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"Se hizo una gran inversión, pero si no hay responsabilidad social no hay sistema que aguante"

“Se hizo una gran inversión, pero si no hay responsabilidad social no hay sistema que aguante”

La directora del Hospital Perrando consideró que "la gente no tiene noción de lo realmente pasa puertas adentro la institución".

Marcó que el escenario actual es del "altísimo riesgo" y admitió que "hay demandas insatisfechas en los trabajadores" sobre las que "se están trabajando". "Desde el inicio de la pandemia se ha hecho una inversión enorme en infraestructura y equipamiento, pero todo tiene un límite", alertó.

La directora del hospital Perrando de Resistencia, Nancy Trejo, analizó la compleja coyuntura generada por esta segunda ola de coronavirus en la provincia y si bien destacó el inmenso esfuerzo realizado por el personal de Salud Pública y la inversión en infraestructura sanitaria, advirtió que "la percepción que tenemos es que la gente no tiene noción de lo que realmente ocurre puertas adentro del hospital".

En ese sentido, consideró que en virtud de las restricciones, el sistema no ha colapsado: "El escenario actual es de muchísimo riesgo, con recursos humanos escasos y que enfrentan una gran exigencia, más allá de la gran inversión que hizo el Gobierno que permitió recuperar varias salas de la institución y asegurar el equipamiento que nos permite trabajar en la contingencia de la pandemia", dijo.

Trejo apuntó que luego de haber diagramado un plan de acción concreto, existe un Hospital Modular con 76 camas de las cuales 50 son de Terapia Intensiva (con proyección a que sea la totalidad) y se reordenaron los distintos servicios en las distintas salas para aprovechar toda la inversión que se hizo el año pasado para equipar las Pastillas 6, 9 y 4 con camas con gases médicos (oxígeno, aspiración y aire comprimido) con lo cual podrían utilizarse en salas de terapia intensiva.

La directora del Perrando insistió en que "contamos con la infraestructura y el equipamiento pero si no tenemos la responsabilidad de cuidarse de cada hermano chaqueño, no hay sistema sanitario que alcance".

Relajación y posible colapso

La exsubsecretaria de Salud coincidió con las miradas que destacan la "relajación" en una parte de la comunidad, a pesar de la contundencia en los aumentos de los contagios y los consecuentes fallecimientos a causa de la COVID-19.

"Por la calles veo gente que no usa barbijo, o que usan mal por debajo de la nariz; reuniones que no respetan las recomendaciones sanitarias", explicó y detalló que creció tanto el número de internaciones que, en las últimas jornadas, se ha dado prácticamente "una por hora en el hospital Perrando".

"Por eso, por más que haya habido una gran inversión, si la gente no advierte que esto está ocurriendo no va a haber sistema que alcance", insistió.

El escenario más temido es el del colapso sanitario, una situación que busca evitarse desde el inicio de la emergencia sanitaria. "En el hospital diagramamos un Plan Preventivo, con 243 camas para la atención Covid, y en este momento tenemos una ocupación de entre el 65 y el 65% pero esto es dinámico; con lo cual, si bien nosotros podemos seguir reordenando los servicios, contamos con el mismo recurso humano", alertó.

Para este tramo particular de la lucha contra la enfermedad, en el Perrando se conformaron equipos "mixtos", conformados por profesionales de distintas especialidades como clínicos, traumatólogos, endocrinólogos, oftalmólogos; que trabajan en forma coordinada no sólo atendiendo las complicaciones de los pacientes con Covid.

De todas maneras, admitió que en recursos humanos hay demandas insatisfechas sobre las que se está trabajando. "Últimamente han ingresado más de 30 enfermeros contratados, y pensamos propiciar más ingresos; y también de médicos que quieran hacer guardias en el hospital, teniendo en cuenta que se ha reordenado todo el sistema sanitario en los distintos centros que no atienden Covid", expuso.

Semanas determinantes

A pesar de que el avance de la vacunación y la llegadas de dosis pautadas genera una esperanza cierta en lograr el "inmunidad del rebaño" y comenzar a dejar atrás la emergencia sanitaria, Trejo advirtió que "las próximas tres semanas van a ser bravas". "El número de contagios no baja y los casos activos van en aumento, y por eso estamos en un escenario de altísimo riesgo", expresó.

En ese marco, destacó el esfuerzo realizado por todo el personal de salud, más allá de los reclamos y la belicosidad de algunos discurso que se canalizan a través de los sindicatos del sector.

"Respetamos todos los planteos y acompañamos las demandas pero creo que los profesionales de este hospital cuenta con salarios acordes; obviamente se requiere hacer guardias que siempre significaron un ingreso extra", dijo y añadió:

"El reclamo puede ser justo, pero no creo que haya un desprecio hacia los trabajadores de la Salud: los que realmente están trabajando en la atención, no son los que están reclamando a través de un gremio o un sindicato".

Fuente: Agencia Foco

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Era abogado, fue elegido entre los mejores chefs del mundo y abrió un bistró al lado de la estación Retiro

En el borde de las vías y con los trenes que llegan y salen como paisaje de fondo, el cocinero Facundo Kelemen acaba de inaugurar Chuchú, su nuevo restaurante dentro del Museo Nacional Ferroviario Raúl Scalabrini Ortiz.

El proyecto marca un giro en su recorrido: más grande, más familiar y más cotidiano, pero con la misma idea que atraviesa su cocina desde el comienzo: modernizar los clásicos argentinos y hacerlos muy bien.

Un restaurante junto a las vías

El nombre no es casual. “Lo elegí yo”, contó Kelemen a TN. Chuchú dialoga con el entorno ferroviario sin caer en la tematización excesiva: la ambientación “remite a los bistrós franceses y los diners norteamericanos" y hay detalles sutiles como rieles en los platos o alrededor de la barra, así como una ventana en forma de tradicional boletería que recibe a los comensales y los deja pispear lo que pasa en la cocina.

El espacio, además, implica un salto de escala importante respecto de su restaurante Mengano.

Mengano es un proyecto muy chico y me divertía el tipo de desafío de hacer algo mucho más grande. Pasé de 35 cubiertos a más de 140, y si doblás mesas podés llegar a más de 300”, explicó.

Esa diferencia condicionó la propuesta: Chuchú debía ser necesariamente más accesible y más flexible en su funcionamiento cotidiano.

Ubicado en una zona con poca oferta gastronómica de este tipo y con una gran terraza protegida de la calle, el restaurante apunta tanto a familias como a trabajadores de oficinas cercanas y visitantes del museo.

Una revelación en Valencia y el paso de abogado a cocinero

La historia de Kelemen no empezó en una cocina. Antes fue abogado, incluso llegó a completar una maestría en derecho empresario. Y cómo a muchos estudiantes, un intercambio en el exterior le cambió la vida.

El suyo fue en Valencia, España, y terminó redefiniendo su rumbo. Allí, mientras vivía solo por primera vez, empezó a cocinarse a diario, su paladar se ensanchó y se descubrió una nueva pasión por la gastronomía. “Me intrigó mucho el sushi, por ejemplo, cómo hacerlo”, recordó sobre sus primeros experimentos.

De regreso en Buenos Aires, Kelemen combinó por un tiempo el ejercicio del derecho con clases de cocina, hasta que decidió dar el salto y renunció a su trabajo.

Su primera experiencia al frente de una cocina -la de un bar con un amigo -fue abrupta y caótica. “Fue medio un desastre”, se río, pero la experiencia marcó el punto de no retorno.

Después llegó una suplencia en un restaurante de Vicente López, unos años en Tegui y una temporada de stages en cocinas de Nueva York mientras su pareja estudiaba en la universidad de Columbia.

Fuente: TN

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Tiene 28 años, su pierna no para de crecer y necesita una operación urgente: “No me entra ni una zapatilla”

La vida de Héctor Ortiz cambió de un momento a otro en 2016. Lo que empezó como una molestia que él mismo atribuyó a un golpe jugando al fútbol, se convirtió en una pesadilla crónica que hoy le impide realizar las tareas más simples, como ponerse una zapatilla o un pantalón.

“Al principio era raro, se me empezó a hinchar en la parte de abajo de la pierna. Fui al médico, hicimos estudios con osteópatas, recorrimos varios lugares. Siempre pensé que me iba a sanar, pero seguía creciendo más”, recordó Héctor sobre los primeros años de una enfermedad que, tras la pandemia, avanzó sin tregua.

Un diagnóstico difícil y una esperanza en Buenos Aires

Durante años, el joven que hoy tiene 28 años deambuló por consultorios en Corrientes y Posadas, recibiendo masajes y medicación que no atacaban el problema de raíz. Hasta que finalmente el diagnóstico definitivo llegó con nombre y apellido: linfedema tardío en miembro inferior izquierdo, crónico, asociado a trastornos tróficos cutáneos e infecciones a repetición.

Tras mucho buscar, encontró en Buenos Aires al especialista que le dio una luz de esperanza. Héctor explicó en diálogo con TN la gravedad de su situación actual: “Fue el único que me dijo ‘es para operar porque si sigue mucho tiempo se va a complicar la columna’. Es todo líquido lo que tengo en la pierna, ellos quieren sacar todo e incluso un pedazo de piel”.

El cuadro no solo es estético o funcional; es un riesgo constante para su salud general. Aunque no siente dolor físico diario, la enfermedad lo debilita sistemáticamente. “Una vez al año me agarra fiebre y me tienen que dejar internado porque me agarra mal. Me dijeron que si sigo más así me puede pasar a la otra pierna”, relató con preocupación.

La lucha por el sustento y el peso de la mirada ajena

A pesar de la dificultad para movilizarse, Héctor no se rinde. En su Corrientes natal sobrevive haciendo “changas”, pero el peso de su propia pierna se ha vuelto un obstáculo casi insalvable para el trabajo físico.

“Actualmente corto pasto, lavo autos, hago changas. Me complica para conseguir trabajo porque por el mismo peso parece que mi pierna quiere tocar la tierra. Caminar puedo caminar, pero es muy pesado. No puedo doblar la rodilla”.

A las limitaciones físicas se le suma el peso emocional de la mirada social. Ante esto, habló sobre lo incómodo que resulta el día a día: “La gente me mira, a veces no me puedo poner ni un pantalón, las zapatillas no me las puedo poner”.

Hoy el joven correntino solo pide una oportunidad para volver a ser productivo y autosuficiente. Su mirada está puesta en el horizonte, en un trabajo en Córdoba donde lo espera su tía para trabajar, una vez que logre sanar.

Yo quiero sanarme bien y quiero ir a trabajar, pienso en mi futuro, en comprar un terreno, hacer mi casa, mis cosas. Los médicos dicen que voy a estar bien, que la pierna va a quedar como la otra pierna y eso me pone feliz porque va a ser otra vida, una vida normal para mí”, dijo con una mezcla de ilusión y determinación.

Fuente: TN

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Creó un álbum virtual de Diego Maradona gratis y ya es furor antes del Mundial 2026

En la previa al Mundial 2026, uno de los objetos más deseados por los hinchas de la Selección argentina es el álbum de figuritas para coleccionar y completar, aunque todavía no salió a la venta. Sin embargo, la pasión argentina siempre encuentra una hendija para calmar la ansiedad. En este caso, Damián fue un paso más allá y decidió crear uno virtual dedicado a Diego Armando Maradona.

El programador y diseñador web, de 38 años, combinó sus conocimientos con su amor por el “10” y creó una pieza de colección que, en apenas dos semanas, se hizo protagonista en las redes sociales, uniendo la nostalgia del papel con la practicidad de los tiempos modernos.

La idea surgió del fanatismo por el Diegote; yo lo llamo así, como si alguna vez lo hubiese conocido”, cuenta Damián a TN. “Tenía ganas de hacer algo en época de Mundial, con ese runrún de que no se consiguen figuritas o las venden carísimas. Y dije: ‘¿por qué no? Vamos a hacer algo lindo y gratis’”.

El archivo del 10 y el filtro emocional

Organizar un homenaje a la altura del capitán no fue tarea sencilla. Damián dedicó alrededor de dos meses a ordenar un archivo personal que parece infinito.

Tengo la carpeta ahí: veo fotos del Diego y guardo. Una vez por mes reviso y elimino las duplicadas. Debo tener unas 3.000 imágenes de él”, explica.

El desafío fue el recorte. La idea inicial de 1.010 figuritas cambió ante la necesidad de curar el contenido: “Filtré las políticas y me quedaron unas 2.600. Después hice otro filtro: al menos un tercio tenían que ser de él joven. Así llegué a las 555 actuales”.

Aunque esta es la “temporada 1”, Damián ya planea dividir el álbum en etapas para abarcar su faceta como futbolista y como DT. “No doy fechas, esto es mi hobby”, aclara.

Homenajes digitales: “Los sentimientos no se cobran”

Al ser consultado sobre el formato virtual y, sobre todo, sobre por qué hacerlo gratuito, Damián es claro: “Vivimos en una época digital, ¿qué no es virtual ahora mismo? Y es gratis porque me parece que los homenajes no se cobran, se hacen desde el corazón”.

Hincha de Boca y nacido en 1988, su conexión con Maradona es profunda y trasciende lo deportivo. “A mí el Diegote me toca la fibra de lo perseverante que era. No había patada que lo tirara, siempre contra viento y marea. Y también que nunca callaba, siempre de frente”.

Además, recordó una de sus frases favoritas: “Lástima a nadie, maestro”, que Maradona le dijo a José Sanfilippo en el programa El Equipo de Primera en 2001.

Las margaritas, la mejor figurita

Entre las miles de imágenes icónicas del Diego, hay una que para Damián resume su esencia: la foto junto a su hija Dalma durante un entrenamiento en Napoli, donde ella le coloca pequeñas margaritas en las medias mientras él está sentado sobre la pelota.

“Me quedo con esa. La mejor figurita es lo que era él: un tipo normal y común”, explica.

Con el tiempo, también se conoció otra imagen de ese mismo momento, con Maradona trotando junto a sus compañeros con las flores en las medias.

El recuerdo de un hincha de Boca y Maradona

Por una cuestión generacional, Damián vio poco a Maradona en actividad, pero sus recuerdos son claros. Su primera conexión fuerte fue el regreso a Boca en 1995.

“Recuerdo que teníamos un televisor Grundig a tubo, hermoso, y la Bombonera era una locura. Volvía él”, cuenta.

También menciona el Mundial 94 como un momento clave: “Tenía seis años, pero recuerdo muy claro el grito a la cámara en el gol a Grecia”.

Como tantos otros, lamenta no haber estado en su partido homenaje en 2001: “Hubiese sido un honor estar en su despedida, pero si nombramos a todos los que quisimos ir y no pudimos, la lista sería interminable”.

El proyecto recién empieza y se puede acceder desde la página jueguitos.com.ar/diegote/. Aunque el impacto en redes fue inmediato, su creador siente que aún queda mucho por hacer.. “Me faltaron demasiadas”, admite, dejando la puerta abierta para futuras ediciones y para que los hinchas sigan coleccionando la historia de un ídolo que, incluso en formato digital, sigue gambeteando al olvido.

Fuente: TN

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