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Macri y los gobernadores: los límites de un acuerdo pensando sólo en el dólar

El Gobierno busca darle un mensaje directo a los “mercados”. Y logró que una decena de jefes provinciales saliera a respaldar el recorte del déficit. Pero parece insuficiente limitar la negociación al Presupuesto. La previsibilidad es también una construcción política

El mensaje de Mauricio Macri y una decena de gobernadores marcó el fin de semana político frente a otra trepada electrizante del dólar. Fue una señal a los «mercados», vistos casi como un sujeto a pesar de su composición e intereses heterogéneos. Y la señal, trabajada intensamente por el Gobierno, fue sintetizada en el respaldo al objetivo de reducir el déficit. Todo rápido, aunque sigue abierta una pregunta: ¿está en discusión un acuerdo presupuestario o se intenta un consenso más amplio? La respuesta sería el mayor mensaje, si se produce a tiempo y no se agota en un gesto de coyuntura.

Todos, el Gobierno y los jefes provinciales, parten de una radiografía elemental que exhibe realidades convergentes: la batalla comercial desatada por Estados Unidos a escala mundial, un panorama regional delicado –especialmente por el cuadro económico y político de Brasil- y las debilidades argentinas, que potencian como en ningún otro lado los efectos internacionales. Resulta claro que puede trabajarse sólo sobre la situación local, para amortiguar el temblor. No sería poco.

El Presidente, al menos en el discurso, limitó su mensaje a un punto del desafío más amplio. Dijo, frente a un precio del dólar que se disparaba por encima de los 29 pesos: «Cuando prometemos que vamos a achicar el problema del déficit, que los mercados lo discuten, les decimos que sí, lo vamos a hacer». Ese fue, después, el tono del gesto brindado por los gobernadores, inquietos además por sus propios distritos. Hablaron de la necesidad de acuerdos y consensos para cumplir con la meta de achicar el rojo al 1,3% el año que viene. Hasta allí, todo remitiría al Presupuesto y al necesario entendimiento para que pase la prueba del Congreso.

La sucesión de declaraciones en esa línea fue el resultado de diversas gestiones, con protagonismo del ministro Rogelio Frigerio en las conversaciones con gobernadores y contactos con referentes peronistas especialmente pero no sólo en el ámbito legislativo, algo que ya podía vislumbrarse en las conversaciones informales previas al informe de Marcos Peña, el jueves, en el Senado.

Otros dos renglones, vinculados de un modo u otro a los jefes provinciales peronistas, fueron escritos por legisladores. Miguel Angel Pichetto, principal articulador de ese polo del peronismo en el Congreso, y Marco Lavagna. No fue un movimiento menor el del diputado massista. Habrían existido contactos directos desde el Gobierno con Sergio Massa, por intermedio de Frigerio, y varias charlas informales previas con otros hombres del oficialismo, entre ellos Emilio Monzó, para intentar alguna recuperación del diálogo perdido en el clima de trincheras.

También fueron anotados datos para la lectura política desde las filas oficialistas. María Eugenia Vidal salió de entrada a plantear la necesidad de un acuerdo para cumplir las metas de recorte del déficit. Colocada en primera línea, la gobernadora es parte además del análisis más crudo en la mesa más cercana a Macri. Tampoco tardaron en agregar sus declaraciones dos referentes de la UCR: el mendocino Alfredo Cornejo, que gobierna el distrito de mayor peso en manos radicales y preside la conducción partidaria, y el jujeño Gerardo Morales. Los dos se alternan en algunas de las citas políticas con el Presidente.

La crisis cambiaria, como antes había insinuado la dura batalla por las tarifas, provocó un fuerte cambio del tablero político. Alteró y aceleró discusiones incluso en el ámbito doméstico del oficialismo. Las respuestas, de diversa magnitud, fueron parciales o disociadas, como la búsqueda de gestos políticos atados a las tensiones del día a día.

El acuerdo con el FMI constituye un respaldo relevante, co

nsiderando el volumen en dólares y el componente político más amplio a nivel internacional. Pero, tal como se ocupan de destacar políticos y economistas experimentados, no constituye en sí mismo un programa de estabilización. Tampoco lo sintetiza el compromiso de ir transitando hacia el equilibro fiscal, elemento central de las negociaciones entre el Gobierno y las provincias, aunque insuficiente si es restringido a un acuerdo presupuestario.

Parece evidente en otros movimientos del Gobierno que su andar es más heterodoxo, aunque no se reflejaría en la amplitud del punteo a tratar con la oposición. Algunos datos que asoman: se ha flexibilizado de hecho el horizonte de las paritarias, está en discusión aunque parece un hecho que el ajuste tarifario será más atenuado, se analiza también con lupa el cuadro impositivo, existen versiones sobre una reconsideración de temas puntuales como el precio de los combustibles, se suceden conversaciones –con gobernadores, en primer lugar- para atenuar la poda en obras públicas.

Son, en conjunto,síntomas de una preocupación de fondo sobre la retracción de la economía pronosticada para lo que resta del año. Se trataría, en todo caso, de evitar una caída de la actividad y el consumo irreversible en la perspectiva del año que viene. Como sea, cada uno de los rubros referidos supondría en el mejor de los casos el desarrollo de tratativas parciales, sectorizadas.

En el caso específico del Presupuesto, se suma una cuestión de tiempos. Las conversaciones con los jefes provinciales, en caso de madurar, redondearían un proyecto que estaría transitando el Congreso recién en un par de meses. En cambio, si se entiende el compromiso como un exclusivo mensaje a los «mercados», todo resultaría más vertiginoso y, tal vez, de rápido consumo.

Habrá que ver si los movimientos del Gobierno y la respuesta de los gobernadores superan la categoría de reflejos frente al dólar. Si el punto que está en discusión es una respuesta a la incertidumbre, la fórmula debería combinar objetivos expresos y sustento amplio como ingredientes esenciales. En buena medida, la previsibilidad es una construcción política.

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Para la mayoría de los argentinos, el equilibrio entre trabajo y vida personal es clave en las decisiones de movilidad laboral

Así lo destaca un informe privado, en el que también se señala que, a nivel regional, predominan las mismas cifras.

El 80% de los argentinos, al igual que en los países de la región, afirma que el equilibrio entre trabajo y vida personal es un factor clave en las decisiones de movilidad laboral.Si bien el salario sigue siendo el principal factor de atracción a la hora de considerar una oferta laboral o un cambio de trabajo, los drivers que componen el salario emocional cada vez tienen mayor peso en las decisiones de carrera del talento.De acuerdo con el último informe de Randstad, al que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas, para el 80% de los trabajadores argentinos el equilibrio entre vida personal y laboral se posiciona en segundo lugar como atributo para elegir un empleador. Los datos surgen del estudio que releva las expectativas, estados de ánimo y comportamiento de los trabajadores en 35 países, incluida la Argentina.

Entre los países de la región, el equilibrio entre trabajo y vida personal es un factor clave en las decisiones de movilidad laboral.Foto: Agencia NA (Randstad)En los países de la región se registra el mismo apunte: los trabajadores chilenos son los que más valoran el equilibrio trabajo-vida (83%), seguidos por los trabajadores argentinos y mexicanos (80%) y, en último lugar, los trabajadores uruguayos (78%).Otro dato interesante que surge del documento es que casi un tercio de los encuestados (31%) aseguró haber renunciado a un empleo por falta de flexibilidad. También lo hicieron el 33% de los uruguayos, el 35% de los chilenos y el 41% de los trabajadores mexicanos.A su vez, 2 de cada 10 argentinos aseguraron haber dejado un empleo por falta de autonomía en sus tareas: de igual manera, también aseguran haber renunciado a algún empleo por falta de independencia el 21% de los trabajadores uruguayos, el 24% de los trabajadores mexicanos y el 25% de los trabajadores chilenos.Tipos de flexibilidad

En el total de los encuestados locales, el 40% de los trabajadores aseguró que no aceptaría un trabajo que no le brindara flexibilidad respecto a sus horarios laborales y la posibilidad de controlar su propia agenda.el 40% de los trabajadores argentinos no aceptaría un trabajo que no le brindara flexibilidad respecto a sus horarios laborales y la posibilidad de controlar su propia agenda.Foto: Agencia NA (Randstad)Asimismo, el 43% de los trabajadores mexicanos, el 41% de los trabajadores chilenos y el 36% de los trabajadores uruguayos también rechazarían un empleo que limitara su flexibilidad en materia de horarios de trabajo.Por su parte, respecto al lugar desde donde trabajar, si pudieran optar sin condicionamientos, el 36% de los trabajadores argentinos rechazaría un empleo que no le permitiera flexibilidad en relación con el lugar desde donde trabajar. Coinciden con esta posición el 30% de los uruguayos, el 39% de los chilenos y el 41% de los trabajadores mexicanos, que no aceptarían una propuesta laboral que no les diera flexibilidad respecto del lugar desde donde trabajar.»Más allá de la coyuntura que está atravesando el mercado laboral, las expectativas del talento en materia de flexibilidad y conciliación entre trabajo y vida personal se mantienen firmes, especialmente en el segmento profesional de los grandes centros urbanos, donde el peso del traslado al trabajo suele ser mayor. Hoy los trabajadores tienen mayor claridad sobre lo que esperan de sus trabajos y sus vidas, tienen más claras sus prioridades y no están dispuestos a resignarlas», comentaron desde
Randstad.

Agencia NA

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Argentina se consolida como el cuarto mercado aéreo más grande de Latinoamérica

Argentina cerró 2025 con una cifra récord para su mercado aerocomercial: 50,6 millones de pasajeros pasaron por los aeropuertos del país durante el año, un 12% más que en 2024.

Con este resultado, la Argentina se posicionó como el cuarto mercado aéreo más grande de Latinoamérica y el Caribe, detrás de Brasil, México y Colombia, de acuerdo con los datos presentados durante la asamblea anual de Airports Council International (ACI), realizada en Lima, Perú.

El registro informado por la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) representa el mayor volumen anual de pasajeros de la serie histórica y refleja el crecimiento sostenido de la actividad aérea en el país.

Más vuelos internacionales y mayor movimiento dentro del país

El crecimiento se produjo tanto en el tráfico interno como en el internacional.

Durante 2025, 34,7 millones de pasajeros realizaron vuelos dentro del país, mientras que el segmento internacional alcanzó cerca de 16 millones de viajeros.

Uno de los datos destacados fue, además, el avance de las conexiones internacionales desde ciudades del interior. Más de 2,1 millones de pasajeros viajaron al exterior directamente desde aeropuertos ubicados fuera de Buenos Aires, un 38% más que durante 2024.

El dato muestra una tendencia hacia una mayor descentralización de la conectividad aérea, con más opciones para que los pasajeros del interior puedan realizar viajes internacionales sin necesidad de pasar previamente por Buenos Aires.

Un mercado regional que proyecta más crecimiento

Las perspectivas para el transporte aéreo en Latinoamérica y el Caribe también son positivas.

Durante la reunión de ACI, su director general para Latinoamérica y el Caribe, Rafael Echevarne, estimó que la región podría alcanzar 1.500 millones de pasajeros en 2045, prácticamente el doble de los 809 millones proyectados para 2026.

Este crecimiento requerirá importantes inversiones en infraestructura. Según las estimaciones de ACI, los aeropuertos de Latinoamérica y el Caribe necesitarán alrededor de US$ 178.000 millones hasta 2055 para ampliar y modernizar sus instalaciones.

El desafío no será solamente atender a una mayor cantidad de viajeros. También será necesario recuperar parte de las conexiones que se perdieron durante la pandemia. Según Echevarne, todavía resta restablecer cerca del 20% de las conexiones entre ciudades que existían antes de 2020, especialmente en aeropuertos regionales.

Argentina todavía tiene espacio para seguir creciendo

A pesar de ocupar un lugar destacado por cantidad total de pasajeros, Argentina todavía presenta margen para ampliar el uso del transporte aéreo.

La cantidad de viajes por habitante se encuentra por debajo de la registrada en otros países de la región, lo que abre oportunidades para continuar desarrollando la conectividad, especialmente desde las ciudades del interior y mediante nuevas rutas internacionales.

El crecimiento de los vuelos internacionales sin pasar por Buenos Aires durante 2025 es una muestra de ese potencial.

El desafío de acompañar el crecimiento con infraestructura

El récord de pasajeros también plantea nuevas necesidades para el sistema aeroportuario argentino.

El aumento de la demanda vuelve clave la ampliación y modernización de las principales terminales del país, entre ellas Ezeiza, Aeroparque, Córdoba y Mendoza, que podrían enfrentar mayores niveles de utilización a medida que continúe creciendo el tráfico.

En este contexto, el Gobierno nacional acordó recientemente extender hasta 2049 la concesión de Aeropuertos Argentina, con un esquema que contempla US$ 600 millones adicionales en inversiones y la posibilidad de prolongar el contrato hasta 2056 si se cumplen determinadas condiciones.

El nuevo escenario combina así dos datos relevantes: Argentina alcanzó su mayor volumen histórico de pasajeros y todavía cuenta con margen para ampliar su conectividad aérea.

Con más viajeros, nuevas conexiones desde el interior y perspectivas de crecimiento para los próximos años, el desafío será acompañar esa demanda con infraestructura y rutas que permitan que cada vez más argentinos puedan acceder al transporte aéreo desde distintas regiones del país.

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Día Nacional de la Biblia: una fecha para reencontrarse con la Palabra de Dios

Cada cuarto domingo de septiembre se celebra el Día Nacional de la Biblia, una jornada que invita a leer, compartir y poner en práctica el mensaje de las Escrituras.

La fecha fue establecida en 2004 mediante un acuerdo entre la Iglesia Católica, la Iglesia Ortodoxa y las Iglesias Evangélicas presentes en Argentina.

Durante septiembre, conocido también como el Mes de la Biblia, iglesias, familias y comunidades encuentran una oportunidad para acercarse de manera especial a la Palabra de Dios.

La celebración no se limita a leer un texto. Para los cristianos, la Biblia es una guía para la vida, una fuente de esperanza y un camino para conocer a Dios y a Jesucristo.

Su mensaje también invita a mirar al otro, acompañar, servir y compartir una palabra de aliento con quienes más lo necesitan.

El Día Nacional de la Biblia puede ser una buena oportunidad para volver a abrir las Escrituras, ya sea en casa, en comunidad o de manera personal.

Leer la Biblia, reflexionar sobre su mensaje y llevarlo a la vida cotidiana son algunas de las formas de celebrar esta fecha.

Para la fe cristiana, las Escrituras hablan de Cristo y contienen el mensaje de salvación. Por eso, más que una celebración de un día, el Mes de la Biblia propone recuperar el valor de una Palabra que busca iluminar, transformar y dar esperanza.

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