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Martín Redrado: “La prioridad hoy es estabilizar el dólar y renegociar con el Fondo”
El ex presidente del Banco Central analiza la situación económica que atraviesa el gobierno de Macri.
-Imagine que está al frente de la conducción económica hoy, ¿qué haría de cara a la apertura de los mercados de esta mañana?
-Primero renegociaría las metas monetarias y cambiaras con el FMI. El tipo de cambio que se fija por el oferta y demanda representa una visión que hará subir el dólar hasta que la oferta privada aparezca. Pero esa oferta puede no salir a luz nunca en un país con el nivel de dolarización como es la Argentina. Acá el rubro atesoramiento es clave en nuestra idiosincracia, las personas compran más dólares cuando su precio más aumenta. Y esta visión, la de dejar el precio del dólar librado a la oferta y demanda, funciona en países donde el FMI trabaja pero que no tienen esta particularidad que señalo para la Argentina.
-¿Cómo impacta esto en el BCRA?
-La autoridad monetaria debe tener capacidad de sorpresa, trabajar con este factor y ‘sobrereaccionar’ a las expectativas de las personas. Pero con estas metas firmadas en el acuerdo no puede hacerlo y el mercado, con sólo US$ 500 millones de volumen negociado como hemos visto en estos días, ‘testea’ el tipo de cambio y lo lleva hacia arriba.
-¿Caputo no tiene capacidad de sorpresa?
-La carta de intención le deja muy poco margen de maniobra. Toda decisión debe consultarse con Washington y quita capacidad de reacción. El mercado le ha tomado el tiempo a la política cambiaria.
-¿La tensión sobre el dólar continuará en estos días?
-Sí por lo que explicaba antes: el pensamiento predominante en Argentina es a no vender los dólares, provengan del atesoramiento o de la exportación. Uno puede calcular si el tipo de cambio a $40 es competitivo pero la pregunta relevante para hoy o mañana es, ¿hay oferta de divisas a $40? Y el error conceptual es pensar que el sector privado ofertará divisas per sé, desconociendo nuestra idiosincracia. Fuimos a alquilar credibilidad a Washington y ese objetivo no dio en el blanco porque no generamos mas dólares voluntarios en términos del acuerdo.
-Además de negociar las metas cambiarias y monetarias, ¿qué otra medida propone?
-Por un lado, llegar a un acuerdo con los gobernadores para dar la señal que el programa y la meta fiscal se cumplirán. Especificaría las medidas, cómo y de qué manera se cumplirán. Brindaría además detalles del programa financiero 2019. De los US$ 22.000 millones que necesitamos para el año que viene, especificaría bien cuánto es en pesos, cuánto en dólares, cuánto nos presta el FMI y plantearía qué sucederá en 2020. Finalmente, y esto sería un ideal, me gustaría un consenso político con los principales líderes de la oposición para dar la señal al exterior de que esto va más allá de un término.
-¿Cuál es la prioridad número uno hoy?
-Estabilizar el dólar. Sino hacemos esto no se puede estabilizar la tasa de interés y tampoco la inflación. Acá en Argentina hace falta una estabilización. Pero también es prioritario lo de la renegociación con el FMI. Diría entonces que la prioridad hoy es estabilizar el dólar y renegociar con el Fondo Monetario.
-Habla de estabilizar, ¿se refiere a un plan de estabilización para la Argentina?
-Es el momento para un plan de estabilización que marque un sendero de aumentos nominales para las principales brazos de la política macroeconómica: las políticas monetaria, fiscal y de ingresos. Ellas son clave porque hoy en la Argentina tenemos un problema con las expectativas. Hay que atender ese frente.
-¿El Gobierno tiene pedir más dinero?
-Es necesario negociar lineas de contingencia con otros bancos centrales. Mejor si tenemos una línea como la de México con la Reserva Federal en 2009.
-¿Cómo definiría esta crisis? ¿cómo llegó el Gobierno hasta acá?
-Hoy hay una crisis cambiaria que ha sido mal manejada y se profundiza con el programa del FMI que impulsa sendos ajustes en los fiscal y en el precio del dólar.
-¿Y cuál cree ha sido la responsabilidad del Gobierno en todo esto?
-La de la decisión política de aceptar este programa del FMI, en definitiva fue del Gobierno. Con el acuerdo, sin duda en el exterior se agudizó la percepción de riesgo de Argentina y fue el propio Gobierno quién preanunció los riesgos que enfrentaba y eso profundizó la crisis cambiaria todavía más.
-Las experiencias pasadas influyen en los comportamientos y eso es determinante muchas veces a la hora de entender o explicar qué sucede en la economía, ¿estamos ante una crisis como la atravesó el país a principios de los 2000?
-No, la situación es bien distinta. Hoy no hay descalce de monedas, los argentinos no tenemos préstamos en dólares, el sistema financiero tiene una liquidez de 40% del total de los depósitos, cumplimos los estándares de Basilea III y no hay títulos públicos en la cartera de los bancos. Nuestro sistema financiero amortigua este tipo de crisis. Ademas, hay una perspectiva de cosecha de suba de 37% el año que viene. El primer semestre de 2019 nos traerá US$ 10.000 millones adicionales.
Fuente: Clarín
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La canasta básica aumentó 4,1% en diciembre: una familia necesitó más de $1.300.000 para no ser pobre
La Canasta Básica Total (CBT), que delimita el umbral de la pobreza, aumentó 4,1% en diciembre. Así, una familia de cuatro integrantes (dos adultos y dos chicos) necesitó $1.308.713 para no ser pobre, según el INDEC.
Este indicador acumuló un alza de 27,7% en todo el 2025. La suba mensual de la CBT estuvo por debajo del índice de la inflación general de diciembre, que fue de 31,5%.
En tanto, la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que marca los ingresos que se deben superar para no ser indigente, aumentó 4,1% el mes pasado. En 2025, el indicador trepó 31,2%.
Así, el dato fue igual a la de la CBT y superó ampliamente a la inflación general del mismo período que fue de 2,8%.
Cuánto se necesitó para no estar bajo la línea de pobreza en diciembre de 2025, según el INDEC
Con respecto a los ingresos familiares necesarios para superar la línea de pobreza en diciembre, el INDEC señaló:
- Una persona necesitó de $423.532 para no estar bajo la línea de pobreza.
- Un hogar de tres personas -compuesto por una mujer de 35 años, su hijo de 18 y su madre de 61-, requirió de $1.041.888 en diciembre para no ser pobre.
- Una familia de cuatro integrantes -conformada por un varón de 35 años, una mujer de 31, un hijo de seis y una hija de ocho-, necesitó un ingreso mínimo de $1.308.713.
- Para un hogar compuesto por cinco personas -una pareja de 30 años y tres hijos de cinco, tres y un año- se requirió una suma de $1.376.478.
Cuánto fue el ingreso mínimo para evitar estar bajo la línea de indigencia en diciembre de 2025
Por su parte, los ingresos familiares requeridos para superar la línea de indigencia en diciembre fueron:
- Una persona requirió de $190.780
- Una familia de tres integrantes necesitó $469.319
- Los hogares con cuatro personas necesitaron $589.510.
- Si conviven cinco personas, tuvieron que tener un ingreso de $620.035.
Fuente: TN
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Nació en Lanús y se convirtió en el primer ciudadano ilustre argentino en Corea del Sur por un hecho inusual
Andrés Albiol se ríe mientras recuerda sus primeros días en Corea del Sur. “Llegué a este país en 2010, sin saber mucho más que la letra de una canción de K-pop que me había enganchado en mi adolescencia. Al principio, ni siquiera hablaba coreano”, explicó quien casi 15 años después es conductor de trenes en Seúl, un puesto al que llegó tras una serie de eventos que ni él mismo hubiera imaginado.
La historia de Andrés en Corea del Sur comenzó mucho antes de que llegara a la capital del país. En la Argentina, el nacido en Lanús era ferroviario. Antes, había estudiado Ingeniería en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), pero su destino tomó un giro diferente. “No me llegué a recibir, y la situación del país estaba complicada. Además, falleció mi papá y empecé a pensar en algo distinto, en salir. La idea de vivir afuera siempre me rondaba”, contó a TN.
La decisión de mudarse al extranjero fue una mezcla de circunstancias personales y un deseo de explorar nuevas posibilidades. “De chico vi una banda de rock coreano que me gustaba, no tanto por la música, sino por una chica que me llamaba la atención”, explicó entre risas. En 2010 se decidió: se subió a un avión con un pasaje de ida y apenas unas pocas palabras en coreano. “Llegué con visa de turista, así que cada tres meses tenía que salir del país y volver a entrar”, recordó.
Al principio, las oportunidades fueron escasas. Andrés trabajó como mesero en una cafetería. “Era lo que había. Comía arroz con arroz todos los días, pero bueno, de alguna forma tenía que sobrevivir”, confesó. Y fue su habilidad para aprender idiomas la que le abrió las puertas para quedarse definitivamente en el país asiático.
“Me inscribí en un curso de coreano que me dio una visa de estudiante y ahí empecé a tomar las riendas de mi vida acá”, dijo quien completó aquella cursada y se convirtió en profesor de español en Corea.
Del salto a la ingeniería naval al deseo de ser conductor de trenes
El próximo paso fue una inscripción en la Universidad de Seúl. Con su experiencia en ingeniería, comenzó a estudiar para terminar su carrera. “En Argentina eran seis años para ingeniería naval, pero en Seúl me reconocieron dos años de estudio. Fueron cuatro años para completar la carrera, y ya tenía un pie en el mundo laboral”, sostuvo.
Después de finalizar sus estudios, Andrés consiguió trabajo en la empresa Daewoo, donde participó en la puesta en marcha de uno de los buques más grandes del mundo. “Fue un hito en mi carrera. Soy ingeniero y pude trabajar en el MSC REEF, uno de los seis buques más impactantes del planeta”, recordó orgulloso.
En 2019, Andrés dejó su trabajo en la ingeniería naval y se mudó a Busan. Fue en esa ciudad, mientras pasaba frente a un edificio que decía “Busan Metro”, cuando se le ocurrió una idea que parecía imposible: “En Argentina trabajaba en el ferrocarril. ¿Por qué no intentar trabajar de conductor de trenes en Corea?”, se preguntó.
Decidió intentar su suerte, aunque al principio los coreanos ni siquiera entendían cómo un extranjero podría ser conductor de trenes. “Fui a preguntar y me dijeron que no había extranjeros en ese puesto, pero que si pasaba los exámenes no había ninguna ley que lo prohibiera. Así que me lancé”, contó.
Pasó varios meses preparándose para un examen extremadamente competitivo, con miles de coreanos presentándose cada año para unos pocos lugares. “Me tomaron después de mi noveno intento. Fue una locura, pero finalmente me dieron la oportunidad de estudiar para obtener la licencia de conductor de trenes”, rememoró Andrés.
La fama y la distinción
Su primer trabajo fue en una línea de trenes automatizados, donde Andrés se encargaba de supervisar el funcionamiento de los trenes cuando no se encontraban operando de forma automática. “Era casi como ser un guarda. Tenía que lidiar con los pasajeros que se quejaban por todo. Era un desafío, pero al final, lo logré”, relata.
El reconocimiento llegó de forma inesperada. “El presidente de la empresa me llamó para felicitarme, y después me otorgaron el título de ciudadano honorario de Seúl. Fui el primer argentino en recibirlo”, precisó.
En 2020, fue invitado a tocar la campana de Año Nuevo en el centro de Seúl, un gesto que le permitió ser aún más reconocido en la ciudad. “Eso fue algo increíble. Estuve en programas de televisión, me conocieron por la calle. Aunque la fama duró solo unos meses, fue un momento único”, manifestó.
Hoy, Andrés trabaja como conductor de trenes en la línea 1 del metro de Seúl. Es una línea vieja, con trenes que parecen sacados de una película retro: “Este trabajo me cambió la vida. No me lo hubiera imaginado nunca cuando llegué a Corea. Pero bueno, hoy soy un conductor de trenes, y la vida me llevó por ese camino”.
Cómo es vivir en Corea del Sur
“Lo que más extraño de Argentina es la comida, sin duda. Los argentinos siempre extrañamos el dulce de leche, las empanadas... Pero ahora, por suerte, ya podemos conseguir algo de dulce de leche, la yerba, hasta el mate. Pero los cortes de carne, eso sí, no hay forma de conseguir un buen corte de carne aquí”, precisó.
“Vivir en Corea es una cosa bastante diferente a lo que estamos acostumbrados en Argentina. Acá, todo es consumismo, todo se compra y se tira. Nada dura para siempre”, aseguró. Y es que, según él, el sistema está hecho para que la gente nunca pueda aferrarse a algo por mucho tiempo. “Si querés comprarte algo para la casa, no vale la pena invertir mucho porque en dos años lo vas a tener que tirar. Te mudás de casa y te olvidás de comprar cosas caras porque sabés que no te van a durar”, detalló.
En Corea, si un vehículo tiene más de diez años, es casi un tabú seguir utilizándolo, algo que para Andrés resulta incomprensible. “Yo tengo un auto de veinticinco años, un 99, pero acá eso es raro”, señaló.
Andrés, que vive solo y no está en pareja, completó: “Lo que más extraño de Argentina es mi familia, mis amigos y mis perros. Mi vida acá es bastante sencilla. “En mi casa tengo parrilla, así que trato de hacer asado. Cuando no estoy muy ocupado y no hace mucho frío, hago asado todos los fines de semana”.
Fuente: TN
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Verano 2026: el mapa de precios en la Costa y los rebusques de los comerciantes para competir con Brasil
La temporada de verano 2026 en la Costa Atlántica se puso en marcha con un incremento de precios promedio del 30% interanual y un ojo puesto en la competencia regional. Los comerciantes ajustan sus márgenes para captar a un turista que decide acortar sus estadías y volcarse a un consumo mucho más medido.
En este escenario, el sector gastronómico y de servicios busca ofrecer una mayor oferta de servicios y opciones para el bolsillo familiar.
Los precios en los paradores: ¿cuánto cuesta almorzar?
En los paradores de Mar del Sur, los aumentos se estabilizaron en torno al 30% interanual. “La estamos remando a nivel individual con los proveedores que nos bancan; este año estamos un 30% arriba del pasado, pero tratando de ser competitivos”, explica Adrián Oliver, responsable del parador Mariyu en Mar del Sur, sintetizando el clima que se vive en los mostradores frente al mar.
“La expectativa de este año es poder sostener lo del año pasado. El nuestro es un proyecto que está en crecimiento”, señala.
Según Adrián, el objetivo fue mantener precios lógicos para sostener el volumen de gente. Lo que más sale en el menú son las bebidas y las papas fritas.
La pizarra de precios para este enero:
- Una hamburguesa completa (con jamón, queso, lechuga, tomate y huevo) cuesta $14.000. Una porción de papas fritas para compartir sale $10.000.
- Las rabas, el plato más pedido de esta temporada, promedian los $12.000 en una rotisería de la zona céntrica.
- Un licuado (con leche o agua) se ubica en los $8.000, mientras que en la peatonal de Miramar la docena de churros se vende a $7.000.
El costo de la “canasta de playa”
Más allá de la gastronomía, el equipamiento para la arena también es clave cada verano. En la peatonal de Miramar, renovar los artículos para los chicos requiere un presupuesto extra:
- Tablas de barrenar: los modelos de goma eva o poliuretano oscilan entre los $66.500 y los $72.000.
- Pelotas: una inflable clásica arranca en los $4.000, mientras que una de fútbol para jugar en la orilla no baja de los $7.500.
- Carros: una hora para pedalear en los famosos carros de la costa (donde entran cuatro personas) está $15.000.
Cambio de hábito: estadías cortas y condicionadas por el clima
La tendencia que observan los operadores turísticos es un cambio marcado en la conducta del consumidor. La gente ya no veranea la quincena completa, sino que opta por escapadas de pocos días y muy condicionadas por el clima.
Pese a que los números favorecen a las playas del país vecino, el sector apuesta a la mejora en el servicio para retener al público. “El año pasado implementamos servicio de mesa y el negocio creció. También ampliamos la carta, lo que más piden son las papas fritas. La gente elige estos destinos por una cuestión de pertenencia y cariño”, señala Adrián.
Fuente: TN