionales. Además, el contexto económico también condiciona las decisiones familiares”, señaló.
La consecuencia más evidente de esta transformación aparece en los consultorios. Hoy predominan las consultas de personas que buscan concretar un primer embarazo, muchas veces después de haber postergado durante años la decisión de tener hijos.
“Hace diez años era más frecuente recibir parejas que, habiendo tenido ya un hijo, volvían al centro con el objetivo de ampliar la familia. Hoy ese escenario es menos habitual”, sostuvo Rey Valzacchi. Y agregó: “Más que hablar de una caída exacta, diríamos que cambió el perfil de la demanda. El segundo hijo dejó de ser un proyecto tan frecuente o tan automático como lo era en generaciones anteriores”.
La tendencia también es observada en el ámbito público. Elena Zeitler, ginecóloga a cargo del área de Fertilidad del Hospital de Clínicas de la UBA, señaló a este medio que el fenómeno comenzó a hacerse más visible después de la pandemia y se consolidó en un contexto de creciente incertidumbre económica.
“Las consultas por segundo hijo son menores que hace una década. Esto puede explicarse porque la tasa bruta de natalidad cayó de 14 a 7,7 entre 2013 y 2023, según datos del INDEC”, precisó.
El contexto económico, ma-paternidades tardías y : los factores detrás del fenómeno
La cuestión económica aparece como una de las razones más repetidas entre los pacientes. “Es un planteo que hemos escuchado con frecuencia en momentos de incertidumbre”, afirmó Zeitler. La médica remarcó que esta preocupación es especialmente visible entre las familias de clase media y clase media baja que consultan en el sistema público.
Sin embargo, los especialistas advierten que el dinero no es el único factor que explica la reducción del tamaño de las familias. También influye el retraso de la maternidad y la paternidad.
“El perfil más frecuente es el de mujeres o parejas que postergaron la búsqueda por motivos personales, profesionales, económicos o vinculares y llegan a la consulta con una edad reproductiva más avanzada”, explicó Rey Valzacchi. Además, destacó que cada vez más mujeres sin pareja consultan para preservar óvulos o evaluar la posibilidad de desarrollar un proyecto de maternidad individual.
De todas formas, el impacto de la edad es determinante. “Si una mujer llega a su primer hijo cerca de los 38, 40 años o más, el margen biológico para pensar en un segundo embarazo se reduce considerablemente. Muchas veces el deseo existe, pero el tiempo reproductivo disponible es menor”, detalló el especialista.
Sergio Pasqualini, director de Halitus Instituto Médico y presidente de la Fundación REPRO, coincide con ese diagnóstico. Según explicó, hace quince años la edad promedio de consulta para buscar un embarazo rondaba los 33 años, mientras que ahora se ubica entre los 37 y los 38 años.
“La realidad es la postergación de la maternidad, el tener menos hijos e incluso, en algunos casos, no tenerlos. Si una mujer decide buscar un embarazo a una edad más avanzada, es más probable que finalmente tenga un solo hijo”, analizó.
Ese retraso también repercute en los tratamientos de fertilidad. Pasqualini indicó que entre el 35% y el 40% de los procedimientos de fertilización in vitro que realiza su institución se llevan adelante con óvulos donados debido a la disminución de la reserva ovárica asociada al paso del tiempo.
Frente a este escenario, los expertos destacan la importancia de acceder a información temprana sobre fertilidad. “No se trata necesariamente de adelantar decisiones, sino de poder planificar con conocimiento. Conocer la reserva ovárica y entender el impacto de la edad permite tomar decisiones reproductivas con mayor libertad”, sostuvo Rey Valzacchi.
Aunque bajan los nacimientos, cada vez más mujeres congelan óvulos
En paralelo, las clínicas registran un fuerte crecimiento de las consultas vinculadas a la preservación de la fertilidad.
“Lo que sí está creciendo mucho es la preservación de la fertilidad mediante la vitrificación de óvulos”, afirmó Pasqualini. Para el especialista, el fenómeno es una consecuencia lógica de los cambios sociales y laborales que atraviesan las nuevas generaciones.
La técnica permite conservar los óvulos en el estado biológico que tienen al momento de ser extraídos, independientemente de cuándo se utilicen. Sin embargo, los médicos advierten que todavía es difícil determinar cuántas de las mujeres que recurren a este procedimiento terminarán utilizando ese material criopreservado.
Mientras tanto, la caída de la natalidad comienza a generar interrogantes que exceden el ámbito de la medicina reproductiva. Para Pasqualini, esto tendrá consecuencias demográficas y económicas cada vez más visibles en las próximas décadas.
“Durante años el mundo discutió los riesgos de la superpoblación. Ahora empieza a aparecer el problema inverso. La baja sostenida de la natalidad traerá nuevos desafíos para las sociedades. Es un cambio profundo que ya está en marcha y cuyos efectos veremos con mayor claridad en el futuro”, reflexionó.
Fuente: TN