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Los niños prefieren a las mascotas por sobre los hermanos

Investigaciones recientes pudieron comprobar que el lazo entre los más chicos y sus mascotas puede ser más fuerte que la fraternidad. Cómo se explica esta unión

Las mascotas, sea cual sea el animal del que se trate, siempre renuevan la energía de un hogar y acompañan, incluso a la persona más solitaria, con su simple presencia. En el caso especial de los niños, una mascota se constituye como una compañía única, no equiparable con la de sus padres, sus amigos o sus hermanos. La mayoría de los niños se desespera por interactuar con animales y, quienes tienen uno en casa, esperan a llegar para poder verlo, acariciarlo y jugar.

En este sentido, y para comprender mejor esa unión, la Universidad de Cambridge realizó un nuevo estudio a través del cual se evidenció que los animales domésticos pueden influir enormemente en el desarrollo infantil y tener un efecto positivo en las destrezas sociales y el bienestar emocional de los niños.

El príncipe George de Cambridge y su perro Lupo (AFP)

El príncipe George de Cambridge y su perro Lupo (AFP)

En la cultura occidental, tener una mascota en el hogar es casi tan común como tener hermanos y hermanas. “Toda persona que haya amado a una mascota durante la infancia sabe que brindan compañía y confianza, tal como sucede con las relaciones humanas”, dijo Matt Cassels, investigador principal del estudio. “Nos interesaba averiguar cuán sólidas son las relaciones con las mascotas en comparación con otros vínculos familiares estrechos. En última instancia, esto podría ayudarnos a comprender la influencia de los animales en un desarrollo infantil sano”.

El estudio, publicado en el Journal of Applied Developmental Psychology, fue impulsado por MARS, la compañía que nuclea cinco de las marcas líderes del mercado en alimento para mascotas, y realizado a través de Waltham, el centro de investigación en nutrición y bienestar animal de la empresa en colaboración con la Universidad de Cambridge. El equipo a cargo de la investigación encuestó a niños de 12 años de edad provenientes de 77 familias donde hay al menos una mascota de cualquier tipo y más de un menor en el hogar.

Niños y niñas a muy temprana edad se ven beneficiados al crecer con una mascota (iStock)

Niños y niñas a muy temprana edad se ven beneficiados al crecer con una mascota (iStock)

Los niños participantes afirmaron que las relaciones eran muy sólidas con sus mascotas en comparación con las que tienen con sus hermanos y hermanas. Dentro de este grupo aquellos niños que tenían perros mostraron tener relaciones con menores niveles de conflicto y mayor satisfacción que los dueños de otro tipo de mascota.

“Aunque las mascotas no comprendan por completo ni respondan verbalmente, el grado de confianza que se alcanza con ellas no es menor si se le compara con el desarrollado con los hermanos y hermanas”, dijo Cassels.  Y agregó: “El hecho de que las mascotas no puedan comprender o responder verbalmente puede incluso ser algo positivo, ya que significa que no nos están juzgando”. Esto explicaría por qué algunos niños, por ejemplo, no pueden leer en voz alta frente a otras personas pero si frente a un animal.

La unión de un infante con un perro puede ser más fuerte que con un hermano (iStock)

La unión de un infante con un perro puede ser más fuerte que con un hermano (iStock)

“Si bien las investigaciones anteriores suelen concluir que los niños manifiestan relaciones más fuertes con sus mascotas que las niñas, nuestros hallazgos son completamente opuestos. Niños y niñas expresan el mismo nivel de satisfacción con sus mascotas; sin embargo, ellas manifiestan sentir más confianza, más compañía y menos conflicto con sus mascotas que ellos, lo que tal vez indicaría que la interacción de las niñas con estos animales tendría más matices”, explicó el científico.

Nancy Gee, por su parte, investigadora de WALTHAM y coautora del estudio, reforzó que “cada vez hay más pruebas de que las mascotas tienen un efecto positivo en la salud humana y la cohesión de la comunidad”. “El apoyo social que los adolescentes reciben de sus mascotas bien podría sustentar el bienestar psicológico en años posteriores de la vida, pero queda aún mucho por aprender acerca del efecto de las mascotas en el desarrollo infantil en el largo plazo”, concluyó.

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Por qué los niños deberían crecer con una mascota

Los animales generan un impacto positivo en la familia y ayudan a fomentar valores como la amistad y el compromiso. Qué aspectos tener en cuenta

Muchos adultos seguramente recuerden con cariño y alegría a sus mascotas de la infancia, por el cuidado, el amor y las travesuras. La bienvenida al hogar de un nuevo integrante representa un gran compromiso, pero es un buen ejercicio también para que los niños aprendan a ser responsables. Además, los animales domésticos pueden introducir valores como la amistad y la unión de la familia.

“Los chicos aprenden sobre la tenencia responsable de mascotas mediante la observación de sus padres”, dijo la doctora Sara Griffin, profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Texas, quien estudió de cerca este beneficioso vínculo. “A medida que el niño crece, sus responsabilidades sobre el cuidado de las mascotas pueden aumentar. Aquellos que aprendan a asumir responsabilidades apropiadas para su edad van a ganar confianza en sí mismos”.

La paciencia, la calma, la confianza son clave para educarlos (Shutterstock)

La paciencia, la calma, la confianza son clave para educarlos (Shutterstock)

Además, los animales domésticos fomentan la unión familiar. Las mascotas necesitan ejercicio diario, lo que puede significar tiempo de calidad para la familia. Jugar o interactuar en casa puede quitar la mirada de la televisión o la computadora y también ayudar en la interacción en familia.

Otra de las conclusiones que compartió la experta señala que los chicos, además de a prender a cuidar de su mascota, también pueden desarrollar una relación de amor con ellos. Esta compañía puede ofrecerles comodidad y apoyo emocional. “Las interacciones positivas entre niños y mascotas ayuda a desarrollar habilidades de comunicación no verbal, compasión y empatía”, dijo Griffin.

Desde el año 1996 se celebra en Argentina el Día Nacional del Perro (Shutterstock)

Desde el año 1996 se celebra en Argentina el Día Nacional del Perro (Shutterstock)

Pero, ¿cómo saber cuando es el momento adecuado para tener un nuevo integrante?A veces, esta decisión puede ser difícil. Al considerar la adopción o la compra de una mascota, es importante tener en cuenta las necesidades, tales como alimentos, agua y atención veterinaria. Los adultos también deben comprometerse a supervisar a sus hijos en el cuidado.

“Tener una mascota demanda tiempo, energía y compromiso financiero”, resaltó Griffin. “La participación de los padres es necesaria para que cualquier niño aprenda a cuidar a su nuevo amigo. Además, la edad también es importante. Un niño de dos años puede ayudar con algunas tareas, como darle el alimento, pero nunca debe quedarse solo porque no entiende completamente sus fronteras”.

Los cachorros comen el equivalente a su peso corporal (Shutterstock)

Los cachorros comen el equivalente a su peso corporal (Shutterstock)

Las mascotas ofrecen amor, lealtad y afecto. Es un gran compromiso, que tendrá seguro un impacto positivo, enseñando la responsabilidad, la compasión y la paciencia.

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“¡Defendeme, este monstruo me quiere matar!”: el grito de Susana, Monzón enojado y un periodista bajo amenaza

Montecarlo 1977. El campeón de los peso mediano enfrenta su última pelea. Lo acompaña Susana Giménez. Y una tarde ocurre esta historia -en la habitación de un lujoso hotel- con preludio de drama y un final inesperado

Montecarlo, 28 de julio de 1977, diez de la mañana. Cielo celeste que hiere. Pero abajo, nubarrones. Clima denso. Dos días más tarde pelearán por última vez, en el estadio Luis II, Carlos Monzón y el colombiano Rodrigo Valdez. Y también última pelea de Monzón: anunció su adiós, peso mediano invicto, sin vuelta atrás. Ha ganado las últimas peleas sin sobresaltos, pero harto, abrumado por la rutina de los duros entrenamientos, los madrugones, el sacrificio, tanto como añora sus escapadas a Santa Fe, su familia, las partidas de cartas, el vino…

Para romper el tedio ha exigido excepciones incompatibles con su último acto en el ring:“Si no viene la Susana no peleo”. Pero al gran campeón no se le niega nada, y Susana Giménez lo acompaña.

En las impolutas calles de Montecarlo, entre los autos de alta gama más caros del planeta y los yates y cruceros de los multimillonarios, se florea con un atuendo audaz al que no cualquier mortal se atreve: traje de jean rosado…

Esa mañana de jueves, a paso calmo, respirando aire de mar, Ernesto Cherquis Bialo, estrella del periodismo deportivo, y yo, vamos llegando a la ceremonia del pesaje.

Terminada, decidimos comprar perfumes para nuestras mujeres. Entramos en un local digno de Disney: paredes y techo de vidrio, vitrinas de cristal, y dos vendedoras con uniformes rosados que bien podían ser Miss Montecarlo y su primera princesa.

Alfredo Serra invitó a Ernesto Cherquis Bialo a escribir en su habitación del hotel en Montecarlo, luego de que Carlos Monzón le dijera al periodista deportivo antes de la pelea con Valdez: “¡Le gano al negro, voy a tu pieza y te rompo la cara! ¡Te mato!”

Alfredo Serra invitó a Ernesto Cherquis Bialo a escribir en su habitación del hotel en Montecarlo, luego de que Carlos Monzón le dijera al periodista deportivo antes de la pelea con Valdez: “¡Le gano al negro, voy a tu pieza y te rompo la cara! ¡Te mato!”

Y en eso estábamos, en discernir entre un Chanel número 5 o un Givenchy, aspirando suavemente las muestras como invitados al Paraíso, cuando irrumpió Monzón, desencajado. Primero, su manotazo sobre una de las vitrinas rompió el sutil equilibrio del lugar y trocó la sonrisa de las vendedoras en máscaras de terror.

El campeón me ignoró. Apuntó a Cherquis:

–¡Le gano al negro, voy a tu pieza y te rompo la cara! ¡Te mato!

Pegó media vuelta y se fue.

Cherquis, pálido pero tratando de mantener el aplomo (nadie como él sabe qué efecto devastador tiene el golpe de un profesional sobre un hombre común), me dijo:

–Lo peor es que lo hace. ¿Después de la pelea puedo ir a escribir a tu cuarto?

–Por supuesto, Ernesto. Monzón no sabe en qué habitación estoy.

Y así fue, como lo prueba una foto. Frente a frente, colegas de años en la Editorial Atlántida, en silencio y hasta la madrugada, bordamos nuestras notas sin novedad en el frente. No corrió sangre…

Carlos Monzón y Susana Giménez. La diva confesó años más tarde: “Fue una pasión, una locura”

Carlos Monzón y Susana Giménez. La diva confesó años más tarde: “Fue una pasión, una locura”

Al día siguiente, cerca de la una de la tarde, ataviado con un pijama de pantalón corto, descalzo, y sin más musculatura que la escasa otorgada por años de oprimir las teclas de las máquinas de escribir de fierro, me dispuse a escribir otra nota, y cometí la distracción de dejar entreabierta la puerta

Resquicio por el que entró un torbellino. Un hermoso torbellino vestido tan solo con un largo camisón. La inconfundible Susana Giménez, a los gritos:

–¡Alfie, defendeme que este monstruo me quiere matar!

Deduje que “este monstruo” era Carlos Monzón. Deduje que corría detrás de su célebre pareja. Recordé un axioma de Borges: “Todo hombre vive un minuto en que se decide su destino, y justifica su existencia”.

Una aletargada semilla de hidalguía pareció despertar en mi alma: “Nunca permitiré que alguien le pegue a una mujer”. Porque desde mi niñez oí decir “El hombre que le pega a una mujer es un cobarde”. Pero como escribió Federico García Lorca, “la luz del entendimiento me hizo ser muy comedido”.

Me levanté de la silla y dije algo así como: “Susana, miráme”, recorriendo con ambas manos mi cuerpo, de pies a cabeza. “El hombre que viene detrás es el mejor mediano del mundo. No necesita pegarme: puede descerebrarme con un toque de su dedo en mi frente. Hay que buscar otro refugio”.

Pero si pegarle a una mujer es cobardía, también lo es abandonarla así como así. Tomé un recaudo: mientras ella seguía adentro, me asomé al pasillo, en semipenumbra, para detectar si el campeón se acercaba. Pero nada. Silencio y vacío. Recién entonces acompañé a Susana a un lugar que le permitiera permanecer sana y salva.

El domingo a la mañana -30 de julio- día de la gran y última pelea del súper campeón (su defensa del título 14: ganó y retuvo el cinturón), los vi juntos, serenos y sonrientes, como si nada hubiera pasado. Pero, aunque yo no lo sabía, se acercaba el final.

“Sí, una vez, en Nápoles, me golpeó. No me olvido más. Se dijeron muchas pelotudeces: que me pegaba seguido… No es cierto. Me pegó esa noche, y fue horrible. Me dejó un ojo negro”, confesó Susana (foto del libro “Mi verdadera vida”)

“Sí, una vez, en Nápoles, me golpeó. No me olvido más. Se dijeron muchas pelotudeces: que me pegaba seguido… No es cierto. Me pegó esa noche, y fue horrible. Me dejó un ojo negro”, confesó Susana (foto del libro “Mi verdadera vida”)

En ese entonces, el romance de la vedette más exitosa de la cartelera porteña y el campeón había sido tapa de más de 300 revistas. Se codeaban  con Alain Delon, Jean Paul Belmondo, Mireille Darc… La fuerza, la belleza,la fama y el glamour del mundo en una sola pareja.

“Fue una locura lo que pasó con nosotros, fue demasiado. Veía fotógrafos que eran amigos míos y que me perseguían. Nos seguían a todos lados, salían de abajo de las baldosas. Me dolió mucho y  me enojé con varios porque no entendía que era el trabajo de ellos. Yo decía: ‘¡Que traición!'”, contó Susana en su programa este año.

El gran Ernesto Cherquis Bialo recordó en Infobae  los últimos días de la relación:

“Montecarlo fue el final. Más precisamente el hotel L’Hermitage, en los días previos a la primera pelea con Rodrigo Valdez, en junio de 1977. Allí un gran amigo, periodista y escritor, Alfredo Serra -enviado de la revista Gente– debió socorrer a Susana escondiéndola en su habitación ante algún grito con frenesí de fuga…. “, recordó el episodio.

Y siguió: “Antes de cada pelea, Monzón se alteraba. Ya sea para dar el peso, por la misma pelea, porque siempre quien arriesgaba era él, por las expectativas, por los dolores en los nudillos de ambas manos, porque se iba acercando el final… él lo sabía y tenía previsto hacerlo voluntariamente y no tras una derrota. Por todo eso y por Montecarlo que lo acercaba y lo alejaba de una Susana requerida y a quien no podía controlar, fueron muy duros esos días. Todo lo posterior fue tormentoso. Celos, escenas, persecuciones, engaños. Y final”.

Susana y Monzón sentían una gran atracción física. Ella decía que él tenía “lomo de pantera”. Él, confesaba: “Cuando está cerca no puedo contenerme” (Archivo)

Susana y Monzón sentían una gran atracción física. Ella decía que él tenía “lomo de pantera”. Él, confesaba: “Cuando está cerca no puedo contenerme” (Archivo)

No fui amigo de Susana Giménez, salvo la corriente de respeto y simpatía que crean infinidad de entrevistas periodísticas. Hace muchos años que no me cruzo con ella. La recuerdo con cariño. Leí hace poco que reaccionó, airada contra un capítulo de la serie Monzón en la que el campeón la golpea en Montecarlo, negando el hecho. En rigor, y más allá de las mil y una habladurías, Susana confesó haber sufrido violencia: “Sí, una vez, en Nápoles, me golpeó. No me olvido más. Se dijeron muchas pelotudeces: que me pegaba seguido… No es cierto. Me pegó esa noche, y fue horrible. Me dejó un ojo negro“, le dijo a la periodista Silvina Lamazares, de Clarín.

¿Tenía Monzón una furia en su interior, como aseguran quienes lo conocieron?, le preguntaron en una entrevista que dio para Space, por donde se emite la serie. La respuesta: “Puede ser. Lo que pasa es que conmigo era distinto. Pero con la gente… Bueno, si había alcohol de por medio, sí le salía la furia. Carlos era amoroso sin tomar alcohol. Cambiaba si tomaba. Era alcohólico, nada más ni nada menos“.

Y 42 años después de aquella tormentosa noche en Montecarlo -con Monzón y el femicidio de Alicia Muñiz cerrando trágicamente la historia-, Susana explicó el final: “Empezamos a llevarnos mal.  Él empezó a jugar mucho a las cartas, a tomar con los amigos… Y yo veía que estaba cambiando, que ya no era el mismo. Y dije: ‘No, hay que terminarlo acá’. Dije “¡Basta!” y me sentí muy valiente. Carlos no lo tomó muy bien, pero lo tuvo que aceptar“.

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Nicolás Magaldi contó fue acosado sexualmente por un conductor: “Intentaba seducirme, fue feo”

El periodista contó que sufrió acoso laboral cuando trabajó en C5N, pero evitó mencionar a su famoso colega.

Luego de que Maite Lanata se animara a revelar que sufrió “acoso laboral”, Nicolás Magaldi dio un paso al frente en PH, Podemos Hablar, y contó que fue acosado sexualmente por un famoso conductor cuando trabajaba en C5N y recién comenzaba a dar sus primeros pasos en el mundo del periodismo.

“Esto no lo dije nunca en público, pero no lo voy a referenciar de forma literal, ni con nombre ni apellido. No hace falta, pero son cosas que le pasan a un pibe que viene del interior a ver cómo es el mundo de los medios”, comenzó diciendo.

En la misma línea, Nicolás contó una conversación que tuvo con las autoridades de C5N mientras sufría acoso por parte del enigmático conductor. “Cuando laburaba en el canal, una persona hablaba mucho de mí públicamente. Entonces, me llamaron los directivos para saber si pasaba algo, si yo tenía algo con esa persona. Me encerraron en una oficina. La persona que hablaba de mí era un hombre y lo que primero que me preguntaron fue si yo era gay. Cuando uno es muy pendejo uno ve a los productores generales como muy arriba y me paralicé. Quería justificar que tenía una novia que estaba en Córdoba”, expresó.

Y siguió: “Los directivos me dijeron que esa persona estaba haciendo referencia a mí y a partir de ahí no iba a ir más a hablar a su programa porque ‘él quiere estar con vos’. Cuando me dijeron eso, conecté por un montón de situaciones que esa persona trataba de seducirme”.

Además, Nicolás contó que cuando no aceptó la solicitud de amistad que el acosador le envió por Facebook, empezó todo “el circo”. “Yo en ese momento no entendía lo que era el acoso, no me había pasado nunca y pensaba que no era para hombres. Fue feo”, concluyó.

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