Salud
Un fármaco retrasó el avance del Alzheimer en el 35% de los participantes de un estudio
Un medicamento que aún se encuentra en etapa experimental logró demorar el deterioro cognitivo y funcional propio de la enfermedad de Alzheimer, en personas que tenían ese mal en etapa temprana, de acuerdo con el laboratorio que está realizando los estudios en busca de su aprobación por parte de la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés).
Se trata del mismo medicamento del laboratorio estadounidense Eli Lilly que el organismo regulador rechazó a comienzos de este año, pero la compañía farmacéutica espera, a partir de los nuevos datos alentadores que dice haber obtenido de los últimos estudios, conseguir la aprobación para su uso posiblemente entre este año y el próximo, informó hoy The Wall Street Journal.
La FDA argumentó entonces su rechazo en la necesidad de producir nuevos estudios con un número de participantes mayor. El director científico y médico de la farmacéutica, Daniel Skovronsky, dijo que el nuevo estudio busca proporcionar los datos que busca la agencia reguladora. “El efecto de la droga es muy fuerte”, afirmó.

La enfermedad de Alzheimer es un trastorno del cerebro que empeora con el tiempo. Se caracteriza por cambios en el cerebro que derivan en depósitos de ciertas proteínas. Este mal hace que el cerebro se encoja y que las neuronas cerebrales, a la larga, mueran. La industria farmacéutica viene trabajando desde hace años en una droga que retrase ese deterioro cerebral que quita la memoria, entre otras capacidades, pero la mayoría de los intentos han sido infructuosos.
Según informó el mismo medio estadounidense, el tratamiento de Lilly, llamado donanemab, es una aplicación intravenosa que se dirige al amiloide, una sustancia que forma placa en el cerebro y es la principal sospechosa de impulsar el empeoramiento de la enfermedad de Alzheimer. Desde el laboratorio se informó que, aunque los investigadores diseñaron donanemab para eliminar el amiloide, la terapia no cura el Alzheimer ni evita por completo que la enfermedad empeore, sino que retrasa su avance.
Lilly no ha revelado aún los datos de sus estudios de fase III a través de revistas científicas revisadas por pares, sino sólo a través de un comunicado de prensa. El laboratorio informó que el estudio se hizo sobre más de 1.730 pacientes y logró ralentizar el deterioro en el 35% de ellos en comparación de los voluntarios que recibieron un placebo, en un análisis que se extendió por 18 meses.
La evaluación fue realizada sobre varias medidas de la memoria y las actividades diarias de los pacientes, como la conducción de vehículos y el manejo de las finanzas. Alrededor del 47% de las personas que recibieron donanemab no experimentaron una disminución de las habilidades medidas en 12 meses después del inicio del tratamiento, según la puntuación conocida como calificación clínica de demencia, dijo la farmacéutica.
“Estos son niveles de eficacia que simplemente no se han visto antes en la enfermedad de Alzheimer, lo que establece un nuevo punto de referencia de lo que es posible en esta enfermedad”, dijo el Skovronsky. Alrededor del 52% de las personas que tomaron donanemab completaron su tratamiento en un año, y el 72% pudo dejar de tomarlo a los 18 meses, como resultado de la eliminación de la placa amiloide en el cerebro, según los datos difundidos por Lilly.
En contraposición el fármaco mostró algunos efectos adversos. Según el propio laboratorio, alrededor del 24% de los pacientes que tomaban donanemab tenían anomalías en las imágenes relacionadas con el amiloide, incluidos hallazgos en las exploraciones como hinchazón y sangrado cerebral. Alrededor del 1,6% de las anomalías se clasificaron como graves, incluidas dos personas que murieron a causa de ellas y una tercera persona que murió después de una anomalía, agregó la compañía farmacéutica.
En 2021 Lilly había informado resultados positivos para donanemab en un estudio más pequeño en etapa intermedia. Con base en ese estudio, solicitó la aprobación de la FDA, pero esta dijo que necesitaba más datos antes de poder tomar una decisión.

Otro fármaco contra el Alzheimer
En enero pasado, la FDA había aprobado anticipadamente un nuevo medicamento contra el Alzheimer de los laboratorios Eisai Co. y Biogen Inc.. Este fue considerado el más prometedor hasta la fecha en una nueva clase de fármacos que pueden ayudar a retrasar el deterioro cognitivo causado por la enfermedad. El medicamento de Lilly, en caso de ser aprobado, llegaría a sumarse a este. La aprobación de Leqembi de Eisai fue una aprobación acelerada basada en su capacidad para atacar el amiloide, pero se necesitan más datos para una aprobación completa.
En marzo pasado, una publicación científica arrojó que el prometedor fármaco experimental contra el Alzheimer de Eisai reduciría el tamaño del cerebro. Según publicó la revista Neurology, existen dudas sobre lecanemab, que aún está en etapa experimental, al descubrir que produce una probable reducción del volumen del cerebro. El otro medicamento experimental similar mencionado, el donanemab, también produjo resultados similares.
Iecanemab, desarrollado por la farmacéutica japonesa Eisai y la estadounidense Biogen, fue aprobado experimentalmente en enero por procedimiento acelerado en los Estados Unidos, tras los ensayos en los que redujo en un 27% el deterioro cognitivo en los pacientes. Se trata de un anticuerpo monoclonal que se administra como una infusión intravenosa cada dos semanas con el objetivo de limpiar las placas beta amiloide que se acumulan en el cerebro, una proteína tóxica vinculada a la enfermedad de Alzheimer.

Los estudios presentados para su aprobación ante la FDA sugieren que el nuevo medicamento es más prometedor que las alternativas disponibles. Tanto que la prestigiosa revista Nature incluyó este tratamiento entre los grandes avances científicos que se esperaban para este año. Sin embargo, el nuevo estudio liderado por el científico Scott Ayton del Instituto Florey de Neorociencia y Salud Mental en Australia y publicado el pasado 27 de marzo, halló que los pacientes que tomaron lecanemab sufrieron una reducción del cerebro un 28% mayor que los que fueron tratados con un placebo.
Fuente: Infobae
Salud
Cómo lograr que tus años entre los 65 y los 85 sean los más saludables de tu vida
A partir de los 65 años, el envejecimiento adquiere nuevas dimensiones. Según la Dra. Sabine Donnai, médica y especialista en longevidad, entender los cambios fisiológicos precisos y ajustar el estilo de vida puede permitir que estas décadas sean no solo duraderas, sino activamente saludables. Su enfoque, basado en investigación y experiencia clínica, aborda aspectos centrales como los “saltos de edad”, el poder de la epigenética, y la necesidad de cultivar cuatro pilares fundamentales para preservar la vitalidad y la independencia.
Cambios clave con el envejecimiento: los “saltos de edad”
Donnai explicó en diálogo con The Telegraph que no envejecemos gradualmente, sino a saltos. “Hay tres saltos de edad principales: alrededor de los 50, alrededor de los 65 y de nuevo alrededor de los 80”.
A los 50 años, el cuerpo enfrenta cambios predominantemente hormonales; cerca de los 65 años, las transformaciones se centran en el cerebro, la mentalidad y el estilo de vida; mientras que a los 80, el metabolismo se ralentiza y se pierde masa muscular de manera acelerada. Reconocer y anticipar estos saltos permite actuar con antelación y adoptar hábitos que preparen el cuerpo y la mente para cada etapa.
Genética versus epigenética: ¿Qué pesa más?
Un mito frecuente sobre la longevidad es que la salud en la vejez está predestinada por los genes. Donnai desmitifica esta creencia, señalando que solo entre el 10% y el 20% de las enfermedades tienen una relación directa con la genética. La gran mayoría de enfermedades, sostiene, están determinadas por la epigenética: el estilo de vida, entorno y mentalidad de cada persona. “Los genes predisponen; el estilo de vida desencadena la enfermedad”, resume la médica. Esta perspectiva subraya que las decisiones cotidianas tienen un impacto mucho mayor del que usualmente se reconoce.
Los cuatro pilares de la salud en la vejez
El método de la Dra. Donnai se construye sobre cuatro pilares íntimamente ligados entre sí: actividad física, gestión del estrés y el sueño, nutrición y desintoxicación. Cada uno actúa de manera sinérgica y fortalecerlos otorga las mejores probabilidades de llegar a los 80 años y más allá con salud, autonomía y calidad vital. Donnai incide en que los beneficios de mejorar estos aspectos no se limitan al futuro, sino que surgen rápidamente tras incorporar cambios positivos.
Actividad física y sus efectos fisiológicos
Mantenerse en movimiento resulta esencial para conservar fuerza y flexibilidad, así como para preservar la independencia mental y física. A partir de los cincuenta años, la masa muscular empieza a caer rápidamente salvo que se entrene de forma deliberada. Donnai enfatiza que el simple hecho de caminar es insuficiente; recomienda introducir entrenamiento de resistencia, ya sea en el gimnasio o mediante actividades cotidianas como cargar bolsas, subir escaleras o manejar equipaje. El objetivo clave es mantener y mejorar la masa muscular, central para la salud metabólica y la longevidad.
Las cifras respaldan su consejo: mejorar de una mala a una buena condición física puede aumentar la probabilidad de sobrevivir a enfermedades en un 80%. Incluso quienes logran pasar de una muy mala condición a una moderada experimentan mejoras sustanciales. Los efectos positivos del ejercicio son notorios en pocas semanas: reducción de presión arterial, mejor sueño y ánimo, normalización de colesterol e insulina, y hasta cambios morfológicos aumentados en el cerebro relacionados con una mejor lucidez y función emocional. El entrenamiento del equilibrio ocupa un lugar destacado, ya que reduce el riesgo de caídas, que son causa frecuente de hospitalización en adultos mayores.
“Ese es mi mantra. El movimiento te mantiene fuerte, flexible y mentalmente activo”, afirmó.
Estrés y sueño: reparadores del cerebro
El sueño profundo y reparador es crítico para el bienestar cerebral. Durante estas fases del sueño, el cerebro elimina toxinas —incluyendo proteínas ligadas a la demencia— gracias a la actividad linfática. Dormir entre siete y ocho horas se torna cada vez más irrenunciable, pues la privación crónica produce consecuencias graves a partir de los cincuenta años. Uno de los trastornos más infradiagnosticados en mayores es la apnea obstructiva del sueño, que puede incrementar el riesgo cardiovascular; por ello, es crucial diagnosticar y tratar síntomas como ronquidos persistentes o episodios de falta de aire al dormir.
“Dormir es absolutamente fundamental: es cuando el cerebro elimina toxinas y realiza lo que yo llamo su ‘limpieza nocturna’” explicó Donnai.
Desintoxicación: limitar la exposición a compuestos tóxicos
La exposición acumulada a plásticos, pesticidas y otros productos químicos ambientales desempeña un papel significativo en el origen de enfermedades crónicas. Enfermedades como el Parkinson tienen un vínculo directo con la exposición a toxinas ambientales, especialmente en actividades como la agricultura o la vida cerca de campos tratados con pesticidas. Para reducir el riesgo, la doctora recomienda consumir alimentos orgánicos, emplear productos de limpieza naturales (vinagre en vez de lejía), evitar plásticos en microondas y seleccionar cosméticos libres de compuestos nocivos como los SLS y PFAS. Asimismo, sugiere donar sangre periódicamente como vía sencilla de reducir ciertos contaminantes acumulados en el organismo.
Un estudio realizado en Estados Unidos en mayo de 2025 reveló que las personas que viven a menos de un kilometro de un campo de golf tienen un 126 % más de riesgo de padecer Parkinson. Los campos de golf se rocían abundantemente con productos químicos para controlar las malas hierbas. Los agricultores se enfrentan a riesgos aún mayores debido a la exposición a pesticidas: “Desde el punto de vista de la salud, la agricultura es una de las profesiones más peligrosas“ explicó Donnai.
Nutrición óptima en la vejez: prioridades y errores comunes
La clave nutricional, según la Dra. Donnai, está en la diversidad y la adecuada ingesta proteica. Recomienda consumir hasta cien alimentos diversos semanalmente, variando hierbas, especias y recetas culturales, para enriquecer la microbiota intestinal. Un error habitual en edades avanzadas es reducir severamente el consumo de proteínas, lo que acelera la pérdida muscular. Para adultos en la vejez, el objetivo proteico diario debe adaptarse al peso y la edad, priorizando que cada comida contenga una dosis significativa de proteína de calidad. Favorecer tentempiés como huevos cocidos, frutos secos o pollo ayuda a alcanzar estos requerimientos sin recurrir a comidas vacías en nutrientes.
Los tres puntos no negociables para una vida larga y saludable
Donnai establece tres fundamentos esenciales para mantener la salud en la vejez: preservar la masa muscular mediante entrenamiento de resistencia, realizar análisis regulares para conocer los principales marcadores de salud, y vivir con un propósito claro. Recomienda iniciar controles de glucosa, colesterol, inflamación y vitamina D desde los 40 años, repitiéndolos con regularidad según resultados y evolución del estilo de vida.
Propósito vital y actividad intelectual
La longevidad no solo depende de cuestiones físicas. Mantener una vida activa y significativa, aprender habilidades nuevas y desafiar al cerebro con actividades variadas (como bailar, tocar instrumentos o sumar retos intelectuales) son, para la doctora, los verdaderos catalizadores del bienestar duradero. Más que sumar años, se trata de añadir vitalidad a cada año vivido.
Fuente: Infobae
Salud
Cómo eliminar restos de pesticidas en frutas y verduras, según expertos
Las frutas y verduras frescas son alimentos esenciales en cualquier dieta saludable, pero su consumo también plantea dudas sobre la presencia de residuos de pesticidas. Aunque su aspecto sea impecable y provengan de canales certificados, la posibilidad de que conserven compuestos químicos invisibles sigue generando preocupación.
La limpieza y la seguridad de los productos frescos forman parte de la vida cotidiana, incluso para quienes eligen opciones “orgánicas” o “naturales”. Ante este escenario, saber cómo minimizar estos riesgos de un modo sencillo y efectivo marca la diferencia en la alimentación diaria.
Lavar frutas y verduras frescas con agua fría y limpia es, según especialistas citados por Verywell Health, la forma más sencilla y eficaz de reducir los residuos de pesticidas. A pesar de la existencia de productos comerciales y métodos alternativos, la evidencia respalda que el enjuague bajo el grifo sigue siendo la medida más conveniente y accesible para promover la seguridad alimentaria en el hogar. Sin embargo, ni siquiera este método puede eliminar por completo todos los residuos presentes.
Enjuague bajo el grifo: alcance y limitaciones
El lavado con agua fría elimina suciedad, insectos y adhesivos de etiquetas, contribuyendo también a disminuir la presencia de pesticidas en la superficie de los alimentos. Verywell Health señala que, en la mayoría de los casos, este procedimiento basta para reducir una parte considerable de los compuestos presentes. A pesar de esta eficacia, los pesticidas pueden atravesar la piel de las frutas y verduras e impregnarse en la pulpa, lo que impide eliminarlos completamente mediante el lavado.
Otras técnicas, como el pelado o la cocción, ofrecen beneficios limitados. Al pelar, se remueven ciertos pesticidas superficiales, pero muchos atraviesan la cáscara y permanecen en el interior.
Además, eliminar la piel implica perder nutrientes valiosos. En cuanto a la cocción, la mayoría de los pesticidas son termoestables y no se degradan fácilmente con el calor, lo que reduce el impacto de este proceso sobre la presencia de residuos.
La inevitabilidad de los residuos y el significado real de las etiquetas
Residuos de pesticidas pueden aparecer incluso en productos etiquetados como “orgánicos”, “naturales” o “libres de pesticidas”, hecho que subraya verywell health de manera clara.
Estas etiquetas responden a normativas que pueden permitir el uso de pesticidas naturales o no sintéticos, y son insuficientes para garantizar la ausencia total de compuestos. De hecho, la única forma real de garantizar que un alimento está completamente libre de pesticidas sería conocer cada etapa de su producción, algo inviable para la mayoría de los consumidores.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) establece límites estrictos en los residuos permitidos de pesticidas sintéticos y recalca que trazas mínimas no representan un peligro para la salud pública, de acuerdo con Verywell Health. Aun así, la información sobre la presencia de estos compuestos no figura en las etiquetas de ingredientes, lo que genera incertidumbre sobre la composición auténtica de los productos frescos.
Desde 2025, entraron en vigencia modificaciones en los requisitos para el registro de pesticidas en Estados Unidos, situación que ha complicado el monitoreo para los agricultores. Por este motivo, ni siquiera los propios productores pueden asegurar con certeza la ausencia total de residuos en sus cosechas. El control absoluto sobre el proceso resulta casi imposible en la producción a gran escala.
Productos comerciales de lavado y su eficacia
En el mercado existen productos comerciales orientados al lavado de frutas y verduras, pero Verywell Health advierte que su eficacia para eliminar pesticidas no está comprobada. Además, el uso de estos productos puede dejar otros residuos sobre los alimentos, introduciendo nuevas sustancias no deseadas en la dieta diaria. Añadir productos adicionales durante el lavado no resuelve el problema de raíz y puede generar incertidumbre sobre los compuestos ingeridos.
A la luz de la evidencia científica, la recomendación prioritaria se mantiene inalterable: el enjuague con agua fría y limpia es la opción más segura y práctica para reducir los residuos de pesticidas en frutas y verduras frescas. Este método permite mejorar la seguridad alimentaria, limita la exposición a compuestos indeseados y evita problemas ligados al uso de productos químicos adicionales durante el lavado.
En definitiva, aunque la eliminación completa de residuos de pesticidas no es viable en el contexto actual, lavar adecuadamente los alimentos frescos sigue siendo una medida fundamental e insustituible para minimizar riesgos en el consumo diario.
Fuente: Infobae
Salud
Los errores más comunes al descongelar carne y cómo prevenir intoxicaciones
Dejar la carne sobre la mesada “para que se descongele sola” puede parecer una costumbre inofensiva o incluso práctica. Sin embargo, detrás de ese gesto cotidiano se esconde uno de los mayores errores en la manipulación de alimentos.
La carne cruda, cuando permanece demasiado tiempo a temperatura ambiente, se convierte en el escenario perfecto para la proliferación de bacterias peligrosas como Salmonella, E. coli o Listeria.
Especialistas de Sportlife y de la Universidad de Harvard advierten que un descongelado incorrecto puede no solo arruinar el sabor y la textura del alimento, sino también poner en riesgo la salud.
Las bacterias pueden multiplicarse en cuestión de minutos cuando la carne entra en la llamada “zona de peligro” (entre 4°C y 60°C). Por eso, conocer los errores más frecuentes —y cómo evitarlos— es clave para garantizar la seguridad alimentaria en casa.
Descongelar parcialmente y volver a congelar la carne aumenta el riesgo de contaminación alimentaria (Freepik)
1. Dejar la carne a temperatura ambiente
Uno de los errores más comunes es dejar la carne sobre la mesada durante horas. Según Harvard Environmental Health & Safety, los alimentos perecederos nunca deben descongelarse a temperatura ambiente, ya que en ese rango las bacterias se multiplican rápidamente.
La opción más segura es hacerlo en el refrigerador, donde la temperatura se mantiene constante. Si se necesita acelerar el proceso, se puede recurrir al microondas en modo descongelación o al baño de agua fría, cambiando el agua cada 30 minutos.
2. Usar agua caliente o microondas sin supervisión
El agua caliente puede calentar de forma desigual y generar zonas propicias para el crecimiento bacteriano. Lo mismo ocurre si se usa el microondas sin controlar el tiempo: parte del alimento puede comenzar a cocinarse mientras otra permanece congelada.
Lo correcto es sumergir la carne en agua fría dentro de una bolsa hermética, renovando el agua cada media hora.
El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) recomienda usar siempre la función específica de descongelación del microondas y girar la carne varias veces para un resultado uniforme.
3. Dejarla fuera del refrigerador durante la noche
Esta práctica es tan habitual como peligrosa. Dejar la carne a temperatura ambiente durante toda la noche la expone durante horas a la zona de riesgo. Según el Food Safety and Inspection Service estadounidense, ningún alimento perecedero debe permanecer más de dos horas fuera del frío.
4. Descongelar parcialmente y volver a congelar
Descongelar un trozo de carne y luego volver a congelarlo es un error frecuente que puede tener consecuencias. Durante la descongelación, las bacterias comienzan a multiplicarse, y la recongelación no las elimina. Si se descongela más cantidad de la necesaria, lo ideal es cocinarla completamente y refrigerar las porciones sobrantes.
5. Ignorar las instrucciones del fabricante
Los productos congelados suelen incluir indicaciones específicas sobre su descongelación. Respetarlas garantiza tanto la seguridad como la textura y sabor adecuados del alimento.
6. No planificar con tiempo
Descongelar “a último momento” puede llevar a decisiones riesgosas, como recurrir al agua caliente o dejar la carne sobre la mesada. Planificar las comidas con antelación permite descongelar de manera segura en el refrigerador.
7. Usar el horno o el calor para acelerar el proceso
El horno o las fuentes de calor pueden elevar la temperatura de la superficie mientras el centro sigue congelado, generando un ambiente ideal para las bacterias. Por eso, los especialistas desaconsejan este método y recomiendan optar por el refrigerador o el baño de agua fría.
Diversas investigaciones respaldan estas recomendaciones. Un estudio publicado en Frontiers in Nutrition demostró que las muestras de carne descongeladas a temperatura ambiente desarrollaron más bacterias y mayor pérdida de jugos que las descongeladas en refrigerador.
Adoptar hábitos seguros en la cocina puede marcar la diferencia entre una comida deliciosa y un riesgo para la salud. Tal como señala Harvard, la seguridad alimentaria comienza con pequeñas decisiones cotidianas: mantener el frío, evitar la improvisación y descongelar con conciencia. Con planificación y buenos hábitos, es posible disfrutar de carnes más seguras, sabrosas y saludables.
Fuente: Infobae
