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“¿Qué hora es?" o “¿qué horas son?“: cuál es la forma correcta según la RAE
Cuando necesitamos saber la hora, surgen dudas sobre la forma correcta de preguntar: ¿debemos decir “¿Qué hora es?" o “¿Qué horas son?"? Aunque ambas expresiones se utilizan en distintos contextos y regiones, la Real Academia Española (RAE) establece recomendaciones claras al respecto.
La forma recomendada: “¿Qué hora es?"
Según la RAE, la forma estándar y más correcta para preguntar la hora es “¿Qué hora es?". Esta expresión se considera general y neutra en la lengua española, independiente de la hora concreta que se quiera conocer. Por ejemplo:
- “Disculpa, ¿qué hora es?"
- “¿Qué hora es? Necesito irme a trabajar."
Sobre la forma “¿Qué horas son?"
La expresión “¿Qué horas son?" también se utiliza en el habla cotidiana, especialmente en algunas regiones de habla hispana. Sin embargo, la RAE señala que, aunque es comprensible, su uso no es el recomendado en la lengua general. La recomendación es evitarla en contextos formales o escritos.
Fuente: TN
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El Portal del Cielo se consolida como sede de uno de los eventos del año: El Pastor Paul Enenche arriba a la Argentina
Un gigante del Reino llega a Argentina: El Pastor Paul Enenche encabezará una Cruzada de Milagros en Portal del Cielo
El histórico evento se realizará los días 15 y 16 de junio a las 19:00 horas en la Iglesia Portal del Cielo (Avenida Arribálzaga 2000, Resistencia, Chaco). La entrada será libre y gratuita para toda la comunidad, y se puede obtener mayor información en paulenencheargentina
Por primera vez, la región celebra la llegada de un acontecimiento espiritual de magnitud internacional. Se trata de la visita del Pastor Paul Enenche, el líder ministerial que edificó uno de los auditorios cristianos más grandes del mundo, con capacidad para más de 100 mil personas. Reconocido internacionalmente como una voz profética que ha impactado naciones, su ministerio ha sido el escenario de extraordinarios milagros, salvación y avivamiento alrededor de todo el globo.
Los próximos días 15 y 16 de junio, a las 19:00 horas, el Pastor Enenche llegará a la Iglesia Portal del Cielo, ubicada en Avenida Arribálzaga 2000, en Resistencia, Chaco, para presidir una Cruzada Sobrenatural de Milagros. Serán dos noches históricas en las que se clamará colectivamente por sanidades, restauración y un encuentro real con el poder de Dios, bajo la firme convicción de que Argentina será testigo de Su gloria.
El evento contará con entrada libre y gratuita para toda la comunidad, abriendo las puertas a todas las personas que se encuentren en la búsqueda de una respuesta espiritual o un milagro de sanidad para sus vidas.
Desde la organización del encuentro señalaron la importancia de participar de este acontecimiento sin precedentes en la región: "No seas solo un espectador. Sé parte de lo que Dios está haciendo. Prepárate para ver y recibir tu milagro".
Para mayor información sobre el encuentro, los interesados pueden consultar los canales oficiales en paulenencheargentina
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Hugo Lescano, experto en lenguaje no verbal, supo que tenía ELA cuando leyó el miedo en la cara de una médica
Hugo Lescano pasó más de tres décadas analizando los gestos de los demás. Bautizado por los medios como el “detector de mentiras”, este consultor de la OEA y experto en lenguaje no verbal se encontraba en Washington dando una conferencia cuando detectó que arrastraba la “r” mientras hablaba.
Su médico de cabecera no estaba en la ciudad y fue a la consulta con otra profesional. Ese fue el inicio de una paradoja que cambiaría su vida: el hombre que descifra verdades ocultas en los demás tuvo que leer, en la cara de una médica, el diagnóstico que no quería escuchar. “Fue una microexpresión de miedo”, cuenta Telenoche.
“Ella no pudo ocultar su reacción. Sobre la unidad de acción cinco aparece el miedo: los párpados se elevan, las cejas no, y la boca se contrae”, describe Hugo con precisión técnica.
A pesar de que la doctora intentó postergar la noticia, él ya lo había leído todo: “Salimos del consultorio y le dije a mi esposa: esto es ELA como mínimo. Tuve que analizar el rostro de alguien que tenía una verdad escondida para mí”.
Tras meses de estudios y la confirmación del diagnóstico, el especialista transitó todas las etapas del duelo: la negación —que lo llevó a sacar pasajes para una expedición en Papúa Nueva Guinea— y el enojo por la estadística arbitraria de una enfermedad que afecta a 20 cada 100 mil personas.
“Mi mente fue directo al peor escenario. Es un mecanismo humano. Pero en enfermedades como esta, ese escenario puede ser muy duro. Pensé en traqueotomías, sillas especiales, dependencia total. Después me detuve: eso todavía no pasó y no sabemos si va a pasar. Incluso siempre existe la posibilidad de morirse de otra cosa”, afirmó con humor.
“Hoy tengo la suerte de que mi único síntoma fuerte es la dificultad en el habla. Sigo viviendo mi vida. No puedo permitirme que la enfermedad ocupe todo. Incluso le puse horario a la tristeza: de una a dos de la tarde. Después sigo con mi día. Si no, la vida queda tomada por el dolor".
Con el objetivo de gestionar el dolor, Lescano aplica una técnica singular: marcarle agenda a la tristeza. “De 1 a 2 es mi horario para llorar. Así me queda todo el día para mi gato, mi familia y para sonreír.
La familia, un factor fundamental
“Mi esposa tiene una enorme capacidad de acompañar sin dramatizar. Mi hija, ingeniera, aporta una mirada lógica y práctica. Entre los dos lograron que el proceso sea más llevadero".
Desde lo espiritual, Hugo tiene formación en teología que lo ayudó mucho. “Aprendí a vivir el presente. Hoy aplico eso: mirar lo que sí tengo. Si puedo mover nueve dedos, disfruto eso en lugar de lamentarme por el que falla”.
Hugo no siente que la enfermedad le esté “enseñando” algo nuevo que no supiera, pero sí que lo desafía a aplicar lo que siempre dijo. “También me pregunto cómo esto puede servir a otros. Ojalá mi experiencia le dé esperanza a personas que no tienen visibilidad".
Lescano sigue trabajando, dando clases y buscando herramientas tecnologías -clonó su voz con inteligencia artificial para seguir enseñando en el futuro-.
En cuanto al tratamiento Lescano sostiene: “Hago lo indicado por los médicos, y también estoy en contacto con desarrollos científicos que buscan alternativas. Sin generar falsas expectativas, hay investigaciones en curso y eso abre puertas”.
Pero más allá de todo, su mensaje es claro: “no perdamos los momentos maravillosos de la vida esperando un milagro. El milagro somos nosotros. La enfermedad no borra lo que hicimos, lo que construimos, los vínculos, la historia.
Fuente: TN
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Tiene 53 años y, con un Dodge de 1960, enfrentará uno de los rallies más extremos de la Patagonia
La decisión llegó después de años de escuchar la invitación. Siempre estaba ahí, dando vueltas, como esas ideas que no terminan de concretarse pero que nunca desaparecen del todo. Esta vez fue distinto.
Andrea Ricci, 53 años, neuquina, madre, trabajadora y amante de la naturaleza, dijo que sí. Y ese sí la va a llevar a vivir una de las experiencias más exigentes y fascinantes de su vida: recorrer más de 3.000 kilómetros por la Patagonia en el rally “Locos de la Patagonia”.
Pero hay un detalle que vuelve su historia aún más singular. Andrea no va como acompañante ni como copiloto: va sola. Al volante de un Dodge M37 modelo 1960, enfrentará caminos inhóspitos, frío extremo, rutas sin señalizar y una convivencia intensa con más de 250 participantes en una travesía donde todo puede pasar.
“Es la primera vez que voy a participar de este rally porque en las otras ediciones por mi trabajo no había podido”, cuenta y agrega: “La verdad que estoy con muchas expectativas, con muchas ganas de que llegue el día”.
El rally comenzará el este sábado desde San Carlos de Bariloche y finalizará diez días después en El Calafate. No hay rutas fijas, asistencia oficial ni garantías. Solo hay una premisa: tener espíritu libre y que los vehículos sean (todos) anteriores a 1991.
En ese escenario, Andrea será una de las pocas participantes mujeres. En un universo históricamente dominado por hombres, su presencia no pasa desapercibida. Pero a ella, eso, no la inquieta. “No es un problema estar con hombres. Tengo hijos varones, trabajo con empleados hombres, tengo muchos familiares hombres… siempre estuve rodeada”, dice con naturalidad y se anticipa: “Creo que nos vamos a reír mucho”.
El viaje será exigente, sí. Pero también profundamente humano. Cada noche, los más de 250 participantes compartirán comidas, historias, anécdotas. “Es como un casamiento por noche durante diez noches”, describen quienes ya lo vivieron. Y en medio de ese universo itinerante, Andrea no solo manejará: también cocinará.
“Voy preparada para cocinar porque me encanta. Ya tenemos pensadas algunas cosas con mi marido”, cuenta. Porque si algo caracteriza a este rally, además de la aventura, es la convivencia.
Su marido es Sergio Pérez. Y aunque viajarán juntos, no lo harán en el mismo vehículo. Él estará al mando de un imponente camión Iveco 4x4 traído desde España, preparado especialmente para enfrentar terrenos extremos. Pero su rol va más allá de competir.
Sergio es, de alguna manera, el “ángel guardián” de la caravana. En su camión lleva herramientas, repuestos y todo lo necesario para asistir a quienes queden varados en el camino. Porque en este rally no hay auxilio externo: los propios participantes se ayudan entre sí.
Si alguien se queda, Sergio estará ahí. Si alguien se encaja, también y si alguien necesita una mano, él será uno de los que aparezca. Es una lógica que define el espíritu del evento: nadie llega solo.
Mientras tanto, Andrea avanzará con su Dodge 1960, un vehículo tan noble como desafiante. Sin lujos, sin comodidades excesivas, con lo justo y necesario.
La previa
“Estamos ultimando detalles de luces, de calefacción… porque no tenía calefacción”, cuenta entre risas. La preparación es constante, pero siempre en los tiempos que permite el trabajo.
“Vamos mechando el trabajo con los preparativos”, explica. Porque la vida sigue mientras la aventura se arma. También hay logística: comida, ropa, abrigo. “No podemos llevar todo, así que vamos con lo justo. Habrá que lavar o usar dos veces si no se ensucia”, dice, con esa mezcla de pragmatismo y entusiasmo que define a quienes se animan a este tipo de desafíos.
El recorrido no es menor. Durante diez días atravesarán caminos de ripio, estepa, zonas sin señal, posibles vados, heladas intensas y condiciones climáticas cambiantes. Desde la ruta 40 hasta senderos apenas marcados, cada jornada tendrá su propia dificultad.
Y como si eso fuera poco, cada día incluirá una “prueba”: empujar el vehículo, cantar en público, sacar fotos, disfrazarse, no pinchar una rueda. Nada está librado al azar. Pero todo puede fallar y ahí es donde aparece lo más interesante.
“Me gusta mucho la aventura, la vida, la naturaleza… todos los desafíos son lindos para mí”, dice Andrea. “Creo que este va a ser un desafío lindo por el clima, por la gente, por las situaciones que van a surgir”, añade.
Andrea sabe que habrá frío. Que habrá cansancio. Que habrá momentos difíciles. Pero también sabe que hay algo más grande en juego. Esa mezcla de incertidumbre y emoción que solo aparece cuando uno sale de lo conocido.
El rally “Locos de la Patagonia” no premia la velocidad. No gana el más rápido. Gana el que llega. O el que, incluso sin llegar, vuelve con historias. Y en ese sentido, Andrea ya empezó a construir la suya. Una historia que habla de animarse. De salir del lugar esperado. De romper, sin estridencias, ciertos moldes.
Porque, como ella misma dice, no se trata solo de manejar un vehículo antiguo en condiciones extremas: se trata de decidir ir, de confiar y de animarse. “Sé que mi esposo estará cerca, pero no al lado. Acompañando desde otro rol, sosteniendo desde la experiencia, desde la mecánica, desde la ayuda”, explica.
Y en ese contexto, su figura toma otra dimensión: cada vez más mujeres se animan a ocupar espacios históricamente ajenos. De que el límite, muchas veces, está más en la mirada que en la capacidad. El viaje, asegura, entre risas, ya empezó “mucho antes de arrancar el motor”.
Fuente: TN
