Redes Sociales

Salud

Lavarse las manos salva más vidas que cualquier intervención médica

La falta de higiene, problema de salud pública en el mundo; cada año mueren 3.5 millones de niños por diarrea y neumonía

¿Usted se lava las manos? ¿Lo hace antes de entrar al baño y después de salir de él? ¿Antes de preparar los alimentos, para usted o los demás, ya sea su familia o sus clientes?

Seguramente conoce a alguien, en la escuela o en su trabajo, que no realiza esta práctica. Esa persona es una posible fuente de infección, porque al saludar a alguien de mano le transmite no sólo su falta de higiene, también bacterias causantes de enfermedades diarreicas.

Todo mundo lo recomienda: la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Organización de las Naciones Unidas para la Infancia y la Familia (Unicef ), el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la Secretaría de Salud y los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos: lavarse las manos con agua y jabón es una de las maneras más efectivas y económicas de evitar la transmisión de la diarrea y de la neumonía, padecimientos que juntos son responsables de la mayor parte de las muertes infantiles.

Sin embargo, no seguir esta sencilla práctica se ha vuelto un problema de salud pública en todo el planeta. Según la OMS, 95 por ciento de la gente no se lava las manos, y cada año más de 3.5 millones de niños mueren por estas afecciones antes de cumplir cinco años.

Frente a este panorama, con el propósito de disminuir la propagación de los males infecciosos transmisibles, en 2008 la OMS y la OPS instituyeron el Día Mundial del Lavado de Manos, que este año se celebró el 15 de octubre.

El objetivo fue que hacerlo con agua y jabón se convirtiera en un hábito cotidiano en hogares, escuelas, centros laborales y comunidades de todo el orbe. Consideran que si se arraiga en la población, podrían reducir casi a la mitad los decesos por diarrea y en 25 por ciento las muertes por infecciones respiratorias agudas.

“La incidencia de padecimientos diarreicos podría bajar hasta en 40 por ciento simplemente con lavarse las manos con agua y jabón después de ir al baño y antes de comer”, dijo Sanjay Wijesekera, jefe de agua, sanidad e higiene de la Unicef. El mal hábito de no hacerlo nos convierte en un vector en la transmisión de afecciones, “pero no sólo gastrointestinales y respiratorias, sino también de otras, por ejemplo, hepatitis A, conjuntivitis, enfermedades de la piel, aunque en menor grado. Si traemos virus o bacterias en las manos, podemos ser un medio de contagio o contagiarnos de alguno de estos gérmenes”, explicó Daniel Pahua Díaz, del Departamento de Salud pública de la Facultad de Medicina.

En 2017, en esa instancia académica se informó que en el mundo cada día fallecen nueve mil personas por males diarreicos y respiratorios relacionados con la mala higiene de las manos, y que en México únicamente 60 por ciento de los adultos y 34 por ciento de los niños lo hacen cotidianamente.

De acuerdo con la OMS, 30 mil mujeres y 400 mil recién nacidos mueren cada año por infecciones como la septicemia, frecuentemente causada por la falta de agua y saneamiento y por prácticas deficientes de lavado de manos.

Hay diversas enfermedades que se pueden transmitir y causar padecimientos (no necesariamente la muerte), principalmente en lugares muy concurridos.

Por otra parte, en el ámbito hospitalario, eliminar el riesgo de infecciones es casi imposible porque los gérmenes están en todas partes, pero también porque depende de los médicos y del personal de salud no convertirse en un vector de estos patógenos.

Además, el personal que está en contacto con pacientes en hospitales, clínicas y centros de salud cuando se las lavan no lo hacen adecuadamente ni durante el tiempo recomendado.

“Por norma, entre la atención de un paciente y otro, el personal de salud debe lavarse las manos, pero con frecuencia no es así”, afirmó el investigador. “Por ejemplo, en el caso de las enfermeras deben hacerlo después de atender a un enfermo y antes de revisar al siguiente. Incluso, al hacer un procedimiento a un paciente tienen que lavarse antes de practicar otro a esa misma persona porque en un cambio de sonda, por ejemplo, tuvo contacto con la piel o con la orina, y después tiene que revisar su sonda nasogástrica, o si está entubado, se le tiene que revisar. Si no se lava las manos, lleva bacterias de un lugar a otro en un mismo paciente”.

Prevalencia

En un trabajo que se publicó en 2007 en la Revista de Enfermería del IMSS para determinar la prevalencia del lavado de manos y los factores relacionados con el incumplimiento de esta práctica entre médicos, enfermeras e inhaloterapeutas se encontró que en general la prevalencia fue de 60.2 por ciento.

Sin embargo, otro factor que contribuye al problema de la falta de ese hábito entre el personal médico es la carencia de insumos, como jabón líquido y toallas de papel, e incluso el gel antiséptico, señaló el académico.

“La falta del hábito del lavado de manos es un problema de salud pública porque permite la transmisión de enfermedades. Con algo tan sencillo como hacerlo de manera correcta se podrían evitar muchos padecimientos.”

No todo mundo lo hace

Desde que somos niños se nos enseña que debemos lavarnos las manos antes de comer y después ir al baño, sin embargo, es muy común observar en los centros laborales a personas que salen del baño sin haberlo hecho, y en las escuelas pasa lo mismo.

Ahora bien, que la gente no se lave las manos no parece grave. Este mal hábito está muy extendido por todas las capas sociales. Se observa como algo normal que las personas que preparan los alimentos no se las laven o que se pasen las manos por la cara o el cabello o se rasquen alguna parte del cuerpo mientras nos atienden en restaurantes, fondas y puestos callejeros.

En la Facultad de Medicina

Desde los primeros semestres se instruye a los alumnos la importancia de esta acción de limpieza. “Principalmente en sus clases de anatomía, se les enseña el lavado de manos clínico o común y el quirúrgico”, mencionó Pahua Díaz.

“En el Departamento de Salud Pública se enfatiza el lavado de manos de manera rutinaria, ya sea mediante el periódico mural o a través de la página web de la Facultad o como programa de prevención con los mismos estudiantes cuando salimos a las unidades médicas”, finalizó el universitario.

PERSONAL DE SALUD

La falta de apego al lavado de manos en el personal de salud es un problema mundial. Algunos estudios han encontrado casos en los que el cumplimiento de esta práctica es menor a 10 por ciento, y que en el mejor de los casos es de 70 por ciento.

“Muchas de las enfermedades que se ven en una unidad hospitalaria no se deben a problemas infecciosos, sino a que son padecimientos crónicos no transmisibles, como la diabetes o la hipertensión y/o sus complicaciones”, afirmó el académico.

El asunto es que dentro de los hospitales los pacientes adquieren una infección, que se conoce como infección nosocomial, que en buena parte se debe a que el personal sanitario y los familiares del enfermo no realizan esa práctica antes y después del contacto con él.

Los familiares llegan de la calle, y así, con todo lo que traen, como bacterias y virus, tocan al paciente (o al material que se usa con él), que puede tener su sistema inmune debilitado.

Algunos se quedan a dormir en la calle, en el suelo, y así entran a abrazar al enfermo. De este modo, a un mal que no era infeccioso se le agrega otro que sí lo es y que complica el cuadro de un paciente que ya podría estar delicado.

AGUA Y JABÓN

El problema de la falta de higiene en las manos es más grave en países en los que los sistemas de salud tienen carencias y no se cuenta con suficiente agua, aunado a la falta de este hábito.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud y la Organización de las Naciones Unidas para la Infancia y la Familia, el acceso al agua y al jabón no es el mismo para todo el mundo. En las naciones pobres, en las que la mayor parte de sus habitantes no se lava las manos, sólo una de cada cuatro personas cuenta con agua y jabón en sus casas en tanto que en países africanos al sur del desierto del Sahara sólo 14 por ciento tiene instalaciones adecuadas para ello.

Salud

Tenía el síndrome de piernas de elefante y el tratamiento fue el peor remedio

El médico que le hizo una lipoescultura ultrasónica le prometió que volvería a caminar en pocos días. Aunque hacía referencia a sus 20 años de experiencia, no tenía ni una foto sobre otro caso similar tratado con esta tecnología.

Marie Allen es de Carolina del Norte y tiene 42 años. Se sometió a un tratamiento “fallido”, que le dejó un importante agujero en la pierna. La impresionante herida llegó al punto de exponer el músculo.

El médico esteticista al que consultó Marie le recomendó hacer una liposucción Vaser para combatir la gordura acumulada en las piernas. Es un procedimiento mínimamente invasivo y que puede aplicarse en cualquier persona que sea candidata a una liposucción tradicional. Se indica en los mismos casos y con el mismo fin: eliminar la grasa más difícil. Lo novedoso radica en que utiliza energía ultrasónica suave para romper selectivamente parte de la grasa no deseada, preservando otros tejidos importantes.

Sin embargo, en el caso de Marie no resultó como se esperaba. Sufrió quemaduras de tercer grado en la pierna izquierda que se infectaron. Las heridas se volvieron gangrenosas y la piel se despegó “como una cebolla”.

“Cuando hay un edema (acumulación de líquido en los tejidos) de los miembros inferiores, primero hay que realizar un diagnóstico preciso acerca de la causa que genera esa hinchazón en las piernas”, explica a Con Bienestar Mabel Bussati, especialista universitaria en flebología y linfología (M.N. 57716) del Hospital de Clínicas.

Marie lleva gastados unos 32 mil dólares para recuperar la zona con injertos de piel. Su objetivo inicial era tratar el lipoedema, una condición que hace que se formen depósitos de grasa debajo de la piel de las piernas.

“Noté que cuatro días después del procedimiento, me salieron pequeñas ampollas y, por lo tanto, pedí un turno para que el médico me vuelva a revisar”, admitió a medios locales.

No pudo esperar a ver al cirujano que la trató ya que los dolores se tornaron insoportables. Cuando la revisaron, quitaron restos de piel, pero no le indicaron antibióticos. “La piel seguía saliendo, hasta que pude ver mi músculo”, describe Marie desde el diario The Sun y reconoce que realizar una liposucción en la parte inferior de la pierna fue muy arriesgado. “Ahora tengo que usar una manguera de compresión todo el tiempo y mi movilidad y mi propia imagen están afectadas de manera dramática”, se lamenta.

La doctora Bussati explica que las causas de esta enfermedad se dividen en dos grupos, dependiendo de la complejidad de la situación. “Pueden ser de orden general, una inflamación por insuficiencia cardíaca o renal. También por causas locales, las más frecuentes son los edemas venosos, linfáticos o por traumatismos (lesión o golpe)”. Además, agrega: “El embarazo podría ser un factor desencadenante. A veces incluso se desarrollan várices y este es un signo de insuficiencia venosa que puede determinar la aparición de un edema”.

Fuente: TN.com.ar

Sigue leyendo

Salud

Manuel Pan, jefe de Cardiología: «En otros sistemas, si el paciente no tiene dinero se muere»

Los corazones de Córdoba están en sus manos. Jerezano de nacimiento, se siente heredero del mítico espíritu del Reina Sofía

Cuando Manuel Pan ingresó en el Hospital Reina Sofía, las prospecciones con catéter a través de un vaso sanguíneo eran una práctica de alto riesgo. Tanto que a los pacientes de más de 65 años no se les aplicaba. Hablamos de principios de los ochenta. En los años en que el flamante hospital universitario estaba cuajando como uno de los centros de referencia del sistema andaluz de salud. Hoy se ejecutan casi 5.000 cateterismos al año. Diez veces más que entonces. Y su utilización no afronta límites de edad, dado la seguridad y la eficacia de un avance médico que ha revolucionado las pruebas de diagnóstico y las terapias cardiológicas. Manuel Pan es jefe de la Unidad de Cardiología desde 2016. Dirige un equipo compuesto por un centenar de profesionales. Enfermeros, médicos, auxiliares y técnicos. Son las siete de la tarde y aquí sigue sumergido en su extenuante jornada laboral. Las salas de intervención ya se encuentran desiertas. Apenas queda un médico en todo el área. Decenas de ordenadores vacíos se encuentran alineados frente a una enorme cristalera, tras la cual duermen máquinas sofisticadas que mañana reanudarán su trabajo.

¿La medicina es más que un oficio?

Decían los antiguos que era tres cosas: un oficio, un arte y una ciencia. Tenían razón

El doctor Caracuel, seleccionado como uno de los mejores de España, afirmó para ABC lo siguiente: «Si no eres humano no eres médico. Eres científico». ¿Lo suscribe?

El médico tiene que ser humano. Lo que tenemos delante es una persona que está sufriendo. Y la obligación del médico es curarlo basado en la ciencia.

¿Y hay mucho científico por aquí?

Tenemos que combinar ciencia y humanidad. Trabajamos con seres humanos. No hay que perderlo de vista.

«Tradicionalmente se hablaba de las tres ces: carretera, corazón y cáncer. Se va mejorando en accidentes y en cáncer a pasos agigantados y nosotros también»

En 2018, el 28% de las muertes se debían al sistema circulatorio. ¿El corazón es el punto más débil?

Es una de las causas frecuentes de muerte. Tradicionalmente se hablaba de las tres ces: carretera, corazón y cáncer. Se va mejorando en accidentes y en cáncer a pasos agigantados y nosotros también hemos avanzado. Se han instaurado una serie de tratamientos que han reducido la mortalidad de forma importante. Por ejemplo, hacer un catéter urgente.

¿El cateterismo es el principio básico?

No. La cardiología es muy amplia y tiene muchos aspectos. Registros externos, clínica, electrofisiología. Nadie puede dominarlos todos y tienes que especializarte. Antes del cateterismo, hay que ser un buen cardiólogo.

¿Y de qué nos recomienda quitarnos antes: del tabaco o del estrés?

Del estrés no te puedes quitar [se ríe socarronamente]. Va en nuestros días. Yo aquí tengo un estrés tremendo. Todo el mundo que tiene un trabajo demandante tiene mucho estrés.

Para el corazón, ¿cuál es el mayor factor de riesgo?

El estrés no es el peor. Los peores son el tabaco, el colesterol elevado, la diabetes. Y todos esos son tratables. Ya me gustaría estar aquí tranquilamente sonriendo todo el día, pero desde que llego hasta que me voy me llevo ocho o diez disgustos que no me los quita nadie.

Pues usted sonríe mucho

Ahora porque estoy relajado [se vuelve a reír a carcajadas]. Si me viera aquí por la mañana, no sonrío tanto.

¿La obesidad es la enfermedad de los nuevos ricos?

Es una enfermedad que existe desde hace mucho tiempo, salvo que haya periodos de hambre, donde baja la diabetes y la obesidad. Realmente es una enfermedad de nuestros días. Los pobres también acceden a una mala alimentación o una alimentación en exceso. Hay que cambiar los hábitos de vida. No comer tanto. Nos gusta mucho comer en Andalucía. Y, sobre todo, hacer ejercicio, que contrarresta el consumo de calorías.

¿Y la dieta mediterránea es un eco del pasado?

No. Está vigente y es una buena recomendación, porque es una dieta saludable.

¿Qué terapia revolucionará la cardiología en la próxima década?

Es dificilísimo de saber. Si miro al pasado y hace treinta años llego a saber lo que está pasando ahora no me lo hubiera creído. Lo que sí se está haciendo es minimizando muchas intervenciones de válvulas y cirugía coronaria, para hacerla endovascular, a través de catéter. Ha habido un cambio importante para disminuir los daños en pacientes mayores. Se hacen terapias con pequeñas incisiones y accesos vasculares.

¿La terapia celular es la panacea?

La iniciamos con ilusión y ahora está más parada. Parecía que funcionaba y la verdad es que nos hemos desinflado. No ha habido efectos indeseables pero tampoco grandes beneficios. Tenemos algún proyecto de investigación abierto pero no ha sido lo que esperamos.

¿Qué se juega un médico en el quirófano?

Muchas veces, una complicación o la vida del paciente. En todas las terapias hablamos de seguridad y eficacia. Hay parámetros que miden las dos cosas. Lo primero es no hacer daño al paciente, pero las estadísticas se cumplen, por desgracia. Hay un porcentaje que vas a sufrir tarde o temprano. Eso no se lleva bien ni se supera. Por mucho éxito que se tenga con las nuevas técnicas, y nos alegra la vida, no compensa en absoluto las complicaciones. Es una cosa que devasta al médico. Y hay que aceptarlo.

Si pierde un paciente, ¿qué pierde?

Es una catástrofe que no se supera. Lo normal es que todo salga bien, pero de cuando en cuando, las estadísticas se cumplen. Te toca y te toca.

¿Nuestra vida nos pertenece?

Yo creo que sí. La vida se acaba. Muchas veces prolongamos tanto la vida de nuestros pacientes que, al final, hay un deterioro general del organismo. El paciente podría decidir que no se le aplicaran más tratamientos o que se prolongue una vida en la cual ya no puedes valerte por ti mismo. En cardiología hay mucho menos que en las enfermedades neurológicas, que son más degradantes. El paciente queda muy dependiente. Y cada uno debe tomar sus propias decisiones.

Aquí ustedes tocan la muerte de cerca

Sí, claro. Hemos reducido la mortalidad, pero ahí están las estadísticas. El objetivo es limitar el tamaño del infarto.

¿La joya de Andalucía es el sistema de salud o menos lobos?

El sistema es bueno. Aquí se atiende a la gente y se pone en manos de la población técnicas muy caras. No se repara en gastos. Cualquier paciente es sometido a implante cardíaco o de dispositivos carísimos, y en otros sistemas sanitarios, como el americano, si el paciente no tiene dinero se muere. Nuestro sistema siempre es mejorable. A nivel científico nos codeamos con países con tradición importante en sanidad y más poderío económico.

¿Qué queda del espíritu del Reina Sofía?

Se va pasando de generación en generación. Sobre todo, la gente con mucha vocación. Yo me siento heredero de ese espíritu. Muchos se han jubilado pero han dejado una herencia importante. Y el Reina Sofía sigue siento un buen hospital del sistema andaluz.

¿La sanidad privada es un acicate para la pública?

Yo no soy detractor de la privada. La sanidad requiere mucha inversión. Todo lo que sea ayuda es bienvenido. La salud se chupa muchos medios. Y todos son buenos. Si hay más oferta, magnífico. Aquí hay unas 25.000 consultas al año y, si eso se alivia fuera, es mejor para el paciente. Soy partidario de los dos sistemas. Y defensor, por supuesto, de la sanidad pública

El doctor Concha sostiene que «el éxito es ser fiel contigo mismo». ¿Es usted un hombre de éxito?

No sé. Yo trato de cumplir mi misión lo mejor posible. Había un cardiólogo mexicano que decía que la vida era una misión. Y que él había cumplido.

¿Y usted ha cumplido la suya?

Yo trato de cumplir la mía.

Fuente: Sevilla.abs.es

Sigue leyendo

Salud

Cada día nacen en Argentina 20 bebés con cardiopatías congénitas

Son unos 7000 niños y niñas que nacen con algún tipo de patología en la estructura y el funcionamiento del corazón debido a una malformación del mismo órgano o de los vasos sanguíneos cercano. Es la causa más común de muerte en menores de un año

Hoy se celebra en todo el mundo el Día de las Cardiopatías Congénitas, una patología que afecta a uno de cada 33 lactantes y causa 3,2 millones de discapacidades al año, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En nuestro país nacen 7000 niños y niñas anualmente con estas anomalías, de los cuales el 50% van a requerir cirugía durante el primer año de vida, de acuerdo a los datos publicados por el Ministerio de Salud de la Nación para el programa Nacional de Cardiopatías Congénitas. Los profesionales destacan que si son diagnosticadas precozmente, se pueden tratar y el porcentaje de éxito es superior al 90%.

Las Cardiopatías Congénitas afectan a uno de cada 33 lactantes (Shutterstock)

Las Cardiopatías Congénitas afectan a uno de cada 33 lactantes (Shutterstock)

“Es muy claro que cuanto más precoz es el diagnóstico, mejor podrá ser el enfoque, el tratamiento y por lo tanto los resultados y el pronóstico para el futuro de ese niño. En general las cardiopatías se diagnostican a través de una ecografía cardíaca, que ya se puede hacer al bebé estando en la panza de su mamá. Y éste es sin duda el mejor momento de diagnóstico”, explicó a Infobae la doctora Cristina Cook, Jefa de Cardiología Pediátrica del Hospital Universitario Fundación Favaloro.

La experta recordó que las cardiopatías son problemas en la estructura y funcionamiento del corazón debido a un desarrollo anormal del órgano, y son congénitas porque ya están presentes al momento de nacer.

Representan casi la mitad de todas las malformaciones fetales y, si bien no se conoce con certeza la causa que determina el desarrollo de la enfermedad, sí hay predisposición a que aparezca cuando existen asociaciones genéticas, como por ejemplo antecedentes familiares con cardiopatías”, agregó Cook.

Existen múltiples alertas para estar atentos y diagnosticar a tiempo una cardiopatía (Shutterstock)

Existen múltiples alertas para estar atentos y diagnosticar a tiempo una cardiopatía (Shutterstock)

Debido a su condición clínica, tienen mayor riesgo de sufrir otras complicaciones, como bronquiolitis o neumonía. Se trata de malformaciones del corazón producidas durante la vida fetal, consideradas el defecto congénito más común del mundo.

Las cardiopatías congénitas son las malformaciones del corazón y de los grandes vasos. Éstas pueden ser de estructura y de función, y se desarrollan intraútero, es decir, que el niño las tiene al nacimiento. Algunas pueden ser malformaciones simples y otras muy complejas, requiriendo varias cirugías incluso dentro del primer año de vida” explicó la doctora Eugenia Olivetti, médica pediatra especialista en Cardiología Infantil del servicio de Cardiología del Hospital J.P. Garrahan y Coordinadora del Centro Coordinador de Cardiopatías Congénitas.

En nuestro país nacen 7000 niños y niñas anualmente con estas anomalías, de los cuales el 50% van a requerir cirugía durante el primer año de vida (Shutterstock)

En nuestro país nacen 7000 niños y niñas anualmente con estas anomalías, de los cuales el 50% van a requerir cirugía durante el primer año de vida (Shutterstock)

Y agregó: “Esta afección, que debilita el sistema cardiopulmonar de los bebés, los expone a contraer severas infecciones respiratorias por el virus sincicial respiratorio (VSR), virus influenza, neumococo, bordetella pertussis y otros agentes infecciosos que afectan a la población general y que se manifiestan a través de una neumonía o bronquiolitis. Es por eso que, los bebés o niños con problemas del corazón e infecciones respiratorias pueden requerir más internaciones que las habituales”.

También existen otras situaciones que pueden alterar el desarrollo del corazón del bebé: que la mamá sufra de diabetes; que reciba alguna medicación que pueda afectar al feto; que haya cursado alguna infección durante el embarazo –especialmente durante el primer trimestre- o que se trate de un embarazo por fertilización. En relación a los hallazgos que pudieran realizarse en el bebé van desde el aumento de las translucencia nucal en la ecografía de las 12 semanas, cualquier malformación extra cardíaca, aumento o disminución del líquido amniótico, retraso de crecimiento o arritmia.

Los niños cardiópatas son pacientes de alto riesgo frente a las enfermedades respiratorias. (Shutterstock)

Los niños cardiópatas son pacientes de alto riesgo frente a las enfermedades respiratorias. (Shutterstock)

Existen múltiples alertas para estar atentos y diagnosticar a tiempo una cardiopatía que probablemente no de ningún síntoma en la vida fetal pero puede transformarse en una emergencia al momento del nacimiento”, señaló la doctora Cook. Además agregó que “el manejo de niños con cardiopatías requiere de equipos multidisciplinarios conformados por cardiólogos, cirujanos, hemodinamistas, pediatras, nutricionistas y kinesiólogos, dado que el tratamiento se realizará de diferentes maneras, en distintas etapas de la vida”.

Peligro por infecciones respiratorias

El virus sincicial respiratorio (VSR), uno de los principales causantes de la bronquiolitis, es una enfermedad respiratoria que afecta las vías aéreas inferiores o ‘bronquiolos’, es de fácil contagio y se transmite de persona a persona por el contacto directo con secreciones nasales.

Representa un riesgo para la salud pública por el gran número de hospitalizaciones en los bebés de alto riesgo. “Los infantes de riesgo o la población más vulnerable a esta enfermedad son los niños con cardiopatías congénitas, así como los nacidos prematuros de bajo peso o con ciertas afecciones pulmonares” comentó la doctora Olivetti. Esta población tiene un riesgo 4 a 5 veces mayor de hospitalización por infección por VSR respecto de los niños sanos, como también, más riesgo de evolución grave y complicaciones.

Las cardiopatías congénitas son las malformaciones del corazón y de los grandes vasos (Shutterstock)

Las cardiopatías congénitas son las malformaciones del corazón y de los grandes vasos (Shutterstock)

El impacto de una enfermedad por VSR puede ser también grave en otro sentido, ya que las dolencias no terminan cuando el bebé es dado de alta sino que pueden durar semanas. Los encargados del cuidado de estos niños con VSR han informado que su salud empeora considerablemente hasta dos meses después de haber sido dados de alta.

Los niños cardiópatas son pacientes de alto riesgo frente a las enfermedades respiratorias. Poseen una condición de base como la insuficiencia cardíaca o la hipoxemia crónica que los hace más vulnerables a la infecciones respiratorias”, precisó Olivetti.

Y agregó: “lo que también es preocupante es que, para corregir el defecto congénito con el que nacen, muchos de estos niños requieren una o más cirugías en el primer año de vida; y una cirugía cardíaca realizada en un bebé con signos de infección respiratoria, en general, se asocia a un elevado riesgo de complicaciones post-operatorias. Por eso, a pesar de ser tan necesaria, muchas veces la cirugía se debe postergar sumando incertidumbre y angustia a la familia”.

Shutterstock

Shutterstock

¿Cómo saber si un niño tiene bronquiolitis?

Existen ciertos síntomas propios de los niños con bronquiolitis. Los principales son la mucosidad nasal, la tos y el catarro y la respiración más acelerada (taquipnea) y ruidosa con silbidos (sibilancias). Además, los niños con bronquiolitis se agitan fácilmente y al respirar se le hunden las costillas. Estos niños manifiestan también cierta dificultad para alimentarse o para conciliar el sueño y presentan fiebre con temperatura mayor a 38°C. Es importante saber también que cuánto más pequeño es el niño, más importantes pueden ser las complicaciones, con lo cual es precisa la consulta inmediata con el médico pediatra.

“El diagnóstico de bronquiolitis lo realiza el médico. Los padres y/o cuidadores pueden detectar que el niño respira más rápido de lo habitual (está agitado), no se alimenta como de costumbre, duerme más de lo habitual o escuchan algún ruidito raro cuando respiran. Estas son las pautas de alarma para realizar la consulta médica”, recomendó Olivetti.

Para prevenir las infecciones respiratorias, es muy importante reducir la exposición del bebé al virus sincicial respiratorio (VSR) principal causante de las mismas y para esto se recomienda:

Es fundamental la prevención sobre todo en niños con factores de riesgo, donde una bronquiolitis puede generarle internaciones más prolongadas (Shutterstock)

Es fundamental la prevención sobre todo en niños con factores de riesgo, donde una bronquiolitis puede generarle internaciones más prolongadas (Shutterstock)

· Impulsar y mantener la lactancia materna.

· Lavarse las manos.

· Cumplir el calendario de vacunación y con las vacunas que determine el pediatra, tanto para el bebé como para quienes conviven con él.

· Evitar la contaminación ambiental con humo (ya sea humo de cigarrillo u otros).

· Evitar el hacinamiento.

· Ventilar los ambientes tanto de las casas como de los lugares de trabajo.

· Concurrir a los controles rutinarios con el médico.

En el caso de los grupos vulnerables cumplir con el esquema completo de inmunización pasiva que actúa como un “escudo” para su protección.

Sobre este último punto, la inmunidad persiste por un período acotado de tiempo, por lo que es fundamental la aplicación mensual de las dosis para mantener los niveles adecuados de anticuerpos además de acompañarse de todas las demás medidas de prevención.

“Es fundamental la prevención sobre todo en niños con factores de riesgo, donde una bronquiolitis puede generarle internaciones más prolongadas, requerimientos de ARM por más tiempo o secuelas pulmonares crónicas”, concluyó la especialista.

El Día Mundial de las Cardiopatías Congénitas se fijó con el objetivo de concientizar a la población acerca de la importancia y los avances en materia de diagnóstico, tratamiento y pronóstico de la enfermedad. La difusión y el conocimiento de esta problemática favorecen a la detección precoz y el acceso a un tratamiento que permite disminuir la mortalidad y mejorar el pronóstico de los pacientes.

Fuente: Infobae.com

Sigue leyendo
Advertisement

Nuestro Clima

Facebook