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Aguinaldo de diciembre: las mejores alternativas para invertirlo, según cada perfil de ahorrista

La segunda cuota del aguinaldo llega cada diciembre como un alivio muy esperado: aparece justo antes de las fiestas, cuando los gastos se multiplican y las deudas se sienten más pesadas. Pero para muchos también es algo más que un respiro. Es una oportunidad para planificar el próximo año, pensar en objetivos y buscar que ese ingreso extra se convierta en un pequeño empujón financiero para lo que viene.

Así, el medio aguinaldo -que reciben los trabajadores formales en relación de dependencia y los jubilados y que por ley debe pagarse antes del 18 de diciembre, con un margen de algunos días hábiles más- se vuelve clave para quienes quieren reforzar su poder adquisitivo a través de una inversión.

Comprar dólares es, generalmente, la opción más elegida por los argentinos para ahorrar. Este año se puede adquirir en los bancos, tras el levantamiento de buena parte de las restricciones cambiarias, o en la Bolsa, vía dólar MEP. Ambas alternativas son legales y en ninguno de dos casos hay restricciones de montos, aunque sí de mercado: quien compró divisas en un banco no puede operar en MEP por 90 días.

De todas maneras, este cierre de año muestra un clima más ordenado, lo que abre la puerta a evaluar alternativas un poco más amplias, explicaron desde Cocos Capital.

Para quienes quieren algo más que ahorrar en billetes, la renta fija ofrece instrumentos que pueden generar un rendimiento adicional. En este segmento conviven los bonos en pesos, que hoy están mejor posicionados por un mercado más estable y con menor volatilidad esperada, y los bonos en dólares, elegidos por perfiles conservadores que buscan previsibilidad.

Además, tanto desde Cocos como desde Banza-Adcap coincidieron en que los bonos corporativos en moneda dura siguen siendo de las opciones más firmes para preservar capital en el mediano plazo.

Por otro lado, aparecen los Fondos Comunes de Inversión (FCI) como una herramienta accesible para quienes quieren delegar la gestión y diversificar sin complicarse. Hay opciones en pesos y en dólares, de corto largo plazo, y permiten invertir montos bajos, seguir todo desde el celular y retirar el dinero cuando haga falta.

Al respecto, desde Invertir Online (IOL) afirmaron que los fondos en dólares de baja volatilidad, así como los fondos en pesos con estrategias de carry (es decir, que buscan ganancias superiores a la devaluación), lograron buenos desempeños en los últimos meses y pueden servir como un punto intermedio entre ahorro y rendimiento.

Por último, los cedears siguen ganando popularidad entre los inversores que buscan protegerse de la inflación local apostando en pesos a empresas globales. Desde el mercado argentino pueden acceder a compañías como Apple, Coca-Cola o Tesla sin abrir una cuenta afuera y con montos bajos. Esto agrega diversificación geográfica y sectorial, y suele formar parte de las carteras que recomiendan los analistas para equilibrar riesgo, crecimiento y estabilidad de mediano plazo.

Cómo invertir el aguinaldo con perfil conservador

Para quienes priorizan cuidar el capital y evitar sobresaltos, los especialistas de Cocos recomendaron una combinación que permita dolarizarse sin asumir riesgos elevados. La propuesta se apoya en instrumentos simples y predecibles.

Para ellos, la mitad del portafolio podría destinarse al FCI Cocos Ahorro en dólares, un fondo que invierte en varias Obligaciones Negociables (ON) de empresas sólidas y que permite ingresar o retirar dólares en cualquier momento. A eso se suma un 20% en ON de Pampa Energía, una compañía con balances muy sólidos y buena generación de caja. Otro 20% va a ON de Tecpetrol, otro emisor fuerte del sector energético, con cupones en dólares. Para completar, sugieren un 10% en el cedear de Coca-Cola, un papel defensivo y estable incluso en contextos recesivos.

Desde IOL, la recomendación conservadora pasa por los FCI. Para este perfil, destacan el fondo IOL Dólar Ahorro Plus, que invierte en dólares y mantiene el 25% en Letras del Tesoro de Estados Unidos, lo que aporta estabilidad.

Desde Adcap también proponen una cartera dolarizada, diversificada y de bajo riesgo. Así, reparten el capital en distintos tipos de instrumentos en dólares: 10% en un fondo de liquidez en dólares; 25% en fondos de ON en moneda estadounidense; 25% en Bopreal 2027; 20% en el bono de Aeropuertos Argentina 2000 a 2027; y 20% en el título de YPF a 2027.

Opciones con riesgo moderado para invertir el aguinaldo

Quienes buscan un equilibrio entre seguridad y un poco más de rendimiento pueden optar por una cartera diversificada que combine pesos, dólares y acciones.

Para Cocos, se puede destinar en este caso 30% al FCI Cocos Dólares Plus, un fondo en dólares que mezcla ON de empresas energéticas con bonos brasileños y T-Notes estadounidenses. A eso suman un 15% en ON de Tecpetrol y un 15% en ON de Pampa Energía.

Para la porción en pesos, recomiendan un 25% en el FCI Cocos Rendimiento, un fondo T+0 de liquidez diaria que capta tasas atractivas sin asumir riesgos altos. El 15% restante lo destinan a cedears defensivos: UnitedHealth, Coca-Cola y Berkshire Hathaway, empresas globales estables, con baja volatilidad y buenos fundamentos.

En tanto, IOL sugiere su fondo IOL Portafolio Potenciado, pensado justamente para perfiles moderados. Combina bonos, letras, acciones y cedears de manera automática y apunta a rendir por encima de la inflación. Se puede entrar desde $100 y retirar en 24 horas.

En Adcap aconsejan una cartera diversificada en ON y bonos soberanos. Los títulos corporativos los repartirían de la siguiente manera: 10% en Genneia a 2027; 10% en YPF (tramos medios); y otro 10% en YPF tramo 2031; 10% en Pampa Energía (tramos medios); 10% en TGS (largo plazo); y 10% en YPF Luz (largo plazo). A eso añaden 20% en el Bonar 2029 en dólares y un 20% dividido entre un fondo de financiamiento corporativo y otro de letras en pesos.

Qué opciones tiene para invertir el aguinaldo un perfil agresivo

Para quienes buscan maximizar ganancias y están dispuestos a tolerar más volatilidad, Cocos propuso una cartera con mayor peso en acciones locales e internacionales: colocar un 20% en su FCI Acciones, que invierte en un mix de empresas argentinas seleccionadas activamente.

A eso se suma un 20% en el FCI Dólares Plus, un 15% en ON de Pampa Energía y un 10% en el FCI Rendimiento para mantener algo de liquidez táctica. La pata más agresiva es el 35% en cedears: Berkshire Hathaway, Meta, Spotify, Nubank y el ETF de salud XLV, una combinación entre crecimiento tecnológico con sectores defensivos.

IOL también apunta a un portafolio agresivo basado en acciones cedears para diversificar por sectores y países. Entre las opciones destacan Vista Energy, que creció fuerte en ingresos y opera en Vaca Muerta; YPF, la principal petrolera del país; el cedear del índice S&P 500, que replica a las 500 mayores empresas de Estados Unidos; Meta, una de las tecnológicas con mayor proyección; y el ETF (fondo con cotización bursátil) EEM, que reúne compañías líderes de mercados emergentes como China, India o Brasil.

Por último, Adcap invita a centrarse en una cartera compuesta por bonos en dólares más largos y acciones del sector energético. Su propuesta incluye 20% en Global 2035 en dólares, 10% en Global 2029 en dólares, 10% en ON de Edenor, 20% en ON de Pampa Energía (largo plazo), otro 20% en ON de YPF (largo plazo), 10% en el Bonte 2030 y 10% en Vista Energy.

Fuente: TN

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Una familia de cuatro personas necesitó más de $2,6 millones en agosto para ser de clase media en CABA

Una familia propietaria de cuatro integrantes en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) necesitó tener ingresos entre $2.603.556,34 y $8.331.380,27 en agosto para ser considerada clase media, según informó la Dirección General de Estadísticas y Censos de CABA.

En tanto, un grupo familiar -dos adultos y dos menores- requirió de $1.651.798,05 para no ser pobre durante el octavo mes de 2026.

Mientras un hogar de las mismas características debió contar con $903.930,35 para no ser considerada indigente.

Con estos números, la línea de indigencia subió 2,6% en agosto, la de pobreza 2% y el piso para ser de clase media, 1,7%.

Cuánto hubo que ganar para ser de clase media en CABA en agosto de 2026

En agosto, según la Dirección de Estadísticas porteña, una familia de cuatro integrantes necesitó los siguientes ingresos para ser considerada como parte de la clase media, ya sea en el segmento frágil, medio o acomodado:

  • Sector medio frágil: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos la Canasta Total y no alcanza 1,25 veces la canasta total (CT) del Sistema de Canastas de Consumo. Tienen ingresos mensuales entre $2.082.845,07 $2.603.556,33.
  • Sector medio “clase media”: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos 1,25 veces la CT y no alcanza cuatro veces la CT del Sistema de Canastas de Consumo. Ganan desde $2.603.556,34 hasta $8.331.380,27 al mes.
  • Sector acomodado: hogares cuyo ingreso mensual supera cuatro CT del Sistema de Canastas de Consumo, con ingresos al mes de $8.331.380,28 en adelante.

Cuánto dinero se necesitó para no estar bajo la línea de la pobreza en CABA

De acuerdo con los niveles socioeconómicos que establece el informe de la Ciudad de Buenos Aires, una familia de cuatro integrantes se encuentra en:

  • En situación de indigencia: hogares cuyo ingreso total mensual no alcanza para cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA). En agosto, una familia necesitó $903.930,35 mensuales para no ser indigente.
  • En situación de pobreza no indigente: hogares cuyo ingreso total mensual no alcanza para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) pero permite al menos adquirir la CBA. En esta situación se encuentran quienes perciban ingresos entre $903.930,36 $1.651.798,05.
  • No pobres vulnerables: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos la CBT y no alcanza la Canasta Total (CT) del Sistema de Canastas de Consumo. Este rango contempla a quienes ganan entre $1.651.798,06 y $2.082.845,06 al mes.

La inflación en CABA fue de 1,7% en agosto

La inflación de agosto fue de 1,7% en la Ciudad de Buenos Aires y acumuló 21,5% en lo que va del año.

Contra julio, el IPC de CABA registró una desaceleración de 1,2 puntos porcentuales. El alza fue de 33,3% en los últimos 12 meses.

La variación de los precios porteños en el séptimo mes del año estuvo impulsada por aumentos en: Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustiblesAlimentos y bebidas no alcohólicasSalud Transporte.

Fuente: TN

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Fue adoptada de bebé, publicó un video para buscar a sus ocho hermanos biológicos y recibió una respuesta que no esperaba

Durante años, Lourdes Fernández supo que en algún lugar había una parte de su historia que todavía no conocía. Tenía un dato concreto: según consta en su expediente, su mamá biológica había tenido otros ocho hijos. Eran ocho nombres posibles, ocho vidas de las que no sabía prácticamente nada y una pregunta que, con el tiempo, se volvió cada vez más difícil de postergar.

El domingo 30 de agosto, Lourdes decidió dejar de buscar en silencio. Grabó un video, contó que había sido adoptada cuando era bebé y pidió ayuda para encontrar a sus hermanos biológicos. Lo publicó en sus redes sociales sin saber qué podía ocurrir y la respuesta fue mucho más rápida de lo que imaginaba.

“Por suerte se difundió y tuvo mucha masividad. El lunes ya me estaba juntando con una de mis hermanas”, cuenta la joven marplatense a TN. A partir de la repercusión de su pedido, cuatro personas que serían sus hermanos se comunicaron con ella y con dos ya pudo encontrarse personalmente.

De repente, aquellos hermanos que hasta entonces habían formado parte de una historia escrita en un expediente empezaron a tener voces, rostros y recuerdos. Y hubo algo que la sorprendió especialmente cuando los tuvo enfrente.

Me vi reflejada en ellos, saber que les había pasado lo mismo o algo similar me conmovió”, explica. El encuentro no significó solamente empezar a reconstruir un vínculo familiar: también le permitió reconocer experiencias compartidas y descubrir que algunas de las preguntas que la habían acompañado durante años no eran únicamente suyas.

La búsqueda de Lourdes no nació de una sola pregunta. Había algo tan íntimo como saber quiénes eran esos hermanos que figuraban en su historia y a los que nunca había conocido, pero también interrogantes mucho más concretos que solo podían responder quienes compartieran con ella un origen. Entre ellos, conocer sus antecedentes médicos. “Quería saber sobre enfermedades, sobre la parte genética, si había alguna condición que yo tenía que conocer”, cuenta a TN.

Dar ese paso tampoco fue una decisión que tomó a espaldas de su familia. Sus padres sabían qué quería buscar y conocían las preguntas que ella tenía en la mente. Al principio apareció el miedo, quizás inevitable ante todo lo que podía traer una búsqueda así, pero después se impuso el apoyo. “Mis padres estuvieron un poco temerosos, pero me acompañaron en este proceso”, explica la joven.

Lourdes habla de sus papás adoptivos con una certeza que no entra en conflicto con su necesidad de saber de dónde viene. Encontrar a sus hermanos no supone reemplazar una familia por otra ni revisar el amor que recibió durante todos estos años. Es, simplemente, conocer una parte de sí misma a la que hasta ahora no había podido acceder.

Lo que no podía anticipar era cómo iban a recibirla quienes aparecieran del otro lado. Podía encontrar respuestas, silencios, dudas o incluso personas que no quisieran abrir esa puerta. Por eso, cuando comenzaron los primeros contactos, hubo algo que la conmovió especialmente: la voluntad de escucharla. “Me dijeron: ‘Necesitás sanar, ¿qué necesitás? ¿Qué querés saber?’”, recuerda Lourdes.

Fuente: TN

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Tenía US$200, compró un viejo trolebús canadiense y lo convirtió en un estudio de tatuajes: “Es como un portal en el tiempo”

La primera vez que lo vio, no imaginó todo lo que iba a pasar después. El viejo trolebús estaba en un desarmadero, lejos de parecerse al estudio de tatuajes en el que terminaría convertido. Era enorme, estaba abandonado y llevaba consigo una historia que a Matías le llamó la atención desde el primer momento. Él solo tenía US$200 en el bolsillo. No mucho más. Ni mucho menos.

El hombre de 32 años no sabía, pero en ese momento estaba poniendo en marcha un sueño: convertir aquel vehículo de unos 15 metros de largo en uno de los espacios más particulares de su proyecto en Chacras de Coria, Mendoza.

El comienzo del sueño

Algo de su infancia quedó marcado en aquel lugar que construyó. Quizás sean los árboles, las paredes pintadas o esa sensación de que en cada rincón hay algo que alguien hizo con sus propias manos. Cuando era chico, la propiedad estaba lejos de ser el emprendimiento que es ahora.

Sus padres la habían comprado y durante una década allí funcionó una escuela de verano que ellos mismos habían creado. Matías creció viendo entrar y salir gente todo el tiempo. Incluso había días en los que se despertaba y se encontraba con cerca de cien chicos en el predio. Ese movimiento terminó siendo parte de él.

A sus 19 años, sus padres alquilaron el lugar para que funcionara como geriátrico. Pero cuando el contrato terminó, tres años después, Matías sintió que quería volver a darle vida a ese espacio. Tenía 22 y una idea que, para muchos, parecía demasiado grande: abrir un hostel en una zona que no parecía ser la más adecuada.

No tenía detrás una gran inversión ni un proyecto empresarial armado. Lo que tenía era el lugar, algunas ideas y una necesidad que lo había acompañado desde siempre: hacer cosas con las manos. Desde chico dibujaba en la escuela, sobre los bancos y en cualquier superficie que encontrara. Le gustaban las manualidades, pintar y construir. Así que decidió que, si iba a abrir un hostel, no quería que se pareciera a ningún otro. Quería que se pareciera a él.

Empezó a pintar las paredes. Hizo un mural de Frida Kahlo después de leer un libro sobre ella y otro de Gustavo Cerati, uno de los músicos que escuchaba. Cada pared empezó a convertirse en una parte de su historia y, casi sin darse cuenta, el hostel fue tomando una identidad propia.

Con el tiempo, el lugar comenzó a recibir cada vez más turistas. Y aquello que había empezado casi como una apuesta personal terminó dándole el respaldo económico que necesitaba para seguir soñando. Porque Matías nunca dejó de hacerlo.

Una idea

Además de emprendedor, Matías había incursionado en el muralismo y se estaba especializando en tatuajes. Después de unos tres años de haber abierto el lugar empezó a pensar en sumar un estudio. La idea tenía sentido: muchos de los turistas que llegaban podían llevarse de Mendoza un recuerdo que los acompañara durante toda la vida.

Pero había una condición: uno de los tatuadores que lo había guiado le explicó que no podía improvisar el espacio. El estudio tenía que ser exclusivo, sin gente entrando y saliendo, y debía cumplir con todas las condiciones de bioseguridad y esterilidad necesarias para trabajar.

Matías pensó en una habitación del hostel, pero enseguida entendió que no era suficiente. Si iba a hacerlo, quería hacerlo de una manera que nadie esperara. Fue entonces cuando apareció aquel trolebús.

Alrededor de 2018, el joven fue a un desarmadero y se encontró con uno de los viejos trolebuses que habían llegado desde Canadá. La provincia los había comprado, pero no funcionaron y terminaron en desuso, abandonados en distintos desarmaderos. Uno de ellos estaba allí, esperando que alguien decidiera qué hacer con él. Matías lo vio y empezó a imaginar.

Era un vehículo de unos 15 metros de largo, enorme, fuera de funcionamiento y sin siquiera dos de sus ruedas. Para cualquier otra persona podía ser un problema. Para él era exactamente lo contrario: podía convertirse en el espacio que estaba buscando.

Había, sin embargo, un detalle bastante importante: Matías tenía apenas US$200. Eran los únicos que llevaba encima ese día. Le preguntó al hombre del desarmadero cuánto quería por el trolebús y terminó comprándolo con ese dinero.

Después de encontrarlo, todavía tenía que resolver cómo llevar semejante vehículo hasta su propiedad. “Llamé a una grúa y le pedí a mi papá que me prestara plata para pagarla. Vino la grúa con un camión, con un chasis bajo, lo levantamos y lo llevamos hasta el hostel”, explicó.

El trolebús viajó en un camión hasta Chacras de Coria y quedó estacionado en la calle, detrás del terreno. Ahí apareció el segundo problema: no había manera de meterlo adentro.

El trolebús no funcionaba y tenía unas dimensiones que hacían imposible moverlo como si fuera un vehículo cualquiera: “Al otro día me puse a buscar en Google cómo hacían los vikingos en la serie para mover cosas pesadas. Pensé: si ellos lo hacían hace 100 años, yo también puedo”.

Consiguió madera en un aserradero y una retroexcavadora. Entre todos fueron levantando el vehículo y colocándolo sobre los troncos para hacerlo avanzar poco a poco. Fue una escena casi absurda: un viejo trolebús canadiense avanzando sobre troncos para entrar al jardín de una propiedad de Chacras de Coria. “Fue una odisea entrarlo”, recordó entre risas.

Cuando finalmente entró, Matías sintió que había conseguido lo más difícil. Pero en realidad recién empezaba. “Cuando lo metí estaba feliz de tener semejante bicho, sobre todo por la historia que tenía. Quería reutilizarlo, no quería que quedara abandonado”, expresó.

Sin embargo no fue fácil. El trolebús pasó aproximadamente un año sin convertirse en nada. Lo utilizaba como depósito mientras el hostel seguía funcionando. Cada vez que podía juntar algo de dinero, volvía a invertir en él. Sacó todos los asientos, trabajó sobre el piso, primero con cerámicos y después con porcelanato, modificó las ventanas y empezó a fabricar los muebles junto con familiares y amigos. “Fue remar en dulce de leche”, aseguró.

Un primo que trabaja con metal lo ayudó con parte del mobiliario. Otros amigos fueron colaborando en distintas tareas. Matías aprendió mientras hacía. Y así pasaron los años.

La restauración completa llevó alrededor de ocho años. A los tres, sin embargo, el lugar ya estaba lo suficientemente avanzado como para que pudiera empezar a trabajar allí.

Hasta los detalles más pequeños llevaron tiempo: las luces delanteras y traseras, distintas partes de la carrocería y hasta una bocina inspirada en Los Dukes de Hazzard. Nada parecía demasiado pequeño como para no dedicarle horas. “Yo no tenía idea, mi vida se maneja de forma improvisada”, recordó Matías al recordar aquel proceso. Pero esa improvisación tenía una regla: hacerlo despacio y hacerlo bien.

Hoy, cuando alguien entra al estudio, cuesta imaginar que alguna vez aquel lugar fue simplemente un vehículo abandonado en un desarmadero.

El trolebús conserva por fuera buena parte de su aspecto original. Es largo, ancho y mantiene la estética de fábrica. En uno de sus laterales, la inscripción que alguna vez decía “Empresa provincial de Mendoza” fue reemplazada por una mucho más acorde con su nueva vida: “tatuajes”.

Fuente: TN

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