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Se conocieron en una secta, quedó embarazada y él se esfumó: el increíble reencuentro 20 años más tarde
Hay historias de amor que no se parecen al amor que llevamos en nuestro amplio imaginario. Quizá porque la emoción vivida caminó por el desfiladero de lo inconveniente, con ribetes más policiales que románticos. En su momento quizá sí haya sido un sentimiento que empujó los límites y que se interpretó como amor profundo o pasión desbocada. Puede ser por ello que una de sus protagonistas refiere que hablará “de una vieja historia de amor”.
Buba M (51, psicóloga que nunca ejerció la profesión), quien ya no está con Felipe desde hace más de dos décadas, contará esa parte de su vida sin dar demasiados detalles. Ya sea porque no los recuerda con precisión o porque no desea traerlos a su memoria y reabrirse las heridas. Quién sabe.
Una secta, un amor y una desilusión
Empezaban los años 90 cuando Buba de 17 años conoció a Felipe, un joven de su misma edad, en una reunión con un grupo de fanáticos religiosos que se llamaba Los Niños de Dios. Él con sus rulos largos sobre los hombros, ella con su ingenuidad y sus ojos traslúcidos. Se enamoraron sin demora y empezaron una relación intensa donde ambos descubrieron por primera vez el sexo.
Aclaremos que con el tiempo, en ese momento no lo sabían, se descubrió que esta organización constituía una secta peligrosa, nacida en Norteamérica, que promovía la vida sexual temprana y captaba familias y jóvenes para someterlos a sus creencias y prácticas. Nada de eso sabían, al comienzo. Buba había llegado allí escapando de una problemática familiar que incluía el alcoholismo materno y demás yerbas. Se refugió en ese grupo donde se enamoró de Felipe, que había llegado con su madre. La organización era parte de la red mundial creada por un hombre llamado David Berg que interpretaba a su manera las escrituras sagradas y la Biblia. Esto no lo dice Buba, pero es conocido por la prensa: los grupos fueron catalogados como una secta que fue señalada y perseguida y juzgada por promover el abuso de menores, la pornografía y las relaciones incestuosas, entre otras cosas.
Dicho esto, sigamos, porque ni Buba ni Felipe vieron nada de esto porque escaparon mucho antes de las garras de estos personajes oscuros gracias a que la familia de Buba se mudó a un barrio lejano por un nuevo trabajo de su padre y a que Felipe abandonara el grupo por su cuenta.
”Visto desde el hoy, todo era un verdadero disparate. En mi familia no sabían del tema, porque en realidad no era algo tan conocido en ese entonces”, explica Buba.
Es cierto, porque fue después que por pedido de los Estados Unidos llegó la intervención de la Justicia y se dictaron allanamientos contra Los Niños de Dios.
“No sé mucho más porque nos mudamos abruptamente y a mí lo único que verdaderamente me interesaba era Felipe, no ese grupo. Él también se abrió y seguimos viéndonos. Se tomaba el tren y dos colectivos para irme a buscar y salíamos cada tanto sin contarle a nadie. No nos presentamos a nuestras familias ni nos llamábamos formalmente novios, pero seguíamos teniendo relaciones como podíamos. En mi casa no me daban ni cinco de bolilla; yo era muy libre y nadie me controlaba. Creía que cuidarse para no quedar embarazada era lo más fácil del mundo, contaba los días y nada más. Además pensaba que los bebés, en todo caso, siempre eran una bendición. Un día de esos descubrí que no me venía: era obvio que estaba embarazada. Fue una hecatombe psíquica porque una cosa era que existiese la posibilidad y otra que hubiera ocurrido. ¡Todavía ninguno de los dos habíamos cumplido 18 años! No me animaba a contárselo a nadie. Cuando la siguiente vez que lo vi se lo anuncié, se quedó mudo. Enseguida noté que empezaba a borrarse. Empezó a venir menos, ponía excusas como se le hacía difícil porque había empezado a trabajar, que su madre estaba enferma… siempre pasaba algo y ya no me llamaba por teléfono todos los días. En unas pocas semanas se borró del todo. Hoy, si miro para atrás, creo que eso que sentíamos no era amor, era más bien una calentura. ¡No teníamos idea de qué significaba el compromiso! En casa mamá estaba con el tema de su dependencia al alcohol, papá era un adicto al trabajo y mis hermanos más chicos andaban en la suya… Yo tenía piedra libre y, ahora, estaba embarazada y sola. Felipe con sus rulos y su retórica resuelta se desvaneció de mi vida al mismo tiempo que a mí me comenzaron a aquejar las náuseas más espantosas. El sentirme mal hizo preocuparme menos por lo que él hacía y me obligó a enfocarme más en cómo desenvolverme para que nadie se diera cuenta de lo que me pasaba. Fueron dos meses y pico horribles. En mi familia ¡nadie se enteró de nada! No sé si yo simulaba muy bien o en casa estaban todos más preocupados por ellos mismos que por otra cosa. De hecho, al tiempo mis viejos anunciaron que se divorciaban, así que imaginate cómo era el clima en el que yo vomitaba a escondidas”, relata.
Fuente: Infobae
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La UNNE desarrolla un modelo para anticipar qué calles de Resistencia podrían inundarse
Un proyecto de investigación de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) logró reproducir mediante simulaciones el escurrimiento del agua de lluvia en un sector de Resistencia, con una diferencia aproximada de 1,5 centímetros respecto de las mediciones utilizadas para comprobar los resultados.
El trabajo se desarrolla en la Facultad de Ingeniería y está a cargo de Joaquín Ríos Mellone, estudiante de quinto año de Ingeniería Civil e integrante del Laboratorio de Mecánica Computacional. La investigación cuenta con una beca de pregrado de la Secretaría General de Ciencia y Técnica de la UNNE y la dirección de los doctores Javier Luis Mroginski y Hugo Guillermo Castro.
El objetivo es desarrollar una herramienta que permita conocer cómo circula el agua por las calles durante una tormenta y, a futuro, anticipar qué sectores urbanos podrían sufrir anegamientos.
Una ciudad donde pocos centímetros hacen la diferencia
Resistencia presenta características geográficas que dificultan la predicción del recorrido del agua. Al estar ubicada sobre el valle de inundación del río Paraná, cuenta con una topografía de escasa pendiente.
En ese contexto, pequeños errores en la información sobre la altura del terreno pueden generar diferencias importantes en las simulaciones.
Para abordar el problema, los investigadores utilizan ANUGA, un programa informático de acceso libre que permite representar el movimiento del agua sobre una superficie. El terreno se divide en miles de pequeñas áreas triangulares, en las que se calcula la cantidad de agua acumulada y la dirección de su desplazamiento.
El equipo también incorporó funciones para representar cómo las bocas de tormenta captan el agua que circula por las calles.
Cómo comprobaron los resultados
La primera zona estudiada abarca aproximadamente cinco hectáreas en el sector de la calle San Lorenzo. Allí se contaba con mediciones detalladas de las alturas del terreno y registros de siete tormentas ocurridas en 2007.
Esos datos permitieron comparar las alturas de agua observadas con las obtenidas mediante las simulaciones.
La diferencia aproximada de 1,5 centímetros representa un resultado favorable para esta etapa del estudio, aunque los investigadores remarcaron que todavía deben determinar los límites de aplicación del modelo.
Entre las dificultades pendientes se encuentran la antigüedad de los datos topográficos y la falta de representación del recorrido del agua dentro de los conductos subterráneos.
La próxima etapa: estudiar una cuenca más extensa
El equipo prevé aplicar la herramienta en la cuenca Cisterna de Resistencia, un sector de entre 40 y 50 hectáreas. El análisis permitirá comparar las condiciones de 2007 con las actuales y evaluar cómo influyeron el avance de la urbanización y los cambios en el uso del suelo.
También se buscará comprobar el comportamiento del modelo ante tormentas más intensas que las utilizadas en las primeras pruebas.
Además de su posible aplicación en ciudades, la herramienta podría utilizarse en zonas rurales para estudiar la dirección y velocidad del agua en una cuenca y estimar el material que puede arrastrar.
El desarrollo todavía requiere pruebas y datos actualizados, pero representa un avance en el uso de herramientas computacionales para estudiar el agua de lluvia y mejorar la planificación urbana.
Fuente: UNNE Medios.
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Estos celulares podrían quedarse sin WhatsApp en noviembre de 2026: revisá si está el tuyo
WhatsApp continúa actualizando sus requisitos técnicos y algunos teléfonos antiguos podrían dejar de ser compatibles con la aplicación. Entre los dispositivos que conviene revisar aparecen modelos de Samsung, Motorola, LG y Sony que ya no reciben actualizaciones oficiales.
La lista difundida por La 100 incluye los siguientes equipos:
Samsung: Galaxy S3, Galaxy S4 Mini, Galaxy Note 2, Galaxy Core, Galaxy Trend y Galaxy Trend Lite.
Motorola: Moto G de primera generación, Moto E de primera generación y Droid Razr HD.
LG: Optimus G, Optimus L5, Optimus L7, Optimus F7, Lucid 2, Nexus 4 y G2 Mini.
Sony: Xperia Z y Xperia SP.
Qué hay que revisar antes del 1 de noviembre
La fecha mencionada en la publicación es el 1 de noviembre de 2026. Sin embargo, la compatibilidad depende de los requisitos oficiales del sistema operativo: WhatsApp exige Android 6.0 o posterior desde septiembre de 2026, mientras que el requisito para iPhone será iOS 15.5 o posterior desde el 30 de noviembre.
Por eso, antes de concluir que un teléfono dejará de funcionar, hay que revisar qué versión tiene instalada y si admite una actualización.
Cómo proteger los chats
Si el equipo ya no puede actualizarse, conviene preparar la migración a otro teléfono compatible. Para evitar perder conversaciones, fotos y documentos, se recomienda realizar una copia de seguridad desde Ajustes, dentro de la sección Chats de WhatsApp.
La cuenta no desaparece automáticamente por el cambio de compatibilidad: el problema es que el dispositivo antiguo puede dejar de ejecutar la aplicación.
Revisar el sistema operativo y guardar una copia de los chats son los pasos principales para evitar inconvenientes.
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Lunes con cielo despejado en Resistencia: la máxima llegará a los 23 grados
El último lunes de octubre comenzó con cielo despejado y una temperatura de 13,1 °C en Resistencia. Según el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la máxima llegará a los 23 °C durante la tarde, cuando se espera que aumente la nubosidad.
Durante las primeras horas del día, la humedad se ubicó en el 89%, la presión atmosférica fue de 1014 hectopascales y los vientos soplaron desde el sudeste a 6 kilómetros por hora. La visibilidad, en tanto, alcanzó los 15 kilómetros.
Para la tarde se prevé cielo parcialmente nublado y una temperatura máxima de 23 °C. Por la noche, el termómetro descenderá hasta los 17 °C.
De acuerdo con el pronóstico, las condiciones serán similares durante el martes, aunque se espera que las temperaturas comiencen a subir progresivamente a lo largo de la semana.
De esta manera, Resistencia tendrá una jornada con temperaturas moderadas y sin cambios bruscos previstos en el panorama meteorológico informado.