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Evangélicos en Brasil: un fenómeno imparable que suma vínculos con el poder y transforma la política y la cultura

El movimiento cuadruplicó sus fieles en los últimos 40 años. Elige presidentes y extiende su presencia en todos los poderes del estado. El papel que juega Jair Bolsonaro.

Eligen presidentes, extienden su presencia por todos los poderes del Estado, dirigen empresas, tratan enfermos, educan y se encuentran en el deporte y la cultura.

Viven y trabajan en barrios pobres y ricos de ciudades grandes, medianas y pequeñas, y también en las zonas más remotas e inaccesibles de Brasil​, entre ellas centenares de localidades desperdigadas por la Amazonia.

Sus templos brotan de norte a sur, en territorios rurales y en áreas metropolitanas, donde el trabajo social que realizan contiene a millones de personas golpeadas por el desempleo, las drogas, el alcoholismo o la violencia familiar.

Son los evangélicos, devotos de cultos originados con la reforma protestante del siglo XVI encabezada por Martín Lutero establecidos en Brasil con la inmigración europea del siglo XIX y XX y cuyas vertientes comenzaron a masificarse a partir de la década de 1980 gracias al uso de los medios de comunicación.

La arrolladora expansión evangélica alcanza todos los rincones del quinto país más extenso del mundo. Se trata de un fenómeno urbano y rural, y es especialmente intenso en las periferias de las grandes ciudades y particularmente en las favelas. Según datos oficiales, unas 25 nuevas organizaciones religiosas se registran cada día en el mayor país latinoamericano.

“Crecemos porque predicamos, sin ninguna timidez y sin miedo. Predicamos en la calle, en la TV, en la radio. Predicamos para el vecino. Hablamos del amor de Dios para nuestros parientes”, dijo en una entrevista con Clarín el influyente pastor y diputado Marco Feliciano, interlocutor habitual del presidente Jair Bolsonaro​ y mencionado como un posible compañero de fórmula del mandatario ultraconservador en un esperado intento por la reelección en 2022.

Al igual que los sindicatos, partidos políticos o fundaciones, las iglesias están exceptuadas del pago de impuestos patrimoniales o de renta, y muchas de ellas, con agresivas técnicas de recaudación entre sus fieles, que aportan el llamado diezmo, disponen de amplios recursos económicos con los que han montado imperios mediáticos que refuerzan su influencia, religiosa y política.

Los fieles evangélicos se cuadruplicaron en los últimos 40 años en Brasil. /AP Photo/Leo Correa

Los fieles evangélicos se cuadruplicaron en los últimos 40 años en Brasil. /AP Photo/Leo Correa

“El pato pone huevos mayores que el de una gallina. El huevo de pato tiene más nutrientes. ¿Por qué nadie compra el huevo del pato? Porque nadie sabe dónde está. Cuando la gallina pone lo primero que hace es gritar. ¿Qué aprendemos de eso? Si tienes una cosa buena y la guardas solo para ti, sólo tú serás beneficiado de eso. Cuando te conviertes a la fe evangélica, somos estimulados a cumplir el camino de Jesús, que dice 'id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura'. Entonces predicamos, por eso el crecimiento vertiginoso del movimiento evangélico”, aseguró Feliciano.

En el área metropolitana de San Pablo, la mayor urbe de Brasil, los evangélicos ya son mayoría entre la población, al igual que en muchas ciudades de Río de Janeiro y Espírito Santo, estados de la región Sudeste, la más rica y poblada del país.

“El crecimiento evangélico en Brasil es un fenómeno de 40 años. Comienza fuerte en los años '80 y explota en la década de 1990 con el crecimiento de las periferias, de las favelas”, explicó a Clarín en Brasilia el pastor Ricardo Souza, de la Iglesia Presbiteriana del Planalto, una de las denominaciones de las iglesias históricas brasileñas que cuenta con cerca de un millón de fieles en todo el país.

Jair Bolsonaro y su esposa Michelle en un servicio evangélico. /DPA

Jair Bolsonaro y su esposa Michelle en un servicio evangélico. /DPA

A fines de los años '70, cuando el auge de los movimientos pentecostales tomó velocidad, la Iglesia católica era sacudida en América latina por la teología de la liberación y las llamadas comunidades eclesiásticas de base, que tenían como principio central la opción preferencial por los pobres.

Fue entonces cuando el pastor, escritor y teólogo peruano Samuel Escobar observó que mientras los teólogos de la liberación católica en América Latina tenían esa opción por los pobres, los pobres elegían a la renovación cristiana.

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La masividad de esos cultos atrajo el interés de los políticos, independientemente de cualquier ideología. Todos los candidatos, sin excepción, cortejan a las iglesias y a sus pastores en época electoral, en busca de los votos de los fieles.

“Así fue con Fernando Henrique Cardoso, con Lula, con Dilma Rousseff y con todos los otros principales protagonistas de las elecciones presidenciales de los últimos 30 años: Marina Silva, José Serra, Geraldo Alckmin, Jair Bolsonaro y Fernando Haddad. Todos han compartido actos y buscado con esmero el voto evangélico”, recordó Ricardo Ismael de Carvalho, profesor e investigador en el Departamento de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica (PUC) de Río de Janeiro.

Una evangélica se arrodilla en oración mientras en la Iglesia de la Asamblea de Dios Victoria en Cristo, en Río de Janeiro. /AP Photo/Leo Correa

Una evangélica se arrodilla en oración mientras en la Iglesia de la Asamblea de Dios Victoria en Cristo, en Río de Janeiro. /AP Photo/Leo Correa

“Saben que el apoyo de estos grupos, que comunican bien e influencian fieles, hace la diferencia en una elección”, agregó De Carvalho.

"Dios encima de todos"

A lo largo de la W3, una avenida comercial de Brasilia algo venida a menos, puede contarse casi una iglesia evangélica por cuadra. Los templos funcionan en lo que alguna vez fueron pequeñas tiendas, locales y pisos comerciales, configurando una variada oferta de espacios para cultivar la fe que atrae centenares de fieles cada día.

Justamente fe es lo que no falta en este país de 210 millones de habitantes, donde sólo un 1% se declara ateo, la proporción de evangélicos se cuadruplicó en 40 años y en el que el presidente fue electo por primera vez con el apoyo unánime de los líderes de la renovación cristiana e invocando el nombre de Dios en su lema de campaña: “Brasil encima de todo, Dios encima de todos”.

Las iglesias y templos se multiplican también en las llamadas ciudades satélites (ciudades dormitorio) de la capital brasileña, como Recanto das Emas, donde en los márgenes de su avenida principal los lugares de culto se erigen entremezclados con tiendas comerciales.

Allí, decenas de iglesias ofrecen servicios de consuelo espiritual, adoración, lectura y enseñanza de la biblia y actividades sociales, de caridad y de recreación para niños, adolescentes y adultos. Cerca del centro de Recanto das Emas un parque bien cuidado, con modernos juegos infantiles, recibe el nombre de Plaza de la Biblia.

En Brasil hay también hospitales evangélicos, universidades evangélicas, colegios evangélicos, medios de comunicación evangélicos, editoriales evangélicas, productos alimenticios evangélicos y moda evangélica , generalmente estructurados a través de fundaciones, iglesias, organismos de beneficencia y empresas de porte, como SuperBom, vinculadas directamente a los adventistas, con una historia de 90 años y 25,000 puntos de venta en Brasil de comida saludable, que ese culto tiene como uno de sus principios básicos.

“Somos millones de cristianos. Desde ricos hasta albañiles y empleadas domésticas. Estamos en todos lados. Llegamos donde el Estado no está. Trabajamos en presidios, con las familias de los presos, en orfanatos, tenemos casas de sopa, asilos para ancianos, albergues para mendigos, para mujeres en riesgo. Estamos donde ocurre una catástrofe, distribuimos lapiceras entre los jóvenes el día del examen de ingreso a la universidad, y también les damos café y un abrazo”, contó a Clarín Fernando Larini, pastor de la Iglesia Evangélica Cristiana Pentecostal, que funciona en el sureño estado de Rio Grande do Sul.

Iglesia de la Asamblea de Dios Victoria en Cristo en Río de Janeiro. Decenas de iglesias ofrecen actividades sociales, de caridad y de recreación para niños, adolescentes y adultos. /AP Photo/Leo Correa

Iglesia de la Asamblea de Dios Victoria en Cristo en Río de Janeiro. Decenas de iglesias ofrecen actividades sociales, de caridad y de recreación para niños, adolescentes y adultos. /AP Photo/Leo Correa

Unos 65 millones de brasileños se declaran evangélicos, porción equivalente a 31% de la población.

El culto más importante entre el movimiento pentecostal, la Asamblea de Dios, tiene 109 años de historia, unos 20 millones de fieles y una capilaridad única: cuenta con 110.000 templos en todo Brasil. Su trabajo es de bajo perfil, menos estruendoso que el de los llamados neopentecostales, omnipresentes en TV.

"Entre los evangélicos, somos como un iceberg: el cuerpo mayor está dentro del agua”, dijo el pastor y líder de la Asamblea de Dios, Samuel Cámara, en una rara y reciente entrevista con el diario Folha de Sao Paulo.

“El público lego ve a los neopentecostales como más vistosos, portentosos, con más capacidad económica. Sus pastores son más cosmopolitas, están en las avenidas. Pero ellos no representan más que el 20% de los evangélicos. Lo que crece es el templo en la calle simple, en la favela. La diferencia es que los pentecostales están donde otras iglesias no van”, agregó el pastor, hermano de Silas Cámara, líder de la poderosa “bancada de la biblia” en la Cámara de Diputados.

El catolicismo, en baja

Entre 1991 y 2010 la proporción de evangélicos en Brasil creció un 0,7% anual, mientras que la de católicos, todavía la mitad de la población, disminuyó 1 punto porcentual por año. En unos 10 o 12 años, de mantenerse este ritmo, se estima que la población de evangélicos superará a la de católicos.

Para el pastor Souza, el retroceso del catolicismo en el país con la mayor población católica del mundo tiene varias explicaciones. Por un lado, al contrario de la corriente más politizada de la Iglesia católica, que tiene un discurso de condena a la riqueza, el mensaje de los evangélicos estimula el emprendedorismo y el progreso material.

Una mujer distribuye folletos que presentan al pastor evangélico Silas Malafaia con dos candidatos políticos, muchos líderes evangélicos se sumergen en la política. /AP / Leo Correa

Una mujer distribuye folletos que presentan al pastor evangélico Silas Malafaia con dos candidatos políticos, muchos líderes evangélicos se sumergen en la política. /AP / Leo Correa

“Hay una teología de la prosperidad. Además, todos los días en Brasil se abren iglesias. Y por su extrema centralización, la Iglesia católica no puede competir con eso”, indicó Souza.

“Las iglesias desarrollan actividades sociales y tienen éxito en mitigar el sentimiento de sufrimiento de mucha gente. Muchos pastores logran incentivar a jóvenes a estudiar, a salir de las drogas, a salir del alcohol. Alejarse de las drogas y el alcohol ya mejora mucho la vida de las personas. Si tus ingresos son bajos y paras de gastar la mitad de lo que ganas con drogas o alcohol, todo mejora”, observó.

El ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Ernesto Araújo, quien como Bolsonaro se declara católico, culpó por el retroceso del catolicismo a las posiciones de izquierda abrazadas con el surgimiento de la teología de la liberación.

“Cuando su teología de la liberación apareció, más de 90% de los brasileños eran católicos. Hoy son 50% y cayendo. Los brasileños -principalmente los pobres- rechazaron su teomarxismo y corrieron para las iglesias evangélicas, donde pueden alabar a Jesucristo”, le dijo Araújo en un intercambio a través de una red social al ex sacerdote católico Leonardo Boff, uno de los fundadores de la llamada teología de la liberación.

El pastor Feliciano coincidió con esa idea al comentar el reciente encuentro en Roma del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva con el Papa Francisco. “Cuando veo al Papa bendiciendo a Lula, un ladrón impenitente, recuerdo la tesis del PT (Partido de los Trabajadores) de infiltrarse en el segmento evangélico. ¡Que sirva de lección al movimiento evangélico brasileño lo que el PT hizo con la Iglesia Católica!”, afirmó.

Feliciano hizo así referencia a un reciente pedido de Lula a los dirigentes del PT para crear núcleos evangélicos, buscando acercarse a un sector que votó macizamente a Bolsonaro.

En el universo de los cerca de 41 millones de electores evangélicos, Bolsonaro obtuvo en las elecciones de 2018 un 67% de los votos válidos, ante un 33% de su rival Fernando Haddad, del PT.

“Jair Bolsonaro tuvo 10 millones de votos más que el PT. Esos 10 millones de votos vinieron de los evangélicos. Entonces nosotros ayudamos mucho al presidente. Estamos con Bolsonaro, con su agenda”, indicó Feliciano.

“Hoy Brasil tiene un gobierno conservador. Jair Bolsonaro se identificó mucho con nosotros debido a nuestra agenda de costumbres. Él está contra el aborto, a favor de la familia tradicional, contra la legalización de las drogas, contra los juegos de azar, cosas que son caras para las iglesias, sean católicas o evangélicas. Es la agenda de 88% de los brasileños”, dijo el pastor y legislador, con una actuación vigorosa en las redes sociales y en medios de comunicación.

El avance evangélico también se verifica fuertemente en la política. En las elecciones del 2018 fueron electos 91 parlamentarios evangélicos, 13 más que en el 2014. Con esa elección, el número de legisladores evangélicos en la Cámara de Diputados pasó a 112 (21% de los 513 diputados), mientras que en la Cámara alta hay 15 senadores evangélicos, un 18,5% de los 81 miembros del cuerpo legislativo.

Un cuarto de siglo atrás, apenas 4% de los diputados eran evangélicos.

Bolsonaro, que se declara católico, está casado con una evangélica, Michelle, que se desempeñó como intérprete en lenguaje de señas en una congregación bautista.

El mandatario asiste regularmente a cultos y grandes eventos evangélicos, como la reciente celebración de los 40 años de la Iglesia Internacional de la Gracia de Dios, del pastor RR Soares, que reunió una multitud en Río de Janeiro, o la masiva “Marcha para Jesús”, que se realizó en San Pablo y en Brasilia.

Sólo el año pasado fueron 40 encuentros con pastores, políticos evangélicos o actos de algún culto pentecostal, cuatro veces más que los dedicados a atender reivindicaciones o simplemente mantener contactos con la jerarquía de la Iglesia católica, de acuerdo a un reciente conteo hecho por O Globo.

Muchas de esas reuniones son agendadas por Bolsonaro tras conversar con el diputado Feliciano, o recibir pastores que dirigen iglesias importantes, como Edir Macedo, fundador de la Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD) y dueño de la TV Record, R.R. Soares o Estevam Hernandes, conocido como “el apóstol” y líder de la iglesia Renacer en Cristo, quien en la “Marcha para Jesús” pidió por la reelección del mandatario.

“Bendecimos a nuestro Presidente. Dios lo va a bendecir más aún. Los cambios ya comenzaron y el Señor lo va a traer a la Marcha otros ocho años. ¡Ocho años! Este país está siendo liberado de la corrupción, de la impunidad y de la inmoralidad”, aseguró el apóstol Hernandes.

"Proyecto de poder"

A 40 años del inicio de su masificación, el fenómeno social y religioso provocado por la expansión de los movimientos evangélicos es también parte inseparable de la política brasileña.

Y como en la política, pastores de diferentes cultos, puertas adentro de la iglesia, reconocen la existencia de conflictos, manipulación, intereses perversos en muchos líderes religiosos, presiones abusivas para donar y en muchos casos una explotación económica sin compasión por los fieles que permiten ganancias exorbitantes sin fiscalización.

“Existen muchas críticas a determinadas iglesias, y muchas tienen sentido. Manipulación de fieles, las promesas de que si donan un determinado valor van a recibir a cambio una cosa mayor o mejor, todo eso es terrible. Pero es innegable que mucha gente que entra a un culto que tiene cosas cuestionables, va a encontrar personas que dejaron la bebida, el alcoholismo, la prostitución, dejaron de robar, y eso ya trae una mejora social impresionante”, dijo Ricardo Souza.

El pastor presbiteriano reconoció también que algunas iglesias "tienen un proyecto de poder”. Existen grupos religiosos, por ejemplo, con una visión mística sobre un supuesto papel de predestinación para asumir y ejercer altos cargos. Esa visión, parte constitutiva de la identidad de algunos cultos, se corporiza en el lema “Dios no nos hizo para ser cola, si no para ser cabeza”, que repiten muchos.

“Hoy, cualquier Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC, que requiere de mayoría calificada) o proyecto de ley, para ser aprobado en la Cámara de Diputados, necesita pasar por el filtro de la bancada evangélica, la segunda en importancia después de la del agronegocio”, recordó el filósofo y analista político Denis Lerrer Rosenfield.

Iglesia evangélica en Brasilia. /EVARISTO SA / AFP

Iglesia evangélica en Brasilia. /EVARISTO SA / AFP

Para los movimientos pentecostales, el próximo gran paso podrá ser dado con la designación, según prometió el propio Bolsonaro, de “un juez terriblemente evangélico” en el Supremo Tribunal Federal (STF). El presidente de Brasil elegirá por primera vez un miembro en la corte suprema en noviembre, cuando se jubile el decano del tribunal, el juez Celso de Mello.

Bolsonaro, también, podría tener en el 2022 un compañero evangélico para intentar la reelección, si es que decide no repetir fórmula con el general retirado Hamilton Mourao.

Para ese escenario, además del nombre de Feliciano, está contemplada Damares Alves, ministra de la Mujer, de la Familia y de los Derechos Humanos. Abogada y pastora, Damares es la tercera más popular entre los ministros del gabinete del presidente brasileño y tiene un especial predicamento entre los estratos más pobres de la población.

Para Feliciano, la presencia de evangélicos en los puestos de comando del Estado es perfectamente natural.

“Estuvimos lejos de la política brasileña por mucho tiempo. La iglesia comprendió que es posible continuar sirviendo a Dios y participar de la vida pública también. Nosotros, la fe evangélica, somos de 30% a 38% de la población, pero aún no somos 30% del Parlamento. Vamos a serlo, si Dios quiere”, concluyó.

Brasilia, corresponsal

Fuente: Clarín.com

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La historia de la Labubu: el imperio que factura US$27.500 millones y tiene fanáticos como Rihanna y De Paul

Es, al mismo tiempo, una muñeca, un accesorio de moda, un artículo coleccionable y un objeto aspiracional.

Es algo que tienen en común Rihanna, Kim Kardashian, una superestrella del K-Pop, Rodrigo de Paul, y mi hija Julieta, de 9 años.

Las Labubus se han convertido en un boom global.

Se agotan apenas salen al mercado las nuevas ediciones, en Europa se han tenido que suspender las ventas por los disturbios ocasionados en las filas, hay decenas de miles de videos en TikTok con los unboxing. Algunas que originalmente salían alrededor de 30 dólares han llegado a valer 170.000 en la reventa.

Si usted nunca ha visto una Labubu, debe saber que se trata de unos muñecos de unos 20 centímetros de alto con cuerpo de peluche y cabeza de vinilo. Ojos muy grandes, ovalados y expresivos, orejas puntiagudas, nariz pequeña, y una ambigua sonrisa de exactos 9 dientes -hasta las versiones truchas tienen 9 dientes-: no sabemos si es una sonrisa simpática o algo malévola. El que las observa por primera vez no sabe si se trata de una muñeca tierna o siniestra.

Según sus creadores la describen en la web oficial, Labubu es “buena y siempre está dispuesta a ayudar, pero a menudo, sin querer, consigue lo contrario”. Pero no se trata más que de storytelling.

Rodrigo de Paul y Rihanna comparten su amor por el accesorio furor (Foto: Inter Miami / Daily Mail)

Rodrigo de Paul y Rihanna comparten su amor por el accesorio furor (Foto: Inter Miami / Daily Mail)

Quién es el creador de las Labubus y por qué tardaron tanto en convertirse en furor

Fueron creadas originalmente por el artista coreano Kasing Lung. Eran parte de un libro ilustrado y Labubu era uno de Los Monstruos.

Las muñecas Labubus salieron al mercado en 2019 como parte de una serie y sin demasiada expectativa. Era un producto más de los que se sacaban para el público infantojuvenil. Pop Mart, la empresa fabricante, no había depositado muchas ilusiones en ellas. Y en los primeros años no se equivocaron. Un camino lento y discreto. Hasta que en 2024 se produjo la explosión fenomenal.

Primero fue China, luego el resto del mercado asiático. Después, el mundo occidental.

Dicen que quien inició la tendencia fue Lisa, cantante K-pop e integrante de la banda Blackpink. Cada cosa que ella muestre en sus redes es consumida después con devoción por sus millones de fans. Zapatillas, ropa, teléfonos, restaurantes a los que concurre. En abril del 2024 publicó en Instagram varias imágenes junto a sus Labubus. Sus fans se encargaron del resto.

A partir de ese momento no se detuvo el fenómeno. Se esparció velozmente. Un contagio global.

Según la edición, las Labubus pueden salir entre 18 y 50 dólares. Pero después hace su trabajo el mercado, la ley de oferta y demanda. La desesperación de la gente por tenerlas es tal, que su precio en el mercado de la reventa se multiplica exponencialmente.

Las peleas que surgen en los lugares de venta física se deben a que algunos acaparan demasiadas para venderlas en sitios de internet a precios mucho más elevados que los originales. Agio y especulación en el mercado de las muñecas. La empresa debió suspender en más de una ocasión estas ventas en comercios y realizarlas totalmente a través de internet debido a los disturbios (en los que estuvieron involucrados dependientes, padres, niños y adolescentes).

No se hace demasiado sencillo explicar las causas de este éxito descomunal. No se trata de una idea revolucionaria ni del diseño más hermoso del mundo. Es más, al enfrentarse a ellas por primera vez, uno no sabe si son bellas, tiernas, insípidas o desagradables. No parecen memorables a primera vista.

Como suele ocurrir en estos casos se mezclan algunos factores racionales, con el efecto contagio, lo aspiracional, la sintonía con un público determinado y la propagación inmediata que realizan la web y las redes sociales que provoca en otros una necesidad de la que carecían, un deseo irrefrenable hacia ese objeto.

En las redes, por ejemplo, se encuentran diferentes videos que muestran a personas amuchadas, alrededor de una joven abriendo una caja de Labubu. Están ansiosos por saber cuál le tocó de toda la colección.

Uno de los motivos de intriga y seducción es que vienen en cajas cerradas y el comprador no se sabe con cuál de las Labubu se va a encontrar. Ahí en las blind boxes está una de las claves. Algunas muñecas son mucho más usuales que otras. Están también las figuritas difíciles del álbum: oscuros objetos del deseo de los coleccionistas.

La comparación con las figuritas parece razonable (más allá del precio). Porque uno no sabe qué viene dentro del paquete, porque existe el riesgo alto de que salgan repetidas (late, late, late) y porque se genera una pulsión por completar la colección. Otro factor parece ser el de la oportunidad; reemplazaron a las Sonny Angel, el anterior y breve furor de juguetes/accesorios. Pero las Labubus llegaron a lugares que antes no habían sido alcanzados por ningún juguete y menos a tanta velocidad.

Alguien explicó que en los consumidores se impuso el estilo Kawaii, que describe una estética infantil, naif, modos de escapar de la rutina no convencionales, que se alejan de lo solemne y del concepto de lo adulto.

Hace poco en su columna semanal, el escritor Rodrigo Fresán, después de confesarse coleccionista de algunos ítems a lo largo de su vida, trató de entender lo que está sucediendo con la creación de Pop Mart y habló de algo similar: “Los adultos están comprando más juguetes que nunca no porque quieran volver a ser niños, sino porque siente que así escapan de un mundo caótico y de futuro incierto. Son -así se los ha calificado- Kidults. Suerte mala de lost boys peterpánicos quienes -como sienten que se juega con ellos- se dicen que lo mejor es seguir jugando y no tener un juguete, sino que ese juguete te tenga y te contenga”.

Que su origen sea chino no generó en los países occidentales la preocupación que se podría haber supuesto a priori. “Es tan buen producto que a nadie parece importarle de dónde vienen”, dijo un experto estadounidense que probablemente tenga en su casa una hija embobada con estos monstruitos de 9 dientes.

Pop Mart extiende la franquicia todo lo que puede y aprovecha el impulso. No solo hay muchas ediciones distintas de Labubus, sino que otras criaturas de la serie Los Monstruos ya están en el mercado. Es evidente que pertenecen a la misma familia, tanto que las diferencias con la Labubu son muy escasas, son variaciones: los Zimomo (Labubu con cola), Mokoko (novia del anterior) o Tycoco (un esqueleto de Labubu).

Después hay Labubus para cada ocasión. Hay algunas asociadas a Coca Cola, otras recrean motivos artísticos y se venden en el Museo del Louvre.

También, Pop Mart procura obtener la mayor parte posible del negocio. No solo vende de manera directa a través de su web, sino que puso máquinas expendedoras en más de 30 países y creó unos roboshops que no necesitan de dependientes.

Pero la empresa no es la única que intenta monetizar el fenómeno. Cada semana en sitios de noticias de todo el mundo aparecen noticias de grandes decomisos de partidas enormes de Labubus truchas por valores de cientos de millones de dólares. Nadie quiere quedarse fuera del negocio.

Wan Ning, fundador de Pop Mart, superó en la lista de mayores fortunas de su país a Jack Ma, de Alibaba

En esta historia hay un gran ganador: Wan Ning, fundador de Pop Mart. Wan Ning, gracias al furor de las Labubus, se convirtió en hipermillonario. Es uno de los hombres más ricos de China (y del mundo). Superó en la lista de mayores fortunas de su país a Jack Ma, fundador de Alibaba. Forbes calcula su fortuna en 27.500 millones de dólares.

Hoy Pop Mart vale al menos tres veces más que Mattel y Hasbro, las grandes empresas de juguetes y muñecas clásicas, propietarios de Barbie y sus derechos, entre muchos otros. Las acciones de la empresa china aumentaron su cotización un 500% desde la explosión mundial de las Labubus.

En las últimas convocatorias de la Selección Argentina, uno de los motivos de intriga era ver qué look elegían los jugadores al ingresar al predio de Ezeiza. Rodrigo de Paul y Otamendi, acaso, sean los más audaces y a la vanguardia de la moda. En la fecha FIFA reciente, varios ingresaron con bolsos de grandes marcas. Pero Rodrigo de Paul le sumó un accesorio. De su bolso colgaba una Labubu que tenía puesta la camiseta 7 de la selección argentina, su número.

Rihanna también lleva una Labubu especial en su cartera, lo mismo que Cher (para buscar una antípoda generacional, para que se vea que no solo es cosa de jóvenes) y decenas de figuras más de Hollywood, la canción, el deporte. También nenas de primarias que las cuelgan de sus mochilas o les hacen upa al terminar el horario escolar.

Fuente: TN

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Su bebé fue devorada por un animal salvaje pero no le creyeron y la condenaron por asesinato: el caso de la familia Chamberlain

Corría el mes de agosto cuando el matrimonio australiano Lindy (32) y Michael (36) Chamberlain decidieron tomarse unos días de vacaciones. Disfrutaban mucho de la vida al aire libre y pensaron que acampar con sus tres hijos (Aidan,7; Reagan, 4; y Azaria, de solo 9 semanas de vida) en un camping familiar ubicado en Uluru, cerca de Ayers Rock, un lugar sagrado para los aborígenes locales, era una excelente idea. Salieron del pueblo minero Mount Isa, en el que vivían al norte de Queensland, en su auto Holden Torana amarillo. Debían viajar unos 1282 kilómetros hasta el parque nacional ubicado en el centro de Australia. El miércoles 13 de agosto de 1980 cargaron las carpas y todo lo necesario para sus vacaciones y partieron felices.

De haber sabido que abrir la puerta de su casa esa mañana sería abrir la puerta del infierno más temido, jamás habrían traspasado el umbral. Pero la realidad siempre es contrafáctica y volver los segundos atrás solo se puede hacer en las películas.

La religiosa familia Chamberlain

Michael Chamberlain, de origen neozelandés, había llegado a Australia en 1964, con solo 20 años. Se convirtió en pastor de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y fue precisamente en el templo donde conoció a Alice “Lindy” Lynne Murchison, quien también había nacido en Nueva Zelanda, el 4 de marzo de 1948. Ella era hija de otro pastor de la iglesia y había llegado a Australia con su propia familia siendo pequeña.

Se enamoraron y todo terminó en casamiento el 18 de noviembre de 1969. Los primeros cinco años de su vida en pareja los pasaron en la isla australiana de Tasmania. Mientras su marido trabajaba como pastor religioso, Lindy estudiaba confección, sastrería y dibujo. Cuatro años después del casamiento nació Aidan. Luego se mudaron a Bowen, en Queensland, donde en 1976 llegó Reagan, el segundo hijo. Y, finalmente, se instalaron en Mount Isa. En junio de 1980, Lindy dio a luz a Azaria. La primera hija mujerEran felices con su familia simple, religiosa y sin grandes ambiciones económicas. En Mount Isa ambos trabajaban. Lindy, además de estar comprometida con las labores religiosas de su marido, confeccionaba vestidos de novia por encargo.

Nunca podrían haber imaginado por ese entonces, con sus vidas anónimas y tranquilas, que sus nombres estarían por años impresos en la prensa internacional, que su historia inundaría documentales y que llegaría a la pantalla grande de Hollywood con la película postulada al Oscar Un grito en la oscuridad, con Meryl Streep interpretando a Lindy. Porque su tragedia personal se convirtió en éxito de taquilla y significó dinero para muchos durante décadas. Mientras ellos quedaron sumidos en la desesperación y el desastre.

El dolor de unos, la inspiración de otros y la curiosidad del resto. Como siempre ocurre cuando una historia tiene los condimentos no deseados del horror, la muerte, la intriga, la confusión y los temibles prejuicios.

Una beba de cinco kilos

Luego de tres días de viaje, los Chamberlain llegaron a destino dentro del Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta. Fue el sábado 16 de agosto de 1980, por la tarde. Los adultos bajaron los petates, armaron las carpas y se dispusieron a disfrutar de la naturaleza.

A la mañana siguiente, domingo 17, visitaron el monolito de Uluru, llamado la Roca Sagrada, y estuvieron en La cueva de la Fertilidad. Mientras Michael y los dos varones trepaban y se divertían, Lindy llevaba siempre a Azaria con ella. Se sacaron fotos. En una se ve a Lindy sosteniendo a Azaria por los brazos y con sus pequeños pies apoyados sobre esa tierra colorada y remota. Fue en ese recorrido que Lindy observó a un dingo, típico perro salvaje australiano. Son animales que abundan en la zona. Lo espantó con firmeza para que no se acercara a ellos.

La temperatura del día era amable y rozaba los 20 grados, pero cuando caía el sol subía el frío. A las cinco de la tarde se sentaron cerca del calor de una barbacoa para cocinar y conversar con otros turistas del campamento. Lindy tenía sobre su falda a la pequeña Azaria, la beba regordeta y rubia ya pesaba unos 5 kilos. Estando allí, cerca del fuego, Lindy observó a otro dingo y pensó que el animal se había acercado por el olor a carne asada. Michael le tiró un trozo de pan, pero el dingo no le prestó atención y lo dejó tirado.

Luego de comer, a eso de las ocho, Lindy decidió que ya era hora de llevar a Azaria y a Reagan a la carpa para que descansaran. Estaba armada a unos veinte metros de donde estaban sentados conversando. Los acostó, los tapó y cuando estuvieron dormidos fue con Aidan hasta el auto a buscar una lata de porotos. Volvió al área de la fogata con Aidan un poco después. Unos minutos más tarde todos se sobresaltaron con un llanto. Provenía de las carpas de los Chamberlain. Lindy se paró alarmada y fue corriendo a ver qué pasaba. La puerta de la tienda estaba abierta y vio salir, en la oscuridad, a un dingo con Azaria colgando de sus mandíbulas. Empezó a chillar desesperada y corrió hacia Michael repitiendo enloquecida: “Mi dios, mi dios… ¡¡¡Un dingo se llevó a mi hija!!!”.

Esa misma noche tres centenares de personas, entre turistas, voluntarios y guardaparques, comenzaron la búsqueda infructuosa de Azaria hasta la tres de la mañana. Luego, llegó la policía y rastrilló el área.

La madre explicaría, una y otra vez a lo largo de su vida, que ese dingo la había visto y le había gruñido sacudiendo su cabeza con Azaria entre los dientes. Describió con precisión lo que su hija llevaba puesto: un enterito de pijama y un saquito tejido de color blanco.

Las únicas pruebas iniciales que se hallaron fueron unas pocas huellas de un dingo cerca de la tienda de los Chamberlain. Una semana después, un turista encontró cerca del campamento el enterito de Azaria. Estaba enredado en un matorral, desgarrado y tenía restos de sangre a la altura del cuello.

La primera investigación corroboró la versión de los padres: el dingo se había llevado a la hija menor de los Chamberlain. Sin embargo, no sería tan fácil la resolución del horrendo acontecimiento.

La impotencia de que nadie crea lo que sucedió

El caso causó revuelo en todo el país y cruzó fronteras. Tenía ribetes cinematográficos. Una beba, un perro salvaje, una familia joven destrozada. Pero las dudas no demoraron en instalarse. Los expertos empezaron a decir que no había en Australia ningún caso registrado de un ataque de un dingo a un ser humano. Sostenían que si bien estos perros eran salvajes y carnívoros, se solían alimentar de canguros, zarigüeyas o wombats, no de personas. Les parecía imposible que un dingo se hubiese introducido en una carpa para robar a una bebé de cinco kilos y llevársela con el fin de devorarla.

Ciencia ficción, repetían por lo bajo. Por otro lado, las autoridades temían ahuyentar al turismo de los parques nacionales con la increíble historia de los dingos que se comían niños. No querían ese cuco.

El relato de Lindy había empezado a enfrentarse con la piedra de la incredulidad de los científicos y de la cruel opinión pública. Después de todo, murmuraban, Lindy era la última en haber visto a Azaria con vida. ¿Podría ser ella la responsable de algo siniestro? Comenzaron las interpretaciones de la imagen de esa madre. Lindy se veía con el pelo bien peinado, demasiado cuidada para tanta pena, sin llantos desgarrados. La percibían fría y seria. Todos opinaban: la prensa, los ciudadanos, los policías.

Lindy empezó a mutar de víctima a victimaria. Era cuestionada: ¿cómo era posible que una madre llevara a ese sitio a una beba de nueve semanas? Comenzaron a circular teorías disparatadas. Sostenían que era extraño que Lindy hubiera vestido algunas veces —en esos días— a la bebé con una campera negra; debatían cómo podía ser que ella, que había supuestamente realizado una tesis de grado sobre los dingos, hubiese dejado mal cerrada la puerta de la carpa; discutían sobre el hecho de que ellos fueran parte de los Adventistas del Séptimo Día, que pronosticaran el fin de los tiempos. Sus creencias, en esa época, eran consideradas como “sectarias”.

Hubo bastante más. Algunos empezaron a preguntarse si esa mujer gélida no habría sacrificado a su hija en algún ritual desconocido porque ¿cómo podría un dingo transportar en su boca a una bebé de cinco kilos? Además, ¿por qué no había aparecido el saquito blanco que llevaba puesto sobre el enterito que habían hallado rasgado? ¡Un dingo no le podía haber quitado el abrigo para comerla mejor!

Presionada y sin respuestas, la policía viró su lupa y la enfocó en Lindy. Ella podría haberla asesinado y enterrado en algún lugar. ¿En qué se apoyaron para esta acusación? En unas gotas de sangre microscópicas halladas en el auto familiar: más precisamente en la alfombra delantera, en una manija del coche y en un asiento.

La hipótesis que cobró fuerza fue que Lindy la había degollado en el auto de la familia para luego deshacerse del cuerpo y volver a la zona de la barbacoa. A estas alturas todos en su país odiaban a Lindy y la colocaban en la hoguera de las brujas.

Había, por supuesto, unos pocos que defendían a la familia y decían que era ridículo, que ellos habían sido siempre una familia feliz y que Azaria había sido una beba deseada. Los Chamberlain vivían dentro de una pesadilla: habían perdido a su hija y, ahora, eran sospechosos de un malvado asesinato.

El combustible sobre ellos estaba echado. Los prendieron fuego sin contemplaciones.

Fuente: Infobae

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Internacionales

La echaron de su club por un video, ganó miles de dólares como modelo en Only Fans y ahora tendrá otra oportunidad como futbolista

La futbolista inglesa Madelene Wright de 26 años concretó su incorporación al Chatham Town, equipo que disputa la National League femenina. El club oficializó la llegada de la jugadora de 26 años tras una pretemporada en la que el cuerpo técnico evaluó su rendimiento y determinó que podía sumar potencia al frente ofensivo del plantel que participa en la quinta división del fútbol inglés.

Wright, que contabiliza pasos recientes por Leyton OrientCharlton Athletic y Chesham United, se hallaba sin equipo y entrenó durante la preparación de Chatham Town de cara al arranque de la nueva temporada. Luego de esa etapa, la entidad anunció la firma de su contrato mediante un mensaje difundido en redes sociales: “Le damos una cálida bienvenida a Madelene”, publicó el club de la ciudad de Kent, citado por The Sun.

La noticia de la llegada de Wright produjo de inmediato una activa reacción entre los seguidores y simpatizantes del club. Los aficionados manifestaron entusiasmo por lo que consideran un refuerzo relevante tanto dentro como fuera del campo de juego. Entre los mensajes destacados, uno expresó: “Ahí tenés aumentados los seguidores en Twitter y la asistencia”, mientras que otro consultó sobre el precio de los abonos de temporada del club ante la expectativa generada por la presentación de la delantera.

La futbolista desarrolló buena parte de su trayectoria en divisiones del fútbol femenino británico, donde se ha desempeñado principalmente en posiciones de ataque. Sin embargo la futbolista inglesa fue despedida de su club anterior, Charlton Athletic, luego de la viralización de videos polémicos publicados en Instagram, donde se la veía en situaciones consideradas inapropiadas por la institución.

En las imágenes se la puede ver a Wright en el asiento trasero de un auto, mientras uno de sus amigos se encuentra adelante junto a un perro, que se muestra al volante. En otro video, un chico aparece con una de champagne y varias jóvenes que serían amigas de Madelene inhalaban globos.

“Como club, estamos decepcionados con el comportamiento que no representa los estándares que mantiene el equipo”, indicaron desde el Charlton Athletic Women’s Football Club. Tras la cancelación de su contrato, Wright reconoció: “Cuando todo sucedió, también entendí a cuántas personas había decepcionado. Me sentí culpable, avergonzada y decepcionada de mí misma por haberme mostrado bajo esa luz”.

Tras el episodio, la futbolista inició una etapa como modelo de OnlyFans y, según declaró, logró ingresos superiores a 500.000 libras esterlinas (más de 670 mil dólares), además de trabajar con distintas marcas y en redes, lo que incrementó su notoriedad pública. Este canal se convirtió no solo en una fuente de exposición sino también en una vía de ingresos paralela a la actividad deportiva, ya que Wright mantiene una presencia consolidada en plataformas sociales, donde reúne una amplia comunidad de seguidores.

Wright declaró que, a pesar de sus dudas iniciales sobre vincularse a la industria del contenido para adultos, considera que tomó la decisión adecuada respecto a su carrera personal y profesional. Por ello, seis años después de alejarse del fútbol profesional, aceptó el ofrecimiento del Chatham Town Women para la próxima temporada.

La llegada de Wright representa al club una oportunidad para incrementar el flujo de público a los estadios en un contexto en el que el fútbol femenino inglés experimenta un crecimiento sostenido. Los comentaristas y fanáticos estiman que la repercusión digital de la deportista —sumada al interés que despiertan sus actividades fuera del césped— puede traducirse en mayor visibilidad para la competencia de la National League y aportar recursos a la institución tanto por venta de entradas como por la promoción derivada del impacto en las redes.

La National League, escalón intermedio de la estructura del fútbol femenino en Inglaterra, compite por ganar terreno y atraer audiencias frente a la Súper Liga y la Championship. En ese marco, la dirigente de figuras cuyo perfil trasciende el campo de juego constituye una estrategia para potenciar la adopción de nuevos públicos y redefinir los criterios de convocatoria en los clubes de la categoría.

Fuente: Infobae

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