Redes Sociales

Virales

Vendió sus 7 restaurantes en la Argentina, se fue a España en 2018 y aconseja: “La de venir a Europa sin papeles no va más”

Maximiliano Marangós se “saturado del sistema” y se mudó a Málaga. “Acá ayudan a los emprendedores, pero jamás hablaría mal de mi país”, le dijo a Infobae

Maximiliano Marangós tiene 44 años, está casado con Carolina y es padre de mellizos, de 14 años. Su nombre se hizo muy conocido en la industria gastronómica argentina a través de sus bares y restaurantes, Jackie O, que funcionaron en Las CañitasPalermo, Zona Norte y Mendoza. El primer local abrió el 22 de diciembre de 1999 pero, a pesar de que en esta entrevista solo tiene palabras de agradecimiento para la Argentina, asegura que el “sistema lo saturó” y, luego de 3 años viviendo en Málaga, analiza las diferencias sustanciales con las que se encontró.

Durante 19 años, hice un sacrificio ininterrumpido y me rompí el alma trabajando, pero la Argentina me lo dio todo. Jamás hablaría mal porque es un país que amo y donde tengo a todos mis afectos. De mi boca, jamás va a salir una mala palabra al referirme a mi país. Sin embargo, tenía ganas de emprender un nuevo desafío en España: no quería pasar por esta vida sin probar la experiencia del emigrante. Además, quería que mis hijos conocieran otras culturas, otras ideas y otra educación”, le cuenta Marangós a Infobae.

“El 18 de febrero de 2018, llegamos a Málaga con 14 valijas. Era de madrugada y, cuando la empleada de la Aduana nos vio con tanto equipaje, me preguntó muy amablemente qué hacía con tantas valijas. Le respondí: “No sé, me dijeron viniera a vivir a la mejor ciudad del mundo”. Me respondió: “¡No se equivocaron: bienvenido!”. Y la verdad es que la señora no se equivocó: “¡Esto es el paraíso!”.

Marangós cuenta que llegó a España en busca de nuevos desafíos y que se sorprendió gratamente al ver cómo ese país ayuda a los emprendedores. “A diferencia de lo que ocurre en la Argentina, este país los ayuda. Hay colaboraciones por toda esta desgracia que estamos viviendo con la pandemia. Tengo 7 restaurantes y el Gobierno nunca nos dejó atrás: paga los sueldos y las cargas sociales. En el caso de los alquileres, muchísimos propietarios condonaron los 4 primeros meses de la pandemia y ahora estamos pagando solo el 50 %. Fuimos todos muy solidarios”, destacó.

“Siempre digo que, cuando uno viene acá a emprender, lo único que tiene que hacer es preocuparse por atender bien, servir buena comida y que la gente se vaya contenta. Lamentablemente, en la Argentina eso es lo último en lo que te tenés que fijar, porque antes hay mil variables de las que ocuparte. Sentía que no podía explotar mi imaginación y creatividad en el negocio, porque tenía que estar pendiente de las inspecciones, de los impuestos, del contador, de los juicios laborales, del abogado... Iba a trabajar a las ocho de la noche y ya llegaba aniquilado, por todo lo que había solucionado -o no- durante el día. Eso acá no pasa: las reglas son claras, los precios son estables, los contratos de alquiler son a 10 años... En España puedo proyectar”, reveló. “Acá, en una semana abrís el local con la habilitación. A mí, me saturó el sistema de la Argentina, me acorraló. Eran horas diarias con el abogado, con el contador, resolviendo la infracción, ir acá, ir allá.... Todas las semanas era igual y pensaba que estaba dejando mi vida en eso. Acá, al emprendedor le simplifican todo”, aseguró.

Maximiliano Marangós dialogó con Infobae Maximiliano Marangós dialogó con Infobae

Una charla que tuvo con un amigo español -al abrir su segundo restaurante en Málaga- le dio la pauta de que emigrar había sido la decisión correcta. “Esa conversación me marcó a fuego. Le conté a este amigo, que es un hombre muy fuerte en España en el rubro de los seguros, que estaba muy contento porque me estaba yendo bien. Me miró y me dijo: “No entiendo por qué estás contento. Si acá ponés un negocio, te va a ir bien. No se contempla que te vaya mal si pusiste un local que es hermoso y está en el centro de Málaga, sobre la calle principal... ¡No hay manera de que te vaya mal!”, me dijo sorprendido. Entonces, le respondí que en la Argentina uno puede poner un local en la mejor zona y que sea el mejor restaurante del mundo, pero te puede ir mal porque -por ejemplo- no le gustó a un inspector o porque te cambian de mano la calle o, porque de repente, te dicen que en esa misma calle ya no pueden entrar autos...”, expresó.

“Cuando le conté que en la Argentina te podés comprar una playa de estacionamiento por 5 millones de dólares y que a los 10 días puede salir un decreto que prohíba el paso de los autos por la entrada, mi amigo español se reía y no podía creerlo. ¡Y claro! Es como si acá te pusieras un restaurante frente al puerto y en la calle principal de Málaga, y a los 10 días te dicen que van a cerrar el puerto... Al contrario, te dicen que lo van a agrandar para que los barcos que no entran en Puerto Banús puedan llegar hasta acá. ¡No se les ocurre decirte que ya no va a haber más puerto y que ahora van a instalar un helipuerto! Las reglas son claras en todo sentido. Acá no hay juicios laborales: cuando hay que echar a un empleado se le paga un mes de sueldo y no hay juicio. Y allá, desfilaban los testigos falsos para ganarme esos juicios”, explicó.

Un almuerzo en familia junto a su mujer Carolina y a sus mellizos de 14 añosUn almuerzo en familia junto a su mujer Carolina y a sus mellizos de 14 años

El empresario destaca otro punto muy importante, que se refiere a la igualdad a nivel laboral. “En España, somos todos iguales: el mozo, el cocinero y yo. ¿Sabes por qué? Porque ellos también viven bien. No me tienen bronca porque soy el dueño. Les cuento que fui a comer a un restaurante nuevo para mí y ellos me dicen: “¿Vio que bien se come?” A lo mejor, yo tengo la suerte de comer ahí tres veces por semana, pero ellos comen dos. Mis mozos vienen caminando a trabajar y en Argentina venían después de viajar dos horas. Y ahora pienso, cuando retaba a alguno de esos empleados porque llegaban tarde y me mostraban el boleto, para que viera que el tren se había demorado. ¡Venían de dos horas de viaje! Acá, vienen caminando y, cuando salimos de trabajar, me voy con ellos y suben a la casa, que queda a dos o tres cuadras”, afirmó.

Pero aún hay más diferencias. “En Argentina, les pedía a mis camareros que algún día se quedaran más tiempo, por ejemplo, cuando había un partido de fútbol y la gente llegaba más tarde. Les pagaba más, por supuesto, y me decían que sí. Pero acá me dicen que no: les ofrezco 50 euros extra pero me dicen que prefieren ir a ver al nieto que juega al fútbol y es porque no necesitan más plata: porque tienen todas las necesidades cubiertas: sanidad, colegio, comida, casa, auto... ¿para qué van a trabajar más?”.

Marangós cuenta que la llegada de la pandemia lo llevó a un punto de tener que encarar la situación: o se quedaba de brazos cruzados o salía a aprovechar una oportunidad a la que cataloga como “histórica”. “Con el aburrimiento que trajo la pandemia, surgieron mis ganas de ayudar a los que quieren empezar acá en la gastronomía, porque veía que muchos amigos y, también muchos desconocidos, me preguntaban cada vez más cómo era todo en este país. Con el éxodo de argentinos que están viniendo a España, se me ocurrió crear una cuenta de Instagram “Emprender en la Costa del Sol”. Ahí, empecé a contar cómo es Málaga y cómo se vive acá, pero ahora me estoy enloqueciendo con la cantidad de consultas diarias que recibo. Tengo tres videollamadas por día y ahora estoy buscando 6 locales para inversores argentinos: 4 que se vienen a vivir y 2 que me piden que les maneje su negocio desde acá. Los armo llave en mano y me amoldo al presupuesto del inversor. Mucha gente me conoce por mis 19 años con Jackie O y eso me da mucha credibilidad”, analiza.

Maximiliano Marangós fue dueño de los 7 locales de la famosa cadena, Jackie OMaximiliano Marangós fue dueño de los 7 locales de la famosa cadena, Jackie O

“Además de los restaurantes, tengo una peluquería, una barbería y un take away. Pero mi experiencia de toda la vida es en la gastronomía y, justamente, en Málaga eso es lo que va. El primer restaurante que abrí se llama Los Marangós y el segundo, Los Balcones de Málaga. Pero me agarró la pandemia y busqué expandirme creando el Grupo Marangós, un emprendimiento propio con el que también voy buscando inversores para agrandar el abanico. Afortunadamente, todos mis locales sobrevivieron a la pandemia y hoy estamos ansiosos por volver a abrirlos. Así que, mientras tanto, sigo expandiéndose y aprovechando las oportunidades de los traspasos”, sostuvo.

“Me reinventé en la pandemia, porque se me ocurrió ponerme a asesorar y ahora tengo más trabajo que nunca. Lo hago con mi esposa, que es la que se encarga de diseñar y decorar todos los locales. Yo soy quien los busca y quien aconseja, por ejemplo, qué tipo de comida conviene ofrecer en determinado sitio. Incluso, les ofrezco administrar el local para que la gastronomía no se torne una esclavitud. Así que también me encargo de los pagos, de las compras, de los impuestos, de las licencias etc. El propietario solo va un rato a la noche, atiende a los comensales, se fija que los platos salgan bien y la parte aburrida me la dejan a mí. Además, como hacemos un pool de compras, los precios en volumen que conseguimos para todo el grupo -tanto de locales propios como ajenos- son imbatibles”, asegura.

Pero, ¿con cuánto dinero hay que contar a la hora de emprender en Málaga y cuáles son sus ventajas? “Cuanto mayor es la inversión, más se minimiza el riesgo, porque estás mejor ubicado y eso hace que más gente pase por la puerta. Recomiendo Málaga Capital, en el centro, en el casco histórico, porque es una ciudad turística durante todo el año. Y ni hablar cuando hay cruceros, que por supuesto, en pandemia no funcionan. El turista que llega va al centro y se queda un mínimo de 4 días. Con un presupuesto entre 70 mil y 120 mil euros, podés tener un restaurante en una ciudad europea, en la Costa del Sol, con una moneda dura como el euro. Con 150 mil, te ponés un súper restaurante. Y lo más importante, es que lo que invertís acá esta siempre: mañana lo vendés y vale lo mismo que hoy; pero si lo vendés en tres años, te firmo que lo que compraste en 100, lo vendés en 200. En la Argentina, me pasó que algunos locales los pude vender, pero con otros, solo terminé vendiendo los aires acondicionados, las sillas y las sartenes. Acá, un local es un cheque al portador y la inversión siempre vale”, subrayó.

En cuanto a la importancia de tener los papeles en regla, Marangós se pone firme y desmitifica algunas cuestiones: “Hay visas para emprendedores, pero es más tedioso que si llegan con la ciudadanía europea: eso agiliza todo. La llave es el pasaporte comunitario y todo lo demás lleva mucho tiempo. Y algo muy importante: jamás hay pensar en venir sin documentación, no va más. Se acabó esa época en la que muchos llegaban pensando “Me la juego aunque no tenga papeles”. ¡No, no, no y no! Es imposible darles trabajo, porque el dueño recibe una penalidad de más de 20 mil euros y corre riesgo de que le cierren el local. Ahora, si venís sin papeles, no te dan trabajo y la vas a pasar realmente mal”, destacó.

El empresario disfruta de la búsqueda de nuevos proyectos laborales en Málaga y se dedica a pasar más tiempo con su familia El empresario disfruta de la búsqueda de nuevos proyectos laborales en Málaga y se dedica a pasar más tiempo con su familia

Con la pandemia, Marangós asegura que la cantidad de gente lo contactó lo desbordó, ya que hay muchos empresarios gastronómicos que lo conocen y lo consultan para saber qué es lo que tienen que hacer para emigrar.

“Soy un convencido que las crisis son oportunidades y con la pandemia -al igual que pasó con el 2001 en la Argentina- encontré locales que antes costaban 350 mil euros y hoy salen 100 mil, 90 mil, 70 mil... Hay un tema cultural, porque los argentinos estamos acostumbrados a las crisis, pero los españoles no. La última que tuvieron fue en 2008 y fue una crisis rara porque fue inmobiliaria, que sólo le pegó a los inversores. Pero ahora, se asustaron. Entonces, muchas personas entre 50 y 60 años pusieron en venta sus locales, porque no tienen ganas de aguantar esa debacle y la posterior recuperación de la pandemia, que va a ser paulatina. Ellos se retiran del negocio y yo vi oportunidades porque pensé: o me encierro en mi casa y me deprimo, o salgo a buscar una oportunidad histórica. Un restaurante que costaba 250 mil euros, lo terminé pagando 60 mil. Después, aproveché otro y otro... hasta que seguí haciéndolo con el grupo inversor que lleva mi apellido, con el que seguimos comprando más locales”, dijo.

La llegada de la vacuna a España hizo que la actividad comercial volviera a tener un repunte y que los españoles se sintieran más esperanzados con la reactivación económica. “La gente está más optimista. Cumplen con todas las recomendaciones y no hay nadie caminando sin barbijo por la calle, porque te frenan y te multan con 100 euros. Los controles son estrepitosos. Todos se saludan de lejos, hay distanciamiento social, todos se sientan a dos metros, etc. La educación y la corrección es impoluta, así que eso nos hace estar más esperanzados en la recuperación. Estamos optimistas: vemos que la gente sale más a la calle y consume. Ahora, los restaurantes pueden abrir hasta a las 18 y a las 23 hay toque de queda. Pudimos poner muchas más mesas en las terrazas. Hace 5 meses que tengo todos los restaurantes cerrados, porque no es redituable abrir solo al mediodía, y encima ahora no hay turismo. Es un momento complicado, pero hay mucha esperanza y aseguran que se espera una recuperación histórica. Lo primero que quieren que se abra es la gastronomía y el turismo”.

Al respecto y con relación al optimismo de los españoles en cuanto a la recuperación económica, el empresario contó una experiencia personal: “Me devolvieron la seña que dejé por un restaurante: negocié con el propietario y, cuando vio que todo se estaba reactivando, prefirió darme el doble de lo que le había pagado, así que finalmente no me lo quiso vender. Me dijo que el negocio se estaba levantando, que ya iban dos semanas que había hecho muy buenas cajas, así que me devolvió la seña. Entonces sucede que, hay algunos que ven las reactivaciones, pero otros las ven y no las pueden aguantar porque hace meses que están pagando el 50 % de los alquileres, tienen deudas, se les hace imposible mantener sus locales y los tienen que vender”, destacó.

Ante todo, reglas claras: “Si tienen pasaporte comunitario y ganas de irse, les aconsejo que inviertan en España. Hay reglas claras, algo que siempre reclamamos todos los empresarios que vivimos en la Argentina. Acá, los impuestos son terroríficos pero sabés lo que tenés que pagar y no aparecen impuestos nuevos. Cuando tenía mis locales de Jackie O en la Argentina, llegaba a las 18 y me iba a las 6 de la mañana. Tenía que tener 3 matafuegos, pero yo tenía 18 y me pasó que el inspector me dijera que me tenía que cerrar el local, aunque no había nada para objetar, sino todo lo contrario. “Si no te lo cierro, no me van a creer que tenés todo en regla”, me dijo. Y como yo, hay miles de empresarios en la Argentina que tienen todo en regla y viven a diario ese tipo de situaciones. Acá, por ejemplo, en uno de mis locales que tiene 200 metros cuadrados, un inspector me dice que la licencia cuesta 1800 euros, a la semana me la trae y listo. Te lo digo porque inauguré Jackie O en 1999 y recién en 2009 me dieron el libro con la plancheta de la habilitación. Y ¿por qué no me la daban?... Si yo tenía todo en regla...”, se preguntó indignado.

El empresario enumeró las principales diferencias que encontró a la hora de invertir en España y en la ArgentinaEl empresario enumeró las principales diferencias que encontró a la hora de invertir en España y en la Argentina

Alquileres excesivos, aumentos, estabilidad, inflación... son algunas de las palabras que el empresario pudo olvidar desde que aterrizó en España. “Te sentás a negociar un alquiler y el plazo es por 10 años, no te hablan de inflación y te dicen que el aumento es una vez al año, según el IPC (Índice de Precios al Consumidor) y que hace tres años da negativo. Entonces, arrancás pagando 4 mil euros el primer año y terminás pagando 4300 euros al décimo año. Y, en esos 10 años, no volvés a hablar con el propietario. En Argentina, todos los meses era hablar con el dueño del local y que me pidiera aumento. Lo mismo con las listas de precios: acá las hacés una vez y listo. El inversor tiene que saber que, si quiere proyectar, acá puede hacerlo”.

“En Buenos aires, me gasté una fortuna cuando exigían las peceras para los fumadores, pero a los 10 días dijeron que tampoco se podía fumar adentro. Y vos decís, “¡Pero yo invertí toda esta plata!” y te responden. “Y bueno.., pero ahora no va más”. ¡Es imposible! Y te repito: a mí la Argentina me dio todo pero... ¿y todo lo que yo le di a la Argentina? Dejé mi vida...”, reflexionó. “Yo extraño muchísimo pero tengo una anestesia: pienso que la nostalgia se soluciona con 12 horas de vuelo. El primer año, volví 7 veces; el segundo, cinco. Y ahora estoy desesperado, porque desde que empezó la pandemia no pude ir a ver a mi madre, ya que me da terror contagiarla de COVID-19”.

Finalmente y a pesar de todo, el empresario reconoció que planea volver a vivir en la Argentina dentro de muchos años, pero que, con seguridad, no volvería a invertir. “Uno sueña con que nuestro país cambie, que sea seguro y que tenga reglas claras. En mi vejez, me gustaría volver para estar con mis afectos y mis queridos amigos del club GEBA, pero no volvería a generar nada en la Argentina... Aunque cada noche, quiero irme a dormir pensando en que algún día voy a volver”, finalizó Maximiliano Marangós.

 

Fuente: Infobae.com

Virales

Es emprendedora y enterneció a todos cuando mostró el asistente menos esperado para sus videos

Félix no sabe de redes, reproducciones, likes y viralización. No tiene TikTok y no se preocupa por las métricas ni la difusión. Sin embargo, conoce de algo mucho más grande: amor, acompañamiento y fidelidad.

“Estas carcasas las hace mi nieta, se dedica mucho a hacerlas; están hechas con mucha dedicación y cariño, son lindas para tenerlas de recuerdo”, dijo en un video y estalló todo.

Quizás fue por su sonrisa franca, o por sus ojos llenos de ternura, o por la simpleza de un mensaje corto, pero que tenía como objetivo ayudar a su nieta, que consiguió -sin buscarlo- que todos detrás de las pantallas lagrimearan y sintieran ese cosquilleo en el corazón de eso que no termina de explicarse con palabras.

Camila quiso sacarlo de un mal momento, le pidió que le dé una mano sabiendo que no iba a decir que no y encendió la cámara sin saber que iba a llevarse para siempre un recuerdo invaluable.

La historia de Félix y Camila

Cuando volvía del colegio, los fines de semana y escapando de los retos y obligaciones de papá y mamá, como muchos, Cami encontró siempre su refugio en la casa de los abuelos Félix y Ana. Desde sus primeros pasos hasta las decisiones más importantes, ellos siempre estuvieron y él, de alguna manera, no solo se convirtió en su cómplice y su confidente, sino también en su inspiración y apoyo.

Félix es pediatra en Villa María, Córdoba. Hasta hace tres años, cuando tenía 90, todavía seguía atendiendo todos los días y fue el médico de varias generaciones. Es por eso que todos lo conocen en el pueblo. Pero ahora, su sonrisa traspasó las fronteras.

“El video surgió en un momento complicado con mi abuela. Él es muy compañero con ella, que tiene problemas graves de salud, la asiste todo el tiempo y ese día había tenido un inconveniente y lo puso mal”, recordó Camila en diálogo con TN.

Cuando todo se calmó, ella llegó a la casa con las fundas para celulares de su emprendimiento, a las cuales se encarga de hacerles diseños únicos y originales. “Siempre ando de un lado al otro con cajas y ese día las tenía encima porque me había llegado un pedido, así que para sacarlo del mal momento y distraerlo le dije ‘vamos a hacer un video’”, explicó.

Félix no dudó y enseguida se peinó y salió al patio. “Le dije ‘vos pasámelas y decí lo que quieras que yo le pongo música encima’”, detalló Cami sobre ese momento. “Así fue mostrando las carcasas y fue la mejor herramienta de marketing del mundo”, reconoció entre risas.

“Yo siempre subo videos a mis redes y hace unos meses abrí TikTok. Se me dio por subirlo y en este video él hizo magia”, reconoció la joven.

“Cuando terminé dije ‘esto es un tesoro’, porque yo me inspiro mucho en él. La marca antes se llamaba UP pero como resultaba difícil para la gente, el año pasado lo cambié por Russy (IG @russy.market) que es como me dice él desde chiquita", reveló la joven emprendedora.

Pero no solo el nombre, toda su vida, asegura, está marcada por él. “Es una relación muy presente en mi vida. Yo salía del colegio y me esperaba con la comida; siempre estuvo y fue el que me impulsó a estudiar inglés cuando terminé el secundario. Gracias a eso empecé a relacionarme con gente del exterior, diseñar ideas para productos y hasta viví afuera”, contó.

Es por eso que ella solo tiene palabras de amor hacia él: “Mi abuelo es el pilar fundamental para todo. Yo comparto mucho porque lo quiero hacer parte siempre”, aseguró Cami.

Sobre la repercusión del video, la joven expresó: “Creo que generó mucha espontaneidad, no fue nada armado, no tomé dimensión de que se podía hacer tan viral, fue algo normal. Te esperas que la gente comente, pero no así, nadie lo puede creer en la familia. La gente conectó con él y me comentaban que era el abuelo de todos. Nosotros veíamos el video y llorábamos, le ves la carita como si le explotara el corazón de orgullo, hizo una expresión que para mí eso también conectó mucho con la pantalla”.

Es por eso que la emprendedora de 31 años no escatimó en elogios: “No tengo más nada para decir que no sean cosas lindas e inspiradoras. Él me llama o voy a su casa a tomar mates, le llevamos las compras, y pasamos varios días ahí. Si necesita vamos a dormir, siempre están muy acompañados y puedo decir que de él heredé muchos valores”.

La repercusión tras la viralización

Cuando le contaron sobre la viralización del video, Félix tuvo una reacción que hizo reír a todos: “No sabía que tenía tanto poder de ventas”, dijo sorprendido.

Y aunque asegura que no lo necesita, también se llevó su parte de las ganancias: “Como todos los domingos, lo trajimos a casa a comer asado y le regalé un whisky. Esa fue su recompensa porque jamás me iba a aceptar un peso”, contó entre risas la nieta.

Hace poco Cami volvió al país después de vivir tres años en Italia. Fue entonces cuando decidió reversionar sus productos y apostar por diseños más modernos. Su emprendimiento, que tiene 12 años activo y comenzó con apenas 10 ventas, hoy vende cientos por su propio empeño, pero, claro, también gracias al impulso de Félix. De ventas dentro de su misma ciudad, ahora tiene consultas de, literalmente, todo el mundo. “Ojalá pueda seguir creciendo, creo que vamos por buen camino, tiene mucho corazón”, aseguró.

Y sobre su gran ayudante de ventas, completó: “Mi abuelo siempre va a estar presente porque es el pilar fundamental. Él dice que está orgulloso de mí, que no me voy a morir de hambre, que siempre me va a ir bien y yo siento que estoy con el cielo ganado con él. Hoy me gusta compartirlo y que la gente lo disfrute”.

Fuente: TN

Sigue leyendo

Virales

Los trucos del mentalista que deslumbra a los famosos: era oficinista y ahora llena teatros

En las redes sociales, hace solo dos meses, se empezaron a viralizar videos de un mago joven haciéndole trucos a famosos de la talla de Lali Espósito, Gimena Accardi, Pollo Álvarez, Federico D’Elía y Fer Dente. El juego consiste en que la celebridad piense el nombre de un familiar para que Agustín Canolik lo adivine.

Los clips cosechan millones y millones de vistas, pero lo que hoy es un éxito rotundo, es fruto de un trabajo de más de 15 años. En diálogo con TN Show, el hombre de 30 años contó cómo fueron sus inicios en la materia. "Estoy enamorado del arte de la magia desde que tenía cuatro años y me dedico actualmente al ilusionismo y mentalismo“, dijo.

Consultado por su interés por este arte, Canolik, que tiene más de 100 mil seguidores en TikTok y casi 300 mil en Instagram, explicó: “Hago magia porque creo que el asombro nos despierta, nos despabila de la hipnosis cotidiana en la que estamos enfocados, en ver nuestro teléfono, en tratar de trabajar o de comprar cosas. Y me parece que es una herramienta para llegar a los corazones de las demás personas y, por lo tanto, también abrir el mío”.

Su inquietud y curiosidad por hacer actividades lo topó con la magia: “Más o menos a los 11 años, un día en el corcho de mi escuela, había un cartel que decía ‘Curso de magia’ y mi mamá me veía un poco hiperactivo y me mandaba a todas las cosas. Hacía cerámica, dibujo, batería, guitarra, hasta taekwondo. Cualquier actividad que hubiera para que yo pudiera gastar la energía que tenía. Primero que nada, me atrapó porque el primer libro que yo leí, que no tenía dibujos, fue Harry Potter".

“Además, pasó que mis papás cantan y tocan la guitarra, o bailan tango, entonces cada vez que íbamos a comer a la casa de alguien, alguien o que alguien venía a comer a nuestra casa, después de que se terminaba de cenar, alguien sacaba la guitarra, se ponían a cantar”, recordó.

En ese ambiente, pudo introducir la magia: “La posibilidad de traer un mazo de cartas a la mesa apareció muy rápido después de ir a las primeras clases, y a los adultos les podía mostrar un efecto de magia que los engañaba y me decían ‘´¿pero cómo hiciste?’. Esa sensación de ver a un adulto reaccionando a lo que yo compartí con 11 años era muy impactante, entonces eso creo que fue un estímulo muy fuerte".

Sobre su trabajo, Agustín destaca: “Me parece que la mejor parte son las caras de las personas que están en frente mío. De hecho, por eso grabamos eso en los videos que comparto”.

El recorrido de Agustín Canolik hasta hacerse viral y llenar una sala de teatro

Aunque actualmente se presenta los viernes y sábados de febrero en el Paseo La Plaza con un show de mentalismo interactivo, Canolik no siempre pudo vivir de la magia. “Empecé a estudiar diseño de imagen y sonido y me fui. Empecé a trabajar en una oficina haciendo fotografía y marketing y sostuve ese trabajo durante creo que cinco o seis años. Hice edición freelance, trabajé para productoras, fui filmmaker, asistente de escenario, hice todas cosas que siempre estaban cerca del mundo de lo artístico, porque no había encontrado todavía la forma de dedicarme 100% a la magia”, declaró.

El dinero que ganaba lo destinaba a seguir formándose: “Con todo mi tiempo libre y con todos los recursos que me alcanzaron iba a tomar clases, iba a ver teatro, como creo que trato de hacer todavía hasta el día de hoy. Estoy obsesionado con formarme, con volverme una mejor versión del mago que soy, entonces sí, hice un millón de cosas y ahora tengo la suerte desde hace muy poquito de poder dedicarme 100% de esto, y no me alcanza el corazón por la gratitud que siento”.

Un momento que marcó a Agustín y lo llevó a enfocarse 100% en la magia fue una ruptura amorosa: “Empecé a trabajar sin pausa ni descanso a partir de separarme, de sentirme solo, de sentirme medio que no sabía muy bien dónde encontrar mi lugar en el mundo de nuevo, como me pasó siempre históricamente. A partir de esa sensación de vacío y un poco de angustia o tristeza, fue como ‘bueno, ahora me voy a formar mucho más, ahora voy a ser mucho mejor de lo que venía siendo y me lo voy a tomar más en serio’. Y desembocó en que hoy pueda vivir de la magia”.

El boom de los videos de mentalismo con famosos

Los videos con famosos, que terminaron viralizándose en las redes, fueron producto de un proceso más largo, en donde ni siquiera estaba contemplado que Agustín Canolik hiciera ese juego con las celebridades.

Yo pasé siete años pensando en la idea para un show y a principio de 2025 decidí contratar a alguien para que me ayude a terminar de escribirlo como guion completo. Mientras estudiaba conocí a distintas personas del mundo de la producción del teatro que estaban estudiando conmigo, que me decían ‘¿vos tenés un proyecto? ¿Por qué no nos lo mostrás y ya está?’. Fue tanta la intensidad de ese pedido que dije ‘ok, se lo voy a mostrar a alguien’, y en todo ese movimiento se produjo la posibilidad de hacerlo en una sala en Paseo La Plaza y la posibilidad de empezar a producirlo con amigos", explicó el mago en diálogo con este medio.

“Entre las personas que producen su show está Gustavo Giordani, un productor de la TV Pública que le sugirió que vaya acreditado a la alfombra roja de los Premios Hugo para, ahora sí, deslumbrar a los famosos con su arte. “La idea era ir para vender diez entradas más, y ahora uno de esos videos tiene más de dos millones de reproducciones. A partir de la viralización, entre la primera función y la segunda, pasé por todos los programas que se me podían haber imaginado, por todos los canales que se me podían haber ocurrido”, recordó.

“Hicimos la segunda función y a partir de todo ese movimiento y toda esa intensidad, surgió la posibilidad ir a los Martín Fierro de Streaming el año pasado y ahí sí hicimos un video que ahora creo que va a llegar a 10 millones reproducciones en este mes o el mes que viene”, indicó el mentalista.

Fuente: TN

Sigue leyendo

Virales

Convirtió a su chihuahua en influencer y le creó una marca de ropa para perros: “Ahora ella paga las expensas”

Por las calles urbanas de la Ciudad de Buenos Aires, entre el olorcito del café de especialidad en cada esquina de Palermo y los reflejos de sol radiante en las vidrieras emerge una modelo única en su especie. Blanca y negra impoluta, petisa, con pasitos apurados y con la lengua afuera: María Pita o “La Titi”, la chihuahua famosa en redes sociales y protagonista en la industria de la moda canina.

Martina Villar, su madre y dueña, la pasea por el barrio y la acompaña en varios de sus quehaceres. Procura cumplir responsablemente con el atareado itinerario de la estrella canina: la lleva a las producciones de fotos, a probar ropa y lidera la nueva línea de ropa canina María Pita Concept.

En una entrevista con TN, Villar contó cómo un simple video en TikTok transformó su vida para siempre y afianzó el vínculo con María Pita de la manera más inesperada.

Una chihuahua fuera de serie

Cuando la imponente puerta del departamento se abre de par en par, uno espera que detrás de ella haya una gran mascota guardiana para defender su territorio, pero en la casa de Martina se cae ese estigma. La primera en recibir a los invitados es María Pita, su chihuahua de dos kilos. Se acerca corriendo, trotando como un poni en miniatura, y se avalancha a pedir mimos y repartir lengüetazos.

El departamento, aunque algo pequeño, es del tamaño ideal para La Titi y su familia. En un cajón guardan toda su ropita y pretales; en el perchero, la correa para salir a pasear y la botella para tomar agua; al lado del sillón, una rampa para que pueda subir y, por último —pero no menos importante—, en un estante, un altar con todos los regalos de los fans: mates, termos y dibujos, todos con su carita, como si fuera una estrella de cine que recibe obsequios por correspondencia.

Es una criaturita que emana ternura –y finura– por donde sea que se la vea caminar. Gruñe un poco cuando está con algún cambio de ropa rápido, se desespera cuando escucha la palabra mágica “pasear” y se vuelve loca de llanto cuando mencionan a Bambi, una chihuahua amiga de María Pita. Más allá de eso, pocas veces se la escucha ladrar; eso solo pasa cuando se enoja y se “transforma”.

La relación entre dueña y mascota –o empleada y jefa perruna– demuestra que el amor viene en todos los talles, colores y personalidades. La famosa chihuahua tiktoker tiene 10 años, pero le quedan muchos más para hacer su estrellato en el mundo del modelaje y las redes sociales.

“Azúcar, flores y muchos colores”

La pasión de Martina por los animales comenzó desde chica. Soñaba con ser veterinaria, pero con el tiempo se dio cuenta de que su corazón no resistía ver animales sufrir. “Desde chiquitita siempre amé a los animales. Yo decía que quería ser veterinaria; claramente no lo fui y me dediqué a otra cosa porque no puedo verlos sufrir, me cuesta horrores”, contó.

La obsesión por los chihuahuas nació por esas épocas, acompañada por películas: “Cuando era chica salió una película que se llamaba un Chihuahua en Beverly Hills, que la protagonista era una chihuahuita llamada Chloe. Cuando la vi, me pareció la cosa más tierna que había visto en mi vida”, recordó. Desde entonces, insistió durante años a su familia para tener uno.

Al principio, sus padres eran reacios a la idea de convivir con perros pequeños, ya que estaban acostumbrados a razas grandes. “Mi familia no quería saber nada con los perros chiquitos… hasta que un día me la regalaron”, recuerda. El sueño de Martina finalmente se cumplió, aunque no imaginaba que la personalidad de María Pita provocaría un verdadero cambio de paradigma: “Se ‘compró’ a toda mi familia y ahora todos la aman tanto como yo”.

Martina describe a María Pita como “una mezcla de varias cosas”. “Ella sería como la definición de Las chicas superpoderosas: azúcar, flores y muchos colores”, explicó. Es tierna, amorosa y muy mimosa, pero también testaruda. “Su veterinario le dice ‘vieja loca’, porque cuando se pone cascarrabias empieza a zapatear contra el piso. Si estás comiendo algo, es como si te dijera ‘dame esa comida’, y a eso sumale los aires de diva”, bromea.

Patitas de modelo

La vida de Martina junto a María Pita transcurría con normalidad hasta que comenzó a hacer lo que hoy parece inevitable: compartir videos en redes sociales. Ese fue el primer paso de un camino largo e inesperado. “Con La Titi nos hicimos conocidas por un video que subí a TikTok donde la bañaba. La gente empezó a reaccionar y a mandarle mensajes hermosos”, recordó.

Lo que Martina no sabía era que esos comentarios positivos pronto se convertirían en oportunidades únicas. De a poco, pasaron de ser simples usuarios a marcas interesadas en que la perrita modelara para ellas.

Así, sus vidas dieron un giro. “Yo soy licenciada en Marketing y trabajo en relación de dependencia, pero cuando empezaron a llamarla me convertí en su manager, o ‘momanager’ —una combinación de mom y manager—”, contó. Entre las marcas con las que María Pita colaboró se encuentran Las Pepas, Maniac y Cher Beauty.

Pasé de ser su mamá a su empleada. Ella trabaja y paga las expensas, porque se crió con un dicho muy conocido en mi casa: ‘el que no trabaja, de patitas a la calle’”, bromeó Martina. De hecho, confirmó que los ingresos de María Pita cubre los 500 mil pesos que les cobran como excedentes en su departamento.

De pronto, los videos dejaron de ser solo paseos por la calle con algún mimo de los transeúntes. La cámara se desviaba, entraban a un local de ropa y María Pita saludaba con la cola inquieta. Pedía mimos —que las vendedoras no dudaban en darle— y, al cabo de unos segundos, ya estaba en un probador con Martina para un cambio de vestuario. En otras ocasiones, pasaba de un breve viaje en ascensor a un photo shooting en plena calle, rodeada de modelos, mimos y lengüetazos para todos. María Pita demostraba que pertenecía al mundo del modelaje.

“A mis ojos, es la perrita más linda del planeta, y creo que lo que la hace una modelo ideal es su actitud”, afirmó Martina y agregó que “le gusta estar ahí, rodeada de gente, cambiarse la ropita y caminar por el set. Lo hace tranquila, lo disfruta, y eso es lo que la vuelve ideal”. “Ella va, saluda al fotógrafo, se sube a upa de la filmmaker, las modelos le dan besos y ella está en su mundo”, relató.

Con el tiempo, la gente comenzó a preguntarse qué usaba María Pita: desde pretales hasta ropitas. Además, Martina quería conseguir prendas con una impronta propia, algo que no encontraba en la oferta local. “No conseguía en ningún lado ropa distinta a lo que se ve en otros pet shops”, explicó. A partir de esa necesidad nació la idea de crear una marca propia.

La Titi viste a la moda

Martina tenía el concepto y el conocimiento en marketing; María Pita, la imagen. Quien terminó de darle forma al proyecto fue Lucas Domínguez, su pareja y socio. Filmmaker especializado en moda y publicidad, no dudó cuando Martina le acercó la idea. “‘Vamos para adelante, hagámoslo’, me dijo. Compartimos la misma visión y estamos en plena sinergia. Él es fundamental para María Pita Concept”.

La marca propone invertir la lógica tradicional: que la elección no pase solo por el gusto del dueño, sino también por la personalidad de la mascota. “Así como las personas usan la moda para expresarse, las mascotas también pueden hacerlo y se lo merecen”, sostuvo Martina. “Cada una tiene una forma de ser única”.

“Creo que las piezas que tenemos ayudan a destacar esa realidad con creatividad y autenticidad. La idea es dejar a las mascotas expresarse y brillar”,explicó. El objetivo es combinar la personalidad del animal con el estilo de vida de su humano.

La pasarela recién empieza

Al principio, la pareja tuvo dificultades como en todo emprendimiento, pero reconoce que recién empieza: “Me falta un montón, esto de ser emprendedora es algo nuevo para mí, hay cosas que aprendo sobre la marcha”. También admite que cada logro que tuvo también representó una dificultad en sí mismo: hacer conocida la marca, tener un perro influencer y lograr que la gente quiera a ambas indiscriminadamente.

Mientras crecen y aprenden, Martina y Lucas siguen llevando adelante el emprendimiento sin descanso: “Estamos pensando una colección para marzo y la idea es que hayan sorpresas todo el año, se vienen cosas hermosas y super pensadas”.

El objetivo final es que la gente se identifique con la marca y se sienta parte. “Me encantaría que alguien use la ropita y diga: ‘¿Viste esto de María Pita Concept?’ o ‘Mi perrito usa tal cosa de la marca’. Quiero eso”, resumió.

Hoy, entre veredas porteñas, probadores improvisados y sets de fotos, María Pita sigue caminando con el mismo ritmo apurado y la lengua afuera, ajena —o quizás no tanto— al fenómeno que genera a su paso. No entiende de métricas, campañas ni estrategias de marca, pero sí de miradas, mimos y disfrute. Y eso, para Martina, es lo esencial.

La historia de La Titi no es solo la de una perrita que se volvió famosa en redes, sino la de un vínculo que encontró una forma inesperada de expresarse, de crecer y de convertirse en proyecto. Entre ropa, cámaras y sueños compartidos, Martina y María Pita construyen un universo propio donde la actitud importa más que la pose y donde cada paso —por más corto que sea— deja huella. La pasarela recién empieza, pero si algo está claro es que María Pita no camina sola.

Fuente: TN

Sigue leyendo
Advertisement

Nuestro Clima

Facebook