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Gastón Dalmau, el campeón de “Masterchef Celebrity”: “Ahora vuelvo a Los Ángeles con mi perro y mi pareja, José; ellos son mi familia”

En una entrevista exclusiva con Teleshow, el actor habla de la final del reality gastronómico, a la que llegó junto con Georgina Barbarossa. Y de cómo atravesó las distintas instancias de un certamen que ofreció sinsabores, pero también una recompensa

“Fue increíble. Nunca me imaginé estar en un reality show. Para mí era todo nuevo: volver a la televisión argentina, a un programa masivo, ser yo y no escudarme en un personaje...”. Gastón Dalmau, flamante campeón de la segunda temporada de Masterchef Celebrity 2 celebra con Teleshow su logro en el programa más visto.

El actor llegó a la final junto con Georgina Barbarossa, la que fue una definición que se vivió con mucha emoción, entrega y pasión. Los participantes dejaron todo en sus islas y sorprendieron al jurado -integrado por Germán Martitegui, Donato de Santis y Damián Betular-, como lo hicieron desde que comenzó el ciclo que conduce Santiago del Moro.

Oriundo de Coronel Suárez -a 600 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires- el actor vivió la final acompañado por su gran amiga Rochi -con quien también había cocinado en alguna gala especial-, por su representante y amigo Fermín y con Juan Emilio, como amigo y representante de su localidad. “Es la familia que uno elige”, destaca sobre ellos, y lamenta que sus padres y hermanos no hayan podido viajar. Ocurre que sus seres queridos tuvieron coronavirus y todavía se estaban recuperando de sus respectivos cuadros.

Cuando aceptó la propuesta, Gastón estaba viviendo en West Hollywood, Los Ángeles, donde vive la mayoría de las celebridades internacionales. Allí el actor muestra su talento desde hace varios años en la industria del cine. Por caso, fue parte del equipo de producción de Marvel y trabajó junto a Scarlett Johansson.

Hoy su vida transcurre en los Estados Unidos. Por eso, el ex Casi ángeles aprovechó la oportunidad para volver a la Argentina, visitar a su familia, amigos, aquellos con los que estaba acostumbrado a ver algunas semanas al año cuando viajaba por alguna ocasión en especial. “Son dos meses”, pensó en una primera oportunidad. “Pero después se extendió...”, cuenta Gastón sobre su estadía en el país.

Gastón Dalmau y Georgina Barbarossa en la final de "Masterchef Celebrity"Gastón Dalmau y Georgina Barbarossa en la final de "Masterchef Celebrity"

“Estoy feliz por lo que logré. Jamás me lo hubiera imaginado. Sentí el amor de la gente, descubrí a un nuevo público. Otros se habían quedado con un personaje. Ahora me conocieron a mí: me vieron enojarme, reír, llorar. Me descubrieron. Acá no actué, no hice un personaje. El premio es llevarme el amor de la gente. En las redes hay mucho odio, pero yo siento que hay poco hacia mí”, destaca el actor de 37 años.

Gastón, elaborando uno de los platos en la finalGastón, elaborando uno de los platos en la final

—¿Qué fue lo primero que pensaste cuando te convocaron para ser parte de la segunda temporada de Masterchef Celebrity?

—Fue una decisión que tomé muy rápido. Me gustaba el programa, había visto la primera y también las ediciones de otros países, así como también los programas de cocina en general. Y me pareció una buena oportunidad.

—¿Qué balance hacés de tu paso por el ciclo?

—Fue increíble aprender todo lo que aprendí, la gente que conocí. Me llevo un montón de cosas. El vínculo con mis compañeros. En especial con los que compartí las últimas semanas, porque pasamos muchas horas juntos.

—Además de Cande Vetrano, que es amiga tuya desde hace años, ¿con quiénes tuviste más afinidad?

—Sol (Pérez) para mí fue un descubrimiento. No la conocía y es muy parecida a mí en muchas cosas: le gusta estudiar, la competencia. Georgina es lo más: más que una tía en un momento fue como una madre, tiene un amor y un instinto maternal. También con la Gunda (Claudia Fontán), María O’Donnell. Te repito: con los que compartí muchas horas de grabación en las instancias finales.

—¿Cómo viviste la eliminación de Cande?

—Me partió el alma. Fue sorpresivo. Me dio lástima porque, al igual que todos, ella estaba cansada, pero le ponía mucho esfuerzo, era muy creativa. Por otro lado, me alivió saber que no iba a competir con ella en la final.

—¿Te fuiste sorprendiendo por tu evolución?

—La verdad que sí, me fui sorprendiendo yo mismo. Lo que uno no quiere es irse en la primera gala. Después fui probando gustos, sabores. Llegaba a casa y me ponía a estudiar, a mirar recetas. Me despertaba y buscaba recetas mientras tomaba mate. Se convirtió en algo constante. “Me está gustando”, pensé.

—¿Cuándo te empezaste a dar cuenta de que podías llegar a la final?

—Cuando hice el cheesecake de matcha. Ahí la cabeza me hizo un click de que iba por el buen camino. Sé que hubo una evolución y eso se vio en el programa. Mi crecimiento fue de a poquito. Yo cocino desde muy chico, cuando mis viejos salían, y en lugar de dejarme comida preparada en casa les decía que yo me hacía algo. De grande también me gustaba hacerme algo a la tarde. Siempre me gustó. Acá aprendí a pensar de otra forma. ¿Qué le puedo agregar para que sea más rico? Para que tenga crocante. Cosas que antes ni loco las pensaba. Ahora, por ejemplo, me pido un delivery y lo emplato. Antes comía desde la bandeja.

—Dijiste que cuando llegaste a la Argentina, en diciembre, pensaste que solo serían dos meses. ¿En algún momento se te hizo muy larga la estadía?

—Llegué el 4 de diciembre y no me pude volver más a mi casa de Los Ángeles. Había pautado que a la mitad del certamen me iba a ir una semana, pero por la cuarentena que tenía que hacer a mi regreso no se podía. Entonces me quedé.

—¿Y te afectó mucho?

—Sí, llegó un momento en que me enojaba fácil. La pasaba mal. Fue una mezcla. No me estaba yendo bien en el programa, estaba cansado, era un ritmo agotador. Estaba angustiado. Veía que no teníamos fecha de la final y yo pensaba: “¿Cuándo se termina todo esto?”.

—¿Cómo lograste superarlo y empezar a disfrutar de las instancias finales?

—En una de las devoluciones de Germán Martitegui. Me dijo: “No te enojes más porque no sirve”. Ahí hice el click. También estuve de miércoles a domingo en cama por una gastroenteritis, y cuando me logré levantar, recién el último día, lo tomé de otra forma. “Estoy acá para pasarla bien, para divertirme, no para sufrir”, pensé, y eso fue un fluidón de energía.

—Me imagino que habrá sido difícil también con la familia lejos.

—Sí, el apoyo estuvo siempre, desde un principio. El tema es que se iba estirando mi regreso y cada vez veía más lejos mi casa, mi estudio de música. Si bien acá estoy cómodo, mi vida no está acá. Gracias a Dios, las comunicaciones de hoy en día permiten estar en permanente contacto.

—¿Cómo sigue tu vida ahora?

—Estoy averiguando para ver cuándo puedo hacer la beca que nos ganamos .También estoy teniendo algunas charlas con Telefe para seguir trabajando con ellos. Pero mi plan ahora es volver a mi casa de Los Ángeles. La idea es ir de vacaciones, descansar, hasta que termine el verano allá. Me esperan mi perro, Roger, y José, mi pareja. Cuando hablo de mi familia me refiero a ellos.

 

Fuente: Infobae.com

Actualidad

De vender torta frita en Villa Ángela a conquistar las pasarelas porteñas: la historia del “Brad Pitt chaqueño”

Exequiel Vasiloski tiene 25 años, es oriundo de Villa Ángela y por estas semanas se convirtió en una de las figuras del momento en los medios nacionales y las redes sociales. Con un notable parecido al actor de Hollywood en su época de los años 90, el joven del sudoeste chaqueño construye a paso firme su carrera en la moda y la actuación en Buenos Aires.

Hijo de un trabajador rural y de una ama de casa, Exequiel conoce desde muy chico el valor del esfuerzo. En su Villa Ángela natal nunca faltó la cultura del trabajo para salir adelante en un hogar humilde: "Hacíamos bolas de grasa, pan casero, limpiábamos casas, trabajos de albañilería, hacíamos de todo", recordó en una reciente entrevista. Su vocación comunitaria también se vio reflejada durante la pandemia, etapa en la que se dedicó a asistir a vecinos y amigos que transitaban la enfermedad.

El modelaje tocó a su puerta a los 15 años, impulsado en parte por las constantes bromas de sus allegados en el pueblo sobre su aire a la estrella de cine. Lo que comenzó como un comentario entre conocidos terminó marcando su destino.

En 2022 decidió dar el salto y mudarse a Buenos Aires. Su visibilidad explotó tras su participación en el programa Bienvenidos a Bordo, donde su similitud con Pitt impactó a la audiencia. A partir de allí, se multiplicaron las producciones fotográficas, las convocatorias a desfiles, las invitaciones a programas de televisión y los canales de streaming.

A pesar del repentino pico de popularidad y del crecimiento ininterrumpido en sus redes sociales, Vasiloski mantiene los pies en la tierra. Maneja su carrera y su agenda de manera independiente, aprendiendo de cada paso que da en la industria televisiva y textil.

"No camino por fama, camino por propósito. Soy lo que quiero ser. Ser modelo para mí lo es todo en este momento, más ahora que estoy escribiendo mi propia historia", suele compartir con sus seguidores. Con el orgullo de sus raíces norteñas intacto, el joven villangelense demuestra que la perseverancia y el trabajo duro son el verdadero motor para alcanzar los sueños.

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Farandula

Selena Gomez recibió el Beauty Impact Award de la revista People y reflexionó sobre salud mental, belleza y su presente

En una entrevista con la revista People, la actriz, cantante y empresaria repasó la evolución de su carrera, el impacto comunitario de Rare Beauty a través del Rare Impact Fund y los aprendizajes que transformaron su rutina y su bienestar.

Selena Gomez fue distinguida como la primera ganadora del Beauty Impact Award, un reconocimiento otorgado por la revista People que enmarca una extensa conversación sobre su presente profesional, su relación con la belleza y el manejo de la salud mental como un eje prioritario tanto en su vida personal como en el ámbito empresarial.

Durante la entrevista, la artista reflexionó sobre la transformación de su rutina laboral en comparación con sus primeros años de carrera. “Cuando era más joven, sentía que iba a 90 millas por hora. Era divertido, pero solo me sentía bien cuando trabajaba”, afirmó Gomez. Ese ritmo vertiginoso quedó atrás y derivó en decisiones clave, entre ellas, tomar distancia de la industria musical para priorizar un estilo de vida más equilibrado. “Me encanta dónde estoy ahora. Me siento muy afortunada y disfruto cada día”, aseguró.

El propósito de Rare Beauty y la salud mental como pilar
El vínculo de la actriz con el maquillaje comenzó a los siete años, cuando empezó a frecuentar espacios de producción y caracterización. Esa experiencia inusual, sumada a los tutoriales que grababa de manera informal con sus amigas, constituyó la semilla de Rare Beauty, un proyecto empresarial concebido con el objetivo de intervenir en la conversación sobre la estética desde una perspectiva propia y orientada al bienestar integral.

Bajo esa premisa se creó el Rare Impact Fund, la iniciativa institucional de la marca destinada a financiar la salud mental en jóvenes. La entidad destina el 1 por ciento de las ventas de la empresa a esta causa y ya superó los 30 millones de dólares recaudados.

Hasta la fecha, los recursos del fondo alcanzaron a 30 organizaciones en cinco continentes, entre las que se encuentran Didi Hirsch, The Trevor Project y The Jed Foundation. Al respecto, Gomez subrayó que la meta principal es consolidar una comunidad donde las personas puedan sentirse “vistas y queridas”, priorizando el valor de los resultados concretos: “Aunque estuviéramos ayudando a diez personas, es la mejor sensación del mundo”.

Terapia, herramientas personales y la importancia del entorno

Gomez relacionó de forma directa la labor social de su empresa con sus vivencias personales en torno a la salud mental, un ámbito en el que continúa aprendiendo día a día. “Todavía estoy descubriendo ciertas partes de mi cerebro”, señaló al describir el proceso de comprender lo que ocurre durante episodios complejos.

En ese camino, destacó el papel fundamental de la terapia dialéctico-conductual (DBT) y el acompañamiento profesional continuo, al tiempo que enfatizó la importancia de desarrollar estrategias individuales para gestionar momentos difíciles. “Hay muchas maneras, pero también es muy importante crear tus propias herramientas de afrontamiento”, expresó.

Asimismo, la empresaria reconoció la contención brindada por sus afectos cercanos antes y después de recibir su diagnóstico. “Tuve personas en mi vida que me amaron incondicionalmente”, recordó, remarcando que la presencia y la empatía activa en las etapas más complejas tienen un valor superior a cualquier acción material.

Nueva etapa, proyectos y proyecciones a futuro

En relación con la percepción pública de su imagen y las constantes comparaciones con su estética de 2016, Selena Gomez fue contundente al manifestar que no busca replicar versiones pasadas de sí misma. Aunque guarda buenos recuerdos de esa época, definió ese período como caótico. “Creo que la gente siempre quiere que me vea como antes, y eso simplemente no va a suceder”, afirmó.

Con una mirada más serena sobre el paso del tiempo, la actriz sostuvo que envejecer no representa una preocupación en su vida diaria. Esta filosofía se refleja en el consejo que comparte con su hermana de 13 años, a quien alienta a explorar la estética desde el juego y la libertad: “Eres hermosa exactamente como eres, pero prueba todo lo que quieras”. Para Gomez, el maquillaje debe ser un espacio de disfrute y no un requisito para la autoaceptación.

En el plano audiovisual, la actriz confirmó el cierre del rodaje de la sexta temporada de la serie Only Murders in the Building, proyecto en el que destacó el aprendizaje junto a figuras como Meryl Streep. En el aspecto personal, se refirió a su matrimonio con el productor Benny Blanco, con quien atraviesa una etapa plena.

Al proyectar sus próximos años, la artista resumió sus prioridades de manera sencilla: “Solo quiero ser feliz”. Concluyó señalando que mantendrá su compromiso con las actividades que disfruta y que, si en algún momento pierde la conexión con su trabajo, elegirá hacer una pausa.

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Michael J. Fox recibió el Premio Humanitario Bob Hope en los Emmy 2026 y habló sobre su lucha contra el Parkinson

Michael J. Fox protagonizó uno de los momentos más emotivos de los Premios Emmy 2026 al recibir el Premio Humanitario Bob Hope, un reconocimiento que distingue a figuras de la industria del entretenimiento por su compromiso con causas sociales y humanitarias.

El actor, recordado mundialmente por interpretar a Marty McFly en la saga Volver al Futuro, se convirtió en el sexto ganador de este galardón en la historia de la Academia. Frente a una sala que lo recibió de pie, Fox ofreció un discurso en el que combinó humor, emoción y un mensaje de esperanza para las personas que viven con Parkinson.

Antes de subir al escenario, los asistentes pudieron ver un video que repasó distintos momentos de su carrera y su trabajo en favor de la investigación de esta enfermedad. Fox fue diagnosticado con Parkinson en 1991, cuando tenía apenas 29 años.

"Aceptar esto no significaba que tuviera que rendirme"
Durante su discurso, el actor recordó que durante los primeros años decidió mantener su diagnóstico en secreto porque temía que pudiera perjudicar su carrera y su relación con el público.

Fox explicó que, con el tiempo, comprendió que hablar públicamente de su enfermedad podía convertirse en una forma de ayudar a otras personas.

"Me quedé asombrado por el apoyo de todos ustedes", expresó ante el público. Según relató, esa respuesta lo ayudó a entender que el Parkinson no tenía por qué quitarle aquello que lo definía.

"Aceptar esto no significaba que tuviera que rendirme. Simplemente significaba hacer todo lo posible por todas las personas que viven con esta enfermedad", sostuvo.

A partir de esa decisión, comenzó a involucrarse cada vez más en la defensa de los pacientes, la recaudación de fondos y la investigación científica.

Un homenaje a Bob Hope

Fox también dedicó parte de su discurso a Bob Hope, cuyo nombre lleva el premio que recibió. El actor recordó el compromiso de Hope con los soldados estadounidenses y sus familias durante décadas.

Para Fox, el reconocido artista representaba una manera de enfrentar los momentos difíciles: estar presente, ayudar a los demás y, cuando fuera posible, acompañar esa tarea con humor.

"Cuando las cosas se ponen difíciles, uno se presenta, ayuda, y si además le añade un toque de alegría, mejor aún", señaló.

Con su habitual sentido del humor, Fox incluso hizo referencia a Lola Falana, una artista que solía acompañar las presentaciones de Bob Hope, y cerró su discurso preguntando: "¿Y dónde está Lola Falana?".

La Fundación Michael J. Fox

Otro de los puntos centrales de su mensaje fue el trabajo de la Michael J. Fox Foundation for Parkinson’s Research (MJFF), organización que creó en 2000 para impulsar la investigación y avanzar hacia una cura para el Parkinson.

Fox agradeció a los investigadores, donantes, trabajadores de la fundación y, especialmente, a las personas que viven con la enfermedad y sus familias.

El actor destacó los avances logrados en los últimos años y aseguró que la ciencia está cada vez más cerca de desarrollar nuevas herramientas y tratamientos.

"La ciencia es difícil. Es astronómicamente costosa. Requiere tiempo y colaboración. Pero mientras nos mantengamos enfocados, mantengamos la esperanza, llegaremos ahí", había señalado días antes en declaraciones a People.

Una enfermedad que se ha vuelto más difícil de manejar

La aparición de Fox en los Emmy ocurrió pocos días después de que el actor reconociera que los síntomas del Parkinson se han agravado con el paso del tiempo.

A sus 65 años, explicó que los temblores y los problemas de equilibrio se han vuelto más difíciles de manejar. Sin embargo, también remarcó su confianza en el trabajo de los científicos.

"Vemos más avances en la investigación cada año, nuevos medicamentos para ayudar a los pacientes a vivir mejor, y mejores herramientas para que los científicos avancen más rápido", afirmó.

Con su discurso en los Emmy 2026, Michael J. Fox volvió a poner su experiencia personal en el centro de una causa que lleva más de dos décadas impulsando: conseguir mejores tratamientos y, finalmente, una cura para el Parkinson.

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