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Caninoterapia en CABA: perros entrenados visitan a los adultos mayores en las residencias o se quedan a vivir con ellos

Perros, en especial de raza golden y labradores, son entrenados para participar de intervenciones terapéuticas que mejoran la salud física, mental y emocional, reducen el estrés y favorecen la socialización de los residentes alojados en hogares de larga estadía.

“En Argentina está muy verde todavía la caninoterapia pero por suerte en Capital no tanto”, dice Natalia Godoy, gerontóloga que trabaja en el Edificio Manantial, una de las residencias que ha adoptado esta práctica que, cabe esperar, se extienda a los 400 establecimientos que albergan a adultos mayores en la Ciudad de Buenos Aires.

Gracias al programa IACA, las intervenciones asistidas con perros ocupan un lugar cada vez más relevante en tratamientos de cuidado gerontológico en las residencias.

Pero además, en la Ciudad de Buenos Aires, la sanción de la Ley 6.645/23, que regula el funcionamiento de estos establecimientos, representó una gran avance para la caninoterapia al habilitar a las residencias de larga estadía para personas mayores a mantener vínculo con animales domésticos, ya sea mediante adopción, visitas o actividades terapéuticas.

Además, desde 2022, el programa IACA, surgido de una propuesta del Sindicato de Trabajadores Caninos, creó dispositivos y equipos de trabajo con perros de terapia en centros asistenciales de la Red de Servicios del Ministerio de Salud porteño.

Matías Tomsich, secretario general del Sindicato de Trabajadores Caninos, explicó que los perros son óptimos para realizar intervenciones asistidas con animales, y contó que los primeros pasos se dieron en las residencias geriátricas propias del Gobierno porteño. “Impulsamos la iniciativa a través de un proyecto de ley que pedía regular el acceso de mascotas a residencias y geriátricos”.

Uno de los primeros sitios de la ciudad en el que se comenzó a trabajar y a utilizar mascotas es Edificio Manantial. Natalia Godoy, que es su directora institucional, explicó el impacto de la presencia de los perros: “Cuando ingresan a la residencia, el clima cambia y de inmediato aparecen sonrisas, miradas atentas, manos que se extienden para acariciar, conversaciones espontáneas y recuerdos que se activan; personas que habitualmente se muestran retraídas se acercan, participan y se emocionan”.

Los animales funcionan como facilitadores del vínculo, dijo Godoy: “Operan como un lubricante social porque favorecen la interacción entre pares, reducen la sensación de aislamiento y fortalecen el sentimiento de comunidad. Donde -a veces- la palabra no alcanza, el vínculo con un perro abre un canal de comunicación simple, directo y profundamente humano”.

La palabra de los adiestradores

Dan Uriel Cuello es educador canino y es el secretario de Formación del Sindicato de Trabajadores Caninos. En charla con Infobae, explicó cómo se prepara a estos perros según la función que van a cumplir.

— ¿Cuál es tu rol en el sindicato y en el programa IACA?

— Mi función principal en el sindicato es generar nuevos profesionales, para adiestramiento, paseos y el resto de actividades relacionadas con la educación de los perros. Por otro lado, para IACA, el programa de intervenciones asistidas con animales, nosotros actuamos con la ong Bocalán Argentina, que es la que se encarga de preparar perros certificados para la realización de estas actividades.

— ¿Qué actividad desarrollan estos perros?

— Están calificados para cumplir distintas funciones de acuerdo a los requerimientos de las personas a las que va destinado el programa. Pueden ser adultos mayores con o sin problemas cognitivos, con o sin problemas físicos, pueden ser jóvenes o adultos con problemas de drogas, o chicos de una escuela. Se interviene, se hace una actividad puntual, que puede repetirse, y así poder comparar la reacción y los resultados que se obtuvieron desde la primera. Si se trata por ejemplo de adultos mayores con problemas cognitivos, se hacen actividades para estimular a los pacientes a partir de la interacción con el perro. En cambio, si son personas que tienen dificultades de motricidad, se proponen actividades para estimular el desarrollo físico. En todos los casos, la parte emocional y cognitiva se ve siempre reflejada, porque interactuar con perros despierta naturalmente en el humano patrones de comportamiento y emocionales. Las intervenciones las hacen profesionales capacitados, certificados.

— ¿Los perros pueden también permanecer en las residencias?

— Sí, el Sindicato de Trabajadores Caninos surge proponiendo la ley de perros en residencias geriátricas, esto permite la regulación de la permanencia y adopción de perros, en estas instituciones, es decir habilita tanto las intervenciones -el perro va y realiza la actividad- o que el perro conviva con los residentes.

— ¿Trabajan solamente con labradores?

— Dentro del proyecto Perros en Residencias, el perro no necesariamente tiene que ser de raza ni cumplir una función específica en el lugar. Lo más importante es que el perro pueda convivir de manera permanente y definitiva con el grupo social de una residencia geriátrica. En nuestro grupo, es Mariana Solessi quien se encarga de la ejecución de las intervenciones asistidas dentro de las residencias, como es el caso de Manantial, en Belgrano. Junto con Mariana preparamos las actividades dentro de las residencias geriátricas, seleccionando, educando, adaptando a perros que son de refugio para incorporarlos en forma definitiva en las residencias. Un caso de éxito es el de la residencia geriátrica Nuestra Señora de Lourdes en Colegiales.

— ¿Cómo hace la institución o residencia o el particular que necesita un perro para estas intervenciones terapéuticas?

— Lo que debe hacer es comunicarse al Sindicato de Trabajadores Caninos o ingresar a www.proyectoperrosenresidencias.com y ahí van a poder acceder a mayor información. El perro que es para intervenciones, normalmente se lo compra, se lo trabaja, se lo selecciona y educa, en la organización que se dedica a esta actividad, como es el caso de Bocalan, con quienes trabajamos. Ahora, en el caso de que quieran adoptar un perro en una residencia, nos contactan y nosotros nos comunicamos con los refugios y hacemos una selección de los perros más aptos para este tipo de programas.

— ¿En qué consiste la preparación del animal?

— Hacemos el entrenamiento del perro y su adaptación a las residencias geriátricas. Les informamos de cómo va a ser todo el proceso y capacitamos no solo a los residentes, sino también a los profesionales y al personal que atiende a los residentes y, sobre todo, a los directivos. Además, nos ocupamos de todo lo que hace a la seguridad: que los perros no puedan escaparse, ni lastimarse en el intento. Explicamos qué comidas pueden comer y cuáles no y en qué horarios. De los controles veterinarios nos encargamos nosotros. La idea es que la residencia disfrute más de los beneficios que de estar pendiente y ocupándose. Ellos nos comunican cualquier inconveniente y nosotros gestionamos todas las soluciones necesarias. Proveemos el alimento y nos encargamos de los paseos diarios, las rutinas de baño, básicamente de todo. Y los residentes obtienen los beneficios de convivir con un animal de compañía. Se encargan también de que tengan agua, de darles de comer, siempre respetando los horarios, de cepillarlos. A veces, según la dinámica de cada institución, el perro sale a pasear con algún residente. En ese caso, está entrenado para pasear a una determinada velocidad, de una determinada forma.

— ¿Hay aceptación por parte de los residentes?

— Muchos quizás nunca tuvieron un perro y se les da esta oportunidad en el último tirón de vida. Y los que han tenido perro y quizás no pueden llevárselo a la residencia, tienen la posibilidad de seguir en contacto con animales, lo que es muy importante desde el punto de vista mental y emocional. Pero ninguno de los residentes es obligado a interactuar con los perros. Sin embargo, la realidad demuestra que a medida que empiezan a convivir, quienes en un primer momento quizás preferían no interactuar, terminan generando dinámicas sociales y afectivas con los perritos.

— ¿Cómo seleccionan al perro para intervenciones terapéuticas y qué entrenamiento le dan?

— En general los perros se compran en criaderos del exterior, y son ejemplares de una línea genética de trabajo. Hay gente que se dedica a la crianza específica de ejemplares para este tipo de actividades. Y dentro de eso, se selecciona al más apropiado para ser entrenado. Entrenarlo lleva dos años más o menos. La primera etapa es de sociabilización, de estimulación temprana. Lo que se busca es que el cachorro sea sociable, se deje tocar, acariciar, cepillar. Que no sea un perro mordedor, sino de actitud positiva, predispuesto a las actividades que se proponen. Después de la etapa de obediencia básica y avanzada, se les enseñan trucos, como por ejemplo, hacer un rol en el suelo, apoyar la cabeza sobre el regazo de las personas, agarrar algo, sostenerlo, llevárselo a alguien.

— Imagino que el perro que es para adopción por la residencia no requiere tanto entrenamiento.

— En el caso del proyecto Perros en Residencias Geriátricas, se busca que sean de similar carácter. Pero es cierto que no necesitan tener tanta formación específica. Se hace un proceso de educación básica, que responda a las órdenes de sentado, echado, de permanencia (aquí), venir, traer, responder a su nombre, no morder cosas que no corresponde, caminar más despacio; esta última es una característica bastante puntual y específica para esta actividad. Dentro de la convivencia del día a día, una característica puntual es el que el perro apoye la cabeza en el regazo de la paciente o del residente. Se busca en los perros que son incorporados de manera permanente a una residencia que sean dóciles, estables y alegres, propensos a jugar, pero manteniendo una dinámica más bien pasiva.

— ¿Cuánto dura el entrenamiento?

— El entrenamiento de los perros para residencia permanente es más corto, entre ocho meses y un año, pero desde los seis meses empezamos a hacer interacciones directamente en la residencia para ir adaptándolo y generar un reconocimiento de todos y cada uno de los residentes. El objetivo es que los perros puedan vincularse con todos, aunque como dije no es una imposición. Esto no solo promueve el bienestar dentro de la comunidad de la residencia, sino también con los directivos y los profesionales e incluso con los familiares de los residentes.

La experiencia del Edificio Manantial

La ya mencionada Natalia Godoy trabaja en ese establecimiento que contrató privadamente adiestradores para esa tarea que, explica, “realizan con los profesionales de la institución como mediadores”.

Godoy también es vicepresidente de la Unión Argentina de Prestadores de Servicios de Gerontología que reúne a unas 220 instituciones. “El gobierno participó muy activamente cuando se estaba tratando la ley pero todavía no se la reglamentó -dice la gerontóloga-. De todas maneras muchas instituciones ya la están aplicando.”

“Cada terapia asistida con animales se adapta al grupo al que está destinada. Tenemos diferentes grupos según los estímulos que necesitan, pero para todos los residentes hay una terapia aunque con diferentes modalidades”, detalla Godoy.

En cuanto a los resultados, dice: “Sienten menos soledad, menos aislamiento, estimula la memoria. Si la persona tiene dificultades en el habla, la mascota actúa como un mediador emocional, lo ayuda a comunicarse. Si tiene dificultad motriz, el perro puede ser un estímulo para moverse”.

En Manantial no hay “mascotas fijas”, aclara. “Contratamos adiestradores que vienen con sus animales. Pero esto no un tema solo recreativo; favorece la expresión, la afectividad, los animales brindan calma”.

Estas terapias tienen lugar dos veces por semana. “Empezamos hace dos meses y ya notamos adelantos”.

En la institución, las actividades asistidas con perros forman parte de una propuesta planificada y coordinada por un equipo interdisciplinario conformado por gente de la institución y del Sindicato, que aporta sus entrenadores.

“No son encuentros improvisados, sino intervenciones pensadas para estimular funciones cognitivas, motoras y emocionales, integradas a la vida cotidiana en la residencia y acompañadas por protocolos de cuidado y seguridad”, afirmó Godoy. Y agregó: “La evidencia científica respalda lo que observamos a diario como mejoras en el estado de ánimo de las personas, disminución del estrés y la ansiedad, mayor motivación y participación social. Pero más allá de los indicadores, hay algo central que se pone en juego: el sentido, la pertenencia y la dignidad”.

Fuente: Infobae

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El Senado aprobó el Régimen Penal Juvenil y la edad de imputabilidad bajará a 14 años

El Senado de la Nación convirtió en ley el proyecto impulsado por el Ministerio de Seguridad durante la gestión de Patricia Bullrich, quien celebró la sanción como un logro propio. El eje principal de la norma es la baja de la edad punible para el sistema penal argentino.

Con 44 votos afirmativos, 27 negativos y una abstención, la ley que ya había sido aprobada por Diputados ahora aguarda la reglamentación y publicación en el Boletín Oficial.

“El Estado no va a seguir mirando para otro lado. ¿Quieren que los ciudadanos que no cometen delitos sean de segunda? No importa la edad de los delincuentes, importa el delito”, comenzó Patricia Bullrich.

Y agregó: “Este modelo se agotó, nosotros venimos a plantear algo moral y jurídicamente distinto, una teoría que deja de poner en la indefensión total a las familias que enterraban a sus hijos. Cuando el delito no tiene consecuencias, la ley pierde autoridad, y eso es lo que pasaba antes”.

“Vinimos a poner orden y no nos da vergüenza. Si las hizo, las paga, por eso ordenamos las calles y hacemos cumplir la ley. Proteger a los adolescentes, reparar a las víctimas. Queremos una sociedad con menos delincuentes y menos presos. Hoy votamos justicia, responsabilidad, hoy votamos contra los kirchneristas de batallón militante. Estamos cambiando la historia de la Argentina”, cerró la senadora.

Luego pidió un minuto de silencio por las víctimas e hizo parar a todo el bloque. El peronismo observó y Villarruel aclaró que ella no podía definir eso. Finalmente, todos se pusieron de pie y se hizo silencio.

El peronismo se opuso desde el inicio y, además de advertir que la ley se concentra en lo punitivo y no en la protección de las infancias, remarcó que los fondos presupuestados resultan insuficientes.

Según la norma, el presupuesto para un sistema que reduce la edad de 16 a 14 años destina $23.700 millones a las provincias.

Datos del Servicio Penitenciario Federal indican que el costo del metro cuadrado es de 3,2 millones de pesos. Con el presupuesto previsto se podrían construir 7.400 metros cuadrados. Dividido por los 24 distritos, cada provincia recibiría 308 metros cuadrados.

Frente a esos números, Jorge Capitanich del PJ señaló: “Si no contamos con el presupuesto necesario, estas quedan en letra muerta y constituyen una frustración colectiva”.

La respuesta llegó desde el bloque libertario, algunos con mayor énfasis, como Luis Juez, quien acusó al peronismo de “mentiroso. Solo con una fuerte cuota de ignorancia se puede opinar como opinan”.

“Si la discusión es la plata, que la pongan las provincias. Se la gastan en cualquier cosa, en publicidad. A pocos metros de acá hay familiares que vienen a buscar justicia, no venganza”, agregó el cordobés que ahora integra LLA.

Parte de la postura peronista se reflejó en la intervención de la senadora Lucía Corpacci. El bloque estaba molesto porque había acordado con los libertarios no habilitar la presencia de familiares en las gradas. Sin embargo, el oficialismo permitió el ingreso de varios que se ubicaron en los palcos del primer piso.

“Somos legisladores, no estamos para responder el enojo, estamos para dictar leyes que hagan la vida mejor y construyan una sociedad mejor. Debemos actuar con racionalidad y humanidad. Esta ley no es la solución de nada”, sostuvo Corpacci.

Gerardo Zamora, de Santiago del Estero, recorrió diferentes artículos para argumentar la inconstitucionalidad de la norma. El ex gobernador advirtió que el proyecto generará “litigiosidad”. “En defensa del federalismo, mi voto y el de mi bloque es negativo”.

El cierre del kirchnerismo estuvo a cargo del senador Martín Soria, quien señaló: “A pesar de las correcciones, este proyecto de Régimen Penal Juvenil sigue siendo muy malo, contiene errores graves y peligrosos. No va a solucionar lo que ustedes creen que van a solucionar. Esta ley es peor que el decreto de Videla porque viola el principio de culpabilidad disminuida”.

Qué dice el proyecto

La ley crea un sistema penal juvenil especializado para adolescentes de 14 a 18 años, con el objetivo de garantizar procesos judiciales adecuados a la edad. El texto establece la presunción favorable a la minoría de edad y que los menores de 18 años no compartan ámbitos judiciales ni penitenciarios con adultos.

El régimen introduce principios como legalidad, proporcionalidad y excepcionalidad de la privación de libertad, y prioriza la resocialización de los jóvenes. El sistema prevé que los adolescentes cuenten con garantías judiciales desde el inicio y que las causas se tramiten en órganos y centros especializados. Se contempla la rápida intervención judicial y el derecho de los adolescentes a ser escuchados y que su familia participe activamente en el proceso.

El capítulo dedicado a las víctimas otorga un rol central a quienes resulten damnificados por delitos juveniles. El proyecto garantiza asistencia jurídica y psicológica inmediata, la posibilidad de intervenir en audiencias y oponerse a decisiones del Ministerio Público Fiscal, y la participación en instancias restaurativas como la mediación penal juvenil.

El sistema de sanciones prevé un esquema progresivo y diversificado, que incluye medidas educativas, tareas comunitarias, monitoreo electrónico y reparación del daño, además de restricciones de circulación. La privación de libertad solo se aplicará en delitos graves, con límites estrictos de tiempo y separación permanente de los jóvenes respecto de los adultos.

En la etapa de ejecución de sanciones, el proyecto incorpora la figura del supervisor judicial especializado, responsable de acompañar y monitorear el proceso de reinserción. La libertad condicional solo podrá otorgarse con aval del Ministerio Público Fiscal y bajo condiciones precisas. También se incluyen respuestas específicas para problemáticas de salud mental y consumo problemático, con intervención de equipos interdisciplinarios.

La propuesta detalla estándares de alojamiento que prohíben la convivencia de adolescentes con adultos y garantizan acceso a educación, cultura, recreación y atención espiritual. Se prevé diferenciación por edad y situación procesal dentro de los centros, así como capacitación del personal a cargo.

En los casos de menores inimputables, el texto dispone intervención judicial para investigar el hecho y aplicar medidas curativas o protectoras, siempre bajo la órbita de la justicia civil. Además, se estipula la especialización obligatoria de jueces, fiscales y defensores en materia penal juvenil.

Fuente: Infobae

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Camina por el barrio, elige un lugar al azar y lo pinta gratis: ya transformó casi 40 negocios

Diego Fleitas camina por las calles de Berazategui y Quilmes con un ojo clínico. No busca baches ni direcciones; busca frentes apagados, persianas descascaradas y emprendedores que, como él hace 15 años, la estén “remando” contra viento y marea.

Diego, de 48 años, es dueño de Patodacolores, una pinturería familiar, pero en el último año se convirtió en algo más: el hombre que les devuelve el color a los barrios, de forma gratuita y al azar.

“Esta idea es para ayudar a un emprendedor que la está peleando. El frente de un comercio demuestra que la pintura es buena, pero sobre todo, demuestra que hay alguien del otro lado que apuesta por vos”, contó Diego en diálogo con TN.

La historia de la pinturería nació de un giro inesperado. Diego era profesor de Educación Física cuando conoció a Patricia Gauna (47). Ella trabajaba en el rubro y él, con el alma de emprendedor inquieta, le propuso abrir un negocio propio. “Me dijo de poner un gimnasio, pero terminamos emprendiendo en una pinturería”, recuerda.

Los comienzos en Quilmes no resultaron fáciles. Fueron durísimos. Los proveedores no nos querían vender y, para que te abran una cuenta, tenías que pagar todo en efectivo, invertir muchísimo dinero para iniciar y, encima, el alquiler. Fue a pulmón”. Hoy, 15 años después, el equipo es plenamente familiar: Diego, Patricia, su ahijado y sus hermanos, que dan una mano cuando el trabajo desborda.

La iniciativa de pintar fachadas gratis surgió en octubre de 2024, aunque los videos empezaron a viralizarse recién en 2025. “La idea fue mía, pero mi esposa me sigue a todo lo que digo, pobre”, bromeó Diego. El concepto es simple pero potente: detectar un local que necesite un cambio de imagen, presentarse con una carta y ofrecer la transformación total.

Sin embargo, el camino de la solidaridad tiene obstáculos. “Muchas veces nos rebotaron por desconfianza. También hay mucho ‘odio’ en redes porque llama la atención que alguien haga esto gratis”, explicó. Pero cuando el “sí” llega, la magia ocurre en tiempo récord: “Si lo podemos hacer en seis o siete horas, lo hacemos. Me encanta el factor sorpresa”.

“No pinto beige, la onda es que se vea”

Diego no se limita a cubrir manchas: busca impacto. Sus diseños suelen incluir colores vibrantes e incluso luces para que el negocio destaque de noche. “Necesitás ese impacto visual. Puedo pintar un beige clarito o un blanco, pero la idea es que se vea, que la gente pase y diga: ‘Mirá ese local’”, sostuvo.

Los resultados son inmediatos y no solo estéticos. Diego recuerda el caso de un barbero en un pueblo de Corrientes de 30 mil habitantes: “Lo vieron tres millones de personas en redes. Al pibe le llovían los pedidos. Yo les digo que van a vender más después de pintar, y después, me llaman para confirmarlo. Eso me emociona: la cara de la gente cuando ve su local terminado”.

Llevar adelante este proyecto requiere un malabarismo constante. Diego y Patricia coordinan las pintadas en los baches que deja la rutina familiar. “Lo voy mechando como puedo. Cuando mi nena está en el jardín, mi mujer va y viene del local y yo le meto al pincel”, relató.

Con casi 40 emprendedores ya transformados bajo el brazo, Diego siente que el rédito más grande no es económico, aunque el trabajo en la pinturería aumentó gracias a los “tips” y la visibilidad. “Todo lo que es solidaridad lo hacemos, no me alcanza. Hemos pintado hasta casas de acumuladores compulsivos”, indicó.

Para Diego, cada persiana que se levanta con color nuevo es una batalla ganada al desánimo. “Me re emociona que se vea tanto. Si nosotros subsistimos 15 años, quiero ayudar a que otros también lo logren”, completó.

Fuente: TN

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“Voy para el sur”: la historia del voluntario que dejó todo para combatir los incendios en Epuyén

Las noticias de los incendios en Epuyén encendieron una alarma en Juan “Jota” Bello. No lo dudó, fue al grupo de la red de voluntarios que brinda apoyo a los brigadistas en la Patagonia, y avisó: “Voy para el sur, puedo sumar a cuatro personas y cargar insumos”.

Así, en Buenos Aires, se despidió de su pareja, que lo abrazó en silencio, y de sus hijas que le pidieron que se cuide. También de su hermana, que no deja de llamarlo para monitorear que él esté bien. Y emprendió el camino, en el trayecto levantó a un bombero de Vicente López y en La Pampa a un brigadista cordobés. También sumaron equipamiento: borceguíes, guantes, mangueras, motobombas, alimentos y hasta remedios.

Es la primera vez que Jota está trabajando activamente en la zona de los incendios, el año pasado había sido voluntario pero desde Buenos Aires. “No te das idea de la magnitud del incendio hasta que llegás. Hoy hablaba con alguien que vive en la zona desde el año 77, y me contaba que nunca vivieron algo así, con tantas lenguas y frentes activos al mismo tiempo”, cuenta en diálogo con TN, con preocupación en su voz.

El primer día recibió una rápida formación para aprender a alejar de los focos todo lo que puede ser combustible para el fuego (lo que está verde, la pinocha y más) y también medidas de seguridad. “Trabajamos más de 14 horas por día, hoy es la primera vez que terminamos antes de que se ponga el sol. Viendo tanto, a los tres días empezás a ser experto en encontrar posibles nuevos focos bajo la tierra”, describe Jota.

La vida entre el fuego

Jota y el equipo de voluntarios con los que trabaja todos los días están parando en una zona especial, a la que llaman zona de transición: ubicada entre el verde (que puede rápidamente prenderse) y el incendio activo. “Estamos a disposición de los brigadistas”, dice.

“Aunque parezca raro, lo que sucede es que estar acá te da una conexión tan profunda con la naturaleza que uno se olvida del estrés. No estoy bruxando, no uso mi placa para descansar mientras duermo”, cuenta con una calma que encierra cuidado y saber que está haciendo lo que debe.

Pero eso no significa que no estén conscientes de lo que sucede a su alrededor. “Dos noches decidimos dormir afuera, pusimos los colchones al lado del tanque australiano, con las mangueras y las motobombas instaladas, porque teníamos fuego por dos frentes diferentes”, relata.

A esto se suman las guardias, salir a recorrer la zona donde descansan en formato de espiral hacia afuera, para detectar si hay posibles focos que hay que atacar con urgencia o si pueden esperar. “Si es esta segunda opción, lo mejor es tratarlos de día, porque de noche puede ser peligroso, porque la tierra está muy caliente”, advierte Jota.

Mate y arrancar

Desde el 13 de enero (muchos llegaron antes, y están en el combate desde el 6) la rutina de Jota inicia a primera hora con un mate, y rápidamente salir al campo. La zona que ellos tienen a cargo abarca unos 80 kilómetros.

“Recorremos las partes quemadas. Hacemos guardias de cenizas, que es buscar los focos que vuelven a encenderse. Vamos buscando pequeñas columnas de humo, fumarolas y las enfriamos. Hay que hacerlo con mucho cuidado, porque la tierra está muy caliente en esos lugares. El otro día, habíamos tirado miles de litros de agua para enfriar una parte, y sin darse cuenta un bombero metió su pie adentro y literalmente el agua estaba hirviendo; ahora tiene una quemadura de segundo grado”, relata, dejando en claro la importancia del trabajo, pero también el cuidado que todos deben tener.

Cuando encuentran estas fumarolas el objetivo es poder enfriarlas y aislarlas de todo lo que pueda ser combustible para que vuelva a encenderse, porque esto puede suceder muy rápido. “Ayer, por ejemplo, vimos unos pequeños focos y decidimos ir a buscar agua para atacarlos. En el trayecto nos encontramos con otros focos que necesitaban que actuemos con más urgencia, así que demoramos dos horas en volver a los primeros. Cuando llegamos nos encontramos con las copas de los árboles ya prendidas fuego. Así de cambiante y rápido avanzan las llamas”, dice Jota.

La comunidad unida

Se calcula que en la zona de Epuyén se incendiaron en lo que va de 2026 entre 20 y 30 mil hectáreas. “Acá la gente está enojada. Hay más de 200 brigadistas autoconvocados, más bomberos, y los brigadistas del servicio oficial de bosques, bomberos de otras ciudades. Todos trabajando para salvar el bosque”, cuenta Jota.

Y mientras el gobierno nacional asegura que la situación está controlada (lo que los focos latentes desmienten), la autoorganización de la comunidad del sur sigue demostrando que la unión hace la fuerza.

La gente se encarga de la logística, de que haya agua, alimentos. Parecen cosas básicas, pero en la zona faltaron. También se encargan de rellenar los tanques australianos, para siempre estar preparados por si se acerca el fuego. Son todos voluntarios. Ahora estamos en una escuela, que pronto tendremos que dejar. Acá se da hasta asistencia psicológica y también hay enfermería. Todo se fue optimizando conforme pasaron los días, parece un centro de catástrofe de los que vemos en las películas de Hollywood”, detalla Jota.

Para este voluntario el bosque es “sinónimo de vida, sobre todo en la Argentina, donde prácticamente no quedó tierra que no haya sido convertida con fines productivos. El bosque, y también el monte, son fuente de biodiversidad, de vida, de medicinas, sostienen los alimentos que comemos. Donde todavía podés darte un baño de naturaleza y sentirte parte. Acá encontramos esa conexión que se va perdiendo atrás de tantas pantallas; el divorcio con la naturaleza es claro cuando uno logra desconectar del mundo online”.

“No se olviden de dónde salimos: venimos de los bosques. Si perdemos esa conexión con la naturaleza nos alienamos. Somos parte de ella, no algo separado. La naturaleza tal como la conocemos se nos está yendo entre los dedos”, pide Jota, mientras alista las cosas para pasar una nueva noche en el sur, donde estará mientras lo necesiten.

Fuente: TN

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