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Gastón Dalmau, el campeón de “Masterchef Celebrity”: “Ahora vuelvo a Los Ángeles con mi perro y mi pareja, José; ellos son mi familia”
En una entrevista exclusiva con Teleshow, el actor habla de la final del reality gastronómico, a la que llegó junto con Georgina Barbarossa. Y de cómo atravesó las distintas instancias de un certamen que ofreció sinsabores, pero también una recompensa
“Fue increíble. Nunca me imaginé estar en un reality show. Para mí era todo nuevo: volver a la televisión argentina, a un programa masivo, ser yo y no escudarme en un personaje...”. Gastón Dalmau, flamante campeón de la segunda temporada de Masterchef Celebrity 2 celebra con Teleshow su logro en el programa más visto.
El actor llegó a la final junto con Georgina Barbarossa, la que fue una definición que se vivió con mucha emoción, entrega y pasión. Los participantes dejaron todo en sus islas y sorprendieron al jurado -integrado por Germán Martitegui, Donato de Santis y Damián Betular-, como lo hicieron desde que comenzó el ciclo que conduce Santiago del Moro.
Oriundo de Coronel Suárez -a 600 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires- el actor vivió la final acompañado por su gran amiga Rochi -con quien también había cocinado en alguna gala especial-, por su representante y amigo Fermín y con Juan Emilio, como amigo y representante de su localidad. “Es la familia que uno elige”, destaca sobre ellos, y lamenta que sus padres y hermanos no hayan podido viajar. Ocurre que sus seres queridos tuvieron coronavirus y todavía se estaban recuperando de sus respectivos cuadros.
Cuando aceptó la propuesta, Gastón estaba viviendo en West Hollywood, Los Ángeles, donde vive la mayoría de las celebridades internacionales. Allí el actor muestra su talento desde hace varios años en la industria del cine. Por caso, fue parte del equipo de producción de Marvel y trabajó junto a Scarlett Johansson.
Hoy su vida transcurre en los Estados Unidos. Por eso, el ex Casi ángeles aprovechó la oportunidad para volver a la Argentina, visitar a su familia, amigos, aquellos con los que estaba acostumbrado a ver algunas semanas al año cuando viajaba por alguna ocasión en especial. “Son dos meses”, pensó en una primera oportunidad. “Pero después se extendió...”, cuenta Gastón sobre su estadía en el país.
Gastón Dalmau y Georgina Barbarossa en la final de "Masterchef Celebrity"“Estoy feliz por lo que logré. Jamás me lo hubiera imaginado. Sentí el amor de la gente, descubrí a un nuevo público. Otros se habían quedado con un personaje. Ahora me conocieron a mí: me vieron enojarme, reír, llorar. Me descubrieron. Acá no actué, no hice un personaje. El premio es llevarme el amor de la gente. En las redes hay mucho odio, pero yo siento que hay poco hacia mí”, destaca el actor de 37 años.
Gastón, elaborando uno de los platos en la final—¿Qué fue lo primero que pensaste cuando te convocaron para ser parte de la segunda temporada de Masterchef Celebrity?
—Fue una decisión que tomé muy rápido. Me gustaba el programa, había visto la primera y también las ediciones de otros países, así como también los programas de cocina en general. Y me pareció una buena oportunidad.
—¿Qué balance hacés de tu paso por el ciclo?
—Fue increíble aprender todo lo que aprendí, la gente que conocí. Me llevo un montón de cosas. El vínculo con mis compañeros. En especial con los que compartí las últimas semanas, porque pasamos muchas horas juntos.
—Además de Cande Vetrano, que es amiga tuya desde hace años, ¿con quiénes tuviste más afinidad?
—Sol (Pérez) para mí fue un descubrimiento. No la conocía y es muy parecida a mí en muchas cosas: le gusta estudiar, la competencia. Georgina es lo más: más que una tía en un momento fue como una madre, tiene un amor y un instinto maternal. También con la Gunda (Claudia Fontán), María O’Donnell. Te repito: con los que compartí muchas horas de grabación en las instancias finales.
—¿Cómo viviste la eliminación de Cande?
—Me partió el alma. Fue sorpresivo. Me dio lástima porque, al igual que todos, ella estaba cansada, pero le ponía mucho esfuerzo, era muy creativa. Por otro lado, me alivió saber que no iba a competir con ella en la final.
—¿Te fuiste sorprendiendo por tu evolución?
—La verdad que sí, me fui sorprendiendo yo mismo. Lo que uno no quiere es irse en la primera gala. Después fui probando gustos, sabores. Llegaba a casa y me ponía a estudiar, a mirar recetas. Me despertaba y buscaba recetas mientras tomaba mate. Se convirtió en algo constante. “Me está gustando”, pensé.
—¿Cuándo te empezaste a dar cuenta de que podías llegar a la final?
—Cuando hice el cheesecake de matcha. Ahí la cabeza me hizo un click de que iba por el buen camino. Sé que hubo una evolución y eso se vio en el programa. Mi crecimiento fue de a poquito. Yo cocino desde muy chico, cuando mis viejos salían, y en lugar de dejarme comida preparada en casa les decía que yo me hacía algo. De grande también me gustaba hacerme algo a la tarde. Siempre me gustó. Acá aprendí a pensar de otra forma. ¿Qué le puedo agregar para que sea más rico? Para que tenga crocante. Cosas que antes ni loco las pensaba. Ahora, por ejemplo, me pido un delivery y lo emplato. Antes comía desde la bandeja.
—Dijiste que cuando llegaste a la Argentina, en diciembre, pensaste que solo serían dos meses. ¿En algún momento se te hizo muy larga la estadía?
—Llegué el 4 de diciembre y no me pude volver más a mi casa de Los Ángeles. Había pautado que a la mitad del certamen me iba a ir una semana, pero por la cuarentena que tenía que hacer a mi regreso no se podía. Entonces me quedé.
—¿Y te afectó mucho?
—Sí, llegó un momento en que me enojaba fácil. La pasaba mal. Fue una mezcla. No me estaba yendo bien en el programa, estaba cansado, era un ritmo agotador. Estaba angustiado. Veía que no teníamos fecha de la final y yo pensaba: “¿Cuándo se termina todo esto?”.
—¿Cómo lograste superarlo y empezar a disfrutar de las instancias finales?
—En una de las devoluciones de Germán Martitegui. Me dijo: “No te enojes más porque no sirve”. Ahí hice el click. También estuve de miércoles a domingo en cama por una gastroenteritis, y cuando me logré levantar, recién el último día, lo tomé de otra forma. “Estoy acá para pasarla bien, para divertirme, no para sufrir”, pensé, y eso fue un fluidón de energía.
—Me imagino que habrá sido difícil también con la familia lejos.
—Sí, el apoyo estuvo siempre, desde un principio. El tema es que se iba estirando mi regreso y cada vez veía más lejos mi casa, mi estudio de música. Si bien acá estoy cómodo, mi vida no está acá. Gracias a Dios, las comunicaciones de hoy en día permiten estar en permanente contacto.
—¿Cómo sigue tu vida ahora?
—Estoy averiguando para ver cuándo puedo hacer la beca que nos ganamos .También estoy teniendo algunas charlas con Telefe para seguir trabajando con ellos. Pero mi plan ahora es volver a mi casa de Los Ángeles. La idea es ir de vacaciones, descansar, hasta que termine el verano allá. Me esperan mi perro, Roger, y José, mi pareja. Cuando hablo de mi familia me refiero a ellos.
Fuente: Infobae.com
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Delfina Chaves reveló el desafío más complicado de su carrera que le tocó hacer en la serie “Máxima”
El crecimiento personal y las decisiones que cambian para siempre el destino de una persona son parte de los conceptos que se desarrollan en la segunda temporada de la serie Máxima, la biopic sobre la argentina que se convirtió en reina de los Países Bajos.
En una entrevista con TN Show, Delfina Chaves reveló los secretos detrás de su trabajo para componer a Máxima Zorreguieta en esta nueva etapa de la ficción y contó cuál fue el desafío más importante que tuvo al trabajar en esta ficción.
“El personaje tiene que aprender cómo ganarse el respeto de la gente en una cultura donde lo que más se celebra es la modestia y el perfil bajo”, sintetizó la actriz.
Qué es lo más difícil que Delfina Chaves hizo en la serie “Máxima”
La segunda temporada de Máxima arranca con una situación de quiebre que permite repasar la etapa de la vida de la protagonista en la que está más instalada dentro de la familia real de Países Bajos.
Esto lleva a que, la manera de hablar y de dirigirse de Máxima, sea distinta desde la ficción a lo que fue la primera temporada. Por eso, Delfina Chaves tuvo un trabajo titánico para mezclar formas, perfiles e idiomas.
“Hay un tema con los idiomas en la serie, porque tenés que hablar inglés y neerlandés”, consultó TN Show. “El inglés ya me era complicado, pero en la segunda temporada me sentí más cómoda. En la primera estaba todavía encontrando mi lugar con el idioma. No lo hablo fantástico y no me siento tan cómoda, pero en la segunda me sentí más dueña de mis palabras”, comentó.
Con respecto al idioma que se habla en Países Bajos, Chaves comentó que fue totalmente diferente para ella porque no conocía una sola palabra. “El neerlandés fue distinto, porque aprender algo por fonética es muy difícil. Nunca lo había hecho. Tenés que repetir siempre: es un músculo que solo se usa para eso”, remarcó.
“¿Cuánto tiempo estuviste para aprenderte las frases?“, buscó saber este medio. ”Llegaba muy afilada al set, porque le tengo mucho respeto al equipo técnico, pero el aprendizaje llevó tiempo: unos seis meses, por ejemplo. No era una sola frase, eran muchas, y las iba trabajando según el plan de rodaje", explicó.
Hace muy poco, Chaves había comentado que la serie significó mucho para ella, pero que fue lo más difícil de su carrera. Lo sigue ratificando.
“Sobre todo a nivel integral: profesional y personal. Era mucha carga. Mi personaje es el nombre de la serie, entonces el peso de llevar la historia fue muy fuerte. Fue complicado tener tantas escenas y filmar en un mismo día situaciones tan distintas entre sí. Muy complejo. Cada proyecto tiene su nivel de dificultad, y no me gusta comparar, pero a grandes rasgos sí, fue uno de los más difíciles”, enfatizó.
Cómo es la segunda temporada de la serie “Máxima”
A través de seis nuevos episodios, la segunda temporada de Máxima, que emite HBO Max, se instala en la etapa más adulta de la reina de los Países Bajos. Es el momento en el que ella intenta consolidar su rol dentro de la familia real y tiene que dejar de lado algunos deseos personales.
“¿Cómo te sentiste con el personaje que es diferente al de la primera temporada?“, preguntó TN Show, con respecto a los cambios de personalidad de su composición para la ficción.
“Hay algo de lo que pasa con Máxima a partir de que entra a la familia real y lo que significa después estar en ese lugar. No es que todo termina una vez que ella es parte, sino que empieza la búsqueda de encontrar su lugar, su voz, lo que se espera de ella y también lo que ella pretende de este nuevo espacio que quiere ocupar, más allá de ser madre o de traer a las próximas generaciones de reyes y reinas. Se nota que el personaje está más afianzado dentro de la familia”, comentó.
Chaves dijo que su personaje “tiene que aprender la humildad” en la sociedad en la que está buscando insertarse. Por eso, de a poco, va mutando sus formas.
“El personaje tiene que aprender cómo ganarse el respeto de la gente en una cultura donde lo que más se celebra es la modestia, el perfil bajo. Tienen un dicho: lo más loco que podés hacer es ser normal. Entonces hay algo del perfil bajo, de la humildad, de agachar la cabeza. Para mí, viene a aprender eso. La historia empieza en el primer capítulo con el choque en auto con un carnicero, y eso sigue a lo largo de toda la temporada. Es una metáfora: muchas veces hay que pedir perdón, bajar la cabeza y admitir el error”, sostuvo.
Las repercusiones en la vida de Delfina Chaves por la serie Máxima
No hay dudas que la serie que Delfina Chaves protagoniza junto a Martijn Lakemeier es un cambio rotundo para ella, tanto a nivel nacional como a nivel mundial, por el tipo de producción que es. “¿Creés que esta serie te abrió puertas a nivel internacional?“, buscó saber este medio. ”Fue mi primera experiencia internacional, la primera y única hasta ahora. Ojalá que sí“, dijo la actriz.
Sobre la consulta de si tiene ganas de trabajar en Hollywood, Chaves dijo que más allá de si puede o no llegar a ella le interesa “hacer cine” y estar en una “película con corazón, con directores con una visión y con un buen equipo de trabajo”.
“Eso es algo que te lo dan los años y la experiencia. Soy muy joven y todavía tengo que seguir creciendo. Pero puede ser en Hollywood, en la Argentina o en cualquier lugar: lo importante es un buen guion, con mensaje y con una mirada”, remarcó.
También, Delfina Chaves contó que no tiene idea de cuál pudo haber sido la opinión de Máxima sobre su vida porque nadie se contactó con ella para hacerle llegar algún punto de vista. “Nada”, lanzó.
Sobre el final, la actriz reflexionó acerca de que para ella la experiencia de trabajar en otro país “fue enriquecedora” porque eso le permitió tener “otras formas de ver el mundo”.
“El set en Países Bajos es muy horizontal: no hay jerarquías marcadas, todos comparten los mismos espacios, comen juntos, esperan juntos. Eso también se ve en la sociedad. No hay grandes diferencias entre clases sociales”, enfatizó.
La mirada del otro está puesta en esa sociedad, pero desde otro lugar. Según la visión de Chaves, “esa lógica se traslada a lo cultural y es muy interesante” porque “son muy directos”. “Te hacen preguntas sin rodeos, incluso incómodas, desde temprano, mientras te están maquillando. No hay susceptibilidad: todo está abierto al intercambio”, cerró.
Fuente: TN
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Romina Gaetani denunció por violencia de género a su pareja tras ser hospitalizada
Una profunda preocupación se instaló en las últimas horas tras conocerse que Romina Gaetani habría sido víctima de un episodio de presunta violencia de género de parte de su pareja Luis Cavanagh que derivó en su internación en un sanatorio de Pilar y en la intervención policial y judicial. La información fue dada a conocer por LAM (América TV), donde se leyeron al aire detalles del parte policial que documenta el hecho.
Según relató Ángel de Brito, el episodio ocurrió durante la noche, cuando un llamado al sistema 911 alertó sobre una situación de violencia en el Tortugas Country Club, ubicado sobre la colectora de la Panamericana, en el partido bonaerense de Pilar. Al llegar al lugar, el personal policial mantuvo una entrevista con el equipo de seguridad del country, quienes manifestaron que una mujer se encontraba en estado de nerviosismo y habría sido agredida por su pareja.
De acuerdo al parte oficial leído al aire, la mujer fue identificada como Romina Gaetani, actriz argentina de 48 años. En el documento se consigna que ella misma relató que su pareja tenía conductas agresivas motivadas por celos. Ante ese cuadro, se solicitó la presencia de una ambulancia del SAME, que dispuso su traslado al Hospital Central de Pilar debido a su estado de nerviosismo y a las lesiones que presentaba.
Uno de los datos que más impacto generó fue que, según trascendió desde el sanatorio, los médicos constataron golpes visibles en los brazos y en la zona de la cadera, lo que activó de manera inmediata el protocolo correspondiente. Tal como explicaron en el programa, cuando una persona ingresa a una guardia con lesiones de este tipo, el personal médico está obligado a dar aviso a las autoridades y a realizar la denuncia correspondiente.
En paralelo, se estableció comunicación con la Unidad Funcional de Instrucción de Género, que dispuso el envío de personal de Fiscalía al hospital para recepcionar la testimonial de la actriz y avanzar con las actuaciones judiciales. En el mismo parte se identifica al imputado como Luis Ramón Cavanagh, argentino, de 59 años, empresario, señalado como la pareja de Gaetani al momento del episodio.
Ángel de Brito aclaró que intentó comunicarse con la actriz durante la jornada, pero no logró contactarla. También que la actriz de producciones como La 1-5/18 y Soy gitano fue dada de alta médica al mediodía del día siguiente, aunque hasta el momento no hubo declaraciones de su parte ni de su entorno cercano.
Fuente: Infobae
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Nath Aponte, participante de la Voz Argentina: “A los 14 años me independicé”
“El teatro musical me salvó, realmente”, afirma Nath Aponte, cantante y figura del reality La Voz Argentina, en una conversación marcada por recuerdos, sueños y aprendizajes. La joven artista, de veintitrés años, compartió con Teleshow cómo los escenarios y la música se convirtieron en su refugio y camino de autodescubrimiento.
Desde muy pequeña en su Paraguay natal, Nath Aponte supo que el arte sería parte de su vida. “Siempre fue el canto. Yo empecé cantando en la iglesia cuando era superchiquitita”, recordó la cantante, quien reveló que este primer contacto la ayudó a canalizar sentimientos y conectar con la gente. La música pronto se transformó en su primer amor, al igual que el teatro musical, género que la marcaría para siempre.
—El canto y el teatro musical son mis primeros amores —cuenta Aponte—. Estoy estudiando en Comedia Musical Paraguay, que es mi academia en Paraguay, donde curso con Santiago Palumbo, su director, mi papá artístico. Y ya te contaré nuestra historia, que es muy amplia y muy genial.
El camino artístico de Nath, sin embargo, no estuvo exento de dudas e inseguridades. “El miedo también, capaz, de repente, de los padres a que su hijo se dedique al arte al cien por ciento, ¿entendés? Más que en Paraguay es un poco complicado, porque no hay tanto mercado. Es un camino que se va haciendo de a poco”, explicó la joven, quien considera que la perseverancia es fundamental para enfrentar las incertidumbres.
La intérprete recordó el momento en que decidió involucrarse a fondo con el teatro musical,en su adolescencia, cuando tomó la iniciativa de acercarse a la academia, pese a carecer de recursos económicos: “Yo nunca conocí el teatro musical. Veía películas tipo High School Musical, pero nunca vi una obra de teatro así, musical. Y me fui y le dije: ‘Yo quiero estudiar acá’. No tenía nada para pagar, ¿entendés? Y él, literal, me dijo que tenía como unos ojos así saltones y me ofreció una beca completa”.
Ese gesto marcó un antes y un después en su formación, permitiéndole no solo perfeccionarse en la academia, sino también encontrar una pasión que sería central en su vida.
— ¿Cómo conociste a Santiago Palumbo?
— A Santi le conocí en un casting. Ya había ido a un casting para una fundación para estudiar canto y todo el mundo me decía: “Estamos entrando a Comedia, vamos a Comedia, Santi, Santi, Santi...”. Y yo preguntaba: ‘¿Quién es Santi? ¿Qué es Comedia?’. Tenía trece, catorce años, fui y le dije: “Yo quiero estudiar acá”. Gracias a que él me dio esa beca y que le conocí, hoy en día puedo estudiar lo que me gusta, encontré una pasión impresionante con el teatro musical.
— ¿Qué significa Santi en tu vida?
— Fue siempre esa luz que me ayudó a creer en mí, porque yo nunca imaginé que iba a estar acá. No caigo todavía, es mucha información junta. Es genial, porque querés disfrutar el momento y abrazarlo, pero también querés hacer las cosas bien para no decepcionar.
— ¿Sentís que Santi es el apoyo que no tuviste de tu familia?
— Sí, re. Tengo mis mejores amigos en Comedia, de verdad te juro que nunca en mi vida sentí tanto amor como el que ellos me dan. Nunca conocí gente con un corazón tan lindo y con ganas sinceras de querer verte bien y de que a vos también te pase eso.
— ¿Qué papel juega tu familia biológica en tu carrera artística?
— Mi familia no estaba tan de acuerdo con el arte cuando era chica, entonces siempre estuvieron muy al margen. Siempre sostengo y digo que Comedia Musical, mis compañeros de la academia y Santi son mi familia. Creo que uno, cuando va creciendo, va viendo que la familia se construye. Me siento muy feliz de tener a mis amigos acompañándome.
— ¿Cómo surgió la decisión de venir de Paraguay a Argentina para participar en La Voz?
— Fue algo que siempre soñé, el formato de La Voz para mí y para Santi es impresionante. Ambos decíamos: “Se va a dar el momento y lo vamos a sentir en el corazón”. Somos un equipo, donde Santi va, yo voy. Había mucho talento en el casting, tantos jóvenes con el mismo sueño. Cuando salió el casting, Santi me mandó y confié porque siento que él tiene una visión muy amplia. Es como un ángel que el universo me mandó. Yo siento que el arte nos ayuda, nos trae a nosotros mismos otra vez. Y sentí que era el momento de estar acá.
— ¿Cómo fue vivir el casting y la previa a las audiciones?
— Cuando llegué a Buenos Aires el primer día, estábamos en la fila con muchísima gente. Cada uno decía “yo voy a cantar esta canción”, y era una voz impresionante tras otra. Había una probabilidad alta de no quedar. Yo decía: “No voy a quedar, pero la experiencia ya está. Vuelvo el año que viene si se hace otra vez”. Porque hay muchísimo talento. Tenía miedo, pero decía: “Va a pasar lo que tenga que pasar. Si no es el momento, no pasa nada, el año que viene sigo probando”. Siempre fue un anhelo muy grande estar en La Voz. Yo quiero poder vivir mi vida al máximo, ser yo al cien por ciento y conectar con la gente. Que el día que yo ya no esté, la gente me recuerde por alguna música mía o una vez que me escuchó cantar o hablamos y le dio un mimo a su corazón.
— ¿Qué rol tienen tus países de origen y de residencia en tu sueño artístico?
— Estoy muy agradecida con la gente de Argentina por abrirme las puertas a este país tan hermoso, y también a la gente de Paraguay. Paraguay es mi sangre, es todo. Quiero llevar la bandera en alto, quiero hacer las cosas bien, poner todo de mí y que se sientan orgullosos.
— ¿Tenes un objetivo especial para tu paso por el programa?
— Sí, muchos. Uno es sacar mi música, poder empezar a conocer más del teatro musical acá, y allá, generar un cambio. Uno de mis sueños es estar en calle Corrientes haciendo una obra. Amo eso. En Paraguay también, mostrarle a los artistas que tenemos garra y que podemos. “Kuña guapa” se dice en guaraní cuando sos una mujer fuerte y siento que eso representa la raza guaraní.
— ¿Hubo momentos difíciles de tu infancia?
— Muchos, el hecho de independizarme muy chica, de buscar mi camino sola. A los catorce fui a vivir con mi hermana mayor para poder estudiar teatro musical. Empecé a trabajar en algunas cosas. Fue difícil, duro, pero no imposible. A los dieciocho me mudé sola y fue la mejor decisión.
— ¿En qué cosas trabajabas cuando tenías catorce años?
— Ayudaba en el restaurante de mi hermana, atención al cliente, porque siempre me gustó hablar mucho. Empecé trabajando con ellos y súper bien.
— ¿Tuviste miedo en toda esa etapa hasta sentirte segura?
— Siempre tuve miedo. Empecé a formar una seguridad en Comedia. Siempre me sentí pequeña al cantar, pero al mismo tiempo me sentía grande y decía: “Esto es lo que yo amo, esto es lo que quiero hacer toda mi vida”. No importa la fama, no importa la plata. Yo quiero cantar nomás.
— ¿Qué artistas de Argentina admirás?
— Un montón. Luk Ra, que es nuestro coach en La Voz. La calidad de humano que tiene es increíble. Tuvimos coacheo con Cazzu para los Knock Outs, fue una locura escuchar sus consejos y que te escuche cantar. Lali es una pop star, es todo. Miranda, Sole, admiro a todos muchísimo.
— ¿Por qué elegiste a Luk Ra como coach?
— Lo sentí en mi corazón. Fue el primero que se dio la vuelta, el primero que creyó en mi voz. Sentía en mi corazón que debía elegirlo. Admiro a todos, pero Luk Ra fue una decisión hermosa.
— ¿Creés en las cábalas? ¿Por qué llevas la carta de la Emperatriz?
— Sí, re creo. La carta de la Emperatriz es una cábala para mí. Me ayuda a permanecer concentrada y enfocada en mis creencias. Empecé en la iglesia cuando era muy chica. Siempre creí mucho en Dios, en el universo, en la energía. Me hace volver a mi raíz y sentirme conectada con mi luz. El artista es esa luz en medio de la oscuridad.
— Hace poco mencionaste una pérdida cercana. ¿Cómo te afectó?
— Fue duro porque fue mucha información de golpe. Pasó lo de mi cumple número veintitrés, mi primer cumple fuera de Paraguay, y falleció mi amigo Marce. Estuve en shock y traté de ir procesando la información de a poco. Me pone feliz saber que vivió la vida como quiso y estaría completamente enamorado de este momento. Sé que está presente, por ahí, y que estaría muy feliz de ver cómo Paraguay se está presentando ante el mundo.
— ¿Te ves como posible ganadora de La Voz Argentina?
— No sé. Quisiera decir que sí, porque es mi sueño, pero es muy difícil, hay mucho talento. Tengo compañeros impresionantes. Ojalá, Dios quiera. Ahora, más que nunca, voy a necesitar todo el apoyo de Paraguay y también de Argentina. Pase lo que pase, estoy feliz y ya me siento ganadora por haber llegado hasta acá.
Fuente: Infobae