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¿Por qué las facturas de luz tienen consumos iguales en meses consecutivos?

El presidente de Secheep, Gastón Blanquet, dio precisiones en diálogo con Radio Facundo Quiroga sobre cómo es el procedimiento para medir el uso energético, luego de los constantes reclamos de los usuarios por facturas de dos meses con consumos idénticos a pesar de considerar que se bajó el mismo en uno de los periodos.

«Al proceso de toma de lectura y posterior facturación que la empresa ha implementado hace algunos años, en estos últimos meses, le hemos agregado mayores funciones de control de calidad de medición a través de un software, que no hay forma de realizar la medición si no se la realiza en el punto donde se encuentra el medidor, alrededor de cinco metros, porque es con un software en un celular que trabaja geolocalizado. Es decir, se trabaja con un error de cinco metros que es el error que tiene el software con la geolocalización y si no, no te habilita a tomar la lectura de ese medidor. Si la persona está a 50 metros o a 100 metros de ese domicilio y quiere cargar, por ejemplo, la lectura no lo puede hacer porque el software no lo deja», explicó Blanquet.

Y añadió que «en segundo lugar, cuando se toma la medición se toma un registro del día que se tomó dicha  medición, el horario y el punto geolocalizado. Luego, el software al cargar el medidor, porque uno inicia el proceso de lectura con el número de medidor, ya carga toda la información automáticamente que tiene el cliente«.

Respecto a esto, ejemplificó: «Vamos a suponer que el cliente consume normalmente en promedio 1000 kw hora/mes, y al momento de la toma de lectura manual se carga un número mayor o menor, automáticamente el software le arroja que hay un posible error y le vuelve a pedir que lo cargue nuevamente, es decir, que el software constantemente está trabajando sobre el comportamiento que normalmente tiene ese cliente durante todo el año para poder minimizar los errores que podrían existir en la toma de lectura. La toma de lectura se hace cada 60 días y la facturación se hace cada 60 días, en dos periodos equilibrados. Luego, en el proceso de facturación el software va realizando una comparación más precisa con el consumo del cliente durante el año y el consumo histórico que ha tenido en ese mes el año pasado».

«Tenemos distintos tipos de control en la medición, en la facturación porque es el corazón de la empresa la facturación ya que por aquí entra el dinero, genera la relación más directa con el usuario, por eso tenemos todos estos controles mucho más estrictos con la tecnología en los últimos años que nos permiten ser más precisos y hemos minimizado en el último año alrededor del 60% de los problemas que existían cuando se tomaba en forma manual la lectura», concluyó.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: MediosYEstrategias

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Se entrenaba en un tacho con hielo y cruzó a nado el estrecho de Magallanes

Lorena Fernández tiene 44 años, es odontóloga y nunca se definió como nadadora. Sin embargo, logró completar uno de los desafíos más exigentes de su trayectoria deportiva: cruzó a nado el estrecho de Magallanes, en el sur de Chile, después de una preparación que incluyó entrenamientos en un tacho de plástico con agua y hielo durante los días de verano en Escobar, provincia de Buenos Aires.

La travesía se realizó en febrero de 2026, en la Primera Angostura del estrecho. Fernández recorrió 5.070 metros en una hora, 15 minutos y 47 segundos, según informó el medio local El Día de Escobar. La nadadora contó con el acompañamiento de un equipo de seguridad integrado por un médico, un buzo, asistentes y una embarcación de apoyo.

La preparación para enfrentar las bajas temperaturas fue uno de los aspectos más particulares de su historia. En enero, mientras en Escobar se registraban temperaturas cercanas a los 40 grados, Lorena se sumergía en un recipiente con agua y hielo. Al principio permanecía cinco minutos; después extendió progresivamente el tiempo a diez y quince minutos.

El objetivo era acostumbrarse al frío extremo que caracteriza a las aguas australes. Durante su espera en Punta Arenas, también realizó entrenamientos en la costa, donde la temperatura del agua rondaba los siete u ocho grados.

Su camino hacia la natación comenzó hace aproximadamente ocho años, cuando una lesión en las rodillas la obligó a replantearse su futuro como atleta de fondo. Ante la posibilidad de abandonar las carreras o someterse a una cirugía, decidió reducir la intensidad del entrenamiento y probar otra disciplina.

La pileta no terminó de convencerla y comenzó a nadar en ríos y lagunas. Con el tiempo, participó en pruebas de cinco, diez y hasta 21 kilómetros, hasta proponerse desafíos de mayor complejidad en aguas abiertas.

En enero de 2025 concretó el cruce del canal de Beagle, donde recorrió una milla náutica en 34 minutos y 17 segundos. Después llegó el desafío del estrecho de Magallanes, para el cual debió gestionar permisos durante aproximadamente un año y reunir el equipo exigido por las autoridades marítimas chilenas.

Durante el cruce, las corrientes representaron una dificultad adicional. El recorrido, que en línea recta era de cinco kilómetros, se extendió hasta los 5.070 metros. En un momento, Fernández quedó atrapada en una corriente que le impedía avanzar y debió seguir las indicaciones del capitán de la embarcación que la acompañaba.

Pero detrás de la exigencia física existe una historia personal. Su sobrina, que compartía con ella la pasión por la natación, murió de cáncer a los 13 años. Desde entonces, Lorena convirtió sus desafíos deportivos en una manera de mantener vivo su recuerdo y de visibilizar la importancia de hablar sobre el cáncer infantil.

Además de su actividad profesional y deportiva, participó en acciones vinculadas con la Ley de Oncopediatría y sostiene que es necesario acompañar a las familias que atraviesan esta enfermedad.

Su próximo objetivo es completar el cruce desde Cancún hasta Isla Mujeres, previsto para mayo de 2027, en un recorrido de diez kilómetros. También tiene pendiente el cruce del Río de la Plata, que forma parte de la denominada Triple Corona del Fin del Mundo junto con el canal de Beagle y el estrecho de Magallanes.

La historia de Lorena Fernández combina preparación, perseverancia y compromiso social. Desde un tacho con hielo en pleno verano hasta las aguas heladas del sur, su recorrido demuestra cómo un desafío deportivo puede convertirse también en una forma de homenaje y concientización.

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Tienen síndrome de Down, están enamorados y sueñan con una vida en pareja

El amor, el deseo de compartir la vida con otra persona y los proyectos de pareja forman parte de la experiencia de muchas personas, pero todavía existen prejuicios cuando se trata de la sexualidad de quienes tienen síndrome de Down. Las historias de Santiago Demarco y Antonella, ambos de 26 años, permiten visibilizar esa realidad y reflexionar sobre la importancia de reconocer sus derechos, decisiones y deseos.

Santiago es actor, entrena todos los días y disfruta de salir con amigos. Cuando alguien le gusta, asegura que prefiere expresarlo de manera directa y sincera. Para él, la posibilidad de establecer una relación afectiva es una parte importante de su vida.

“Cuando me gusta alguien, soy frontal”, cuenta. También destaca la importancia de la sinceridad y de poder compartir sentimientos con la persona que le interesa.

A lo largo de sus experiencias sentimentales, Santiago aprendió a identificar situaciones que no le hacen bien, como los celos excesivos y las relaciones en las que no se siente cómodo. Para tomar decisiones, conversa con su familia, con quienes comparte sus dudas y experiencias.

Antonella, por su parte, está de novia desde hace ocho meses y cuenta que está comprometida con su pareja. Se conocieron durante un viaje a Córdoba organizado por una comunidad artística inclusiva y, desde entonces, mantienen el vínculo a pesar de vivir en localidades diferentes: él reside en Olivos y ella en Lanús.

La distancia no impide que compartan momentos mediante videollamadas, mensajes y encuentros presenciales. Antonella recuerda con cariño una salida a Puerto Madero, donde celebraron su cumpleaños, y expresa su deseo de casarse en el futuro.

Su familia y su psicóloga forman parte de su red de acompañamiento. Con ellas conversa sobre sus sentimientos, sus inquietudes y las situaciones que atraviesa en la relación.

Las dos historias muestran distintas maneras de construir vínculos afectivos y también la importancia de contar con espacios de confianza para hablar sobre el amor, los celos, el consentimiento y la sexualidad.

La licenciada en Psicopedagogía y especialista en Educación Sexual Integral Lucía Otero, colaboradora de la Asociación Síndrome de Down de la República Argentina (ASDRA), sostiene que es fundamental garantizar el acceso a información adecuada sobre el cuerpo, el autocuidado, la prevención del abuso y el respeto por los demás.

La especialista remarca que estos temas deben abordarse de manera clara y progresiva, respetando los tiempos y las necesidades de cada persona. También señala que las familias y los profesionales tienen un papel importante en la construcción de espacios donde puedan expresar sus inquietudes y tomar decisiones con información.

En el marco de la campaña “Ponete en su lugar”, impulsada por ASDRA durante octubre, las experiencias de Santiago y Antonella invitan a revisar las ideas preconcebidas sobre la discapacidad y la vida afectiva.

Sus historias recuerdan que las personas con síndrome de Down tienen derecho a enamorarse, establecer relaciones, expresar su sexualidad y construir proyectos propios, con los apoyos que cada una necesite y con respeto por sus decisiones.

Fuente: TN

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Una Nobel de Literatura defendió el uso de la inteligencia artificial

La escritora polaca Olga Tokarczuk, ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2018, quedó en el centro de un debate sobre el futuro de la creación literaria después de defender el uso de la inteligencia artificial como herramienta para explorar ideas y ampliar las posibilidades creativas.

Durante su participación en el foro tecnológico Impact, realizado en la ciudad polaca de Poznań, la autora explicó que utiliza un modelo avanzado de lenguaje para analizar planteamientos y encontrar nuevas perspectivas para sus proyectos literarios.

Tokarczuk sostuvo que los escritores tienen condiciones particulares para aprovechar estas herramientas debido a su manera de relacionar ideas, personajes y acontecimientos. Según su planteo, el pensamiento literario permite establecer asociaciones amplias que pueden enriquecerse mediante el intercambio con sistemas de inteligencia artificial.

La autora contó que suele presentar una idea a la herramienta y pedirle sugerencias para desarrollarla. Consideró que, en el terreno de la ficción, esta tecnología puede ofrecer posibilidades interesantes, aunque reconoció que también puede producir errores y presentar información falsa.

La aclaración tras las críticas

Sus declaraciones generaron cuestionamientos en el ámbito literario, especialmente por la preocupación de que la inteligencia artificial pueda reemplazar el trabajo creativo de los autores.

Ante las repercusiones, Tokarczuk publicó una aclaración en la que explicó que sus comentarios podían haber sido malinterpretados. Precisó que utiliza la IA como una herramienta para documentar información y agilizar investigaciones preliminares, pero negó que sus obras, pasadas o actuales, hayan sido escritas con ayuda de esta tecnología.

La distinción resulta central en una discusión que atraviesa al mundo editorial: no es lo mismo utilizar un sistema para investigar, contrastar información o explorar posibilidades narrativas que delegarle la redacción de una obra.

Un debate que crece en el mundo editorial

El caso de Tokarczuk se suma a otras controversias recientes sobre libros presuntamente generados con inteligencia artificial y concursos literarios que prohíben expresamente su utilización.

La discusión plantea interrogantes sobre la autoría, la originalidad y los límites éticos del uso de estas herramientas. También obliga a editoriales, escritores y lectores a definir qué lugar puede ocupar la tecnología dentro del proceso creativo.

Con su postura, la Nobel polaca abrió una conversación que va más allá de su propia obra: cómo incorporar los avances tecnológicos sin perder de vista el valor de la imaginación y la experiencia humana en la literatura.

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