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POLICÍA MUERTO: "NO TENGO ELEMENTOS PARA DECIR QUE FUE ACCIDENTAL"

El jefe de la Policía dijo que es raro que “se escape” un tiro de una 9 milímetros.

El comisario general Ariel Acuña afirmó este jueves que no tiene elementos para decir que homicidio del cabo primero Juan Alfredo Benítez haya sido accidental, aunque subrayó que tampoco los tiene para sostener que el hecho haya sido intencional.

 

Si bien trascendió que la fiscal del caso Ana González Pacce declaró: “Testigos que estaban en la guardia, todo indicaría que fue en forma accidental”, el jefe de la Policía señaló este miércoles que él no está en condiciones de afirmar lo mismo, así como tampoco de decir que fue intencional.

 

El cabo primero Benítez murió el miércoles, tras recibir un impacto de bala en el pecho, de parte de otro suboficial, de apellido Quintana, mientras ambos estaban de guardia en la Comisaría 12° de Resistencia.

 

En esa línea, en declaraciones a La Radio 104.7, Acuña sostuvo que es muy poco probable que el arma reglamentaria que usan los policías –que es una pistola 9 milímetros- se dispare accidentalmente, ya que son varios los movimientos que hay que hacer para efectuar el disparo, a diferencia de un revólver.

 

Además, remarcó que los efectivos policiales tienen prohibido manipular un arma dentro de una comisaría, si es que no hay una situación que amerite el uso de la misma. En ese sentido, dio detalles de las instrucciones precisas respecto del uso correcto del arma reglamentaria que reciben los policías durante la etapa de formación.

 

Asimismo, el jefe de la fuerza afirmó que si bien había otras personas, tanto policías como civiles, en la comisaría, en la oficina donde ocurrió el hecho estaban sólo el cabo primero Benítez y el cabo primero Quintana. Es decir que ninguna persona habría podido ver el hecho.

 

Por último, Acuña afirmó que para dar mayor transparencia a la investigación, inmediatamente de ocurrido el hecho, se dispuso que todas las personas que estaban en la Comisaría fuesen trasladadas a la fiscalía, para dar las testimoniales, así como también el inicio de actuaciones por parte del Órgano de Control Interno de la Policía, para iniciar una investigación administrativa en paralelo. “Personalmente, me mantuve al margen, y no hablé con el suboficial involucrado, ni le pedí explicaciones sobre lo ocurrido”, aseguró.

 

 

 

 

 

Fuente: Data Chaco

Nacionales

Ni Brasil ni Uruguay: el destino de la Argentina que es ideal para pasar las fiestas hasta 78% más barato

Los argentinos comienzan a planificar dónde pasarán las Fiestas y crece el interés por celebrar Navidad y Año Nuevo en distintos puntos turísticos.

Las consultas para viajar entre el 23 de diciembre y el 2 de enero están lideradas Mar del Plata, seguido por dos destinos internacionales: Florianópolis y Río de Janeiro, según consignó un reporte de la plataforma Booking.com.

Para estas fechas, las familias prefieren realizar escapadas con un presupuesto más acotado, ya que se acercan las vacaciones que ya fueron planificadas con anticipación.

“Los argentinos se encuentran entre las nacionalidades que menos excusas necesitan para viajar. No esperan a casarse o a atravesar grandes hitos en sus vidas para preparar la valija: viajan simplemente por el placer que les genera. Y las celebraciones de Navidad y Año Nuevo representan un momento ideal para hacerlo”, destacó Jimena Gutiérrez, gerente general de Booking.com para Argentina, en diálogo con TN.

Así, quienes decidan pasar Navidad o Año Nuevo lejos de casa requerirán de al menos $676.156 US$467,93 para un paquete de viaje.

Verano 2026: cuánto cuesta pasar las Fiestas en las playas de Brasil y Uruguay

TN realizó un relevamiento entre las principales páginas de reservas y aerolíneas para celebrar fin de año en las playas brasileñas y uruguayas. El período de referencia para la búsqueda fue 29 de diciembre al 2 de enero.

El sondeo incluye paquetes en avión o en ferry (ida y vuelta) sumado a los precios de los alojamientos cuatro estrellas, todo por cinco días:

  • Para volar y alojarse en Río de Janeiro, se requieren $2.101.424 por persona para ese lapso. Pero, el valor es menor cuando viaja una familia (dos adultos y dos menores): $2.022.854 cada pasajero.
  • Hay dos opciones para ir a Punta del Este. Si una pareja opta por un paquete de viaje en avión, tendrá que desembolsar $2.500.375 por persona. Mientras ir en buque el valor desciende 82,17% y sale $1.372.497. Para cuatro personas, el valor en ferry eléctrico totaliza en $843.201.
  • En Florianópolis, los paquetes inician desde los $1.339.063 e incluyen alojamiento en hotel cuatro estrellas, traslado y desayuno.

De Pinamar a Bariloche: cuáles son los precios para viajar en las Fiestas

En el relevamiento, TN analizó los precios para pasar Año Nuevo en los principales destinos turísticos del país y observó que San Carlos de Bariloche es más accesible que viajar a Brasil entre el 29 de diciembre y 2 de enero.

Las plataformas ofrecen paquetes por persona por $1.174.969 para dos adultos y $1.027.790 para una familia tipo.

Así, despedir el año en el sur argentino puede llegar a ser hasta 78% más barato que en las playas de Brasil. No obstante, esta situación se revierte si se planifican vacaciones en la primera quincena de enero.

Otra de las opciones para comenzar 2026 fuera de la gran ciudad es Pinamar. Se ofrecen paquetes desde $777.587 para una familia compuesta por dos menores y dos adultos. Si cada uno se arma su viaje, tendrá que destinar desde $48.800 en pasajes de micro y $423.385 para el alojamiento.

Pero, el destino favorito para pasar las Fiestas es Mar del Plata. Se deben destinar $676.156 por persona. Ese monto contempla pasajes en avión ida y vuelta, alojamiento y desayuno incluido.

En micro, desde la terminal de Retiro, el ticket cuesta $54.800 y un alquiler en un departamento para cuatro personas se ofrece a $514.254. De esta manera, una familia requerirá de $952.654 para estar en estas Fiestas en La Feliz.

Fuente: TN

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Actualidad

Vivía en un country de Zona Norte, vendió su casa en 24 horas y volvió a su pueblo: “El campo me salvó”

Andrea Aira (36) vivía en un country de Zona Norte con su familia, y trabajaba en una inmobiliaria. Cuando los gastos fijos fueron difíciles de sostener jamás creyó que en Saladillo, su ciudad natal, iba a reencauzar su vida.

Pasó de estar rodeada de mansiones, el asfalto perfectamente señalizado y la visita de los carpinchos en el patio, a convivir con el verde de la llanura bonaerense, los pozos de los caminos rurales y el olor de la hacienda.

Por una propuesta laboral de su hermano se bajó de los stilettos que usaba para vender propiedades, y ahora todos los días se pone las botas para trabajar en el campo.

“Jamás imaginé volver a vivir en el pueblo”

Yo era de las que veía bosta y sentía asco, y hoy no hay nada que me haga más feliz que llegar a casa y estar llena de tierra. Volví triste a mi pueblo, y cuando descubrí el campo, me enamoré”, contó en diálogo con TN.

Cuando se instaló en Saladillo, Andrea trabajó en marketing; hizo tareas administrativas en una panadería que tenía unos 20 empleados; y su hermano le propuso ocuparse del campo. Lo que al principio le pareció una idea descabellada, hoy es el leit motiv de sus días.

“Por estar en el rubro, la casa del country la vendí en menos de 24 horas. Jamás imaginé volver a vivir en el pueblo, me aburría acá y empecé a pensar qué podía hacer. Por mi hermano empecé completando planillas, pagando a provedores y él se dio cuenta que yo podía hacer más cosas”, detalló Andrea.

“Eso que muestro en redes es lo que soy”

Su transformación fue rotunda. Antes todo “le daba impresión”, y después de animarse a “ensillar sola un caballo” empezó a incorporar más actividades del agro.

“Cuando me separé empecé a ir al campo, y el campo me salvó porque siempre hay algo para hacer. Si no lo hubiese tenido, iba a seguir tirada en el sillón, y si me preguntás, no vuelvo más a Capital. Yo no podía ni ver una jeringa, y ahora vacuno, curo a los terneritos... Hago todo menos tacto”, dijo.

Andrea asegura que aprendió “desde cero”, y que a las hectáreas de su familia había ido, como mucho, dos veces en su vida.

“Eso que muestro en redes, es lo que soy. En los pueblos se necesita gente para trabajar, y no es necesario tener tierras. Laburo hay, y lo que hay que tener es ganas de aprender”, reflexionó.

Fuente: TN

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Trabajó como plomero, soñaba con cantar y ahora llegó al Colón: “Al principio no entendía nada”

Cumplir sueños no es nada fácil. El proceso, menos todavía. Marcelo Gómez pasó toda su infancia con un solo objetivo en mente: cantar, pisar escenarios, cautivar oídos. Pasó noches y noches imaginando que eso llegaría algún día.

Y se le cumplió. Hoy, con 45 años, no solo siente los nervios y la emoción de ese niño que alguna vez fue cuando se para frente a cientos de personas, sino que también es un referente de la música y el esfuerzo para quienes sueñan ser como él.

La primera puerta: una voz que marcó un destino

Marcelo tenía apenas siete años cuando escuchó por primera vez a Pavarotti. No sabía exactamente qué era esa música, pero la impresión fue tan profunda que él mismo la describió como una revelación. “A esa edad, algo se me abrió en la cabeza, como una suerte de puerta que nunca más se cerró”, explicó en diálogo con TN.

La escena nació casi por azar. En un local de discos, su padre eligió un CD de Julio Sosa, uno de Julio Iglesias para su mujer y otro de Jazzy Mel para su hermano. Dentro de esa mezcla, apareció el cantante italiano para Marcelo.

El eclecticismo era total, pero la semilla estaba plantada. Con el tiempo llegaría la fascinación por los Tres Tenores y una certeza que se fue afirmando en silencio: él quería cantar así. “Al principio no entendía nada, ni de la imagen de Luciano, ni del idioma”, admitió. “Pero esa voz me cautivó, me enamoró. Algo en mí dijo: esto es lo mío”.

Un camino con desvíos, trabajo y decisiones difíciles

Marcelo creció en Bernal, en un hogar humilde y trabajador. Estudió en la IMPA, donde se recibió de técnico electrónico, y luego inició estudios musicales en el conservatorio. Sin embargo, la vida le impuso responsabilidades tempranas.

Su padre falleció cuando él tenía 21 años. Entonces tuvo que dejar parcialmente los estudios para trabajar y sostener la casa. Ana María, su madre , trabajaba como peluquera; su hermano menor, Juan Manuel, aún estaba en el secundario, y Gabriela, su hermana mayor (con parálisis cerebral que requiere ayuda para absolutamente todo), tuvieron que reinventarse y formaron una red fuerte e inquebrantable.

“Me encontraba estudiando ingeniería electrónica, haciendo laburos de plomería y sentía que no era mi lugar”, contó. “Yo quería cantar. Pero también tenía que trabajar y ayudar a la familia. Era una tensión constante”, explicó.

La decisión de abandonar una carrera estable para apostar al canto fue enorme. Pero lo hizo. En 2012, “ya de grande”, como contó, ingresó al Instituto Superior de Arte del Teatro Colón. El comienzo tampoco fue fácil: tenía a su hija pequeña Valentina (hoy de 15 años) una familia propia que mantener y la organización de los tiempos no iba acorde a su agenda musical.

Tres años más tarde entró al coro como contratado. Y, como si fuera poco, a finales del 2019 ganó el concurso para quedar como tenor estable del Colón.

“Fue un sueño cumplido”, dijo. “Y pocos días después vino la pandemia”. No hubo estreno ni celebración, pero el logro estaba ahí, escrito en piedra. Luego de la cuarentena Marcelo pudo desarrollar su labor, ahora formalmente como tenor.

Alemania: el viaje imposible que el barrio hizo posible

Uno de los momentos más emocionantes de su historia ocurrió en 2009 cuando tuvo la posibilidad de participar de la Competizione dell’ Opera, que se desarrollaba en Bremen, Alemania. Marcelo nunca había volado en avión. Tampoco podía pagar el pasaje. La oportunidad parecía escaparse.

Hasta que ocurrió algo que él aún nombra con una mezcla de gratitud y sorpresa: sus vecinos de Bernal hicieron una colecta.

“La organización del evento te brindaba hospedaje, pero no el viaje. Yo no tenía como bancarlo, pero mis vecinos, que se hicieron eco de lo que me estaba pasando, me bancaron y pagaron el vuelo entre todos. Fue emocionante. ¿Cómo no voy a estar agradecido? Ese gesto me lo llevo para siempre”, recordó entre lágrimas.

Como si fuera poco, Marcelo logró llegar a la semifinal. El viaje se convirtió así en un símbolo: no era solo su triunfo, era el de todos los que lo empujaron para que pudiera dar ese salto.

El canto y Carolina, sus dos amores

La ópera llevó a Marcelo no solo a poder trabajar y dedicarse a eso, sino también a conocer al amor de su vida: Carolina.

“Lo loco es que con Caro nos conocimos trabajando, porque hacíamos una obra juntos, y si bien comenzamos siendo muy amigos, ese vínculo fue para más”, contó el tenor.

Como si fuera poco, no solo se casaron, sino que montaron un espectáculo llamado Sr. y Sra. Gómez, porque literalmente ambos tienen el mismo apellido, donde muestran las versatilidades, alegrías e incluso conflictos que un matrimonio puede atravesar.

“Yo soy un tipo común, que lleva una vida con su esposa, discute, se reconcilia, y que con ella comparte un hijo de un año. Todas esas cosas son las que se ven en este espectáculo, que está acompañado de nuestro canto”, explicó.

Volver al IMPA: cantar donde todo empezó

Años después, uno de sus ex profesores, de los primeros que logró ver el talento en Marcelo y que lo convenció para que se dedique al canto, lo invitó a la feria de ciencias del IMPA, su viejo colegio. El tenor aceptó sin dudar. Conoció a la banda escolar, habló con alumnos, y al final, lo esperaron para escucharlo cantar.

Interpretó Aurora, el Himno Nacional y varias arias de ópera. Los pasillos del colegio se llenaron de voces sorprendidas, celulares grabando, aplausos espontáneos. Incluso un video del momento circuló por los grupos de WhatsApp del barrio. “Fue impresionante. Me emocionó volver a ese lugar con la música que me llevó tan lejos”, reconoció.

El círculo volvía a cerrarse: el joven que soñaba con cantar en escenarios enormes estaba ahí, de regreso, cantando para chicos que quizás se vean reflejados en él.

Llevar la ópera a las escuelas: un proyecto que “sale del alma”

Desde hace algunos años, Marcelo impulsa una iniciativa junto a colegas del Colón: llevar la música lírica a jardines y escuelas primarias. De manera gratuita. Sin sponsors fijos. Con las ganas como motor.

“No lo veo como un proyecto formal. No es para hacer un negocio, es para compartir. Sale del alma”, aclaró.

El equipo incluye un barítono, una mezzosoprano, una soprano y él como tenor. Llegan con parlantes, micrófonos y un pequeño guion en el que explican qué es y cómo funciona cada cuerda vocal. Luego cantan arias famosas: la del Barbero de Sevilla, la Habanera de Carmen, O mio babbino caro, Nessun dorma.

Marcelo es un referente de la música y el esfuerzo para quienes sueñan ser como él. (Foto: TN / Leandro Heredia)

Marcelo es un referente de la música y el esfuerzo para quienes sueñan ser como él. (Foto: TN / Leandro Heredia)

A veces consiguen pequeños aportes del barrio para cubrir viáticos. Otras veces, lo hacen completamente a pulmón. Pero siempre se van con la sensación de haber sembrado algo.

Marcelo sabe por experiencia propia que un niño puede escuchar una voz y descubrir un mundo nuevo. “Quiero que algún chico tenga esa misma oportunidad que tuve yo”, expresó.

Fuente: TN

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