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El sueño de un fanático de Charly García que busca hacer realidad: “Se merece el Premio Nobel de Literatura”

A los 13 años a Juan Albornoz le encantaban los Beatles. A esa edad todo cambió cuando la música de Sui Generis llegó a su vida y descubrió a Charly García. “Me voló la cabeza”, se sincera hoy a Teleshow a los 63 años sobre un sueño que lo desvela. “Es una ocurrencia mía personal por el afecto que yo le tengo“, afirma el cordobés que se dedica al negocio agroindustrial, y que ha iniciado una cruzada: postular al músico argentino para el Premio Nobel de Literatura, siguiendo los pasos del galardón rupturista que recibió Bob Dylan en 2016.

“Estoy siguiéndolo hace mucho a Charly en su pluma, en la parte literaria”, confiesa con humildad y entusiasmo Albornoz quien entre sus pasiones, además del artista y el rugby, encontró en García inspiración para su otra faceta. “Yo escribo, todavía no publiqué nada, pero escribo”, afirma, con tres novelas en su haber, y movido por una admiración genuina hacia el creador de Yendo de la cama al living y Clics modernos.

“Me parece que es justo y es una buena oportunidad para nuestra cultura nominarlo a él. Ya hice todas las consultas, escribí a la embajada argentina en Suecia, escribí a la Cancillería, y tuve contacto también con la embajada sueca en Buenos Aires. He avanzado bastante”, sostiene, sobre su deseo de llevar hasta Estocolmo la postulación por la que ya cuenta con el apoyo de algunos de los reconocidos fotógrafos del rock que retrataron al intérprete de “Promesas sobre el bidet” y “Nos siguen pegando abajo” como Maximiliano Vernazza y Andy Cherniavsky.

“Lo único que busco es poder darle esa caricia a Charly y que por lo menos esté postulado al Nobel de Literatura, independientemente de si se lo dan o no”, se sincera sobre su deseo. “Me voy a quedar tranquilo sabiendo que Charly está postulado para recibir esa distinción, porque me parece que es justo, absolutamente”, sostiene.

Nobel para Charly, @Nobelparacharly, es el nombre, directo y sin rodeos, con el que el fanático de Mr. Say No More busca desde redes sociales como Instagram, TikTok y X, impulsar la iniciativa para todos aquellos que admiran la poética de García. Su amigo Chichilo Viale, parte de las celebridades cordobesas y del humor argentino, es uno de sus pilares para la propuesta. “Yo soy amigo de Chicho, y se ha puesto la causa al hombro y está fogoneándolo”, resaltó.

-¿Cuál es tu relación con el ambiente musical o literario?

—Yo no tengo nada que ver con el ambiente musical ni nada que se le parezca. Tengo un aprecio profundo por Charly y por su obra. Sí he analizado mucho sus letras y lo veo desde el lado de la parte literaria. Eso es lo que me motivó a hacer esto.

-¿A qué te dedicás y cómo se combina esto con tu pasión por escribir?

—Yo actualmente me dedico al negocio agroindustrial. Trabajo con Ariel Mammana, que es de Córdoba, que fue vicepresidente de la Unión Argentina de Rugby (UAR), jugó en Los Pumas y trabajamos en ese rubro, pero muy poco en Argentina. Lo que a mí me gusta y me desvela es escribir. Tengo tres novelas escritas que todavía no he podido publicar. Una de ellas es una novela corta y otra es más extensa, tiene alrededor de mil cien páginas. He viajado mucho por el mundo por mi actividad, y dedico mucho tiempo a leer y mucho tiempo a escribir.

-¿Desde cuándo empezaste a seguir a Charly García y qué representa para vos?

—Yo tengo 63 años. Me acuerdo que lo escuché cuando tenía 13, que escuchaba los Beatles y un amigo me dijo: “Tenés que escuchar esto”. Me hizo escuchar Sui Generis y realmente me voló la cabeza. Lo he seguido mucho y he ido a recitales un montón de veces, pero siempre en el más absoluto silencio porque es ahí donde me siento cómodo. Es una persona que me conmueve.

-¿Qué valor le das a las letras de Charly García dentro de la literatura?

—He seguido a Charly desde hace mucho tiempo, leyendo sus letras y yo creo que ahí está la clave de su genialidad, más allá de que él como músico para mí es un Beethoven contemporáneo.

Uno de los grandes desafíos en la cruzada de Juan Albornoz es lograr la anuencia del propio Charly y reunir los respaldos formales que exige la academia sueca.

-¿Qué requisitos formales exige la Academia para aceptar la candidatura?

—La Academia es muy rigurosa. Es engorroso, sí, pero tengo todos los requisitos, y los estoy tratando de completar y cumplir. Estoy escribiendo a académicos argentinos porque no te aceptan una postulación si no tiene el aval de personas encumbradas de la cultura, académicos o personas que hayan sido galardonadas también por el Nobel. Tengo una lista ahí de personas que creo que son las adecuadas, investigadores del Conicet y el filósofo Santiago Kovadloff, que me parece que tiene los requisitos que puede llegar a ser considerado por la Academia. Les voy a mandar un correo a esos académicos; son personas que han trabajado científicamente la obra de Charly. También le voy a pedir al secretario del rector de la Universidad Nacional de Córdoba para tener un aval institucional. No es una cuestión personal, quiero que hagan una nota para ser presentada a la Academia. Me voy a apoyar en la embajada, porque están para eso. Tanto la embajada argentina como la representación en Buenos Aires me dieron todos los datos de la Academia Sueca y el resto de la información.

-¿De qué se trata el dossier que preparaste para la postulación?

—Yo escribí un dossier, que vengo armando hace un tiempo, con los principios de por qué creo que Charly García merece ser postulado para el Premio Nobel de Literatura. Se fundamenta en el reconocimiento de su obra como un corpus literario autónomo, donde la palabra es el eje estructurante y la música el medio de circulación. En el dossier argumento que Charly no es solo un músico, sino un escritor cuya producción ha definido la sensibilidad colectiva y la memoria emocional de varias generaciones en Argentina y Latinoamérica, trascendiendo los límites de la canción popular para inscribirse en la tradición literaria universal.

-¿Cuáles fueron tus fundamentos para la postulación?

—La obra de Charly García se compone de letras, cuadernos, declaraciones estéticas y su libro Líneas paralelas, conformando un sistema poético con coherencia, densidad y continuidad. Su lenguaje y poética han configurado una subjetividad colectiva y un modo de sentir la vida urbana, articulando memoria, emoción y reflexión filosófica. La candidatura se apoya en la legitimidad literaria de su escritura, no en su popularidad musical, y propone su reconocimiento como autor literario, no como figura de la música. El concepto de Líneas paralelas sintetiza su poética: la tensión entre cercanía y distancia, la emoción como forma de pensamiento y la palabra como arquitectura del sentido.

-¿Tuviste en cuenta el caso de Bob Dylan, que generó tanto debate cuando le otorgaron el Nobel de Literatura?

—Sí, hago la comparación con lo que ocurrió con él, que le dieron el Premio Nobel en 2016. En el dossier se introduce un comparativo con Dylan y también aparece el mensaje que dio a la Academia cuando ganó, aunque al principio ni fue a recibirlo; después, cuando supo que había una recompensa, fue a buscarlo porque la Academia te obliga a dar un discurso si lo ganás. Las letras de Charly tienen una potencia que llena todos los requisitos literarios para el Nobel. Esa es mi opinión desde la humildad. Hay gente que ha trabajado científicamente su obra, y por eso también busco esa legitimidad con el aval de académicos.

-¿Qué sentís frente a la tarea de defender esta postulación ante la Academia?

—No sé qué vendrá después. Yo tengo que presentar ese dossier, lo voy a traducir al inglés y lo voy a presentar oficialmente. Lo voy a seguir, no me van a doblar la espalda; lo voy a seguir hasta que me den bola.

-¿Cómo te sentís respecto a la exposición mediática que genera esta campaña?

—Yo soy un perfil hiper recontra bajo. Aparte de ser una persona introvertida y bastante tímida. No persigo ninguna exposición, lo hago en soledad y ahí es donde quiero estar. El Chicho se enojó porque me invitó al programa y le dije: “No, Chichilo, no me jodás”. No soy de los que buscan aparecer, soy del quinto subsuelo, ¿viste?

-¿Llegaste a conocerlo a Charly?

—No. Tengo una foto con Rino Rafanelli, que era bajista de Sui Generis. Estuve con él charlando mucho. Él vino a Córdoba y tuve la oportunidad de estar con él, compartimos, comimos juntos. Un tipazo, un músico de la hostia. Lamentablemente, ya falleció hace un par de años. Tengo una foto con Gillespi, que me la saqué cuando Soda tocó el último recital en el Estadio de Córdoba. Fue en una recepción después, porque también lo aprecio mucho a Gillespi.

-¿Ya te imaginaste el día de Charly consiguiendo el Nobel o, como vos decís, al menos la postulación?

—Es algo que estoy escribiendo porque será conmovedor para un país entero, que mirará con incredulidad como un ser tan querido sonríe en la ventana de un depto de Coronel Díaz, mientras se mira para adentro recordando sus manitos de 12 años sobre un piano desgastado. Ese día será inolvidable para mí.

Dime cómo hacer para no quererlo profundamente.

Quizá sea imposible, porque se vuelve complejo dejar de querer a un creador que nos atravesó la vida, que nos sostuvo en noches difíciles; que nos abrió un resquicio de luz cuando no había ni una mínima hendija.

Entonces… ¿cómo no querer profundamente a alguien que nos salvó sin saberlo, desde su fragilidad y con su voz como de pan?

Dime: ¿cómo no querer a quien simboliza

nuestra adolescencia más viva,

nuestras pérdidas,

nuestra memoria,

nuestra supervivencia,

nuestra fe,

y mi inspiración?

¿Cómo se hace para no quererlo profundamente?

No se hace.

No se puede.

No se debe.

Lo único que sí puede hacerse —y yo ya creo estar haciéndolo— es transformarlo:

pasar del cariño que abruma al amor que honra.

No quererlo menos, sino quererlo mejor.

Y este proyecto del Nobel es mi manera de hacerlo.

Mi manera de decirle gracias sin decirlo.

Fuente: Infobae

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Frutillas, sandías y mandarinas gigantes: las insólitas paradas de colectivo que sorprenden en Japón

Esperar el colectivo puede convertirse en una experiencia diferente en Japón. En la ruta 207, ubicada en el distrito de Konagai, en la ciudad de Isahaya, hay paradas que parecen sacadas de un cuento: tienen forma de frutas gigantes y se distinguen por sus colores intensos y sus detalles artesanales.

El conjunto está compuesto por 16 estructuras que representan frutillas, mandarinas, sandías, tomates y melones. Su diseño poco convencional transformó un tramo de carretera de la prefectura de Nagasaki en un sitio de interés para turistas y aficionados a la fotografía.

De una exposición a un atractivo turístico

La historia comenzó en 1989, cuando se instaló una parada con forma de mikan, una variedad de mandarina japonesa. La propuesta formó parte de los preparativos para recibir al público de la exposición “Nagasaki Journey”, celebrada en 1990.

Aunque fueron concebidas como refugios para pasajeros, las estructuras terminaron adquiriendo una identidad propia. Su aspecto lúdico y su integración con el paisaje costero las convirtieron en una atracción que trasciende su función original.

Catorce de las 16 paradas se distribuyen a lo largo de la ruta que conduce hacia la prefectura de Saga.

Cómo se construyeron las frutas gigantes

Detrás de sus formas llamativas hay un trabajo de diseño e ingeniería. El proyecto fue desarrollado por Time Design Office y ejecutado por Yoshitsugu Industries, en colaboración con las autoridades locales.

Las estructuras utilizan mortero y malla metálica. Los detalles de cada fruta, como las semillas, las hojas y los tallos, fueron trabajados cuidadosamente para reproducir sus características.

El resultado combina elementos de arquitectura, escultura y equipamiento urbano, con una propuesta que convierte una parada de transporte en parte de la experiencia del viaje.

El atractivo del paisaje costero

Las instalaciones adquieren especial protagonismo durante el verano, cuando sus colores contrastan con el azul del mar. El entorno ofrece un escenario que invita a detenerse, contemplar el paisaje y tomar fotografías.

Así, una idea pensada para recibir visitantes terminó convirtiéndose en un atractivo por derecho propio. Las paradas frutales de Nagasaki muestran cómo el diseño creativo puede modificar la percepción de un espacio cotidiano y transformarlo en un destino turístico.

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Orgullo chaqueño: Carlos Verza fue segundo en San Luis y va por el título latinoamericano de rally raid

El piloto chaqueño Carlos Verza tuvo una destacada actuación en el Rally Baja 250, disputado durante el fin de semana en San Francisco del Monte de Oro, provincia de San Luis, donde obtuvo el segundo puesto en la clasificación general. Con este resultado, el representante de Presidencia Roque Sáenz Peña llega con buenas expectativas al tramo final de la temporada, en el que buscará quedarse con el título del Campeonato Latinoamericano de Rally Raid.

A bordo de una camioneta prototipo construida en su propio taller, Verza afrontó las dos jornadas de competencia y volvió a demostrar su capacidad en una disciplina que exige preparación técnica, resistencia y precisión para superar terrenos complejos.

El desempeño del chaqueño representa un nuevo logro para el deporte provincial y reafirma su protagonismo en el rally raid, una especialidad que combina navegación, velocidad y resistencia mecánica.

El acompañamiento al deporte chaqueño

Verza cuenta con el acompañamiento del Instituto del Deporte Chaqueño, en el marco de la Ley N.º 1772-S, que promueve el apoyo a deportistas de la provincia.

Ese respaldo contribuye al desarrollo de representantes chaqueños que participan en competencias de alcance nacional y regional, con el objetivo de potenciar sus carreras y ampliar la presencia del Chaco en distintas disciplinas deportivas.

El objetivo: consagrarse campeón en San Juan

Después de su actuación en San Luis, el piloto ya concentra sus esfuerzos en la última fecha del Campeonato Latinoamericano de Rally Raid, SARR Series 2026, que se disputará en la provincia de San Juan del 25 al 29 de noviembre.

Verza llegará a esa instancia con posibilidades de consagrarse campeón en la categoría camionetas. La competencia será decisiva para cerrar una temporada marcada por el trabajo, la dedicación y el desarrollo de su propio vehículo de competición.

Con la expectativa puesta en la definición del campeonato, el chaqueño buscará transformar el resultado obtenido en San Luis en un nuevo impulso para alcanzar el máximo objetivo del año y llevar al deporte chaqueño a lo más alto del podio latinoamericano.

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La UNNE desarrolla un modelo para anticipar qué calles de Resistencia podrían inundarse

Un proyecto de investigación de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) logró reproducir mediante simulaciones el escurrimiento del agua de lluvia en un sector de Resistencia, con una diferencia aproximada de 1,5 centímetros respecto de las mediciones utilizadas para comprobar los resultados.

El trabajo se desarrolla en la Facultad de Ingeniería y está a cargo de Joaquín Ríos Mellone, estudiante de quinto año de Ingeniería Civil e integrante del Laboratorio de Mecánica Computacional. La investigación cuenta con una beca de pregrado de la Secretaría General de Ciencia y Técnica de la UNNE y la dirección de los doctores Javier Luis Mroginski y Hugo Guillermo Castro.

El objetivo es desarrollar una herramienta que permita conocer cómo circula el agua por las calles durante una tormenta y, a futuro, anticipar qué sectores urbanos podrían sufrir anegamientos.

Una ciudad donde pocos centímetros hacen la diferencia

Resistencia presenta características geográficas que dificultan la predicción del recorrido del agua. Al estar ubicada sobre el valle de inundación del río Paraná, cuenta con una topografía de escasa pendiente.

En ese contexto, pequeños errores en la información sobre la altura del terreno pueden generar diferencias importantes en las simulaciones.

Para abordar el problema, los investigadores utilizan ANUGA, un programa informático de acceso libre que permite representar el movimiento del agua sobre una superficie. El terreno se divide en miles de pequeñas áreas triangulares, en las que se calcula la cantidad de agua acumulada y la dirección de su desplazamiento.

El equipo también incorporó funciones para representar cómo las bocas de tormenta captan el agua que circula por las calles.

Cómo comprobaron los resultados

La primera zona estudiada abarca aproximadamente cinco hectáreas en el sector de la calle San Lorenzo. Allí se contaba con mediciones detalladas de las alturas del terreno y registros de siete tormentas ocurridas en 2007.

Esos datos permitieron comparar las alturas de agua observadas con las obtenidas mediante las simulaciones.

La diferencia aproximada de 1,5 centímetros representa un resultado favorable para esta etapa del estudio, aunque los investigadores remarcaron que todavía deben determinar los límites de aplicación del modelo.

Entre las dificultades pendientes se encuentran la antigüedad de los datos topográficos y la falta de representación del recorrido del agua dentro de los conductos subterráneos.

La próxima etapa: estudiar una cuenca más extensa

El equipo prevé aplicar la herramienta en la cuenca Cisterna de Resistencia, un sector de entre 40 y 50 hectáreas. El análisis permitirá comparar las condiciones de 2007 con las actuales y evaluar cómo influyeron el avance de la urbanización y los cambios en el uso del suelo.

También se buscará comprobar el comportamiento del modelo ante tormentas más intensas que las utilizadas en las primeras pruebas.

Además de su posible aplicación en ciudades, la herramienta podría utilizarse en zonas rurales para estudiar la dirección y velocidad del agua en una cuenca y estimar el material que puede arrastrar.

El desarrollo todavía requiere pruebas y datos actualizados, pero representa un avance en el uso de herramientas computacionales para estudiar el agua de lluvia y mejorar la planificación urbana.

Fuente: UNNE Medios.

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