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Un amor de juventud, su salud, el matrimonio gay y más: lo que el Papa Francisco cuenta en su nuevo libro

El Papa Francisco dice que no tiene planes de renunciar y no está sufriendo de ningún problema de salud que lo obligara a hacerlo. Al contrario, en un nuevo un nuevo libro de memorias sostiene que todavía tiene “muchos proyectos para llevar a buen término.”

La autobiografía del Papa Francisco, Vida. Mi historia en la Historia llegará a las librerías, en idioma español, a partir del martes 19. Está siendo publicada tanto en América como en Europa a través de la editorial HarperCollins. En esta obra, el sumo pontífice comparte sus memorias, redactadas en colaboración con el vaticanista Fabio Marchese Ragona, conocido por su labor en Mediaset y su estrecha amistad con el religioso. La noticia fue revelada inicialmente por El Corriere della Sera, siendo el primer medio en divulgar extractos significativos del libro.

La autobiografía detalla los 85 años de vida de Jorge Mario Bergoglio, entrelazando sus experiencias personales con eventos históricos cruciales, desde la devastación de Hiroshima y la dictadura militar argentina hasta los desafíos globales planteados por la pandemia. Este relato íntimo permite a los lectores visualizar la influencia de los sucesos mundiales en la formación del líder espiritual, proporcionando un contexto único que abarca las últimas ocho décadas de historia.

El nuevo libro del Papa Francisco.El nuevo libro del Papa Francisco.

A lo largo de sus páginas, Vida. Mi historia en la Historia promete ser una ventana a los pensamientos y reflexiones del Papa Francisco, abordando temas de fe, esperanza y la incansable búsqueda de paz y reconciliación en tiempos de crisis.

Un Francisco íntimo

Cuenta el pontífice en su nuevo libro: “Nonna Rosa, mi abuela paterna, fue una figura fundamental en mi educación. Los abuelos hablaban piamontés; por eso el piamontés fue mi primera lengua materna”. El abuelo Giovanni había servido en la Primera Guerra Mundial. En las cartas de los parientes que se habían quedado en Portacomaro, en la región de Asti, llegaban a la casa de los Bergoglio en Buenos Aires las crónicas de la Segunda Guerra Mundial: los hombres no habían ido al frente, se habían quedado en el campo a trabajar, y las mujeres vigilaban la llegada de las inspecciones militares: “Si hubieran llevado algo rojo, los hombres habrían tenido que huir para esconderse. En cambio, la ropa blanca indicaba que no había patrullas y que podían seguir trabajando”.

La historia de la familia Bergoglio y su viaje a Argentina en el año 1929 refleja uno de los capítulos más emocionantes de la migración italiana a América del Sur. El Giulio Cesare fue el barco que finalmente llevó a Rosa y Giovanni Bergoglio, junto con su hijo Mario -el padre de quien sería el futuro Papa-, hacia un nuevo comienzo lejos de su tierra natal. Este viaje se produjo después de un intento fallido en octubre de 1927, cuando la familia tenía planeado partir en el Principessa Mafalda, un traslado que no pudo concretarse debido a la falta de recursos económicos para adquirir los billetes a tiempo.

El Papa Francisco, durante su audiencia general semanal en la Plaza de San Pedro del Vaticano, el miércoles 13. (AP Photo/Andrew Medichini)

El Papa Francisco, durante su audiencia general semanal en la Plaza de San Pedro del Vaticano, el miércoles 13. (AP Photo/Andrew Medichini)

La historia pudo haber tenido un giro trágico, ya que el Principessa Mafalda se hundió frente a las costas de Brasil, un desastre que se cobró la vida de 300 emigrantes. “El destino jugó a favor de los Bergoglio, permitiéndoles evitar esta desgracia”, evidencia cómo los retrasos y los obstáculos, a veces, pueden tener consecuencias inesperadamente positivas. Tras este episodio, la familia logró reunir el dinero necesario y emprendió su viaje hacia Argentina a bordo del Giulio Cesare en febrero de 1929.

A su llegada, fueron acogidos en el Hotel de Inmigrantes, un establecimiento destinado a brindar refugio y asistencia a los recién llegados, similar a los centros de acogida contemporáneos para emigrantes. Este hecho marca el inicio de una nueva vida para los Bergoglio en Argentina, un país que, a lo largo de los años, se convertiría en el escenario donde su descendiente alcanzaría una de las posiciones más influyentes del mundo como Papa.

El amor

Antes de convertirse en sacerdote y eventualmente en el Papa Francisco, Jorge Mario Bergoglio tuvo una novia en su juventud. Su nombre no ha sido ampliamente divulgado, pero se sabe que durante su adolescencia, se enamoró de una joven. Según relatos que el propio Papa compartió en diversas entrevistas, esta relación fue seria al punto de que consideró casarse con ella. Cuenta:

“Durante ese año en el seminario también tuve un pequeño flechazo: es normal, de lo contrario no seríamos seres humanos. Ya había tenido una novia antes, una chica muy dulce que trabajaba en la industria del cine y más tarde se casó y tuvo hijos. Esta vez estaba en la boda de uno de mis tíos y me quedé deslumbrado por una chica. Realmente me hizo girar la cabeza por lo guapa e inteligente que era. Durante una semana tuve su imagen siempre en mi mente y ¡me resultaba difícil rezar! Luego, afortunadamente, se me pasó y me dediqué en cuerpo y alma a mi vocación”.

La salud del Papa

De manera significativa, aborda las recurrentes especulaciones sobre sus problemas de salud, las críticas de los conservadores y lo que ambas cosas pueden significar para el futuro de su pontificado.

Francisco, al que le extirparon parte de un pulmón cuando era joven, ha estado luchando contra la bronquitis, la gripe y el resfriado de forma intermitente este invierno y durante las últimas dos semanas ha pedido a un ayudante que lea la mayoría de sus discursos. En 2021 le extirparon un trozo del intestino grueso y el año pasado tuvo que ser hospitalizado dos veces, una de ellas para extirpsacarle arle tejido cicatricial intestinal de operaciones anteriores por diverticulosis o abultamientos de la pared intestinal.

En algunos momentos hubo preocupación por la salud del Papa Francisco, ahora dice que está bien. (EFE/EPA/RICCARDO ANTIMIANI)
En algunos momentos hubo preocupación por la salud del Papa Francisco, ahora dice que está bien. (EFE/EPA/RICCARDO ANTIMIANI)

En sus memorias, subrayó que el papado es un trabajo para toda la vida, pero que “si se produce un impedimento físico grave”, ya ha redactado una carta de renuncia que se encuentra en la Secretaría de Estado.

“Pero esto es, repito, una posibilidad lejana, porque verdaderamente no tengo ninguna causa lo suficientemente grave como para hacerme pensar en dimitir”, dijo. “Algunas personas pueden haber esperado que tarde o temprano, tal vez después de una estancia en el hospital, podría hacer un anuncio de ese tipo, pero no hay riesgo de ello: Gracias a Dios, gozo de buena salud y, como he dicho, hay muchos proyectos que llevar a buen término, si Dios quiere.”

La bomba atómica

Francisco es, también, testigo de acontecimientos históricos. En la Segunda Guerra Mundial, Hiroshima y Nagasaki. DIce en el libro:

“La gente en el bar o en el oratorio de los Salesianos decía que los americanos -los llamaban los gringos- habían lanzado esos artefactos mortíferos... El uso de la energía atómica con fines bélicos es un crimen contra el hombre, contra su dignidad y contra cualquier posibilidad de futuro en nuestra casa común. ¡Es algo inmoral! ¿Cómo podemos erigirnos en paladines de la paz y de la justicia si mientras tanto construimos nuevas armas de guerra?”. Y luego Bergoglio revela, devolviendo el fuego a la Curia: “Una vez adulto, como jesuita, me hubiera gustado ser misionero en Japón, pero no me dieron permiso para ir a causa de mi salud, un poco precaria en ese momento. Quién sabe. Si me hubieran enviado a esa tierra de misión, mi vida habría tomado otro rumbo”.

Las críticas desde adentro y el matrimonio homosexual

Francisco reconoció que los críticos dentro y fuera del Vaticano le han acusado de destruir el papado y han tratado de bloquear las reformas que los cardenales le encomendaron promulgar a raíz de su elección en 2013.

“Había un fuerte deseo de cambiar las cosas, de abandonar ciertas actitudes que, lamentablemente, han resultado difíciles de erradicar”, dijo. “Ni que decir tiene que siempre hay algunos que desean frenar las reformas, que quieren que las cosas sigan siempre como en los tiempos de los papas reyes”.

En sus memorias, Francisco se reafirmó en su reciente decisión de permitir a los sacerdotes católicos bendecir a parejas del mismo sexo y negó que las críticas que estallaron pudieran dividir a la Iglesia. Los obispos africanos en su conjunto, así como obispos conservadores individuales de todo el mundo, han dicho que no seguirían la nueva directiva.

El Papa Franciso. (EFE/EPA/GIUSEPPE LAMI)
El Papa Franciso. (EFE/EPA/GIUSEPPE LAMI)

“Sólo quiero decir que Dios ama a todos, especialmente a los pecadores. Y si mis hermanos obispos, según su discernimiento, deciden no seguir este camino no significa que sea la antesala del cisma, porque no se pone en cuestión la doctrina de la Iglesia”, dijo Francisco.

Reafirmó su apoyo a las uniones civiles al tiempo que descartó el matrimonio homosexual, diciendo que “es justo que estas personas que experimentan el don del amor tengan las mismas protecciones legales que todos los demás.”

Razonó que Jesús pasó tiempo con personas que vivían en los márgenes de la sociedad “y eso es lo que la iglesia debería hacer hoy con los miembros de la comunidad LGBTQ+.”

El golpe en la Argentina

Según ha contado, Bergoglio escondió a tres seminaristas que finalmente fueron asesinados por la dictadura. En su nuevo libro, el pontifice se extiende sobre el tema: “Esos tres seminaristas me ayudaron a acoger a otros jóvenes en situación de riesgo como ellos, al menos veinte en dos años. Los servicios secretos, creo, me vigilaban, así que conseguí despistarlos de alguna manera cuando hablaba por teléfono o cuando escribía cartas... Me presentaron el caso de un chico que necesitaba escapar de Argentina: me di cuenta de que se parecía a mí y entonces conseguí que escapara vestido de cura y con mi carné de identidad. Aquella vez arriesgué mucho: si lo hubieran descubierto, sin duda lo habrían matado, y entonces habrían venido a buscarme”.

En relación a los dos jesuitas expulsados de la Compañía y secuestrados por el régimen, el padre Yorio y el padre Jalics, Bergoglio relata que se esforzó por asegurar su liberación: visitó al almirante Massera en dos ocasiones; logró hablar con Videla, persuadiendo a su capellán para que se declarara enfermo y celebrando misa en su lugar. Eventualmente, ambos fueron liberados y Bergoglio organizó su escape de Argentina. También trató de ayudar a Esther, su profesora comunista, ocultando sus libros, pero no pudo salvarla. “Fue un genocidio generacional”, escribe el Papa.

La mirada del Papa Francisco. ( EFE/EPA/ETTORE FERRARI)
La mirada del Papa Francisco. ( EFE/EPA/ETTORE FERRARI)

Y no deja de mencionar lo que lo atañe personalmente: “Las acusaciones contra mí continuaron hasta hace poco. Fue la venganza de algunos izquierdistas que sabían cuánto me opuse a aquellas atrocidades... El 8 de noviembre de 2010, también fui interrogado como persona informada de los hechos para el juicio sobre los crímenes cometidos durante el régimen. El interrogatorio duró cuatro horas y diez minutos: un bombardeo de preguntas... Después, algunas personas me confiaron que el gobierno argentino de entonces había intentado por todos los medios ponerme la soga al cuello, pero que al final no encontraron pruebas porque yo estaba limpio”. La presidenta de ese momento era Cristina Kirchner.

Cosas delicadas en la pantalla

El Papa es un apasionado del fútbol pero no mira partidos de Argentina por televisión. ¿Por qué? Lo dice en el libro:

“Era el 15 de julio de 1990. Mientras con los hermanos veíamos la televisión en la sala de recreo, se emitieron algunas escenas no muy delicadas, por decirlo suavemente, algo que ciertamente no era bueno para el corazón. Nada arriesgado, por Dios, pero una vez de vuelta en la sala me dije: ‘Un sacerdote no puede ver estas cosas’. Y así, al día siguiente, en la misa de la fiesta de Nuestra Señora del Carmen, hice voto de no volver a ver la televisión”.

La relación con Ratzinger

Con otros cardenales, Bergoglio llegó a Roma cuando su antecesor, Benedicto, renunció. Ratzinger habló con ellos y les prometió “reverencia y obediencia incondicionales al nuevo Papa que será elegido en cónclave, y que está entre nosotros”. Ya elegido, el Papa Francisco fue a ver a su antecesor a Castel Gandolfo. “Decidimos juntos que sería mejor para él no vivir escondido, como había supuesto inicialmente, sino ver a la gente y participar en la vida de la Iglesia. Desgraciadamente sirvió de poco, porque en diez años no han faltado las polémicas y nos han perjudicado a los dos”.

¿Renunciar?

Francisco dice que no, que no se va. “Creo que el ministerio petrino es ad vitam y por tanto no veo condiciones para una renuncia. Las cosas cambiarían si se produjera un grave impedimento físico, y en ese caso ya he firmado al inicio de mi Pontificado la carta con la renuncia que está depositada en la Secretaría de Estado. Si esto sucediera, no me llamaría Papa emérito, sino simplemente Obispo emérito de Roma, y me trasladaría a Santa María la Mayor para volver a ser confesor y llevar la comunión a los enfermos. Pero ésta es una hipótesis lejana, porque en realidad no tengo motivos tan serios para pensar en una renuncia. Alguien, a lo largo de los años, tal vez ha esperado que tarde o temprano, quizá después de una hospitalización, hiciera un anuncio de este tipo, pero no existe tal riesgo: gracias al Señor, gozo de buena salud y, si Dios quiere, quedan muchos proyectos por realizar”.

“Imagino una Iglesia madre que recibe a todos”, dice Francisco. Ese también es su legado.

Fuente: infobae

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Él tenía 24 años, ella 29 y sus vidas cambiaron en el bar de un pueblito de Italia: “No recuerdo un beso tan lindo”

De principio a fin, el corazón es la brújula. “Me enamoré, amigo”, soltó Leo apenas cruzó la puerta del bar, a dos días de aterrizar en Italia. Su amigo Ezequiel lo miró, siguió la dirección de sus ojos y se largó a reír. “¿La rubia?”, preguntó. “Sí. Es ella”.

Era la noche del 5 de abril de 2024 y acababa de llegar a Paola, un pueblito costero de Calabria, en el sur de Italia. Había viajado desde Quilmes para tramitar su ciudadanía italiana. Apenas llevaba unos días en Europa. Todavía estaba acomodándose a la nueva vida, aprendiendo a moverse en un país desconocido y tratando de entender qué venía después. Pero esa noche, entre un grupo de argentinos que compartían el mismo sueño migratorio, vio a una chica de Rosario y sintió algo que no esperaba encontrar tan rápido.

Del otro lado de la historia, Irina también lo vio. Y recuerda exactamente el instante. “Lo miré a los ojos y fue como si el tiempo se frenara un segundo”, revela hoy enamorada. No sabía quién era, ni de dónde venía. Pero algo había pasado. Ese “no sé qué” imposible de explicar.

Dos argentinos que llegaron a Italia buscando otra vida

Irina nació en Rosario en mayo de 1994. Desde muy chica aprendió a arreglárselas sola. A los 17 años se fue de su casa. Trabajó en peloteros, coordinó fiestas infantiles, atendió comercios, vendió productos, cosió veladores junto a una amiga y aceptó prácticamente cualquier trabajo que le permitiera mantenerse independiente. Siempre tuvo la sensación de que quería algo más. No porque estuviera descontenta con su vida, sino porque sentía una curiosidad enorme por el mundo.

Durante años soñó con viajar. Pero cada vez que hacía cuentas, la realidad le devolvía la misma respuesta: era demasiado difícil. Hasta que descubrió algo que cambiaría todo. Tenía ciudadanía italiana. La noticia la empujó a una búsqueda obsesiva de papeles, partidas, certificados y documentos familiares. Reconstruyó una historia que parecía perdida hasta completar la carpeta necesaria para iniciar el trámite.

En febrero de 2024, cuando finalmente tuvo todo listo, tomó una decisión que asustaba incluso a quienes la querían. Renunció a su trabajo. Compró un pasaje de ida. Y se fue. Tenía 29 años.

Leo nació en Quilmes en agosto de 1999. Su historia era distinta pero sus sueños los mismos. Había crecido en una familia de clase media donde viajar era una pasión compartida. Todavía recuerda los recorridos por la Argentina dentro de un Renault 12 cargado hasta el techo. Seis personas. Poco dinero. Muchas ganas de conocer.

Estudió profesorado de Educación Física, se recibió y construyó una vida bastante ordenada. Trabajó en distintos lugares, tuvo una relación larga y desarrolló una carrera ligada al entrenamiento físico. Pero convivía con una sensación incómoda. Sentía que estaba construyendo una vida que no era exactamente la que soñaba. Mientras enseñaba, entrenaba y trabajaba, consumía videos de viajeros que recorrían el mundo haciendo trabajos temporarios. Y cada historia despertaba la misma pregunta. ¿Por qué ellos sí y yo no?

La respuesta llegó de la manera menos elegante. Lo asaltaron. Y algo se rompió. O se arregló, todo depende de dónde miremos. Pocos días después compró el pasaje hacia el Viejo Continente. El 3 de abril de 2024 llegó a Italia a ganarse la vida.

La noche en que todo cambió

Paola era un pueblo extraño. Quince mil habitantes. Playa. Calles tranquilas. Y unos quinientos argentinos haciendo ciudadanía italiana. Todos estaban atravesando algo parecido: habían dejado algo atrás e intentaban construir una nueva vida. Por eso el Thunder, un pequeño bar donde solían reunirse, funcionaba casi como una extensión de sus casas.

Aquella noche, Leo llegó con su amigo y dos compañeras de vivienda. Irina estaba con su prima Brunella, con quien había emigrado. Entre charlas, música argentina y cumbia santafesina, empezaron a acercarse. Hablaron. Bailaron. Se rieron. Y cuando la noche ya había avanzado bastante, Leo hizo algo que hoy parece imposible en la era de los mensajes ambiguos y las insinuaciones interminables.

¿Te puedo besar?”, le preguntó con respeto. Irina dijo que . Después del beso, lo miró sorprendida. “No puedo creer que tengas 24 años”. Y enseguida agregó algo que él jamás olvidó. “No recuerdo un beso tan lindo en mi vida”. Animarse a dar el primer paso tiene premio. Por eso siempre hay que hacer. Lo demás se va dando.

A la mañana siguiente fue ella quien escribió primero. Le pasó su número. Lo invitó a tomar mate en la playa. Y así empezó todo. No como una historia de amor. Sino como un grupo de amigos. Ellos, la prima de Irina, Ezequiel y las dos compañeras santafesinas de Leo comenzaron a compartir días enteros. Trámites. Playa. Mate. Charlas. Caminatas. La vida cotidiana de quienes intentaban sobrevivir lejos de casa. Y en medio de todo eso, la conexión entre ellos fue creciendo. Aunque había un problema. Una fecha de vencimiento.

Una historia con fecha de vencimiento

Irina estaba mucho más avanzada en el trámite de ciudadanía. Y apenas obtuvo los papeles consiguió trabajo en Cerdeña. Los separarían casi 700 kilómetros y un mar de por medio. La oferta era imposible de rechazar. Un hotel. Mejores condiciones. La posibilidad de empezar a ganar plata. Pero también significaba alejarse. Alejarse mucho.

Se habían conocido en abril. Ella debía irse el 1 de junio. Dos meses. Eso era todo. Entonces Irina levantó una muralla, la de su corazón. No quería enamorarse. Mucho menos sufrir ni despedirse de alguien que recién acababa de conocer. Pero cuanto más trataba de convencerse, más difícil resultaba.

Leo tampoco podía ignorar lo que sentía. Por primera vez en mucho tiempo había encontrado a alguien con quien imaginaba algo serio. Y entonces llegó la despedida. La primera.

Los siguientes meses fueron brutales. Los dos trabajaron en condiciones muy duras. “No todo es lo que se ve en fotos”. Aprendieron a sobrevivir en otro idioma. Aceptaron tareas que jamás habían imaginado hacer. Leo fue jardinero, fletero, camarero y guardavidas. Irina limpió habitaciones en hoteles sin dominar todavía el italiano.

La realidad migrante apareció con toda su crudeza. Sin embargo, siguieron hablando todos los días. Sin faltar uno. Hasta que una tarde ella encontró una excusa perfecta. En el hotel donde trabajaba necesitaban otra persona. Pensó en Leo. Dudó. Y finalmente le escribió.

El quilmeño recibió la propuesta mientras trabajaba. Económicamente no era un gran negocio. Incluso significaba renunciar a algo más estable. Pero había una pregunta que no lograba sacarse de encima. ¿Y si después es nunca?

Renunció. Hizo las valijas. Se subió a varios trenes. Y fue a buscarla. Porque a veces el amor no pide certezas. Apenas una decisión.

Los trenes que los separaban también los volvían a unir

El reencuentro no fue precisamente romántico. Los dos estaban agotados. Demacrados. Golpeados por meses de trabajo duro. Pero la conexión seguía ahí. Intacta.

Durante semanas se escondieron de compañeros y jefes. Estaba prohibido noviar entre ellos. Se encontraban de noche. Hablaban durante horas. Compartían besos robados. Y volvían a separarse antes del amanecer. Todo parecía volver a brillar.

Sin embargo, seguía existiendo un obstáculo. Los contratos tenían fecha de finalización. La incertidumbre seguía gobernando sus vidas. Y cuando terminó aquella temporada llegó una nueva despedida. Después otra. Y luego otra más.

Una ocurrió en la estación de Perugia. Irina subió al tren. Leo quedó en el andén. La vio alejarse. En su cabeza sonaban los acordes de Las pastillas del abuelo, cantando: “Porque me es imposible de imaginar / Agonía más cruel, más aterradora / Que mi canto y tu danza alejándose / Uno arriba del tren y otro en la estación”.

Pensó que quizás no volvería a verla nunca más. Y lloró fuerte. “Ahí ya me di cuenta que estaba hasta las bolas, que estaba recontra remilenamorado”, admite sin metáforas.

Fuente: TN

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Mauricio Macri anunció que la Fundación FIFA destinará un millón de dólares a comunidades afectadas por los sismos en Venezuela

En medio de la catástrofe humanitaria que atraviesa Venezuela luego de los dos terremotos del 24 de junio que dejó más de 4 mil muertos, la Fundación FIFA anunció una millonaria donación para colaborar con los equipos de rescate.

Así lo informó el expresidente Mauricio Macri, que es el titular de la institución. “La Fundación FIFA acompaña al pueblo venezolano en uno de los momentos más difíciles de su historia. Vamos a destinar 1 millón de dólares de nuestro fondo humanitario para apoyar a las comunidades afectadas por los terremotos y colaborar con las organizaciones que ya están trabajando en el terreno para brindar ayuda de emergencia”, expresó desde su cuenta de X.

En el mismo sentido, Macri añadió: “Sé que el fútbol tiene una capacidad única para unir a las personas, especialmente cuando más se necesita. Esa fuerza debe ponerse al servicio de quienes hoy atraviesan esta tragedia”.

“Mis pensamientos y todo mi cariño están con las familias afectadas, como el de Gianni (Infantino) y todos los que formamos parte de la FIFA. Seguiremos acompañando los esfuerzos para que la ayuda llegue lo antes posible”, finalizó el exmandatario.

La situación en Venezuela hoy

Los operativos de rescate en Venezuela sumaron este sábado 215 nuevos cuerpos rescatados, luego de lo que fue el trágico doble terremoto del 24 de junio. De esta manera, las víctimas fatales ascienden ya a 4333.

Así lo informó el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, en conferencia de prensa. Se trata de una de las subidas más altas de fallecidos de las últimas dos semanas tras los terremotos.

Las labores de desescombro y recuperación de cadáveres prosiguen en La Guaira y se intensificaron en los últimos días. En tanto, la cifra de heridos se mantiene en 16.740, mientras que se ha atendido a 31.193 pacientes en hospitales y se ha dado de alta a más del 90%.

El número de personas sin vivienda en Venezuela es de 17.907 y las familias atendidas suman 86.794

El también hermano de la mandataria encargada, Delcy Rodríguez, aseguró que 18.437 personas se encuentran en un total de 94 campamentos transitorios.

Además, sigue subiendo el número de efectivos militares y de fuerzas de seguridad desplegados (31.837) y el de voluntarios registrados (30.197).

Según el balance oficial, ocurrieron 1.203 réplicas desde el 24 de junio -cuando se registraron los dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5- entre ellas una de baja intensidad este mismo sábado.

Fuente: TN

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“No llores, papá”: la historia del payador y su hija que emocionaron al país con una canción para la Selección

Hay canciones que nacen para acompañar un Mundial y otras que, casi sin proponérselo, terminan contando la historia de una familia. La que compusieron el payador santafesino Pedro Saubidet y su hija Paula, de ocho años, pertenece a esa segunda categoría. Porque detrás de la letra dedicada a la Selección hay una guitarra heredada, un abuelo que ya no está, lágrimas compartidas frente al televisor y una pasión futbolera que atravesó generaciones hasta encontrar una nueva voz.

En el video que se volvió viral, Pedro sostiene la guitarra y lleva el ritmo; a su lado, su hija canta con una seguridad que parece desmentir su edad. No hay escenario, luces ni una multitud delante de ellos.

Están en su casa cuando entonan una versión de Astros, la canción de Ciro y Los Persas, con una letra que resume un deseo compartido por millones: “Quiero volver a robarle un gol al ladrón, como el Diego y el Narigón, y que la cuarta estrella brille en el cielo de mi Nación”.

La canción rápidamente escapó del pequeño universo de seguidores que Pedro había construido como payador. Este sábado, mientras la Argentina se prepara para enfrentar a Suiza desde las 22 en Kansas City por los cuartos de final del Mundial, el tema vuelve a funcionar como una banda sonora para la espera.

El equipo de Lionel Scaloni llega a esa instancia después de vencer 3-2 a Egipto en un partido que se resolvió con sufrimiento y que dejó a Pedro y a Paula llorando juntos frente al televisor.

No llores, papá”, le decía la nena cuando terminó el encuentro. Sin embargo, ella también lloraba. Fue en ese clima, todavía con el corazón acelerado, cuando decidieron grabar la canción. “La estrella del video es ella, por su encanto, por la fuerza que le pone, por su garra y por su naturalidad”, contó Pedro en diálogo con TN.

En la casa de los Saubidet conviven los acordes, las camisetas y las identidades futboleras. Mercedes, la esposa de Pedro, es pampeana e hincha de Boca; él nació en Santa Fe, es fanático de Unión y se define como “muy futbolero”. Sus hijas Francisca, de 11 años, y Paula, de ocho, crecieron entre guitarreadas, reuniones familiares y chamamés.

“La música está presente en todo momento. A mis hijas les gusta mucho, siempre estamos cantando y guitarreando. Hay mucho chamamé por parte mía, pero también me voy adaptando a la música de ellas para poder acompañarlas”, contó Pedro.

El fútbol, en cambio, ingresó a la familia de la mano de Pedro y de su padre, don Pedro, fallecido el año pasado. Aunque era hincha de River y había llegado desde Buenos Aires, fue él quien comenzó a llevarlo a la cancha de Unión cuando era chico. Desde entonces, cada partido quedó unido a una imagen, una conversación o un viaje compartido. “Hoy que papá ya no está, el fútbol es mucho más que un deporte. Es un montón de recuerdos con él en la cancha”, dijo.

Esa pasión también alcanzó a la generación siguiente. Marcos Sanguinetti, sobrino de Pedro y nieto de don Pedro, se convirtió en periodista deportivo y actualmente se encuentra cubriendo el Mundial. “La figura de papá es fundamental para esta pasión. El que más la heredó fui yo y también mi sobrino Marcos. Siempre lo tenemos muy presente en cada partido”, señaló el payador.

Don Pedro no solo dejó el amor por el fútbol. También transmitió los versos, la guitarra, el canto criollo, la vida de campo y una manera de entender a la familia. Junto con doña María, su esposa, criaron a seis hijos: Rosario, Sole, Cruz, Constancia, Pedro y Maruca. “Fue un tipo extraordinario, un hombre íntegro y un gran ejemplo para nosotros. Le debemos a él y a mamá esta familia tan linda que nos dejaron”, recordó.

La canción viral, entonces, no nació solamente del entusiasmo mundialista. También lleva algo de esa herencia.

La frase sobre “robarle un gol al ladrón” recupera la histórica rivalidad con Inglaterra, la Mano de Dios de Diego Maradona y la figura de Carlos Bilardo, el “Narigón”, en México 1986.

Pedro también encontró inspiración en un cuento de Eduardo Sacheri que reflexiona sobre aquel gol y sobre la dimensión emocional que adquirió para los argentinos. “Estamos hablando de una trampa, pero tiene un trasfondo tan profundo lo de Inglaterra que creo que nos pega un poco a todos. Sería muy emocionante reeditar aquella epopeya de Diego. Es una ilusión que tenemos”, sostuvo.

Para Pedro, la identificación con la Selección actual no se limita a los resultados. Encuentra en Scaloni, nacido en el sur santafesino, la cercanía de un hombre de pueblo y reconoce en el cuerpo técnico un perfil que después se refleja en los futbolistas. “Scaloni podría ser el amigo de cualquiera de nosotros. Es muy humano, familiero, humilde, pero aguerrido. Eso se transmite a los jugadores”, afirmó.

Esa forma de representar al país es también lo que quiere transmitirles a sus hijas. “Creo que son un ejemplo que nos hace muy bien como sociedad. A los chicos los vuelve locos la Selección y tienen referentes que realmente son positivos. Sobran cosas para admirar de este grupo, que nos representa tan bien a los argentinos”, dijo.

Mientras la Scaloneta busca este sábado un lugar entre los cuatro mejores del Mundial, Pedro se permite imaginar otra escena. Ya no sería en el living de su casa ni frente a la cámara de un teléfono, sino alrededor de una mesa, con los jugadores, sus familias, sus propias hijas y una guitarra. “Me encantaría cantarla en un asado para todos los muchachos, con sus hijos y con mis hijas. Todos soñamos con estar en esa mesa junto a nuestros ídolos”, confesó.

También le gustaría improvisar un verso para cada integrante del plantel y llevar hasta ellos el oficio que aprendió de su padre y que hoy le permite vivir durante todo el año. Tal vez entonces Paula vuelva a mirarlo de reojo cuando se le quiebre la voz. Tal vez vuelva a decirle que no llore, aunque ella también tenga los ojos llenos de lágrimas.

Fuente: TN

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