Redes Sociales

Internacionales

“¡Pará papá!”: el horrendo crimen de la niña arrojada desde un balcón y los celos enfermizos de la madrastra

Fue un infanticidio que conmocionó a Brasil. Y trascendió las fronteras: el diario francés Le Monde siguió el caso. El presidente de ese momento, Lula da Silva, pidió prudencia a la población enardecida contra el padre y la madrastra de la nena de 5 años que supuestamente había muerto al caer del 6 º piso. El misterioso “intruso”, los testigos y el juicio. El día que los condenaron la gente lanzó fuegos artificiales

A pesar de que el personal de emergencias intenta resucitarla durante 34 agónicos minutos, Isabella parece no respirar. Está golpeada, muy golpeada. No es raro. Hace menos de una hora cayó desde el sexto piso y su cuerpo se estrelló contra el jardín común del impecable complejo de edificios London, en un barrio de clase media llamado Mazzei, en la ciudad de San Pablo, Brasil.

Isabella está inerte. Ahí están su padre, su madrastra, su madre, el portero, algunos vecinos, los paramédicos…

Todos contienen el aliento esperando un milagro. Que no sucede.

Isabella Nardoni es declarada muerta entre esos últimos momentos de la noche del 29 de marzo de 2008 y los primeros del domingo 30. Tiene solo cinco años.

Al día siguiente la sociedad entera se conmoverá, y al otro día y al otro y al otro. La historia traspasará fronteras. Será uno de los casos de infanticidio que más prensa tuvo en la historia del país vecino.

Caída libre

El encargado de seguridad que cubría el turno nocturno del edificio London sintió un fuerte ruido proveniente del exterior. Estaba oscuro y no llegaba a ver bien. Se asomó un poco más, parecía haber un bulto en el jardín delantero. Se acercó y sobre el césped vio el pequeño cuerpo de una niña.

Un vecino del primer piso también escuchó algo y salió al balcón desde donde observó a Isabella desplomada. Fue este mismo residente quien dijo, durante la reconstrucción del hecho, que el padre de Isabella se había arrodillado y había puesto su oreja derecha en el corazón de la niña y que él mismo le había aconsejado no mover a su hija.

El padre de Isabella, Alexandre Nardoni (29) arrojó a su pequeña por el balcón según determinaron los investigadores

El padre de Isabella, Alexandre Nardoni (29) arrojó a su pequeña por el balcón según determinaron los investigadores

El padre de Isabella, Alexandre Nardoni (29), y su mujer Ana Carolina Jatobá (24, ex estudiante de derecho y madrastra de Isabella), están presentes en la escena. Alexandre grita como desesperado y sugiere que un ladrón entró a su departamento, rompió la protección infantil y tiró a su hija por la ventana. Ana Carolina Jatobá, llama histérica a la ex de su marido y madre de Isabella: Ana Carolina Oliveira (como ambas se llaman igual las nombraremos siempre con el apellido).

La madre, que estaba comiendo cerca, no entiende mucho lo que le está diciendo entre gritos esta mujer, pero piensa que Isabella se ha caído a la pileta así que le pide que le hagan resucitación cardiopulmonar y sale disparada para allí.

Llega antes que la ambulancia, que demora unos 40 minutos. No era en la pileta el tema, Isabella había caído desde su departamento del sexto piso. Se da cuenta de que la situación es gravísima. No la mueve, pero la besa y le habla al oído. Pone su mano sobre su corazón y siente unos débiles, pero acelerados latidos. Le dice que la quiere, que aguante que ya vienen a buscarla. La escena es para todos desgarradora. Cuando llegan los paramédicos suben a Isabella y a su madre a la ambulancia. Intentan, en vano, revivirla.

Isabella muere en el vehículo de emergencias. O por lo menos allí se lo dicen a su madre.

Empieza la investigación

Alexandre Nardoni y Ana Carolina Jatobá van a la estación de policía. Allí les toman declaración. El relato del padre fue como lo detallaremos a continuación.

Ese día, después de visitar a los abuelos, fueron con su mujer y los tres chicos (Isabella, de su primer matrimonio, de 5 años, y Pietro, de 3 años, y Caua, de 11 meses, frutos de la relación con su nueva mujer) al supermercado. Cuando volvieron a casa entraron con el auto al garage. Como Isabella estaba dormida, decidieron que él subiera primero al departamento con ella en brazos. Así lo hizo. La acostó en la cama del cuarto de huéspedes, prendió la luz de la mesita y también la del cuarto de los chicos. Cerró la puerta con llave y bajó al garage nuevamente para ayudar a su mujer con Pietro y Caua.

Isabella junto a su madre, Ana Carolina Oliveira

Isabella junto a su madre, Ana Carolina Oliveira

Calcula que Isabella quedó sola entre 5 y 10 minutos. Cuando vuelven a entrar Alexandre vio la luz del cuarto de Isabella encendida, pero ella no está en donde la dejó. Observa un agujero en la red de protección de la ventana del cuarto de los hijos menores. Se asoma y ve a Isabella caída en el jardín.

La policía da por cierta esta versión de la pareja y salen inmediatamente a buscar al intruso. Rastrillan el sótano y el garage del edificio, buscan en los alrededores, clausuran el departamento y dejan dos policías de consigna. Ni un solo rastro del delincuente asesino.

Aparecen las primeras sospechas sobre el padre y la madrastra

La prensa verá crecer el caso segundo a segundo. De hecho, llegaría hasta el prestigioso diario francés Le Monde. La opinión pública toma partido al instante por Isabella; los padres, sobre todo la madrastra, empiezan a ser profundamente odiados. Cada vez que van a declarar una multitud se lanza sobre ellos violentamente a los gritos: “asesinos, asesinos”. Marchas y más marchas empiezan a sucederse. Los sospechosos enfrentan reales riesgos de linchamiento. La gente está enardecida.

El padre y la madrastra provocaron furia en la población de San Pablo. El entonces presidente de Brasil, Lula da Silva, tuvo que pedir calma por miedo a que fueran linchados

El padre y la madrastra provocaron furia en la población de San Pablo. El entonces presidente de Brasil, Lula da Silva, tuvo que pedir calma por miedo a que fueran linchados

Tal es la magnitud del caso que el mismísimo presidente de Brasil en aquel entonces, Lula da Silva, pide prudencia a los brasileños intentando calmarlos: “Se habla del Caso Isabella las 24 horas del día. Lo que me parece grave es que, aunque puedan ser inocentes, la pareja ya fue condenada”.

La opinión pública no obedece. Y cada sospechoso es abucheado en la calle y corre riesgos de represalias por parte del público. Los violentos ecos de lo ocurrido sorprenden a todos, incluida la policía. El jefe a cargo de la investigación se llama Fernando Neves y parece expeditivo: pretende avanzar rápido para no poner a los testigos en peligro.

Juicio a papá

Pero a medida que pasan los días lo cierto es que la historia del padre no le cierra a nadie. Ni a los investigadores.

Era inverosímil que alguien hubiera perforado la buena seguridad del edificio que, además, estaba en un predio rodeado con altos muros, que a su vez tenían cercos y alarmas que se encendían si alguien hubiera intentado traspasarlos.

Tampoco había indicios de una intrusión y la puerta del departamento no había sido forzada. Además, no faltaba nada entre las pertenencias de la pareja. Como si eso fuera poco había a simple vista un rastro de sangre que iba desde la puerta de entrada de la casa de Isabella hasta un sillón. En el lavadero encontraron un trapo lavado con gotas de sangre y también un cuchillo y una tijera con vestigios de una misma fibra que se mandó a analizar. Los resultados indicaron que era un material idéntico al que componía la malla de contención de las ventanas. Ciento por ciento.

El edificio de donde cayó la niña

El edificio de donde cayó la niña

Hubo algunos investigadores que admitieron la posibilidad de que la madrastra de la niña, Ana Carolina Jatobá, no hubiera estado esperando en el auto en el garage como había contado Alexandre a la policía. Incluso muchos sospechaban que ellos habrían intentado eliminar, infructuosamente, todas las manchas de sangre. El padre de Alexandre, el abogado de impuestos Antonio Nardoni y su hija, Cristiane Nardoni, fueron mencionados como quienes habrían ayudado posteriormente a la pareja a limpiar la escena. Ellos obviamente lo negaron.

En otras declaraciones, dos vecinos del edificio afirmaron haber escuchado una pelea y a una niña gritar pidiendo ayuda esa noche.

Los interrogatorios se sucedían con velocidad. El padre y la madrastra pretendieron echar culpas y sospechas fuera del hogar… la mala seguridad del edificio, la envidia de los vecinos y hasta un obrero con quien Alexandre habría tenido un entredicho. Pero las pruebas y testimonios recolectados iban desbaratando lo que ellos decían.

Por otra parte, el examen forense reveló que la causa de la muerte había sido un paro cardiopulmonar y que había una clara evidencia de asfixia provocada.

Los peritos que analizaron el cuerpo dijeron, además, que Isabella habría sido arrojada por las muñecas por las marcas que hallaron en sus manos y rodillas. Una de sus muñecas presentaba una fractura que había ocurrido mientras estaba viva; tenía trauma de cráneo y el hecho de que tuviera la lengua entre los dientes y lesiones petequiales en corazón y pulmones, marcaría que había sido asfixiada.

La autopsia demostró también que había sido golpeada: tenía el rostro morado, marcas en el cuello que sugerían ahorcamiento y una herida en la frente

La autopsia demostró también que había sido golpeada: tenía el rostro morado, marcas en el cuello que sugerían ahorcamiento y una herida en la frente

La autopsia demostró también que había sido golpeada: tenía el rostro morado, marcas en el cuello que sugerían ahorcamiento y una herida en la frente. Esa herida habría sido la que dejó el reguero de sangre desde la entrada hasta el sofá y, según concluyeron, fue hecha con un objeto romboidal que podía ser una llave o un anillo. Armas raras para un ladrón y asesino. Los peritos agregaron más: había rastros de otras fracturas que serían anteriores a la caída.

Los pequeños rastros de sangre se veían a simple vista por el apartamento: en las habitaciones, en el pasillo, en el manija de la puerta de entrada y en la sábana donde su padre dijo que la había dejado durmiendo. También hallaron sangre en el auto familiar.

El 7 de mayo de 2008 el juez Fossen dictó el arresto preventivo de la parejaFueron detenidos en el departamento de la madre de Ana Carolina Jatobá.

Evidencias que hablan

Las evidencias armaron un rompecabezas que sugería que esa noche, antes de la muerte de Isabella, tuvo lugar una violenta pelea entre la pareja.

En medio de este pandemonio de versiones, el Capitán Neves que encabezaba la investigación fue acusado de pedofilia con una menor de 5 años. Se fugó y se suicidó a los pocos días. El escándalo fue mayúsculo. La trama se volvía cada vez más compleja. Luego se sabría que su historia no tenía nada que ver con Isabella, pero lo sucedido con él enturbió la causa durante varias semanas.

Algo les llamó poderosamente la atención a los detectives cuando se fijaron en las cámaras de seguridad del supermercado al que habían ido antes del horror: Alexandre no tenía la misma ropa que llevaba puesta un rato después cuando bajó a ver a su hija caída en el jardín

Algo les llamó poderosamente la atención a los detectives cuando se fijaron en las cámaras de seguridad del supermercado al que habían ido antes del horror: Alexandre no tenía la misma ropa que llevaba puesta un rato después cuando bajó a ver a su hija caída en el jardín

El foco de la investigación estaba puesto ahora sobre la familia. El supermercado al que los Nardoni decían haber concurrido aquella noche entregó a la policía las imágenes de sus cámaras de seguridad. Allí se veía a una familia normal. Pero algo les llamó poderosamente la atención a los detectives: Alexandre no tenía en esa filmación la misma ropa que llevaba puesta un rato después cuando bajó a ver a su hija caída en el jardín. Los peritos se propusieron rescatar esa remera que Alexandre llevaba puesta en el supermercado. La hallaron, la analizaron y descubrieron que en las dos mangas había restos de la fibra de la red de seguridad de la ventana cortada con tijera. La prueba sería clave.

Una familia ensamblada como tantas

Isabella de Oliveira Nardoni (en Brasil los niños llevan primero el apellido de su madre, aunque en este caso se la conoció por el apellido de su padre) nació el 18 de abril de 2002, en la ciudad de San Pablo.

Su madre, Ana Carolina Oliveira, tenía solamente 17 años y su padre, Alexandre Nardoni, estaba por entrar a la universidad para estudiar Derecho, como lo había hecho su propio padre. Por eso a Alexandre la noticia del embarazo no le hizo ni un poco de gracia.

Si bien estuvieron en total unos tres años juntos, lo cierto es que ella en un momento se fue a vivir con sus propios padres, creía que él la engañaba. Cuando Isabella tenía 11 meses, Ana Carolina Oliveira puso fin a la relación con Alexandre. Era verdad lo que pensaba: él la engañaba con una mujer que se llamaba igual que ella, Ana Carolina Jatobá.

Un tiempo después Alexandre formalizó su convivencia con esa mujer y tuvieron dos hijos: Pietro y Caua.

Ana Carolina Oliveira tenía solo 17 años cuando comenzó a salir con Alexandre y quedó embarazada. Vivieron juntos tres años, pero se separaron cuando ella supo que la engañaba

Ana Carolina Oliveira tenía solo 17 años cuando comenzó a salir con Alexandre y quedó embarazada. Vivieron juntos tres años, pero se separaron cuando ella supo que la engañaba

Alexandre y la mamá de Isabella llegaron a un acuerdo legal: él les pasaría una pensión alimenticia mensual y a su vez tendría derecho a dos visitas de su hija por mes.

Pero Ana Carolina Jatobá tenía celos enfermizos de la ex de su marido. Por ello le molestaba la presencia de Isabella, aunque solo tenía que soportarla fin de semana de por medio. Los vecinos aseguraron que cuando la pequeña iba a la casa de su padre, las peleas y los gritos eran una constante.

Se sabría luego también que los abuelos paternos evitaban que Ana Carolina Jatobá se quedara a solas con Isabella. Curioso. ¿Por qué? Algo sospechaban.

Un vecino aseguró haber escuchado a la abuela paterna decir que tenía miedo de que esa mujer le hiciera algo a su nieta.

Lo cierto es que Isabella solía volver a casa de su madre antes de tiempo. No la pasaba nada bien con la nueva pareja de su padre, pero a su madre no le habría contado demasiado.

Los testigos declararon que Alexandre parecía ser una buena persona cuando estaba solo, pero que con la presencia de su mujer se transformaba. Ella era extremadamente celosa y lo torturaba con sus escenas.

Antes del vuelo mortal

El fiscal de la causa, Francisco Cembranelli, que reconstruyó aquella noche (para la que se fabricó una muñeca con el mismo peso y tamaño de Isabella), conjeturó que Isabella había sido lanzada delicadamente desde el sexto piso. Algo que no haría un desconocido asesino. Con eso refutaba la versión del padre y de la madrastra de que un intruso la habría arrojado luego de cortar la malla de protección de un dormitorio. Según el fiscal un delincuente tiraría a la niña de cualquier manera, no con tanto cuidado: Isabella fue introducida por el agujero de la red del cuarto de sus hermanos mientras era sostenida por las muñecas y luego fue soltada al vacío... con vida.

¿El móvil? Se especula que fue para disimular lo ocurrido momentos antes por los celos de la madrastra.

Las pruebas encontradas por la policía indicarían que Isabella fue golpeada dentro del Ford Ka donde perdió sangre y que luego fue tomada del cuello por la madrastra que intentó asfixiarla. Creyendo que estaba muerta, Alexandre habría cortado la malla de protección de la ventana de una de las habitaciones desde donde la tiró para simular su coartada del intruso.

Prueba de esto es que se encontraron vestigios de sangre en el coche y en el departamento, marcas de la malla de protección en la remera del padre y huellas suyas en la cama al lado de la ventana desde donde Isabella fue arrojada.

Ana Carolina Jatobá tenía celos enfermizos de la ex de su marido. Por ello le molestaba la presencia de Isabella, aunque solo tenía que soportarla fin de semana de por medio. Los vecinos aseguraron que cuando la pequeña iba a la casa de su padre, las peleas y los gritos eran una constante

Ana Carolina Jatobá tenía celos enfermizos de la ex de su marido. Por ello le molestaba la presencia de Isabella, aunque solo tenía que soportarla fin de semana de por medio. Los vecinos aseguraron que cuando la pequeña iba a la casa de su padre, las peleas y los gritos eran una constante

Los registros telefónicos serían vitales para desentrañar el caso. Ana Carolina Jatobá llamó a su propio papá y a su suegro desde la escena del crimen. Cuando reconstruyeron el caso estas llamadas permitieron situarlos en tiempo y espacio. Los tiempos parecían no alcanzar para que un asaltante entrara, cortara la cerca, tirara a la niña y escapara. Además, ¿por qué lo haría?

La compañía responsable del rastreador GPS, instalado en el auto Ford Ka de Alexandre, reveló que fue apagado a las 11:36:11 de la noche. Este tipo de dispositivo envía señales por satélite a un centro de operaciones para monitorear todos los movimientos del vehículo e incluso puede decir a qué hora se encendió o apagó el motor del auto. El intervalo de tiempo entre el momento en que se apaga el motor y la primera llamada de rescate, que fue a las 11:49:59 de la noche, es de unos 13 minutos. Muy poco tiempo para que las cosas ocurran tal como las había declarado el padre.

Sentencia y festejos

El juicio por la muerte de Isabella comenzó el 22 de marzo de 2010. Una de las primeras en testificar fue su madre. Habló de los enfermizos celos de la pareja de su ex y reveló que una vez Alexandre la amenazó de muerte porque ella le reclamó alimentos. También sostuvo que el día fatal, cuando Ana Carolina Jatobá la llamó, la escuchó decir: ”Todo fue por culpa de ella”.

Los acusados testificaron por separado y negaron el crimen. Ana Carolina Jatobá lloró y dijo que tenía una muy buena relación con Isabella. Él aseguró que la policía lo había obligado a admitir el crimen, pero que había sido “accidental”.... y dijo no acordarse de la teoría que había esgrimido del intruso.

Filoso, el fiscal, insistió con la pregunta de por qué no había pensado nunca en ayudar a su hija que estaba viva. Primero dijo que estaba en shock; luego, cuando el fiscal le repreguntó, sostuvo que un vecino le había dicho que no la tocara.

El padre y la madrastra fueron condenados, por un jurado, por homicidio calificado: Alexandre Nardoni tendría que cumplir 31 años, 1 mes y 10 días de prisión; Ana Carolina Jatobá, 26 años y 8 meses de cárcel.

El padre y la madrastra fueron condenados, por un jurado, por homicidio calificado: Alexandre Nardoni tendría que cumplir 31 años, 1 mes y 10 días de prisión; Ana Carolina Jatobá, 26 años y 8 meses de cárcel.

Fueron condenados, por un jurado, por homicidio calificado. El 27 de marzo 2010 el juez Mauricio Fossen dio a conocer la sentencia: Alexandre Nardoni tendría que cumplir 31 años, 1 mes y 10 días de prisión; Ana Carolina Jatobá, 26 años y 8 meses de cárcel.

Las cadenas de televisión transmitieron en directo la lectura de la sentencia. La opinión pública y la prensa habían esperado este día con ansiedad. En el exterior del tribunal una multitud festejó la condena con ¡fuegos artificiales! La fachada de la casa del padre de Isabella amaneció cubierta con pintadas.

En una entrevista con Fantástico, de rede Globo, Ana Carolina Oliveira sostuvo que "Isabella tenía un amor incondicional por su padre”. Allí confesó que el momento más difícil del día era cuando llegaba a su casa después de trabajar... en ese instante se desmoronaba y notaba más la ausencia de su hija, por eso había vuelto pronto a trabajar. Recordó que dormían muchas veces juntas y que le contaba, cada noche, una historia diferente porque Isabella se lo pedía. En la entrevista admitió, quebrada, que rezaba para tener fuerzas para soportar lo que le tocó vivir. Al finalizar el juicio ya tenía 25 años, era empleada bancaria y se manifestó aliviada diciendo: “Se hizo justicia. Sin embargo, mi hija nunca regresará”.

Seis años después del crimen, Ana Carolina Oliveira volvió a casarse y tuvo un hijo que hoy tiene 4 años.

Ana Carolina Jatobá consiguió la progresión al régimen carcelario semiabierto en julio de 2017. Alexander obtuvo el mismo beneficio, en abril de 2019. Tienen derecho a trabajar fuera de la prisión y a salidas temporales. Ellos siguen diciendo que son inocentes y que existió “el intruso”.

Los acusados declararon contradictoriamente muchas veces y terminaron separándose. El departamento de la tragedia fue vendido hace tiempo. Los hijos de la pareja viven con los abuelos maternos y no usan los apellidos de sus padres Jatobá o Nardoni. La familia siempre optó por preservarlos y ni siquiera los llevaron a visitar a sus padres a la prisión. Hoy Pietro tiene 16 años y Caua 13.

La familia paterna evita visitar el cementerio donde está Isabella porque aún hoy suelen ser agredidos por la gente. Nadie olvida en Brasil a Isabella. La historia llegó a Discovery Channel con la serie sobre casos reales, Instinto asesino.

Guerra pericial

El caso dividió también a los expertos. Hubo algunos que creyeron que su muerte fue accidental.

En el libro Caso Isabella: nueva verdad, el doctor Paulo Papandreu defendió la tesis de que la niña cayó por accidente. La madre de Isabella logró evitar judicialmente la circulación del libro y demandó al autor. En consonancia con el médico, esta crítica también fue apoyada por el forense George Sanguinetti en su libro La muerte de Isabella Nardoni-Errores y contradicciones. Esta edición también fue prohibida por la justicia de San Pablo.

El médico Laércio de Oliveira Cesar, con la ayuda de otros colegas profesionales, reforzó en cambio la idea de que Isabella había sido asfixiada y encontró, además, una hemorragia menor en el cerebro. Un forense agregó que ese hallazgo era “común en los casos de lo que llamamos un síndrome del niño maltratado”Había también un hematoma en su antebrazo derecho, como si se hubiera enganchado a la protección de la ventana o como si hubiese intentado aferrarse a algo en la caída.

Un informe del director del Instituto de Ingeniería Biomédica de la Universidad George Washington, James Hahn, en 2013, aseguró que las marcas encontradas en el cuello de Isabella, no fueron hechas por su padre y su madrastra. No se correspondían con la morfología de ambas manos

Un informe del director del Instituto de Ingeniería Biomédica de la Universidad George Washington, James Hahn, en 2013, aseguró que las marcas encontradas en el cuello de Isabella, no fueron hechas por su padre y su madrastra. No se correspondían con la morfología de ambas manos

Sanguinetti, en su libro, enfatizó que el hecho de que las lesiones ocurrieron cuando la niña estaba viva no significa que fueron antes de la caída, ya que la niña murió más de 50 minutos después de caer. Por ello, afirma que sería probable que todas las lesiones fueran resultado de la caídaY, respecto de la asfixia, sostuvo que podría haber sido causada por las lesiones del sistema respiratorio de Isabella como resultado de la misma caída.

Un informe del director del Instituto de Ingeniería Biomédica de la Universidad George Washington, James Hahn, en 2013, aseguró que las marcas encontradas en el cuello de Isabella, no fueron hechas por su padre y su madrastra. No se correspondían con la morfología de ambas manos. Pero Rosangela, una técnica-científica brasileña, respondió a las críticas de la defensa de la pareja diciendo: “Las lesiones son compatibles con asfixia, asfixia con las manos. A veces encontramos tres, dos dedos (...) La asfixia no solo se caracteriza por marcas externas, sino también internas”.

Aún condenados padre y madrastra, siguen levantando polvareda. Las discusiones continúan hasta hoy.

En todo caso, lo que no cerraban eran las declaraciones del padre para desviar la atención y las pruebas acumuladas de fibra y sangre en el departamento. Por otro lado, el fiscal Cembranelli, sostuvo que los resultados obtenidos por Hahn no alteran las sentencias, ya que el “documento cuestiona solo una de las docenas de pruebas”.

En el libro Caso Isabella: nueva verdad, el doctor Paulo Papandreu defendió la tesis de que la niña cayó por accidente. La madre de Isabella logró evitar judicialmente la circulación del libro y demandó al autor

En el libro Caso Isabella: nueva verdad, el doctor Paulo Papandreu defendió la tesis de que la niña cayó por accidente. La madre de Isabella logró evitar judicialmente la circulación del libro y demandó al autor

El peor de los crímenes. La historia del asesinato de Isabella Nardoni, el libro de Rogerio Pagnan, reportero de Folha de Sao Paulo, fue editado en 2018. No toma partido por ninguna teoría, pero remarca una mala investigación policial y pone sobre la mesa los hechos. Entre las cosas que dice sobre el homicidio se destacan:

-“En el departamento de la pareja se había reservado una habitación para la niña que había sido decorada según sus deseos”

-“Al principio Ana Carolina Oliveira defendió a la madrastra ante los periodistas clasificándola como una persona muy cariñosa”

-“(...) la historia contada por el experto dice que Isabella fue atacada por su madrastra mientras estaba en el vehículo (...) con un objeto desconocido, tal vez las cuatro llaves de la familia, causando un corte en la región frontal izquierda de la cabeza (...) la hemorragia dejó manchas en el vehículo (...) En el departamento Alexandre Nardoni “arroja” a Isabella violentamente contra el piso. Luego, según el experto, la madrastra comienza a asfixiar a Isabella con sus propias manos. En ese momento, se escuchan gritos “pará papá” (según el profesor Lucio, vecino del edificio London). Luego la pareja pelea durante unos dos o tres minutos y decide cortar la malla protectora de la ventana (...) El experto evalúa que para pasar el cuerpo de Isabella por el agujero Alexandre necesitó la ayuda de su mujer”.

En el campo mediático también había una guerra. Pero, en este caso, era por las primicias. Alexandre Nardoni y Ana Carolina Jatobá y, luego, Ana Carolina Oliveira concedieron a distintos medios varias entrevistas para sostener sus posiciones.

Alexandre y su esposa dieron incluso una al programa Fantástico que fue sometida a un detector de mentiras.

En el reportaje -que se puede ver en la web- se los observa educados y muy sobriamente vestidos, en la casa de unos amigos donde respondieron las preguntas. Él no lloró nunca. Ella lo hizo durante toda la entrevista.

La madrastra aseguró que siempre había sido con Isabella igual que con sus dos hijos, que los tres tenían el mismo tratamiento. Que Isabella era una criatura alegre y dócil (el detector de mentiras apuntó aquí “verdad”) y que sus hijos lloran porque la extrañan (la máquina dijo “verdad”).

Cuando Alexandre esgrimió que no estaban pudiendo ir al cementerio para despedirla por culpa de la gente que los hostigaba y por su propia seguridad, el aparato señaló “mentira”. Y, cuando aseguró que sus vidas antes de lo ocurrido eran alegres, siempre bromeando y pasándola bien, indicó también “mentira”.

Su mujer sollozó asegurando que ella adoraba que Isabella jugara, que hacía todo todo todo para que fuera feliz y que eran una familia muy unida... No hace falta aclarar que el detector la desmintió y delató, otra vez, “mentira”.

Cuando Ana Carolina Jatobá dijo “somos totalmente inocentes” el software marcó “inexactitud”.

El abuelo abogado de Isabella ¿involucrado?

La defensa intentó en 2016 que se anulara el juicio porque consideraba que la investigación había sido mal hecha y que la pareja Nardoni-Jatobá era inocente.

Por otro, la fiscalía quiso que la policía investigara si el abuelo paterno de Isabella, el abogado Antonio Nardoni, había estado involucrado en el encubrimiento del crimen. La solicitud fue motivada por el testimonio de dos testigos que denunciaron la supuesta relación del abuelo con la muerte de su nieta.

Los testigos son empleados de la cárcel donde está cumpliendo condena Ana Carolina Jatobá. Esto fue revelado por dos programas de Fantástico, rede Globo de televisión, en diciembre de 2014 y abril de 2015.

Ellos habrían dicho que Ana Carolina Jatobá les confirmó haber golpeado a Isabella en el automóvil de la pareja y que la pelea habría continuado en el departamento. Como pensaron que la pequeña estaba muerta, Ana Carolina Jatobá habría llamado a su suegro abogado. Él habría sugerido que ambos simularan un accidente doméstico con la niña. Fue entonces que Alexandre habría arrojado a su hija por la ventana.

El padre y la madrastra sostienen su inocencia. Ella reconoció que se había sorprendido mucho cuando las pericias dijeron que Isabella había sido lanzada viva

El padre y la madrastra sostienen su inocencia. Ella reconoció que se había sorprendido mucho cuando las pericias dijeron que Isabella había sido lanzada viva

Jatobá les reconoció también que se había sorprendido mucho cuando las pericias dijeron que Isabella había sido lanzada viva. Antonio Nardoni empezó a ser investigado por el departamento de homicidios en 2015. Él desmintió las acusaciones en una entrevista, en marzo de 2018, con G1 Sao Paulo, dijo que su familia lloraba por Isabella: “La gente se olvida que Isabella era también mi nieta (…) La pérdida no fue solo para la familia materna también lo fue para mí”. Y agregó que su hijo y su ex nuera eran inocentes: ”Siempre tuve esa convicción”. Sobre los dichos de su participación en el crimen sostuvo “que nunca hubiera hecho eso“.

La historia parece no tener fin. Sí lo tuvo para Isabella que vivió una cortísima existencia y que, desde la mañana del 31 de marzo de 2008, descansa en el cementerio Parque dos Pinheiros de San Pablo.

Sería hoy una adolescente de 17. Pero eso no pudo ser porque hace 12 años, aquel padre que le había regalado la vida, la arrojó a los brazos de la muerte.

Fuente: Infobae.com

Internacionales

La historia de la Labubu: el imperio que factura US$27.500 millones y tiene fanáticos como Rihanna y De Paul

Es, al mismo tiempo, una muñeca, un accesorio de moda, un artículo coleccionable y un objeto aspiracional.

Es algo que tienen en común Rihanna, Kim Kardashian, una superestrella del K-Pop, Rodrigo de Paul, y mi hija Julieta, de 9 años.

Las Labubus se han convertido en un boom global.

Se agotan apenas salen al mercado las nuevas ediciones, en Europa se han tenido que suspender las ventas por los disturbios ocasionados en las filas, hay decenas de miles de videos en TikTok con los unboxing. Algunas que originalmente salían alrededor de 30 dólares han llegado a valer 170.000 en la reventa.

Si usted nunca ha visto una Labubu, debe saber que se trata de unos muñecos de unos 20 centímetros de alto con cuerpo de peluche y cabeza de vinilo. Ojos muy grandes, ovalados y expresivos, orejas puntiagudas, nariz pequeña, y una ambigua sonrisa de exactos 9 dientes -hasta las versiones truchas tienen 9 dientes-: no sabemos si es una sonrisa simpática o algo malévola. El que las observa por primera vez no sabe si se trata de una muñeca tierna o siniestra.

Según sus creadores la describen en la web oficial, Labubu es “buena y siempre está dispuesta a ayudar, pero a menudo, sin querer, consigue lo contrario”. Pero no se trata más que de storytelling.

Rodrigo de Paul y Rihanna comparten su amor por el accesorio furor (Foto: Inter Miami / Daily Mail)

Rodrigo de Paul y Rihanna comparten su amor por el accesorio furor (Foto: Inter Miami / Daily Mail)

Quién es el creador de las Labubus y por qué tardaron tanto en convertirse en furor

Fueron creadas originalmente por el artista coreano Kasing Lung. Eran parte de un libro ilustrado y Labubu era uno de Los Monstruos.

Las muñecas Labubus salieron al mercado en 2019 como parte de una serie y sin demasiada expectativa. Era un producto más de los que se sacaban para el público infantojuvenil. Pop Mart, la empresa fabricante, no había depositado muchas ilusiones en ellas. Y en los primeros años no se equivocaron. Un camino lento y discreto. Hasta que en 2024 se produjo la explosión fenomenal.

Primero fue China, luego el resto del mercado asiático. Después, el mundo occidental.

Dicen que quien inició la tendencia fue Lisa, cantante K-pop e integrante de la banda Blackpink. Cada cosa que ella muestre en sus redes es consumida después con devoción por sus millones de fans. Zapatillas, ropa, teléfonos, restaurantes a los que concurre. En abril del 2024 publicó en Instagram varias imágenes junto a sus Labubus. Sus fans se encargaron del resto.

A partir de ese momento no se detuvo el fenómeno. Se esparció velozmente. Un contagio global.

Según la edición, las Labubus pueden salir entre 18 y 50 dólares. Pero después hace su trabajo el mercado, la ley de oferta y demanda. La desesperación de la gente por tenerlas es tal, que su precio en el mercado de la reventa se multiplica exponencialmente.

Las peleas que surgen en los lugares de venta física se deben a que algunos acaparan demasiadas para venderlas en sitios de internet a precios mucho más elevados que los originales. Agio y especulación en el mercado de las muñecas. La empresa debió suspender en más de una ocasión estas ventas en comercios y realizarlas totalmente a través de internet debido a los disturbios (en los que estuvieron involucrados dependientes, padres, niños y adolescentes).

No se hace demasiado sencillo explicar las causas de este éxito descomunal. No se trata de una idea revolucionaria ni del diseño más hermoso del mundo. Es más, al enfrentarse a ellas por primera vez, uno no sabe si son bellas, tiernas, insípidas o desagradables. No parecen memorables a primera vista.

Como suele ocurrir en estos casos se mezclan algunos factores racionales, con el efecto contagio, lo aspiracional, la sintonía con un público determinado y la propagación inmediata que realizan la web y las redes sociales que provoca en otros una necesidad de la que carecían, un deseo irrefrenable hacia ese objeto.

En las redes, por ejemplo, se encuentran diferentes videos que muestran a personas amuchadas, alrededor de una joven abriendo una caja de Labubu. Están ansiosos por saber cuál le tocó de toda la colección.

Uno de los motivos de intriga y seducción es que vienen en cajas cerradas y el comprador no se sabe con cuál de las Labubu se va a encontrar. Ahí en las blind boxes está una de las claves. Algunas muñecas son mucho más usuales que otras. Están también las figuritas difíciles del álbum: oscuros objetos del deseo de los coleccionistas.

La comparación con las figuritas parece razonable (más allá del precio). Porque uno no sabe qué viene dentro del paquete, porque existe el riesgo alto de que salgan repetidas (late, late, late) y porque se genera una pulsión por completar la colección. Otro factor parece ser el de la oportunidad; reemplazaron a las Sonny Angel, el anterior y breve furor de juguetes/accesorios. Pero las Labubus llegaron a lugares que antes no habían sido alcanzados por ningún juguete y menos a tanta velocidad.

Alguien explicó que en los consumidores se impuso el estilo Kawaii, que describe una estética infantil, naif, modos de escapar de la rutina no convencionales, que se alejan de lo solemne y del concepto de lo adulto.

Hace poco en su columna semanal, el escritor Rodrigo Fresán, después de confesarse coleccionista de algunos ítems a lo largo de su vida, trató de entender lo que está sucediendo con la creación de Pop Mart y habló de algo similar: “Los adultos están comprando más juguetes que nunca no porque quieran volver a ser niños, sino porque siente que así escapan de un mundo caótico y de futuro incierto. Son -así se los ha calificado- Kidults. Suerte mala de lost boys peterpánicos quienes -como sienten que se juega con ellos- se dicen que lo mejor es seguir jugando y no tener un juguete, sino que ese juguete te tenga y te contenga”.

Que su origen sea chino no generó en los países occidentales la preocupación que se podría haber supuesto a priori. “Es tan buen producto que a nadie parece importarle de dónde vienen”, dijo un experto estadounidense que probablemente tenga en su casa una hija embobada con estos monstruitos de 9 dientes.

Pop Mart extiende la franquicia todo lo que puede y aprovecha el impulso. No solo hay muchas ediciones distintas de Labubus, sino que otras criaturas de la serie Los Monstruos ya están en el mercado. Es evidente que pertenecen a la misma familia, tanto que las diferencias con la Labubu son muy escasas, son variaciones: los Zimomo (Labubu con cola), Mokoko (novia del anterior) o Tycoco (un esqueleto de Labubu).

Después hay Labubus para cada ocasión. Hay algunas asociadas a Coca Cola, otras recrean motivos artísticos y se venden en el Museo del Louvre.

También, Pop Mart procura obtener la mayor parte posible del negocio. No solo vende de manera directa a través de su web, sino que puso máquinas expendedoras en más de 30 países y creó unos roboshops que no necesitan de dependientes.

Pero la empresa no es la única que intenta monetizar el fenómeno. Cada semana en sitios de noticias de todo el mundo aparecen noticias de grandes decomisos de partidas enormes de Labubus truchas por valores de cientos de millones de dólares. Nadie quiere quedarse fuera del negocio.

Wan Ning, fundador de Pop Mart, superó en la lista de mayores fortunas de su país a Jack Ma, de Alibaba

En esta historia hay un gran ganador: Wan Ning, fundador de Pop Mart. Wan Ning, gracias al furor de las Labubus, se convirtió en hipermillonario. Es uno de los hombres más ricos de China (y del mundo). Superó en la lista de mayores fortunas de su país a Jack Ma, fundador de Alibaba. Forbes calcula su fortuna en 27.500 millones de dólares.

Hoy Pop Mart vale al menos tres veces más que Mattel y Hasbro, las grandes empresas de juguetes y muñecas clásicas, propietarios de Barbie y sus derechos, entre muchos otros. Las acciones de la empresa china aumentaron su cotización un 500% desde la explosión mundial de las Labubus.

En las últimas convocatorias de la Selección Argentina, uno de los motivos de intriga era ver qué look elegían los jugadores al ingresar al predio de Ezeiza. Rodrigo de Paul y Otamendi, acaso, sean los más audaces y a la vanguardia de la moda. En la fecha FIFA reciente, varios ingresaron con bolsos de grandes marcas. Pero Rodrigo de Paul le sumó un accesorio. De su bolso colgaba una Labubu que tenía puesta la camiseta 7 de la selección argentina, su número.

Rihanna también lleva una Labubu especial en su cartera, lo mismo que Cher (para buscar una antípoda generacional, para que se vea que no solo es cosa de jóvenes) y decenas de figuras más de Hollywood, la canción, el deporte. También nenas de primarias que las cuelgan de sus mochilas o les hacen upa al terminar el horario escolar.

Fuente: TN

Sigue leyendo

Internacionales

Su bebé fue devorada por un animal salvaje pero no le creyeron y la condenaron por asesinato: el caso de la familia Chamberlain

Corría el mes de agosto cuando el matrimonio australiano Lindy (32) y Michael (36) Chamberlain decidieron tomarse unos días de vacaciones. Disfrutaban mucho de la vida al aire libre y pensaron que acampar con sus tres hijos (Aidan,7; Reagan, 4; y Azaria, de solo 9 semanas de vida) en un camping familiar ubicado en Uluru, cerca de Ayers Rock, un lugar sagrado para los aborígenes locales, era una excelente idea. Salieron del pueblo minero Mount Isa, en el que vivían al norte de Queensland, en su auto Holden Torana amarillo. Debían viajar unos 1282 kilómetros hasta el parque nacional ubicado en el centro de Australia. El miércoles 13 de agosto de 1980 cargaron las carpas y todo lo necesario para sus vacaciones y partieron felices.

De haber sabido que abrir la puerta de su casa esa mañana sería abrir la puerta del infierno más temido, jamás habrían traspasado el umbral. Pero la realidad siempre es contrafáctica y volver los segundos atrás solo se puede hacer en las películas.

La religiosa familia Chamberlain

Michael Chamberlain, de origen neozelandés, había llegado a Australia en 1964, con solo 20 años. Se convirtió en pastor de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y fue precisamente en el templo donde conoció a Alice “Lindy” Lynne Murchison, quien también había nacido en Nueva Zelanda, el 4 de marzo de 1948. Ella era hija de otro pastor de la iglesia y había llegado a Australia con su propia familia siendo pequeña.

Se enamoraron y todo terminó en casamiento el 18 de noviembre de 1969. Los primeros cinco años de su vida en pareja los pasaron en la isla australiana de Tasmania. Mientras su marido trabajaba como pastor religioso, Lindy estudiaba confección, sastrería y dibujo. Cuatro años después del casamiento nació Aidan. Luego se mudaron a Bowen, en Queensland, donde en 1976 llegó Reagan, el segundo hijo. Y, finalmente, se instalaron en Mount Isa. En junio de 1980, Lindy dio a luz a Azaria. La primera hija mujerEran felices con su familia simple, religiosa y sin grandes ambiciones económicas. En Mount Isa ambos trabajaban. Lindy, además de estar comprometida con las labores religiosas de su marido, confeccionaba vestidos de novia por encargo.

Nunca podrían haber imaginado por ese entonces, con sus vidas anónimas y tranquilas, que sus nombres estarían por años impresos en la prensa internacional, que su historia inundaría documentales y que llegaría a la pantalla grande de Hollywood con la película postulada al Oscar Un grito en la oscuridad, con Meryl Streep interpretando a Lindy. Porque su tragedia personal se convirtió en éxito de taquilla y significó dinero para muchos durante décadas. Mientras ellos quedaron sumidos en la desesperación y el desastre.

El dolor de unos, la inspiración de otros y la curiosidad del resto. Como siempre ocurre cuando una historia tiene los condimentos no deseados del horror, la muerte, la intriga, la confusión y los temibles prejuicios.

Una beba de cinco kilos

Luego de tres días de viaje, los Chamberlain llegaron a destino dentro del Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta. Fue el sábado 16 de agosto de 1980, por la tarde. Los adultos bajaron los petates, armaron las carpas y se dispusieron a disfrutar de la naturaleza.

A la mañana siguiente, domingo 17, visitaron el monolito de Uluru, llamado la Roca Sagrada, y estuvieron en La cueva de la Fertilidad. Mientras Michael y los dos varones trepaban y se divertían, Lindy llevaba siempre a Azaria con ella. Se sacaron fotos. En una se ve a Lindy sosteniendo a Azaria por los brazos y con sus pequeños pies apoyados sobre esa tierra colorada y remota. Fue en ese recorrido que Lindy observó a un dingo, típico perro salvaje australiano. Son animales que abundan en la zona. Lo espantó con firmeza para que no se acercara a ellos.

La temperatura del día era amable y rozaba los 20 grados, pero cuando caía el sol subía el frío. A las cinco de la tarde se sentaron cerca del calor de una barbacoa para cocinar y conversar con otros turistas del campamento. Lindy tenía sobre su falda a la pequeña Azaria, la beba regordeta y rubia ya pesaba unos 5 kilos. Estando allí, cerca del fuego, Lindy observó a otro dingo y pensó que el animal se había acercado por el olor a carne asada. Michael le tiró un trozo de pan, pero el dingo no le prestó atención y lo dejó tirado.

Luego de comer, a eso de las ocho, Lindy decidió que ya era hora de llevar a Azaria y a Reagan a la carpa para que descansaran. Estaba armada a unos veinte metros de donde estaban sentados conversando. Los acostó, los tapó y cuando estuvieron dormidos fue con Aidan hasta el auto a buscar una lata de porotos. Volvió al área de la fogata con Aidan un poco después. Unos minutos más tarde todos se sobresaltaron con un llanto. Provenía de las carpas de los Chamberlain. Lindy se paró alarmada y fue corriendo a ver qué pasaba. La puerta de la tienda estaba abierta y vio salir, en la oscuridad, a un dingo con Azaria colgando de sus mandíbulas. Empezó a chillar desesperada y corrió hacia Michael repitiendo enloquecida: “Mi dios, mi dios… ¡¡¡Un dingo se llevó a mi hija!!!”.

Esa misma noche tres centenares de personas, entre turistas, voluntarios y guardaparques, comenzaron la búsqueda infructuosa de Azaria hasta la tres de la mañana. Luego, llegó la policía y rastrilló el área.

La madre explicaría, una y otra vez a lo largo de su vida, que ese dingo la había visto y le había gruñido sacudiendo su cabeza con Azaria entre los dientes. Describió con precisión lo que su hija llevaba puesto: un enterito de pijama y un saquito tejido de color blanco.

Las únicas pruebas iniciales que se hallaron fueron unas pocas huellas de un dingo cerca de la tienda de los Chamberlain. Una semana después, un turista encontró cerca del campamento el enterito de Azaria. Estaba enredado en un matorral, desgarrado y tenía restos de sangre a la altura del cuello.

La primera investigación corroboró la versión de los padres: el dingo se había llevado a la hija menor de los Chamberlain. Sin embargo, no sería tan fácil la resolución del horrendo acontecimiento.

La impotencia de que nadie crea lo que sucedió

El caso causó revuelo en todo el país y cruzó fronteras. Tenía ribetes cinematográficos. Una beba, un perro salvaje, una familia joven destrozada. Pero las dudas no demoraron en instalarse. Los expertos empezaron a decir que no había en Australia ningún caso registrado de un ataque de un dingo a un ser humano. Sostenían que si bien estos perros eran salvajes y carnívoros, se solían alimentar de canguros, zarigüeyas o wombats, no de personas. Les parecía imposible que un dingo se hubiese introducido en una carpa para robar a una bebé de cinco kilos y llevársela con el fin de devorarla.

Ciencia ficción, repetían por lo bajo. Por otro lado, las autoridades temían ahuyentar al turismo de los parques nacionales con la increíble historia de los dingos que se comían niños. No querían ese cuco.

El relato de Lindy había empezado a enfrentarse con la piedra de la incredulidad de los científicos y de la cruel opinión pública. Después de todo, murmuraban, Lindy era la última en haber visto a Azaria con vida. ¿Podría ser ella la responsable de algo siniestro? Comenzaron las interpretaciones de la imagen de esa madre. Lindy se veía con el pelo bien peinado, demasiado cuidada para tanta pena, sin llantos desgarrados. La percibían fría y seria. Todos opinaban: la prensa, los ciudadanos, los policías.

Lindy empezó a mutar de víctima a victimaria. Era cuestionada: ¿cómo era posible que una madre llevara a ese sitio a una beba de nueve semanas? Comenzaron a circular teorías disparatadas. Sostenían que era extraño que Lindy hubiera vestido algunas veces —en esos días— a la bebé con una campera negra; debatían cómo podía ser que ella, que había supuestamente realizado una tesis de grado sobre los dingos, hubiese dejado mal cerrada la puerta de la carpa; discutían sobre el hecho de que ellos fueran parte de los Adventistas del Séptimo Día, que pronosticaran el fin de los tiempos. Sus creencias, en esa época, eran consideradas como “sectarias”.

Hubo bastante más. Algunos empezaron a preguntarse si esa mujer gélida no habría sacrificado a su hija en algún ritual desconocido porque ¿cómo podría un dingo transportar en su boca a una bebé de cinco kilos? Además, ¿por qué no había aparecido el saquito blanco que llevaba puesto sobre el enterito que habían hallado rasgado? ¡Un dingo no le podía haber quitado el abrigo para comerla mejor!

Presionada y sin respuestas, la policía viró su lupa y la enfocó en Lindy. Ella podría haberla asesinado y enterrado en algún lugar. ¿En qué se apoyaron para esta acusación? En unas gotas de sangre microscópicas halladas en el auto familiar: más precisamente en la alfombra delantera, en una manija del coche y en un asiento.

La hipótesis que cobró fuerza fue que Lindy la había degollado en el auto de la familia para luego deshacerse del cuerpo y volver a la zona de la barbacoa. A estas alturas todos en su país odiaban a Lindy y la colocaban en la hoguera de las brujas.

Había, por supuesto, unos pocos que defendían a la familia y decían que era ridículo, que ellos habían sido siempre una familia feliz y que Azaria había sido una beba deseada. Los Chamberlain vivían dentro de una pesadilla: habían perdido a su hija y, ahora, eran sospechosos de un malvado asesinato.

El combustible sobre ellos estaba echado. Los prendieron fuego sin contemplaciones.

Fuente: Infobae

Sigue leyendo

Internacionales

La echaron de su club por un video, ganó miles de dólares como modelo en Only Fans y ahora tendrá otra oportunidad como futbolista

La futbolista inglesa Madelene Wright de 26 años concretó su incorporación al Chatham Town, equipo que disputa la National League femenina. El club oficializó la llegada de la jugadora de 26 años tras una pretemporada en la que el cuerpo técnico evaluó su rendimiento y determinó que podía sumar potencia al frente ofensivo del plantel que participa en la quinta división del fútbol inglés.

Wright, que contabiliza pasos recientes por Leyton OrientCharlton Athletic y Chesham United, se hallaba sin equipo y entrenó durante la preparación de Chatham Town de cara al arranque de la nueva temporada. Luego de esa etapa, la entidad anunció la firma de su contrato mediante un mensaje difundido en redes sociales: “Le damos una cálida bienvenida a Madelene”, publicó el club de la ciudad de Kent, citado por The Sun.

La noticia de la llegada de Wright produjo de inmediato una activa reacción entre los seguidores y simpatizantes del club. Los aficionados manifestaron entusiasmo por lo que consideran un refuerzo relevante tanto dentro como fuera del campo de juego. Entre los mensajes destacados, uno expresó: “Ahí tenés aumentados los seguidores en Twitter y la asistencia”, mientras que otro consultó sobre el precio de los abonos de temporada del club ante la expectativa generada por la presentación de la delantera.

La futbolista desarrolló buena parte de su trayectoria en divisiones del fútbol femenino británico, donde se ha desempeñado principalmente en posiciones de ataque. Sin embargo la futbolista inglesa fue despedida de su club anterior, Charlton Athletic, luego de la viralización de videos polémicos publicados en Instagram, donde se la veía en situaciones consideradas inapropiadas por la institución.

En las imágenes se la puede ver a Wright en el asiento trasero de un auto, mientras uno de sus amigos se encuentra adelante junto a un perro, que se muestra al volante. En otro video, un chico aparece con una de champagne y varias jóvenes que serían amigas de Madelene inhalaban globos.

“Como club, estamos decepcionados con el comportamiento que no representa los estándares que mantiene el equipo”, indicaron desde el Charlton Athletic Women’s Football Club. Tras la cancelación de su contrato, Wright reconoció: “Cuando todo sucedió, también entendí a cuántas personas había decepcionado. Me sentí culpable, avergonzada y decepcionada de mí misma por haberme mostrado bajo esa luz”.

Tras el episodio, la futbolista inició una etapa como modelo de OnlyFans y, según declaró, logró ingresos superiores a 500.000 libras esterlinas (más de 670 mil dólares), además de trabajar con distintas marcas y en redes, lo que incrementó su notoriedad pública. Este canal se convirtió no solo en una fuente de exposición sino también en una vía de ingresos paralela a la actividad deportiva, ya que Wright mantiene una presencia consolidada en plataformas sociales, donde reúne una amplia comunidad de seguidores.

Wright declaró que, a pesar de sus dudas iniciales sobre vincularse a la industria del contenido para adultos, considera que tomó la decisión adecuada respecto a su carrera personal y profesional. Por ello, seis años después de alejarse del fútbol profesional, aceptó el ofrecimiento del Chatham Town Women para la próxima temporada.

La llegada de Wright representa al club una oportunidad para incrementar el flujo de público a los estadios en un contexto en el que el fútbol femenino inglés experimenta un crecimiento sostenido. Los comentaristas y fanáticos estiman que la repercusión digital de la deportista —sumada al interés que despiertan sus actividades fuera del césped— puede traducirse en mayor visibilidad para la competencia de la National League y aportar recursos a la institución tanto por venta de entradas como por la promoción derivada del impacto en las redes.

La National League, escalón intermedio de la estructura del fútbol femenino en Inglaterra, compite por ganar terreno y atraer audiencias frente a la Súper Liga y la Championship. En ese marco, la dirigente de figuras cuyo perfil trasciende el campo de juego constituye una estrategia para potenciar la adopción de nuevos públicos y redefinir los criterios de convocatoria en los clubes de la categoría.

Fuente: Infobae

Sigue leyendo
Advertisement

Nuestro Clima

Facebook