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Tiene 21 años, es pilota comercial, maneja su propio avión y tiene un sueño extremo por cumplir

El hangar del aeródromo de General Rodríguez todavía está frío cuando Candela Destefano levanta la persiana metálica y deja entrar la luz de la mañana. El avión descansa a pocos metros de la puerta de su casa y el ritual empieza siempre igual: revisar el combustible, drenar el tanque, controlar el aceite, recorrer la estructura con una lista de chequeos en la mano.

Tiene 21 años, habla rápido, sonríe seguido y se mueve alrededor de la aeronave con una naturalidad que desarma cualquier prejuicio.

“Generalmente me levanto temprano, agarro el iPad, preparo el vuelo, me fijo el clima, que es lo más importante”, cuenta Cande, pilota comercial e instructora de vuelo. Después vendrá el despegue, el ruido del motor, el campo extendiéndose debajo de las alas y esa sensación de adrenalina que todavía hoy —aunque ya forme parte de la rutina— le sigue pareciendo única.

Su historia con la aviación empezó temprano. A los 15 años sintió una inquietud difícil de explicar. “Siempre fue medio una incógnita saber por qué se me despertó este sueño”, admite. Había algo de adrenalina, de búsqueda, de necesidad de estar en el aire. Un año después, su papá la llevó a un aeroclub para hacer un vuelo bautismo. Desde ese momento, no paró más.

“Encontré esa adrenalina que yo quería”, recuerda sobre aquella primera vez suspendida en el cielo. A los 17 ya era pilota y con el tiempo sumó horas de vuelo hasta convertirse en piloto comercial. Hoy trabaja de manera freelance, realiza traslados privados y pasa buena parte de sus días volando sobre zonas rurales, un paisaje que define como su favorito.

Pero detrás de esa pasión también hubo sacrificios. La carrera es costosa y, como suele ocurrir en la aviación, el dinero aparece como una barrera permanente. “Puede llegar a frustrar un poco”, reconoce. Sin embargo, hubo alguien que empujó el sueño incluso cuando parecía difícil: su papá.

La historia entre ambos tiene condimentos inesperados. El sentido común lleva a creer que él era piloto desde antes. Pero fue exactamente al revés. Él siempre había querido volar y nunca había podido hacerlo. Recién después de ver a su hija avanzar entre clases, exámenes y horas de vuelo, decidió animarse.

“Mi papá pensaba que no podía porque ya era muy grande. Tenía 49 años cuando empezó”, cuenta Candela. Fue ella quien insistió para que se anotara. Hoy comparten vuelos, almuerzos improvisados en pequeños aeródromos y una pasión que terminó uniéndolos todavía más. “Él se siente orgulloso y yo también me siento orgullosa de él”, dice la pilota.

La aviación, sin embargo, sigue siendo un ambiente donde las mujeres todavía tienen que demostrar. Cande lo sabe. Habla de instructores que las tratan “con más cautela”, de pasajeros que desconfían por verla joven y mujer, y de ciertas puertas que cuestan más abrir.

“Hay gente que no quiere que trabajes para ellos porque no confían en vos”, explica. Pero lejos de correrse, eligió mantenerse firme. “A una chica que quiere ser piloto le diría que no tenga miedo y que lo haga sin dudarlo. Ahora mis clientes vuelan felices, tienen que atravesar la barrera del prejuicio”.

Ella tampoco dudó el día de su primer vuelo sola. En la formación de pilotos existe un momento inicial clave: el instructor se baja del avión sin previo aviso y deja al alumno completamente solo en la cabina. Cande tenía apenas unas horas de experiencia cuando le tocó atravesarlo.

“Es una experiencia única porque estás vos con la máquina y no hay nadie que te salve”, recuerda. “Tenés que hacer las cosas bien”, asegura.

Desde entonces aprendió que arriba del avión no hay lugar para el miedo, aunque sí para algo más importante: el respeto. “El miedo es problemático. El respeto hace que nos sintamos seguros”, explica.

Cuando no trabaja, sigue volando. A veces con amigos, otras con su novio. Le gusta escaparse a la Isla Martín García o aterrizar en Lobos para almorzar cerca de la zona de paracaidismo. Habla del cielo como quien habla de una segunda casa.

Y aunque asegura que ya está “viviendo un poco el sueño”, todavía hay un objetivo que aparece en el horizonte: la acrobacia aérea. Competir, exhibirse, hacer maniobras extremas. Por ahora lo mira de lejos porque los aviones acrobáticos cuestan demasiado. Pero no parece alguien acostumbrada a renunciar.

Mientras tanto, sigue acumulando horas, vuelos y amaneceres entre hangares. A los 21 años, Cande aprendió algo que muchos tardan una vida entera en descubrir: que hay sueños que no esperan las condiciones perfectas, solo necesitan despegar.

Fuente: TN

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Es la única maestra en una escuela rural, tiene 9 alumnos y pone plata de su bolsillo para que haya clases

Todos los días, poco antes del mediodía, Mirta Celina Cardoso pone en marcha su auto para recorrer los 20 kilómetros de tierra que separan la ciudad entrerriana de Nogoyá de la Escuela Rural N° 7 “Calá”, en el Distrito Sauce.

Para ella, no es un camino más: es el regreso al lugar donde creció. Con una trayectoria de más de una década en la institución, Mirta se desempeña como personal único, asumiendo en simultáneo los roles de docente, directora y portera para garantizar la educación de sus alumnos.

“Mi día comienza tempranito. Estoy en este momento preparando las clases para hoy. Ingresamos a la escuela a las 12 y media hasta las 17 y media”, relató la maestra sobre su rutina habitual, que varía hacia el turno mañana cuando llega el mes de octubre.

“La escuela queda a 20 kilómetros de la ciudad cabecera de Nogoyá, en Distrito Sauce, sobre la ruta provincial 13, que es de tierra. Voy en mi auto”, detalló respecto al trayecto diario que realiza para dar inicio a las jornadas.

Al llegar, la rutina se activa bajo su estricta responsabilidad. Mirta abre el establecimiento y recibe a los chicos, transformando el único salón disponible en un plurigrado dinámico.

“Llegamos, abrimos la escuela, izamos la bandera, cantamos el himno, ingresamos al aula, ponemos la fecha, y bueno, comenzamos cada uno con sus actividades”, describió.

Actualmente, la matrícula se compone de nueve alumnos activos de distintas edades: tres de nivel inicial —de cuatro y cinco años— y seis de nivel primario distribuidos entre tercero, cuarto y sexto grado. “Están todos juntos en el mismo salón, en el mismo aula. Los chiquitos de nivel inicial tienen su mesita, hacen sus trabajitos ahí”, explicó sobre la dinámica del salón.

Llevar adelante una escuela con estas características implica desafíos que exceden lo estrictamente pedagógico. Al no contar con servicio de comedor, la docente se encarga de asegurar el refrigerio diario mediante un refuerzo alimentario que gestiona.

“Con eso yo les llevo siempre una viandita, digamos, ya sea una merienda o un desayuno porque te cuento que es rotativo el horario también”, comentó. Además, el mantenimiento del edificio y la disponibilidad de los recursos didácticos básicos muchas veces dependen de su propio bolsillo.

“Siempre uno está pensando en su escuela, en que esté bien, y siempre que se puede colaborar uno lo hace sin pensar. Ya sea para comprar materiales para los chicos, ya sea porque se rompió algo. Siempre uno está pensando en el bienestar de la escuela”, reconoció la docente, mencionando que los gastos diarios suelen incluir desde cartulinas y afiches hasta pequeñas reparaciones o insumos que la cooperadora escolar, conformada por los padres, complementa con esfuerzo.

La docencia rural es la verdadera vocación de Mirta, quien se recibió en 1997 y dio sus primeros pasos a 100 kilómetros de su hogar, en Crucecita Séptima, donde trabajó durante diez años. Recordar aquellos inicios junto a su familia le genera una profunda emoción: “Me fui con mi marido y teníamos en ese momento un nenito, mi hijo Martín, que era chiquito, tenía un añito, a él lo dejaba con los abuelos”, evocó con la voz quebrada. Tiempo después, la vida la trajo de regreso a sus raíces.

A pesar de las carencias edilicias y de la falta de infraestructura tecnológica básica —la escuela no posee computadoras de escritorio, televisores ni equipos de sonido, y la conexión a internet es financiada por las familias—, Mirta destacó el fuerte vínculo comunitario que sostiene el proyecto educativo.

El traslado de los alumnos es otra de las complicaciones cotidianas en la zona, ya que algunas familias residen a casi 10 kilómetros del establecimiento y las calles de tierra representan un riesgo para que los niños se movilicen solos, motivo por el cual la docente inició gestiones para conseguir un transporte escolar.

Próxima a finalizar su carrera y con la perspectiva de jubilarse el año entrante, Mirta reflexionó sobre el sentido de su tarea diaria frente al aula: “Yo me siento muy bien porque estoy muy acompañada. Las familias son muy unidas y siempre están apoyándome. Los chicos son muy buenos, cumplen siempre con sus tareas, van puntualmente a la escuela. La verdad me siento feliz y con mucha fuerza para seguir”, concluyó.

Fuente: TN

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A medida: crean los primeros huesos artificiales que “engañan” al cuerpo

Desde su popularización hace aproximadamente 15 años, la impresión 3D ha demostrado su gran versatilidad, con aplicaciones y propósitos múltiples que van desde el entretenimiento, pasan por la pura creatividad y alcanzan al ámbito de la salud.

Con un nuevo y prometedor uso de esa tecnología, investigadores crearon huesos personalizados capaces de “engañar” al cuerpo humano, haciéndose pasar por los reales.

El ingenio surge de la Universidad de Tampere, en Finlandia, donde un equipo de especialistas desarrolló un material innovador para los implantes óseos que imita fielmente a los huesos humanos reales. Se basa en un tipo de cerámica y, tal como señalamos, es fabricado con impresoras 3D.

“Estos hallazgos impulsan el desarrollo de la regeneración ósea personalizada y podrían conducir a tratamientos más eficaces y accesibles”, observa la publicación Eureka Alert.

Cómo son los huesos impresos en 3D que revolucionarían los tratamientos óseos

El desarrollo no es trivial, especialmente si se considera que los injertos óseos son el segundo procedimiento de trasplante de tejido más común, con más de 2 millones de operaciones cada año.

Actualmente, este tipo de tratamientos se realizan mediante dos variantes: con huesos extraídos del propio paciente o provistos por donantes. De acuerdo a la fuente mencionada, se trata de enfoques con disponibilidad limitada que, además, pueden requerir cirugías adicionales, traer complicaciones, requerir medicación e implicar períodos de recuperación extensos.

La investigación que lideró la investigadora de la Universidad de Tampere, Antonia Ressler, gira en torno a la hidroxiapatita, el mismo compuesto que forma la estructura de los huesos, para crear andamios óseos.

Se trata de implantes de biomaterial tridimensional, de estructura porosa, que se emplean para regenerar huesos dañados o fracturas de gravedad, y funcionan como plantillas temporales que ayudan a las células a que se adhieran, crezcan y forme nuevo tejido.

“Al utilizar el mismo material que la naturaleza y moldearlo mediante impresión 3D cerámica, los implantes pueden diseñarse con precisión para adaptarse al defecto óseo individual de cada paciente, sin depender de fármacos ni factores de crecimiento que puedan causar efectos secundarios”, remarcó Ressler.

“Conseguimos un equilibrio crucial”

El ingenio se apoya, concretamente, en el tipo de impresión 3D cerámica, una técnica que permite a los científicos controlar con precisión la composición y arquitectura internas de los mencionados andamios, incluyendo el tamaño de los poros que permiten el crecimiento celular y el flujo de nutrientes a través de ese material.

El nivel de precisión es realmente avanzado: los implantes tienen poros diseñados para que sean de unos 400 micrómetros, considerando que 1 nanómetro equivale a la millonésima parte de un metro.

Esta arquitectura logró un equilibrio crucial entre resistencia y rendimiento biológico, permitiendo que las células formadoras de hueso penetren en el material, interactúen entre sí y comiencen con éxito a formar nuevo tejido óseo”, detalló la investigadora que lidera el estudio.

Huesos impresos en 3D, hechos a medida: ¿cuándo estarán disponibles para pacientes?

El equipo de la institución finlandesa busca crear andamios que sean asequibles para procedimientos de aumento óseo, facilitando así un mayor acceso a estos tratamientos y mejorando la calidad de vida de los pacientes, sentando las bases para futuras aplicaciones en medicina personalizada.

“Esta tecnología permite diseñar implantes adaptados a las necesidades individuales, eliminando las opciones estandarizadas. Creemos que este tipo de implantes podrían utilizarse en tratamientos rutinarios de regeneración ósea en la próxima década”, auguró Ressler.

Los detalles acerca de estos innovadores huesos creados con impresoras 3D, resultado de cuatro años de investigación, fueron publicados recientemente en la revista Materials Today Bio.

Fuente: TN

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Se enamoró de su tío, tienen hijos y desafían a su familia y a los prejuicios: “El amor es libre”

Victoria es de Catamarca y venía de una relación compleja. Había conocido a un hombre que apareció con intensidad en su vida y que, tiempo después, desapareció, dejando atrás no solo a una pareja, sino también a un hijo. Desde entonces, ella nunca volvió a recibir ayuda económica ni tuvo noticias de él.

Con la necesidad de empezar de nuevo, decidió mudarse a Buenos Aires, donde vive parte de su familia. Su abuela le ofreció trabajo cuidando a uno de sus primitos y fue en esa casa donde conoció a Agustín.

“Mi abuela me lo presentó como mi tío porque es el hijo de la hermana de mi abuela. Yo no lo conocía. Lo había visto algunas veces cuando viajé a la ciudad, pero estaba en pareja y no le presté atención”, recuerda Vicky años después, en diálogo con TN.

Al principio, el vínculo entre ellos era el de cualquier tío y sobrina, aunque con una particularidad: tenían casi la misma edad. Por eso, ella siempre sintió que la relación se parecía más a una amistad.

La convivencia familiar hizo el resto. Compartían gran parte del día y también mucho tiempo con el bebé de Victoria, que en ese entonces tenía apenas cinco meses.

“Yo lo buscaba, en chiste, pero lo buscaba. Él me mandaba cartitas, yo le mandaba chocolatitos y hasta me dedicó una canción. A mí me gustaba que era muy paternal y que quería mucho a mi hijo. Para una madre, ahí ya está, podemos decir que es el indicado”.

Aunque sentía ganas de estar con él, Vicky no se animaba a avanzar con la relación. Venía de una experiencia muy “tóxica” y todavía atravesaba el puerperio.

Sin embargo, Agustín insistió con la propuesta y le confesó que era adoptado, como una forma de darle tranquilidad para avanzar con el vínculo. “Si no me hubiese dicho que era adoptado, no cambiaba nada. Yo ya había pensado en darle una chance”, aseguró.

Hoy llevan 11 años juntos y recientemente tuvieron a su segundo hijo. En su familia, la relación nunca generó rechazo. Su padre le dijo que lo importante era que hiciera lo que la hacía feliz y su abuela fue una de las primeras personas en asegurar que terminarían juntos.

Mi abuela paterna me contó que había primos casados hace años en la familia. Como que eso me lo veía muy normal. Mis primos tuvieron hijos y ninguno salió con problemas”.

Actualmente, Victoria y Agustín atraviesan una mudanza y reorganizan sus vidas en Buenos Aires. Después de más de una década juntos, siguen eligiéndose todos los días. “No te tiene que importar lo que diga la gente. El amor es libre, la vida es una. Tenemos que aprender a que no nos importe lo que diga el de al lado”.

Según la sociedad

Los vínculos amorosos consensuados entre familiares pueden darse por distintas razones: desde la convivencia cercana y la idealización afectiva hasta factores culturales en los que ciertos límites fueron naturalizados desde la infancia.

De hecho, el matrimonio entre primos es una práctica frecuente en distintas partes del mundo, especialmente en países de Medio Oriente, el sur de Asia y el norte de África.

Según la BBC, el 10% de las familias del mundo surgen de primos segundos o más cercanos. Eso es más de 750 millones de personas. Una práctica común en distintas partes del mundo, pero un tabú en muchas sociedades.

En la actualidad, los matrimonios entre familiares, principalmente entre primos, continúan siendo aceptados o relativamente frecuentes en distintas culturas y regiones del mundo. Esto ocurre especialmente en partes de Pakistán, Afganistán, Arabia Saudita, India, Irak, Irán y algunas zonas rurales de Turquía y Egipto.

Según la psicología

La curiosidad, fantasía o atracción por alguien del entorno cercano o familiar es algo que le sucede a muchas personas. Sin embargo, es algo de lo que no se habla deliberadamente. Lo importante no es lo que alguien siente, sino cómo lo procesa y qué hace con eso.

“Estos temas generan mucho impacto social porque tocan límites culturales muy profundos: familia, deseo, prohibición, lealtades, transgresión. No son temas que despierten solamente curiosidad sexual; también movilizan angustia, rechazo y fascinación”, indica la sexóloga Laura Enriquez (MN 24.918).

En el caso de Victoria, la sexóloga indica que el hecho de ser adoptado no cambia la dinámica emocional del vínculo. Para la especialista, no se trata solamente de dos personas que se enamoran, sino también del lugar que cada uno ocupó dentro de la familia.

Cuando aparece una atracción en un contexto familiar, no surge únicamente desde el deseo. También puede estar atravesada por la cercanía emocional, la admiración, la sensación de cuidado, la convivencia cotidiana, la idealización afectiva o necesidades emocionales no resueltas.

“Al mismo tiempo, aparecen sentimientos de culpa, ambivalencia, tensión interna y, muchas veces, miedo al juicio social o familiar. El impacto emocional puede ser muy grande, sobre todo si además hay que sostener el vínculo en secreto, explica”.

El hecho de que exista un tabú o un estigma social no invalida la autenticidad de lo que alguien siente. “Una cosa es reconocer que puede haber amor genuino y otra es pensar que eso queda libre de conflicto. No se trata solo de si hay amor, sino de qué lugar ocupa ese vínculo dentro de la dinámica familiar y qué efectos produce en quienes participan”.

Fuente: TN

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