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El auge del deporte femenino: cómo crece en el mundo y qué lugar ocupa la Argentina en esta transformación
En septiembre del año pasado, el plantel femenino de UAI Urquiza enfrentó una situación que reflejó una dinámica repetida en el país. El equipo debía viajar para disputar un certamen internacional, pero los recursos no alcanzaban para cubrir logística, pasajes y estadía. Para completar el presupuesto, recurrieron a comercios de Villa Lynch, pequeñas empresas y aportes individuales. Ese entramado de apoyos permitió financiar el viaje y competir, pero también dejó en evidencia que gran parte del crecimiento del deporte femenino argentino sigue dependiendo de la inversión privada más que de estructuras consolidadas.
El caso no fue aislado. En distintas disciplinas, equipos femeninos atraviesan situaciones similares: entrenamientos en horarios reducidos, giras que se concretan solo si entran sponsors, jugadoras con trabajos paralelos o microemprendimientos para sostener su actividad. Sin embargo, en la última década el interés de las marcas aumentó, impulsado por el crecimiento global del deporte femenino y por cambios en la manera en que las audiencias consumen deporte, cultura y entretenimiento.
Según la consultora global Deloitte, los ingresos del deporte femenino de élite alcanzarán los 2350 millones de dólares en 2025, con el fútbol como eje de expansión. A nivel global, proyecciones de la investigadora de mercado Nielsen estiman que la base de fans del fútbol femenino crecerá un 38% para 2030, hasta superar los 800 millones de seguidores. Son cifras que revelan el potencial económico de un sector que crece más rápido que el masculino, impulsado por audiencias jóvenes y una identidad cultural asociada a valores de diversidad y equidad.
En la Argentina, la profesionalización del fútbol femenino en 2019 estableció un piso institucional necesario. Desde entonces, aumentaron las transmisiones, surgieron nuevos espacios de difusión y las marcas comenzaron a observar oportunidades. Aun así, el desarrollo local convive con una brecha histórica respecto de la estructura del deporte masculino y con un nivel de inversión todavía incipiente si se lo compara con las tendencias globales.
Una demanda que crece: de las canchas al consumo cultural
El crecimiento del deporte femenino se sostiene en un cambio cultural más amplio. Según el estudio Converged-YouGov de Havas, basado en una muestra de más de 6.000 personas en la Argentina, el 61% de los entrevistados considera que los deportes femeninos deben recibir más inversión y cobertura mediática, el 42% se declara apasionado por el fútbol femenino y el 37% expresa que le gustaría asistir a un partido, un indicador de interés transversal.
Para Anne Pheulpin, Head of Strategy & Intelligence de Havas Argentina, este es un punto de inflexión. “El público ya no vive el deporte únicamente desde la competencia. Lo vincula con conceptos como inclusión, inspiración y bienestar. En ese escenario, el deporte femenino aparece como un territorio emergente de conexión emocional”, explica en diálogo con TN.
“En los últimos años cambió el paradigma: el deporte femenino dejó de verse como una causa para convertirse en un espacio cultural y de negocio. Las audiencias buscan historias y sentido, y el deporte femenino ofrece relatos de esfuerzo y comunidad que conectan con valores contemporáneos. Según Nielsen, al 50% de la población mundial le interesan los deportes femeninos en 2024, lo que muestra una demanda sostenida y global. En Europa, por ejemplo, la UEFA Women’s EURO 2025 generó ingresos por patrocinio estimados en 44 millones de dólares, un crecimiento del 144% respecto de 2022”, sostiene Gabriela Olivan presidenta de Winn Sports una iniciativa que impulsa una cobertura equitativa de los deportes femeninos y desarrollar el potencial económico y social del futbol femenino en América latina.
“Las marcas hoy buscan deportistas con autenticidad y capacidad de construir comunidad. Muchas atletas están aprendiendo a usar su voz, comunicar su proceso y ocupar un rol que antes no formaba parte de su formación deportiva. Persisten desafíos como la menor visibilidad mediática o la falta de recursos para profesionalizar esa comunicación, pero el cambio ya comenzó. Lo que viene es un modelo más horizontal, donde las atletas co-crean con las marcas y cuentan historias genuinas, algo clave para consolidar un ecosistema sostenible e inclusivo”, concluye Olivan.
Pheulpin señala que el vínculo entre marcas y audiencias también está cambiando. “El engagement del público femenino con las marcas deportivas es más relacional que transaccional. Se involucran con aquellas que expresan valores compartidos: autenticidad, inspiración y propósito. El masculino tiende a vincularse desde la performance, pero el femenino demanda coherencia, narrativa y conversación”, sostiene.
Este cambio se traduce en inversión. Según el estudio global “The Collective Economy: Her Fandom, Her Buying Power”, las mujeres controlan 31,8 billones de dólares del gasto mundial y representarán el 75% del gasto discrecional para 2028. En el deporte, el 95% de las fans es la principal decisora de compra del hogar, y el 84% toma decisiones vinculadas al consumo deportivo.
En este contexto, comienzan a aparecer ejemplos concretos de marcas que apuestan por el deporte femenino en la Argentina. Uno de los más visibles fue el de Rexona, que se convirtió en patrocinador oficial de la Selección Argentina femenina y dio nombre al primer torneo profesional de la AFA, el Torneo Rexona de Fútbol Femenino. A esto se sumó YPF, que renovó su patrocinio del campeonato femenino en 2022.
En el plano amateur, Kotex impulsa la “Copa Kotex” y dinámicas digitales dirigidas a comunidades jóvenes, mientras que Visa extendió su estrategia regional con #TeamVisa, donde más del 55% de las atletas patrocinadas en Latinoamérica son mujeres. Estos casos muestran que la inversión corporativa es diversa y abarca desde las selecciones nacionales hasta ligas amateurs, donde la presencia de marcas permite mejorar condiciones deportivas y ampliar la visibilidad.
En paralelo a este avance, la historia de Luciana Ferreyra, wing de rugby femenino, muestra otra dimensión del desarrollo local. A los 24 años, compite con un equipo del sur del Gran Buenos Aires que se sostiene con cuotas de las jugadoras y el aporte ocasional de comercios de la zona. Hasta hace poco, la falta de recursos era visible en detalles cotidianos: cada integrante del plantel llevaba una remera diferente para entrenar y, en días de partido, debían recurrir a camisetas prestadas por otras divisiones para unificar la indumentaria. El punto de quiebre llegó cuando una marca de indumentaria deportiva decidió patrocinarlas y financió un juego completo de camisetas, además del equipamiento básico para entrenar.
“Cuando una marca acompaña a un plantel femenino, el impacto se nota de inmediato. En nuestro caso, permitió mejorar elementos básicos: camisetas nuevas, pelotas de calidad y un esquema más ordenado para los gastos cotidianos. Parece menor, pero no lo es. Las jugadoras sienten que su trabajo es valorado y eso se ve en la cancha. El respaldo económico no solo mejora el juego, también fortalece la identidad del equipo. Las chicas entrenan con más confianza, más profesionalismo y con la sensación de que lo que hacen importa. Ese tipo de apoyo ayuda a que cada una se sienta parte de un proyecto que crece y se consolida año tras año”, señala Diego Álvarez, miembro del cuerpo técnico del plantel superior femenino de rugby del Club Ciudad de Buenos Aires, equipo subcampeón del torneo organizado por la UAR.
A nivel internacional, el deporte femenino también atrae a grandes plataformas. En diciembre de 2024, Netflix firmó un acuerdo histórico con FIFA para adquirir los derechos exclusivos en Estados Unidos de la Copa Mundial Femenina 2027, que se jugará en Brasil, y la edición 2031. Por primera vez, un Mundial femenino será transmitido por una plataforma de streaming en lugar de televisación tradicional. El acuerdo incluye también contenidos documentales y programación original, ampliando la llegada a audiencias jóvenes.
Ese movimiento aceleró la profesionalización de la industria global y generó nuevos incentivos para marcas. Uno de los proyectos que capitaliza esta expansión es The Women’s Cup (TWC), un torneo internacional que reúne equipos de distintos continentes. Su fundador, John Paul Reynal, observa un cambio de fondo. “Las marcas ya no buscan solo visibilidad, sino vincularse con valores reales. El fútbol femenino se transformó en una plataforma para transmitir diversidad, igualdad de oportunidades y liderazgo femenino”, explica. Para Reynal, las nuevas audiencias valoran historias personales y referentes que inspiran. “Cada edición no solo celebra talento deportivo, sino también el impacto social que las jugadoras generan en sus comunidades”.
Reynal destaca además que el negocio muestra señales claras. “En los últimos tres años, la audiencia de torneos femeninos creció más de un 150% y la inversión de patrocinadores se triplicó. En redes sociales, el engagement promedio supera en un 30% al del fútbol masculino”, detalla. Este crecimiento se refleja en la última edición del torneo, realizada en Milán: experiencias para fans, activaciones de moda, transmisiones de alta calidad y una alianza con VIZIO WatchFree+ en Estados Unidos que permitió crear un canal exclusivo y gratuito. Según datos de TWC, los equipos latinoamericanos registraron una interacción digital entre dos y tres veces mayor que los europeos o estadounidenses.
En la Argentina, la estructura del deporte femenino avanza, aunque con diferencias entre disciplinas. Mientras el fútbol amplió su presencia mediática, deportes como el rugby, el básquet o el hockey dependen de clubes, asociaciones provinciales y pequeñas marcas que financian viajes, equipamiento o entrenamientos. Los casos de UAI Urquiza y Luciana Ferreyra muestran que el impulso privado sigue siendo central.
Para Pheulpin, el camino hacia una presencia más sólida requiere tres elementos: compromiso sostenido, narrativa inspiradora y construcción de comunidad. Estos factores permiten que la presencia de una marca no se perciba como un gesto aislado, sino como una estrategia consistente.
Fuente: TN
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Frutillas, sandías y mandarinas gigantes: las insólitas paradas de colectivo que sorprenden en Japón
Esperar el colectivo puede convertirse en una experiencia diferente en Japón. En la ruta 207, ubicada en el distrito de Konagai, en la ciudad de Isahaya, hay paradas que parecen sacadas de un cuento: tienen forma de frutas gigantes y se distinguen por sus colores intensos y sus detalles artesanales.
El conjunto está compuesto por 16 estructuras que representan frutillas, mandarinas, sandías, tomates y melones. Su diseño poco convencional transformó un tramo de carretera de la prefectura de Nagasaki en un sitio de interés para turistas y aficionados a la fotografía.
De una exposición a un atractivo turístico
La historia comenzó en 1989, cuando se instaló una parada con forma de mikan, una variedad de mandarina japonesa. La propuesta formó parte de los preparativos para recibir al público de la exposición “Nagasaki Journey”, celebrada en 1990.
Aunque fueron concebidas como refugios para pasajeros, las estructuras terminaron adquiriendo una identidad propia. Su aspecto lúdico y su integración con el paisaje costero las convirtieron en una atracción que trasciende su función original.
Catorce de las 16 paradas se distribuyen a lo largo de la ruta que conduce hacia la prefectura de Saga.
Cómo se construyeron las frutas gigantes
Detrás de sus formas llamativas hay un trabajo de diseño e ingeniería. El proyecto fue desarrollado por Time Design Office y ejecutado por Yoshitsugu Industries, en colaboración con las autoridades locales.
Las estructuras utilizan mortero y malla metálica. Los detalles de cada fruta, como las semillas, las hojas y los tallos, fueron trabajados cuidadosamente para reproducir sus características.
El resultado combina elementos de arquitectura, escultura y equipamiento urbano, con una propuesta que convierte una parada de transporte en parte de la experiencia del viaje.
El atractivo del paisaje costero
Las instalaciones adquieren especial protagonismo durante el verano, cuando sus colores contrastan con el azul del mar. El entorno ofrece un escenario que invita a detenerse, contemplar el paisaje y tomar fotografías.
Así, una idea pensada para recibir visitantes terminó convirtiéndose en un atractivo por derecho propio. Las paradas frutales de Nagasaki muestran cómo el diseño creativo puede modificar la percepción de un espacio cotidiano y transformarlo en un destino turístico.
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Orgullo chaqueño: Carlos Verza fue segundo en San Luis y va por el título latinoamericano de rally raid
El piloto chaqueño Carlos Verza tuvo una destacada actuación en el Rally Baja 250, disputado durante el fin de semana en San Francisco del Monte de Oro, provincia de San Luis, donde obtuvo el segundo puesto en la clasificación general. Con este resultado, el representante de Presidencia Roque Sáenz Peña llega con buenas expectativas al tramo final de la temporada, en el que buscará quedarse con el título del Campeonato Latinoamericano de Rally Raid.
A bordo de una camioneta prototipo construida en su propio taller, Verza afrontó las dos jornadas de competencia y volvió a demostrar su capacidad en una disciplina que exige preparación técnica, resistencia y precisión para superar terrenos complejos.
El desempeño del chaqueño representa un nuevo logro para el deporte provincial y reafirma su protagonismo en el rally raid, una especialidad que combina navegación, velocidad y resistencia mecánica.
El acompañamiento al deporte chaqueño
Verza cuenta con el acompañamiento del Instituto del Deporte Chaqueño, en el marco de la Ley N.º 1772-S, que promueve el apoyo a deportistas de la provincia.
Ese respaldo contribuye al desarrollo de representantes chaqueños que participan en competencias de alcance nacional y regional, con el objetivo de potenciar sus carreras y ampliar la presencia del Chaco en distintas disciplinas deportivas.
El objetivo: consagrarse campeón en San Juan
Después de su actuación en San Luis, el piloto ya concentra sus esfuerzos en la última fecha del Campeonato Latinoamericano de Rally Raid, SARR Series 2026, que se disputará en la provincia de San Juan del 25 al 29 de noviembre.
Verza llegará a esa instancia con posibilidades de consagrarse campeón en la categoría camionetas. La competencia será decisiva para cerrar una temporada marcada por el trabajo, la dedicación y el desarrollo de su propio vehículo de competición.
Con la expectativa puesta en la definición del campeonato, el chaqueño buscará transformar el resultado obtenido en San Luis en un nuevo impulso para alcanzar el máximo objetivo del año y llevar al deporte chaqueño a lo más alto del podio latinoamericano.
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La UNNE desarrolla un modelo para anticipar qué calles de Resistencia podrían inundarse
Un proyecto de investigación de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) logró reproducir mediante simulaciones el escurrimiento del agua de lluvia en un sector de Resistencia, con una diferencia aproximada de 1,5 centímetros respecto de las mediciones utilizadas para comprobar los resultados.
El trabajo se desarrolla en la Facultad de Ingeniería y está a cargo de Joaquín Ríos Mellone, estudiante de quinto año de Ingeniería Civil e integrante del Laboratorio de Mecánica Computacional. La investigación cuenta con una beca de pregrado de la Secretaría General de Ciencia y Técnica de la UNNE y la dirección de los doctores Javier Luis Mroginski y Hugo Guillermo Castro.
El objetivo es desarrollar una herramienta que permita conocer cómo circula el agua por las calles durante una tormenta y, a futuro, anticipar qué sectores urbanos podrían sufrir anegamientos.
Una ciudad donde pocos centímetros hacen la diferencia
Resistencia presenta características geográficas que dificultan la predicción del recorrido del agua. Al estar ubicada sobre el valle de inundación del río Paraná, cuenta con una topografía de escasa pendiente.
En ese contexto, pequeños errores en la información sobre la altura del terreno pueden generar diferencias importantes en las simulaciones.
Para abordar el problema, los investigadores utilizan ANUGA, un programa informático de acceso libre que permite representar el movimiento del agua sobre una superficie. El terreno se divide en miles de pequeñas áreas triangulares, en las que se calcula la cantidad de agua acumulada y la dirección de su desplazamiento.
El equipo también incorporó funciones para representar cómo las bocas de tormenta captan el agua que circula por las calles.
Cómo comprobaron los resultados
La primera zona estudiada abarca aproximadamente cinco hectáreas en el sector de la calle San Lorenzo. Allí se contaba con mediciones detalladas de las alturas del terreno y registros de siete tormentas ocurridas en 2007.
Esos datos permitieron comparar las alturas de agua observadas con las obtenidas mediante las simulaciones.
La diferencia aproximada de 1,5 centímetros representa un resultado favorable para esta etapa del estudio, aunque los investigadores remarcaron que todavía deben determinar los límites de aplicación del modelo.
Entre las dificultades pendientes se encuentran la antigüedad de los datos topográficos y la falta de representación del recorrido del agua dentro de los conductos subterráneos.
La próxima etapa: estudiar una cuenca más extensa
El equipo prevé aplicar la herramienta en la cuenca Cisterna de Resistencia, un sector de entre 40 y 50 hectáreas. El análisis permitirá comparar las condiciones de 2007 con las actuales y evaluar cómo influyeron el avance de la urbanización y los cambios en el uso del suelo.
También se buscará comprobar el comportamiento del modelo ante tormentas más intensas que las utilizadas en las primeras pruebas.
Además de su posible aplicación en ciudades, la herramienta podría utilizarse en zonas rurales para estudiar la dirección y velocidad del agua en una cuenca y estimar el material que puede arrastrar.
El desarrollo todavía requiere pruebas y datos actualizados, pero representa un avance en el uso de herramientas computacionales para estudiar el agua de lluvia y mejorar la planificación urbana.
Fuente: UNNE Medios.