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Se conocieron en una clínica psiquiátrica, se enamoraron y cuatro años después se casaron: “Fue un flechazo”
Hay historias de amor que comienzan en una fiesta, en un viaje o después de un encuentro casual. La de Julieta y Facundo empezó en un lugar inesperado: una clínica psiquiátrica, donde ambos habían llegado para pedir ayuda en uno de los momentos más difíciles de sus vidas.
Ella llevaba años luchando contra un trastorno de la conducta alimentaria y atravesaba una depresión. Él estaba internado por problemas vinculados al consumo de alcohol y pastillas. Los dos habían llegado hasta allí porque ya no podían seguir enfrentando solos aquello que les hacía sufrir.
Se conocieron cuando Julieta ingresó a la institución. Lo primero que sintió fue una conexión inmediata. Dos semanas después salieron de la clínica el mismo día. Y, aunque la relación había comenzado en un contexto excepcional y no recomendado para este tipo de internaciones, decidieron volver a verse.
Hoy llevan cuatro años juntos, conviven con un perro y un gato y se casaron en el lugar que Julieta había imaginado desde chica para ese momento.
Pero antes de llegar hasta ahí hubo recaídas, tratamientos, momentos difíciles y un largo proceso para aprender a acompañarse sin dejar de cuidar la propia salud.
El pedido de ayuda
Desde los 15 años, Julieta atravesaba un trastorno de la conducta alimentaria. Primero fueron las dietas extremas: pasó una semana comiendo únicamente manzanas y también probó la llamada “dieta de la sopa milagrosa”. Con el tiempo, aparecieron episodios de bulimia y anorexia.
Sin embargo, había algo que le dolía todavía más. A los 22 años sintió que la única manera de dejar de sentir ese sufrimiento era autolesionarse. No solo encontró distintas formas de lastimarse, sino que también comenzó a automedicarse.
Hasta que llegó un momento en el que entendió que necesitaba ayuda profesional. “En un momento me tomé varias pastillas y me di cuenta de que tenía que pedir ayuda. Les dije a mis papás que quería internarme porque ese día me quería morir, pero no quería dejar de existir”, cuenta en diálogo con TN.
Para sus padres, al principio, fue difícil comprender lo que estaba atravesando. Desde afuera, veían a una joven que aparentemente tenía motivos para estar bien. “Me decían: ‘Si no me falta nada, podía estudiar en la facultad que quería y tenía muchas amigas’. Incluso, me recordaban que había gente que la pasaba peor”.
Pero el sufrimiento psicológico no siempre tiene una causa visible ni puede medirse por las condiciones externas de una persona. Tener una vida que desde afuera parece buena no impide atravesar una depresión u otro problema de salud mental.
Con el tiempo, sus padres pudieron comprenderlo y acompañarla desde otro lugar. Finalmente, escucharon su pedido y, con el consentimiento de Julieta, la acompañaron a una clínica psiquiátrica para comenzar un tratamiento.
“Cuando llegué a la clínica psiquiátrica conté que tenía síntomas depresivos y un trastorno de la conducta alimentaria. Me medicaron un montón. De hecho, hay cosas que aún no recuerdo. Entraba como en una nebulosa”.
Y fue allí donde vio por primera vez a Facundo: alguien completamente diferente al tipo de persona que, hasta ese momento, hubiera imaginado que podía llamar su atención. Sin embargo, no pudo dejar de mirarlo.
El flechazo en la clínica
Facundo llevaba algunos días internado y atravesaba una situación similar: también buscaba un lugar que le permitiera estar mejor consigo mismo.
Su internación había estado relacionada principalmente con el consumo de alcohol y pastillas, que utilizaba con una intención similar a la de Julieta: dejar de sentir tanto.
Cuando Julieta llegó a la clínica psiquiátrica, Facundo fue la primera persona que vio. Para ella, fue un flechazo. Sin dudarlo, dejó su bolso y se sentó a su lado.
En un lugar así, la vulnerabilidad se convierte en el punto de conexión: sin máscaras ni demasiadas explicaciones: los dos estaban allí porque necesitaban ayuda. “Como suele pasar cuando llegás a estos lugares, la primera pregunta es por qué estás internado. Cuando empezó a contarme lo que sentía, me di cuenta de que estaba atravesando lo mismo que yo”.
Con el tiempo, ambos recibieron el mismo diagnóstico: trastorno límite de la personalidad (TLP), una afección de salud mental que puede involucrar una marcada inestabilidad emocional, dificultades en la autoimagen y en los vínculos, miedo al abandono e impulsividad.
Pero cuando se conocieron todavía no tenían una explicación clara de lo que les ocurría. Lo que sí podían reconocer era la manera en que lograban comprenderse y conectar con las emociones del otro.
“Facu no puede tener charlas superficiales. Él va directo al corazón y por eso fue fácil conectar. Tiene ese poder de poner en palabras lo que siente. De hecho, después publicó un libro donde cuenta un montón de lo que siente”.
Primero fueron amigos. Después llegaron los besos a escondidas, porque las relaciones entre internos no estaban permitidas. Incluso, ese tipo de vínculos tampoco suele estar recomendado dentro de una internación. Pero lo que les estaba pasando iba más allá de las reglas.
Pasaron dos semanas internados juntos, atravesando las mismas etapas de medicación, aislamiento y adaptación. Para Julieta, Facundo se convirtió en una figura fundamental durante ese período y hasta una terapia para estar mejor.
Salieron de la clínica el mismo día, pero por separado. Apenas unas horas después, ya estaban planeando volver a verse. Esta vez, el encuentro sería en la casa de Julieta, donde Facundo conocería a sus padres.
“Lo fui a buscar a la parada del colectivo y llegó con un sombrero de cowboy y todos sus piercings. Mis papás, cuando lo vieron, entraron un poco en pánico. No me lo dijeron, pero pude notarlo en sus expresiones. Después lo fueron conociendo y hoy creo que lo quieren más que a mí”, dice entre risas.
Cuatro años juntos y una boda soñada
Lo que comenzó durante aquella internación continuó afuera. Hace cuatro años que están juntos y ya se casaron. El lugar elegido para la ceremonia era el que Julieta había imaginado desde niña. Sin embargo, esta vez, estaba acompañada por el hombre que amaba.
“Yo siempre le digo a Facu que lo conocí en uno de los peores días de mi vida y después me regaló uno de los mejores días de mi vida”, asegura.
El camino, sin embargo, no fue sencillo. Hubo recaídas y momentos difíciles. Cuando comenzaron a convivir formalmente, uno de los grandes desafíos fue construir un entorno que les permitiera atravesar esos momentos sin volver a caer.
Con el tiempo entendieron que, cuando uno de los dos atraviesa una crisis, el otro puede convertirse en un apoyo fundamental. El acompañamiento es constante, al igual que el esfuerzo por comprenderse.
Cada uno tuvo que encontrar su propio tratamiento terapéutico para sentirse mejor. También fue un proceso largo que continúa hasta hoy. Los trastornos de salud mental no tienen una única solución y requieren tratamientos individualizados, acompañamiento profesional y un proceso que puede extenderse en el tiempo.
Hoy conviven con su perro y su gato. Por ahora, no tienen como prioridad ni tampoco deseo de formar una familia con hijos. Su proyecto es otro: seguir construyendo una vida en la que puedan sentirse mejor juntos y en la que vivir no cueste tanto.
Fuente: TN
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La UNNE desarrolla un modelo para anticipar qué calles de Resistencia podrían inundarse
Un proyecto de investigación de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) logró reproducir mediante simulaciones el escurrimiento del agua de lluvia en un sector de Resistencia, con una diferencia aproximada de 1,5 centímetros respecto de las mediciones utilizadas para comprobar los resultados.
El trabajo se desarrolla en la Facultad de Ingeniería y está a cargo de Joaquín Ríos Mellone, estudiante de quinto año de Ingeniería Civil e integrante del Laboratorio de Mecánica Computacional. La investigación cuenta con una beca de pregrado de la Secretaría General de Ciencia y Técnica de la UNNE y la dirección de los doctores Javier Luis Mroginski y Hugo Guillermo Castro.
El objetivo es desarrollar una herramienta que permita conocer cómo circula el agua por las calles durante una tormenta y, a futuro, anticipar qué sectores urbanos podrían sufrir anegamientos.
Una ciudad donde pocos centímetros hacen la diferencia
Resistencia presenta características geográficas que dificultan la predicción del recorrido del agua. Al estar ubicada sobre el valle de inundación del río Paraná, cuenta con una topografía de escasa pendiente.
En ese contexto, pequeños errores en la información sobre la altura del terreno pueden generar diferencias importantes en las simulaciones.
Para abordar el problema, los investigadores utilizan ANUGA, un programa informático de acceso libre que permite representar el movimiento del agua sobre una superficie. El terreno se divide en miles de pequeñas áreas triangulares, en las que se calcula la cantidad de agua acumulada y la dirección de su desplazamiento.
El equipo también incorporó funciones para representar cómo las bocas de tormenta captan el agua que circula por las calles.
Cómo comprobaron los resultados
La primera zona estudiada abarca aproximadamente cinco hectáreas en el sector de la calle San Lorenzo. Allí se contaba con mediciones detalladas de las alturas del terreno y registros de siete tormentas ocurridas en 2007.
Esos datos permitieron comparar las alturas de agua observadas con las obtenidas mediante las simulaciones.
La diferencia aproximada de 1,5 centímetros representa un resultado favorable para esta etapa del estudio, aunque los investigadores remarcaron que todavía deben determinar los límites de aplicación del modelo.
Entre las dificultades pendientes se encuentran la antigüedad de los datos topográficos y la falta de representación del recorrido del agua dentro de los conductos subterráneos.
La próxima etapa: estudiar una cuenca más extensa
El equipo prevé aplicar la herramienta en la cuenca Cisterna de Resistencia, un sector de entre 40 y 50 hectáreas. El análisis permitirá comparar las condiciones de 2007 con las actuales y evaluar cómo influyeron el avance de la urbanización y los cambios en el uso del suelo.
También se buscará comprobar el comportamiento del modelo ante tormentas más intensas que las utilizadas en las primeras pruebas.
Además de su posible aplicación en ciudades, la herramienta podría utilizarse en zonas rurales para estudiar la dirección y velocidad del agua en una cuenca y estimar el material que puede arrastrar.
El desarrollo todavía requiere pruebas y datos actualizados, pero representa un avance en el uso de herramientas computacionales para estudiar el agua de lluvia y mejorar la planificación urbana.
Fuente: UNNE Medios.
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Estos celulares podrían quedarse sin WhatsApp en noviembre de 2026: revisá si está el tuyo
WhatsApp continúa actualizando sus requisitos técnicos y algunos teléfonos antiguos podrían dejar de ser compatibles con la aplicación. Entre los dispositivos que conviene revisar aparecen modelos de Samsung, Motorola, LG y Sony que ya no reciben actualizaciones oficiales.
La lista difundida por La 100 incluye los siguientes equipos:
Samsung: Galaxy S3, Galaxy S4 Mini, Galaxy Note 2, Galaxy Core, Galaxy Trend y Galaxy Trend Lite.
Motorola: Moto G de primera generación, Moto E de primera generación y Droid Razr HD.
LG: Optimus G, Optimus L5, Optimus L7, Optimus F7, Lucid 2, Nexus 4 y G2 Mini.
Sony: Xperia Z y Xperia SP.
Qué hay que revisar antes del 1 de noviembre
La fecha mencionada en la publicación es el 1 de noviembre de 2026. Sin embargo, la compatibilidad depende de los requisitos oficiales del sistema operativo: WhatsApp exige Android 6.0 o posterior desde septiembre de 2026, mientras que el requisito para iPhone será iOS 15.5 o posterior desde el 30 de noviembre.
Por eso, antes de concluir que un teléfono dejará de funcionar, hay que revisar qué versión tiene instalada y si admite una actualización.
Cómo proteger los chats
Si el equipo ya no puede actualizarse, conviene preparar la migración a otro teléfono compatible. Para evitar perder conversaciones, fotos y documentos, se recomienda realizar una copia de seguridad desde Ajustes, dentro de la sección Chats de WhatsApp.
La cuenta no desaparece automáticamente por el cambio de compatibilidad: el problema es que el dispositivo antiguo puede dejar de ejecutar la aplicación.
Revisar el sistema operativo y guardar una copia de los chats son los pasos principales para evitar inconvenientes.
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Lunes con cielo despejado en Resistencia: la máxima llegará a los 23 grados
El último lunes de octubre comenzó con cielo despejado y una temperatura de 13,1 °C en Resistencia. Según el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la máxima llegará a los 23 °C durante la tarde, cuando se espera que aumente la nubosidad.
Durante las primeras horas del día, la humedad se ubicó en el 89%, la presión atmosférica fue de 1014 hectopascales y los vientos soplaron desde el sudeste a 6 kilómetros por hora. La visibilidad, en tanto, alcanzó los 15 kilómetros.
Para la tarde se prevé cielo parcialmente nublado y una temperatura máxima de 23 °C. Por la noche, el termómetro descenderá hasta los 17 °C.
De acuerdo con el pronóstico, las condiciones serán similares durante el martes, aunque se espera que las temperaturas comiencen a subir progresivamente a lo largo de la semana.
De esta manera, Resistencia tendrá una jornada con temperaturas moderadas y sin cambios bruscos previstos en el panorama meteorológico informado.