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Ángela Leiva: “Después de que mi mamá murió yo la seguía viendo entre el público; me miraba y desaparecía”

A fuerza de varias batallas se ganó un lugar destacado en la movida tropical. Hoy brilla en el "Cantando 2020″, prepara su show por streaming, y disfruta del amor. Además en esta charla imperdible con Teleshow habla de la violencia de género que vivió, el peso de mantener a la familia y el machismo en la industria.

“Tuve que entender a los golpes que mi carrera era un negocio, y que lo era para los demás también”, dice Ángela Leiva, que aprendió que es dueña de su camino artístico, pero que debe delegar en ciertas cuestiones para que no la “machiruleen”, como dice.

La referente de la movida tropical cuenta en esta charla con Teleshow el calvario que vivió con su ex pareja y mánager Mariano Zelaya, a quien terminó denunciando por violencia de género. “Me sirvió de escudo hablar públicamente; de lo contrario, él todavía estaría haciendo de las suyas...”, reflexiona Ángela, que se animó a volver a apostar al amor con con uno de sus músicos.

Actual figura del Cantando 2020, Leiva admite que el contexto de cuarentena le dio la posibilidad de estar en el certamen. “Siempre giré por todo el país, así que en situaciones normales no hubiese tenido el tiempo de participar”, explica la vocalista, recientemente recuperada de Covid-19. Además, se prepara para su nuevo concierto en streaming: Mi vida en canciones el 5 de diciembre.

—¿Cómo fue estar en la movida tropical de tan chica?

—Siempre estuve muy acompañada por mi papá y me cuidaron bastante. Era “Angelita”, la que subía, cantaba y se iba a la casa. Después, paralelamente, sucedían cosas con respecto al negocio y era algo que no pude ver hasta después de unos años.

—¿Cuándo te diste cuenta que podías vivir de la música?

—¿Qué hiciste con la plata cuando empezaste a ganar una suma más importante?

—Ayudé a mis viejos porque en una época mi papá se quedó sin laburo y mi mamá era ama de casa. Entonces, bancaba la casa: era la que llevaba el pan.

—¿Pesaba esa responsabilidad en una nena?

Fue una mochila que costó años sacarme porque aprendí a ser muy mamá, tratando de proteger a los demás, y también me tenía que proteger a mí misma. Siempre fuimos de clase media baja, laburantes. Somos tres hermanos, y nunca hemos pasado hambre porque mis viejos siempre han resignado ciertas comidas diariasPor ahí cenábamos nosotros y ellos no, o comíamos toda la semana lo mismo porque se compraba pollo y se hacía de chicle: se servían todas las partes. No me da vergüenza. Al contrario: es lo que me enseñó a arreglarme con lo que tengo.

—Hoy en día, ¿pudiste salir de ese lugar de ser la proveedora de la familia?

—Costó. Sigo ayudando cuando lo necesitan, pero dejé de ser esa entrada mensual que en su momento era muy necesaria.

—¿Cantar y subir a un escenario siempre te dio placer o hubo momentos más difíciles?

—Siempre. Cuando falleció mi mamá decidí seguir porque era muy fan mía. Ella se decía mi "fan número uno”. Murió de cáncer hace siete años, muy joven, a los 53. Fue un golpe durísimo. Dejé de trabajar un fin de semana y después dije: “No, a ella le encantaría que siguiera haciendo lo que amo”. Mi vieja iba a un show y no me avisaba. No le gustaba subir al escenario, y de repente miraba y la encontraba entre la gente. Después, cuando murió, mi psiquis la veía. Era un flash: estaba cantando, miraba y después desaparecía.

—¿Qué creés que significa el hecho de verla? ¿Es tu imaginación, es una presencia? ¿Cómo lo sentís?

—Sigue acompañándome desde el lugar que le gustaba: el de espectadora de su hija. Se le caía la baba como se le cae a mi viejo. Son los dos muy fans. Ese orgullo de que siempre me han apoyado en todo... No tengo nada para decir de mis viejos.

Angela Leiva en la intimidad de su casaAngela Leiva en la intimidad de su casa

—¿Cómo está el amor hoy en la vida de Ángela Leiva?

—Estoy muy enamorada. En pareja hace dos años con uno de mis músicos de la banda, el trombonista. Un amor que nació entre mis cenizas. Estaba muy mal en la época que lo conocí...

—Venías de vivir cosas horribles de tu relación anterior.

—Horribles. Todavía estaba saliendo de ese lugar, abriendo los ojos, dándome cuenta de dónde estaba parada. Un proceso complicado. Es importante destacar que me separo porque no estaba más enamorada, y se le cae la careta y empiezo a darme cuenta de todo lo que me había pasado. Como estaba desenamorada, ya veía a mi actual pareja como una persona que me iluminaba la vida. Después pasó todo lo que pasó, esa separación traumática. Un día lo llamé y le dije: “A mí me pasa esto con vos”. Soy encaradora (risas).

—¿Por teléfono? ¿Y él qué te dijo?

—"A mí también" (risas). ¡Me tiré a la pileta porque sabía que había agua! Fue muy lindo. En ese momento me iba a Tandil a visitar a mi familia, escapándome de lo que me estaba pasando. Tenía que llamarlo por una cuestión laboral, pero aproveché y me mandé. Me fui en micro y hablamos las seis horas que dura el viaje (risas).

—¿Él se tomó un micro y se fue para Tandil?

—Es algo que todavía le estoy reclamando... Los amigos también le dicen: “¡¿Cómo no fuiste a buscarla?!”. Estaba enloquecida por volver (risas).

—¿La perimetral con tu ex sigue vigente? ¿La respeta?

—Sigue vigente, sí. Respeta la parte más gruesa: la distancia física. Ahora, con esta exposición que estoy teniendo, se frenó un poco. Para las mujeres que hemos sufrido violencia de género es importante la visibilidad. Hay que destacar, también, que me animé a contarlo. Estoy orgullosa de eso. ¡Me costó tanto! Me sirvió de escudo porque, del contrario, él todavía estaría haciendo de las suyas...

—Tuviste una valentía enorme que, también, le sirve a muchas mujeres que pueden verse reflejadas en tu historia.

—Me escribe a diario gente que pasa por esta situación. Mi mensaje es que se animen. Yo también pensaba que se me terminaba el mundo, pero lo que no sabía es que estaba sumergida en el fin del mundo. Me separo valientemente porque no lo amaba más, y más allá de todo lo que él me decía: que iba a terminar con mi carreraque me iba a ir a pique, que iba a hacer lo necesario para que no trabaje más... Era decir: “Tal vez estoy equivocada y sí lo amo”. Te hacen hasta dudar de tus sentimientos. Él quería seguir manejando mi negocio. Fue un proceso de años darme cuenta que había sufrido violencia psicológica. Cuando pongo abogados, me ponen los papeles en la mesa y me dicen: “Ángela, acá hay algo raro. Este contrato lo tenés que cumplir, esta plata la tenés que pagar”. Todas cosas que había hecho a mis espaldas.

—No fueron solo amenazas sino que hizo cosas para dificultar tu carrera.

Hubo un hostigamiento. Amenazas, llamadas a los empresarios para que me bajen los shows presionando con contratos y cosas que no tienen validez; asustaba a la gente. Mil cosas. Hay denuncias penales porque sucedieron robos y amenazas con armas de fuego. Cosas raras que siempre están ligadas a él y a su entorno. Pasé por todas las etapas: llorar todos los días, no querer hablar del tema. Pero entendí que tengo que ponerle el pecho a la situación y enfrentarlo. Voy a salir ganadora de todo esto. Ya lo soy, ya triunfé, ya salí de ahí.

—Cuando te pensás a vos misma presa en esa relación, ¿qué le decís a la Ángela de ese momento?

—No me culpo porque siempre fui una mina entregada y honesta. Amé de verdad. Y confié. Lo que más duele fue haber estado sometida en un mundo donde él había armado todas las piezas. Hasta los amigos que teníamos en común eran puestos como fichas. Algo muy similar a The Truman Show. Cuando lo cuento, me parece un montón.

—¿Alguien te ayudó a ver esa realidad? ¿Algún tipo de terapia, la familia?

—Hice terapia, constelaciones familiares, biodecodificación. Estuve muy bien acompañada por mis amigos y me hicieron ver. Tenían mucha información de cosas que pasaban a mis espaldas, que no me contaban porque no se querían meter, y es válido. Todo eso me ayudó a abrir los ojos.

—¿Cómo la estás pasando en el Cantando?

—Muy bien. Me benefició mucho esta cuarentena porque si no, no hubiese podido estar en el certamen. Siempre giré por todo el país, así que en situaciones normales no hubiese tenido el tiempo de participar. Estoy en un lugar donde gané una popularidad... Siempre fui conocida en mi ambiente, llevo 11 años, pero esto es otra cosa.

Ángela Leiva en el Cantando 2020; atrás, Brian Lanzelotta (Foto: LaFlia / Negro Luengo)Ángela Leiva en el Cantando 2020; atrás, Brian Lanzelotta (Foto: LaFlia / Negro Luengo)

—Con Karina La Princesita hay una historia de rivalidad. ¿Cómo te sentís compartiendo ese espacio?

—En mi primera gala me manifestó sus molestias y pedí disculpas públicamente porque sentí que era lo que se debía hacer. No tengo ganas de estar peleándome con nadie. Me gusta ser vocera del mensaje: “Chicos, está todo bien, lo que pasó pasó”. Pido disculpas todas las veces necesarias, como siete veces ese día, ¡todo un récord! Más aún con el diario de hoy, donde todas nos hemos dado cuenta que vivimos algún hecho de violencia de género, es como decir: “Vamos a unirnos”.

—¿Hay unión entre las mujeres del ambiente tropical?

La gente tiene la ilusión de que nosotras nos vemos siempre, nos cruzamos y nos saludamos, y eso no sucede para nada. Es un ambiente tan veloz y con una vorágine tan importante que no tenés camarines en todos los lugares donde vas. Te quedás arriba de tu vehículo y esperás. No tenemos relación ni entre los hombres ni entre las mujeres. Por ahí coincide que te encontraste en algún canal de televisión y empezás a generar un vínculo. Con La Bomba (Tucumana) recién tuve relación ahora y me parece un personaje espectacular, la amo. A Rocío Quiroz la conocía porque compartimos Pasión de sábado. A Karina la veo más ahora que en los 11 años que hace que trabajo.

—¿Hay mucho machismo en el ambiente?

—¡Uff! Está contaminado. Una se tiene que hacer respetar de alguna manera. En mi caso, nunca, ni estando con mi ex pareja ni ahora, manejo mi agenda ni dinero. Tengo gente que trabaja para eso y es un hombre, porque levantás el teléfono para hablar con un tipo artísticamente y enseguida te quieren machirulear. Soy la cabeza de mi negocio, pero tengo una persona de mi confianza, que es Carlos Varela, mi mánager, que habla todo por mí. Como mujer y como artista, es un desgaste estar peleando o queriendo poner en juego tus derechos o beneficios. Entonces, tengo gente en la cual delego toda esa parte.

—Delegás, pero la dueña de tu empresa y marca sos vos.

—¡Olvidate! Todos los días me lo digo a mí misma (risas). Como asegura el dicho: “El que se quema con leche, ve la vaca y llora”.

Fuente: Infobae.com

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Delfina Chaves reveló el desafío más complicado de su carrera que le tocó hacer en la serie “Máxima”

El crecimiento personal y las decisiones que cambian para siempre el destino de una persona son parte de los conceptos que se desarrollan en la segunda temporada de la serie Máxima, la biopic sobre la argentina que se convirtió en reina de los Países Bajos.

En una entrevista con TN Show, Delfina Chaves reveló los secretos detrás de su trabajo para componer a Máxima Zorreguieta en esta nueva etapa de la ficción y contó cuál fue el desafío más importante que tuvo al trabajar en esta ficción.

“El personaje tiene que aprender cómo ganarse el respeto de la gente en una cultura donde lo que más se celebra es la modestia y el perfil bajo”, sintetizó la actriz.

Qué es lo más difícil que Delfina Chaves hizo en la serie “Máxima”

La segunda temporada de Máxima arranca con una situación de quiebre que permite repasar la etapa de la vida de la protagonista en la que está más instalada dentro de la familia real de Países Bajos.

Esto lleva a que, la manera de hablar y de dirigirse de Máxima, sea distinta desde la ficción a lo que fue la primera temporada. Por eso, Delfina Chaves tuvo un trabajo titánico para mezclar formas, perfiles e idiomas.

“Hay un tema con los idiomas en la serie, porque tenés que hablar inglés y neerlandés”, consultó TN Show. “El inglés ya me era complicado, pero en la segunda temporada me sentí más cómoda. En la primera estaba todavía encontrando mi lugar con el idioma. No lo hablo fantástico y no me siento tan cómoda, pero en la segunda me sentí más dueña de mis palabras”, comentó.

Con respecto al idioma que se habla en Países Bajos, Chaves comentó que fue totalmente diferente para ella porque no conocía una sola palabra. “El neerlandés fue distinto, porque aprender algo por fonética es muy difícil. Nunca lo había hecho. Tenés que repetir siempre: es un músculo que solo se usa para eso”, remarcó.

“¿Cuánto tiempo estuviste para aprenderte las frases?“, buscó saber este medio. ”Llegaba muy afilada al set, porque le tengo mucho respeto al equipo técnico, pero el aprendizaje llevó tiempo: unos seis meses, por ejemplo. No era una sola frase, eran muchas, y las iba trabajando según el plan de rodaje", explicó.

Hace muy poco, Chaves había comentado que la serie significó mucho para ella, pero que fue lo más difícil de su carrera. Lo sigue ratificando.

“Sobre todo a nivel integral: profesional y personal. Era mucha carga. Mi personaje es el nombre de la serie, entonces el peso de llevar la historia fue muy fuerte. Fue complicado tener tantas escenas y filmar en un mismo día situaciones tan distintas entre sí. Muy complejo. Cada proyecto tiene su nivel de dificultad, y no me gusta comparar, pero a grandes rasgos sí, fue uno de los más difíciles”, enfatizó.

Cómo es la segunda temporada de la serie “Máxima”

A través de seis nuevos episodios, la segunda temporada de Máxima, que emite HBO Max, se instala en la etapa más adulta de la reina de los Países Bajos. Es el momento en el que ella intenta consolidar su rol dentro de la familia real y tiene que dejar de lado algunos deseos personales.

“¿Cómo te sentiste con el personaje que es diferente al de la primera temporada?“, preguntó TN Show, con respecto a los cambios de personalidad de su composición para la ficción.

“Hay algo de lo que pasa con Máxima a partir de que entra a la familia real y lo que significa después estar en ese lugar. No es que todo termina una vez que ella es parte, sino que empieza la búsqueda de encontrar su lugar, su voz, lo que se espera de ella y también lo que ella pretende de este nuevo espacio que quiere ocupar, más allá de ser madre o de traer a las próximas generaciones de reyes y reinas. Se nota que el personaje está más afianzado dentro de la familia”, comentó.

Chaves dijo que su personaje “tiene que aprender la humildad” en la sociedad en la que está buscando insertarse. Por eso, de a poco, va mutando sus formas.

“El personaje tiene que aprender cómo ganarse el respeto de la gente en una cultura donde lo que más se celebra es la modestia, el perfil bajo. Tienen un dicho: lo más loco que podés hacer es ser normal. Entonces hay algo del perfil bajo, de la humildad, de agachar la cabeza. Para mí, viene a aprender eso. La historia empieza en el primer capítulo con el choque en auto con un carnicero, y eso sigue a lo largo de toda la temporada. Es una metáfora: muchas veces hay que pedir perdón, bajar la cabeza y admitir el error”, sostuvo.

Las repercusiones en la vida de Delfina Chaves por la serie Máxima

No hay dudas que la serie que Delfina Chaves protagoniza junto a Martijn Lakemeier es un cambio rotundo para ella, tanto a nivel nacional como a nivel mundial, por el tipo de producción que es. “¿Creés que esta serie te abrió puertas a nivel internacional?“, buscó saber este medio. ”Fue mi primera experiencia internacional, la primera y única hasta ahora. Ojalá que sí“, dijo la actriz.

Sobre la consulta de si tiene ganas de trabajar en Hollywood, Chaves dijo que más allá de si puede o no llegar a ella le interesa “hacer cine” y estar en una “película con corazón, con directores con una visión y con un buen equipo de trabajo”.

“Eso es algo que te lo dan los años y la experiencia. Soy muy joven y todavía tengo que seguir creciendo. Pero puede ser en Hollywood, en la Argentina o en cualquier lugar: lo importante es un buen guion, con mensaje y con una mirada”, remarcó.

También, Delfina Chaves contó que no tiene idea de cuál pudo haber sido la opinión de Máxima sobre su vida porque nadie se contactó con ella para hacerle llegar algún punto de vista. “Nada”, lanzó.

Sobre el final, la actriz reflexionó acerca de que para ella la experiencia de trabajar en otro país “fue enriquecedora” porque eso le permitió tener “otras formas de ver el mundo”.

“El set en Países Bajos es muy horizontal: no hay jerarquías marcadas, todos comparten los mismos espacios, comen juntos, esperan juntos. Eso también se ve en la sociedad. No hay grandes diferencias entre clases sociales”, enfatizó.

La mirada del otro está puesta en esa sociedad, pero desde otro lugar. Según la visión de Chaves, “esa lógica se traslada a lo cultural y es muy interesante” porque “son muy directos”. “Te hacen preguntas sin rodeos, incluso incómodas, desde temprano, mientras te están maquillando. No hay susceptibilidad: todo está abierto al intercambio”, cerró.

Fuente: TN

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Romina Gaetani denunció por violencia de género a su pareja tras ser hospitalizada

Una profunda preocupación se instaló en las últimas horas tras conocerse que Romina Gaetani habría sido víctima de un episodio de presunta violencia de género de parte de su pareja Luis Cavanagh que derivó en su internación en un sanatorio de Pilar y en la intervención policial y judicial. La información fue dada a conocer por LAM (América TV), donde se leyeron al aire detalles del parte policial que documenta el hecho.

Según relató Ángel de Brito, el episodio ocurrió durante la noche, cuando un llamado al sistema 911 alertó sobre una situación de violencia en el Tortugas Country Club, ubicado sobre la colectora de la Panamericana, en el partido bonaerense de Pilar. Al llegar al lugar, el personal policial mantuvo una entrevista con el equipo de seguridad del country, quienes manifestaron que una mujer se encontraba en estado de nerviosismo y habría sido agredida por su pareja.

De acuerdo al parte oficial leído al aire, la mujer fue identificada como Romina Gaetani, actriz argentina de 48 años. En el documento se consigna que ella misma relató que su pareja tenía conductas agresivas motivadas por celos. Ante ese cuadro, se solicitó la presencia de una ambulancia del SAME, que dispuso su traslado al Hospital Central de Pilar debido a su estado de nerviosismo y a las lesiones que presentaba.

Uno de los datos que más impacto generó fue que, según trascendió desde el sanatorio, los médicos constataron golpes visibles en los brazos y en la zona de la cadera, lo que activó de manera inmediata el protocolo correspondiente. Tal como explicaron en el programa, cuando una persona ingresa a una guardia con lesiones de este tipo, el personal médico está obligado a dar aviso a las autoridades y a realizar la denuncia correspondiente.

En paralelo, se estableció comunicación con la Unidad Funcional de Instrucción de Género, que dispuso el envío de personal de Fiscalía al hospital para recepcionar la testimonial de la actriz y avanzar con las actuaciones judiciales. En el mismo parte se identifica al imputado como Luis Ramón Cavanagh, argentino, de 59 años, empresario, señalado como la pareja de Gaetani al momento del episodio.

Ángel de Brito aclaró que intentó comunicarse con la actriz durante la jornada, pero no logró contactarla. También que la actriz de producciones como La 1-5/18 y Soy gitano fue dada de alta médica al mediodía del día siguiente, aunque hasta el momento no hubo declaraciones de su parte ni de su entorno cercano.

Fuente: Infobae

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Nath Aponte, participante de la Voz Argentina: “A los 14 años me independicé”

“El teatro musical me salvó, realmente”, afirma Nath Aponte, cantante y figura del reality La Voz Argentina, en una conversación marcada por recuerdos, sueños y aprendizajes. La joven artista, de veintitrés años, compartió con Teleshow cómo los escenarios y la música se convirtieron en su refugio y camino de autodescubrimiento.

Desde muy pequeña en su Paraguay natal, Nath Aponte supo que el arte sería parte de su vida. “Siempre fue el canto. Yo empecé cantando en la iglesia cuando era superchiquitita”, recordó la cantante, quien reveló que este primer contacto la ayudó a canalizar sentimientos y conectar con la gente. La música pronto se transformó en su primer amor, al igual que el teatro musical, género que la marcaría para siempre.

—El canto y el teatro musical son mis primeros amores —cuenta Aponte—. Estoy estudiando en Comedia Musical Paraguay, que es mi academia en Paraguay, donde curso con Santiago Palumbo, su director, mi papá artístico. Y ya te contaré nuestra historia, que es muy amplia y muy genial.

El camino artístico de Nath, sin embargo, no estuvo exento de dudas e inseguridades. “El miedo también, capaz, de repente, de los padres a que su hijo se dedique al arte al cien por ciento, ¿entendés? Más que en Paraguay es un poco complicado, porque no hay tanto mercado. Es un camino que se va haciendo de a poco”, explicó la joven, quien considera que la perseverancia es fundamental para enfrentar las incertidumbres.

La intérprete recordó el momento en que decidió involucrarse a fondo con el teatro musical,en su adolescencia, cuando tomó la iniciativa de acercarse a la academia, pese a carecer de recursos económicos: “Yo nunca conocí el teatro musical. Veía películas tipo High School Musical, pero nunca vi una obra de teatro así, musical. Y me fui y le dije: ‘Yo quiero estudiar acá’. No tenía nada para pagar, ¿entendés? Y él, literal, me dijo que tenía como unos ojos así saltones y me ofreció una beca completa”.

Ese gesto marcó un antes y un después en su formación, permitiéndole no solo perfeccionarse en la academia, sino también encontrar una pasión que sería central en su vida.

— ¿Cómo conociste a Santiago Palumbo?

— A Santi le conocí en un casting. Ya había ido a un casting para una fundación para estudiar canto y todo el mundo me decía: “Estamos entrando a Comedia, vamos a Comedia, Santi, Santi, Santi...”. Y yo preguntaba: ‘¿Quién es Santi? ¿Qué es Comedia?’. Tenía trece, catorce años, fui y le dije: “Yo quiero estudiar acá”. Gracias a que él me dio esa beca y que le conocí, hoy en día puedo estudiar lo que me gusta, encontré una pasión impresionante con el teatro musical.

— ¿Qué significa Santi en tu vida?

— Fue siempre esa luz que me ayudó a creer en mí, porque yo nunca imaginé que iba a estar acá. No caigo todavía, es mucha información junta. Es genial, porque querés disfrutar el momento y abrazarlo, pero también querés hacer las cosas bien para no decepcionar.

— ¿Sentís que Santi es el apoyo que no tuviste de tu familia?

— Sí, re. Tengo mis mejores amigos en Comedia, de verdad te juro que nunca en mi vida sentí tanto amor como el que ellos me dan. Nunca conocí gente con un corazón tan lindo y con ganas sinceras de querer verte bien y de que a vos también te pase eso.

— ¿Qué papel juega tu familia biológica en tu carrera artística?

— Mi familia no estaba tan de acuerdo con el arte cuando era chica, entonces siempre estuvieron muy al margen. Siempre sostengo y digo que Comedia Musical, mis compañeros de la academia y Santi son mi familia. Creo que uno, cuando va creciendo, va viendo que la familia se construye. Me siento muy feliz de tener a mis amigos acompañándome.

— ¿Cómo surgió la decisión de venir de Paraguay a Argentina para participar en La Voz?

— Fue algo que siempre soñé, el formato de La Voz para mí y para Santi es impresionante. Ambos decíamos: “Se va a dar el momento y lo vamos a sentir en el corazón”. Somos un equipo, donde Santi va, yo voy. Había mucho talento en el casting, tantos jóvenes con el mismo sueño. Cuando salió el casting, Santi me mandó y confié porque siento que él tiene una visión muy amplia. Es como un ángel que el universo me mandó. Yo siento que el arte nos ayuda, nos trae a nosotros mismos otra vez. Y sentí que era el momento de estar acá.

— ¿Cómo fue vivir el casting y la previa a las audiciones?

— Cuando llegué a Buenos Aires el primer día, estábamos en la fila con muchísima gente. Cada uno decía “yo voy a cantar esta canción”, y era una voz impresionante tras otra. Había una probabilidad alta de no quedar. Yo decía: “No voy a quedar, pero la experiencia ya está. Vuelvo el año que viene si se hace otra vez”. Porque hay muchísimo talento. Tenía miedo, pero decía: “Va a pasar lo que tenga que pasar. Si no es el momento, no pasa nada, el año que viene sigo probando”. Siempre fue un anhelo muy grande estar en La Voz. Yo quiero poder vivir mi vida al máximo, ser yo al cien por ciento y conectar con la gente. Que el día que yo ya no esté, la gente me recuerde por alguna música mía o una vez que me escuchó cantar o hablamos y le dio un mimo a su corazón.

— ¿Qué rol tienen tus países de origen y de residencia en tu sueño artístico?

— Estoy muy agradecida con la gente de Argentina por abrirme las puertas a este país tan hermoso, y también a la gente de Paraguay. Paraguay es mi sangre, es todo. Quiero llevar la bandera en alto, quiero hacer las cosas bien, poner todo de mí y que se sientan orgullosos.

— ¿Tenes un objetivo especial para tu paso por el programa?

— Sí, muchos. Uno es sacar mi música, poder empezar a conocer más del teatro musical acá, y allá, generar un cambio. Uno de mis sueños es estar en calle Corrientes haciendo una obra. Amo eso. En Paraguay también, mostrarle a los artistas que tenemos garra y que podemos. “Kuña guapa” se dice en guaraní cuando sos una mujer fuerte y siento que eso representa la raza guaraní.

— ¿Hubo momentos difíciles de tu infancia?

— Muchos, el hecho de independizarme muy chica, de buscar mi camino sola. A los catorce fui a vivir con mi hermana mayor para poder estudiar teatro musical. Empecé a trabajar en algunas cosas. Fue difícil, duro, pero no imposible. A los dieciocho me mudé sola y fue la mejor decisión.

— ¿En qué cosas trabajabas cuando tenías catorce años?

— Ayudaba en el restaurante de mi hermana, atención al cliente, porque siempre me gustó hablar mucho. Empecé trabajando con ellos y súper bien.

— ¿Tuviste miedo en toda esa etapa hasta sentirte segura?

— Siempre tuve miedo. Empecé a formar una seguridad en Comedia. Siempre me sentí pequeña al cantar, pero al mismo tiempo me sentía grande y decía: “Esto es lo que yo amo, esto es lo que quiero hacer toda mi vida”. No importa la fama, no importa la plata. Yo quiero cantar nomás.

— ¿Qué artistas de Argentina admirás?

— Un montón. Luk Ra, que es nuestro coach en La Voz. La calidad de humano que tiene es increíble. Tuvimos coacheo con Cazzu para los Knock Outs, fue una locura escuchar sus consejos y que te escuche cantar. Lali es una pop star, es todo. Miranda, Sole, admiro a todos muchísimo.

— ¿Por qué elegiste a Luk Ra como coach?

— Lo sentí en mi corazón. Fue el primero que se dio la vuelta, el primero que creyó en mi voz. Sentía en mi corazón que debía elegirlo. Admiro a todos, pero Luk Ra fue una decisión hermosa.

— ¿Creés en las cábalas? ¿Por qué llevas la carta de la Emperatriz?

— Sí, re creo. La carta de la Emperatriz es una cábala para mí. Me ayuda a permanecer concentrada y enfocada en mis creencias. Empecé en la iglesia cuando era muy chica. Siempre creí mucho en Dios, en el universo, en la energía. Me hace volver a mi raíz y sentirme conectada con mi luz. El artista es esa luz en medio de la oscuridad.

— Hace poco mencionaste una pérdida cercana. ¿Cómo te afectó?

— Fue duro porque fue mucha información de golpe. Pasó lo de mi cumple número veintitrés, mi primer cumple fuera de Paraguay, y falleció mi amigo Marce. Estuve en shock y traté de ir procesando la información de a poco. Me pone feliz saber que vivió la vida como quiso y estaría completamente enamorado de este momento. Sé que está presente, por ahí, y que estaría muy feliz de ver cómo Paraguay se está presentando ante el mundo.

— ¿Te ves como posible ganadora de La Voz Argentina?

— No sé. Quisiera decir que sí, porque es mi sueño, pero es muy difícil, hay mucho talento. Tengo compañeros impresionantes. Ojalá, Dios quiera. Ahora, más que nunca, voy a necesitar todo el apoyo de Paraguay y también de Argentina. Pase lo que pase, estoy feliz y ya me siento ganadora por haber llegado hasta acá.

Fuente: Infobae

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