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Tiene 24 años, es camionera y se irá 26 días de su casa para lograr el sueño de su vida: “Quiero darles una casa a mis hijos”

Marisel Cardoso tiene 24 años, dos hijos pequeños —Juan Martín, de 4 años, y Leonel, de 2— y una certeza que atraviesa toda su vida: cada kilómetro arriba de un camión es un intento más por acercarse a la casa propia que sueña para ellos.

“Soy la primera mujer que entra a esta empresa como chofer”, dice a TN, con una mezcla de orgullo y sorpresa todavía fresca, mientras intenta acomodar una rutina que hace apenas cuatro meses cambió por completo su vida. Hoy transporta agroquímicos, encomiendas, colchones y mercadería general, y su día a día se mide entre rutas, depósitos y noches que terminan cuando la ciudad ya está apagada.

Marisel nació en Arias, Córdoba, pero se crió entre campos del interior. Vivió allí hasta los 17 años, cuando empezó su vida adulta entre trabajos rurales, mudanzas y la crianza de sus hijos, hasta asentarse en la zona de Gualeguay, Entre Ríos, donde organiza su vida cada vez que vuelve de la ruta.

Sin embargo, su vínculo con los camiones empezó mucho antes: “La primera vez que me subí a un camión tenía 11 años, era un 11-14”, cuenta. Después vinieron los tractores, la maquinaria rural y más tarde los cerealeros, hasta llegar a su presente como chofer de transporte general.

“Me bajé del cerealero y entré acá. Estoy haciendo corta distancia por ahora, Buenos Aires, Moreno, Avellaneda, Villa Lugano, Victoria, Rosario”, explica.

Su rutina está lejos de cualquier idea de estabilidad. “Salgo tipo 8 o 9 de la mañana y vuelvo a la 1 de la mañana”, detalla. Entre carga, descarga y traslados, los días se vuelven un circuito repetido: “Uno va, llega, descarga, vuelve a cargar. Es ir y venir todo el día”. Y en ese ritmo, el descanso casi no existe: “Capaz dormís una hora y pico en todo el día. Y al otro día es lo mismo otra vez”.

El trabajo, explica, exige otra lógica. “En el cerealero levantás la lona y listo. En este tenés que desarmar el acoplado, bajar barandas, fijarte que la carga venga segura, trackear todo. Es mucha más atención”, describe. La responsabilidad no es solo conducir: también es garantizar que la mercadería llegue en condiciones.

En paralelo, la maternidad se reorganiza como puede. “Mis nenes están con el papá y la abuela”, cuenta. Pero ella sigue siendo el sostén económico y emocional. “Yo soy la que pasa la plata para la comida, la que compra los remedios, la que está siempre comunicándose por videollamada”, dice. Sus jornadas terminan tarde y empiezan temprano: “Llego a las 11 o 12 de la noche y a las 8 de la mañana ya estoy saliendo otra vez”.

26 días en la ruta y un objetivo claro

El próximo paso es aún más exigente. “Se viene un desafío más grande ahora”, anticipa. Durante los próximos meses hará rutas de larga distancia que la llevarán por el norte del país. “Voy a hacer Salta, Jujuy, Tucumán, Chaco, Misiones… todo eso”, enumera. Serán 26 días seguidos sin ver a sus hijos. “26 días en donde solo voy a saber de ellos por videollamada, mensajes, fotos”, dice. Luego, seis días de descanso.

“Me estoy preparando porque no es fácil”, admite. “El otro día venía hablando con un compañero y me largué a llorar en el camión. Porque si yo me pongo débil, ¿qué van a hacer ellos? Yo soy grande, pero ellos no”.

La decisión, sin embargo, está tomada. “Esta es la oportunidad más grande que me salió y la tengo que aprovechar”, afirma. Su objetivo es concreto: “Quiero comprar un terreno, aunque sea de 8×15. Hacer algo chiquito, un piso, un techo de 4×4. Pero que sea mío y de mis hijos. Nadie me va a sacar de ahí”.

No habla de lujos, habla de futuro. “Me va a doler, tengo que hacerlo con alma, corazón y garra, pero es por ellos”, insiste. En el camino, aparecen pequeños gestos que la sostienen. “Mis amigos me hicieron una foto de mis nenes y me dijeron: ‘esto es para que lo pongas arriba del camión’. Tiene una frase que dice ‘hazlo por ellos’”, recuerda.

El sacrificio también tiene una lectura económica clara. “Sí, vale totalmente la pena”, dice. “Te pagan bien, te dan viáticos, no gastás nada. El sueldo queda limpio”. Pero el costo real no es ese. Es otro. “Mi nene más grande un día me dijo: ‘mamá, gracias por todo lo que me compraste y por llevarme a la calesita’. Y yo pensé que eso no me devuelve el tiempo que me estoy perdiendo de ellos”.

“Yo no me estoy yendo por cualquier cosa. Es durísimo, pero tengo que hacerlo por ellos”, repite. Y en esa frase se condensa su historia: una mujer de 24 años, al volante de un camión, recorriendo el país mientras intenta construir, a la distancia, una casa que todavía no existe, pero ya tiene destino.

Fuente: TN

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La UNNE desarrolla un modelo para anticipar qué calles de Resistencia podrían inundarse

Un proyecto de investigación de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) logró reproducir mediante simulaciones el escurrimiento del agua de lluvia en un sector de Resistencia, con una diferencia aproximada de 1,5 centímetros respecto de las mediciones utilizadas para comprobar los resultados.

El trabajo se desarrolla en la Facultad de Ingeniería y está a cargo de Joaquín Ríos Mellone, estudiante de quinto año de Ingeniería Civil e integrante del Laboratorio de Mecánica Computacional. La investigación cuenta con una beca de pregrado de la Secretaría General de Ciencia y Técnica de la UNNE y la dirección de los doctores Javier Luis Mroginski y Hugo Guillermo Castro.

El objetivo es desarrollar una herramienta que permita conocer cómo circula el agua por las calles durante una tormenta y, a futuro, anticipar qué sectores urbanos podrían sufrir anegamientos.

Una ciudad donde pocos centímetros hacen la diferencia

Resistencia presenta características geográficas que dificultan la predicción del recorrido del agua. Al estar ubicada sobre el valle de inundación del río Paraná, cuenta con una topografía de escasa pendiente.

En ese contexto, pequeños errores en la información sobre la altura del terreno pueden generar diferencias importantes en las simulaciones.

Para abordar el problema, los investigadores utilizan ANUGA, un programa informático de acceso libre que permite representar el movimiento del agua sobre una superficie. El terreno se divide en miles de pequeñas áreas triangulares, en las que se calcula la cantidad de agua acumulada y la dirección de su desplazamiento.

El equipo también incorporó funciones para representar cómo las bocas de tormenta captan el agua que circula por las calles.

Cómo comprobaron los resultados

La primera zona estudiada abarca aproximadamente cinco hectáreas en el sector de la calle San Lorenzo. Allí se contaba con mediciones detalladas de las alturas del terreno y registros de siete tormentas ocurridas en 2007.

Esos datos permitieron comparar las alturas de agua observadas con las obtenidas mediante las simulaciones.

La diferencia aproximada de 1,5 centímetros representa un resultado favorable para esta etapa del estudio, aunque los investigadores remarcaron que todavía deben determinar los límites de aplicación del modelo.

Entre las dificultades pendientes se encuentran la antigüedad de los datos topográficos y la falta de representación del recorrido del agua dentro de los conductos subterráneos.

La próxima etapa: estudiar una cuenca más extensa

El equipo prevé aplicar la herramienta en la cuenca Cisterna de Resistencia, un sector de entre 40 y 50 hectáreas. El análisis permitirá comparar las condiciones de 2007 con las actuales y evaluar cómo influyeron el avance de la urbanización y los cambios en el uso del suelo.

También se buscará comprobar el comportamiento del modelo ante tormentas más intensas que las utilizadas en las primeras pruebas.

Además de su posible aplicación en ciudades, la herramienta podría utilizarse en zonas rurales para estudiar la dirección y velocidad del agua en una cuenca y estimar el material que puede arrastrar.

El desarrollo todavía requiere pruebas y datos actualizados, pero representa un avance en el uso de herramientas computacionales para estudiar el agua de lluvia y mejorar la planificación urbana.

Fuente: UNNE Medios.

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Estos celulares podrían quedarse sin WhatsApp en noviembre de 2026: revisá si está el tuyo

WhatsApp continúa actualizando sus requisitos técnicos y algunos teléfonos antiguos podrían dejar de ser compatibles con la aplicación. Entre los dispositivos que conviene revisar aparecen modelos de Samsung, Motorola, LG y Sony que ya no reciben actualizaciones oficiales.

La lista difundida por La 100 incluye los siguientes equipos:

Samsung: Galaxy S3, Galaxy S4 Mini, Galaxy Note 2, Galaxy Core, Galaxy Trend y Galaxy Trend Lite.

Motorola: Moto G de primera generación, Moto E de primera generación y Droid Razr HD.

LG: Optimus G, Optimus L5, Optimus L7, Optimus F7, Lucid 2, Nexus 4 y G2 Mini.

Sony: Xperia Z y Xperia SP.

Qué hay que revisar antes del 1 de noviembre

La fecha mencionada en la publicación es el 1 de noviembre de 2026. Sin embargo, la compatibilidad depende de los requisitos oficiales del sistema operativo: WhatsApp exige Android 6.0 o posterior desde septiembre de 2026, mientras que el requisito para iPhone será iOS 15.5 o posterior desde el 30 de noviembre.

Por eso, antes de concluir que un teléfono dejará de funcionar, hay que revisar qué versión tiene instalada y si admite una actualización.

Cómo proteger los chats

Si el equipo ya no puede actualizarse, conviene preparar la migración a otro teléfono compatible. Para evitar perder conversaciones, fotos y documentos, se recomienda realizar una copia de seguridad desde Ajustes, dentro de la sección Chats de WhatsApp.

La cuenta no desaparece automáticamente por el cambio de compatibilidad: el problema es que el dispositivo antiguo puede dejar de ejecutar la aplicación.

Revisar el sistema operativo y guardar una copia de los chats son los pasos principales para evitar inconvenientes.

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Lunes con cielo despejado en Resistencia: la máxima llegará a los 23 grados

El último lunes de octubre comenzó con cielo despejado y una temperatura de 13,1 °C en Resistencia. Según el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la máxima llegará a los 23 °C durante la tarde, cuando se espera que aumente la nubosidad.

Durante las primeras horas del día, la humedad se ubicó en el 89%, la presión atmosférica fue de 1014 hectopascales y los vientos soplaron desde el sudeste a 6 kilómetros por hora. La visibilidad, en tanto, alcanzó los 15 kilómetros.

Para la tarde se prevé cielo parcialmente nublado y una temperatura máxima de 23 °C. Por la noche, el termómetro descenderá hasta los 17 °C.

De acuerdo con el pronóstico, las condiciones serán similares durante el martes, aunque se espera que las temperaturas comiencen a subir progresivamente a lo largo de la semana.

De esta manera, Resistencia tendrá una jornada con temperaturas moderadas y sin cambios bruscos previstos en el panorama meteorológico informado.

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