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Vivió en la calle y superó las drogas para ser campeón: la historia del patinador que odió su infancia
Creció en un hogar marginal, lleno de carencias, en el que la violencia estaba a la orden del día. Tuvo que salir a vender pan a los 8 años y nunca dejó de trabajar. El deporte lo sacó de ese lugar oscuro al que no quiere volver. Su experiencia como soñador de Marcelo Tinelli y la medalla de plata que coronó su historia.
En el Monumento a la Bandera, en pleno centro de Rosario, un rayo de sol ilumina la sonrisa de Alfredo Wiedmer. No es algo menor si se tiene en cuenta que este patinador, que fue subcampeón del mundo en China, en 2013, tuvo una infancia llena de carencias y repleta de violencia, que lo expulsaron de su hogar y lo obligaron vivir en la calle durante más de dos años.
Alfredo es un resilente. Hoy no siente rencor por lo que le hicieron sus padres y logró perdonarlos. A sus 50 años pudo transformar su historia en algo potente para inspirar a los demás. Todos sus padecimientos, miserias y secretos saldrán a la luz en un libro que contará su vida con lujo de detalles. Una vida que pocos, por no decir casi nadie, se atrevería a elegir.
¿Por qué decis que tu infancia fue el peor momento de la vida?
Viví en un hogar difícil, con muchos abusos y violencia de todo tipo. A veces creo que lo que me ayudó a sobrellevar esa situación fue mi imaginación, esa imaginación de nene que tenemos todos y que me hizo evadir ese infierno.
Cuando tenías 8 años tus papás te pidieron que salgas a vender pan en la calle...
Recuerdo que era muy chiquitito y tenía que vender pan por la calle cuando salía del colegio. A veces volvía a las diez, once de la noche y lo único que me salvaba era mi imaginación. Pensaba que era un superhéroe que tiraba rayos arriba de su bicicleta y mataba a todos los monstruos que salían de la oscuridad.
Y qué se te pasaba por la cabeza en esa situación
Mi primera reacción fue, ¿por qué no van ellos? ¿Por qué no lo hacen ellos? ¿Por qué no salen ustedes a vender pan por la calle? Si yo soy un nenito que viene de la escuela y que quiere ir a jugar con sus amigos al campito, a la pelota.
Eras una víctima en uno de los momentos más sensibles de la vida, la infancia...
Estaba en un espacio de mucha marginalidad. En mi casa había mucha suciedad, muchos gritos, mucho llanto de parte de mi mamá, mucha tristeza y pobreza. Había mucha falta de todo.
¿A qué se debió esa infancia tan problemática?
Yo recuerdo que éramos una familia muy linda al principio. Mis papás eran amables, me criaban bien y con cariño. Pero de un día para el otro apareció la sustancia maldita del alcohol en las vidas de mis viejos y eso hizo que se modificara todo. Ese cariño, ese afecto que en un momento me empezaron a brindar de pequeño se fue disolviendo y empezaron a quedar malos tratos y mucha violencia.
¿Había problemas entre tu papá y tu mamá?
Recuerdo todo como un espacio muy violento donde mi papá le pegaba mucho a mi mamá. Era un contexto muy machista donde el hombre decidía cómo se hacían las cosas, qué es lo que se podía escuchar, qué es lo que se podía hacer y qué es lo que no.
¿Pudiste perdonar a tus papás?
Pude perdonarlos porque no puedo vivir con eso. Me di cuenta de que no era esa la vida que yo quería. Más allá de caer en ese mundo marginal al que me arrastraron mis viejos, yo no me resigné. Hice terapia durante muchos años y pude pedir ayuda. Uno de mis primeros objetivos fue eliminar el rencor de mi vida y poder perdonar a mis viejos, darme cuenta de que hoy soy lo que soy gracias a lo que ellos me hicieron pasar.
Cómo llega el patinaje artístico a tu vida
Cuando vi el patinaje por primera vez me atravesó el alma. Yo entré al club Fisherton de Rosario por primera vez porque mi tía era la entrenadora. Me enamoré de las luces, de las lentejuelas, de la conexión del cuerpo con la música, de la vertiginosidad que tiene subirse arriba de ocho ruedas. Y bueno, como que dije, yo quiero hacer esto, no quiero jugar a la pelota, no quiero jugar al básquet, no quiero jugar al tenis, quiero ser patinador.
¿Y cómo lo tomaron en tu casa?
Mi mamá no tenía mucho poder de decisión y mi papá no quiso que patinara. Cuando fui a plantearlo me borraron ese sentimiento de un cachetazo, y no tuve ni siquiera posibilidad de volver a pedirlo.
A los 14 años te fuiste de tu casa, ya no soportabas esa situación
Yo había empezado a trabajar a los 8 años y tenía 14. Trabajaba 10 horas por día en la calle vendiendo de todo y atravesando mil complicaciones. Realmente me sentía muy cansado. Una noche, mis viejos se acostaron a dormir, me hice el bolso y me fui a la casa de mis abuelos, en Fisherton. Ahí, con otra tranquilidad, pude empezar a patinar.
Y cómo fue esa conexión con el patinaje artístico
Mis abuelos me acogieron y me dejaban patinar, pero también me obligaron a trabajar en una carnicería. Me habían prohibido estudiar porque decían que los estudios no me iban a llevar a nada. Así que tenía un torbellino en la cabeza con la dualidad de lo maravilloso que era el patinaje y a la vez estaba tristísimo porque yo no quería trabajar.
Fue entonces que decidiste vivir en la calle...
Mis abuelos también tenían su historia y decidí irme a vivir a la calle. Ahí conocí las primeras adicciones y los momentos más peligrosos, donde hacía cosas que no estaban buenas. A diferencia de cuando era chico, que lo único que me salvaba era la imaginación, durante mi adolescencia estaba completamente conciente.
¿Y cómo salís de ese lugar?
Fue casi de casualidad. Tenía 18 años y trabajaba en un kiosko. Una persona vincculada al patinaje de Rosario me vio y me dijo que tenía que competir. Ahí fue el comienzo de una carrera deportiva que si bien había arrancado muy tarde, arrancó. Era todo lo que yo soñaba desde chico, cuando me pasaba horas mirando videos de los mejores patinadores del mundo. Afortunadamente, pude ganar algunos campeonatos provinciales y regionales, pero como te dije antes, ya era muy grande para el plano internacional.
Después de eso te convertiste en entrenador...
La realidad es que siempre estuve vinculado al mundo del patín y más allá de que como atleta no pude clasificar a un campeonato mundial, si lo estuve como entrenador. En cada uno de esos campeonatos siempre había algo en mí que estaba muy orgulloso de ver a su equipo compitiendo, pero yo quería estar ahí adentro, en el lugar de mis alumnos, quería ponerme los patines y saber lo que es competir contra los mejores de otros lugares del mundo.
¿Y cómo llegas a ser subcampeón del mundo con 38 años?
Me llamó la mejor entrenadora argentina, Tamara Álvarez, que me convocó porque faltaba un varón para ir al campeonato del mundo de China. Después de mucho entrenar, logramos clasificar y conseguimos la medalla de plata. Fue una locura, era inimaginable que nosotros pudiéramos llegar a un podio.
Y en el medio de toda esta locura también patinaste con Marcelo Tinelli...
Eso fue en el año 2008 y yo venía con una seguidilla de eventos desafortunados, que eran las consecuencias de haber tenido una vida tan compleja. Ahí recibo el llamdo de una gran amiga que me cuenta que estaba haciendo un casting de patinadores para un reality llamado “Patinando por un Sueño”. Viajé a Buenos Aires, hice la prueba y quedé. Fui el “soñador ” de Andrea Esteves, una compañera entrañable con la que aún tengo relación.
Imagino que esa exposición te hizo dar un salto a la fama...
Ese recorrido por la televisión modificó muchísimo mi realidad, porque fue un antes y un después participar en Showmatch, estar con Marcelo Tinelli. La verdad que fue una de las experiencias más lindas de mi vida.
¿Cómo encarás el futuro y qué es lo que querés para tu vida?
El otro día me preguntaba cómo terminaría esto, pero todavía no tengo ganas de pensarlo mucho. Yo soy una persona que trata de vivir sin expectativas. Creo que cuando las expectativas se apoderan de uno, el factor sorpresa queda eliminado y puede aparecer la frustración. Mi deseo es que cuando la gente me vea llegar se ponga contenta. Ese es el objetivo más grande de mi vida.
Fuente: TN
Nacionales
El Gobierno profundiza los controles migratorios en todo el país para detectar extranjeros en situación irregular
El Gobierno profundiza los operativos para detectar extranjeros en situación irregular y avanza con cambios internos, legales y tecnológicos en la Dirección Nacional de Migraciones. El esquema combina controles territoriales con las fuerzas federales y nuevas herramientas para centralizar información y generar alertas.
Migraciones define las zonas de los operativos mediante tareas de campo y análisis sobre lugares de mayor concentración o tránsito de extranjeros. Los despliegues pueden ser planificados o activarse a partir de un requerimiento y se coordinan con la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura o la Policía de Seguridad Aeroportuaria. En Nación aseguran que los operativos federales no requieren un aviso previo a los gobiernos provinciales.
Uno de los últimos procedimientos de mayor despliegue se realizó en Rosario, donde Migraciones y la Policía Federal movilizaron cerca de 60 agentes y controlaron a unas 420 personas. Fuentes oficiales aseguran que se detectaron ocho extranjeros con irregularidades migratorias y que entre ellos se identificó a un ciudadano chino sobre el que pesaba una orden de expulsión. El gobierno de Santa Fe no había sido informado previamente.
La respuesta posterior depende del tipo de irregularidad detectada. Si una persona tiene vencida su permanencia o debe completar un trámite de residencia, Migraciones puede intimarla a regularizar su situación. Si se comprueba un ingreso ilegal, puede avanzar el procedimiento migratorio que derive en una expulsión. Ante causas judiciales pendientes intervienen las fuerzas correspondientes, y cuando existe un requerimiento internacional se activa el circuito judicial.
Ese esquema tiene ahora un marco legal más amplio que el que regía antes de 2025. El DNU 366/2025 facultó expresamente a Migraciones a requerir la acreditación de identidad y situación migratoria y a organizar operativos de inspección y fiscalización. También estableció que quien ingrese por un paso no habilitado o eludiendo el control migratorio puede quedar sujeto a expulsión y habilitó el rechazo en frontera cuando el ingreso irregular sea detectado en el momento.
La ampliación territorial se reforzó en junio con la creación del Programa de Seguridad Migratoria. La Resolución 551/2026 dispuso que Migraciones trabaje coordinadamente con PFA, Gendarmería, Prefectura y PSA y ordenó crear en cada una de esas fuerzas Unidades de Seguridad Migratoria para tareas de prevención, detección e investigación de ilícitos migratorios.
Los procedimientos ya tienen antecedentes en distintos puntos del país. En abril, por ejemplo, la PFA, Migraciones y Gendarmería controlaron 423 personas en Aguaray, Salta, y detectaron a 15 extranjeros en situación irregular; el operativo continuó luego en Tartagal. En julio, Gendarmería detectó además en Misiones a cinco ciudadanos chinos sin registro de ingreso legal y Migraciones dispuso su salida hacia Brasil.
Otro frente es la reorganización tecnológica y administrativa de Migraciones. En julio, Migraciones abrió una contratación por 36 meses para gestionar información de pasajeros que ingresan o salen del país a través de aeropuertos internacionales y terminales de cruceros. Ese sistema se complementa con la plataforma central de control migratorio, que ya cruza movimientos con información de Interpol y datos anticipados suministrados por las compañías de transporte.
El Gobierno también creó este año el Centro de Análisis de Información Migratoria y Fronteriza (CAIMF), que integra a Migraciones, las cuatro fuerzas federales y la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal. El protocolo dispone cruces automatizados y permite producir nuevas alertas a partir del análisis de riesgo y exige identificar su origen y grado de confiabilidad.
En ese contexto, Migraciones obligó además en julio a todo su personal a firmar un nuevo compromiso de confidencialidad y uso de la información. La disposición alcanza datos personales, movimientos migratorios, antecedentes, medidas judiciales y actuaciones administrativas, y establece que las consultas realizadas en los sistemas pueden quedar registradas y auditadas.
El endurecimiento operativo se combina con una nueva modificación legal. El DNU 681/2026 incorporó como causal para impedir el ingreso y cancelar una residencia que un extranjero haya dirigido mensajes de odio o incitado a la violencia contra argentinos por su nacionalidad, o participado en ultrajes contra símbolos patrios. Para quienes ya tienen residencia, la cancelación puede terminar en una intimación a abandonar el país o en una expulsión, de acuerdo con las circunstancias del caso.
La Casa Rosada quiere incorporar esa causal al sistema de alertas migratorias, sin crear una plataforma tecnológica independiente. La intención es que el antecedente quede asociado a la persona y pueda aparecer en los sistemas consultados por los inspectores cuando intenta ingresar al país. Todavía resta definir un protocolo sensible: quién genera la alerta, con qué evidencia se carga y qué instancia la valida, especialmente ante la posibilidad de planteos judiciales.
En el Ejecutivo consideran que la agenda migratoria tiene una recepción política diferente a la discusión que se produjo alrededor de la Ley de Tierras. Mientras en Balcarce 50 admitieron que la flexibilización sobre extranjerización generó un costo y terminó convirtiéndose en una disputa difícil de sostener, interpretan que una política de mayor control migratorio responde a una demanda que ya existe dentro de la base electoral libertaria y prevén profundizarla.
Fuente: TN
Nacionales
El Senado aprobó el Régimen Penal Juvenil y la edad de imputabilidad bajará a 14 años
El Senado de la Nación convirtió en ley el proyecto impulsado por el Ministerio de Seguridad durante la gestión de Patricia Bullrich, quien celebró la sanción como un logro propio. El eje principal de la norma es la baja de la edad punible para el sistema penal argentino.
Con 44 votos afirmativos, 27 negativos y una abstención, la ley que ya había sido aprobada por Diputados ahora aguarda la reglamentación y publicación en el Boletín Oficial.
“El Estado no va a seguir mirando para otro lado. ¿Quieren que los ciudadanos que no cometen delitos sean de segunda? No importa la edad de los delincuentes, importa el delito”, comenzó Patricia Bullrich.
Y agregó: “Este modelo se agotó, nosotros venimos a plantear algo moral y jurídicamente distinto, una teoría que deja de poner en la indefensión total a las familias que enterraban a sus hijos. Cuando el delito no tiene consecuencias, la ley pierde autoridad, y eso es lo que pasaba antes”.
“Vinimos a poner orden y no nos da vergüenza. Si las hizo, las paga, por eso ordenamos las calles y hacemos cumplir la ley. Proteger a los adolescentes, reparar a las víctimas. Queremos una sociedad con menos delincuentes y menos presos. Hoy votamos justicia, responsabilidad, hoy votamos contra los kirchneristas de batallón militante. Estamos cambiando la historia de la Argentina”, cerró la senadora.
Luego pidió un minuto de silencio por las víctimas e hizo parar a todo el bloque. El peronismo observó y Villarruel aclaró que ella no podía definir eso. Finalmente, todos se pusieron de pie y se hizo silencio.
El peronismo se opuso desde el inicio y, además de advertir que la ley se concentra en lo punitivo y no en la protección de las infancias, remarcó que los fondos presupuestados resultan insuficientes.
Según la norma, el presupuesto para un sistema que reduce la edad de 16 a 14 años destina $23.700 millones a las provincias.
Datos del Servicio Penitenciario Federal indican que el costo del metro cuadrado es de 3,2 millones de pesos. Con el presupuesto previsto se podrían construir 7.400 metros cuadrados. Dividido por los 24 distritos, cada provincia recibiría 308 metros cuadrados.
Frente a esos números, Jorge Capitanich del PJ señaló: “Si no contamos con el presupuesto necesario, estas quedan en letra muerta y constituyen una frustración colectiva”.
La respuesta llegó desde el bloque libertario, algunos con mayor énfasis, como Luis Juez, quien acusó al peronismo de “mentiroso. Solo con una fuerte cuota de ignorancia se puede opinar como opinan”.
“Si la discusión es la plata, que la pongan las provincias. Se la gastan en cualquier cosa, en publicidad. A pocos metros de acá hay familiares que vienen a buscar justicia, no venganza”, agregó el cordobés que ahora integra LLA.
Parte de la postura peronista se reflejó en la intervención de la senadora Lucía Corpacci. El bloque estaba molesto porque había acordado con los libertarios no habilitar la presencia de familiares en las gradas. Sin embargo, el oficialismo permitió el ingreso de varios que se ubicaron en los palcos del primer piso.
“Somos legisladores, no estamos para responder el enojo, estamos para dictar leyes que hagan la vida mejor y construyan una sociedad mejor. Debemos actuar con racionalidad y humanidad. Esta ley no es la solución de nada”, sostuvo Corpacci.
Gerardo Zamora, de Santiago del Estero, recorrió diferentes artículos para argumentar la inconstitucionalidad de la norma. El ex gobernador advirtió que el proyecto generará “litigiosidad”. “En defensa del federalismo, mi voto y el de mi bloque es negativo”.
El cierre del kirchnerismo estuvo a cargo del senador Martín Soria, quien señaló: “A pesar de las correcciones, este proyecto de Régimen Penal Juvenil sigue siendo muy malo, contiene errores graves y peligrosos. No va a solucionar lo que ustedes creen que van a solucionar. Esta ley es peor que el decreto de Videla porque viola el principio de culpabilidad disminuida”.
Qué dice el proyecto
La ley crea un sistema penal juvenil especializado para adolescentes de 14 a 18 años, con el objetivo de garantizar procesos judiciales adecuados a la edad. El texto establece la presunción favorable a la minoría de edad y que los menores de 18 años no compartan ámbitos judiciales ni penitenciarios con adultos.
El régimen introduce principios como legalidad, proporcionalidad y excepcionalidad de la privación de libertad, y prioriza la resocialización de los jóvenes. El sistema prevé que los adolescentes cuenten con garantías judiciales desde el inicio y que las causas se tramiten en órganos y centros especializados. Se contempla la rápida intervención judicial y el derecho de los adolescentes a ser escuchados y que su familia participe activamente en el proceso.
El capítulo dedicado a las víctimas otorga un rol central a quienes resulten damnificados por delitos juveniles. El proyecto garantiza asistencia jurídica y psicológica inmediata, la posibilidad de intervenir en audiencias y oponerse a decisiones del Ministerio Público Fiscal, y la participación en instancias restaurativas como la mediación penal juvenil.
El sistema de sanciones prevé un esquema progresivo y diversificado, que incluye medidas educativas, tareas comunitarias, monitoreo electrónico y reparación del daño, además de restricciones de circulación. La privación de libertad solo se aplicará en delitos graves, con límites estrictos de tiempo y separación permanente de los jóvenes respecto de los adultos.
En la etapa de ejecución de sanciones, el proyecto incorpora la figura del supervisor judicial especializado, responsable de acompañar y monitorear el proceso de reinserción. La libertad condicional solo podrá otorgarse con aval del Ministerio Público Fiscal y bajo condiciones precisas. También se incluyen respuestas específicas para problemáticas de salud mental y consumo problemático, con intervención de equipos interdisciplinarios.
La propuesta detalla estándares de alojamiento que prohíben la convivencia de adolescentes con adultos y garantizan acceso a educación, cultura, recreación y atención espiritual. Se prevé diferenciación por edad y situación procesal dentro de los centros, así como capacitación del personal a cargo.
En los casos de menores inimputables, el texto dispone intervención judicial para investigar el hecho y aplicar medidas curativas o protectoras, siempre bajo la órbita de la justicia civil. Además, se estipula la especialización obligatoria de jueces, fiscales y defensores en materia penal juvenil.
Fuente: Infobae
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Camina por el barrio, elige un lugar al azar y lo pinta gratis: ya transformó casi 40 negocios
Diego Fleitas camina por las calles de Berazategui y Quilmes con un ojo clínico. No busca baches ni direcciones; busca frentes apagados, persianas descascaradas y emprendedores que, como él hace 15 años, la estén “remando” contra viento y marea.
Diego, de 48 años, es dueño de Patodacolores, una pinturería familiar, pero en el último año se convirtió en algo más: el hombre que les devuelve el color a los barrios, de forma gratuita y al azar.
“Esta idea es para ayudar a un emprendedor que la está peleando. El frente de un comercio demuestra que la pintura es buena, pero sobre todo, demuestra que hay alguien del otro lado que apuesta por vos”, contó Diego en diálogo con TN.
La historia de la pinturería nació de un giro inesperado. Diego era profesor de Educación Física cuando conoció a Patricia Gauna (47). Ella trabajaba en el rubro y él, con el alma de emprendedor inquieta, le propuso abrir un negocio propio. “Me dijo de poner un gimnasio, pero terminamos emprendiendo en una pinturería”, recuerda.
Los comienzos en Quilmes no resultaron fáciles. Fueron durísimos. Los proveedores no nos querían vender y, para que te abran una cuenta, tenías que pagar todo en efectivo, invertir muchísimo dinero para iniciar y, encima, el alquiler. Fue a pulmón”. Hoy, 15 años después, el equipo es plenamente familiar: Diego, Patricia, su ahijado y sus hermanos, que dan una mano cuando el trabajo desborda.
La iniciativa de pintar fachadas gratis surgió en octubre de 2024, aunque los videos empezaron a viralizarse recién en 2025. “La idea fue mía, pero mi esposa me sigue a todo lo que digo, pobre”, bromeó Diego. El concepto es simple pero potente: detectar un local que necesite un cambio de imagen, presentarse con una carta y ofrecer la transformación total.
Sin embargo, el camino de la solidaridad tiene obstáculos. “Muchas veces nos rebotaron por desconfianza. También hay mucho ‘odio’ en redes porque llama la atención que alguien haga esto gratis”, explicó. Pero cuando el “sí” llega, la magia ocurre en tiempo récord: “Si lo podemos hacer en seis o siete horas, lo hacemos. Me encanta el factor sorpresa”.
“No pinto beige, la onda es que se vea”
Diego no se limita a cubrir manchas: busca impacto. Sus diseños suelen incluir colores vibrantes e incluso luces para que el negocio destaque de noche. “Necesitás ese impacto visual. Puedo pintar un beige clarito o un blanco, pero la idea es que se vea, que la gente pase y diga: ‘Mirá ese local’”, sostuvo.
Los resultados son inmediatos y no solo estéticos. Diego recuerda el caso de un barbero en un pueblo de Corrientes de 30 mil habitantes: “Lo vieron tres millones de personas en redes. Al pibe le llovían los pedidos. Yo les digo que van a vender más después de pintar, y después, me llaman para confirmarlo. Eso me emociona: la cara de la gente cuando ve su local terminado”.
Llevar adelante este proyecto requiere un malabarismo constante. Diego y Patricia coordinan las pintadas en los baches que deja la rutina familiar. “Lo voy mechando como puedo. Cuando mi nena está en el jardín, mi mujer va y viene del local y yo le meto al pincel”, relató.
Con casi 40 emprendedores ya transformados bajo el brazo, Diego siente que el rédito más grande no es económico, aunque el trabajo en la pinturería aumentó gracias a los “tips” y la visibilidad. “Todo lo que es solidaridad lo hacemos, no me alcanza. Hemos pintado hasta casas de acumuladores compulsivos”, indicó.
Para Diego, cada persiana que se levanta con color nuevo es una batalla ganada al desánimo. “Me re emociona que se vea tanto. Si nosotros subsistimos 15 años, quiero ayudar a que otros también lo logren”, completó.
Fuente: TN