Internacionales
Por qué la ciudad de Nueva York podría ser la próxima Italia en la crisis del coronavirus
La metrópolis más grande de los Estados Unidos enfrenta una saturación potencial del sistema de salud en menos de dos semanas si no se logra reducir el contagio. En todo el estado la necesidad de terapia intensiva podría superar a las plazas existentes entre seis y 12 veces
Desde el comienzo de la crisis del nuevo coronavirus, el alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, ha utilizado imágenes de desastres recordados para comunicar a los ciudadanos la magnitud del impacto que se espera: la Gran Depresión fue la más reciente, para referirse a la enorme crisis económica que sufrirá la ciudad. Pero acaso haya sido demasiado mesurado al hablar de una ola —el mismo término que usa el gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo— que golpeará al sistema de salud de la ciudad más grande de los Estados Unidos, con más de 8,5 millones de habitantes.
“No es una ola, es un tsunami”, advirtió en Italia, uno de los lugares del mundo más afectados por el Covid-19, el médico Roberto Rona, director de terapia intensiva en el Hospital de Monza, para advertir a sus colegas a punto de comenzar a enfrentar el pico de casos, informó PBS. Y eso es lo que podría suceder en la ciudad que concentra la mitad de la población del estado de Nueva York. Las cifras que dio Cuomo en la mañana del 17 de marzo indicarían que ese pico llegaría en las siguientes seis semanas.
“Tenemos 19,5 millones de personas. Las proyecciones de los expertos muestran este rango siguiendo la actual tasa de diseminación: se espera el pico en 45 días; se espera que por entonces se necesitarán entre 55.000 y 110.000 camas de hospitales”, dijo Cuomo, e hizo una pausa. Porque no las hay.
“Ese, amigos, es el problema del que hemos estado hablando desde el comienzo”, agregó.
En el estado los hospitales tienen una capacidad de 53.000 camas, con 3.000 de terapia intensiva. Es decir que el pico de la epidemia podría superar la capacidad de los hospitales velozmente. La situación es más aguda en las unidades de cuidados críticos: “Se espera que por entonces se necesitarán entre 18.600 y 37.200 camas de terapia intensiva”, agregó el gobernador. Eso equivale a entre seis y 12 veces más que la disponibilidad actual.
En la ciudad de Nueva York se concentran 26.000 de esas camas. Si sólo el 10% de la población se contagiara y sólo el 5% de esos 850.000 infectados necesitara atención en un hospital, eso requeriría 42.500 camas.
“Una cama de terapia intensiva —siguió Cuomo— tiene equipamiento adicional, sobre todo respiradores. Y por eso estamos escuchando en las noticias que es muy difícil conseguir respiradores globalmente”.
Gabe Kelen, director de la Oficina de Preparación para Situaciones Críticas de la Universidad Johns Hopkins dijo a The New York Times: “Lo más aterrador que podríamos enfrentar es el racionamiento o la decisión de un orden de preferencias con respecto a quién accede a un respirador. Realmente espero que nunca tengamos que tomar esta clase de decisiones de vida o muerte".
Es improbable, sin embargo, que se pueda evitar ese racionamiento o lo que se llama triaje: la evaluación de los pacientes para darles los respiradores sólo a aquellos que tienen mayores posibilidades de sobrevivir, entre otros criterios. Porque eso sucedió en Italia, donde un nuevo protocolo determinó en la región del Piamonte que los pacientes de coronavirus con escasas probabilidades de supervivencia por su edad avanzada o la combinación de otras enfermedades preexistentes podrían no acceder a los cuidados intensivos si se agotan las plazas, para dejar los lugares a aquellos con más chances.
“Estoy nervioso”, dijo al Times Akshay Ganju, un médico de sala de emergencia. “Me estoy blindando para la posibilidad de que en algún punto tenga que mirar a los ojos a la hija de alguien y decirle que no hay un respirador para su padre”.
En otro artículo The New York Times citó un informe oficial de la Fuerza Especial sobre Vida y Derecho del Estado de Nueva York, que en 2015 advirtió que en caso de una crisis como esta podría haber escasez de respiradores. Si bien todas las medidas para evitar la propagación del virus —que son muchos cierres de lugares y cancelaciones de actividades, y Cuomo dijo que habrá más— tiene por fin reducir la demanda de respiradores, al hacer que menos gente los necesite, el documento advertía hace cinco años que “en el peor escenario de una pandemia similar a la gripe, en Nueva York podrían faltar hasta 15.783 respiradores por semana en el punto crítico”.
El problema, que se agrava por la densidad poblacional de Nueva York, es nacional. “Es probable que la escasez de camas de terapia intensiva comience a finales de marzo”, citó HealthLeaders, una publicación para los negocios del área de la salud, un análisis privado de la consultora Array Advisors. “En medio del actual brote de Covid-19 la mayoría de los estados se quedarán sin camas disponibles en terapia intensiva a mediados de abril”.
El primero será el estado de Washington, donde la enfermedad se presentó originalmente en los Estados Unidos: según una evaluación del lunes 16, sucedería el 30 de marzo. Y el segundo sería Nueva York, que tenía en ese momento 930 casos —el 17 llegó a 1.374—, que llegaría al límite de su capacidad el 5 de abril.
Otros cálculos, como el que publicó en Medium el científico de datos Michael Donnelly, proyectan que en la ciudad (no el estado) de Nueva York la saturación podría suceder entre el 25 de marzo y el 1 de abril. En todo caso, la conversación se orienta a cuándo sucederá, no ya a si sucederá o no.
“Mientras tanto, se espera que casi otros 20 estados lleguen al tope de su capacidad de camas de terapia intensiva entre el 13 y el 23 de abril”, siguió el informe de HealthLeaders, entre ellos algunos muy poblados como California (el 21), la Florida e Illinois (ambos el 26); Texas, el cuarto de los primeros cinco en habitantes, resistiría hasta el 7 de mayo.
Allí entra en escena la guía de recomendaciones para triaje (criterios de elección) que desde el informe de 2015 están vigentes en el estado de Nueva York, y que son similares a las de otros. La Fuerza Especial estableció criterios para, ante la escasez de respiradores, priorizar a los niños y a los pacientes con mayores probabilidades de sobrevivir. “La guía incluyó una fórmula de criterios médicos y también previó un sistema de lotería en algunas instancias”, citó el Times.
Al consultar a médicos en la primera línea de atención, el periódico de Nueva York halló que “algunos probablemente serían más reacios a dar respiradores a personas de más de cierta edad”. Otros dijeron que también podrían preguntar por las circunstancias familiares y hasta sociales de las personas: “¿Se lo habilitas al de 40 años con hijos o al de 40 años sin hijos?”, dio como ejemplo del dilema uno de los entrevistados, de manera anónima.
Cuomo anunció que el estado trabaja en “aumentar la capacidad de sobrecarga de los hospitales: lograr que los que hoy tenemos reciban a más personas”. Eso implica cambiar las normas de operación normales, por ejemplo la cantidad de personas que caben en un edificio. Pero también implica aumentar la cantidad de equipamiento (la estimación de Array Advisors calculó que en el país entero habría escasez de elementos básicos hacia la segunda semana de abril) y, sobre todo, de médicos y enfermeros.
“Nos dirigimos al personal retirado y le pedimos que nos contacten en este website, health.ny.gov/assistance, para tener disponibles ex enfermeros y enfermeras, ex médicos y médicas si se los necesita”, detalló Cuomo. “También estamos yendo a las escuelas de medicina y de enfermería para tratar de obtener personal extra”.
Para aliviar los hospitales y reservarlos a los casos más graves, el estado de Nueva York construirá instalaciones médicas temporarias. Con 264 internados de sus 1.374 contagiados identificados hasta el momento, tiene una tasa de hospitalización del 19%, un poco más alta que el promedio, de 15%, dijo Cuomo, que comparó este “momento extraordinario en la historia del país” con los atentados del 11 de septiembre de 2001 por el modo en que revolucionaron la vida de las personas.
El 16 de marzo el presidente Donald Trump dio su segunda conferencia de prensa sobre el coronavirus, en la que comentó que había hablado con los gobernadores estatales y les había dicho: “Si pueden conseguir respiradores sin el proceso del gobierno federal, mejor”. Además de rescindir la burocracia, Trump y otros funcionarios federales comunicaron nuevas recomendaciones de limitación de actividades y auto-cuarentena, movidos por un informe británico que estimó que, sin medidas para reducir el contagio, la cifra de muertos en un país de 330 millones de habitantes, como los Estados Unidos, podría llegar a 2,2 millones.
Cuomo adhirió a esa medida como principal: “Seguimos achatando la curva de casos para reducir esa demanda pico en los hospitales. Ya anunciamos cierres dramáticos y haremos más anuncios igualmente dramáticos. Estoy hablando con los gobernadores de los otros estados", dijo, sobre su coordinación del área metropolitana de la ciudad de Nueva York, que incluye a Connecticut y Nueva Jersey, que unificaron las normas con él. “Italia llegó al punto de cerrar todos los comercios excepto supermercados y farmacias. No estamos en ese punto todavía, pero tenemos que bajar la tasa de diseminación [del coronavirus]”.
Fuente: Infobae.com
Internacionales
La historia de la Labubu: el imperio que factura US$27.500 millones y tiene fanáticos como Rihanna y De Paul
Es, al mismo tiempo, una muñeca, un accesorio de moda, un artículo coleccionable y un objeto aspiracional.
Es algo que tienen en común Rihanna, Kim Kardashian, una superestrella del K-Pop, Rodrigo de Paul, y mi hija Julieta, de 9 años.
Las Labubus se han convertido en un boom global.
Se agotan apenas salen al mercado las nuevas ediciones, en Europa se han tenido que suspender las ventas por los disturbios ocasionados en las filas, hay decenas de miles de videos en TikTok con los unboxing. Algunas que originalmente salían alrededor de 30 dólares han llegado a valer 170.000 en la reventa.
Si usted nunca ha visto una Labubu, debe saber que se trata de unos muñecos de unos 20 centímetros de alto con cuerpo de peluche y cabeza de vinilo. Ojos muy grandes, ovalados y expresivos, orejas puntiagudas, nariz pequeña, y una ambigua sonrisa de exactos 9 dientes -hasta las versiones truchas tienen 9 dientes-: no sabemos si es una sonrisa simpática o algo malévola. El que las observa por primera vez no sabe si se trata de una muñeca tierna o siniestra.
Según sus creadores la describen en la web oficial, Labubu es “buena y siempre está dispuesta a ayudar, pero a menudo, sin querer, consigue lo contrario”. Pero no se trata más que de storytelling.
Rodrigo de Paul y Rihanna comparten su amor por el accesorio furor (Foto: Inter Miami / Daily Mail)
Quién es el creador de las Labubus y por qué tardaron tanto en convertirse en furor
Fueron creadas originalmente por el artista coreano Kasing Lung. Eran parte de un libro ilustrado y Labubu era uno de Los Monstruos.
Las muñecas Labubus salieron al mercado en 2019 como parte de una serie y sin demasiada expectativa. Era un producto más de los que se sacaban para el público infantojuvenil. Pop Mart, la empresa fabricante, no había depositado muchas ilusiones en ellas. Y en los primeros años no se equivocaron. Un camino lento y discreto. Hasta que en 2024 se produjo la explosión fenomenal.
Primero fue China, luego el resto del mercado asiático. Después, el mundo occidental.
Dicen que quien inició la tendencia fue Lisa, cantante K-pop e integrante de la banda Blackpink. Cada cosa que ella muestre en sus redes es consumida después con devoción por sus millones de fans. Zapatillas, ropa, teléfonos, restaurantes a los que concurre. En abril del 2024 publicó en Instagram varias imágenes junto a sus Labubus. Sus fans se encargaron del resto.
A partir de ese momento no se detuvo el fenómeno. Se esparció velozmente. Un contagio global.
Según la edición, las Labubus pueden salir entre 18 y 50 dólares. Pero después hace su trabajo el mercado, la ley de oferta y demanda. La desesperación de la gente por tenerlas es tal, que su precio en el mercado de la reventa se multiplica exponencialmente.
Las peleas que surgen en los lugares de venta física se deben a que algunos acaparan demasiadas para venderlas en sitios de internet a precios mucho más elevados que los originales. Agio y especulación en el mercado de las muñecas. La empresa debió suspender en más de una ocasión estas ventas en comercios y realizarlas totalmente a través de internet debido a los disturbios (en los que estuvieron involucrados dependientes, padres, niños y adolescentes).
No se hace demasiado sencillo explicar las causas de este éxito descomunal. No se trata de una idea revolucionaria ni del diseño más hermoso del mundo. Es más, al enfrentarse a ellas por primera vez, uno no sabe si son bellas, tiernas, insípidas o desagradables. No parecen memorables a primera vista.
Como suele ocurrir en estos casos se mezclan algunos factores racionales, con el efecto contagio, lo aspiracional, la sintonía con un público determinado y la propagación inmediata que realizan la web y las redes sociales que provoca en otros una necesidad de la que carecían, un deseo irrefrenable hacia ese objeto.
En las redes, por ejemplo, se encuentran diferentes videos que muestran a personas amuchadas, alrededor de una joven abriendo una caja de Labubu. Están ansiosos por saber cuál le tocó de toda la colección.
Uno de los motivos de intriga y seducción es que vienen en cajas cerradas y el comprador no se sabe con cuál de las Labubu se va a encontrar. Ahí en las blind boxes está una de las claves. Algunas muñecas son mucho más usuales que otras. Están también las figuritas difíciles del álbum: oscuros objetos del deseo de los coleccionistas.
La comparación con las figuritas parece razonable (más allá del precio). Porque uno no sabe qué viene dentro del paquete, porque existe el riesgo alto de que salgan repetidas (late, late, late) y porque se genera una pulsión por completar la colección. Otro factor parece ser el de la oportunidad; reemplazaron a las Sonny Angel, el anterior y breve furor de juguetes/accesorios. Pero las Labubus llegaron a lugares que antes no habían sido alcanzados por ningún juguete y menos a tanta velocidad.
Alguien explicó que en los consumidores se impuso el estilo Kawaii, que describe una estética infantil, naif, modos de escapar de la rutina no convencionales, que se alejan de lo solemne y del concepto de lo adulto.
Hace poco en su columna semanal, el escritor Rodrigo Fresán, después de confesarse coleccionista de algunos ítems a lo largo de su vida, trató de entender lo que está sucediendo con la creación de Pop Mart y habló de algo similar: “Los adultos están comprando más juguetes que nunca no porque quieran volver a ser niños, sino porque siente que así escapan de un mundo caótico y de futuro incierto. Son -así se los ha calificado- Kidults. Suerte mala de lost boys peterpánicos quienes -como sienten que se juega con ellos- se dicen que lo mejor es seguir jugando y no tener un juguete, sino que ese juguete te tenga y te contenga”.
Que su origen sea chino no generó en los países occidentales la preocupación que se podría haber supuesto a priori. “Es tan buen producto que a nadie parece importarle de dónde vienen”, dijo un experto estadounidense que probablemente tenga en su casa una hija embobada con estos monstruitos de 9 dientes.
Pop Mart extiende la franquicia todo lo que puede y aprovecha el impulso. No solo hay muchas ediciones distintas de Labubus, sino que otras criaturas de la serie Los Monstruos ya están en el mercado. Es evidente que pertenecen a la misma familia, tanto que las diferencias con la Labubu son muy escasas, son variaciones: los Zimomo (Labubu con cola), Mokoko (novia del anterior) o Tycoco (un esqueleto de Labubu).
Después hay Labubus para cada ocasión. Hay algunas asociadas a Coca Cola, otras recrean motivos artísticos y se venden en el Museo del Louvre.
También, Pop Mart procura obtener la mayor parte posible del negocio. No solo vende de manera directa a través de su web, sino que puso máquinas expendedoras en más de 30 países y creó unos roboshops que no necesitan de dependientes.
Pero la empresa no es la única que intenta monetizar el fenómeno. Cada semana en sitios de noticias de todo el mundo aparecen noticias de grandes decomisos de partidas enormes de Labubus truchas por valores de cientos de millones de dólares. Nadie quiere quedarse fuera del negocio.
Wan Ning, fundador de Pop Mart, superó en la lista de mayores fortunas de su país a Jack Ma, de Alibaba
En esta historia hay un gran ganador: Wan Ning, fundador de Pop Mart. Wan Ning, gracias al furor de las Labubus, se convirtió en hipermillonario. Es uno de los hombres más ricos de China (y del mundo). Superó en la lista de mayores fortunas de su país a Jack Ma, fundador de Alibaba. Forbes calcula su fortuna en 27.500 millones de dólares.
Hoy Pop Mart vale al menos tres veces más que Mattel y Hasbro, las grandes empresas de juguetes y muñecas clásicas, propietarios de Barbie y sus derechos, entre muchos otros. Las acciones de la empresa china aumentaron su cotización un 500% desde la explosión mundial de las Labubus.
En las últimas convocatorias de la Selección Argentina, uno de los motivos de intriga era ver qué look elegían los jugadores al ingresar al predio de Ezeiza. Rodrigo de Paul y Otamendi, acaso, sean los más audaces y a la vanguardia de la moda. En la fecha FIFA reciente, varios ingresaron con bolsos de grandes marcas. Pero Rodrigo de Paul le sumó un accesorio. De su bolso colgaba una Labubu que tenía puesta la camiseta 7 de la selección argentina, su número.
Rihanna también lleva una Labubu especial en su cartera, lo mismo que Cher (para buscar una antípoda generacional, para que se vea que no solo es cosa de jóvenes) y decenas de figuras más de Hollywood, la canción, el deporte. También nenas de primarias que las cuelgan de sus mochilas o les hacen upa al terminar el horario escolar.
Fuente: TN
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Su bebé fue devorada por un animal salvaje pero no le creyeron y la condenaron por asesinato: el caso de la familia Chamberlain
Corría el mes de agosto cuando el matrimonio australiano Lindy (32) y Michael (36) Chamberlain decidieron tomarse unos días de vacaciones. Disfrutaban mucho de la vida al aire libre y pensaron que acampar con sus tres hijos (Aidan,7; Reagan, 4; y Azaria, de solo 9 semanas de vida) en un camping familiar ubicado en Uluru, cerca de Ayers Rock, un lugar sagrado para los aborígenes locales, era una excelente idea. Salieron del pueblo minero Mount Isa, en el que vivían al norte de Queensland, en su auto Holden Torana amarillo. Debían viajar unos 1282 kilómetros hasta el parque nacional ubicado en el centro de Australia. El miércoles 13 de agosto de 1980 cargaron las carpas y todo lo necesario para sus vacaciones y partieron felices.
De haber sabido que abrir la puerta de su casa esa mañana sería abrir la puerta del infierno más temido, jamás habrían traspasado el umbral. Pero la realidad siempre es contrafáctica y volver los segundos atrás solo se puede hacer en las películas.
La religiosa familia Chamberlain
Michael Chamberlain, de origen neozelandés, había llegado a Australia en 1964, con solo 20 años. Se convirtió en pastor de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y fue precisamente en el templo donde conoció a Alice “Lindy” Lynne Murchison, quien también había nacido en Nueva Zelanda, el 4 de marzo de 1948. Ella era hija de otro pastor de la iglesia y había llegado a Australia con su propia familia siendo pequeña.
Se enamoraron y todo terminó en casamiento el 18 de noviembre de 1969. Los primeros cinco años de su vida en pareja los pasaron en la isla australiana de Tasmania. Mientras su marido trabajaba como pastor religioso, Lindy estudiaba confección, sastrería y dibujo. Cuatro años después del casamiento nació Aidan. Luego se mudaron a Bowen, en Queensland, donde en 1976 llegó Reagan, el segundo hijo. Y, finalmente, se instalaron en Mount Isa. En junio de 1980, Lindy dio a luz a Azaria. La primera hija mujer. Eran felices con su familia simple, religiosa y sin grandes ambiciones económicas. En Mount Isa ambos trabajaban. Lindy, además de estar comprometida con las labores religiosas de su marido, confeccionaba vestidos de novia por encargo.
Nunca podrían haber imaginado por ese entonces, con sus vidas anónimas y tranquilas, que sus nombres estarían por años impresos en la prensa internacional, que su historia inundaría documentales y que llegaría a la pantalla grande de Hollywood con la película postulada al Oscar Un grito en la oscuridad, con Meryl Streep interpretando a Lindy. Porque su tragedia personal se convirtió en éxito de taquilla y significó dinero para muchos durante décadas. Mientras ellos quedaron sumidos en la desesperación y el desastre.
El dolor de unos, la inspiración de otros y la curiosidad del resto. Como siempre ocurre cuando una historia tiene los condimentos no deseados del horror, la muerte, la intriga, la confusión y los temibles prejuicios.
Una beba de cinco kilos
Luego de tres días de viaje, los Chamberlain llegaron a destino dentro del Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta. Fue el sábado 16 de agosto de 1980, por la tarde. Los adultos bajaron los petates, armaron las carpas y se dispusieron a disfrutar de la naturaleza.
A la mañana siguiente, domingo 17, visitaron el monolito de Uluru, llamado la Roca Sagrada, y estuvieron en La cueva de la Fertilidad. Mientras Michael y los dos varones trepaban y se divertían, Lindy llevaba siempre a Azaria con ella. Se sacaron fotos. En una se ve a Lindy sosteniendo a Azaria por los brazos y con sus pequeños pies apoyados sobre esa tierra colorada y remota. Fue en ese recorrido que Lindy observó a un dingo, típico perro salvaje australiano. Son animales que abundan en la zona. Lo espantó con firmeza para que no se acercara a ellos.
La temperatura del día era amable y rozaba los 20 grados, pero cuando caía el sol subía el frío. A las cinco de la tarde se sentaron cerca del calor de una barbacoa para cocinar y conversar con otros turistas del campamento. Lindy tenía sobre su falda a la pequeña Azaria, la beba regordeta y rubia ya pesaba unos 5 kilos. Estando allí, cerca del fuego, Lindy observó a otro dingo y pensó que el animal se había acercado por el olor a carne asada. Michael le tiró un trozo de pan, pero el dingo no le prestó atención y lo dejó tirado.
Luego de comer, a eso de las ocho, Lindy decidió que ya era hora de llevar a Azaria y a Reagan a la carpa para que descansaran. Estaba armada a unos veinte metros de donde estaban sentados conversando. Los acostó, los tapó y cuando estuvieron dormidos fue con Aidan hasta el auto a buscar una lata de porotos. Volvió al área de la fogata con Aidan un poco después. Unos minutos más tarde todos se sobresaltaron con un llanto. Provenía de las carpas de los Chamberlain. Lindy se paró alarmada y fue corriendo a ver qué pasaba. La puerta de la tienda estaba abierta y vio salir, en la oscuridad, a un dingo con Azaria colgando de sus mandíbulas. Empezó a chillar desesperada y corrió hacia Michael repitiendo enloquecida: “Mi dios, mi dios… ¡¡¡Un dingo se llevó a mi hija!!!”.
Esa misma noche tres centenares de personas, entre turistas, voluntarios y guardaparques, comenzaron la búsqueda infructuosa de Azaria hasta la tres de la mañana. Luego, llegó la policía y rastrilló el área.
La madre explicaría, una y otra vez a lo largo de su vida, que ese dingo la había visto y le había gruñido sacudiendo su cabeza con Azaria entre los dientes. Describió con precisión lo que su hija llevaba puesto: un enterito de pijama y un saquito tejido de color blanco.
Las únicas pruebas iniciales que se hallaron fueron unas pocas huellas de un dingo cerca de la tienda de los Chamberlain. Una semana después, un turista encontró cerca del campamento el enterito de Azaria. Estaba enredado en un matorral, desgarrado y tenía restos de sangre a la altura del cuello.
La primera investigación corroboró la versión de los padres: el dingo se había llevado a la hija menor de los Chamberlain. Sin embargo, no sería tan fácil la resolución del horrendo acontecimiento.
La impotencia de que nadie crea lo que sucedió
El caso causó revuelo en todo el país y cruzó fronteras. Tenía ribetes cinematográficos. Una beba, un perro salvaje, una familia joven destrozada. Pero las dudas no demoraron en instalarse. Los expertos empezaron a decir que no había en Australia ningún caso registrado de un ataque de un dingo a un ser humano. Sostenían que si bien estos perros eran salvajes y carnívoros, se solían alimentar de canguros, zarigüeyas o wombats, no de personas. Les parecía imposible que un dingo se hubiese introducido en una carpa para robar a una bebé de cinco kilos y llevársela con el fin de devorarla.
Ciencia ficción, repetían por lo bajo. Por otro lado, las autoridades temían ahuyentar al turismo de los parques nacionales con la increíble historia de los dingos que se comían niños. No querían ese cuco.
El relato de Lindy había empezado a enfrentarse con la piedra de la incredulidad de los científicos y de la cruel opinión pública. Después de todo, murmuraban, Lindy era la última en haber visto a Azaria con vida. ¿Podría ser ella la responsable de algo siniestro? Comenzaron las interpretaciones de la imagen de esa madre. Lindy se veía con el pelo bien peinado, demasiado cuidada para tanta pena, sin llantos desgarrados. La percibían fría y seria. Todos opinaban: la prensa, los ciudadanos, los policías.
Lindy empezó a mutar de víctima a victimaria. Era cuestionada: ¿cómo era posible que una madre llevara a ese sitio a una beba de nueve semanas? Comenzaron a circular teorías disparatadas. Sostenían que era extraño que Lindy hubiera vestido algunas veces —en esos días— a la bebé con una campera negra; debatían cómo podía ser que ella, que había supuestamente realizado una tesis de grado sobre los dingos, hubiese dejado mal cerrada la puerta de la carpa; discutían sobre el hecho de que ellos fueran parte de los Adventistas del Séptimo Día, que pronosticaran el fin de los tiempos. Sus creencias, en esa época, eran consideradas como “sectarias”.
Hubo bastante más. Algunos empezaron a preguntarse si esa mujer gélida no habría sacrificado a su hija en algún ritual desconocido porque ¿cómo podría un dingo transportar en su boca a una bebé de cinco kilos? Además, ¿por qué no había aparecido el saquito blanco que llevaba puesto sobre el enterito que habían hallado rasgado? ¡Un dingo no le podía haber quitado el abrigo para comerla mejor!
Presionada y sin respuestas, la policía viró su lupa y la enfocó en Lindy. Ella podría haberla asesinado y enterrado en algún lugar. ¿En qué se apoyaron para esta acusación? En unas gotas de sangre microscópicas halladas en el auto familiar: más precisamente en la alfombra delantera, en una manija del coche y en un asiento.
La hipótesis que cobró fuerza fue que Lindy la había degollado en el auto de la familia para luego deshacerse del cuerpo y volver a la zona de la barbacoa. A estas alturas todos en su país odiaban a Lindy y la colocaban en la hoguera de las brujas.
Había, por supuesto, unos pocos que defendían a la familia y decían que era ridículo, que ellos habían sido siempre una familia feliz y que Azaria había sido una beba deseada. Los Chamberlain vivían dentro de una pesadilla: habían perdido a su hija y, ahora, eran sospechosos de un malvado asesinato.
El combustible sobre ellos estaba echado. Los prendieron fuego sin contemplaciones.
Fuente: Infobae
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La echaron de su club por un video, ganó miles de dólares como modelo en Only Fans y ahora tendrá otra oportunidad como futbolista
La futbolista inglesa Madelene Wright de 26 años concretó su incorporación al Chatham Town, equipo que disputa la National League femenina. El club oficializó la llegada de la jugadora de 26 años tras una pretemporada en la que el cuerpo técnico evaluó su rendimiento y determinó que podía sumar potencia al frente ofensivo del plantel que participa en la quinta división del fútbol inglés.
Wright, que contabiliza pasos recientes por Leyton Orient, Charlton Athletic y Chesham United, se hallaba sin equipo y entrenó durante la preparación de Chatham Town de cara al arranque de la nueva temporada. Luego de esa etapa, la entidad anunció la firma de su contrato mediante un mensaje difundido en redes sociales: “Le damos una cálida bienvenida a Madelene”, publicó el club de la ciudad de Kent, citado por The Sun.
La noticia de la llegada de Wright produjo de inmediato una activa reacción entre los seguidores y simpatizantes del club. Los aficionados manifestaron entusiasmo por lo que consideran un refuerzo relevante tanto dentro como fuera del campo de juego. Entre los mensajes destacados, uno expresó: “Ahí tenés aumentados los seguidores en Twitter y la asistencia”, mientras que otro consultó sobre el precio de los abonos de temporada del club ante la expectativa generada por la presentación de la delantera.
La futbolista desarrolló buena parte de su trayectoria en divisiones del fútbol femenino británico, donde se ha desempeñado principalmente en posiciones de ataque. Sin embargo la futbolista inglesa fue despedida de su club anterior, Charlton Athletic, luego de la viralización de videos polémicos publicados en Instagram, donde se la veía en situaciones consideradas inapropiadas por la institución.
En las imágenes se la puede ver a Wright en el asiento trasero de un auto, mientras uno de sus amigos se encuentra adelante junto a un perro, que se muestra al volante. En otro video, un chico aparece con una de champagne y varias jóvenes que serían amigas de Madelene inhalaban globos.
“Como club, estamos decepcionados con el comportamiento que no representa los estándares que mantiene el equipo”, indicaron desde el Charlton Athletic Women’s Football Club. Tras la cancelación de su contrato, Wright reconoció: “Cuando todo sucedió, también entendí a cuántas personas había decepcionado. Me sentí culpable, avergonzada y decepcionada de mí misma por haberme mostrado bajo esa luz”.
Tras el episodio, la futbolista inició una etapa como modelo de OnlyFans y, según declaró, logró ingresos superiores a 500.000 libras esterlinas (más de 670 mil dólares), además de trabajar con distintas marcas y en redes, lo que incrementó su notoriedad pública. Este canal se convirtió no solo en una fuente de exposición sino también en una vía de ingresos paralela a la actividad deportiva, ya que Wright mantiene una presencia consolidada en plataformas sociales, donde reúne una amplia comunidad de seguidores.
Wright declaró que, a pesar de sus dudas iniciales sobre vincularse a la industria del contenido para adultos, considera que tomó la decisión adecuada respecto a su carrera personal y profesional. Por ello, seis años después de alejarse del fútbol profesional, aceptó el ofrecimiento del Chatham Town Women para la próxima temporada.
La llegada de Wright representa al club una oportunidad para incrementar el flujo de público a los estadios en un contexto en el que el fútbol femenino inglés experimenta un crecimiento sostenido. Los comentaristas y fanáticos estiman que la repercusión digital de la deportista —sumada al interés que despiertan sus actividades fuera del césped— puede traducirse en mayor visibilidad para la competencia de la National League y aportar recursos a la institución tanto por venta de entradas como por la promoción derivada del impacto en las redes.
La National League, escalón intermedio de la estructura del fútbol femenino en Inglaterra, compite por ganar terreno y atraer audiencias frente a la Súper Liga y la Championship. En ese marco, la dirigente de figuras cuyo perfil trasciende el campo de juego constituye una estrategia para potenciar la adopción de nuevos públicos y redefinir los criterios de convocatoria en los clubes de la categoría.
Fuente: Infobae
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