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Fue piloto, se obsesionó con los circuitos y brilla en la F1: Hermann Tilke, responsable de reformar el Autódromo de Buenos Aires

Fue aquella tarde en la que cambió para siempre la vida de Hermann Tilke. Su tío lo llevó a ver una carrera en el Nordschleife de Nürburgring, por entonces de 28 kilómetros y que hoy con 22 sigue siendo el circuito más largo y peligroso del mundo. El flechazo por los autódromos fue inmediato y el adolescente alemán de 16 años supo cuál era su propósito en la vida. Despuntó el vicio como piloto, pero su lugar estaba debajo de los autos de carrera. Se recibió de ingeniero civil y fundó su empresa que, con el correr de los años, se convirtió en la más importante del mundo a la hora de diseñar trazados para la Fórmula 1, y su nuevo desafío es estar a cargo de la mayor transformación en la historia del Oscar y Juan Gálvez de la Ciudad de Buenos Aires.

Nació el 31 de diciembre de 1954. Sobre su experiencia en el Infierno Verde, como bautizó Jackie Stewart a Nürburgring, indicó que “quería competir, pero en aquella época no estaba permitido con 16 años, se podía competir en karting, pero para correr en coche había que tener al menos 18 años”. Estos testimonios fueron publicados en el sitio de Red Bull y recordó que “cuando cumplí los 18 años agarré el coche de mi madre, un Volkswagen Scirocco y, sin su permiso, le puse unas barras antivuelco. Aparte de eso el coche era completamente de serie, no tenía ni neumáticos de competición. Empecé a tomar parte en carreras de trepadas y así fue el comienzo. Después de acabar la escuela estuve tres meses trabajando y con el dinero que gané me compré un coche de carreras de verdad: un Mini Cooper”.

Nürburgring fue un imán y pasó a correr allí en sus carreras de larga duración llamada VLN y, junto a Dirk Adorf, lograron algunos triunfos. También participó en las legendarias 24 Horas del Ring (como se lo conoce a Nürburgring). Pero las curvas de ese mítico escenario, con sus variantes veloces, otras cerradas, como el icónico Carrusel que luce igual como en la época de Juan Manuel Fangio, las subidas y bajadas, o hasta una recta de 3 kilómetros, llevaron a Tilke a volar su imaginación para poder construir autódromos.

“Siempre quise dedicarme a algo relacionado con mi pasión por el automovilismo”, contó Tilke en una entrevista con Business Insider. Ese amor no era tanto por los autos de carrera, sino por los autódromos. “No tenía suficiente tiempo para dedicarme a las carreras, así que decidí montar mi propio negocio”, aclaró.

Nürburgring fue su “Biblia” y, luego de recibirse como ingeniero civil, en 1983 fundó Tilke Engineers & Architects (Tilke, Ingenieros y Arquitectos). Se especializó en diseño de circuitos de carrera, tanto para automovilismo como para motociclismo. Aunque su vínculo con Bernie Ecclestone, quien estuvo a cargo de la F1 por más de 40 años, fue clave para llegar al gran circo.

“El primer diseño completo que hice de un circuito fue para MotoGP, me refiero al Sachsenring en Alemania, un proyecto que realicé en 1995. El A1 Ring, que ahora es el Red Bull Ring, fue el primer proyecto que hice para la F1 y se terminó en 1997. El Red Bull Ring es una pista fantástica, puede que sea la pista en la que se ven las mejores carreras. Permite las superaciones y no es un circuito fácil, aunque desde fuera lo parezca. Los pilotos de F1 pueden dar fe de ello”, explicó.

Aunque su bautismo en cuanto a diseñar un circuito de F1 desde cero fue el de Sepang, en Malasia, que ingresó en el calendario en 1999 en lugar de Argentina. Luego gestó otros 13 trazados: Sakhir (Bahréin en 2004); Shanghái en (China en 2004); Estambul, en (Turquía en 2005); Marina Bay (Singapur en 2008); el Callejero de Valencia (España en 2008); Yas Marina (Abu Dhabi en 2009); el Circuito Internacional de Corea del Sur (2010); Buddth (India en 2011); el Circuito de las Américas en Austin (Estados Unidos en 2012); Sochi (Rusia en 2014); Bakú (Azerbaiyán en 2016); Yeda (Arabia Saudita en 2021); y Las Vegas, en Estados Unidos (2023). Se suman el Circuito Callejero de Madrid que será sede en 2026 y el de Qiddiya, en pleno desierto de Arabia Saudita y que estaría listo en 2030. Además, Tilke reformó cinco trazados: Hockenheim y el Circuito de Gran Premio de Nürburgring (no el Nordschleife largo de 22 kilómetros), ambos en 2002; Fuji (2005), Barcelona (2007), y el Hermanos Rodríguez de México (2015).

Su nuevo desafío es el Autódromo de la Ciudad de Buenos Aires Oscar y Juan Gálvez. La base de este proyecto fue armar un circuito para el Campeonato Mundial de Motociclismo de Velocidad, más conocido como MotoGP por su categoría reina. A diferencia de su plan anterior en 2018, cuando fue contratado exclusivamente para un desarrollo de F1 y por eso ahí se incluyó la zona del lago, esta vez las dos ruedas servirán como trampolín para intentar recuperar a la Máxima. Aunque también Tilke explicó que “las velocidades de los autos y las motos serían muy altas en la zona del lago”, en diálogo con Carburando. Por eso presentó el proyecto que se conoció el lunes y que generó polémica en el ambiente porque no incluye a lugares clásicos del autódromo porteño como los mixtos de los Circuitos 8 y 9, la Bajada Juan María Traverso, la S del Ciervo ni la mencionada zona del lago con las veloces rectas largas, el Curvón Salotto y la Chicana de Ascari. De todas formas, fue un boceto que deberá ser homologado por la Federación Internacional del Automóvil (FIA) y la Federación Internacional del Motociclismo (FIM).

Tiene antecedentes que fueron criticados por los fanáticos, como el conocido “Atentado a la Velocidad” por su corte a Hockenheim, que “cortó” el conocido trazado germano (pasó de 6.823 a 3.736 metros) y su parte más veloz quedó abandonada y hoy está cubierta de plantas. También la reducción que hizo en el Red Bull Ring que pasó de 5.942 a 4.318 metros. A partir de esas modificaciones, todos los escenarios que tuvieron la mano del alemán se conocen en el ambiente como “Tilkódromos”. Aunque a favor puede mencionarse la nueva versión del Hermanos Rodríguez mexicano o el Circuito de las Américas de Austin.

Sobre cómo se diseña un circuito, su hijo y mano derecha, Carsten Tilke reveló también con Business Insider que el proceso de diseño de un circuito comienza mucho antes de que se dibuje la primera curva. “La gente siempre piensa que empezamos con una hoja en blanco y que luego podemos hacer lo que queramos”. En realidad los Tilke primero hacen el reconocimiento del terreno y “ahí es donde empezamos, por qué esa parte de la pista tiene que ser recta y plana”, contó Carsten, que es socio en la empresa de su padre. “A partir de ahí, diseñamos el resto y nos preguntamos: ¿Qué longitud tiene esta pista? Si es larga, podemos hacer curvas muy rápidas, curvas amplias, etcétera”, añadió.

La topografía del terreno puede transformar por completo el carácter de un circuito. El Circuito de las Américas es un ejemplo paradigmático: tras una recta de salida plana, la pista asciende bruscamente hacia la primera curva, lo que le otorga una personalidad única. “La elevación es lo que hace que ese primer giro sea icónico”, afirmó Hermann. Este tipo de detalles, que parecen anecdóticos, son el resultado de un análisis minucioso de la orografía y de la búsqueda constante de elementos que desafíen tanto a pilotos como a ingenieros. Por ejemplo, el terreno pantanoso de Shanghái obligó a los Tilke y su equipo a cubrir el suelo con una capa de poliestireno antes de verter el hormigón, una solución poco convencional para garantizar la estabilidad del circuito chino. “Teníamos unos 60 o 70 metros de pantano”, contó Hermann, quien optó por este método para que la pista pudiera soportar el peso de los monoplazas de F1. Este tipo de desafíos técnicos, que van mucho más allá del simple trazado de curvas y rectas, ilustran la complejidad y creatividad que exige el diseño de circuitos modernos.

La presión de los plazos es otro de los grandes retos. El Circuito Corniche de Yeda se diseñó y construyó en menos de 11 meses, un récord para la firma. “Cuando llegué la fecha estaba fijada; no podíamos esperar ni un fin de semana más”, explicó Carsten. En este caso, el diseño y la construcción avanzaron en paralelo, una situación que exige una coordinación absoluta entre todos los equipos implicados.

No todos los desafíos son técnicos o logísticos. En el caso del Autódromo de Sochi, en Rusia, la convivencia con los organizadores de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014 complicó la ejecución del proyecto. “No éramos bien recibidos por los demás responsables de la construcción de los estadios. Querían terminar, nosotros también. Eran muchas cosas a la vez”, rememoró Hermann.

La seguridad es un pilar fundamental en el trabajo de Tilke. “Nadie quiere que un piloto se haga daño, por lo que la FIA trabaja a fondo para promover la seguridad, tanto en los coches como en las pistas”, explica el diseñador. Aun así, reconoce que “no se puede tener un 100 % de seguridad, siempre habrá un porcentaje de peligro”. El objetivo es lograr circuitos sean exigentes para los pilotos, pero que minimicen las consecuencias graves. “Intentamos diseñar circuitos en los que sea fácil que los pilotos cometan un error. El problema con la F1 es que los coches y los pilotos son los mejores del mundo y no suelen cometer errores, pero lo intentamos”, añadió.

El diseño debe anticipar los cambios en la normativa técnica, aunque los circuitos están pensados para perdurar durante décadas. “En 50 años el reglamento puede cambiar 10 veces y no tendría sentido tener que cambiar la pista cada vez que se cambia el reglamento”, argumenta Tilke padre. Un ejemplo es la famosa curva 8 de Estambul, concebida como un desafío tridimensional que exige una puesta a punto precisa para no perder carga aerodinámica. “Diseñamos un viraje muy difícil, porque en él hay que tener en cuenta sus tres dimensiones. Los coches tienen que estar puestos a punto para que no pierdan carga aerodinámica y eso afecta a toda la vuelta”, explica.

La versatilidad es otra de las señas de identidad de la firma. Muchos circuitos deben adaptarse tanto a la F1 como a MotoGP o a competiciones de autos de Turismos. “Por lo general diseñamos el circuito para que sirva para todas las disciplinas, lo que siempre supone un compromiso”, señaló Hermann. Las diferencias entre coches y motos afectan a la seguridad, el diseño y el comportamiento en curva. “En una pista de F1 siempre tienes que pensar en crear oportunidades para adelantar. Para coches GT (Gran Turismo) esto no es tan importante porque con ellos es más fácil hacer sobrepasos”, detalló.

El diseño de circuitos urbanos plantea restricciones adicionales. “No puedes derribar una casa para hacer una curva. Hay que trabajar mucho los detalles”, comentó Hermann. La experiencia de los pilotos profesionales permite acercar los coches al muro en la salida de las curvas, pero el margen de maniobra es mucho menor que en un circuito permanente. En tanto que su empresa creció de forma exponencial desde sus inicios. “En aquella época teníamos de ocho a 10 ingenieros, ahora tenemos más de 150 ingenieros y arquitectos. Todo cambia y evoluciona”, señaló Hermann.

Más allá del asfalto, el diseño de un circuito implica prever una infraestructura colosal. Los boxes (también conocidos como el paddock), el centro médico, las zonas de hospitalidad, las tribunas y los espacios para los medios de comunicación forman parte de un ecosistema que debe funcionar como un reloj suizo durante un fin de semana de Gran Premio. En ocasiones, la construcción de la pista va acompañada de la creación de toda una ciudad deportiva, como ocurrió en la Isla Yas, donde el Circuito Yas Marina se levantó sobre un terreno previamente deshabitado. El costo superó los mil millones de dólares, convirtiéndose en el circuito más caro de la historia de la F1. “Antes era una isla vacía. Luego llegas y añades infraestructura, creas un puerto, construyes todo desde cero. Se vuelve cada vez más caro”, explicó Carsten.

Pero, ¿cuál sería un circuito ideal para Hermann Tilke? “Uno que tenga muchos cambios de elevación para que el coche se aligere, que es lo que ocurre en el Nordschleife. Diseñamos uno en las montañas cerca de Tokio que se llama Magarigawa Club, que es para aficionados que se quieran divertir. Bilster Berg en Alemania también es muy extremo y es muy apreciado por los fans. Me gusta cuando el coche se queda muy ligero y casi salta en la zona de frenada. Una parte del Nordschleife es así y la pista australiana de Bathurst cuenta con una sección parecida. Me gusta cuando hay que ser cuidadoso a la hora de frenar. Esos elementos hacen que correr sea muy divertido”, indicó en su nota con Red Bull. Y sus circuitos preferidos que no fueron diseñados por él, respondió que “Spa-Francorchamps en Bélgica. El Nordschleife alemán es uno de los circuitos más interesantes del mundo. También me gusta Bathurst, hice algunas carreras allí y fue todo un reto”.

Hermann Tilke, el famoso diseñador de los circuitos de la F1, tuvo su primera visita oficial a la Argentina en el anuncio de la vuelta del MotoGP para 2027. Su presencia ante los medios el lunes pasado dan cuenta de su compromiso con el proyecto presentado en el Autódromo de Buenos Aires. “Va a quedar un circuito para 50 años”, avisó sobre el proyecto que se convertirá en el cambio más fuerte en los 73 años de historia del escenario capitalino.

Fuente: Infobae

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La historia de la Labubu: el imperio que factura US$27.500 millones y tiene fanáticos como Rihanna y De Paul

Es, al mismo tiempo, una muñeca, un accesorio de moda, un artículo coleccionable y un objeto aspiracional.

Es algo que tienen en común Rihanna, Kim Kardashian, una superestrella del K-Pop, Rodrigo de Paul, y mi hija Julieta, de 9 años.

Las Labubus se han convertido en un boom global.

Se agotan apenas salen al mercado las nuevas ediciones, en Europa se han tenido que suspender las ventas por los disturbios ocasionados en las filas, hay decenas de miles de videos en TikTok con los unboxing. Algunas que originalmente salían alrededor de 30 dólares han llegado a valer 170.000 en la reventa.

Si usted nunca ha visto una Labubu, debe saber que se trata de unos muñecos de unos 20 centímetros de alto con cuerpo de peluche y cabeza de vinilo. Ojos muy grandes, ovalados y expresivos, orejas puntiagudas, nariz pequeña, y una ambigua sonrisa de exactos 9 dientes -hasta las versiones truchas tienen 9 dientes-: no sabemos si es una sonrisa simpática o algo malévola. El que las observa por primera vez no sabe si se trata de una muñeca tierna o siniestra.

Según sus creadores la describen en la web oficial, Labubu es “buena y siempre está dispuesta a ayudar, pero a menudo, sin querer, consigue lo contrario”. Pero no se trata más que de storytelling.

Rodrigo de Paul y Rihanna comparten su amor por el accesorio furor (Foto: Inter Miami / Daily Mail)

Rodrigo de Paul y Rihanna comparten su amor por el accesorio furor (Foto: Inter Miami / Daily Mail)

Quién es el creador de las Labubus y por qué tardaron tanto en convertirse en furor

Fueron creadas originalmente por el artista coreano Kasing Lung. Eran parte de un libro ilustrado y Labubu era uno de Los Monstruos.

Las muñecas Labubus salieron al mercado en 2019 como parte de una serie y sin demasiada expectativa. Era un producto más de los que se sacaban para el público infantojuvenil. Pop Mart, la empresa fabricante, no había depositado muchas ilusiones en ellas. Y en los primeros años no se equivocaron. Un camino lento y discreto. Hasta que en 2024 se produjo la explosión fenomenal.

Primero fue China, luego el resto del mercado asiático. Después, el mundo occidental.

Dicen que quien inició la tendencia fue Lisa, cantante K-pop e integrante de la banda Blackpink. Cada cosa que ella muestre en sus redes es consumida después con devoción por sus millones de fans. Zapatillas, ropa, teléfonos, restaurantes a los que concurre. En abril del 2024 publicó en Instagram varias imágenes junto a sus Labubus. Sus fans se encargaron del resto.

A partir de ese momento no se detuvo el fenómeno. Se esparció velozmente. Un contagio global.

Según la edición, las Labubus pueden salir entre 18 y 50 dólares. Pero después hace su trabajo el mercado, la ley de oferta y demanda. La desesperación de la gente por tenerlas es tal, que su precio en el mercado de la reventa se multiplica exponencialmente.

Las peleas que surgen en los lugares de venta física se deben a que algunos acaparan demasiadas para venderlas en sitios de internet a precios mucho más elevados que los originales. Agio y especulación en el mercado de las muñecas. La empresa debió suspender en más de una ocasión estas ventas en comercios y realizarlas totalmente a través de internet debido a los disturbios (en los que estuvieron involucrados dependientes, padres, niños y adolescentes).

No se hace demasiado sencillo explicar las causas de este éxito descomunal. No se trata de una idea revolucionaria ni del diseño más hermoso del mundo. Es más, al enfrentarse a ellas por primera vez, uno no sabe si son bellas, tiernas, insípidas o desagradables. No parecen memorables a primera vista.

Como suele ocurrir en estos casos se mezclan algunos factores racionales, con el efecto contagio, lo aspiracional, la sintonía con un público determinado y la propagación inmediata que realizan la web y las redes sociales que provoca en otros una necesidad de la que carecían, un deseo irrefrenable hacia ese objeto.

En las redes, por ejemplo, se encuentran diferentes videos que muestran a personas amuchadas, alrededor de una joven abriendo una caja de Labubu. Están ansiosos por saber cuál le tocó de toda la colección.

Uno de los motivos de intriga y seducción es que vienen en cajas cerradas y el comprador no se sabe con cuál de las Labubu se va a encontrar. Ahí en las blind boxes está una de las claves. Algunas muñecas son mucho más usuales que otras. Están también las figuritas difíciles del álbum: oscuros objetos del deseo de los coleccionistas.

La comparación con las figuritas parece razonable (más allá del precio). Porque uno no sabe qué viene dentro del paquete, porque existe el riesgo alto de que salgan repetidas (late, late, late) y porque se genera una pulsión por completar la colección. Otro factor parece ser el de la oportunidad; reemplazaron a las Sonny Angel, el anterior y breve furor de juguetes/accesorios. Pero las Labubus llegaron a lugares que antes no habían sido alcanzados por ningún juguete y menos a tanta velocidad.

Alguien explicó que en los consumidores se impuso el estilo Kawaii, que describe una estética infantil, naif, modos de escapar de la rutina no convencionales, que se alejan de lo solemne y del concepto de lo adulto.

Hace poco en su columna semanal, el escritor Rodrigo Fresán, después de confesarse coleccionista de algunos ítems a lo largo de su vida, trató de entender lo que está sucediendo con la creación de Pop Mart y habló de algo similar: “Los adultos están comprando más juguetes que nunca no porque quieran volver a ser niños, sino porque siente que así escapan de un mundo caótico y de futuro incierto. Son -así se los ha calificado- Kidults. Suerte mala de lost boys peterpánicos quienes -como sienten que se juega con ellos- se dicen que lo mejor es seguir jugando y no tener un juguete, sino que ese juguete te tenga y te contenga”.

Que su origen sea chino no generó en los países occidentales la preocupación que se podría haber supuesto a priori. “Es tan buen producto que a nadie parece importarle de dónde vienen”, dijo un experto estadounidense que probablemente tenga en su casa una hija embobada con estos monstruitos de 9 dientes.

Pop Mart extiende la franquicia todo lo que puede y aprovecha el impulso. No solo hay muchas ediciones distintas de Labubus, sino que otras criaturas de la serie Los Monstruos ya están en el mercado. Es evidente que pertenecen a la misma familia, tanto que las diferencias con la Labubu son muy escasas, son variaciones: los Zimomo (Labubu con cola), Mokoko (novia del anterior) o Tycoco (un esqueleto de Labubu).

Después hay Labubus para cada ocasión. Hay algunas asociadas a Coca Cola, otras recrean motivos artísticos y se venden en el Museo del Louvre.

También, Pop Mart procura obtener la mayor parte posible del negocio. No solo vende de manera directa a través de su web, sino que puso máquinas expendedoras en más de 30 países y creó unos roboshops que no necesitan de dependientes.

Pero la empresa no es la única que intenta monetizar el fenómeno. Cada semana en sitios de noticias de todo el mundo aparecen noticias de grandes decomisos de partidas enormes de Labubus truchas por valores de cientos de millones de dólares. Nadie quiere quedarse fuera del negocio.

Wan Ning, fundador de Pop Mart, superó en la lista de mayores fortunas de su país a Jack Ma, de Alibaba

En esta historia hay un gran ganador: Wan Ning, fundador de Pop Mart. Wan Ning, gracias al furor de las Labubus, se convirtió en hipermillonario. Es uno de los hombres más ricos de China (y del mundo). Superó en la lista de mayores fortunas de su país a Jack Ma, fundador de Alibaba. Forbes calcula su fortuna en 27.500 millones de dólares.

Hoy Pop Mart vale al menos tres veces más que Mattel y Hasbro, las grandes empresas de juguetes y muñecas clásicas, propietarios de Barbie y sus derechos, entre muchos otros. Las acciones de la empresa china aumentaron su cotización un 500% desde la explosión mundial de las Labubus.

En las últimas convocatorias de la Selección Argentina, uno de los motivos de intriga era ver qué look elegían los jugadores al ingresar al predio de Ezeiza. Rodrigo de Paul y Otamendi, acaso, sean los más audaces y a la vanguardia de la moda. En la fecha FIFA reciente, varios ingresaron con bolsos de grandes marcas. Pero Rodrigo de Paul le sumó un accesorio. De su bolso colgaba una Labubu que tenía puesta la camiseta 7 de la selección argentina, su número.

Rihanna también lleva una Labubu especial en su cartera, lo mismo que Cher (para buscar una antípoda generacional, para que se vea que no solo es cosa de jóvenes) y decenas de figuras más de Hollywood, la canción, el deporte. También nenas de primarias que las cuelgan de sus mochilas o les hacen upa al terminar el horario escolar.

Fuente: TN

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Su bebé fue devorada por un animal salvaje pero no le creyeron y la condenaron por asesinato: el caso de la familia Chamberlain

Corría el mes de agosto cuando el matrimonio australiano Lindy (32) y Michael (36) Chamberlain decidieron tomarse unos días de vacaciones. Disfrutaban mucho de la vida al aire libre y pensaron que acampar con sus tres hijos (Aidan,7; Reagan, 4; y Azaria, de solo 9 semanas de vida) en un camping familiar ubicado en Uluru, cerca de Ayers Rock, un lugar sagrado para los aborígenes locales, era una excelente idea. Salieron del pueblo minero Mount Isa, en el que vivían al norte de Queensland, en su auto Holden Torana amarillo. Debían viajar unos 1282 kilómetros hasta el parque nacional ubicado en el centro de Australia. El miércoles 13 de agosto de 1980 cargaron las carpas y todo lo necesario para sus vacaciones y partieron felices.

De haber sabido que abrir la puerta de su casa esa mañana sería abrir la puerta del infierno más temido, jamás habrían traspasado el umbral. Pero la realidad siempre es contrafáctica y volver los segundos atrás solo se puede hacer en las películas.

La religiosa familia Chamberlain

Michael Chamberlain, de origen neozelandés, había llegado a Australia en 1964, con solo 20 años. Se convirtió en pastor de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y fue precisamente en el templo donde conoció a Alice “Lindy” Lynne Murchison, quien también había nacido en Nueva Zelanda, el 4 de marzo de 1948. Ella era hija de otro pastor de la iglesia y había llegado a Australia con su propia familia siendo pequeña.

Se enamoraron y todo terminó en casamiento el 18 de noviembre de 1969. Los primeros cinco años de su vida en pareja los pasaron en la isla australiana de Tasmania. Mientras su marido trabajaba como pastor religioso, Lindy estudiaba confección, sastrería y dibujo. Cuatro años después del casamiento nació Aidan. Luego se mudaron a Bowen, en Queensland, donde en 1976 llegó Reagan, el segundo hijo. Y, finalmente, se instalaron en Mount Isa. En junio de 1980, Lindy dio a luz a Azaria. La primera hija mujerEran felices con su familia simple, religiosa y sin grandes ambiciones económicas. En Mount Isa ambos trabajaban. Lindy, además de estar comprometida con las labores religiosas de su marido, confeccionaba vestidos de novia por encargo.

Nunca podrían haber imaginado por ese entonces, con sus vidas anónimas y tranquilas, que sus nombres estarían por años impresos en la prensa internacional, que su historia inundaría documentales y que llegaría a la pantalla grande de Hollywood con la película postulada al Oscar Un grito en la oscuridad, con Meryl Streep interpretando a Lindy. Porque su tragedia personal se convirtió en éxito de taquilla y significó dinero para muchos durante décadas. Mientras ellos quedaron sumidos en la desesperación y el desastre.

El dolor de unos, la inspiración de otros y la curiosidad del resto. Como siempre ocurre cuando una historia tiene los condimentos no deseados del horror, la muerte, la intriga, la confusión y los temibles prejuicios.

Una beba de cinco kilos

Luego de tres días de viaje, los Chamberlain llegaron a destino dentro del Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta. Fue el sábado 16 de agosto de 1980, por la tarde. Los adultos bajaron los petates, armaron las carpas y se dispusieron a disfrutar de la naturaleza.

A la mañana siguiente, domingo 17, visitaron el monolito de Uluru, llamado la Roca Sagrada, y estuvieron en La cueva de la Fertilidad. Mientras Michael y los dos varones trepaban y se divertían, Lindy llevaba siempre a Azaria con ella. Se sacaron fotos. En una se ve a Lindy sosteniendo a Azaria por los brazos y con sus pequeños pies apoyados sobre esa tierra colorada y remota. Fue en ese recorrido que Lindy observó a un dingo, típico perro salvaje australiano. Son animales que abundan en la zona. Lo espantó con firmeza para que no se acercara a ellos.

La temperatura del día era amable y rozaba los 20 grados, pero cuando caía el sol subía el frío. A las cinco de la tarde se sentaron cerca del calor de una barbacoa para cocinar y conversar con otros turistas del campamento. Lindy tenía sobre su falda a la pequeña Azaria, la beba regordeta y rubia ya pesaba unos 5 kilos. Estando allí, cerca del fuego, Lindy observó a otro dingo y pensó que el animal se había acercado por el olor a carne asada. Michael le tiró un trozo de pan, pero el dingo no le prestó atención y lo dejó tirado.

Luego de comer, a eso de las ocho, Lindy decidió que ya era hora de llevar a Azaria y a Reagan a la carpa para que descansaran. Estaba armada a unos veinte metros de donde estaban sentados conversando. Los acostó, los tapó y cuando estuvieron dormidos fue con Aidan hasta el auto a buscar una lata de porotos. Volvió al área de la fogata con Aidan un poco después. Unos minutos más tarde todos se sobresaltaron con un llanto. Provenía de las carpas de los Chamberlain. Lindy se paró alarmada y fue corriendo a ver qué pasaba. La puerta de la tienda estaba abierta y vio salir, en la oscuridad, a un dingo con Azaria colgando de sus mandíbulas. Empezó a chillar desesperada y corrió hacia Michael repitiendo enloquecida: “Mi dios, mi dios… ¡¡¡Un dingo se llevó a mi hija!!!”.

Esa misma noche tres centenares de personas, entre turistas, voluntarios y guardaparques, comenzaron la búsqueda infructuosa de Azaria hasta la tres de la mañana. Luego, llegó la policía y rastrilló el área.

La madre explicaría, una y otra vez a lo largo de su vida, que ese dingo la había visto y le había gruñido sacudiendo su cabeza con Azaria entre los dientes. Describió con precisión lo que su hija llevaba puesto: un enterito de pijama y un saquito tejido de color blanco.

Las únicas pruebas iniciales que se hallaron fueron unas pocas huellas de un dingo cerca de la tienda de los Chamberlain. Una semana después, un turista encontró cerca del campamento el enterito de Azaria. Estaba enredado en un matorral, desgarrado y tenía restos de sangre a la altura del cuello.

La primera investigación corroboró la versión de los padres: el dingo se había llevado a la hija menor de los Chamberlain. Sin embargo, no sería tan fácil la resolución del horrendo acontecimiento.

La impotencia de que nadie crea lo que sucedió

El caso causó revuelo en todo el país y cruzó fronteras. Tenía ribetes cinematográficos. Una beba, un perro salvaje, una familia joven destrozada. Pero las dudas no demoraron en instalarse. Los expertos empezaron a decir que no había en Australia ningún caso registrado de un ataque de un dingo a un ser humano. Sostenían que si bien estos perros eran salvajes y carnívoros, se solían alimentar de canguros, zarigüeyas o wombats, no de personas. Les parecía imposible que un dingo se hubiese introducido en una carpa para robar a una bebé de cinco kilos y llevársela con el fin de devorarla.

Ciencia ficción, repetían por lo bajo. Por otro lado, las autoridades temían ahuyentar al turismo de los parques nacionales con la increíble historia de los dingos que se comían niños. No querían ese cuco.

El relato de Lindy había empezado a enfrentarse con la piedra de la incredulidad de los científicos y de la cruel opinión pública. Después de todo, murmuraban, Lindy era la última en haber visto a Azaria con vida. ¿Podría ser ella la responsable de algo siniestro? Comenzaron las interpretaciones de la imagen de esa madre. Lindy se veía con el pelo bien peinado, demasiado cuidada para tanta pena, sin llantos desgarrados. La percibían fría y seria. Todos opinaban: la prensa, los ciudadanos, los policías.

Lindy empezó a mutar de víctima a victimaria. Era cuestionada: ¿cómo era posible que una madre llevara a ese sitio a una beba de nueve semanas? Comenzaron a circular teorías disparatadas. Sostenían que era extraño que Lindy hubiera vestido algunas veces —en esos días— a la bebé con una campera negra; debatían cómo podía ser que ella, que había supuestamente realizado una tesis de grado sobre los dingos, hubiese dejado mal cerrada la puerta de la carpa; discutían sobre el hecho de que ellos fueran parte de los Adventistas del Séptimo Día, que pronosticaran el fin de los tiempos. Sus creencias, en esa época, eran consideradas como “sectarias”.

Hubo bastante más. Algunos empezaron a preguntarse si esa mujer gélida no habría sacrificado a su hija en algún ritual desconocido porque ¿cómo podría un dingo transportar en su boca a una bebé de cinco kilos? Además, ¿por qué no había aparecido el saquito blanco que llevaba puesto sobre el enterito que habían hallado rasgado? ¡Un dingo no le podía haber quitado el abrigo para comerla mejor!

Presionada y sin respuestas, la policía viró su lupa y la enfocó en Lindy. Ella podría haberla asesinado y enterrado en algún lugar. ¿En qué se apoyaron para esta acusación? En unas gotas de sangre microscópicas halladas en el auto familiar: más precisamente en la alfombra delantera, en una manija del coche y en un asiento.

La hipótesis que cobró fuerza fue que Lindy la había degollado en el auto de la familia para luego deshacerse del cuerpo y volver a la zona de la barbacoa. A estas alturas todos en su país odiaban a Lindy y la colocaban en la hoguera de las brujas.

Había, por supuesto, unos pocos que defendían a la familia y decían que era ridículo, que ellos habían sido siempre una familia feliz y que Azaria había sido una beba deseada. Los Chamberlain vivían dentro de una pesadilla: habían perdido a su hija y, ahora, eran sospechosos de un malvado asesinato.

El combustible sobre ellos estaba echado. Los prendieron fuego sin contemplaciones.

Fuente: Infobae

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La echaron de su club por un video, ganó miles de dólares como modelo en Only Fans y ahora tendrá otra oportunidad como futbolista

La futbolista inglesa Madelene Wright de 26 años concretó su incorporación al Chatham Town, equipo que disputa la National League femenina. El club oficializó la llegada de la jugadora de 26 años tras una pretemporada en la que el cuerpo técnico evaluó su rendimiento y determinó que podía sumar potencia al frente ofensivo del plantel que participa en la quinta división del fútbol inglés.

Wright, que contabiliza pasos recientes por Leyton OrientCharlton Athletic y Chesham United, se hallaba sin equipo y entrenó durante la preparación de Chatham Town de cara al arranque de la nueva temporada. Luego de esa etapa, la entidad anunció la firma de su contrato mediante un mensaje difundido en redes sociales: “Le damos una cálida bienvenida a Madelene”, publicó el club de la ciudad de Kent, citado por The Sun.

La noticia de la llegada de Wright produjo de inmediato una activa reacción entre los seguidores y simpatizantes del club. Los aficionados manifestaron entusiasmo por lo que consideran un refuerzo relevante tanto dentro como fuera del campo de juego. Entre los mensajes destacados, uno expresó: “Ahí tenés aumentados los seguidores en Twitter y la asistencia”, mientras que otro consultó sobre el precio de los abonos de temporada del club ante la expectativa generada por la presentación de la delantera.

La futbolista desarrolló buena parte de su trayectoria en divisiones del fútbol femenino británico, donde se ha desempeñado principalmente en posiciones de ataque. Sin embargo la futbolista inglesa fue despedida de su club anterior, Charlton Athletic, luego de la viralización de videos polémicos publicados en Instagram, donde se la veía en situaciones consideradas inapropiadas por la institución.

En las imágenes se la puede ver a Wright en el asiento trasero de un auto, mientras uno de sus amigos se encuentra adelante junto a un perro, que se muestra al volante. En otro video, un chico aparece con una de champagne y varias jóvenes que serían amigas de Madelene inhalaban globos.

“Como club, estamos decepcionados con el comportamiento que no representa los estándares que mantiene el equipo”, indicaron desde el Charlton Athletic Women’s Football Club. Tras la cancelación de su contrato, Wright reconoció: “Cuando todo sucedió, también entendí a cuántas personas había decepcionado. Me sentí culpable, avergonzada y decepcionada de mí misma por haberme mostrado bajo esa luz”.

Tras el episodio, la futbolista inició una etapa como modelo de OnlyFans y, según declaró, logró ingresos superiores a 500.000 libras esterlinas (más de 670 mil dólares), además de trabajar con distintas marcas y en redes, lo que incrementó su notoriedad pública. Este canal se convirtió no solo en una fuente de exposición sino también en una vía de ingresos paralela a la actividad deportiva, ya que Wright mantiene una presencia consolidada en plataformas sociales, donde reúne una amplia comunidad de seguidores.

Wright declaró que, a pesar de sus dudas iniciales sobre vincularse a la industria del contenido para adultos, considera que tomó la decisión adecuada respecto a su carrera personal y profesional. Por ello, seis años después de alejarse del fútbol profesional, aceptó el ofrecimiento del Chatham Town Women para la próxima temporada.

La llegada de Wright representa al club una oportunidad para incrementar el flujo de público a los estadios en un contexto en el que el fútbol femenino inglés experimenta un crecimiento sostenido. Los comentaristas y fanáticos estiman que la repercusión digital de la deportista —sumada al interés que despiertan sus actividades fuera del césped— puede traducirse en mayor visibilidad para la competencia de la National League y aportar recursos a la institución tanto por venta de entradas como por la promoción derivada del impacto en las redes.

La National League, escalón intermedio de la estructura del fútbol femenino en Inglaterra, compite por ganar terreno y atraer audiencias frente a la Súper Liga y la Championship. En ese marco, la dirigente de figuras cuyo perfil trasciende el campo de juego constituye una estrategia para potenciar la adopción de nuevos públicos y redefinir los criterios de convocatoria en los clubes de la categoría.

Fuente: Infobae

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