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Tiene 53 años y, con un Dodge de 1960, enfrentará uno de los rallies más extremos de la Patagonia
La decisión llegó después de años de escuchar la invitación. Siempre estaba ahí, dando vueltas, como esas ideas que no terminan de concretarse pero que nunca desaparecen del todo. Esta vez fue distinto.
Andrea Ricci, 53 años, neuquina, madre, trabajadora y amante de la naturaleza, dijo que sí. Y ese sí la va a llevar a vivir una de las experiencias más exigentes y fascinantes de su vida: recorrer más de 3.000 kilómetros por la Patagonia en el rally “Locos de la Patagonia”.
Pero hay un detalle que vuelve su historia aún más singular. Andrea no va como acompañante ni como copiloto: va sola. Al volante de un Dodge M37 modelo 1960, enfrentará caminos inhóspitos, frío extremo, rutas sin señalizar y una convivencia intensa con más de 250 participantes en una travesía donde todo puede pasar.
“Es la primera vez que voy a participar de este rally porque en las otras ediciones por mi trabajo no había podido”, cuenta y agrega: “La verdad que estoy con muchas expectativas, con muchas ganas de que llegue el día”.
El rally comenzará el este sábado desde San Carlos de Bariloche y finalizará diez días después en El Calafate. No hay rutas fijas, asistencia oficial ni garantías. Solo hay una premisa: tener espíritu libre y que los vehículos sean (todos) anteriores a 1991.
En ese escenario, Andrea será una de las pocas participantes mujeres. En un universo históricamente dominado por hombres, su presencia no pasa desapercibida. Pero a ella, eso, no la inquieta. “No es un problema estar con hombres. Tengo hijos varones, trabajo con empleados hombres, tengo muchos familiares hombres… siempre estuve rodeada”, dice con naturalidad y se anticipa: “Creo que nos vamos a reír mucho”.
El viaje será exigente, sí. Pero también profundamente humano. Cada noche, los más de 250 participantes compartirán comidas, historias, anécdotas. “Es como un casamiento por noche durante diez noches”, describen quienes ya lo vivieron. Y en medio de ese universo itinerante, Andrea no solo manejará: también cocinará.
“Voy preparada para cocinar porque me encanta. Ya tenemos pensadas algunas cosas con mi marido”, cuenta. Porque si algo caracteriza a este rally, además de la aventura, es la convivencia.
Su marido es Sergio Pérez. Y aunque viajarán juntos, no lo harán en el mismo vehículo. Él estará al mando de un imponente camión Iveco 4x4 traído desde España, preparado especialmente para enfrentar terrenos extremos. Pero su rol va más allá de competir.
Sergio es, de alguna manera, el “ángel guardián” de la caravana. En su camión lleva herramientas, repuestos y todo lo necesario para asistir a quienes queden varados en el camino. Porque en este rally no hay auxilio externo: los propios participantes se ayudan entre sí.
Si alguien se queda, Sergio estará ahí. Si alguien se encaja, también y si alguien necesita una mano, él será uno de los que aparezca. Es una lógica que define el espíritu del evento: nadie llega solo.
Mientras tanto, Andrea avanzará con su Dodge 1960, un vehículo tan noble como desafiante. Sin lujos, sin comodidades excesivas, con lo justo y necesario.
La previa
“Estamos ultimando detalles de luces, de calefacción… porque no tenía calefacción”, cuenta entre risas. La preparación es constante, pero siempre en los tiempos que permite el trabajo.
“Vamos mechando el trabajo con los preparativos”, explica. Porque la vida sigue mientras la aventura se arma. También hay logística: comida, ropa, abrigo. “No podemos llevar todo, así que vamos con lo justo. Habrá que lavar o usar dos veces si no se ensucia”, dice, con esa mezcla de pragmatismo y entusiasmo que define a quienes se animan a este tipo de desafíos.
El recorrido no es menor. Durante diez días atravesarán caminos de ripio, estepa, zonas sin señal, posibles vados, heladas intensas y condiciones climáticas cambiantes. Desde la ruta 40 hasta senderos apenas marcados, cada jornada tendrá su propia dificultad.
Y como si eso fuera poco, cada día incluirá una “prueba”: empujar el vehículo, cantar en público, sacar fotos, disfrazarse, no pinchar una rueda. Nada está librado al azar. Pero todo puede fallar y ahí es donde aparece lo más interesante.
“Me gusta mucho la aventura, la vida, la naturaleza… todos los desafíos son lindos para mí”, dice Andrea. “Creo que este va a ser un desafío lindo por el clima, por la gente, por las situaciones que van a surgir”, añade.
Andrea sabe que habrá frío. Que habrá cansancio. Que habrá momentos difíciles. Pero también sabe que hay algo más grande en juego. Esa mezcla de incertidumbre y emoción que solo aparece cuando uno sale de lo conocido.
El rally “Locos de la Patagonia” no premia la velocidad. No gana el más rápido. Gana el que llega. O el que, incluso sin llegar, vuelve con historias. Y en ese sentido, Andrea ya empezó a construir la suya. Una historia que habla de animarse. De salir del lugar esperado. De romper, sin estridencias, ciertos moldes.
Porque, como ella misma dice, no se trata solo de manejar un vehículo antiguo en condiciones extremas: se trata de decidir ir, de confiar y de animarse. “Sé que mi esposo estará cerca, pero no al lado. Acompañando desde otro rol, sosteniendo desde la experiencia, desde la mecánica, desde la ayuda”, explica.
Y en ese contexto, su figura toma otra dimensión: cada vez más mujeres se animan a ocupar espacios históricamente ajenos. De que el límite, muchas veces, está más en la mirada que en la capacidad. El viaje, asegura, entre risas, ya empezó “mucho antes de arrancar el motor”.
Fuente: TN
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Llega a Argentina el Pastor Paul Enenche: Un acontecimiento de fe sin precedentes en la Iglesia Portal del Cielo
La ciudad de Resistencia se prepara para recibir al Dr. Paul Enenche, reconocido referente internacional, quien encabezará una trascendental "Cruzada de Milagros" los días 15 y 16 de junio, a partir de las 19:00 horas. El evento tendrá lugar en las instalaciones de la Iglesia Portal del Cielo, ubicada en Avenida Arribalzaga 2000.
El encuentro, de entrada libre y gratuita para toda la comunidad, representa un acontecimiento sin precedentes para la región. El Pastor Enenche, médico de profesión, es mundialmente conocido por liderar un ministerio que convoca habitualmente a multitudes, llegando a albergar a más de 200 mil personas en dos servicios de gran escala, consolidando uno de los auditorios cristianos más importantes del mundo.
Un ministerio con impacto global
El Dr. Enenche es valorado internacionalmente por portar un mensaje orientado a la restauración de vidas, sanidades. Su ministerio posee una amplia red de difusión que abarca televisión y radio digital, con llegada a África, Europa, Oriente Medio, Estados Unidos y el Caribe. Esta estructura complementa su labor presencial, que incluye campañas de evangelización y la plantación de iglesias en diversos continentes.
Dos noches históricas en Argentina
Desde la organización del evento destacan que estas jornadas están diseñadas para ofrecer un espacio de "sanidades, milagros, restauración y un encuentro real con el poder de Dios". Se espera que una gran concurrencia se acerque bajo la firme convicción de que Argentina será testigo de una experiencia espiritual significativa.
Los responsables de la convocatoria extendieron una invitación abierta a toda la comunidad: "No seas solo un espectador. Sé parte de lo que Dios está haciendo. Prepárate para ver y recibir tu milagro", señalaron.
Para más información sobre el encuentro, los interesados pueden consultar el sitio oficial: paulenencheargentina.com
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Cómo funciona la modalidad que permite ganar hasta US$ 400 por traer productos del exterior
“¿Te fijás si allá está más barato?”, “Acá no se consigue, fijate adónde viajás si lo encontrás” o “Después te paso la plata” son algunas de las frases que más resuenan cuando alguien viaja. De hecho, los mensajes llegan antes de armar la valija. Familia, amigos o conocidos que aprovechan el viaje ajeno para pedir algo puntual: tecnología, cosmética, ropa. Y lo que empieza como un favor, muchas veces termina ocupando más lugar del previsto.
Con el tiempo, ese intercambio informal empezó a tomar otra forma. Ya no se trata solo de hacerle un favor a alguien cercano, sino de reconocer que ese espacio tiene un valor. Por eso muchos viajeros empiezan a organizar esos pedidos, a elegir qué aceptar y a calcular cuánto pueden ganar. Así, lo que antes pasaba casi sin pensarlo empieza a convertirse en una práctica cada vez más planificada.
Además, en un contexto donde viajar al exterior implica cada vez más costo, esa práctica empieza a leerse también como una forma de compensar gastos. Lo que surgía de manera espontánea se convierte, para algunos, en una decisión más consciente: aprovechar el espacio disponible no solo para traer cosas, sino para hacer que el viaje rinda.
A partir de ahí, la dinámica se organiza. Viajeros que ya tienen un destino previsto trasladan productos comprados en el exterior para otras personas a cambio de una comisión. Detrás de este esquema aparecen plataformas digitales que facilitan el proceso, conectando a quienes quieren comprar con quienes pueden traer esos artículos, ordenando pagos y estableciendo ciertas reglas de intercambio.
De la oportunidad al hábito
El crecimiento de esta modalidad no es casual. Responde a una combinación de factores económicos y de consumo que, en los últimos años, se profundizaron.
“Lo electrónico, los cosméticos o la indumentaria pueden costar entre un 30% y un 60% más en países como Argentina por aranceles y disponibilidad limitada”, explica Alex Stepanov, Product Marketing Manager de Grabr. A eso se suma la recuperación de los viajes internacionales y, en el caso argentino, el atractivo de poder generar ingresos en dólares.
En ese escenario, lo que empezó como una práctica ocasional empieza a formar parte de la planificación. Entonces, ya no se trata solo de qué llevar en la valija, sino también de qué traer. “Muchos viajeros revisan los pedidos disponibles antes de armar el equipaje y consideran ese espacio como un recurso a optimizar”, señala. Es un cambio de comportamiento donde la capacidad no utilizada del equipaje se convierte en una fuente de valor.
Así, el fenómeno está impulsado por la demanda. De hecho, en el último año, la plataforma Garb registró más de 250.000 pedidos, con productos electrónicos, cosméticos y zapatillas entre los más solicitados. Y el patrón se repite constantemente: artículos difíciles de conseguir localmente o con diferencias de precio significativas.
Cuánto se puede ganar y de qué depende
Aunque suele mencionarse un ingreso promedio cercano a los 250 dólares por viaje, ese número no es fijo ni automático. Depende, sobre todo, de la cantidad de entregas y del tipo de productos transportados.
“El pago promedio por entrega ronda los US$ 77, por lo que alcanzar ese monto implica combinar tres o cuatro pedidos en un mismo viaje”, explica Stepanov al respecto. A su vez, los productos más grandes o pesados, las rutas con menor oferta de viajeros o los pedidos urgentes suelen tener mejores recompensas.
En la práctica, esto implica una planificación cada vez más afinada. Elegir qué pedidos aceptar, cómo distribuir el espacio en la valija y qué tipo de productos priorizar puede marcar la diferencia entre un ingreso marginal y uno más significativo.
Para la mayoría, sin embargo, sigue siendo un complemento. “Un viajero frecuente puede generar entre US$200 y 400 por viaje, pero en general no es un ingreso principal sino una forma de cubrir gastos”, aclara.
Entre la oportunidad y los límites
Si bien el crecimiento de esta práctica es indiscutible, también abre interrogantes, especialmente en relación con las normativas y los controles. A medida que más viajeros incorporan esta dinámica como parte de sus recorridos, la línea entre un uso personal del equipaje y una actividad con fines económicos empieza a volverse menos clara. Lo que para algunos es una forma práctica de optimizar recursos, para otros puede rozar zonas grises en términos regulatorios, sobre todo cuando la frecuencia de los viajes o la cantidad de productos transportados empieza a aumentar.
No obstante, cada país establece sus propias reglas respecto al ingreso de productos, y la diferencia entre uso personal y actividad comercial puede ser difusa. “Transportar varias unidades idénticas puede generar controles”, advierte el vocero. Por eso, las plataformas suelen limitar los pedidos a cantidades compatibles con uso personal y ofrecen guías según cada destino.
Además de las regulaciones, hay otra variable que aparece con fuerza: la confianza. Porque, en definitiva, se trata de personas que aceptan transportar productos de otros y de compradores que pagan por adelantado. Para sostener esa dinámica, las plataformas incorporan verificaciones de identidad, pagos que se liberan recién con la entrega y sistemas de reputación que ordenan quién es quién dentro del circuito.
Con el crecimiento, también cambia la forma en que se usa. Lo que antes era más improvisado empieza a organizarse: hay viajeros que miran pedidos antes de armar la valija, rutas donde la demanda es más alta y herramientas que permiten elegir mejor qué conviene traer.
En paralelo, aparecen nuevas capas, sobre todo en lo financiero. La posibilidad de cobrar en dólares o manejar pagos de forma más directa suma un incentivo extra, especialmente en contextos inestables. Todo eso empuja a que la práctica se ordene, sin perder del todo su lógica original: personas que se conectan para resolver algo concreto. Entonces, viajar ya no es solo moverse de un lugar a otro o descansar unos días. Para algunos, empieza a ser una forma de generar ingresos. “El viaje empieza a autofinanciarse parcialmente”, resume Stepanov.
Fuente: TN
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Es capitana de la Selección argentina de rugby, fue mamá y a los pocos días se subió a un avión para competir
Paula Pedrozo es una referente del rugby femenino en la Argentina. Como capitana, lidera a las Yaguaretés, el seleccionado nacional de seven, en el circuito mundial. Tras años de sacrificios y de empuje para crecer dentro del deporte que la apasiona, dio un paso trascendental en su vida personal que hoy la obliga a balancear sus múltiples actividades. Hace menos de tres meses, fue mamá de Vito junto a su pareja, Sofía. La llegada del bebé no detuvo su intensa agenda: a los pocos días del nacimiento, se fue a disputar un importante torneo en el exterior.
“Soy consciente del rol que ocupo en el equipo, no solo por ser la capitana sino también por ser una de las jugadoras más experimentadas, y por suerte cuadró todo: el bebé nació súpersaludable y Sofi pudo recuperarse bien de la cesárea así que pude subirme al avión. Disfruté del nacimiento y también del torneo”, le contó la jugadora a TN, días antes de encarar un nuevo desafío con el conjunto nacional en el certamen de Valladolid, España.
Los comienzos de su carrera y la llegada a la Selección
Pula, como la apodan en el mundo del rugby, empezó a jugar a los 15 años en Concordia, Entre Ríos, alentada por sus padres, ambos profesores de educación física. Pronto se sumó a la modalidad seven, con plena consciencia de que se trataba de una disciplina que era incipiente entre las mujeres y que muchos consideraban exclusivamente masculina.
Aunque iba en gran ascenso, su carrera tuvo una pausa obligada: cuando terminó el secundario y se fue a estudiar a Corrientes, no tenía un club en el cual jugar. Tras un año de parate pudo sumarse al Capri de Posadas en Misiones y sus desafíos deportivos empezaron a ser cada vez más grandes. “Cuando un deportista es del interior del país, ve el sueño mucho más lejano. Yo no pensaba que me iba a llegar la oportunidad”, admite.
Miguel Seró era el entrenador de Las Pumas por aquellos años. Fue quien vio a Paula y la invitó a formar parte de su primera concentración nacional cuando cumplió los 18 años en el marco de un proceso de renovación del plantel. Su primer torneo oficial fue en Hong Kong en 2015 y luego formó parte del equipo que disputó el repechaje olímpico en Irlanda en 2016. Desde ese momento no paró de crecer dentro del equipo, al punto de convertirse en figura y capitana hasta la actualidad.
Una decisión personal que se mezcla con las aspiraciones deportivas
A la par de su crecimiento deportivo, Pedrozo llevaba tres años intentando agradar la familia con Sofía, su pareja desde hace siete años, que también es jugadora de rugby. Fue un camino con altos y bajos, que culminó el 16 de marzo con la ansiada llegada de Vito. Hoy, la capitana de Las Yaguaretés se anima a contar el proceso para inspirar a otras personas a perseguir sus sueños.
Para lograr el embarazo, la pareja eligió un procedimiento convencional de inseminación artificial. Sofía fue quien aportó los óvulos y quien gestó. “Tardamos porque la inseminación tiene un porcentaje de efectividad bajo: la muestra de semen que se aporta, si bien tiene muchos espermatozoides, es pequeña y el proceso se hace en el día más fértil de la mujer, según la consideración de los médicos. Después, se esperan 14 días para saber si el test da positivo o negativo”, explicó Pedrozo.
Y detalló: “En cada proceso, Sofi tenía que interrumpir su actividad deportiva y en el camino nos encontramos con algunos inconvenientes como el hipotiroidismo o los pólipos en el útero que le detectaron y que no sabían si eso iba a influir en su fertilidad. También hubo que regularle la prolactina. Todo eso alargó bastante el procedimiento: al principio es todo ilusión, todo nuevo y hay ansiedad de que el test sea positivo, pero con el tiempo hay desilusiones y diferentes reacciones”.
La deportista cuenta que, al comienzo, grababan videos de sus reacciones al hacer cada test de embarazo para documentar el proceso, pero luego dejaron de hacerlo. ”Fue un vaivén de emociones, pero la espera valió la pena”, sostuvo.
Vito finalmente nació el 16 de marzo por cesárea. En los días previos, había dudas de que Paula pudiera sumarse al viaje a Montevideo con Las Yaguaretés ya que podía coincidir con la fecha del parto.
“Yo creo que todo se da por algo y finalmente me fui sumamente concentrada al torneo: teníamos un desafío muy grande y quería disfrutar esa experiencia. Creo igual que cada vez me va a costar más irme: cuando Vito empiece a decir sus primeras palabras o cuando se dé cuenta de que yo falto en la casa”, señaló la jugadora que en esa gira hizo un try, algo que no suele suceder con frecuencia, y obviamente el festejo fue con dedicatoria para su bebé recién nacido.
Después de aquel viaje a Uruguay, vinieron los torneos en San Pablo, Hong Kong y Valladolid. En todos la capitana dijo presente: “Me cuesta más viajar ahora porque Vito está en un período de crecimiento. Una como madre no quiere perderse nada: las primeras reacciones, los primeros llantos o las primeras risas. Trato de estar más pendiente al celular, algo que antes no hacía para estar más concentrada”.
“Todo esto también me cambió como persona y ahora realmente voy a los viajes y disfruto desde lo más pequeño y cotidiano hasta lo más extraordinario y grande. Me cuesta más irme, pero siempre cuento con gracia que ahora aprovechó las concentraciones para dormir. Por suerte mi pareja me acompaña, entiende lo que vivo y se alegra por mi conquistas personales y las del equipo”, subrayó.
La actualidad del rugby femnino y el impacto del deporte en su desarrollo personal
Aunque considera que el rugby femenino se encuentra en un momento de “meseta”, Paula confía en que la actualidad de Las Yaguaretés pueda significar un impulso para volver al camino de ascenso: “Que el equipo haya llegado al circuito mundial hace que la disciplina tenga mayor visibilidad y que los objetivos que se pongan las jugadoras sean más estrictos, que realmente vean que se puede lograr y que vale la pena el sacrificio. Hay un crecimiento de juveniles que es muy importante porque son el semillero y el futuro”.
“El objetivo hoy es llevarnos los partidos que jugamos contra rivales que están a nuestro nivel. En esta primera etapa quedamos número 11 en el ranking y queremos llegar al puesto 8 o 9, pensamos que es factible”, sostuvo, confiada.
Para la capitana del seleccionado nacional, el rugby femenino creció a nivel físico y se disminuyó la tasa de lesiones. Además, hizo hincapié en los valores que se adquieren en la práctica del deporte: “Se promueven valores muy enriquecedores para la vida diaria y yo tuve un cambio grande: me consideraba una persona bastante introvertida y con el rugby me animé a tener mayor exposición en los medios y a tener las palabras justas para inspirar a otras jugadoras”.
“Tomo esta carrera como un desafío. Soy muy competitiva y autoexigente: eso me ayudó a ser la capitana de la Selección argentina y trabajo para mantenernos en el circuito mundial, que es el mejor nivel que podemos tener en la actualidad. Ha sido un sacrificio enorme porque llevé la carrera a la par con la facultad, algo que genera inconvenientes en la parte social porque te perdés muchos eventos y te alejas de gente que quizás no tiene la misma visión”, reconoció.
Paula contó que en la actualidad no vive del deporte, aunque la Unión Argentina de Rugby da becas a sus jugadoras por estar en el circuito mundial. Las jugadoras del equipo estudian y trabajan en paralelo. La capitana, puntualmente, tiene su propio centro de kinesiología.
“Trato de llevar las dos cosas a la par. A mí el deporte me ayudó a tener mucha conducta, entonces nunca lo padecí. No fue fácil el camino, pero no fue imposible realizarme y los resultados están a la vista”, subrayó.
Paula Pedrozo: de la nueva etapa en su vida a la idea del retiro
La maternidad hizo que Paula tuviera menos tiempo de descanso. Al mismo tiempo,a los 30 años, se siente feliz con este paso tan grande que dio en su vida privada: “Tengo objetivos deportivos y otros personales, relacionados a lo laboral y a lo familiar. Hoy me siento muy estabilizada anímicamente, estoy bien y motivada. Antes buscaba una fecha para retirarme, pero hoy estoy más madura y tranquila con eso: cuando llegue, llegará. Mientras tanto, estoy disfrutando todo lo que me toca vivir”.
“No hay una edad que indique que ya es tiempo de colgar los botines, pero para la mujer es un poco más sacrificado porque se sabe que si una tiene el sueño o el proyecto de tener una familia, sí o sí tenés que interrumpir tu carrera deportiva. En mi caso fue distinto porque estoy en pareja con una mujer y fue ella la que puso el cuerpo, pero va a llegar el momento en el que yo también voy a querer hacerlo y va a ser inevitable dejar de jugar, al menos un tiempo, en la Selección. Tal vez pueda seguir en un club o en un ámbito más amateur, aportaré mi conocimiento desde otro lado”, pronosticó.
Disputar un Juego Olímpico. Ese es el gran sueño que Paula Pedrozo tiene pendiente en su carrera: “Trataré de estar hasta 2028 para lograr ese desafío y creo que después ya no voy a estar activa como deportista de élite”.
Fuente: TN
