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Una historia de amor y segundas oportunidades: la pareja que adoptó 11 chicos y unió hermanos separados

En Unquillo, Córdoba, todos conocen a los Lencina. Jorge y Claudia trabajaron toda la vida como docentes en la zona, pero (como dice la Biblia) en la ciudad son célebres “por los frutos”. Porque en una localidad de casi 30 mil habitantes, es difícil no cruzarse alguna vez con uno de los hijos de los Lencina. Son numerosos, como un equipo de fútbol. En total son 11, pero el conjunto no deja de crecer: ya tienen tres nietos.

La pareja se conoció en 1985 y cuando se enteraron que no podían ser papás biológicos, decidieron adoptar. La primera en llegar fue una beba, Rocío. A partir de ahí y -hasta hoy- nunca pararon. El segundo fue Catriel, quien tenía casi 10 cuando llegó a la familia. Le siguieron Alan y Luz, de seis y un año. Son hermanos pero estaban separados, en hogares distintos. Claudia y Jorge también revincularon a Celeste (de 13 años) y Rocío, que eran hermanas biológicas.

Varios de los Lencina son hermanos por partida doble, es decir, son hermanos por adopción y a la vez, hermanos biológicos. Los papás tuvieron una especial sensibilidad a la hora de juntar a los hermanos. Siempre hubo lugar en la casa para volver a unir los destinos de los hermanos que, en la desbandada por la disolución de su familia de origen (muchas veces en medio de conflictos traumáticos), habían quedado separados.

A la hora de abrir las puertas de la familia los Lencinas nunca pusieron condiciones. Por eso la mayoría de los chicos llegaron de grandes (entre 11 y 19 años). Tampoco era un obstáculo si el niño o el adolescente tenía hermanitos, una enfermedad o un desafío particular en su desarrollo.

La mayoría de las parejas que quieren adoptar buscan un bebé. Sin embargo, la realidad es que casi todos los chicos que esperan una familia son más grandes. El ejemplo de los Lencina nos enseña a cambiar la mirada: lo más importante es el derecho de un niño a tener un hogar y no el deseo de los adultos de tener un hijo.

Además de criar a sus propios hijos, Claudia y Jorge fueron parte durante mucho tiempo del programa provincial “Familias para familias”. De esa manera, le dieron cuidado y contención temporal a otros 10 chicos que habían sido separados de sus familias de origen. Es así como por la casa de Unquillo de los Lencina pasaron en total 21 chicos.

El tiempo, inevitablemente, pasó. Y aquella casa de siete habitaciones que durante la pandemia llegó a albergar a 17 personas, hoy acoge a los últimos cinco. Aunque siguen siendo muchos, el hogar parece más vacío que nunca. Sin embargo, las puertas siguen abiertas para todos ellos que hoy, ya adultos, de vez en cuando vuelven con sus parejas y sus propios hijos, a reunirse otra vez y a confirmar que la verdadera familia es aquella a la que siempre se puede volver.

Fuente: TN

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La UNNE desarrolla un modelo para anticipar qué calles de Resistencia podrían inundarse

Un proyecto de investigación de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) logró reproducir mediante simulaciones el escurrimiento del agua de lluvia en un sector de Resistencia, con una diferencia aproximada de 1,5 centímetros respecto de las mediciones utilizadas para comprobar los resultados.

El trabajo se desarrolla en la Facultad de Ingeniería y está a cargo de Joaquín Ríos Mellone, estudiante de quinto año de Ingeniería Civil e integrante del Laboratorio de Mecánica Computacional. La investigación cuenta con una beca de pregrado de la Secretaría General de Ciencia y Técnica de la UNNE y la dirección de los doctores Javier Luis Mroginski y Hugo Guillermo Castro.

El objetivo es desarrollar una herramienta que permita conocer cómo circula el agua por las calles durante una tormenta y, a futuro, anticipar qué sectores urbanos podrían sufrir anegamientos.

Una ciudad donde pocos centímetros hacen la diferencia

Resistencia presenta características geográficas que dificultan la predicción del recorrido del agua. Al estar ubicada sobre el valle de inundación del río Paraná, cuenta con una topografía de escasa pendiente.

En ese contexto, pequeños errores en la información sobre la altura del terreno pueden generar diferencias importantes en las simulaciones.

Para abordar el problema, los investigadores utilizan ANUGA, un programa informático de acceso libre que permite representar el movimiento del agua sobre una superficie. El terreno se divide en miles de pequeñas áreas triangulares, en las que se calcula la cantidad de agua acumulada y la dirección de su desplazamiento.

El equipo también incorporó funciones para representar cómo las bocas de tormenta captan el agua que circula por las calles.

Cómo comprobaron los resultados

La primera zona estudiada abarca aproximadamente cinco hectáreas en el sector de la calle San Lorenzo. Allí se contaba con mediciones detalladas de las alturas del terreno y registros de siete tormentas ocurridas en 2007.

Esos datos permitieron comparar las alturas de agua observadas con las obtenidas mediante las simulaciones.

La diferencia aproximada de 1,5 centímetros representa un resultado favorable para esta etapa del estudio, aunque los investigadores remarcaron que todavía deben determinar los límites de aplicación del modelo.

Entre las dificultades pendientes se encuentran la antigüedad de los datos topográficos y la falta de representación del recorrido del agua dentro de los conductos subterráneos.

La próxima etapa: estudiar una cuenca más extensa

El equipo prevé aplicar la herramienta en la cuenca Cisterna de Resistencia, un sector de entre 40 y 50 hectáreas. El análisis permitirá comparar las condiciones de 2007 con las actuales y evaluar cómo influyeron el avance de la urbanización y los cambios en el uso del suelo.

También se buscará comprobar el comportamiento del modelo ante tormentas más intensas que las utilizadas en las primeras pruebas.

Además de su posible aplicación en ciudades, la herramienta podría utilizarse en zonas rurales para estudiar la dirección y velocidad del agua en una cuenca y estimar el material que puede arrastrar.

El desarrollo todavía requiere pruebas y datos actualizados, pero representa un avance en el uso de herramientas computacionales para estudiar el agua de lluvia y mejorar la planificación urbana.

Fuente: UNNE Medios.

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Estos celulares podrían quedarse sin WhatsApp en noviembre de 2026: revisá si está el tuyo

WhatsApp continúa actualizando sus requisitos técnicos y algunos teléfonos antiguos podrían dejar de ser compatibles con la aplicación. Entre los dispositivos que conviene revisar aparecen modelos de Samsung, Motorola, LG y Sony que ya no reciben actualizaciones oficiales.

La lista difundida por La 100 incluye los siguientes equipos:

Samsung: Galaxy S3, Galaxy S4 Mini, Galaxy Note 2, Galaxy Core, Galaxy Trend y Galaxy Trend Lite.

Motorola: Moto G de primera generación, Moto E de primera generación y Droid Razr HD.

LG: Optimus G, Optimus L5, Optimus L7, Optimus F7, Lucid 2, Nexus 4 y G2 Mini.

Sony: Xperia Z y Xperia SP.

Qué hay que revisar antes del 1 de noviembre

La fecha mencionada en la publicación es el 1 de noviembre de 2026. Sin embargo, la compatibilidad depende de los requisitos oficiales del sistema operativo: WhatsApp exige Android 6.0 o posterior desde septiembre de 2026, mientras que el requisito para iPhone será iOS 15.5 o posterior desde el 30 de noviembre.

Por eso, antes de concluir que un teléfono dejará de funcionar, hay que revisar qué versión tiene instalada y si admite una actualización.

Cómo proteger los chats

Si el equipo ya no puede actualizarse, conviene preparar la migración a otro teléfono compatible. Para evitar perder conversaciones, fotos y documentos, se recomienda realizar una copia de seguridad desde Ajustes, dentro de la sección Chats de WhatsApp.

La cuenta no desaparece automáticamente por el cambio de compatibilidad: el problema es que el dispositivo antiguo puede dejar de ejecutar la aplicación.

Revisar el sistema operativo y guardar una copia de los chats son los pasos principales para evitar inconvenientes.

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Lunes con cielo despejado en Resistencia: la máxima llegará a los 23 grados

El último lunes de octubre comenzó con cielo despejado y una temperatura de 13,1 °C en Resistencia. Según el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la máxima llegará a los 23 °C durante la tarde, cuando se espera que aumente la nubosidad.

Durante las primeras horas del día, la humedad se ubicó en el 89%, la presión atmosférica fue de 1014 hectopascales y los vientos soplaron desde el sudeste a 6 kilómetros por hora. La visibilidad, en tanto, alcanzó los 15 kilómetros.

Para la tarde se prevé cielo parcialmente nublado y una temperatura máxima de 23 °C. Por la noche, el termómetro descenderá hasta los 17 °C.

De acuerdo con el pronóstico, las condiciones serán similares durante el martes, aunque se espera que las temperaturas comiencen a subir progresivamente a lo largo de la semana.

De esta manera, Resistencia tendrá una jornada con temperaturas moderadas y sin cambios bruscos previstos en el panorama meteorológico informado.

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