Salud
Radiografía de los bancos de leche materna en Argentina, la cadena solidaria que salva a 7 mil bebés al año
En Argentina, uno de cada diez bebés nace prematuro, es decir, antes de las 37 semanas de gestación.
Para ellos, el comienzo de la vida implica una batalla por sobrevivir en las salas de neonatología. En ese contexto, la leche materna se vuelve un factor clave porque alimenta, fortalece, protege y mejora las chances de que salgan adelante. Sin embargo, cuando las madres no pueden amamantar, entra en juego una red silenciosa y vital: los bancos de leche humana. Así fue como Nina, una prematura extrema de Corrientes, encontró en la leche donada una manera de enfrentar sus primeros días.
Habían pasado solo 30 semanas de embarazo cuando María sufrió un desprendimiento de placenta que la mandó a urgencias y provocó que su beba llegara al mundo mucho tiempo antes de lo previsto. Así, el 11 de marzo de 2021 nació Nina en el hospital local de Curuzú Cuatiá. Pesaba apenas 1,100 kg y su situación era sumamente crítica.
Esa madrugada, los médicos decidieron trasladarla al Hospital de alta complejidad Eloísa Torrent de Vidal en la capital correntina porque necesitaba cuidados extremos. Dos días después, mientras se recuperaba de la cesárea, María pudo viajar y hacer upa a su hija por primera vez. Pero las cosas se complicaron aún más.
“Entraba en la palma de mi mano, era muy chiquita y no la podía ni alzar. A los días tuvieron que intubarla y ahí comenzó la etapa más dura. Todos los parámetros daban negativos. Llegó el momento que ella se tenía que alimentar y yo, debido al estrés y a todo lo que había vivido durante esos días, no podía producir leche. Fui a la puericultura, hice los ejercicios, pero era una situacion muy angustiante porque no me podía extraer ni unas gotas“, relató en diálogo con TN.
Hasta ese momento, María nunca había escuchado hablar sobre los bancos de leche humana y los especialistas le ofrecieron esa posibilidad. Enseguida dijo que sí y empezaron a entregarle mamaderas con leche donada: “Era la mejor opción para Nina, es perfecta y tiene todos los nutrientes para que un bebé crezca fuerte y sano. Tomaba y le hacía bien. En cambio, la leche de fórmula -que servía como engorde- le caía mal. Fue un acto de entrega y amor que otras mamás le dieran eso a mi hija”.
¿Qué son los bancos de leche humana?
Los bancos de leche humana son centros especializados donde se recolecta, analiza, procesa y almacena leche materna donada por mujeres que están amamantando y tienen exceso de producción. Esa leche se pasteuriza y se somete a controles de calidad para garantizar que sea segura a la hora de distribuirla entre los bebés más vulnerables que permanecen internados.
El primero del mundo se creó en Viena, Austria, en 1910. Desde entonces, el modelo fue adoptado y perfeccionado en distintos países, y hoy existen más de 700 bancos a nivel global. Brasil lidera el ranking con la red más grande y organizada, ya que cuenta con más de 200 en el país; mientras que en Argentina hay 10 distribuidos en todo el territorio. Generalmente, se montan en hospitales de alta complejidad nivel 3B, que atienden embarazos de riesgo y emergencias neonatales.
Nina estuvo 72 días internada en Neonatología y su mamá resalta el trabajo de los bancos para acompañar a las familias en casos tan complejos: “No veía la luz al final del tunel y ellos fueron un faro en el camino. Eran momentos en donde uno necesita contención de los demás, porque estás en una situación muy vulnerable y es dificil atravesarlo solo. Hoy la miro a mi hija, que tiene cuatro años, y es un milagro gracias a todo el grupo de profesionales que te abraza”.
Bancos de leche humana: las condiciones para donar y qué bebés la reciben
De acuerdo a los especialistas consultados, prácticamente todas las mamás pueden donar leche, aunque hay una serie de requisitos que hay que tener en cuenta:
- Tener producción láctea: esto significa que su bebé esté satisfecho y tenga excedente para donar.
- Ser una persona sana (que no tome medicación y que cuente con resultados buenos en los análisis serológicos del embarazo).
- No consumir alcohol ni drogas.
Por el contrario, quienes no están recomendadas para donar -ni para amamantar- son aquellas madres que toman algún tipo medicación que puede pasar a la leche o tienen alguna patología, como HIV o hepatitis.
Los bebés que reciben la leche materna donada son:
- Prematuros extremos (que nacen antes de la semana 30 y pesan menos de 1 kilo)
- Prematuros que pesan menos de 1,500 kg y están internados
- Aquellos bebés que permanecen en el hospital y no toleren la leche de vaca ni de fórmula.
- También son destinatarios aquellos recién nacidos que fueron abandonados o que perdieron a su mamá en el parto.
“Reduce muchos riesgos y complicaciones en la internación neonatal. Evitar o retrasar la alimentación con fórmula láctea para brindarles leche humana es fundamental porque son bebés que pelean dia a dia por su vida y lo necesitan”, explicó a TN la directora del Banco de Leche Humana de La Plata, Ana Tabuenca, en el marco de la semana de la lactancia.
En ese sentido, la doctora detalló que es importante brindarle leche humana a estos recién nacidos porque les transmiten nutrientes, anticuerpos, tienen menos riesgos de infección y desarrollan una microbiota distinta.
Además, planteó que no importa que la donación sea poca en cantidad, ya que los bebitos receptores necesitan apenas unas gotas y una mamadera puede alimentar hasta seis niños.
De la extracción a la distribución: cómo es todo el proceso para pasteurizar la leche humana
En los bancos está todo pensado para que sea fácil, seguro y cómodo donar. De hecho, las madres que están amamantando y tienen un excedente de leche pueden hacerlo desde sus casas, sin necesidad de trasladarse. Solo deben contactarse por mail o redes sociales con el centro más cercano para comenzar el proceso.
Primero, deben pasar una etapa de admisión en donde tienen que completar un breve formulario online, enviar el consentimiento informado y adjuntar los últimos análisis de sangre.
Con todos los estudios en regla, se coordina una entrevista clínica para evaluar el estado de salud general. Una vez que está aprobada, personal capacitado se acerca al domicilio, entrega los frascos esterilizados y enseña a las mamás paso a paso cómo extraer y conservar la leche.
Según precisaron los distintos expertos, apenas la leche es extraída, debe ser congelada inmediatamente para preservar la cadena de frío. Cada frasco se rotula con nombre y fecha de extracción, y se almacena hasta que llegue el día de recolección, que suele ser una vez por semana (esto dependerá de cada centro).
Una vez que se retiran los frascos, se los traslada en frío al banco, donde comienza el proceso de análisis y tratamiento. Primero se descongela y se toma una muestra para cultivo bacteriológico: ese paso permite asegurarse de que no haya microorganismos que puedan representar un riesgo. Si la muestra da bien, la leche se pasteuriza -a través del método Holder, a 62,5°C por 30 minutos- para eliminar cualquier posible agente patógeno sin perder sus propiedades nutricionales.
Luego, se congela nuevamente y se toma una segunda muestra, que también se analiza. Solo si ambos cultivos resultan negativos, la leche queda habilitada para ser distribuida a los bebés que la necesitan. En total, la leche pasteurizada puede conservarse durante seis meses.
La leche materna no es siempre igual: cambia según el momento de la extracción. Al principio es más acuosa, luego se vuelve más cremosa y hacia el final del amamantamiento es más rica en grasas. Esto también es evaluado por el banco para adaptar las porciones a las necesidades de cada bebé.
Hace algunas semanas, nació un bebe en el hospital de Neuquén que tenía que someterse a una operación por una cardiopatía. Su estado era crítico y en los chequeos apareció otra complicación: quilotórax, que es la acumulación de líquido linfático -que contiene grasa- entre los pulmones y la pared torácica.
“Hemos tenido la habilidad de desnatar leche humana para que este bebe se salve de esa cirugia y pueda repararse a través de la alimentación. Por eso, vemos la donación como una oportunidad de salvar vidas, un abanico de salud para todos”, sostuvo Alejandra Buiarevich, jefa del BLH de Neuquén.
Por ello, cuando hay poco stock, se piensa de manera estratégica -y se distribuye para los más vulerables- y empiezan las campañas de difusión para incentivar a las mamás a donar. Esto sucede mayormente en época de vacaciones, aunque hay temporadas en las que puede bajar la cantidad de donaciones activas.
Banco de leche en Chaco
También en 2009 se creó el banco de leche humana en el Hospital Julio Cecilio Perrando en Resistencia, Chaco. Hace no tanto se consiguió que tuviera su propio edificio dentro del centro de salud.
“Nos llevó bastante tiempo, pero hay que cuidar la leche y todo su proceso, no puede haber gente circulando en el medio y se complica todo si está dentro del edificio general”, comentó Ivanna Leibovich, voluntaria y presidenta de la Asociación Gotas de Amor y Vida.
Hace 13 años, Ivanna dio a luz a su hijo y a los pocos días notó que mojaba el corpiño con leche, pero no sabía bien qué hacer con esa situación. Le consultó a su obstetra y a las enfermeras que la habían atendido, pero todos minimizaron su pregunta y empezó a averiguar por su cuenta. Primero encontró información sobre el centro de La Plata y ellos la pusieron en contacto con el Perrando.
“Doné casi un año, dos y hasta tres frascos por día. Estaba cerca y todas las mañanas se lo llevaban. En los sanatorios privados generalmente no te enseñan a sacarte leche y menos te cuentan sobre la posibilidad de donar. No puedo entender por qué no se fomenta esto, que es la mejor alimentación para la propia especie”, expresó a TN.
A partir de su historia, empezó a trabajar voluntariamente en el banco y en el Centro de Alimentación Enteral Neonatal (CAEN), que nuclea a todas las madres que fueron donantes para que ayuden y capaciten a otras mujeres para que puedan alimentar a sus bebés. “Hay una red enorme de madres en toda la provincia. Cuando alguna tiene problemas para amamantar, nos deriva y se las llama para enseñarles consejos. De mamá a mamá es más empático porque es alguien que pasó por lo mismo y te puede entender lo que vivis”, destacó.
Fuente: TN
Salud
Científicos confirmaron que los videojuegos pueden retrasar el envejecimiento cerebral
Durante décadas, los videojuegos fueron asociados al sedentarismo, la distracción y el entretenimiento de niños y adolescentes Sin embargo, en los últimos años, esa mirada empezó a cambiar: distintas investigaciones ahora los consideran capaces de estimular memoria, atención, velocidad de respuesta y bienestar mental.
Una investigación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) afirmó que haber jugado videojuegos durante la infancia puede producir mejoras cognitivas y retrasar el envejecimiento cerebral.
En el informe se aclara que las consolas o computadoras no son una solución médica ni cualquier juego alcanza para proteger el cerebro. Pero la evidencia expuesta por los científicos apunta a algo más específico: los videojuegos que exigen atención, planificación, orientación espacial y toma de decisiones pueden funcionar como una forma de estimulación mental.
Por qué los videojuegos pueden ayudar al cerebro
Jugar exige bastante más que mirar una pantalla. Para avanzar en una partida, una persona tiene que leer el entorno, recordar objetivos, reaccionar ante cambios, resolver problemas y ajustar una estrategia en tiempo real.
Ese entrenamiento constante activa habilidades que suelen verse afectadas con el paso de los años, como la atención sostenida, la velocidad de procesamiento, la coordinación y la capacidad de retener información mientras se toman decisiones.
La UOC señaló que los videojuegos pueden producir cambios estructurales y funcionales en el cerebro, con efectos en regiones vinculadas a la atención y las habilidades visoespaciales. Su investigación también indicó que algunos cambios cognitivos pueden mantenerse años después de haber dejado de jugar.
Qué tipo de juegos tienen más impacto
Los beneficios dependen del tipo de videojuego. Los de estrategia exigen planificar, administrar recursos y anticipar escenarios. Los de acción demandan reflejos, coordinación y atención visual. Los puzzles trabajan la resolución de problemas y los mundos 3D involucran orientación espacial, memoria y exploración.
En ese sentido, un estudio de la Univesidad de Montreal sobre videojuegos 3D encontró que jugar Super Mario 64 se asoció con aumentos de materia gris en el hipocampo, el cerebelo y la corteza prefrontal dorsolateral, regiones del cerebro vinculadas a la memoria, coordinación y planificación.
A la vez, otro trabajo publicado en Nature Communications analizó experiencias creativas, entre ellas videojuegos específicos, y las relacionó con patrones cerebrales compatibles con un envejecimiento más lento.
Bienestar mental y uso moderado
El gaming también aparece asociado al bienestar emocional. De acuerdo a un trabajo publicado en Nature Human Behaviour, basado en datos de Japón, tener una consola y jugar se relacionó con mejoras en bienestar mental, menor malestar psicológico y mayor satisfacción con la vida.
Vale hacer una aclaración. Todas las investigaciones remarcan que la moderación es clave. Los estudios no plantean que jugar durante horas sea saludable por sí mismo. El efecto positivo aparece cuando el videojuego forma parte de una rutina equilibrada, junto con descanso, actividad física, vínculos sociales y otras actividades que también estimulan el cerebro.
Fuente: TN
Salud
El mayor estudio realizado sobre la endometriosis revela nuevas claves sobre esta enfermedad que afecta a 190 millones de mujeres en el mundo
Un macroestudio internacional en el que han participado la Universidad de Granada, la Universitat de Barcelona y el Instituto de Investigación Sant Pau, entre otros centros de Europa y Estados Unidos, acaba de arrojar nueva luz sobre la endometriosis, una enfermedad que afecta a cerca de 190 millones de mujeres en todo el mundo. En España, más de 2 millones, según la Asociación de Afectadas de Endometriosis (ADAEC).
La endometriosis es una enfermedad inflamatoria crónica que provoca dolores muy intensos durante la menstruación, cambios hormonales en el ciclo menstrual y, en ocasiones, problemas de fertilidad. Se produce cuando el endometrio, la capa mucosa interna del útero cuya función es acoger el embrión y formar la placenta (si no hay embarazo, se desprende y baja la regla), crece fuera de su lugar.
Pese a la alta incidencia de esta patología, todavía es poco comprendida desde una perspectiva biológica, lo que dificulta tanto su diagnóstico como el desarrollo de tratamientos eficaces. En un intento de avanzar en el conocimiento de la endometriosis, los investigadores han analizado información genética de cerca de 1,4 millones de mujeres en todo el mundo, lo que constituye el mayor estudio realizado hasta la fecha sobre esta enfermedad.
La investigación, que ya ha sido publicada en la revista Nature Genetics, indica que la endometriosis probablemente no está causada por un único proceso biológico, sino por múltiples acciones que contribuyen a su variabilidad clínica y dificultan su diagnóstico. Entre estos se incluyen la inflamación, la alteración de la respuesta inmune, el remodelado tisular, la proliferación y diferenciación celular y la formación de nuevos vasos sanguíneos, procesos que ayudan a explicar la diversidad de manifestaciones clínicas observadas entre las pacientes.
Los resultados del estudio han identificado hasta 80 regiones del genoma asociadas al riesgo de desarrollar la enfermedad. De ellas, 37 no habían sido todavía descritas. “Cuando estudiamos una enfermedad, necesitamos entender su base biológica. Si no sabemos qué está ocurriendo a nivel molecular, es muy difícil desarrollar tratamientos eficaces o mejorar el diagnóstico”, explica la doctora Dora Koller, del grupo de investigación en Salud Perinatal y de la Mujer del IR Sant Pau y autora principal del estudio, quien añade que la investigación básica en endometriosis ha llegado más tarde que en otras áreas, lo que ha limitado la comprensión de la enfermedad durante años.
Una enfermedad con muchas aristas
La complejidad biológica de la endometriosis se refleja en la amplia variabilidad clínica de la enfermedad. Algunas mujeres apenas presentan síntomas, mientras que otras experimentan dolor intenso y discapacitante o problemas de infertilidad que afectan significativamente a su calidad de vida. Esta diversidad, tanto en la presentación clínica como en su evolución, pone de manifiesto que la endometriosis no sigue un único patrón.
En la práctica clínica, la clasificación actual se basa principalmente en criterios quirúrgicos o en la localización de las lesiones, lo que resulta limitado, ya que no explica adecuadamente las diferencias en los síntomas, la evolución o la respuesta al tratamiento. Esta falta de herramientas diagnósticas más precisas también contribuye a que el diagnóstico de la enfermedad se retrase a menudo una media de 7 o 10 años, incluso en mujeres con síntomas evidentes.
“Necesitamos avanzar hacia una clasificación más basada en la biología, similar a lo que ha ocurrido en el cáncer, donde ahora distinguimos diferentes subtipos con comportamientos y tratamientos distintos”, apunta la doctora Koller. También reconoce que este retraso diagnóstico forma parte de la experiencia de muchas mujeres. Como paciente con endometriosis, señala que, en su caso, “fueron necesarios 15 años para obtener un diagnóstico, a pesar de presentar síntomas claros y discapacitantes”.
Un nuevo horizonte para el tratamiento de la endometriosis
El estudio introduce un cambio relevante en la forma de abordar la endometriosis en la consulta. Hasta ahora, las decisiones terapéuticas suelen tomarse sin herramientas precisas de predicción, lo que obliga a muchas pacientes a pasar por distintas opciones sin garantías de éxito. Esta variabilidad en la respuesta pone de manifiesto la necesidad de entender mejor las diferencias individuales entre casos. En este sentido, el análisis genético aporta una base más sólida para interpretar qué procesos están activos en cada mujer y facilita una elección de tratamientos más ajustada.
A partir de esta evidencia, se perfila un modelo asistencial más individualizado, en el que la información biológica del paciente guíe tanto el diagnóstico como la intervención. Este enfoque permitiría no solo mejorar los resultados clínicos, sino también evitar tratamientos innecesarios o poco eficaces.
Asimismo, la investigación apunta a nuevas vías terapéuticas a través del reposicionamiento de medicamentos ya disponibles, lo que podría acortar los tiempos de desarrollo. Entre las opciones identificadas figuran fármacos empleados en oncología y compuestos como la nortriptilina, con potencial para abordar de forma simultánea el dolor persistente y los trastornos del estado de ánimo asociados a la enfermedad.
Fuente: Infobae
Salud
Cómo aprender a distinguir el estrés de la ansiedad
La ansiedad es un conjunto de procesos psicológicos y fisiológicos que aparecen cuando se perciben peligros reales o percibidos y que nos predispone a reaccionar rápidamente a la menor señal de que hay que hacerlo. Además, hace que el sistema nervioso permanezca en un estado de alta activación, de manera que se vuelve más sensible a los estímulos imprevistos.
Se trata de una respuesta adaptativa del ser humano, siempre que esta sea proporcional al estímulo que la desencadena, pero es una señal de alarma que, si se prolonga en el tiempo sin motivo aparente, nos está avisando de que tenemos algo que revisar en nuestra vida.
En la actualidad, es común escuchar frases como “es que esto me da ansiedad” o “qué ansiedad me da tanta espera”. Si bien es verdad que conocemos mejor ciertos estados mentales que antes se agrupaban bajo otras denominaciones, en muchas ocasiones usamos mal los términos ansiedad y estrés.
La psiquiatra española Ana Isabel Sanz, especializada en trastornos afectivos y ansiedad, explica el estrés como el proceso de activación fisiológica derivado de la valoración de una demanda externa y la percepción de nuestros propios recursos para afrontarla.
“Cuando percibimos que la exigencia de una situación externa supera los recursos de que disponemos para hacerle frente, el organismo pone en marcha toda una cadena de respuestas ‘excepcionales’. Entre ellas, la activación de eje hormonal que conecta el cerebro con las glándulas suprarrenales y cuyo protagonista principal es el cortisol”, dijo.
En la actualidad, el estrés constituye una respuesta adaptativa y necesaria para responder a los diferentes requerimientos de nuestra vida: un ascenso laboral, un examen, el aprendizaje de una nueva competencia, un evento social, el inicio de la convivencia con una pareja, la enfermedad propia o de un ser querido. No es una respuesta patológica y solo lo será cuando se prolongue en el tiempo o en condiciones desfavorables (situación personal de vulnerabilidad, falta de apoyo, condiciones negativas del entorno laboral, social o familiar).
Los matices de la ansiedad
Cuando la respuesta de alarma o de lucha no obedece a un reto concreto, sino a un estímulo que se percibe como amenazante internamente sin correlación con un hecho real concreto, es cuando aparece la ansiedad. Las respuestas pueden ser parecidas a las que caracterizan el estrés (activación fisiológica con aceleración del ritmo cardíaco, cambio de la frecuencia y profundidad de la respiración, aumento generalizado de la tensión muscular, emociones dominadas por el miedo), pero el estímulo es distinto, señaló la experta.
La psicóloga indicó que la ansiedad no suele identificarse en el entorno, sino en nuestro mundo interior: anticipamos amenazas futuras que son suposiciones o hipótesis acerca de posibles problemas futuros que construye nuestro cerebro en base a distorsiones de nuestra cognición.
Por otro lado, en las redes sociales proliferan videos que alaban las bondades de determinados suplementos para combatir la ansiedad, pero Valeria Medina Rivera, neuropsicóloga española, dice que, pese a que existe una conexión real entre el intestino y el cerebro y que ciertas bacterias de la microbiota intestinal pueden influir en la regulación emocional, con el estrés o la producción de neurotransmisores como la serotonina, la investigación aún es limitada, por lo cual no se justifica el uso generalizado de suplementos como tratamiento principal.
“Es importante no caer en la automedicación ni minimizar síntomas que pueden requerir intervención clínica. En situaciones de estrés, puede ser útil consultar con un profesional sobre la posible utilización de suplementos, siempre de forma individualizada y supervisada”, explica. “La base del abordaje debe ser siempre incorporar estrategias de regulación eficaces en el día a día: técnicas de relajación, actividad física, planificación de tiempos y entrenamiento de atención plena”, expresó.
No minimizar la ansiedad
Sanz subraya que la ansiedad no tratada afecta de forma importante nuestro bienestar mental y físico, a la vez que puede llegar a convertirse en un trastorno crónico que nos incapacita personal, social y laboralmente e, incluso, puede complicarse con otros trastornos de la conducta, como la depresión, los trastornos de sueño y alimentación o el abuso de fármacos o de drogas. “Afecta nuestro bienestar básico. Suele iniciarse por alterar el sueño o la capacidad de alimentarse correctamente. Altera la capacidad de concentración y el rendimiento cognitivo en tareas complejas y cotidianas”, asegura.
Además, comenta que la ansiedad mantenida en el tiempo distorsiona nuestro estado anímico. Es la responsable de esos estados crónicos de irritabilidad, tristeza o desesperanza, que en casos complejos pueden llevar a deterioro del autocuidado e incluso a autolesiones y conductas de riesgo y que también alteran nuestra capacidad de relacionarnos socialmente y, con frecuencia, impactan en una limitación de nuestro contacto con otras personas y en la evitación de actividades laborales o lúdicas que implican salir del círculo donde nos sentimos seguros.
Trabajar la estimulación cognitiva con un profesional
El psicólogo es el que debe identificar si lo que nos pasa es ansiedad o estrés y Medina Rivera dice que la evidencia científica muestra que lo más eficaz suele ser combinar terapia psicológica (especialmente la terapia cognitivo-conductual) con medicación, especialmente en los casos de ansiedad moderada a grave, pero hay otras herramientas que pueden ayudar.
“La estimulación cognitiva ayuda a entrenar ciertas habilidades mentales. Por ejemplo, aprender a frenar pensamientos repetitivos para reducir la rumiación o mejorar la planificación de tareas para aumentar la percepción de control y reducir la incertidumbre. Finalmente, trabajar la atención para potenciar técnicas de atención plena. También contribuye a desarrollar la flexibilidad mental para evitar la rigidez y adaptarse mejor a los cambios. Revisar y aprender de los errores permite ajustar la conducta sin caer en una vigilancia constante”, culminó.
Fuente: TN